A LAS PUERTAS DE LENINGRADO – William Lubbeck

A LAS PUERTAS DE LENINGRADO, William LubbeckExiste numerosa bibliografía sobre la trayectoria militar de oficiales en la IIGM, tanto aliados como alemanes, pero no parece que la trayectoria del soldado de a pie, sobre todo desde el punto de vista alemán, se prodigue en exceso en las librerías. Bien, pues aquí tenemos un buen ejemplo de que alguno se puede encontrar. A las Puertas de Leningrado, del soldado William Lubbeck, son unas memorias basadas en la trayectoria militar de este miembro de la Wehrmacht, encuadrado éste en la 58 División y que participó tanto en la campaña occidental (ocupación de Francia) como en la campaña rusa (Operación Barbarroja, sector norte) desde 1939 hasta el final de la guerra en 1945. Todo un superviviente, visto los años que tuvo que pasar durante su trayectoria en el Ejército.

El libro consta de unas 300 páginas, divididas éstas en 19 capítulos, un epílogo y un par de apéndices en donde se describe la composición de un regimiento de infantería alemán y una referencia de topónimos sobre localidades que afectan al relato de los hechos.

Entrando ya en materia, el autor o protagonista del mismo, William Lubbeck, nos hace un breve resumen de lo que fue su vida de preguerra, sus andanzas de chaval en su localidad natal, Puggen, pequeño pueblo agrícola situado en el extremo norte del centro de Alemania, su vida basada en los conservadores preceptos ideológicos de la sociedad alemana de entonces, basados éstos en la tierra, la herencia familiar, la religión y una manera de vivir como «personas de orden». Es en este ambiente, alejado de las grandes urbes en las cuales se cocían las grandes disputas políticas que llevarían en 1933 al partido nacionalsocialista a hacerse con el poder, donde nuestro protagonista forjaría su duro carácter que tanto le ayudó a sobrellevar su vida en el frente ruso tan alejado de su hogar. Pensando en su país y creyendo que, como buen patriota, debía de estar disponible para acometer las dificultades en las que se encontraba Alemania, decidió alistarse voluntario en el ejército. Poco podía imaginar lo que le esperaba en él durante los próximos 6 años.

Una vez estallada la guerra, participa con su 154 Reg. de la 58 Div. como parte integrante del XXIII Cuerpo del 16º Ejército del Grupo de Ejército A, en la exitosa campaña de Francia. Es en este lugar en donde William Lubbeck disfrutará de sus mejores años de campaña militar. Para él, como para muchos de sus compañeros, la lucha en el frente occidental había sido menos complicada de lo que un principio esperaba. La victoria estaba al alcance de sus manos, y así lo pensaban la mayoría de soldados rasos como él. La ofensiva contra Rusia era algo que realmente sospechaban, visto las maniobras tan cercanas a la frontera rusa que realizaban. Con miedo, pero consciente de que la lucha contra el comunismo era algo que debían afrontar como buenos alemanes patriotas, se lanzaron a la aventura rusa. Rápidas victorias, y grandes avances, marcaron sus inicios en este frente hasta la llegada a los arrabales de Leningrado, en donde se mantuvieron casi 3 años. En estos capítulos es donde nos encontramos el carácter más intimista de estas memorias de guerra. No sólo refleja la dureza de los combates, el miedo a los francotiradores, el miedo a caer prisionero de los rusos, etc… sino también el quehacer de la vida diaria de un soldado raso del mejor ejército del mundo en ese momento, sus miserias y sus grandezas. El compañerismo, el sufrimiento por la muerte de sus compañeros, y el pensar que hacían lo que debían, marcan esta parte central del libro.

La huída hacia el Reich, tras la acometida soviética, es relatada con gran dramatismo por Lubbeck, y su suerte al salvarse in extremis de caer prisionero de los rusos marca esta parte casi final del libro.

Para acabar, hay un par de capítulos dedicados a relatar las penurias de su familia y de él mismo tras la partición de Alemania en dos bloques antagónicos: el occidental y el comunista. Las tierras de sus padres cayeron bajo jurisdicción rusa y eso acabó por destrozar la unidad familiar. Su vuelta a la normalidad no vendría hasta la caída del Muro de Berlín en 1989.

