EL CLUB DUMAS – Arturo Pérez-Reverte

El club DumasReconozco que me atrajo mucho la portada del libro. Me llamó la atención la sombra siniestra de un hombre hojeando un ejemplar que se proyecta sobre una vieja biblioteca llena de libros antiguos.

Tratándose de tiempos en los que lo oculto, lo misterioso y lo reservado está muy de moda, no dejo de reconocer que intentar hacerme con El Club Dumas me producía escalofríos, vistos los continuos antecedentes publicados y que todos, más o menos, ya conocemos.

Pero soy fan de Pérez-Reverte, así que el sugerente título, de una parte, y el tiempo que llevaba editado, de otra (1993) me animaron a la compra.

Y “vive Dios” que no me equivoqué.

Durante una semana (el tiempo que me puedo permitir, claro está), he disfrutado cada rato de lectura como un niño con juguete nuevo. Y lo explico.

Arturo Pérez-Reverte nos regala con este volumen todo un canto al folletín decimonónico, homenajeando a uno de los clásicos del género de aventuras: Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas. Pero no todo acaba ahí. Paralelamente, el esoterismo y el satanismo se dan cita para enredar una trama llena de fantasía, erudición contenida y juegos de pistas que entretiene y divierte.

A Lucas Corso, “cazador de libros a sueldo” le encargan que averigüe si el manuscrito de El vino de Anjou de Alejandro Dumas es auténtico. Al poco, Corso acepta otro encargo: indagar sobre la autenticidad de un ejemplar –de los tres que aún se conservan- del misterioso De Umbrarum Regni Novel Portis, el Libro de las Nueve Puertas del Reino de las Sombras (una especie de manual para invocar al diablo y por quién el impresor Aristide Torchia fue quemado en Venecia en 1667 por la Inquisición). A raíz de aquí todo se complica para regocijo del lector, que ve pasar frente a él extraños personajes incluyendo obsesionados bibliófilos, seguidores del diablo y hasta una inquietante mujer fatal. Los escenarios no lo son menos, transcurriendo el devenir de la novela por Madrid, Sintra, París y Toledo.

Arturo Pérez-Reverte consigue además dos cosas que se echan de menos en la literatura actual. De una parte, involucra al lector en el relato haciéndolo partícipe de los secretos que contiene el libro demoníaco. De otra, recrea de forma magistral el pasaje que tiene como protagonista a nuestro buscador de rarezas editoriales con un conocido y venido a menos bibliófilo de Sintra. La tristeza y melancolía con la que Víctor Fargas se despide, por necesidad, de cada incunable de su propiedad está tan cuidadosamente tratada y tan tiernamente plasmada por el autor que incita, nada más terminarlo, a cerrar los ojos, echar a volar la imaginación y rememorar, paso a paso, toda la ilustración literaria que allí se cuenta.

Por supuesto, el final está a la altura de todo el conjunto, si no más. Pérez-Reverte acaba su folletín a bombo y platillo, de forma inesperada e impactante, pero soberbia.

La novela se ambienta en la España y la Europa de hoy. Sin embargo, el autor transporta sin ambages al lector a la época del gran Dumas consiguiendo, sin dificultad aparente, mezclar las identidades de los actores cotidianos que martirizan a Corso en sus investigaciones con los personajes históricos de aquella época. La narración acontece en tercera persona en su mayor parte, a excepción de los lapsos de Lucas Corso, que cuenta en primera persona sus propios pensamientos. Combina el lenguaje formal y el informal de forma adecuada y acorde a los pasajes. Construye el final de forma ascendente, sumiendo al lector en una sensación de ansiedad que desaparece poco a poco a medida que el autor empieza a atar cabos, desenredando la trama con coherencia y sabiduría.

En fin, una novela sin fisuras, con un argumento verosímil, “endiabladamente” bien estructurada. Con un protagonista poco heroico y, por ende, más humano y con una extraordinaria tradición literaria sobre la que armar una novela de intriga con escenas dramáticas, conflictos internacionales, corrupción, odios, traiciones, complots y amores difíciles o de mal agüero. Un libro en el que el lector –al asumir la trama y los personajes- disfruta de la historia. Un relato pleno de vigor y fuerza imaginativa. Una delicia de lectura, con caudal y brillo.

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112 comentarios en “EL CLUB DUMAS – Arturo Pérez-Reverte

  1. Soldadito Pepe dice:

    Que no te corroa, Marbenes. Que no te corroa, que luego te quedas escocido. La acepción es la primera, como tú mismo indicas aunque no te enteras ni de lo que yo escribo ni de lo que tú indicas.

    La respuesta a lo último, colega de foro, es que el soldadito Pepe no es más que un pobre soldadito que se llama Pepe. José Manuel para ser exactos. Todo por la patria, ya sabes. Pepe y no Pepa. Todavía no me he operado, aunque a lo mejor algún día se me cae al suelo una granada y arregla la cosa gratis. A doña Eva búscala con otra IP, si tienes acceso a eso.

    Por cierto, no sé si te he dicho ya que Jose Luis Corral en mi opinión personal e intrasferible me parece un sinvergüenza aliterario y que el Club Dumas me parece una novela extraordinaria. Como lo oyes y lees, tío. Deberías leerla un día de estos. Mola.

    Nos vemos en otro libro, chaval. Me encantan los listos.

  2. Marbenes dice:

    Y a mí, Soldadito, me encantan los listos también, y las listas, que tampoco yo me he operado.

    Respecto a mi duda, estaba fundada ya que parecéis clones en vuestros comentarios. Si tú dices que no es así pues nada yo te creo y pelillos a la mar; será simplemente que los dos sois presidente y vicepresidente del club de “fans” Pérez-Reverte, o contratados para ensalzarle allí donde se hable de él o sus libros, y ya está.

