LA CAÑONERA DEL REY – Dewey Lambdin

LA CAÑONERA DEL REY - Dewey LambdinDe Dewey Lambdin (Tennessee, 1945), sólo puedo reproducir lo que dicen las contraportadas de sus libros: hijo de un oficial de la Armada estadounidense, creció rodeado de barcos y marineros, viajando siempre de puerto en puerto. Con más de treinta años de navegación a sus espaldas, sigue siendo un apasionado del mar y siempre encuentra un hueco en su agenda para sus largos viajes en solitario por el Golfo de México en su yate Wind Dancer. Fue productor, escritor y director de televisión en Tennessee durante doce años hasta que la fama literaria le llegó con las novelas históricas navales sobre el joven Alan Lewrie. Un éxito de crítica y ventas, la serie se extiende ya por trece volúmenes, con entregas periódicas que sus ávidos lectores devoran con ansia. Es miembro del Instituto Naval de EE.UU. y la Sociedad Cousteau, y colaborador del Museo Marítimo Nacional.

La cañonera del rey (The Gun Ketch) se publicó en su país en 1993, y hace el número cinco de la serie de Lewrie, que comenzó a publicarse en 1989, y ya va muy avanzada en otros países, aunque en España haya entrado algo tarde. Hablar de un libro que forma parte de una serie, ya de por sí es algo que plantea ciertas complicaciones; aún más, si no se han leído los anteriores números de la serie. Hablar de series marinas del siglo XVIII, con la sobreabundancia actual, suma más complicaciones al asunto. Dejando por sentado que todo lo que se ha hecho después del Capitán Marryat, Forester, y O’Brien ha de llevar necesariamente su impronta, consideremos en qué se diferencia la obra de Lambdin de las demás novelas del ramo.

Alguien, en estas páginas, definía Oficial del Rey (tercera entrega de la serie) resumiéndolo como “Acción, Aventuras, Sexo, Codicia y Gatos.” y decía bien. Puede aplicarse a esta nueva entrega de la serie. Aunque no pisamos demasiadas tripas, sí asistimos a descripciones casi ginecológicas de sus llamémosles efusiones sexo-amorosas. No demasiadas, pero suficientes. Los gatos y la codicia también siguen apareciendo. La acción y las aventuras en esta entrega no son excesivas, aunque su descripción del ataque y captura de los piratas que tenían como rehenes a unas damas es francamente buena. Casi diría que cinematográfica. Y la persecución final, también está bastante lograda.

Pero su comparación de Alan Lewrie con Jack Aubrey u Horatio Hornblower, en beneficio de Lewrie, al que considera más ¡real! necesitaría de ciertas aclaraciones. Los que estamos habituados a leer a los autores del siglo dieciocho y diecinueve británicos, sabemos que en las clases altas la mentalidad era, si no “de sacristán”, sí al menos de una cierta timoratez. Para la picaresca se reservaba a las clases bajas o a los bastardos no reconocidos. Por otra parte, había fuertes diferencias de ideología, cosmovisión y modales entre un oficial del recién estrenado país estadounidense y otro británico. Esto es obvio. Lógicamente, se puede ver reflejada esa diferencia en la novela. Pero considero que aunque el personaje demuestre esa amplitud de miras del nuevo país emergente, siguen viviendo en el siglo XVIII y quizás el autor se haya excedido, trasladando la libertad de pensamiento del siglo XX a sus personajes centrales, Lewrie y Caroline, en este caso. Esa concesión hace que sean vistos con mejores ojos por los lectores actuales. Pero presentar a Aubrey como un gazmoño y un ingenuo, implica que O’Brien se metió verdaderamente en la piel de un oficial británico dieciochesco.

Como novela de aventuras, de todas formas, funciona. Aunque al principio da la impresión de estar inmerso en una novela de Jane Austen, y uno se pregunta si no se habrá equivocado de libro. Pero claro, al describir minuciosamente un asalto sexual consentido ya caemos en la cuenta que el autor no pertenece al siglo dieciocho sino al veinte.