Su emigración a los EEUU en busca de un futuro mejor pone el colofón final a estas memorias. Adaptó la nacionalidad estadounidense sin olvidar nunca su origen alemán; participó en numerosas concentraciones de ex soldados americanos y alemanes en recuerdo de la IIGM, llegando a conseguir una gran amistad con muchos de los que habían sido enemigos de trinchera entre 1939 y 1945.

En resumen, es un libro nada farragoso, de ágil lectura y, en cierta manera y aunque parezca extraño si uno lee el título, más centrado en la visión intimista del autor que en la parte bélica propiamente dicha. Como parte negativa del mismo, tal vez podríamos mencionar que Lubbeck hace en demasía una defensa de su papel en la guerra, totalmente alejada del nazismo, según su versión, pero que parece olvidar, por otra parte, el sufrimiento que la población de Leningrado tuvo que pasar durante casi 900 días.

Me gustaría quedarme con una anécdota que refleja el autor en el libro y que puede hacernos idea de lo tremendamente irracional que llega a ser una catástrofe como es el estallido de una guerra. Bien, resulta que en una comida de veteranos de guerra estadounidenses en las que William Lubbeck participó, al final de la misma una camarera se acercó con un gran pastel hacia nuestro protagonista comentándole en un tono sincero:

-Gracias por su servicio.

La mesa entera estalló en carcajadas y William Lubbeck con ellos. La guerra terminó hacia muchos años para alemanes y norteamericanos y la reconciliación la marcan actos como éste descrito simpáticamente por este humilde soldado raso de la que fuera la mejor infantería del mundo: la Werhmacht.

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25 comentarios en “A LAS PUERTAS DE LENINGRADO – William Lubbeck

  1. richar dice:

    Gracias David,

    me interesa este libro, porque siempre me han gustado más las biografías de los soldados desconocidos a la hora de contar conflictos bélicos, que las de los grnades personajes.

    ¿Tiene algún parecido con el libro de “Un extraño para mi mismo”?

    Un saludo,
    Richar.

  2. Balbo dice:

    Felicidades por la Reseña, David e igualmente opino como Richard, pues suele ser más apasionantes las historias que cuentan los soldados rasos de pie que los grandes generales, y sobre todo si hablan desde el lado menos publicado como es por ejemplo el soldado aleman. Seria interesante algun libro sobre algun soldado aleman que estuviera en el Dia D. Enhorabuena David.

  3. Enchumig dice:

    Muy buena reseña, si señor,..David
    Yo en este momento estoy leyendo PANZER COMANDER, las memorias del Coronel Hans Von Luck, que lucho en los principales frentes, Polonia, Francia, Rusia, Norte de Africa con el conocidisimo Mariscal de Campo Romel, Rusia, etc…
    Cuenta cantidad de experiencaias que vivieron, con pasajes muy divertidos, como el Pacto con Los Long Range Desert Group en el norte de africa y las noches con los jeques en el desierto.
    Los intercambios entre prissioneros, tabaco y whisky.
    Felicidades de nuevo y te animo que le leas tambien.Sin lugar a duda, este que reseñas sera el siguiente que compre y lea
    Un saludo.

    Pd. ¿ Que tal Richar???…. estas en crisis,,, no pasas a comprame jamoncitooooo…. JAjajaaa

  4. juanrio dice:

    David como siempre consigues ponerme sobre la pista de un libro. Tras leer El sitio de Leningrado entiendo que éste puede ser una buena visión desde el lado alemán, y tratandose de un soldado, aunque se justifique a si mismo, siempre resultará interesante.

    Muchas gracias.

  5. Koenig dice:

    Buenos días

    Las memorias de soldados son, ciertamente interesantes. Buena reseña David.

    Sin embargo, a mi no me parecen tan escasas. Hace poco terminaba de leer “Eastern Front Combat”, una recopilación de experiencias editada por Hans Wijers (Stackpole), quien se ha dedicado a recopilar este tipo de historias durante bastante tiempo. Por poner un ejemplo.

    Opino.

    Saludos.

  6. juanrio dice:

    Por poner un ejemplo que está en inglés claro….gracias ¿Para cuando tendrás lista la traducción a la lengua del Imperio?

  7. richar dice:

    Enchumig, pues igual este sábado o domingo paso… ñam, ñam… :-)

    Un saludo,
    Richar.

  8. Koenig dice:

    Fallo mío.
    Vaaale.
    Pero mira que sois picajosos.

