LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL – Antony Beevor

«Si somos americanos, pensamos que “la guerra” fue algo que empezó con Pearl Harbour en 1941 y terminó con la bomba atómica en 1945. Si somos británicos, recordamos el Blitz de 1940 y la liberación de Belsen. Si somos franceses, nos acordamos de Vichy y de la Resistencia. Si somos holandeses, pensamos en Anne Frank. Incluso si somos alemanes, solo conocemos una parte de la historia». Anne Applebaum, The New York Review of Books, 11 de noviembre de 2010

Probablemente el lector que pasea por una librería, lee las páginas culturales o suplementos en la prensa o está un poco al tanto de lo que se publica se preguntaría, en ocasión de la publicación de este libro «¿otro libro (más) sobre la Segunda Guerra Mundial?»; y probablemente la sensación sea compartida por lectores de mucho pelaje. Pero en este caso se coaligan dos factores: por un lado, es una historia global de un conflicto que empezó antes del 1 de septiembre de 1939 y que formalmente no ha terminado (no hubo tratados de paz, pero sí una rendición incondicional, disposiciones sobre las potencias derrotadas y juicios a algunos de sus militares y jerarcas por crímenes contra la humanidad); y por el otro, estamos ante un libro de Antony Beevor (n. 1946), todo un best-seller del género.

No voy a realizar una enumeración de libros que, de modo global o parcial, se han publicado en los últimos doce meses sobre este tema; la sola idea de pensar en ello ya deja bien claro que el tema, por mucho refrito, aportación novedosa o aparición de síntesis, incluidos los anecdotarios, está lejos de agotarse; quizá sí consiga saturar al lector, incluso al más especializado. Pero se combinan diversos elementos para tener en cuenta este libro: primero, Beevor, desde luego, su estilo, su documentación, su capacidad para trasladar al lector a un acontecimiento, sin marearlo excesivamente con cifras, números de ejércitos y movimientos en todas direcciones. Quién haya leído obras anteriores suyas – en concreto Stalingrado y Berlín. La caída, 1945, que son los referentes que me venían a la mente mientras leía este libro último– ya saben a qué me refiero.

A continuación, obviamente, el tema: una historia global de un conflicto que afectó a todo el planeta y que al mismo tiempo fue una «amalgama de conflictos». La guerra formalmente empezó en Europa con la invasión de Polonia en la madrugada del 1 de septiembre de 1939, pero estaremos de acuerdo en que las cosas se movieron desde que Hitler comenzó una agresiva diplomacia y la anexión de los territorios circundantes al Reich alemán; pero en el Extremo Oriente la guerra chino-japonesa ya había empezado con la conquista nipona de Manchuria en 1931 y la larga guerra de conquista de una China dividida, a partir de 1937. Que los japoneses, por motivos diversos (necesidad absoluta de materias primas y combustible, para empezar), no se iban a contentar con la ocupación de China sino que ambicionaban el sudeste asiático (de Birmania a Indonesia, pasando por Filipinas) era más que evidente para los dirigentes y militares estadounidenses, que tuvieron claro que el Pacífico –antes que Europa– sería el escenario en el que se meterían… o se verían obligados a meterse (Pearl Harbour lo certificaría).

Y en último lugar, un libro que diversifica (más que sintetizar) los conflictos que surgen o se enquistan alrededor de la Segunda Guerra Mundial, los escenarios, las represiones, resistencias y exterminios –en el caso del Holocausto, lo que Vasily Grossman llamaría «la Shoá por medio de las balas [1941] y la Shoá por medio del gas [1942-1944]»–, la diplomacia a menudo quebradiza (especialmente entre los Aliados), los bombardeos, los actos de canibalismo (en la guerra germano-soviética y también en el escenario asiático), la violencia ejercida sobre la población civil. Al respecto de esto último, comenta Beevor:

«Cuesta trabajo imaginar cómo una guerra tan increíblemente brutal no habría podido acabar sin una venganza igualmente brutal. La violencia masiva, como señala el poeta polaco Czesław Miłosz, destruyó la idea de comunidad humana y cualquier sentido de justicia natural. “El asesinato se convirtió en algo corriente durante la guerra”, escribe Miłosz, “e incluso era considerado legítimo si se llevaba a cabo en nombre de la resistencia. También el robo se convirtió en algo corriente, lo mismo que la falsedad y el engaño. La gente aprendió a dormir en medio de ruidos que en otro momento habrían hecho levantarse de la cama a todo el vecindario: el tableteo de las ametralladoras, los gritos de hombres agonizando, las maldiciones de los agentes de policía que sacaban de sus casas a los vecinos a rastras”» (p. 1077).

