PAX ROMANA – Yeyo Balbás

pax-romana-9788499183572«El templo de Jano Quirino, que nuestros ancestros deseaban permaneciese clausurado cuando en todos los dominios del pueblo romano se hubiera establecido victoriosamente la paz, tanto en tierra cuanto en mar, no había sido cerrado sino en dos ocasiones desde la fundación de la Ciudad hasta mi nacimiento; durante mi Principado, el Senado determinó, en tres ocasiones, que debía cerrarse». Res Gestae Divi Augusti

El Argiletum, una calle que unía los barrios bajos de Roma —la subura— con el Foro, era el hogar del templo del dios Jano, situado no muy lejos de la Curia romana. No era tan imponente como el de Júpiter Óptimo Máximo, pero poseía un gran valor simbólico para los ciudadanos de la urbe: sus puertas se abrían al comenzar una guerra y solo se cerraban cuando el conflicto terminaba.

Y en las últimas décadas de la República pocos habían visto sus puertas cerradas.

Tras las Guerras Civiles y los conflictos en diversas provincias, Augusto ordenó cerrarlo en el año 24 a. C. tras sus primeras victorias en las guerras cántabras —aunque el conflicto durase aun unos años más—. Proclamó así que el Imperio se encontraba en paz dentro de sus fronteras e inauguró un largo periodo de relativa tranquilidad que duró hasta el fin de la dinastía de los Antoninos y la grave crisis que azotó al Imperio en el siglo III.

Yeyo Balbás (Cantabria, 1972) nos narra en esta su primera novela el transcurso de las mencionadas guerras cántabras que marcaron el inicio de la «Paz Romana» y que no eran más que una continuación de las continuas rebeliones indígenas a las que Roma había tenido que hacer frente en sus dos siglos de ocupación de la península ibérica.

Pax Romana es una novela eminentemente militar, protagonizada por soldados y dirigida a aquellos que disfrutan con este tipo de historias llenas de desesperado heroísmo, peligros y acción.

Seguiremos las andanzas de un soldado y mensor —ingeniero— de la IX Legión, llamado Marco Vitruvio Rufiano, y de algunos de sus compañeros de contubernio en estas guerras. Pero no se tratará solo de enfrentarse a los peligros de la guerra, puesto que el héroe se verá envuelto en intrigas políticas que demostrarán que la ambición y la codicia de los hombres son más peligrosas que las lanzas de los enemigos.

Resulta que nuestro Marco Vitruvio no es un cualquiera, sino el hijo adoptivo del famoso arquitecto Marco Vitrubio Polión, de quien ha aprendido todo lo relacionado con las artes y la ingeniería. Es por eso que su personaje se aleja del arquetipo del soldado raso, duro y valiente, pero inculto —tipo de algunos de sus compañeros—, para perfilarse como un hombre inteligente, desencantado de la vida y cuyas reflexiones sobre esta, la guerra y el arte salpican la obra en muchos de sus capítulos.

Asimismo nos encontramos con una historia de amor en la novela y con una figura femenina con cierto protagonismo —Vitrubia, hija de su padre adoptivo—. También aquella se aleja del prototipo de romance empalagoso e inmortal, y es llevada por unos cauces bien distintos, estando la relación mucho más llena de sombras que de luces y resuelta de forma aceptable. Mérito tiene, sobre todo por lo poco que suelen arriesgar los autores con las aventuras amorosas en la novela histórica.

Por lo demás, es una muy buena narración, bien escrita y trabajada, que engancha desde el principio. Con espléndidas escenas de acción y batalla, reconstruye de forma muy acertada lo que debió ser esta campaña militar en el norte de Hispania contra las tribus cántabras lideradas por el implacable caudillo Corocuta y sus fieros devoti.

Si tuviera que apuntar algún que otro punto débil en la obra, diría que quizás posee un final demasiado apresurado y, aunque la novela es conclusa, tal vez se deje la puerta abierta a una continuación —aunque desconozco si esa es la intención del autor—. También añadir que algunas de las explicaciones sobre arte y otros temas puedan aburrir un poco a algunos lectores a los que no les interese mucho el asunto o los ya duchos en el tema, aunque no son tantas para ser un problema. Además, el protagonista posee tales cualidades, como soldado, ingeniero y artista, que se sitúa muy por encima de la media (a pesar de no ser ajeno a defectos y no representarse idealizado). Al convertirlo también el autor en hijo adoptivo de un personaje histórico tan famoso como Vitrubio, es justo él quien se ve en el ojo del huracán, tanto de las intrigas políticas que acompañan a la guerra como de la guerra misma. ¿Demasiada casualidad? ¿Destino?… Al final, se perdonan perfectamente tantas coincidencias por lo interesante de un protagonista para nada tan ensalzado como en otras novelas del género.

