AB URBE CONDITA. LA ROMA DE LA GENS VALERIA – Divulgadores de la Historia

En esta ocasión, y aunque resulte extraño, me dispongo a hacer una reseña desde “dentro” de un libro. Ab urbe condita, si aún no habéis oído hablar de esta obra, es una obra realizada por catorce autores, y casualmente soy uno de ellos. Y eso me permite dos cosas: hablar del resto del libro con la óptica de un lector y hablar de la experiencia creativa que ha supuesto este libro. Empezaré pues por este punto. Me uní a Divulgadores de la Historia casi al principio, a través de los amigos que conocí en el canal no oficial de “La Biblioteca Perdida”. Por aquel entonces tenía mucha ilusión y muchas ganas de aprender de mis compañeros, pues yo acababa de reactivar mi blog, que procedía de otra época, y que nunca había tenido que gestionar, pues cuando empecé a publicar, esto de los blogs y la divulgación estaba bastante en pañales y esta “gestión” se limitaba casi a publicar.

El caso es que Divulgadores fue creciendo, entraron escritores y uno de ellos, Manuel Martínez Peinado, tuvo la feliz idea de comenzar esta iniciativa para mover la sección de escritores. Cuando leí la propuesta, dije que sí de inmediato. Estaba muy contento con la experiencia colectiva, y cada nuevo “sí” se había convertido en una puerta para algo estupendo: DHistórica, SEO, etc. Además, me encanta escribir, ¿Qué podía ir mal?

Manuel encabezó un grupo de coordinadores, y establecieron las épocas. Yo tomé la primera, “Monarquía y República”. Confieso que lo hice porque Roma no es mi especialidad, y claro, es como un río: cuánto más cerca de su origen, más vadeable es. Las fuentes de los primeros años de Roma son escasas y llenas de mitos y leyendas, con lo cual, bastó con leer Vida de Rómulo y Vida de Numa para que mi detector de midiclorianos literarios empezara a hacer “ding, ding, ding”. Ahí había tema. Y el resto, pues ahí queda está escrito, lectores. Me fui tan “atrás” en el tiempo que mi relato terminó abriendo la antología, lo cual sirvió también para explicar el rasgo distintivo de los Valerio que articula el resto del libro. Debo decir que creo que Manuel, que fue el coordinador de la época de la que escribí, hizo un trabajo estupendo, pues, al menos en mi experiencia, escribir es una labor solitaria y que requiere creer mucho en lo que uno hace. Es necesario mucho tacto y mucha empatía para entrar en las creaciones de personas tan distintas y orientarlas en el sentido adecuado. Yo no hubiera sido capaz, y desde aquí aprovecho para agradecerle su trabajo, así como el de los demás coordinadores y autores, claro.

Hubo revisiones internas de los relatos por parte del comité, con sus comentarios, y luego las externas, de cara a la editorial, que llegó más tarde, con el proyecto terminado. Los coordinadores Manuel Martínez Peinado, Federico Romero y Sergio Alejo, se encargaron no solo de reunir y transmitir los comentarios, sino de buscar la salida editorial del libro y el fin benéfico del mismo, que no es otro que la Asociación Arte e Historia de Alcántara, que tiene como objetivo la puesta en valor del Puente de Alcántara y su conservación.

Este es uno de los aspectos más satisfactorios, porque para mi profesión, el Puente de Alcántara y Cayo Lacer son una referencia, y si en algo hemos podido ayudar al gran constructor que fue, y a su maravillosa obra, me siento especialmente contento.

La verdad es que durante la elaboración de los relatos, no tuve la oportunidad de leer los demás, lo cual hizo que cuando me llegó el ejemplar de la editorial, pudiera entrar en el libro como lector. Y de eso me dispongo a hablar ahora.

Ab urbe condita, a través de relatos conectados por miembros de la gens Valeria, que padecen además una extraña forma de daltonismo que bloquea todos los colores, y que los miembros de la gens atribuyen a una bendición de los dioses, la “mirada velada”, cuenta la historia de Roma eligiendo momentos esenciales de su historia. La gens Valeria llegó a Roma con los sabinos, y se puede rastrear entre las principales familias hasta la caída de la ciudad en el 476, lo que ofrece un sólido armazón sobre el que cargar el peso de la narración. Me pareció muy ingenioso cuando quedó la obra montada, porque realmente se tiene una visión global de la historia del imperio a partir de sus momentos estelares, pero no por ello menos impregnados de cotidianidad. Pues es la suma de las pequeñas historias lo que construye la Historia con mayúsculas.

La ventaja de la multiplicidad de autores es precisamente la riqueza de puntos de vista. Hay relatos sobre grandes personajes, y también sobre personas humildes. Hay relatos donde prima la acción, y otros donde lo hacen los personajes y sus familias. Hay relatos que conjugan estos dos elementos. Hay relatos alegres, y otros truculentos. Es decir, la obra ha resultado ser poliédrica. Su ritmo, además, estando construida sobre relatos, es trepidante. Y tiene además otra virtud: permite percibir la evolución del imperio. Pensamos que Roma fue así, o asá, pero no es tan frecuente pensar en cuatro dimensiones. Hubo muchas Romas a lo largo de los siglos, y a lo largo de sus dominios, y esta obra muestra esa riqueza, tan difícil de aprehender en una sola novela.

Por último, deseo recordar que los beneficios de este libro van destinados a la preservación y puesta en valor del Puente de Alcántara, un patrimonio inigualable, una de las cosas que “hicieron los romanos por nosotros”. Algo único en el mundo, y que tenemos la obligación de cuidar para nuestros descendientes.

Deseamos pues larga vida a Ab urbe condita, a Divulgadores de la Historia, y hasta a la gens Valeria, cuya genética todavía debe de andar por ahí, por fragmentada y dividida que esté.

Divulgadores de la Historia. Ab urbe condita. La Roma de la gens Valeria. Editorial Edaf. (2020). 352 pp.

     

2 comentarios en “AB URBE CONDITA. LA ROMA DE LA GENS VALERIA – Divulgadores de la Historia

  1. APV dice:

    Siempre es complejo hacer un libro con varios autores, y me recuerda al de Saylor y los de Rutherford lo de seguir familias como hilo conductor de la Historia.

  2. Antígono el Tuerto dice:

    Sí, lo mismo iba a decir, recuerda mucho al estilo de Rutherford de seguir la Historia de una familia, aunque en este caso es más jugoso, ya que la familia se mantuvo entre la élite de la Ciudad Eterna durante mil años nada menos. Ahí es nada, ya es más que muchas dinastías reinantes. Interesante libro.

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