LA SÉPTIMA CARTA – Vintila Horia

La Séptima Carta. Vintila HoriaHubo lágrimas por Hécuba, amigo, y por las mujeres de Ilión, prendidas en la oscura telaraña el día de su nacimiento, pero por ti nuestras esperanzas eran grandes, y grande el triunfo, suprimidos ambos por los dioses al borde de la gloria. Ahora yaces en tu propia tierra, ahora todos los hombres te honran… ¡Pero yo te amé, oh Dión!”
Epitafio grabado sobre la tumba de Dión, atribuido a Platón.
 
Quién sabe qué llevó a Platón, a sus 40 años, a viajar hasta la lejana Sicilia. Quizá buscaba establecer contacto con la secta pitagórica, afincada en el sur de Italia; o deseaba conocer a Arquitas, gobernante de Tarento, personaje que tal vez encarnaba su ideal de rey-filósofo; o quizá fuese invitado por Dionisio, tirano de Siracusa, quien gustaba de ver su corte amueblada con intelectuales y artistas. Fue en esa corte donde Platón conoció a la persona cuyo destino quedaría ligado al suyo para siempre, al joven que sería su mejor y más fiel discípulo: a Dión, el más noble de los hombres.

Por dos veces más, ya con 60 años a cuestas, pisó Platón tierra siciliana; por dos veces más soñó con poder realizar su mayor aspiración, ver una ciudad gobernada por reyes-filósofos, su soñada Calipolis. Para ello sólo necesitaba poner de su parte a una persona, algo bien sencillo; pero esa persona (Dionisio El Viejo en el primer viaje, Dionisio el Joven en los otros dos), nunca estuvo a la altura ni supo comprender al ateniense. Sí en cambio lo hizo Dión, cuñado del Viejo y tío del Joven; por Dión, 20 años menor que Platón, el filósofo sintió desde el primer momento un amor sincero y una devoción profunda, estableciéndose entre ambos unos lazos afectivos que perduraron hasta la muerte.
 
La reconstrucción histórica de estos acontecimientos, que se esparcen por la vida de Platón a lo largo de más de 30 años, es posible gracias sobre todo a dos textos antiguos que nos han sido conservados: una de las cartas que escribió el propio Platón, la número siete según la numeración tradicionalmente aceptada, y la biografía de Dión escrita por Plutarco cinco siglos más tarde. La Séptima Carta de Platón, cuya autenticidad se suele admitir sin dudar (no así la de otras misivas también atribuidas al filósofo), está dirigida a los amigos y familiares de Dión y es la respuesta a su requerimiento de consejo sobre lo que deben hacer tras la reciente muerte de éste. En ella Platón, ya septuagenario, aprovecha para hablar de sus frustraciones a causa del mal gobierno existente en su amada Atenas desde los tiempos de Sócrates, y de su aventura (o desventura) siciliana por partida triple. En toda la carta se respira un tono pesimista propio de un espíritu cansado, rendido y atormentado por el infortunio, aunque el mensaje final es de ánimo y esperanza.
 
La Séptima Carta, texto recomendable por cuanto permite conocer no tanto el pensamiento de Platón (para esto están sus diálogos) sino al propio Platón como ser humano, es la base argumental de la novela La séptima carta de Vintila Horia. En ella el filósofo ateniense relata en primera persona los tres viajes que realizó a Sicilia, su enfrentamiento conceptual con los dos Dionisios, la fuerte personalidad del primero, la frágil e influenciable del segundo, y sobre todo, su íntima y profunda amistad con Dión, joven de mente despierta, espíritu noble, ánimo valiente y alma generosa.
 
Sobre el autor, muy brevemente, interesa saber que nació en Rumanía en 1915; padeció los campos de concentración tanto nazis como soviéticos, y hubo de exiliarse de su país a causa de la presión comunista. Recorrió Italia, Francia, Argentina y España, donde se instaló definitivamente en la década de los 60 y donde residió hasta su muerte acaecida en 1992. De formación humanista, Horia fundó en nuestro país una revista de corte cultural y filosófico, ya desaparecida, y fue articulista del diario El Alcázar  durante años.
 