Puede que la obra, tan marcadamente castrense, aburra a aquellos que buscan otros alicientes. Lo más importante es la campaña militar y el resto son accesorios de la trama; tan tangenciales como muchas explicaciones o reflexiones del protagonista sobre diversos asuntos, que a algún lector pudiera parecerles pesadas o fuera de lugar.

Para más opiniones sobre la novela pueden visitar este enlace al foro de Hislibris:

PAX ROMANA

En mi opinión, una novela muy recomendable, sobre todo a aquellos que disfrutan del tema militar romano; de esta temática, una de las que más he disfrutado en los últimos años.

Pax Romana
Roca Editorial (2011)
604 Páginas

[tags]Yeyo Balbás, Pax Romana, paz romana, Roma, Imperio, legiones, novela histórica[/tags]

Compra el libro

Ayuda a mantener Hislibris comprando PAX ROMANA de Yeyo Balbás en La Casa del Libro.

     

41 comentarios en “PAX ROMANA – Yeyo Balbás

  1. Vorimir dice:

    PD: Hace poco supe que el 6 de Junio se publica “Pan y circo”, novela que continúa la historia del protagonista en otro aspecto distinto del mundo romano: se deja aparcada la guerra y parece se pasa al mundo gladiatorio y las intrigas políticas.
    Yo ya la estoy esperando.

  2. iñigo dice:

    Buena reseña… pero no me termina de convencer… Hay tantas de romanos!!! Tendría que tener algún valor añadido para decidirme por ella. El estereotipo del protagonista que defines me resulta un poco manido. No se, no se…

  3. Vorimir dice:

    Pero… luego se aparta un poco de la “historia típica”.
    Últimamente -y hablo de los últimos dos o tres años- no encontraba una novela de romanos que me gustase tanto. Esta ha sido una grata sorpresa después de decepciones como las de Ben Kane o la última de Posteguillo.

  4. iñigo dice:

    A lo mejor cae en formato ebook… Ya veremos.

  5. Yeyo Balbás dice:

    Muchas gracias, Vori. Muy buena reseña. Repitiendo lo ya dicho en otra parte, creo que su mayor virtud es señalar varias de las claves que condicionaron el proceso creativo. Desde el principio fui consciente de que la obra podía resultar “claustrofóbicamente militar”, por lo que añadí esa subtrama ambientada en Roma capital, que, además de permitirme desarrollar algunos personajes femeninos en un ámbito civil, también posibilitó ahondar en las motivaciones del protagonista. A través de esa trama secundaria presenté ese conflicto interior de Marco Vitruvio, basado en esa doble faceta como artifex y soldado. Tal y como has señalado, el resultado es que en ocasiones dé la impresión de que el personaje resulta demasiado polifacético, aunque tampoco creo que resulte un superhéroe.

    Además, aproveché esa visión diacrónica que otorgan los flashbacks para mostrar la evolución política romana en un momento trascendental en su historia: la transición de la república al imperio. Con la trama romántica intenté no caer en lo ñoño; no verbalizar sentimientos, para, en su lugar, transmitirlos a través del subtexto. Y, sobre todo, alejarme de lugares comunes. Fue la parte en la que me sentí más inseguro y me agrada que la consideres bien resuelta.

    Respecto al final, como señala un lector en Amazon, “si bien el autor cierra muy bien la trama épica, en mi modesta opinión la trama humana de Marco deja un gran vacío, al quedar en suspense”. En efecto, cuando envié el manuscrito de Pax romana a la editorial ya tenía ideada la segunda parte, Pan y circo, en la que concluye de forma definitiva la historia. De hecho, la acción de esta segunda novela tiene lugar dos años después, en el 23 a.C., y gira en torno a un intento de magnicidio liderado por dos senadores: Licinio Varrón Murena y Fanio Cepión (el antagonista de Marco en Pax romana; un cabo suelto en la trama, que queda bien atado en la segunda parte).

