LA SEMANA TRÁGICA – Joan Connelly Ullman

41Oag9KEbbL._SX253_BO1,204,203,200_Un país que sufre una crisis económica sectorial, donde los empresarios para ganar competitividad deciden recortar los salarios, hay discusión sobre la enseñanza en colegios religiosos o laicos, se critica las exenciones fiscales de la Iglesia, el sistema bipartidista tradicional está agotado, el gobierno no quiere oír a la oposición, surgen nuevos partidos políticos, políticos demagogos tratan de ganarse al electorado, el gobierno elabora leyes restrictivas por motivos de terrorismo, los diversos sindicatos se pelean, hay un movimiento nacionalista en Cataluña…

Pues nos encontramos a inicios del S. XX, la España salida del 98, que en muchos aspectos nos recuerda a otros momentos. Esa España es la que describe la autora de este libro, que aunque tiene casi 60 años aún es un excelente trabajo sobre los sucesos de 1909.

La autora arranca con una primera parte que trata de la situación de la Iglesia Católica, que tiene un gran poder económico, y el movimiento anticlerical, que también se da en otros países europeos pero que en España tiene unos medios y objetivos muy limitados; hasta el gobierno de Maura.

Vemos como la sociedad cambia y la Iglesia intenta extender su influencia al mundo obrero, pero al mismo tiempo su labor social producirá efectos en parte perversos: las clases bajas necesitan su asistencia lo que hace que la Iglesia tenga que ampliar sus medios aumentando su personal e incluyendo no a las personas idóneas para tratar con los obreros; al mismo tiempo requieren más ingresos realizando una labor artesanal en sus centros que los obreros sienten que compite con el complemento de sueldo que obtenían sus familias.

La segunda parte se centra en Cataluña y su situación industrial, con el movimiento obrero de socialistas, radicales, anarcosindicalistas, Solidaritat Catalana… Mostrando un proletariado en mala situación que diversos grupos tratan de atraer en una lucha por las masas sindicalista y de los partidos políticos luchando entre sí por su apoyo en una lucha mutua que genera tensiones.

La tercera parte es, tal y como la denomina la autora, el Preludio. A lo largo de 1909 la situación marroquí va a llevar a intervenir en la zona, por intereses geoestratégicos y comerciales. La intervención española se realiza de una forma errónea, sin consultar el gobierno a los demás grupos, y por la imprevisión llamando a filas a los reservistas, personas que ya habían hecho el servicio militar (en la práctica con escasa o ninguna instrucción) para formar el ejército. Eso generará la oposición de la población y de los grupos políticos que van viendo la huelga como una medida para presionar el gobierno. Así se va organizando la huelga general, pese a los esfuerzos para contrarrestarla y sofocarla por parte del gobierno.

La cuarta parte es la Semana Trágica en sí, una huelga que empieza en Barcelona el 26 de julio, poco a poco, ante la pasividad gubernativa y de las fuerzas de seguridad, que se va convirtiendo en insurrección. Pero al mismo tiempo carece de liderazgo, porque los partidos políticos que la apoyaban, en especial los radicales, no se deciden a convertirla en revolución.

Sin una dirección clara se desvía su fuerza hacia la quema de conventos y centros religiosos, en un movimiento anticlerical donde se suman pasadas y presentes quejas con leyendas y mitos sobre lo que ocurre en esos lugares. Día a día el libro describe los ataques, incendios… dirigidos (y por lo general permitiendo huir primero al clero) que se extienden por Cataluña sobre todo el martes.

Pero ya el miércoles vemos a los partidos desligarse ante el fracaso en el resto de España, y como ante la llegada de tropas será sometida rápidamente, salvo algunos barrios y ciertos francotiradores misteriosos. Quedando solo un espectáculo para los turistas alemanes que llegan el fin de semana para sacar fotos.

La represalia recaería sobre algunos, y no los más implicados, con un juego sucio para transferir las culpas, acabando ejecutados no precisamente los que hicieron las cosas más graves. Y entre ellos Francisco Ferrer cuyo papel (limitado) se va viendo a lo largo del libro y al que otros partidos no dudan en pasarle la culpa.

Termina el libro con las consecuencias, el derrumbe final del sistema canovista, el movimiento obrero, pero también la polarización social con sus consecuencias a la larga.

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4 Respuestas a “LA SEMANA TRÁGICA – Joan Connelly Ullman”

  1. Vorimir Dice:

    Buf, menuda historia deprimente del XIX y el XX que arrastramos. Cualquier libro que nos ayude a comprender los errores del pasado y a comprendernos así mejor a nosotros mismos hoy día, pues bienvenido sea.
    PD: Me ha gustado esa introducción. :D

  2. APV Dice:

    Te aseguro que cuando lo leí hubo momentos en que sentí dejà vu. Y que no hemos cambiado tanto.

    Si te digo que parte de la culpa de llamar a los reservistas se debió a chanchullos con las compañías aseguradoras por parte de personas influyentes y que los inversores en las minas del Rif tenían relación con políticos, no creo que te sorprenda.

  3. Vorimir Dice:

    Sabía lo de las minas pero lo de las aseguradoras no. :O

  4. APV Dice:

    Era el seguro de quintas. Muchos españoles pagaban un seguro que les abonaba el dinero necesario para pagar la redención del servicio militar o su sustituto.

    Para la Campaña de 1909 si se hubiera llamado a reclutas que no habían hecho el servicio militar las compañías de seguros (donde había importantes accionistas con contactos) hubieran tenido que soltar dinero, por lo que entre otros factores eso hizo que se llamaran a los reservistas.

    Los reservistas ya habían hecho el servicio militar (en la práctica con un nulo entrenamiento), por lo que sentó fatal a la población que los volvieran a llamar a filas.

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