El libro de Beevor quizá aporte poco a los lectores especializados que ya no se resignan con las traducciones castellanas sino que buscan, encuentran y ahondan en esa masa de obras publicadas constantemente en inglés, francés, alemán o incluso ruso; pero desde luego es un tesoro para los lectores aficionados que conocen y les interesa el tema, que siguen el rastro de lo publicado constantemente en nuestro país, que disfrutan de obras generales y específicas, de libros técnicos como los de Osprey, que consumen documentales, series de televisión y películas. Ese libro, por mucho que se haya publicado (y se sigue publicando), les interesará (o debería) y en mi humilde opinión no les defraudará. Tienen el estilo Beevor llevado en esta ocasión a una obra general, la primera que el autor publica y que constituyen para él una «expiación, pero sobre todo un intento de comprender cómo encaja un rompecabezas tan complejo con las consecuencias directas e indirectas de las acciones y las decisiones, desarrolladas y tomadas en unos teatros de operaciones tan distintos unos de otros» (p. 1099); y menciona Beevor lo de «expiación» pues, comenta en los agradecimientos, siempre le ha incomodado que se le consulte como experto generalista de la Segunda Guerra Mundial, siendo plenamente consciente de las lagunas de sus conocimientos. Tienen los lectores a su disposición un texto amenísimo, riguroso y poliédrico; en la relación calidad-precio (y no me paga nada la editorial por decirlo, jejeje), quizás los 39 € puedan parecer caros, pero en comparación con muchos libros que se publican y ahondando en lo que este en particular ofrece –además del texto, imágenes, muchas de ellas diferentes a lo usual, una veintena de mapas y, seamos justos, una excelente traducción a cargo de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda–, a mí me parecen asequibles.

Sí, quizá esa sensación de «vaya, otro libro más…» sea la que predomine en principio. Pero tras la lectura de este libro puedo decir «¡bravo!» y, «de acuerdo, se podrían publicar en castellano obras más especializadas», pero no por ello deben dejar de publicarse libros con la enorme calidad que contiene La Segunda Guerra Mundial de Antony Beevor (Pasado & Presente, 2012).

[tags]Antony Beevor, Segunda Guerra Mundial, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, Japón, EEUU, Unión Soviética[/tags]

 

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44 comentarios en “LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL – Antony Beevor

  1. Carloto dice:

    Vaya por delante que me encanta Beevor y soy un poco friki de la II GM. Y vaya también por delante que esta reseña me ha parecido muy buena. A pesar que todavía no he terminado el “librito”, voy por la pág. 840, creo que ya puedo opinar sobre esta obra de porte y aportes enciclopédicos.
    La II GM de Beevor se lee mejor que muchas novelas, y esto en un librito de 1.100 páginas, sin incluir notas y anexos, es un piropazo.
    Como bien destaca Farsalia lo mejor de Beevor es que sabe ser ameno para el lector. Esto en un “ensayista” no es moco de pavo. Esa amenidad no esta reñida con la rigurosidad, Beevor es uno de los escritores-historiadores mas rigurosos, pero esta peleado a muerte con la molicie y el discurso coñazo del escritor que quiere epatar al lector con sus sólidos conocimientos.
    Beevor esta en las antípodas de esto. Escribe bajo la vieja y deliciosa pauta de “enseñar deleitando”.
    He leído unas cuantas páginas sobre la II GM, pero reconozco que con esta obra monumental de Beevor por primera vez estoy teniendo una visión y una comprensión del conflicto bélico, político y humano de 360º, cenital ,completa y cronológicamente bien ordenada.
    Os pareceré un osado, pero para mí el libro de Beevor debería ser un libro de texto para escolares de los últimos cursos de bachillerato.
    No me quiero ir para arriba para no desbarrar demasiado. Y ahí lo dejo.
    Y os dejo, que tengo que seguir con mi lectura. Me he dejado a los aliados saltándose el Muro Atlántico, dándole estopa a los alemanes, que se defienden como leones con lo que tienen que es muy poco. Los rusos ya están pisando Prusia y dándoles la del pulpo a sus invasores del 41. Los nazis cerrando campos de concentración por “liquidación del negocio” ante el avance soviético (espeluznantes relatos). Y en el Pacífico los japos perdiendo la guerra en el mar, liandola parda en cada isla que toman los marines y haciendo “amigos para siempre” en China.
    No os lo podéis perder.