    Al escribir Pan y circo, tuve en cuenta los problemas que habéis señalado quienes habéis reseñado la obra. De este modo, la novela no es tan castrense; hay varias subtramas que se desarrollan en ámbitos muy distintos y un cierto vaivén genérico, que deambula entre el thriller, la novela de aventuras, la detectivesca y algunas pinceladas de sport movie. Marco no se muestra como un personaje tan polifacético (spolier: salvo una escena final, a la que no pude resistirme) y presenta más claroscuros, dentro de una evolución general que se inicia en la primera novela. He reducido asimismo los pasajes reflexivos e introspectivos, aunque no tanto las digresiones en las que el narrador explica hechos, usos o costumbres de la época. Dejarlas de lado habría hecho que la unidad de estilo entre las dos partes se resintiera, y su mera existencia obedece, en gran medida, al desarrollo de la temática a tratar: el arte y los espectáculos como herramienta política.

    En el foro Hislibris, al hablar de Pax romana, Likine me hizo reflexionar sobre estos problemas y otros adicionales, como la existencia de demasiados personajes secundarios, “que comparten un semejante carácter” y a veces parecen intercambiables. Tomé buena nota y, por ello, Pan y circo no es una novela tan coral y la línea de acción principal es un seguimiento más cerrado sobre el protagonista. Aunque, como ya he dicho, existe una trama secundaria protagonizada por dos mujeres, que me permiten trasladar el tema principal dentro del mundo de la literatura y el teatro.

    En fin, gracias de nuevo por la reseña.

  6. iñigo dice:

    Un gozada que el autor se pase por aquí, otra vez.

  7. Txoto dice:

    Muy buena reseña. Gracias porque lo tengo en la estantería y después de leer la reseña seguramente sea el próximo, y es que ya tocaba una de romanos con buena dosis de estocadas….

  8. Trecce dice:

    Lo tengo guardado (es un decir, porque está bien a la vista) y si con él me hice fue precisamente porque pienso leerlo. ¿Cuando? Bueno , también Chesterton ha tenido que esperar, así que Yeyo sabrá disculparme.
    Enhorabuena al reseñador, espero poder hacerla extensiva al autor del libro cuando lo lea.

  9. juanrio dice:

    Para mi gusto hubiera sido mucho mejor si el autor no hubiera dado tantas explicaciones sobre todas las cosas que aparecen en la novela, defecto recurrente en la novela histórica y que se suele acentuar en las primeras de cada autor. Otro pero que le pongo es el uso de terminos latinos mezclados con castellanos, creo totalmente innecesario usar el latín y creo que descoloca un poco.

    En cuanto a la trama, me gustó cuando la leí el año pasado, os recuerdo que fue finalista en los III premios Hislibris. Creo que es mejor en la segunda parte que en la primera y espero que el autor haya sido capaz de contenerse en demostrarnos lo mucho, y bien, que se ha documentado en su nueva novela, que espero leer no tardando mucho.

    Mi enhorabuena tanto al reseñador como a Yeyo Balbas y mis felicitaciones.

  10. Publio dice:

    Buena reseña, Vorimir. Tiene muy buena pinta, así que, queda anotado.

    Con respecto a la utilización excesiva de términos latinos, es un defecto que cada vez abunda más en las novelas de romanos.

  11. Vorimir dice:

    Por cierto, acertadísima cabecera mezclando la portada del libro, al autor y al Ara Pacis donde aparecen relieves dedicados a las victorias de Augusto en Hispania en la guerra tratada en la novela. Chapó. :D

  12. Lopekan dice:

    Esta novela tiene sabor a la sangre seca en los nudillos, al hierro mellado de la hoja de un gladius, al cuero curtido de un viejo cingulus… pero también a una copa templada de vino mezclado con miel.

  13. iñigo dice:

    La has leído Lopekan…? Y te gusto?

  14. Lopekan dice:

    No leas a Yeyo si no estás dispuesto a recibir unas rudas explicaciones sobre cómo manejaban la groma los agrimensores romanos, o cómo luchaba un doctor thraecum… pero debes leerlo si te gusta una historia que desgrana el espíritu de compañerismo entre contubernales.
    Y yo sí creo apropiado el uso de términos latinos, cuando no hay semejante válido actual, y se ha tenido el cuidado de integrarlos bien en la narración para captar su significado sin mayores dificultades.
    ¿Como se puede expresar el garum sin llamarle por su nombre?

