ALÍ Y NINO – Kurban Said

ALÍ Y NINO – Kurban SaidCuriosa novela esta, precedida por cierta fama de historia romántica a lo Romeo y Julieta, pero vertebrada en realidad por el problema del contraste entre culturas, o lo que desde la publicación de un libro polémico se suele conocer bajo el nombre de “choque de civilizaciones” (más dramático pero también reduccionista). Más allá del carácter polifacético o multidimensional de cualquier obra literaria –con lo que me refiero a la variedad de planos de significado, incluyendo la contextualización sociohistórica-, lo cierto es que Alí y Nino está construida de punta a cabo sobre la cuestión de las diferencias culturales; más específicamente, sobre la sobada y jamás resuelta dicotomía de Oriente vs. Occidente. El argumento romántico es en ella importante, sin duda, pero la clave decisiva de la novela, aquello en que reside su sentido más profundo, es la referida dicotomía. No es que haga falta mucha perspicacia para constatarlo, ni siquiera estar muy versado en apreciación literaria: salta a la vista desde el arranque mismo de la narración, lo anuncia el primer párrafo completo, que expone brevemente el meollo de la lección que imparte un profesor -de Historia y Geografía, presumiblemente- a sus alumnos. El escenario es Bakú, la histórica urbe caucasiana (bajo dominio del imperio ruso), en lo que aparenta ser el año de 1913. El maestro es ruso y sus alumnos, que cursan el último año de secundaria, son en su mayoría azeríes de confesión musulmana. Los hay también de otras nacionalidades (armenios, polacos, un ruso…), circunstancia que refuerza el cometido del profesor: su deber, del que se halla por entero compenetrado, es hacer de todos esos jóvenes buenos rusos y europeos cabales. Dado el contexto, el independentismo azerí asoma inevitablemente como un tema crucial, subordinado empero al asunto más genérico del contraste con el “otro”. Un segundo eje narrativo desarrolla la cuestión de la diversidad identitaria en el plano de la intimidad emocional: aquí es que procede el tema romántico sugerido por el título, y que involucra a la joven pareja protagónica compuesta por un azerí musulmán y una georgiana cristiana.

Alí Kan Shirvanshir, que se apresta a terminar su enseñanza secundaria, desciende de una familia noble que por generaciones ha derramado su sangre en las guerras del país, o las de Rusia; semejante linaje de guerreros no hace más que infundirle gallardía y un sanguíneo temperamento. Nino Kipriani es una princesa georgiana, una de las chicas más guapas de Bakú; su carácter chispeante y desenvuelto hace de ella un complemento perfecto para el fogoso Alí. Pertenecen ambos a la juventud dorada de la ciudad, cuyo sector moderno prospera a impulso de una floreciente fuente de riqueza: el petróleo. Milenaria encrucijada de civilizaciones, Bakú es más que nunca epítome de la divisoria entre los grandes hemisferios, por obra y gracia del apetecido “oro negro”: la Ciudad Vieja, recinto fortificado de venerables muros y torres y de laberínticas callejuelas, representa el pasado esplendor oriental, ahora ruinoso o venido a menos, mientras que la Ciudad Nueva, con sus altas casas, calles anchas y ruidosas gentes, con la multiplicación de edificaciones funcionales al estilo occidental (teatros, escuelas, hospitales y demás), condensa el dinamismo y la pujanza de los nuevos tiempos. La extracción del petróleo atrae elementos de todos los puntos cardinales y de variopinta condición, además de consolidar el interés de los rusos por intensificar el control y la colonización del territorio. “En la Ciudad Nueva comenzaba la frontera geográfica de Europa”, consigna el novelista. Nino vivía en la Ciudad Nueva; Alí en la Ciudad Vieja…

Con todo y entrañar potenciales conflictos, no es la diversidad de origen un obstáculo insalvable: por más que las familias de Alí y Nino manifiesten algunas aprensiones respecto de su relación, no son en modo alguno unos Montescos y Capuletos en versión religiosa, o étnica. Las verdaderas tensiones sobrevendrán más adelante, ya celebrada la boda, cuando una serie de circunstancias conduzcan a la pareja a la vecina Persia: aunque su flamante marido le ha prometido que no la someterá al régimen matrimonial islámico, jamás podrá Nino resignarse al rol ni asimilar las prácticas que los usos y costumbres de la sociedad musulmana asignan a la mujer. Su religiosidad está atemperada por los relumbres de la modernidad, mas no deja de ser una cristiana, con el alma volcada hacia Occidente: ella, que ha estado muchas veces en San Petersburgo, acaricia desde pequeña el sueño de conocer París. El aluvión de calamidades que vapulea al imperio de los zares desde agosto de 1914 (guerra europea, revolución, guerra civil) abre a Azerbaiyán el panorama de una anhelada independencia, proporcionando a Nino una inmejorable oportunidad de realizar su aspiración: Alí, que trabaja en el Ministerio de Relaciones Exteriores del emergente y precario estado, es destinado a la delegación diplomática en la capital francesa. Pero él no quiere saber nada de un traslado de esta índole: musulmán y hombre del desierto, la sola idea de radicarse en el mundo extraño de Occidente le repulsa en grado insoportable; allá, arguye, lejos de las arenas y del mar Caspio, del sol abrasador y de las viejas mezquitas de Bakú, se sofocaría como pez expulsado del agua. Al desdichado de Alí lo amedrenta menos la expectativa de librar una batalla imposible contra los ejércitos rusos que la de servir a su patria en tierras europeas.