El libro se divide en seis partes, cada una, a su vez, en capítulos. Cada parte agrupa la acción, el tiempo y el lugar, más o menos. La primera trata de cómo nuestro protagonista es cazado para el matrimonio, en los verdes prados de la campiña británica. La segunda, la luna de miel y traslado marítimo a Nassau, Bahamas, donde Lewrie ha recibido su misión para los próximos tres años. La tercera, asentamiento en Bahamas y recepción de órdenes: patrullar y cartografiar las islas, canales y bajíos, (¡y no hay ni un solo mapa en todo el libro!); la cuarta, donde se narra el encuentro con los piratas, de una gran tensión dramática, creo que es lo mejor del libro. En la quinta, hay intrigas, celos, patrullas y captura de un barco de contrabando; y en la sexta y última, el castigo y destierro por interferir en asuntos privados -y dudosos- del comodoro, con otra serie de intrigas políticas y domesticas, embarazo e hijo incluidos, y un final que no desvelo.

La lectura es entretenida, por descontado, pero no es exactamente lo que esperaba encontrar, después de haber leído la reseña de Oficial del rey. Alan Lewrey abandona su anterior libertinaje y su amoralidad convirtiéndose en un joven paterfamilias cuyos malos modos han de limitarse al pensamiento, a un pequeño desliz y unas cuantas botellas de ron y oporto; leemos más de comidas, cortinas, arreglos domésticos y pañales. Lo cual probablemente anime más al sector femenino a disfrutar de esta novela, donde apenas hay sangre. Y la que hay, no salpica. La carencia absoluta de mapas hace que sea dificilísimo seguir los vagabundeos del Alacrity (la cañonera) comandada por Lewrie, y que tengamos que hacer un ejercicio agotador de imaginación para comprender todos sus movimientos. Sería un detalle por parte de los editores tomar en cuenta esta observación para próximas entregas.

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21 comentarios en “LA CAÑONERA DEL REY – Dewey Lambdin

  1. pepe dice:

    Estupenda reseña, Ariodante. Me gusta cómo has explicado lo que vamos a encontrar en la novela (es un decir), y en qué se diferencia de las otras series de aventuras navales que circulan por ahi. Creo que sólo he leído uno de esos libros y no me gustó mucho, aunque la película que hicieron después estaba bastante bien. Lo que dices de los escarceos sexuales va en contra de mi natural timoratez, de modo que también pasaré de ésta. Abrazos navideños a todos.

  2. Urogallo dice:

    A mi me gusta como se convierte la reseña de un libro en reseña de otra reseña. Un género que espero Ariodante continúe.

    Lástima no conocer al autor de la reseña reseñada.

    En cuanto al contenido, sabia advertencia. Yo espero matanza y victoría de una novela de este tipo, y ya en la primera se me hizo bastante plomo el tiempo que pasaba en puerto. En esta advierto que es 5 veces más plomazo, y yo el plomo lo quiero saliendo de las carronadas.

    Por otro lado creo que Ariodante confunde realidad y literatura, tremendo fallo. En todo caso las series que comenta copiarían adecuadamente el estilo literario de la época que representan, no su contenido.

    Solo hay que recordar a los deslenguados marinos apodando al honesto Blight “Bounty´s Bastard”. ¿Como merecerían esos dechados de virtud tamaños insultos?. Bueno, la chusma es chusma, absurdo sería disculparla. Si hasta había que prohibirles abandonar el barco en puerto para evitar sus desmanes, tales como tratar de regresar con sus familias.

    Demos la palabra al honorable Sir Winston:

    “No me hablen de la tradición naval. No es más que ron, sodomía y el látigo.”

  3. Rodrigo dice:

    Pero qué buena reseña, Ario.

    La verdad es que sigo sin adentrarme gran cosa en esto de las series marineras, y no sé si lo haga habiendo tanto por leer.

    Leí una novela de Hornblower y me pareció de lo más soso. Creo que descarto también esta serie de Lewrie.

    Saludos.

  4. Koenig dice:

    Buenos días.

    Pues la verdad es que esta es una de las pocas (con Forrester, debo reconocer) series navales a las que no le he hincado el diente. Y así, a primera vista, la estupenda reseña de Ariodante no me anima del todo.

    Debo de ser como Urogallo, si no hay algún mesana tronchado a golpe de bolaño como que no es novela naval. Si además el palo fuera inglés, sería la gloria. Y es que tiene uno la impresión que a la hora de relatar aventuras navales no hay mas marina que la británica, incluso para escritores norteamericanos, como veo.

    En fin, supongo que al final todo se andará, y tal vez una novela naval con la acción situada en puerto no resulte tan naval, y tenga sus propias cualidades sin romper nada.

    Opino.

    Gracias Ariodante

    Saludos.