  15. Vorimir dice:

    Recuerdo hablar con Maese Lopekan en el encuentro Hislibris en Granada sobre lo mucho que me había gustado esta novela y me vino a decir algo así como: “Es que Yeyo sabe escribir y sabe de lo que escribe”.

  16. iñigo dice:

    Jo… pues me parece que no tengo escapatoria.
    Yo también pienso que los términos en latín ni si no tienen su palabra correspondiente en castellano es mejor dejarlos. Siempre que se expliquen convenientemente en notas a pié de página. Me está pasando con “Ultima Roma” de León Arsenal. Hay palabras que no tienen su equivalente, con que está bien respetar su uso. Eso si, sin abusar, que pueden llegar a apabullar.

    1. Javi_LR dice:

      ¿He oído notas a pie de página?, ¿en una novela? Argh, vade retro… ¡Penitenciagite!

  17. Boides dice:

    Creo que es la reseña con la que más de acuerdo puedo estar. Pax Romana fue una grata sorpresa de aeropuerto. Grata y adictiva. Un estilo narrativo ágil y violento, como una campaña militar; personajes bien trabajados (salvo alguno de la Suburra) y, en definitiva, contenedor de todo lo que espero de un libro de estas características. Y concuerdo con la reseña incluso con aquello de “otro punto débil en la obra, diría que quizás posee un final demasiado apresurado”. Tuve esa misma impresión, pero viendo que hay continuidad en una segunda obra tal vez esté ahí la enmienda. Yo, desde luego, la leeré.

    Saludos

  18. iñigo dice:

    Tan mal lo ves?. Es mejor eso que acudir continuamente al final del libro para ver las anotaciones… digo yo. Que le vamos a hacer.
    De todas manera la gozada del ebook es que con pulsar un vez ves la aclaración al respecto y con otro clic vuelves a la lectura. Pero en papel eso de estar moviéndote de atrás a adelante o viceversa es un poco rollo.

  19. Boides dice:

    Jejeje Tiene fácil solución: “Pax Romana”, de yeyo Balbás. Edición crítica. Un buen prologuista mediático, notas a pie de página y dos euros más en el precio!

  20. juanrio dice:

    Estoy con Javi, me parecen innecesarias las notas a pie de página en una novela, salvo la explicación de un término intraducible o una interpretación del traductor, caso que en la novela de Yeyo no se da.

  21. Publio dice:

    La utilización de términos latinos intraducibles lógicamente está justificada. Ahora bien, cuando se produce una utilización excesiva de términos latinos existiendo una traducción posible es redundante a la par que absurda.

    Con respecto a las notas a pie de página en una novela, salvo excepciones muy determinadas, coincido con la opinión de Javi.

  22. iñigo dice:

    Por eso prefiero leer novela en ebook y ensayo en papel. Me resulta más cómodo.

    1. Javi_LR dice:

      Si no es una cuestión de comodidad, Íñigo, sino de gustos. En mi caso una nota a pie de página me habla, en la mayoría de las ocasiones, de una posible incapacidad del autor para narrar de manera clara, incluso a veces muy petulantes muestra todo lo que el autor sabe. Siempre hay alternativas, entiendo, aparte de que el lector tampoco tiene por qué enterarse de todo sino que debe de dejarse mecer por la narrativa del autor. A ese fluir lector no ayuda precisamente una nota, no.

  23. Valeria dice:

    Agradeciéndole de antemano a Yeyo su presencia por aquí y sus explicaciones, ahí va mi opinión, que he tenido que rescatar del baúl de los recuerdos porque la novela la he leído hace ya tiempo.

    Mi impresión general cuando leía la novela con ocasión de los premios del pasado año fue que se trataba de un autor con mucho potencial, pero que tenía muchas cosas que pulir. De entrada manifiesto que no le haría ascos a una novela “claustrofóbicamente militar”, me lo pasaría pipa, siempre que no incurran en un error (error para mí , por supuesto, que todo es opinable) al que soy especialmente suspeptible: que me den clases de historia a través de una novela.

    El exceso de parrafadas explicativas en una novela siempre es un lastre, una buena novela nunca los necesita, es más, creo que pueden convertirla en un tostón. A mí desconectan de la trama, porque el ritmo se va a freir espárragos. Y tanto descuelgue de la acción, lo que provoca es que el lector acabe fijándose mucho más en esas cosas que preferiría obviar.