  2. iñigo dice:

    Parece atractivo y apetece tener un texto que incluya la 2ª guerra mundial al completo… pero por otro lado da un pelín de pereza. A pesar de ello no tengáis ninguna duda de que lo incluyo en los futuribles… Enhorabuena por los comentarios, que seguro convencerán a más de uno a leer el libro.

  3. Balbo dice:

    Ummm… habrá que pillarselo, aunque como estan las cosas, habrá que esperar a bolsillo, primero por el precio, y luego por el peso (aunque, claro nunca llegará al tonelaje de “Requetes”)

    Un abrazote ;-)

  4. Farsalia dice:

    Pasado & Presente no tiene colección de bolsillo, dudo que la vaya a tener… Si acaso, la edición de Círculo de Lectores. Lo leí de biblioteca, pero cuando tenga 39 € disponibles para este libro, piendo adquirirlo. Vale mucho la pena… y es asequible si lo comparas con muchos otros libros que hay y se publican.

  5. Farsalia dice:

    Aparte de que un formato bolsillo para este libro sería muy poco manejable…

  6. José Sebastián dice:

    Hola a todos y felicidades por la lectura y la reseña.

    Lo adquirí “recién salido del horno”. Lo ví en el escaparate de una librería y un impulso irrefrenable me llevó a entrar, hojearlo y comprarlo. Aún no lo he leído, tengo que hacer un “hueco” y armarme de tiempo y paciencia. Acabo de finalizar “Las Cruzadas” de Sir Steven Runciman (también + de 1.000 páginas) y estoy con lecturas + livianas.

    Coincido con los comentarios anteriores en que el estilo de Beevor engancha – Stalingrado me apabulló -, en que el precio bien lo vale y en que el formato de bolsillo aquí no cabe. También pienso que obras así deberían leerse en los últimos cursos de bachillerato, pero…

  7. Chuikov dice:

    Hola, gracias por esta estupenda reseña, Farsalia.

    Quizás creo que esté injustamente pasando desapercibida la también historia global “La tormenta de la guerra” , de Andrew Roberts, el biógrafo “oficial” de “The Holy Fox”, Lord Halifax. Siglo XXI editores también se ha encargado de que no llame mucho la atención, con sus treintaylargos euros. Yo lo tengo esperando.

    ¿Lo ha leido alguien?

  8. Hagakure dice:

    Me metí hace poco en la IIGM y este libro aun no había salido. Me ha pillado a contrapie. Pero lo leeré algún día seguro.
    Buena reseña Farsalia.

  9. sanpifer dice:

    Chuikov, yo estoy ahora con “la tormenta de la guerra” cortesía de la biblioteca pública. Voy por la mitad, está tan repleto de anécotas (¿sabías que a velocidad máxima el acorazado Bismarck recorría menos de 1 km con un tonelada de combustible?) que no lo consideraría un ensayo al uso. Y son 36 euros. ¿Roberts o Beevor o los dos?

  10. Farsalia dice:

    ¿Anécdotas? Ufff… os recomiendo antes el libro de Beevor. De todas todas.