  5. ARIODANTE dice:

    Gracias por vuestros comentarios, chatos. Acabo de verlos hoy. Vaya por delante que hay tal abundancia de libros de este corte que conviene elegir entre los mejores para no perder el tiempo. Asi que yo me ofrezco a serviros de filtro…

    Pepe, creo que precisamente las escenas de sexo son las que le dan un poco de gracia al libro, ¡jajaja! Y, bueno, seguro que las he leído más detalladas (Henry Miller, o Anaïs Nin, por ejemplo, por poner ejemplos literarios y no pornográficos).

    Uro, no acabo de entender lo de la reseña reseñada: ¿te refieres a que el autor con su novela es una reseña viviente de los otros libros de marinería? Deduzco eso, pero la verdad es que tal como lo dices, ¡ejem! parece que le he copiado la reseña a alguien, jajaja, aqui porque nos conocemos todos, pero el que venga de fuera puede pensarlo…
    Bueno, es cierto que Winston Churchill tenía más razón que un santo: en lo que citas, Uro, y en muchas cosas más…Churchill es uno de mis santos de cabecera. (Por cierto el otro día me vi la segunda parte de la serie británica para TV “Into the Storm” , sobre la época de Sir Winston en la IIGM).

    Es posible que confunda realidad y ficción, Uro (me encanta que alguien me haga críticas razonadas) pero creo que es evidente que la realidad de la época era otra y que difícilmente vamos a conocerla con estas novelas.
    Tengo la teoría de que cualquier novela escrita desde un siglo o más después siempre podrá transcribir lo superficial de una época,(costumbres, ropas, comidas, etc) incluso algunos pensamientos políticos, legales e ideológicos de tal época, y si es muy muy buena, las emociones universales como el amor el odio y tal; pero el modo de razonar, la lógica interna de una época que no es la nuestra, es poco menos de imposible de reproducir. Es decir, que siempre estamos marcados por el siglo en que vivimos. Inevitablemente.

  6. Urogallo dice:

    Vaya, no se, como citas tanto otra crítica, cualquiera diría que estás reseñando una reseña, que no copiando, a la vista de tu desagrado con el punto de vista alternativo.

    Alguien, en estas páginas, definía Oficial del Rey (tercera entrega de la serie) resumiéndolo como “Acción, Aventuras, Sexo, Codicia y Gatos.” y decía bien.

    Pero su comparación de Alan Lewrie con Jack Aubrey u Horatio Hornblower, en beneficio de Lewrie, al que considera más ¡real! necesitaría de ciertas aclaraciones.

    Me repito. Tenemos montones de testimonios de la época sobre la cuestión de la Marina Real. Los ingleses, puntillosos ellos, conservaron mucha documentación directa, y para contrastarla quedan los testimonios de muchos individuos enfrentados a la moral imperante. El espéctaculo espántoso de los sufrimientos infringidos por la marina real a sus forzados marineros, y el clasismo abusivo de los oficiales han pasado a la historía en multitud de formas.

    Así pués, así estamos. Otra cosa es que el XIX reconstruyese, con su mirada victoriana, las glorias navales en un estilo deliberadamente pacato y timorato, para todos los públicos.

    Ejemplo de este estilo “deformante” lo podemos tener en la Guerra de Crimea real y la Guerra de Crimea inventada.

    Koenig, cuanto tendremos que sufrir esperando ver esas carronadas aplastar las cuadernas de algún HMS de esos.

  7. Koenig dice:

    Carronadas revolucionarias… slurrrp.

  8. ARIODANTE dice:

    Efectivamente, Uro, en mi reseña, la palabra “alguien” estaba marcada como un enlace, que llevaba a esta reseña tuya: https://www.hislibris.com/oficial-del-rey-dewey-lambdin/, pero eso se ha perdido al editarla. Pensé que era lógico que si alguien había hecho una reseña de una entrega anterior de esta serie, debía referirme a ella. No parece que te haya gustado, y lo siento.

  9. Urogallo dice:

    Todo lo contrario, solo me hacia gracia esa referencia criptica, ahora resuelta.

    Siempre me ha gustado la oposición de caracteres que permite la multiplicidad de reseñadores en las series largas.

  10. Valeria dice:

    Yo, como Koenig, aún no he catado esta serie. Pero como acabo de ventilarme no hace mucho un libro de la saga de Drinkwater (Un bergantín de guerra), recordando las sensaciones que me ha dejado este libro y repasando la reseña de Ario, me parece que el señor Lewrie se va a quedar en las librerías, al menos de momento.