La séptima carta fue publicada en 1964, cuando su autor era ya un escritor de éxito reconocido (sobre todo gracias a Dios ha nacido en el exilio, novela premiada en 1960, que imagina las memorias de Ovidio escritas durante su exilio en Tomis, en la actual Rumanía). Con un tono íntimo e intimista, Horia novela la séptima carta platónica dándole la forma de relato, construido sobre la base de unos personajes perfectamente creíbles y unas descripciones llevadas a cabo con mano sobria. El resultado es una novela perfecta en su ejecución, una obra en la que el lector respira el mismo aire que los protagonistas, una historia que traspasa el papel en el que está impresa y contagia los miedos e incertidumbres de Platón, el optimismo de Dión, la desconfianza de Dionisio el Joven… Una plétora de personajes secundarios se desparrama a lo largo de las páginas con cuidada precisión; unos, la mayoría, son históricos (Filisto, Calipo, Espeusipo, Arquitas, etc.), otros son inventados (es entrañable el breve encuentro entre Platón y el guardia que entregó la cicuta a Sócrates años atrás). Y como epicentro de la novela, la figura de la dulce Briseis, turbadora mujer que forma el trípode, junto con Platón y Dión, en el que se sostiene esta espléndida historia.
 
Trágica podríamos decir que fue la aventura platónica en Sicilia, y esa es la atmósfera que envuelve las páginas de la novela de Horia. Pero tragedia no es lo mismo que drama: lo dramático es angustioso, triste, digno de lástima; pero lo trágico, y en particular lo trágico griego, es sobrecogedor, es elevado, es sublime. Tal es la atmósfera que envuelve la novela: una atmósfera que embriaga, que sobrecoge, que traslada la mente del lector 2400 años atrás y le hace sentir aquel tiempo y aquella época como cercana; decir esto de una novela es decir mucho, pero en este caso callarlo no sería de justicia.
 
El lector avezado sabrá que los hechos sobre los que se apoya La séptima carta sirven también de trasfondo a otra excelente novela, La máscara de Apolo, de Mary Renault, una de las obras más logradas de la autora londinense, que vio la luz un par de años después que el libro de Vintila Horia. Todo buen aficionado a la literatura, histórica o no, debería leer este libro. Por otra parte, la vida de Dionisio el Viejo goza también del en este caso eufemístico privilegio de contar con una novela: El tirano, de Valerio Massimo Manfredi, publicada en 2003. Todo buen aficionado a la literatura, histórica o no, podría prescindir sin ningún apuro de este libro. El caso es que tanto esta novela como la de la Renault son fácilmente localizables en las librerías, no así la de Horia, que se encuentra descatalogada.
 
Leí este libro hace ya bastante tiempo, y siempre tuve interés en comentarlo pero nunca hallé el momento. Dos hechos recientes e intrascendentes fueron determinantes para dar el paso. Uno: hace poco vi en una librería de viejo un libro titulado Diario de un campesino del Danubio. Su autor: Vintila Horia. Dos: no hace mucho supe de la reedición de la obra quizá más conocida de Horia, la ya citada Dios ha nacido en el exilio. Ambos sucesos, que no pasan de ser meras anécdotas, han hecho que finalmente me decida a rescatar esta novela de la memoria.

A veces sucede que el motivo de hacer una reseña no es más que el deseo de exteriorizar una esperanza: en este caso, la de que este magnífico libro vuelva a ser editado y pueda así ser disfrutado por nuevos lectores.
 
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35 comentarios en “LA SÉPTIMA CARTA – Vintila Horia

  1. Fran dice:

    Maravillosa reseña! Dan ganas de leer el libro: a ver si lo reeditan…

  2. Jerufa dice:

    ¿Que pasa Cavilius, te encanta reseñar libros descatalogados para que nos dé coraje que tú los tengas y los demás no?
    Pues no te felicito por esta bonita reseña, no.
    Adiodió.