  9. Enchumig dice:

    Richar….
    En el periodo de los meses de verano solo abro los Sabados, el Dominguin para ir a la pisci, a leer, claro..

    Un abrazo

  10. David L dice:

    He estado fuera unos días y acabo de ver que se ha publicado la reseña “A las puertas de Leningrado”. Últimamente siempre me pillan fuera de mi ciudad.

    Para richar: sobre el libro que comentas, “Un extraño para mi mismo” no te puedo ayudar, ya que no he leído el libro en cuestión.

    Para Balbo: pues sí serían interesantes unas memorias de un soldado alemán que hubiera estado presente en el Día D

    Para Enchumig: tengo el libro “Panzer Comander” en edición de bolsillo, a ver si puedo leerlo pronto. Es un libro que ha recibido tantas críticas por el tema de la traducción que me echó un poco para atrás comprarlo cuando salió a la venta, pero ahora en edición de bolsillo me he decidido a adquirirlo. Ya sé que para los más expertos en cuestiones militares es un libro que debería haber sido apartado del mercado hasta una nueva traducción, pero bueno… intentaré quedarme con las experiencias de este militar alemán a pesar de la traducción tan pésima.

    Para Juanrio: eso es exactamente lo que quise buscar yo, leer o “escuchar” a la otra parte, a los que cercaban la capital de Lenín.

    Par Koenig: entiendo lo que quieres decir, pero cuando por desgracia uno sólo domina el castellano hay que amarrarse a lo que se pueda. Creo que tú además del inglés te defiendes en francés, ¿es así? Te lo comento porque por motivos laborales debo ponerme las pilas con el francés ya mismo, así que estoy pensando leer algún que otro libro de Historia en ese idioma. ¿Qué tal está el mercado en cuanto a publicaciones dse la IIGM en ese idioma?

    Un saludo.

  11. Koenig dice:

    Atiborrado.

    Para que no se diga que hago publicidad, te mando una página por MP.

    No me dan comisión, informo, pero si trato bastante con ellos. Son atentos, y publican unas cuantas revistas muy majas, además de la librería.

    Saludos.

  12. Licurgo dice:

    David, no pierdas el tiempo con el Panzer Commander, no sólo es penoso en sus aspectos militares, si no que hay párrafos que no hay por dónde pillarlos ni aún con una imaginación excepcional.
    Sobre memorias “soldadescas” del Día D, “vencidos y traicionados” de Lothar Van Greelen es un libro curioso escrito por un soldado de las Waffen SS (creo que de la 9ª panzerdivisión de las Waffen SS Hohenstauffen) que comienza en Normandía.
    Respecto a Normandía, estaba previsto que Inédita sacara el libro de Paul Carell sobre esta batalla.
    Saludos.

  13. David L dice:

    Hola Licurgo,

    La verdad es que tal y como parece la traducción de “Panzer Comander” es pésima, lo que pasa es que viéndolo en edición de bolsillo no me pude resistir a comprobarlo por mí mismo. Tal vez haya que aplicar aquí el dicho:“que hablen de uno aunque sea malo”, o algo por el estilo.

    Es verdad, el libro de Van Greelen es un ejemplo de la experiencia de un soldado alemán en Normandía. La verdad es que me sonaba que había uno bastante conocido. No lo he leído, aqunque he estado en más de una ocasión tentado a comprarlo en la Librería Reyes

    http://historiamilitar.net/detalle.php?titulo=Vendidos+y+traicionados&autor=Lothar+Van+Greelen

    Un saludo.

  14. Licurgo dice:

    Ejem, ¿eres de Zaragoza?.
    Saludos.

  15. David L dice:

    Soy de Calatayud( Zaragoza), pero ahora por motivos laborales vivo en un pueblecito francés al lado mismo de la frontera hispano-francesa, en concreto de Puigcerdá (Gerona). A la librería Reyes no he ido en persona, pero he hecho más de un pedido por internet y, a veces, he mandado a mi hermana a que me pillara algún que otro libro en la misma tienda.

    Un saludo.