  11. Koenig dice:

    Grandísimo libro el Bergantín. Aunque si algo he de achacarle es que resuelve demasiado rápido en ocasiones. Y por cierto muy simpático el autor.

    Saludos.

  12. JJSala dice:

    Hola Ariodante.

    Estupenda reseña, como todas las tuyas.

    Sobre el tema naval únicamente he leído dos libros de O´Brien y uno titulado
    “El vigia” de James L. Nelson.

    Éste no me ha gustado mucho, aunque en la portada consta una frase atribuída a O´Brian que reza “Nelson es un maestro del género (naval)”

    Saludos y feliz año 2010

  13. lucano dice:

    Coincido con JJSala en lo de “El vigía”, habría que dirigirle las carronadas de Urogallo cargadas con cadenas y tornillería (aunque no sea inglés sino americano)…en cuanto al señor Lewrie visto lo antedicho y la estupenda reseña, seguiré sin conocerle en el futuro.
    Un saludo y felices fiestas a todos.

  14. ipi dice:

    Perdóname querida Ario, por aparecer en una de tus suculentas reseñas, pero es que has llenado de pólvora seca, dúctil y apropiadamente macerada, no solo el “oido” de un bien fundido y maleado cañon de veinticuatro libras, sino aquellos entrañables falconetes y culebrinas que tan bién conoce nuestra apreciada Valeria por haberlos reseñados en una estupenda novela de Eslaba Galán que si no recuerdo mal, manejaba mucha artillería. Y digo esto por despertar un poco de controversia a propósito de tus palabras… con las que no se si yo o ¿Valeria? podríamos estar de acuerdo: ” leemos más de comidas, cortinas, arreglos domésticos y pañales. Lo cual probablemente anime más al sector femenino a disfrutar de esta novela, donde apenas hay sangre. Y la que hay, no salpica.”

    ¿Por qué?… a las mujeres no les gusta la sangre salpicada ????…. o es que a los hombres no les gusta la comida, las cortinas o los pañales ????.

    Por otro lado coincido en todo con Valeria: ” me parece que el señor Lewrie se va a quedar en las librerías, al menos de momento.”

    Un abrazo querida Ario… otro para ti Valeria (Romana de pólvora)

  15. Urogallo dice:

    Dejad, entonces, esta en los astilleros, con su corazon de buen roble inglés durmiendo.

    Pero buscad, acaso, una segunda opinión sobre la saga antes de tomar una decisión de la que bien podriaís arrepentiros, cuando una brisa fresca de levante coloque en vuestra estela a una buena fragata sin pabellón reconocible.

    https://www.hislibris.com/oficial-del-rey-dewey-lambdin/

  16. Valeria dice:

    En una típica película del oste, cuando atacan la caravana se suele ver a dos tipos de mujeres: las que al ver los indios gritan y les da el vahído, y las que arrebatan a alguien el winchester y disparan tras el carromato.
    Yo me temo que no soy de muchos arreglos domésticos, literariamente hablando.
    (Un abrazo, Ipi)

  17. JJSala dice:

    Ariodante, estoy leyendo, casi terminando, una novela naval titulada “La cacería” de Alejandro Paternain ¿La has leído?.

    Caso de no haberla leído, te la recomiendo, creo que te gustará. Diría que tiene algo de Conrad.

    Saludos.

  18. juanrio dice:

    Muy entretenida “La cacería”. Tengo buen recuerdo de ella, aunque han pasado años desde que la leí…

  19. ARIODANTE dice:

    Ni idea, JJSala, ni la he leído ni sabía de su existencia. Gracias por el dato. ¿Quien es el tal Paternain?

  20. JJSala dice:

    Alejandro Paternain, Montevideo 1933. Profesor de Literatura, ensayista y crítico.

    Entre otras, es autor de las novelas históricas “Señor de la niebla”, “La ciudad de los milagros” “Los fuegos del sacramento” y “La cacería” (1997).

    (Resumen de la reseña sobre el autor que consta en “La cacería”)

    Saludos

  21. ARIODANTE dice:

    Gracias, miraré a ver si en la biblioteca hay algo. Ya sabes que todo lo que sea aventuras marinas me gusta. De hecho, en casa tengo dos pendientes por leer,de Alexander Kent y de Richard Woodman.
    Veo en Google que el tal Paternain tiene bastante publicado, en Alfaguara, Aguilar y en otras sudamericanas.

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