  3. Clío dice:

    Dios Cavilius!, esto ha de ser cosa de meigas, esta Semana Santa cogí de nuevo este libro que estaba en la biblioteca de mis padres, y que compré en mis años jóvenes, con la firme promesa de echarle de nuevo un vistazo, porque entre nebulosas recuerdo que me gustó y mucho, y ahí lo tengo en la cola y en la misma edición que aparece en la foto, debe haber un hilo que fluye entre los hislibreños, porque cuando lo ví pensé en ti y en que lo habrias leido, no me equivocaba, bella y evocadora tu reseña.

  4. cavilius dice:

    Gracias por los comentarios.

    El libro se puede conseguir en Bibliolimpo por cuatro duros (mentira; creo que por tres), así que quien lo quiera, ya sabe. A ese precio vale la pena cualquier libro, pero este la valdría aunque costara treinta talentos.

    Las meigas, haberlas haylas, Clío. Yo tengo otra edición del libro, con una portada bastante menos atractiva.

    Saludos.

  5. Rodrigo dice:

    Pues sí, una hermosa reseña. Cuando menos me ha animado a buscar la novela de M. Renault, Cavilius. Y creo que haré caso de tu sugerencia de prescindir del libro de Manfredi.

    Pero hablas de un trípode que sostiene la historia, y apenas aludes a una dulce Briseis como epicentro de la novela -nada menos-. Me he quedado con ganas de saber más de ella.

    Ojalá tu esperanza obtenga su premio. Para beneficio de muchos, ¿no?

    Saludos.

  6. CORCONTAS dice:

    Preciosa reseña Cavilius

  7. Javi_LR dice:

    Cavilius, yo también me he quedado con ganas de más. Dime una cosa, bajo tu opinión y en comparación con ‘La máscara de Apolo’, ¿qué aporta, matiza, supera o se muestra inferior?

  8. Ariodante dice:

    Cavi, ¡qué delicia de reseña y por lo que veo, qué delicia de libro! Muchas gracias por haberte decidido a reseñarlo. Mismamente ahora reservo el libro en Bibliolimpo. Y pensar que esta mañana he estado casi a la puerta, dudando si subir o no…y me dije que ya tenía una lista muy largapara la feria, asi que mejor no, que luego salgo cargadita y sin un duro.
    El libro de Mary Renault lo tengo, lo leí hace mucho tiempo y me encantó. Manfredi no es un santo de mi devoción, leí su primera obra, creo, y decidí que es un autor que no me dice nada.
    Vintila Horia es un autor del que oí hablar mucho en mi casa cuando yo era jovencita, mis padres le alababan mucho, pero, sin embargo, esta obra no la compraron. Ciertamente has dado en el clavo, Cavi, has estado inspiradísimo con esta reseña, a pesar de pasar noches en blanco cambiando pañales…o quizás entre pañal y pañal, te ha venido la feliz idea. ¡Un hurra por tus retoños!

  9. Akawi dice:

    ¡Válgame Dios! Pero bueno, ¿Tú no paras nunca? Un ratito de siesta, una salida al cine, una cena con parejas amigas, qué sé yo, cualquier cosa menos reseñar.
    Ten un poco de consideración que ya me estoy gastando la extra de Navidad.
    Además, ¿Por qué narices escribes y reseñas tan bien? y otra cosa ¿Por qué tus lecturas son las mejores? ¿No tendrás por ahí algún libro mediocre para no aconsejar?
    ¡Cómo te voy odiando poquito a poco! ja, ja, ja,………..
    Un abrazo.

  10. Atilio dice:

    ¿No habrás leído El Tirano? He ahí, Akawi, tu respuesta. Sí es cierto, comparto tu opinión sobre esta novela de Manfredi.

    Si es que, al final, habremos de prohibirte publicar reseñas o, al menos, de negarnos a leerlas. Por ti me gasté lo que (iba a escribir derroché pero como que no) dilapidé en El bendito Asirio de los demonios.

    Una duda: ¿qué esperanza de vida tenía un ciudadano griego?

  11. Ariodante dice:

    Atilio, soy yo, Ariodante, la que no gusta de Manfredi…no es por nada.