  11. Koenig dice:

    Buena reseña Farsalia, y buen intento, pero me temo que yo soy mas bien de la cuerda del bufff.
    Otro libro genérico sobre la segunda guerra mundial, y no digo que no tengan todos algo específico: desde el punto de vista ideológico, desde el punto de vista humano, desde el punto de vista militar, desde el punto de vista de los guisos de cordero… Lo malo es que no dejan de ser libros que se centran hasta la saciedad en los mismos acontecimientos: La penetración alemana en Francia. ¿Y la batalla de los Alpes? La operación Barbarroja ¿Y la ofensiva contra Murmansk? La batalla de Stalingrado ¿Y que pasa con Urano? La batalla de Kursk ¿Y Sicilia? Salerno ¿Y el Dodecaneso? Guadalcanal ¿Y Nueva Guinea? Leyte ¿Y las operaciones terrestres? Okinawa ¿Y Birmania?… y suma y sigue.
    Y eso que personalmente no estoy en contra de los libros genéricos. Leerlos para iniciarse en el tema, para obtener una panorámica general o por simple curiosidad está muy bien, con dos peros.
    En primer lugar me encantaría que historiadores con la “parla” de Beevor se metieran de lleno a narrar cosas más concretas. Su libro sobre Creta podría ser un ejemplo. Que vuelvan una y otra vez a los mismos temas de siempre me parece un derroche de capacidad.
    Y en segundo lugar, y de cara a quien quiera profundizar, creo que con estos libros genéricos pierde su propia capacidad de relación. Es estudiando un pelín a fondo (no hace falta convertirse en experto) una batalla cuando uno aprende a relacionarla, por si mismo, con las que tienen lugar en la misma franja, temporal o geográfica. ¿A alguien se le ha ocurrido alguna vez relacionar Dragoon (Anvil) con la Línea Sigfrido? Ahí os lo dejo.

    Opino, en todo caso.

    Saaaludos
    P.D. Sabía que no debía leer la reseña…

  12. Farsalia dice:

    Una cosa no quita la otra… Y es lo que me sigue pareciendo tras la lectura del libro de Beevor. No he querido “destripar” la “trama” del libro, precisamente porque esa ya la sabemos todos: de Manchuria a la rendición incondicional japonesa, de Polonia a Berlín. Pero no por ello deja el libro de tener un enorme interés. Hay mucha paja entre los libros generales, y conviene que de tanto en tanto se publiquen libros como éste, y además con una enorme calidad. ¿Aportará algo a los que quieren libros más especializados? Lo dudo (ya leen en otros idiomas lo que se cuece sobre temas específicos). ¿Interesará a los que no son lectores especializados en el tema y animará a no pocos de ellos a indagar en cuestiones concretas? Sin duda. Tampoco Beevor ofrece otra cosa que no sea una (monumental) panorámica global del conflicto, incidiendo también en cuestiones políticas y sociales, imbricando el Holocausto con la propia evolución del conflicto, etc. Nihim sub sole. Pero son necesarias estas obras de tanto en tanto, como para mí, lector especializado en temas romanos, por ejemplo, no desdeño obras generales siempre y cuando sean de calidad: no me aportarán nada nuevo que no lea en monografías específicas, pero yo no soy un lector medio. Ojalá en múltiples temas globales de diversos períodos se publicaran buenas obras de conjunto, de calidad. Ojalá…

  13. Darío dice:

    Tendré que posicionarme en el lado de los lectores que quieren títulos más “apetitosos y apasionantes”. La oferta de libros generalistas de la SGM es muy grande, tenemos mejores obras en el mercado actual y de ocasión con mejores precios y encuadernaciones. 1200 Páginas requieren un tomo de mayor tamaño, señores editores.
    Para que fuera un estudio riguroso, por ejemplo no tendría que haber menospreciado las batallas navales en el Pacífico, dado que reciben muy poca atención en su libro y no se pueden ir repitiendo de nuevo los mitos sobre Midway. Recomiendo a Beevor que se lea “Shattered Sword”, también le pregunto por qué le gusta tanto criticar a los americanos y minusvalorar sus acciones; su libro dedica mucho más espacio y tiempo a intrascendentales batallas inglesas.

    En fin, que se trata de una obra ambiciosa que finalmente cojea por demasiados sitios y que vuelve a demostrar que en la literatura, hay autores que ponen de moda, pero no por ello son los mejores aunque se beneficien de una gran publicidad.

  14. Koenig dice:

    Si en el fondo yo creo que estamos de acuerdo, Farsalia. Como bien dices: “de tanto en tanto”. Pero es que historias de la segunda guerra mundial, en 2012, no se si van tres o cuatro. Mas las de 2011 y las que vendrán en 2013.

    Por otro lado y como decía, está la sensación de ver como se desaprovecha un buen historiador. Es como si un especialista en Julio Cesar sacara ahora un libro sobre “historia de Roma”. ¿Acaso no te quedarías con la sensación de: “pues vale, majo, te has esmerao”?

    Opino.