Curiosa novela, que pasa por ser la más importante de la literatura azerí: fue escrita en alemán, y a su autor puede tenérselo por un ‘outsider’. “Kurban Said” fue uno de los seudónimos literarios de Lev Nussimbaum (1905-1942), periodista y escritor nacido en Kiev, de prosapia judía y convertido en su juventud al islam. Los sucesos de 1917 precipitaron la huida de los Nussimbaum, padre e hijo, desde su residencia en Bakú (la madre, también judía, había fallecido mucho tiempo atrás). Incorporados a la nutrida colonia de emigrados rusos en el Berlín de posguerra, Lev se hizo un nombre en el periodismo alemán con el alias de Essad Bey. Bajo sus dos seudónimos publicó una serie de libros, reportajes, libelos y obras de ficción enfocados en Rusia y Oriente, los que le granjearon una considerable reputación literaria. El ascenso de los nazis en Alemania lo empujó primero a Austria y luego a Italia, país en que falleció por causa de una enfermedad vascular (la “enfermedad de Buerger”). En Alí y Nino, publicada por vez primera en Austria en 1937, vertió toda la nostalgia que albergaba por la ciudad en que se crió. No estamos frente a una novela esquemática o ideologizada al extremo de celebrar inequívocamente lo oriental-musulmán y denigrar lo occidental, cosa que corresponde justipreciar tratándose de una narración de sesgo orientalizante e impregnada de exotismo. Por de pronto, el punto de vista personificado por Nino transmite tanta simpatía como el de Alí; lejos está Nussimbaum/Kurban Said de condenar sin paliativos la renuencia de la joven a islamizarse, ni su apetencia de Europa, ni su relativa cercanía al arquetipo de mujer emancipada. El tradicionalismo persa, factor sensible en el papel desempeñado por la protagonista, inspira antes rechazo que cualquier otra reacción, por su obstinado arcaísmo y su cerrazón mental.

Aunque la percepción del mundo oriental esté teñida de romanticismo, no llega este al punto de la idealización. Más confrontacional es la mirada del escritor en la tesitura de representar a los rusos, aunque lo haga de manera abstracta: importan menos los individuos (no hay rusos entre los personajes destacados de la novela) que la idea de la Rusia imperial; es ante todo la sombra opresiva del expansionismo ruso lo que materializa la perspectiva antagónica. El protagonista, Alí, desiste de alistarse en el ejército imperial (en lucha contra las Potencias Centrales), no por cobardía sino porque la opción de combatir bajo bandera rusa carece de sentido para él; en cambio, no duda un segundo en empuñar las armas cuando la guerra se hace en nombre de Azerbaiyán. Quede claro que las vicisitudes de Alí y Nino son de suficiente entidad como para valorarlas en su condición de historia de amor, preñada en sí misma de interés y espesor literarios. Pero es el contrapunto Oriente/Occidente la genuina espina dorsal de la novela, operando a modo de leitmotiv e imponiéndole un vector de congruencia tanto en los llanos como en los picos de la acción: está presente en los pasajes de tipo descriptivo-costumbrista, con un cierto énfasis en lo pintoresco; actúa asimismo en el desarrollo de la trama propiamente dicha, conduciendo la evolución de los acontecimientos hasta su dramático desenlace.

Dignísima pieza literaria, amena y dotada además de un telón de fondo histórico más que llamativo, Alí y Nino nos proporciona una lectura de razonable disfrute.

– Kurban Said, Alí y Nino. Libros del Asteroide, Barcelona, 2012. 297 pp.

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10 comentarios en “ALÍ Y NINO – Kurban Said

  1. Derfel dice:

    Le estuve echando el ojo hace bien poco. La examinaré en breve con más detenimiento…

    Buen apunte, Rodrigo!

  2. Rodrigo dice:

    Gracias, Derfel.

    En Azerbaiyán y Georgia es una novela muy popular, al parecer. En la ciudad de Batumi (Georgia) hay una escultura móvil -y de buen tamaño- que lleva el nombre de la pareja protagónica.

  3. José Sebastián dice:

    Buena reseña Rodrigo.