    Está el protagonista en medio de una emboscada en territorio hostil y recuerda una cosa que su padre le decía en el campo de Marte…. y nos explica qué era el campo de Marte, cargándose la tensión narrativa del momento. En cualquier parte del texto aparecen explicaciones sobre qué eran los collegia, las mulas de Mario, de dónde viene el nombre de marzo o la historia de Edipo. “Esto es igual que Trasimeno”, dice un soldado….. para que alguien a continuación nos infome a los lectores de lo acontecido en las guerras púnicas. A este tipo de cosas me refiero.

    Es verdad que la novela mejora en la segunda parte, y mucho. Si le suprimes tanta información, la novela está bastante bien. Los diálogos son buenos, y por reseñar otra cosa, se curra muchísimo la descripción de las peleas.

    Sobre el tema de los latinajos: nunca sobran si se utilizan en su justa medida. Pero tampoco hay que pasarse. Yo no vería mal que se dijese “sandalias” en lugar de “caligae”. Evidentemente el garum es el garum, y no se puede cambiar, pero la verosimilitud de una novela histórica no se basa en los latines que aparezcan.

    Ahora bien, después de la interesantísima aportación de Yeyo en el foro sobre el mundo gladiatorio, y convencida de su capacidad para contar buenas historias, no me perderé su próxima novela.

  24. Yeyo Balbás dice:

    El flashback a la reunión del protagonista en el pasado no tiene como finalidad explicar qué era el Campo de Marte, sino más bien desarrollar que “la clave de la estrategia militar reside en saber qué se oculta tras cada colina”. Es decir, reforzar la idea de que los protagonistas desconocen cuáles son los planes de su enemigo, y crear expectación en torno a ello. Una expectación que normalmente se logra ralentizando deliberadamente la narración antes de que suceda un acontecimiento; un recurso muy utilizado tanto en literatura como en cine.

    Al igual que en la música, el ritmo narrativo es una repetición cíclica de un esquema argumental, el más habitual es el formado por ‘presentación-desencadenante-nudo-desenlace’. Incluso una novela de acción tiene que tener pausas, o de lo contrario se convierte en una sucesión frenética y desestructurada de sucesos; además, gracias a esas pausas, cuando llega el clímax, éste adquiere mayor intensidad. Ese flashback en concreto, en el Campo de Marte, forma parte de la presentación de un nuevo ciclo argumental, tras el clímax que supuso la batalla en lo alto de un cerro y desenlace que supuso una conversación nocturna del protagonista con el médico. A su vez, ese pequeño ciclo está insertado dentro de otro mayor, de los ocho que se compone la novela (cuatro por cada libro). Son fácilmente detectables, dado que entre cada uno de ellos inserto un flashback sobre los sucesos de años atrás en Roma.

    Ese, en concreto, se desarrolla desde que los protagonistas se embarcan en Burdigala hasta que finalmente logran reunirse con el resto su legión. La presentación de la situación argumental tiene lugar en el barco; el acontecimiento desencadenante es el naufragio; el nudo son las sucesivas etapas del accidentado viaje por territorio enemigo (cada jornada se corresponde con otro ciclo “pequeño”); y el desenlace tiene lugar tras el clímax narrativo, que es la batalla a la que trato de preparar al lector a través de la escena en el Campo de Marte.

    El ritmo narrativo es algo que llevo trabajando desde hace años, a causa de mi experiencia en guionización audiovisual, y en ello me han influido gente como Robert McKee o Linda Seger. La estructura de mi novela está muy trabajada y los pasajes suelen tener una razón de ser. Por supuesto, es mi primera obra y me puedo equivocar en mis planteamientos, pero esa escena no obedece a ningún interludio erudito. De hecho, poco antes del enfrentamiento final entre Marco y el líder insurgente, también quise desarrollar una cierta expectación, a través del mundo interior del protagonista. Tal vez lo haya resuelto mejor, dado que ese capítulo lo escribí dos años después, y lógicamente abordar una obra de este tipo es un continuo proceso de aprendizaje.