  16. Licurgo dice:

    Lástima que no conozcas a Angel, es una institución (el propietario de la librería).
    Acepta un consejo de amigo y no leas Panzer Commander. De Tempus poquísimo hay que se salven de la quema, pero ese no es uno de ellos.
    Yo he visto relaciones kilométricas de errores garrafales de traducción en algunos foros (más lo que he sufrido leyendo parte del libro; hasta que me harte y lo dejé aparcado).
    Tienes otros libros en los que emplear tu tiempo y no será tiempo perdido como en este caso.

    En otro orden de cosas; envidia me das, esos pueblecitos son preciosos.
    Saludos.

  17. David L dice:

    El hecho de que Panzer Comander haya sido publicado en edición de bolsillo, y, a pesar de las críticas tan justificadas, al parecer, por su mala traducción me dije…”voy a comprobar por mi mismo que pasa con esta controvertida obra traducida al español”…yo creo que me atrajo más el morbo de ver con mis propios ojos el resultado de esta traducción que el libro en sí. Las críticas de buenos y expertos compañeros en otros foros fueron más que suficientes para echarme para atrás cuando se publicó la obra en tapa dura. Agradezco siempre los buenos consejos como el tuyo Licurgo.

    Para no desviarme mucho de la reseña, A LAS PUERTAS DE LENINGRADO, en este caso a mí la traducción no me ha chirriado, también es verdad que en este libro las palabras técnicas no son tan abundantes como en las memorias de Von Luck.

    Un saludo.

  18. Licurgo dice:

    Ok, ya me dirás.
    Saludos.

  19. Krieg dice:

    De vez en cuando eentro para ver si hay algun libro que me gusta, y he leido la reseña de este, y me parece que puede ser muy interesante, probablemente me lo compre.
    Para mi las memorias de un general son igual de interesantes que las de un soldado, cada uno tiene un punto de vista diferente (porque sus responsabilidades también eran diferentes), de unos mismos hechos, no son opuestos, son complementarios, y unidos ayudan a que se comprendan mejor esta historia.
    Nota: El libro “Vencidos y traicionados” de Van Greelen me gustó mucho, me estraña que no lo hayais nombrado, pero hace poco he leido un libro que me ha gustado muchísimo: “El soldado olvidado” de Guy Sajer, de la colección de memorias de guerra de Altaya, además enlaza al final con el de “Operación escape” de Fritz Brustat – Naval que también me gustó mucho, el de Guy Sajer es impresionante, una pasada, que hace comprender muy bién la guerra desde el punto de vista del soldado, si no lo habeis leido os lo recomiendo (no entro en si la traducción es buena o mala).

  20. Iwan dice:

    Yo no voy a ser condescendiente con la novela de William Lubeck.
    Ante todo quiero decir que el libro está muy bien escrito y te da una visión del conflicto muy personal y detallista lo que para los curiosos de la Segunda Guerra Mundial es un auténtico tesoro. Además, se lee de un tirón y realmente uno puede decir que te sumerges en las batallas de la campaña rusa.
    Estos eran los pros, ahora comienzo con los contras. El autor intenta justificar desde el primer momento el ascenso de los nazis al poder y las causas del inicio de la segunda guerra mundial. Como militar en el frente del Este, Lubbeck debe de haber visto las grandes atrocidades que se cometieron en Rusia, sin embargo, no escribe ni una palabra de toda esta historia. De hecho, el libro comienza en 1945 y explica que no supo nada de los campos de concentración hasta que acabó la guerra. Esto puede ser cierto pero no me creo que no supiera ni viera en acción a los Einstazgruppen que asesinaban a partisanos, judíos y demás elementos indeseables para el III Reich con una brutalidad nunca anteriormente vistas. Sin embargo, en el libro no se mencionan casos de maltrato, brutalidad ni crímenes de guerra.
    No solo esto. Lubbeck considera que la mayor falta que se cometió en la Segunda Guerra Mundial fue la partición de Alemania durante la SGM (crimen empañado por la brutalidad nazi). Lubbeck hace caso omiso que Alemania comenzó una guerra por la conquista de toda Europa. Que Polonia perdió el 20% de la población y casi el 50% de su territorio. Sin hablar de los millones de víctimas que se cobró la Segunda Guerra Mundial.
    Escribir un libro así, 50 años después de que la guerra haya terminado, y sabiendo todo lo que supuso la invasión nazi de Rusia me parece absurdo, extravagante e insólito (por no utilizar palabras más subidas de tono).
    Hasta ahí mi análisis.