  15. Farsalia dice:

    No dije que no lo estuviéramos, galo. :-P De las que se han publicado en el último año, sinceramente (no cuento el de Bellamy), Beevor es el que ofrece lo que pagas y quedas satisfecho. Por otro lado, que un especialista ofrezca obras generales, es algo muy habitual en el mundo anglosajón (aquí se debería tomar más nota), incluso en romanos. La cuestión es que sean obras de calidad, eso es lo fundamental. Rellenos y refritos hay muchos y uno ya se va dando cuenta, más o menos, de qué pie cojea cada uno.

  16. Rosalía de Bringas dice:

    No sé como estará el libro; pero con que esté a la altura de la reseña…
    ¡Enhorabuena, Farsalia!

  17. Farsalia dice:

    ¿Le pongo cuarto y mitad? ;-) Gracias, Rosalía.

  18. David L dice:

    Excelente reseña farsalia. Yo he sido uno de los que he comentado que no entraba dentro de mis prioridades leer este trabajo de Beevor “generalista” sobre la IIGM, a pesar de ser un fan del estilo del historiador británico. Me encanta como relata las batallas y, como habéis comentado, hacer del buen estilo narrativo en un ensayo algo destacable siempre es un mérito. Bien lo sabemos los optamos por este tipo de lectura mayoritariamente. Me encantaría que Beevor se lanzase a escribir sobre alguna batalla, como fue el caso de Stalingrado, Berlín o Normandía, creo que tiene capacidad para mostrar al aficionado al tema un trabajo de categoría, los amantes de la IIGM se lo agradeceríamos infinitamente.

    De todas formas, la reseña de farsalia me ha puesto en cierta manera en alerta positivamente sobre este trabajo de Beevor. A ver si puedo ojearlo y decido qué hacer.

    Un saludo.

  19. Rafael dice:

    ¡Hola Farsalia y amigos!:

    El enlace de Applebaum es un poco engañoso ya que se trata de una reseña de los libros de Naimark y Snyder.

    Dicho esto, a mi Beevor me parece un autor sobrevalorado, cierto es que como buen británico escribe bien, pero su anticomunismo primario se le nota mucho y le pierde.

    A mi juico se puede decir incluso que plagia: para Stalingrado y el Frente del este “fusila” a Jhon Erikson , para la II Guerra mundial en Oriente depende demasiado sin tener criterio propio de las “fuentes “anticomunistas de Jhon Holliday y Jung Chang.

    El libro de andrew roberts, citado por un lector, es infinitamente mejor y sigue en la estela de su excelente “Masters and Commanders”.

    También acaba de aparecer en EEUU, la excelente biografia de Geoffrey Roberts sobre el mariscal Zhukov que se añade a su anterior libro “las guerras de stalin”(2006); en ella Roberts ratifica su juicio previo que sin “el liderazgo de Stalin los aliados no hubiesen ganado la guerra”.http://www.amazon.co.uk/Stalins-General-Life-Georgyhttp://www.amazon.co.uk/Stalins-General-Life-Georgy-Zhukov/dp/1848314426/ref=cm_pdp_rev_itm_title_2

  20. iñigo dice:

    En todo caso te referirás a que sin la intervención de la Unión Soviética no se hubiera ganado la guerra. Obvio, tampoco sin la intervención de USA. Los dos errores del Eje Alemán-Japonés fueron despertar al oso dormido ruso y atacar Pearl Harbour. A partir de estos sucesos la guerra estaba más o menos decidida, debido al potencial de estos países.

  21. Rafael dice:

    Respondiendo a Iñigo:

    la URSS no tenía la menor intención de intervenir en la II guerra mundial, de hecho toda su política de los años 30 cómo ha demostrado Jonathan haslam y Jabara Carley estuvo dirigida a evitar el estallido de la misma mediante la formación de una triple Entente como la de 1914.

    A la URSS la metieron a garrotazos.

    En cuanto a EEUU,éste sin la potencia miltar de la URSS, no hubiese tenido la menor posibilidad ante la Werhmacht que era netamente superior al potencial norteamericano.

    Poca gente se da cuenta que EEUU sólo se enfrentó con fuerzas alemanas de consideración(Waffen ss de primer nivel) en Francia durante 5 meses, entre junio de 1944 y enero de 1945;prescindo de las operaciones de africa e Italia porque alli las fuerzas alemanas eran de segundo nivel.