    Respecto al mito de Edipo, está asociado a otro pasaje reflexivo, en el que el protagonista, al igual que el héroe mitológico griego, siente que cuanto más quiere alejarse de su destino, tanto más se aproxima a él. Entiendo que los referentes culturales del protagonista han de ser de ese tipo, al igual que, cuando presento a Augusto, trato de hacerlo a través de los ojos de un escultor. Creo que, tanto la descripción de Trasimeno, como qué es el Campo de Marte, o lo de Edipo, son bastante breves. Un par de frases a lo sumo. Entiendo que haya gente que crea que “le saca de la ficción”, pero no llega ni de lejos a lo que te puedes encontrar en una novela de Umberto Eco, por poner un ejemplo.

    En Pax romana digo cáligas porque era un tipo muy concreto de sandalia, asociado a la estética militar, y con un importante componente simbólico. A Calígula le llamaron con el diminutivo de cáliga por algo. Lo mismo pasa con otros términos, como gladius, que es una tipología específica de espada. En otros casos, sustituí vocablos latinos por equivalentes aproximados en castellano, como cannaba por arrabal, aunque lógicamente esto desvirtúa el sentido original de la voz. Entiendo que la terminología de este tipo resulta muy abundante, pero establecer el punto justo en este tipo de cuestiones no es tarea fácil. En gran medida, también depende del público al que te diriges. Dado que se trata de una novela de un género muy concreto, y no de un best seller dirigido a un público amplio, asumí que el lector estaba, hasta cierto punto, familiarizado con la terminología militar.

  25. urogallo dice:

    Fecundo debate, edepol!

    El Ara Pacis, el templo del divino augusto y su mausoleo… Una vez estuve ante ellos. Y digo bien, ante y no dentro, que el precio de la entrada me parecio brutal desafuero.

    No te quejarás Vori, has invocado profundo debate. Y aunque esa IX no tiene mala fama, no le llega a la suela tachonada de las caligae a la… ¡DECIMOTERCERAAAA!

  26. Vorimir dice:

    ¡DECIMOTERCERAA!¿NOVENA!¡SEPTIMAAA!? Argf, ya no sé ni en que legión sirvo XD

  27. urogallo dice:

    Jajajja, un auxiliar sin aguila.

  28. Likine dice:

    Pues mi sitio está en una de las últimas filas de mi táxis y no en ninguna maldita legión romana, pero disfruté con Pax Romana y dejé aquí (https://www.hislibris.com/foro-new/viewtopic.php?t=7745) mi opinión. Y espero disfrutar en la misma medida con la continuación y, con suerte, encontrar alguna notitia jurídica bien engastada en la narración. En lo que respecta a las notas a pie de página, no soy partidario. Para un buen narrador, las notas son innecesarias. Lo mismo me ocurre con respecto a los exordios históricos. Los latines, por deformación, los aprecio. Y, al igual, que en los libros sobre el Siglo de Oro, términos barrocos, son adecuados, también me lo parecen los latines o las helenicadas en novelas sobre la Antigüedad. Pero es que yo soy bastante hereje en casi todo…

  29. Angelo dice:

    Estoy por terminar la novela y definitivamente tuve que usar mi diccionario para comprender el vocabulario militar de esos tiempos.
    Altamente recomendable.

  30. Sança dice:

    Acabada de leer hoy mismo. Tiene muchos puntos a su favor. Uno de ellos es que a pesar de ser un escritor novel, cuando lees la novela te dá la sensación de que es un escritor con muchas tablas.
    El uso del lenguaje directo, sin florituras, que cuenta de manera espartana lo que acontece en la historia, es como si un soldado, alguien que está curtido en la guerra nos contara sus vivencias.
    El conocimiento que tiene sobre lo que habla, las reflexiones de sus personajes, la filosofia que acompaña la narración, el detalle minucioso que hace sobre armas, arquitectura, escultura, pintura. Muy visual, momentos en los que he tenido que parar y soñar despierta lo que me cuenta.
    He podido conocer un poco mejor a los hombres lobo y a su caudillo Corocuta. Los cantabros, esos guerreros tan desconocidos por mi.
    La realidad de una Roma corrupta hasta la medula.

    Doy las gracias a Yeyo por haberme devuelto la ilusión por la novela histórica y espero continuar con Pan y Circo.