    Leí la novela en septiembre de 2014 tras las recomendaciones de mi esposa y por tratarse de una obra editada por Libros del Asteroide.

    En la solapa de la cubierta aparece la leyenda: “El libro más importante de la literatura de Azerbaiyán. Un Romeo y Julieta ambientado en Asia a principios del sigllo XX”.

    Coincido plenamente en que la trama amorosa resulta secundaria frente a la confrontación de culturas que relata el autor. Bakú – bajo la dominación rusa – se convierte en un puente entre Occidente y Oriente. En la ciudad conviven musulmanes, cristianos, armenios y rusos bajo una aparente calma que finalizará con el estallido de la I Guerra Mundial, la caída del Zar, la lucha entre rusos rojos y blancos, y la irrupción armada de las tropas soviéticas que pusieron fin a la breve existencia de la nueva república de Azerbaiyán.

    Es una obra que, como muy bien dices, destila NOSTALGIA por todos sus poros.

    Me hizo recordar el periplo de Rosita Forbes en “La ruta prohibida. De Kabúl a Samarkanda” (editorial Almuzara) cuando, al final de su viaje y tras lograr acceder a la joven URSS, visita Bujara y Samarkanda, legendarias ciudades dónde la tradición milenaria de los Mulás va dejando paso al ímpetu del Komsomol importados por los soviets.

    Saludos.

  4. Rodrigo dice:

    Pues pinta bien ese libro, José Sebastián. Lo tendré muy en cuenta.

    Muchas gracias por el comentario. Y por la recomendación.

  5. Rodrigo dice:

    Me han avisado de una película de 2016 basada en la novela, con la actriz española María Valverde interpretando a Nino.

    En filmaffinity no la tratan muy bien…

  6. Ariodante dice:

    Tiene una pinta estupenda, Rodri. Y la editorial es harto recomendable, desde luego. A ver si le echo un ojo. Acabo de terminar Una novela rusa, de Emanuel Carrere ( ¿has leído algo suyo? ) y ahora aún no he decidido la siguiente lectura…quizás sea Ali y Kino.

  7. Rodrigo dice:

    He leído varios libros de Carrère, Ario, incluyendo el que mencionas. Me gusta, aunque el último que leí, Bravura, me resultó decepcionante. Es sobre el famoso episodio en que Mary Shelley concibió el Frankenstein. Lo curioso es que se enfoca en un personaje menor, Polidori. No logré pillarle la gracia.

    A lo mejor es que le pesa la falta de trayectoria: es una obra temprana de Carrère (de 1984), editada tardíamente en castellano (por Anagrama, como siempre).

  8. Ariodante dice:

    He visto que hay versión kindle de Ali y Nino, así que seguramente la compraré, esta a un precio razonable. Y ya me he decantado claramente por lo digital. Ya sé, Rodrigo, que en este. Punto no coincidimos, pero siempre repetiré que lo importante es lo que leemos, no como ( en qué formato) lo leemos
    Respecto a Carrere, solo le he leído está que te cito, y la verdad es que me ha interesado, por ese constante juego de novelar lo propio, la propia vida. Aunque pienso que debe causar muchos problemas a la gente que le rodea, su familia, en primer lugar. Porque este hombre es que no se calla nada! Es un poco enfant terrible, creo yo. Su madre, la pobre menuda cruz tiene con él…

  9. Rodrigo dice:

    Pues sí, le habrá chocado bastante. A su madre, quiero decir…

    Carrère es de la cuerda de Vila-Matas y Javier Cercas, por aquello de anclar su literatura en hechos y personajes reales y por sus ingredientes autobiográficos. La no-ficción está muy de moda.

    Si te animas a seguir con Carrère, Ario, te recomiendo El adversario. No es muy largo, en cambio sí es intenso. Tengo entendido que es el libro que encaminó definitivamente al autor por la senda de la no-ficción, con su mezcla de reportaje, biografía, crónica y un algo de novelesco.

    Ya nos transmitirás tu impresión de Alí y Nino, si llegas a leerla. Decías que la editorial es harto recomendable: opinión que comparto plenamente. Pocas veces me ha decepcionado Libros del Asteroide.

  10. ARIODANTE dice:

    Pues sí, la editorial Libros del Asteroide me ha proporcionado muchas lecturas espléndidas y jugosas. Últimamente me había dejado un poco la revisión de los nuevos títulos, porque me he dedicado a leer a otras…Anagrama, sobre todo, Salamandra,…en fin, voy por temporadas. En realidad no llevo una línea y últimamente salto de una cosa a otra. Mi hijo estaba leyendo El adversario y fue quien me habló de Carrere, fíjate. Yo no sabía nada de él. Como él la tiene, podré leerla ya…aunque antes creo que tengo alguna otra y desde luego, anoto ésta. Tus sugerencias las tengo muy en cuenta, Rodri. Eres de fiar.

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