  12. Atilio dice:

    Sí, Ario, sé que eres tú la que afirma que “Manfredi no es santo de su devoción”. Sin embargo, como Akawi “se quejaba”, reprochándoselo, de que Cavilius siempre tenía las mejores lecturas y nunca lo había sorprendido “in fraganti” con un libro mediocre entre manos lo extrapolé y lo asocié al comentario hecho por el griego en su reseña. Ha de haberse leído, por fuerza, el Tirano para afirmar que Dionisio el viego goza del eufemístico privilegio de… He ahí, pues, una novela mediocre que ha pasado por las manos de Cavi.

  13. cavilius dice:

    Gracias de nuevo por los comentarios.

    Rodrigo, me alegra que te animes por el libro de la Renault (pero anímate también por el de Horia, hombre). Yo no soy un especial devoto de la autora, que me resulta un poco empalagosa, pero en La máscara de Apolo ese “empalago” lo recuerdo muy bien descrito y administrado; me pareció una magnífica novela (también me gustó El último vino, ahora que me paro a pensarlo). Y sobre la figura de Briseis, pues no he querido decir apenas nada casi aposta. Es un personaje ficticio, como lo es su esposo; el hogar de ambos es el primer hospedaje de Platón a su llegada a Siracusa, y lo curioso es que, siendo ella mujer casada, se establece una conexión entre Platón, Dión y ella misma muy especial, una relación que va más allá del amor terrenal; a ver si estos extractos del libro ayudan a entender de qué hablo, y de paso se verá así el tono intimista en que está redactada toda la obra:

    …Me consolaban de este desaliento algunas horas deliciosas pasadas con Dión y Briseis, en largos paseos por los Epípolis… Se iban formando entre nosotros una unión, una armonía, que era amistad o amor, porque amaba con la misma clase de amor a aquellos dos seres, y ellos también me amaban, y aquel sentimiento constituía la más verdadera introducción a la sabiduría. Con nuestras palabras, con nuestros gestos y pensamientos, nos dábamos forma uno a otro, a medida que nuestras sensibilidades se aproximaban mutuamente y se iban pareciendo y que nuestros gustos se revelaban idénticos en casi todo…
    (…)
    Un atardecer del mes de Pianopsión, sentado bajo un nogal y mientras iba abriendo con su cuchillo las nueces caídas sobre la hierba y nos ofrecía su carne delicada y sedosa, Dión expresó lo que los tres pensábamos en aquel momento:
    -Sería necesario encontrar un nombre a nuestra amistad, para que no muera.
    (…)
    Sea como fuere, ya estaba hecho el mal, o el bien, y nadie pudo separarnos nunca. En lo sucesivo, nos encontrábamos vinculados a la misma fatalidad. Hasta alejadas unas de otras, nuestras almas continuaron viviendo juntas a pesar de la distancia, llena de crueles acontecimientos, que no dejó de aumentar entre nosotros. Aquel momento de paz, bajo el nogal, inmovilizado en el otoño, se imprimió como un sello definitivo en nuestras vidas futuras.

    Javi, qué preguntas más complicadas haces. Leí el libro de Horia hace unos 3 años y el de la Renault algo más, así que me temo que te responderé mal pero ahí voy. La séptima carta aporta, como mínimo, una historia diferente a la de La máscara de Apolo: es la vida de Platón lo que se relata, en primera persona además, mientras que la Renault nos explica, en esencia, el mundo del teatro griego a través de los ojos de un actor, Nicérato (acabo de buscar el nombre, que no tengo tan buena memoria); y los acontecimientos que se producen en Siracusa con la venida de Platón no son más que el escenario en el que transcurre parte de la vida del tal Nicérato. Siendo muy logrado, por lo que recuerdo, el aspecto evocador en la novela de la británica, en la del rumano ese mismo aspecto me pareció por momentos sublime, y no tanto porque fuera especialmente fiel históricamente hablando, sino por saber hacer que el lector se metiera en la piel del protagonista, Platón, y que sintiera sus mismos pensamientos, es decir, los pensamientos de un griego. Recuerdo también el cuidado y sutil papel del dios Apolo en La máscara de Apolo, papel que enriquece mucho la novela; en el libro de Horia, los dioses no recuerdo que intervengan, ni siquiera sutilmente, pero ¿y qué?. Si tuviera que escoger entre ambas, en primer lugar tendría que releerlas, pero hoy por hoy, con los recuerdos que tengo de una y otra, me quedaría con La séptima carta. Aunque tampoco se trata de escoger, evidentemente; ya digo que yo recomiendo las dos.