  21. David dice:

    Para richar:

    “Un extraño para mi mismo” es un libro diferente, ya que este no tiene la fuerza de aquel, estas memorias, como dice al final el propio Lubbeck son una “herencia” que deja a su familia (bisnietos, etc.) y peca un poco de lo que se ha comentado más arriba, cierta “condescendencia hacia las razones de la guerra y los nazis, y al final parece que fue todo culpa de la propaganda…

    El otro libro me impactó más porque no se centra en la guerra como sucesión de eventos rutinarios, sino que tiene más de introspección y de reflexión sobre el individuo.

    Parece más un “cuaderno de viaje muy personal” y esto son unos recuerdos de la guerra, escritos mucho despues.

    Recomiendo ambos libros, especialmente “un extraño para mi mismo”, y también el Panzer Commander, es de lectura rápida y entretenido, a pesar de la mala traducción y algún que otro error ya señalado.

    Un saludo.

  22. Richar dice:

    Pues muchas gracias por la aclaración, David.

    Saludos,
    Richar.

  23. Tomas Pena y Lillo dice:

    Respuesta a Iwan:

    Me parece que eres un poco duro sobre el libro de Lubbeck, no hay motivo para dudar que no vio en accion a los grupos de exterminio en el frente ruso, no olvides que hablamos de 3000 km. de frente, si hubiera en cada 10 metros un incidente (lo necesario para asegurar que todos los soldados alemanes vieron una ejecucion ilegal) seguramente se necesitarian de unos 300,000 grupos exterminadores, siendo que la historia no identifica mas de 80 en 3 años de combate.
    Todo hombre tiene derecho a pensar sobre las consecuencias de una guerra y asimilar sus conclusiones, se habla mucho de los campos de concentracion alemanes, pero no dice nada de los de Stalin, de los asesinatos en masa, pero no se habla de Dresden y sus 200000 muertos, entre una mayoria de mujeres y niños.
    Es posible que Hitler haya iniciado una guerra de conquista, con la idea de devolver a su pais su condicion de gran potencia, pero la destruccion de Alemania, sus terribles destrucciones, la violacion de sus mujeres y el asesinato de sus niños son una tragedia que sobrepasa toda justa revancha y pasa a ser cruel venganza, sin olvidar el colgamiento de los vencidos.
    Midamos con la misma vara, los germanos que lucharon en la Whermacht tienen todo el motivo para sentirse orgullosos de sus grandes victorias y su desesperada y valiente lucha en la derrota, nadie tiene derecho a juzgarlos por cumplir sus deberes para con su patria.

    un saludo

    Tomas

  24. Koenig dice:

    Buenas noches.

    Algo parecido a lo que comenta Iwam sucede con las memorias de Rudel.

    Creo que al respecto de este asunto hay varias distinciones que tienen que hacerse.

    Para empezar hubo una serie de personajes que, integrados en los Einsatzgruppen y otras unidades similares, se dedicaron a cometer barbaridades política y racialmente programadas por detrás del frente. ¿Que no todos los soldados los vieron a pie de obra? Puede ser. ¿Que no todos los soldados supieron lo que sucedía? Es algo que dudo mucho, pues las acciones de este grupo fueron mas que notorias, aunque sea como propaganda de que algo se hacía contra los partisanos.

    En segundo lugar que los soldados fueron especialmente crueles en el frente del este -tanto de uno como de otro bando- es algo totalmente innegable. La guerra en el este fue ideológica, contra tratados, inhumana, brutal y se desarrolló en unas condiciones penosísimas que nada hicieron por ayudar a los combatientes a comportarse mas humanamente. Es interesante como lo narra Reese (a pesar de lo que se pueda decir de su libro) cuando cuenta cómo saqueaban a los campesinos. Era un “o ellos o nosotros”. No voy a entrar en si se justifica o no, ese sería otro debate. Pero si estoy convencido de que se hacía.

    Finalmente, y puestos a medir a todos por el mismo rasero. Combatientes valientes los hubo en todos los frentes y en todos los ejércitos de aquella tragedia. Indudablemente. Combatientes brutales también. Sin embargo hubo dos estados que impulsaron la brutalidad (en Europa) de forma clara y descarada. Alemania y la Unión Soviética.

    Opino.

    Saludos.

  25. gunsberg dice:

    hoy lo compre en barcelon aversion bolsillo

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