  31. Uther dice:

    Me he llevado una agradabilísima sorpresa con esta novela. La empecé a leer porque el mundo romano es mi debilidad y he descubierto a un gran novelista. Cierto que algunas explicaciones podría haber sido ahorradas o, al menos, no hacerlas tan evidentes, es decir, explícamelo sin que yo me de cuenta que me lo estás explicando. Pero en seguida ves que no es una novela típica de romanos, en alguno momentos me recordó a “La sombra del mercenario”. Quizá no tan psicológica. La construcción de los personajes es sólida y su historia creible, y sobre todo sus luces y sus sombras, los hace muy humanos, es más los hace eminentemente romanos del siglo I.
    La descripción de la vida militar, con sus marchas y batallas genial. Realmente te hace sentir como si estuvieras allí. Quizás un pelín larga, unas cuantas páginas menos por aquello de las explicaciones habría sido bueno. Y en cuanto al uso del flash back me parece un acierto.
    En definitiva una muy buena novela, que es además la primera de un autor al que habrá que seguir de cerca. Deseando estoy leer la segunda. saludos.

  32. Jordi dice:

    Grandísima novela sin duda. Te doy las gracias por ella Yeyo. Os cuento que la leí como continuación cronológica de las sietes obras maestras de Colleen McCullough, y me ha resultado un placer seguir sumergido en el mundo romano de fines del siglo primero antes de Cristo, desde un enfoque distinto, pero con una misma emoción.
    Un placer, espero que la continuación sea tan acertada como esta y vaya mí enhorabuena para tú trabajo.
    Si alguien mas se atreve con ellos, probad a leer de manera cronológica la saga de los señores de Roma, las dos de Yeyo y continuad con las pentalogía de Nuñez Alonso sobre Benasur de Judea..
    Saludos.

  33. Pintaius dice:

    Coincidiendo con gran parte de los comentarios ya vertidos en el hilo, mi balance final tras la lectura de la novela es ampliamente positivo y he disfrutado mucho con ella. A pesar de su extensión se me ha hecho corta, y la incluyo en mi particular clasificación de esos libros que estás deseando retomar cuando no los tienes entre las manos. Me he hecho ya con su segunda parte, Pan y circo, que ha adelantado varios puestos en La Pila…
    Lástima que la versión definitiva de la novela no incluyera los capítulos dedicados a la guerra con los astures, como Yeyo Balbás desvela en sus apuntes históricos en las páginas con las que cierra el libro. Hubiera sido muy interesante verlo tratado en la novela, aunque se entienden las razones expuestas por el autor a la hora de excluirlo de la versión final. No obstante quizás pudiera ser material para un futura novela, si Yeyo Balbás se animase a escribirla a partir de lo deshechado entonces. Ojalá que así fuera en un futuro porque sin duda merecería mucho la pena su lectura.

  34. Vorimir dice:

    La verdad es que un “spin-off” sobre las guerras astures estaría muy bien, pero la siguiente novela del autor será de temática visigoda. ¿Quizás para la siguiente? Crucemos los dedos. :D

  35. Arturus dice:

    He estado varias veces a punto de comprar esta novela pero, por una o por otra, no lo he hecho… ¿En tiendo que hay una nueva versión? Si es así, entra otra vez en el radar (además, acabo de leer el “Augusto” de Fraschetti, así que me pilla fresco).

  36. Vorimir dice:

    Arturus, si por nueva versión te refieres a la edición de bolsillo, pues sí. :D

  37. Arturus dice:

    No, quiero decir si han sacado una edición retocada por el autor o algo así, la de bolsillo ya la he visto hace tiempo…
    Sea como sea, me la apunto;)

  38. Pintaius dice:

    Vaya Vorimir, veo que dispones de información privilegiada, jeje… Una novela sobre temática visigoda pinta pero que muy bien :D. No obstante, si Yeyo Balbás admitiera sugerencias, creo que quizás pudiera concedernos tambien el capricho de una novela ambientada en las guerras astures, complementaria de Pax Romana :D.

  39. Vorimir dice:

    Arturus, que yo recuerde no, comentábamos que como el autor tuvo que dejar fuera cosas que tenía escritas o preparadas sobre las guerras entre romanos y astures estaría bien ver una próxima novela del tema. :D

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hislibris te informa de que los datos de carácter personal que nos proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Ediciones Evohé, S.L. como responsable de esta web. La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos (nombre y correo electrónico) es únicamente gestionar los comentarios que realices en este blog y jamás serán compartidos con terceros (salvo requerimiento legal). Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos de que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Factoría Digital (proveedor de hosting de Hislibris) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Factoría Digital. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en hislibris@hislibris.com e info@edicionesevohe.com, así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.