    Tú lo has dicho, Ariodante: entre pañal y pañal, y entre cabezada y cabezada también.

    Pues sí, Akawi, la verdad es que llevo una racha bastante buena de libros que me están gustando. Ya llegará alguno malo, tranquila, sólo hay que buscarlo con ahínco.

    Efectivamente, Atilio, tu deducción detectivesca es acertada: he leído El tirano (fue un regalo de cumpleaños, por cierto) y lamento el tiempo que gasté en ello; no es que sea mala-malísima, pero desde luego es floja con ganas.

    Y, como de costumbre, ya son las tantas otra vez.

    Saludos.

  14. Rodrigo dice:

    Estimado Cavilius, no me di a entender. ¡Pero claro que me animo por el libro de Horia, cómo no! Más todavía con tu referencia postrera a Briseis, y el resto de tu intervención.

    Debí culminar mi mensaje anterior de esta manera:

    “Ojalá tu esperanza obtenga su premio. Para beneficio de muchos, ¿no? Incluyéndome, por supuesto”.

    Saludos.

  15. Valeria dice:

    Coincido contigo, Cavi, pese a no haber leído La máscara de Apolo , en que la señora Renault me resulta especialmente empalagosa escribiendo. Coincido con Jerufa en que ya está bien de reseñar libros descatalogados, que los que vivimos en sitios pequeñajos estamos condenados a sufrir una perpetua frustración (que ciertas librerías por internet intentan mitigar, pero no siempre lo consiguen). Coincido con los demás en que cada vez que escribes una reseña sobre un libro que te ha gustado nos llevas al huerto, como casi consiguen las sirenas con Odiseo. Eres el flautista de Hamelín, o el toca el aulós de Delfos, que digo yo que será lo mismo, y nosotros los que te seguimos encantados.

  16. Valeria dice:

    “el que toca el aulós”, quería escribir.

  17. cavilius dice:

    ¿Que le toco lo qué a quién?

  18. Valeria dice:

    Yo no quería compararte con Marsias, porque tuvo un final muy desgraciado. Pero sigue así, y seré yo la que acabe colgándote de un pino -o de un olivo, lo mismo me da-.

  19. Aretes dice:

    Cavilius… ya sé que la reseña es de ayer, pero es que cada vez que veo que la del día es tuya me pongo a temblar, por el libro (que seguro que es estupendo, entonces tiembla el bolsillo), por lo dificil que será encontrarlo (entonces tiembla mi ordenador) o por lo bien escrita que estará, con lo que se me queda apabullada la poca autoestima y empiezo a rectificar alguna reseña que se iba fraguando.

    (¿Éso es una colleja a lo Casio, Vale?)

  20. Valeria dice:

    (Es una amenaza mitológica, Aretes. ¿Cómo son las collejas a lo Casio?)

  21. Ariodante dice:

    ¿con ajetes?

  22. Aretes dice:

    Yo diría que contundentes, cortas pero intensas. :-)

  23. Casio dice:

    Mollejas a lo Casio, ñam ñam.

  24. cavilius dice:

    ¡Akawi, acabo de terminar un libro que no me ha gustado mucho!

    ¡¡Estoy en-tu-sias-ma—–do!!

  25. Akawi dice:

    Eso quiere decir ¿Qué no vas a hacer reseña?

    ¡¡Loado sea Zeus!! Yo si que estoy a n o n a d a d a.

    ¡¡Uno menos para comprar!!

  26. Ariodante dice:

    Ya he conseguido el librillo; ahora, a esperar en mi biblioteca…la edición es penosa, pero me ha costado 4 misérrimos eurillos (descontando la rebaja por la Feria, o sea, aún menos); lo peor es que fui a Opar a por Vintila Horia y salí con cinco (La cruzada de los niños, y El rey de la máscara de oro, de M. Schwob, La tierra de la niebla, de Conan Doyle, y Juventud de Conrad) libros más…como siempre. Pero en total, por 20€ he comprado cinco, o sea, a 4 por libro…no está mal. Alfredo, cuando me ve entrar, ya prepara una batería, porque conoce mis vicios, ja ja ja.