    En cuanto al libro en cuestión, lo leí y me gustó sin más; tiene algún otro que me gusta más y alguno que no me gusta nada, como casi todos los autores.

    Saludos chavalote ;-)

  3. Soldadito Pepe dice:

    Saludos, colega.

  4. Arauxo dice:

    En relación a tu comentario, por una parte, si cada vez que manifestemos una opinión, que claro está es propia, subjetiva y personal, vamos a tener que aclarar que es nuestra opinión y sólo nuestra opinión, nos podemos eternizar (en mi opinión, personal, propia y subjetiva), a más de incurrir en, a mi modo de ver, cierta superfluidad pues el que habla, normalmente, lo que hace es exponer su opinión, personal e intransferible.

    Dios mío, he tenido un déjà vu

  5. Villano dice:

    En primer lugar la reseña hecha por Jerufa me parecio muy buena. Luego respecto al libro, debo decir que “El club Dumas” esta entre mis novelas favoritas, y es que Perez Reverte cuenta con muchas virtudes que lo convierten en un notable escritor, entre ellas, a diferencia de muchos narradores actuales de prosa arida y lineal (lease tipo bodrios como Dan Brown o Jaime Bayle) Pérez Reverte sabe ponerle muchos matices a sus relatos, sus recursos son de los más ingeniosos, además, es moderado con el uso de recursos literarios, como el cambio de narrador o el juego con los tiempos. Tomemos como ejemplo “El club Dumas” todos los personajes son razonablemente creibles, y aunque no puede negarse que ha existido alguna repetición en el trato de sus personajes en obras posteriores, eso mas bien responde a su punto de vista como creador ¿No existe cierta repetición de carácteres en autores como Verne o el propio Dumas? Creo que entre tanta basura de novela historica que aparece hoy en dia cada cinco minutos, los libros de Perez Reverte emergeran como clasicos eternos. “En literatura el tiempo es un naufragio en el que dios reconoce a los suyos”

  6. Arauxo dice:

    Estimado Villano:

    Sin entrar en valoraciones sobre la prosa de Pérez Reverte (porque me parece un pelín exageradillo lo del “clásico eterno”), creo que tienes mucha razón en lo de “tanta basura de novela histórica que aparece hoy en día cada cinco minutos”. Pero deberíamos, en mi opinión, evitar caer en la trampa que muchos editores/libreros nos tienden, empaquetando como novela histórica toda la porquería mágico-esotérica-conspirativa que se publica. El código ese y muchas otras novelas ramplonas llenas de santos griales, arcanos templarios, templos secretos, códices misteriosos, enigmas vaticanos y demás monserga semejante no puede calificarse de novela histórica. No sé a qué género deben adscribirse (¿Novela irrisoria?) (¿Caricatura literaria?), pero no, desde luego, a la novela histórica. Es cierto que hoy salen al mercado numerosas novelas que sí cabe calificar de históricas y que son auténticos bodrios, plomizos, planos y capaces de aburrir al santo Job si le gustara el género. Pero eso no implica que toda la basura editorial deba considerarse parte integrante de él. Cada palo debería aguantar su vela. Pero parece que el mundo editorial está empeñado en colgar del palo mayor de la novela histórica toda la mediocridad que compra quien no lee otra cosa y que, lamentablemente… es la inmesa mayoría del mercado.

    En fin, Villano, esto es una batalla personal que doy por perdida desde hace mucho tiempo. Pero hay que seguir intentando llamar a las cosas por su nombre.

    Un saludo.

  7. Urogallo dice:

    Villano, no te asustes por Arauxo. Son molinos Arauxo, son molinos.

  8. Aunapeiss dice:

    Qué va, hombre. Son gigantes gigantescos. Y, además, ellos son muchos y poderosos y nosotros, pocos y mal avenidos. Pero nunca nos rendiremos. ¿Ves, Urogallo? Estas son las batallas que merece la pena librar. ¡Vivan las justas literarias!

  9. Urogallo dice:

    Juash, juash, estos gigantes ya se han pasado de moda.

    Mejores batallas vendrán, por que por suerte o por desgracia ese modelo literario ya ha caducado hace tiempo.

    Ahora tendríamos que luchar contra la novela negra histórica, que ese si que es el gigante Melindrán.

  10. ida dice:

    tengo una enorme duda ¿por qué tiene ese título el libro, se relaciona mucho con el escritor Dumas?

  11. juanrio dice:

    Muchísimo, ida. De hecho todo gira en torno a Dumas y Los tres mosqueteros, incluyendo los títulos de los capítulos. Para mi gusto, de lo mejor de Reverte.

  12. Esther dice:

    Genial reseña, jerufa!!!

    Especialmente el extracto en el me he sentido más identificada es “recrea de forma magistral el pasaje que tiene como protagonista a nuestro buscador de rarezas editoriales con un conocido y venido a menos bibliófilo de Sintra. La tristeza y melancolía con la que Víctor Fargas se despide, por necesidad, de cada incunable de su propiedad está tan cuidadosamente tratada y tan tiernamente plasmada por el autor que incita, nada más terminarlo, a cerrar los ojos, echar a volar la imaginación y rememorar, paso a paso, toda la ilustración literaria que allí se cuenta.”

    Ya que me pasó precisamente eso que mencionas: cerré los ojos y sólo palpaba la mansión de Víctor Fargas, su melancolía, las humedades de cada rincón, el hilito del agua de la fuente de los angelotes, la melodía de su violín, la tristeza de la historia de sus generaciones, todavía lo estoy viendo, escuchando, oliendo… simplemente genial!!!!

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