LA TIERRA DE DIOS - Claudia Casanova
A todas vuesas mercedes quiero dejar aquà esta misiva del libro que, para placer de los ojos y sosiego del alma, acabo de leer; ora quiero compartir con ustedes, pues en muy contadas ocasiones tenemos a bien hacernos con una novela tan entretenida y enriquecedora.
La joven escriba Doña Claudia Casanova, tiene en sus manos el don de hacernos llegar de buenas tintas, de manuscritos casi olvidados y de sus oportunas indagaciones, historias pasadas años ha; y de su culta cabeza surgen ideas curiosas, anécdotas increÃbles e intrigas que nos aterran el corazón. Comprobaréis por vos mismo, a los que les plazca poner sus miradas en este libro, que lo que a continuación relato es la pura evangelio. Véase:
En aquella antigua Hispania, bautizada asà por los romanos, con su hermana Lusitania, hallábase repartidos sus territorios en un manojo de reinos; corrÃan los años de nuestro Señor Jesucristo de finales del siglo XII. Estos pequeños y grandes reinos agora estaban en paz y atrora en disputas. Unas veces unidos y amigos unos, y otras en reyertas continuas los otros. No siendo siempre los mismos reyes los que guerreaban o pactaban.
Figuraban de esta manera: El rey Fernando II de León, Alfonso VII de Castilla (sobrino del anterior), e unido en nupcias con Leonor, hija ésta del rey inglés Enrique II y Leonor de Aquitania; el reino de Aragón en manos de Alfonso II, el rey de Navarra y el rey de Portugal cuya hija Urraca habÃase desposado con el rey de León. Las lindes de las tierras de todos ellos eran ambicionadas por sus vecinos anejos, entonces desarrollábanse las consiguientes bregas entre ambos por la adquisición del terreno de un molino, de una alquerÃa o de una insignificante aldea. Mientras esto acontecÃa por una franja, aprovechándose de sus guerrillas, por la otra banda desempeñábanse intrigas, tratos, casamientos o estipendios, a espaldas de los primeros.
En medio de estos conflictos internos entre los reyes cristianos, que lo eran por la gracia de Dios, se hallaba el gran califato de Córdoba que dominaba casi todo el sur de la penÃnsula. El moro Abu ya qub Yusuf, y sus ejércitos de sarracenos ansiaban para sÃ, la Hispania toda.
Con la ayuda de una antigua fábula que corrÃa de boca en boca, creiánse estar en posesión del bondadoso beneplácito del mismÃsimo Alá, y asegurarse la fácil victoria contra los cristianos. En esto, que nos encontramos con que esa fábula contaba que un descendiente directo de Mahoma, el llamado Mahdi, encontrábase ya entre ellos en Córdoba, para cumplir asà su hipnótico cometido. A fe mÃa que la locura era general, los musulmanes hambrientos de sangre, comenzaron a bruñir sus cimitarras a la espera de que el califa almohade ordenara dar el primer paso a la gran batalla.
Grandes de Castilla, nobles, condes de Aragón, médicos judÃos y algunos frailes hospitalarios; Arzobispos, canónigos, y el gran maestre del Temple, acompañábanse de soldados monjes de Calatrava y comerciantes de Génova y Venecia. Contémplese aquà que cada uno acudÃa para cumplir un fin, un propósito. Con honor, todos unidos por la fe en contra del hereje moro, que llamaban «el prÃncipe de los creyentes», ¡vive Dios, que ese mote no lo entiendo! Si todos eran fieles a sus creencias, a Dios, Alá o Javhé.
Tres culturas, tres religiones y un único fin, la penÃnsula ibérica.
Las ciudades de Barcelona, Toledo y Córdoba, se verán reflejadas en este texto, hilado finamente por la escribiente que, enredando la madeja cuando se le antoja, desarrolla la historia con agilidad. Y henos aquà con los protagonistas, fruto de su graciosa imaginación, Auxerre y AalÃs, una pareja de enamorados que viven un abrumador viaje en busca de su pasado y en suma, lo que llamóme la atención fue la sincera amistad de un mozalbete musulmán y otro cristiano, cuyas duras vivencias les fuerzan a ser adultos antes de tiempo o a morir.
Todo lo expuesto es, el por qué de mi escrito. Confiada estoy, que sea en buena hora que me escuchéis. Y no cejaré en el empeño, de veces cientos, de aconsejaos su agradable lectura.
Quedad con Dios, hermanos hislibreños y que Él os acompañe por estas Tierras de Dios.
Akawi.
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25 de Septiembre de 2009 a las 1:15 pm
Curiosa reseña.
A ver si lo pillo en algún momento para seguir las andanzas de Aalis y Auxerre.
25 de Septiembre de 2009 a las 5:04 pm
Akawi que excelente reseña, me encantó tu prosa. Ojalá y la novela esté tan buena como la reseña, pues asà lo parece.
25 de Septiembre de 2009 a las 6:39 pm
Muchas gracias a ambos.
Lo cierto es que el libro es muy entretenido y Claudia Casanova tiene un estilo que me gusta leer.