  27. Germánico dice:

    “La Tierra de la niebla”. Sugerente título, y sugestivo autor. ¿De qué va, Ariodante? No lo conozco.

  28. Barracuda dice:

    Pues yo me lo estoy leyendo “La séptima carta” que andaba por aquí por mi casa. La verdad es que el libro se reeditó por Plaza y Janés en 1976 cuando costaba según pone en la contraportada 75 ptas. De momento de lo que he leído sobretodo decir que engancha demasiado. Creo que buscaré más publicaciones de Vintila Horia.
    Saludos.

  29. Ruth de Moab dice:

    Leí esta novela por el año 1987, y dejó en mi un buen recuerdo, tanto que en mi biblioteca la tengo en el estante dedicado a los libros de relectura obligada.

  30. David dice:

    Muy buena sreseña y muy necesaria para un libro tan buen y tan desconocido: yo he tenido la suerte de encontrar y leer este libro, me encanto realmente, el tono y las imagenes evocadoras, el tono de nostalgia y de lucha, un libro inperdible, mucho mejor que la mayoria de lo que circula como novedad, les recomiendo que lo lean

  31. Carmen dice:

    Hola, yo sí he leído esta novela de VINTILA HORIA, en mis años mozos (hacia los 20 años) en esa edición, que guardo como oro en paño, y me encantó. Fue una forma de entrar en la filosofía muy distinta a lo q estaba recibiendo en el Instituto… Me gustó bastante más q “Dios ha nacido en el exilio”-pero ya no he leído más de este autor; acepto recomendaciones. Tuve la oportunidad de conocer al escritor en los años 80 -como una pipiola estudiante de Periodismo- y dejando aparte su atribuida “fascismofilia” era 1 ser humano muy interesante y realmente HUMANO. Me contó alguna de sus vicisitudes y fue una delicia escucharle y recibir su respeto a pesar de mis pocos años y habilidad como periodista en ciernes. De él me quedó su interés pq la Humanidad recobrara el rumbo basándose en la Ciencia Humanizada (espero haberlo resumido bien). Bueno, no os canso más, si queréis responderme estaré muy contenta de leer vuestros comentarios. Gracias x leerme: Carmen R.

  32. Barracuda dice:

    Después de leérmelo y de interesarme un poco por la vida de Vintila Horia he de decir que con los tiempos que corren echo de menos escritores y filósofos como Vintila. Destacar que era un hombre que hablaba con conocimiento de causa y que escribía con el sentimiento de un autentico filósofo, nada parecido a lo que se conoce hoy como filosofía.
    Dar las gracias a Carmen R. por destacar también el interés de Vintila por la humanidad ya que ella le conoció y creo descifrar en su texto que era un hombre cargado de humanidad, nada extraño dadas sus terribles vivencias y el sufrido destierro y hostigamiento de su propio país de origen.
    Un saludo a todos los lectores.

  33. juanrio dice:

    Se acaba de reeditar este libro por la editorial El buye mudo. Espero que todos aquellos que tengáis interes lo encontréis sin dificultad.

  34. He leído este llibro en la colección Reno de Plaza Janés , espero que lo reediten , su comentario Cavilius es excelente , deja poco que agregar de mi parte y hacerlo estaría demás , de todas maneras , cito unas palabras del escritor Vintila Horia,de la edición edición que tengo a mano y es como sigue : ¨ Excepto algunos personajes , entre los que se encuentra Briseis , y algunas escenas, que hacen de este librouna novela . el resto es cierto en la medida que la historia puede ser más cierta que la literatura , palabras hermosas que cierran esta novela histórica , espero leer mas al autor , muchas gracias .

    Jorge López Zegarra

  35. cavilius dice:

    También yo tengo la novela en Reno de Plaza Janés, de 1969. Una novela de las que dejan poso, desde luego. Por lo que dice juanrio en el comentario anterior (¡de hace 8 meses!), parece que sí ha sido reeditada. Estupendo pues.

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