    Como relata muy bien Beevor,las bajas en estos 5 meses fueron tan altas como en el frente ruso y los soviets siempre tenían que estar ayudando como con la operación Bagration.

    En suma, la aportación militar norteamericana a la derrota nazi fue ridícula y no deja en muy buen lugar al ejército norteamericano.

    Cuestión aparte es lo buen negocio que fue la guerra para EEUU que le permitió imponer la “pax americana” de Puertas abiertas después de 1945 y que analiza muy bien charles Pauwels:”El mito de la buena guerra”,San Sebastián,ed.hiru, 2001.

    Y en cuanto a lo de Stalin, no lo digo yo, lo dice el propio Geoffrey Roberts que lleva 30 años estudiando el tema, que el liderazgo táctico y estratégico de stalin fue de primer nivel, y refuta defienitivamente las falacias del “Informe secreto” de Kruschev.

    saludos.

  22. Rafael dice:

    ¡amigos!, quizás os interese:

    Un nuevo libro del historiador alemán Hellbeck refuta algunas falacias sobre la batalla de Stalingrado , ampliamente publicitadas durante la guerra fría y que desgraciadamente aparecen en el libro de Beevor.

    El enlace aquí:http://www.spiegel.de/international/zeitgeist/frank-interviews-with-red-army-soldiers-shed-new-light-on-stalingard-a-863229.html

  23. iñigo dice:

    La URSS tenía tropas preparadas para una posible invasión a Alemania antes de que esta lanzara la Operación Barbaroja… No se trataban de tropas a la defensiva sino que posiblemente Stalin tenía en mente invadir Alemania debido al gran potencial expansionista de Hitler, tras lo ocurrido en Austria, Checoslovaquia y Polonia.

  24. José Sebastián dice:

    ¿Qué el liderezgo táctico y estratégico de Stalin fue de primer nivel? Ahí están para desmentirlo obras magníficas como “La locura de Stalin: los 10 primeros días de la II Guerra Mundial” de Constantine Pleshakov; “La Guerra de los Ivanes” de Catherine Merridale; o “Guerra Absoluta” de Chris Bellamy.

    La incompetencia y paranoia de Stalin estuvo a punto de arruinar la revolución soviética durante los primeros meses de “Barbarroja”. Había hecho una purga gigantesca de mariscales (excepto el incompetente y borracho Voroshilov) y generales, incluyendo al magistral Tujachevski, haciendo retroceder años al Ejército Rojo (así se demostró en la guerra ruso-finlandesa). No hizo ni puñetero caso de todos los informes y evidencias que le llegaban a diario Moscú sobre la inminente invasión alemana (todos eran informes de traidores). A comienzos de 1941 quiso “estirar el brazo más que la manga” y, pudiendo asestar un golpe mortal al Grupo de Ejércitos Centro, puso en grave peligro a todos sus cuerpos de ejército al ordenar una ofensiva general en todos los frentes para la que el Ejército Rojo no estaba aún preparado.

    Cuando Stalin delegó en Zhukov, Rokossovsky y demás militares profesionales la dirección de las operaciones militares (ejemplo paradigmático la operación Urano contra el VI Ejército en Stalingrado) es cuando la URSS comenzó a ganar la guerra.

    ¿Nos olvidamos del programa de “préstamo y arriendo” de los EEUU sin el que la URSS no hubiera podido reconstruir el Ejército Rojo ni mantener el esfuerzo bélico contra la maquinaria nazi? ¿Nos olvidamos del esfuerzo bélico, prácticamente en solitario, de los EEUU en el Pacífico contra Japón? ¿Alguien recuerda cuándo Stalin declaró la guerra a Japón? Sí, tras el lanzamiento de la bomba atómica.

    Todo eso no quita ni un ápice a la valentía y a los extraordinarios esfuerzos que las tropas y la población civil – la que más sufrió los horrores nazis – de la extinta URSS demostraron frente a la maquinaria bélica y represiva nazi durante años de lucha en solitario.

    Saludos.

  25. Farsalia dice:

    La cita está extraída de ese enlace de la reseña de Applebaum, Rafael; hay que citar siempre las fuentes… ;-)

  26. Farsalia dice:

    Por cierto, hislibreños DE VERDAD, recordar que que los gatos tienen siete vidas… e incluso otros nombres. Lo digo por no marear la perdiz cuando no vale la pena… ;-)

  27. Farsalia dice:

    Recordad, no recordar… hay que usar bien los imperativos.