Farsalia, si te digo la verdad, esperaba que me dijeras que la manera de hablar no era la correcta para ser finales del siglo XII, je, je, je.
Abrazos
25 de Septiembre de 2009 a las 7:01 pm
Jajajaja, qué malvada… ;-)
26 de Septiembre de 2009 a las 12:02 am
MuchÃsimas gracias, Awaki, por esta reseña tan original y tan cuidada. Menudo esfuerzo, y qué buen resultado. Felicidades y gracias de nuevo.
Un saludo,
Claudia Casanova
26 de Septiembre de 2009 a las 1:52 pm
Hola Claudia.
El placer ha sido mÃo al tener la oportunidad de poder leer esta atractiva y entretenida novela de una época tan interesante.
Me alegro de que te haya gustado la reseña, solamente he dicho lo que con sinceridad pensaba.
Un cordial saludo.
27 de Septiembre de 2009 a las 12:17 am
Akawi, querida, cada dia te superas más, me ha encantado leer tu reseña tan original y divertida y felicidades a la autora del libro que te ha inspirado, tengo en casa La Dama y el león de Claudia, empezaré por éste y continuaré con el que nos aconsejas, porque además la época me encanta.
27 de Septiembre de 2009 a las 10:20 am
Enhorabuena, Akawi, y también a Claudia…Me ha encantado la reseña, vaya trabajazo que te has marcado. No se si picaré en la novela porque no es lo mÃo, pero desde luego las has pintado de maravilla.
27 de Septiembre de 2009 a las 10:15 pm
Cuidado, nada es lo que parece.
Cuando crees que tienes toda la trama hilada…
El interés y la intriga están asegurados hasta el final.
28 de Septiembre de 2009 a las 8:50 am
XD Que reseña más original. ¡Enhorabuena por ella Akawi!
Que salgan buenas novelas sobre la historia de España es de agradecer.
28 de Septiembre de 2009 a las 8:50 am
¡Qué arte, Akawi! Conseguir hacer una reseña con encanto para deleite de los que la leen tiene doble mérito.
No te hacÃa yo de juglar, pero con esa soltura, parece que lo has hecho toda la vida.
28 de Septiembre de 2009 a las 9:39 am
Saludos,
peculiar reseña, Akawi. Si yo hubiese intentado algo asÃ, la habrÃa mandado a freir espárragos en el segundo párrafo, después de confundir un “hete aquÔ y cuatro “hallábase” mal escritos :-)
Leà antes de verano “La dama y el león”, novela anterior a esta, y aún tengo pendiente la lectura de “La tierra de Dios”, que con tanto cariño nos presentara Claudia en tierras toledanas, pero seguro que está entretenido como comentas.
Un saludo,
Richar.
28 de Septiembre de 2009 a las 2:59 pm
Si es que, todavÃa no os habéis enterado que una es muy, muy mayor, tanto como la época que narra la novela, casi que oà hablar asà de primera mano, ja, ja, ja…..
Gracias de verdad, siempre se hace lo que se puede.
También tengo en espera la otra novela de Claudia Casanova “La dama y el león” y me imagino que tal y como escribe seguro que me gustará.
Abrazos.
29 de Septiembre de 2009 a las 4:49 pm
Odiosa Akaki, me ha estropeado el chiste que pensaba utilizar.
30 de Septiembre de 2009 a las 2:11 am
¡¡Lo sabÃa!! Esperaba que algún chistoso como tú saltara al ataque. Ja,ja,ja…pues te chinchas, pues yo sé reconocer mis “errores” y los tengo asumidos.
30 de Septiembre de 2009 a las 12:06 pm
Actualmente me encuentro sobre la mitad de la obra en cuestión (Qurtuba). Es de analizar la capacidad expresiva que tiene la autora, si bien es verdad que, bajo mi modesta opinión, se describe con exceso todos los elementos, ambientes y escenas en cada página del libro. Es cierto, que en este género, por una parte tan delicado si se pretende hacer bien, y por otro expuesto al exceso de información, nos puede hacer caer en el desinterés del lector, que en definitiva va buscando el desarrollo de la trama con un vocabulario sencillo aunque debe acercarse a la época, y que el escenario resulte creible, evitando barroquismo en el lenguaje.
De cualquier manera, mi felicitación a la autora que tiene el coraje de enfrentarse a la novela histórica española, y además en el transcurso del siglo XII, época ya de por sà poco tocada en el ambiente literario español, quizá por que no se le da el bombo del archi-explotado tema de la guerra civil del 36-39.
Saludos
Jayrán
30 de Septiembre de 2009 a las 3:15 pm
Hola Jayrán.
No puedo estar de acuerdo contigo en tu primer párrafo, además de ser una narración estupenda, no observé yo esa descripción extrema que tú dices, la encontré correcta y me adsorbió plenamente.
Se me olvidó destacar en la reseña una de las cosas, que para mà son importantes en una novela histórica. Contiene dos o tres mapas de Córdoba y Toledo y al final del libro un listad de los personajes históricos, diferenciando en otra relación los personajes ficticios, de su invención.
Esto también es importante que se tenga en cuenta.
Abrazos.