  28. iñigo dice:

    Cierto, recordaremos. ;-)

  29. José Sebastián dice:

    Completamente de acuerdo, Farsalia. Pero, a veces, uno cae en la tentación de responder según qué comentarios.

    Felicidades por la reseña.

  30. sanpifer dice:

    Mi humilde opinión:

    La URSS SI se estaba preparando para entrar en la guerra con el Reich…. pero más tarde, allá para 1943. Los indicios son claros: la URSS era uno de los pocos países europeos con tropas aerotransportadas (que son tropas OFENSIVAS no defensivas) con 5 Cuerpos Aéreos en 1941; acumulaba en 1941 más de un millar de nuevos T-34 aparte de un parque de carros enorme con los monstruosos KV (nuevamente armas ofensivas), aceptaba de buen grado asesoramiento técnico militar alemán e italiano y compraba muestras de armamento de última generación al mismo Reich…. son claros síntomas de rearme ofensivo.

  31. Rafael dice:

    ¡Muy interesante aportación de José sebastian!, pero de la que disiento absolutamente.

    Conozco los 3 libros que citas que he leido en edición inglesa,el de Merridale es colateral al tema ya que su libro es basicamente una historia social de los soldados soviéticos y de hecho, del patriotismo soviético.

    Creo que Geoffrey roberts asi como Jonatham Haslam, rebaten bastante bien las objeciones que haces.

    Me abstengo de citar a una serie de historiadores rusos que conozco bastante bien.

    Sobre Tujachevsky hay un montón de evidencia,incluidos archivos rusos calificados aún “top secret ” por el gobierno ruso, que avalan su culpabilidad.

    El affaire conocido como “german SD forgery plot” para inculpar a Tujachevsey está considerado hoy como un fraude, incluso por historiadores rusos anticomunistas de la “Fundación Memorial”.

    De hecho, el propio Walter Schellemberg en sus memorias de 1960, reconoce los contactos con Tujachevsky y lo colorea con la supuesta implicación de Heydrich.
    Después del fin de la URSS, se publicó la investigación que Kruschev mandó hacer en 1960 sobre el asunto, los investigadores no hallaron la menor prueba sobre el asunto del “SD plot”.

    La historiadora Annie lacroix ha encontrado abundante evidencia en los archivos diplomáticos y militares franceses y de otros paises occidentales de la culpabilidad de Tujachevsky y otros altos mandos soviéticos, pueden verse aqui algunas referencias:
    http://www.historiographie.info/humastaline2011%20.pdf.

    En cuanto a Sanpifer, coincido con tu criterio, ciertamente el ejército rojo y su teoría del “combate profundo” estaba diseñado para la ofensiva pero no como metodo de imperialismo depredador sino de acuerdo a la regla de oro:”la mejor defensa es un ataque”.

    saludos.

  32. Horus-chan dice:

    Bueno, interrumpo el sesudo debate (sobre el cual reconozco no tener ni pajolera idea), para felicitar a Farsalia por la excelente reseña. He ojeado el “tochazo” de Beevor en más de una ocasión, y lo encuentro sugerente.

    En mi caso, que de la IIGM sé poco más que lo que he visto en las películas, creo que sería adecuado para “organizar conocimientos dispersos”.

    Pues eso, felicidades; y seguid “frikeando”… 8-D

  33. malaparte dice:

    Buenas noches.
    Perdón por la pijadita, pero la foto de la cabecera es de Ian Gibson, no de Beevor.

    Un saludo.

    1. Javi_LR dice:

      Es que es la cabecera para la reseña de hoy ;o) Ayer sí que estaba el bueno de Beevor.

      ¡Salud!

  34. José Sebastián dice:

    Cierto, Javi. Ayer aún estaba la fotografía de Beevor.

    En cuanto a los comentarios de Rafael, pues nada habrá que concluir que el camarada Stalin era un adalid de la paz incomprendido por occidente y por los miles y miles de compatriotas soviéticos que acabaron sus vidas en las celdas de la Lubianka o en los campos del Gulag. ¡¡¡¡¡Arriba los Soviets!!!!!

    Y disculpa, Farsalia, por no hacer caso de tu recomendación.

  35. Farsalia dice:

    Thanks, Horus. ;-)

    I told you, José Sebastián… ;-P

  36. yury angelica leguizamon dice:

    Este libro por su gran cantidad de información sobre la segunda guerra mundial hace que se nos haga cada vez mas interesante por que son sucesos que pasaron y que son necesarios tenerlos en nuestro conocimiento :)

  37. juanrio dice:

    Creo que liderazgo táctico y estratégico no tuvo nadie en la II Guerra Mundial. Cuando uno va leyendo unos y otros libros, tanto de historiadores como memorias de políticos o militares implicados en la guerra, se da cuenta de cuanto se han mitificado determinadas acciones de la misma que, en el mejor de los casos, se han salvado por pura casualidad.

    Y en cuanto al libro, dudo que lo lea por las razones que el mismo Farsalia apunta en la reseña, es una historia global y hoy por hoy me interesan mas libros que vayan mas al detalle, pero no lo descato de plano por si en un arrebato cae en mis manos, entonces no sería capaz de resistirme. Veremos ese mercado de segunda mano como se comporta.

  38. endeavour dice:

    Gracias por la reseña. Siempre he querido tener una obra general sobre la Segunda Guerra Mundial. Una que me lleve a conocerla como si tuviera debajo un tablero o un gran mapa del mundo.

    Y eso no se le puede criticar a Beevor. Me refiero a que ahora tiene una visión global encaminada a sus propios lectores. Los vacíos de ésta, los llenen con las anteriores que ha escrito. Imagino que esa es su idea.

    Si aquí la recomendáis, pues quizá sea “la obra” sobre este fascinante momento de la historia de la humanidad.

    A mi, Beevor, me parece un autor correcto. Pero sobre todo, ameno. Como ha dicho alguien, se lee muy rápido. Yo no se como lo hace pero te mete en el ensayo como si fuera una novela. Y eso me encanta. Es uno de mis preferidos. Leería más ensayo si hubiera más como él.

    No la he comprado porque es una pasada como se están poniendo los libritos. Pero me lo pensaré.

    un saludo.

  39. Weiss dice:

    Por lo leído en otros foros parece ser que el Sr. Beevor cae en bastantes tópicos, mitos y errores.

    Parece ser que ha debido beber de alguna fuente/fuentes no muy fiables ( ya le pasó lo mismo con su libro sobre la GCE ).

    No sé, esto me reafirma en dos cosas :

    A. Que hice bien en no comprar

    B. Que en nuestro país seguimos teniendo un gran abismo en cuanto a conocimiento y líneas actuales de investigación, fomentadas por la barrera idiomática ( vamos, en román paladino, que no se traducen obras )

  40. Farsalia dice:

    O más bien que no se lee en otros idiomas…

    1. Javi_LR dice:

      O más bien que no compensa traducirlo pues no hay demanda suficiente. O más bien no hay un interés particular sobre el tema que apueste por él y lo edite de manera heróica, o más bien… ¡Hay tantos “más bien”! Pero, efectivamente, creo que el “más bien” de Farsalia es el que más pesa. De siempre, si has querido especializarte en un tema, has tenido que leer textos en varios idiomas. No hay otra.

  41. Farsalia dice:

    Cuántos libros traduciríamos si tuviéramos un presupuesto ilimitado a fondo perdido, ¿eh? Pero para profundizar hay que echarle curiosidad, arrestos y acordarte de esas viejas lecciones en inglés o francés que nos dieron en el cole. Otra cosa no (conversation, por ejemplo), pero por gramática inglesa aprendida hasta la saciedad no será… O ver películas y series en V.O. con subtítulos (o doblados pero con subtítulos en el idioma original, que también ayuda a coger vocabulario). La cuestión es no quedarse en una actitud pasiva, amigos.

  42. rcp1967 dice:

    pues yo creo que es un libro, que desde lo general, puede ayudar a mucha gente a entender mejor el conflicto, e incluso despertar la curiosidad de muchos de ellos, y que a partir de aqui “profundicen” mas en hechos mas concretos de la IIGM. De verdad, no entiendo la critica desaforada “es una obra general”. Para mi gusto, las obras generales son tan necesarias como los sesudos ensayos concretos.
    Una buena nota para este libro de Beevor, y para la reseña

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