DIARIO DE SPANDAU – Albert Speer

Diario de SpandauTeniendo en cuenta que es éste un tema delicado, trataré de enfocar la reseña desde el punto de vista biográfico y desde el literario. Aclaro esto en primer lugar porque cuando empecé a leer el libro sentía una gran desconfianza hacia todo lo que él decía –no se puede olvidar que estuvo 20 años preso y al salir de la cárcel, ya sexagenario, tenía que vivir de algo y sus memorias iban a ser un buen medio para salir adelante, por no mencionar que a nadie le gusta pasar a la Historia como uno de los grandes asesinos de la humanidad-; sin embargo, según avanzaba en la lectura, y tras empaparme de la información que sobre él he podido conseguir, dicha desconfianza fue dejando paso a una credulidad cada vez mayor sobre su relato. Bueno, exactamente sobre su relato no, sino sobre que él realmente lo pensaba así, o terminó pensando así.

En verdad, parece tratarse de una recopilación sincera de sus notas y escritos durante los años de cautiverio. No sale todo lo bien parado que cabe esperar de un libro autobiográfico con tintes de pasar por gran hombre, ni tan mal como para sospechar simulación de falsa modestia con el fin de hacerlo creíble. Parecen reales su arrepentimiento y su sensación de culpa al “enterarse” –algunos historiadores rebaten que desconociera la llamada Solución Final pues es un hecho comprobado que asistió al Discurso de Posen en el que Himmler declaró, por orden de Hitler, los planes de genocidio ante las altas esferas del partido exigiéndoles que mantuvieran esta información en secreto- de los crímenes cometidos contra la humanidad por el régimen al que pertenecía y servía, así como el hecho de que no fuera en absoluto antisemita y su mayor falta recayera en haberse sentido fascinado por la personalidad de Hitler y servirse del poder de éste para triunfar profesionalmente. Es decir, según coinciden las más de las fuentes, no se le puede probar su participación en, ni su conocimiento hasta el final sobre, lo que ocurría con los judíos, y por lo único que se le pudo inculpar con pruebas fue por haber aceptado prisioneros como mano de obra esclava durante su actuación como Ministro de Armamento del Reich.

Según se presenta él mismo, y también otros historiadores, era un hombre honrado, trabajador, metódico, responsable y falto de ambición política que creyó firmemente en el sueño de una Europa unida bajo el mandato de una Alemania Imperial, y que vio en la protección que Hitler le dispensaba la oportunidad de cumplir su ilusión de ser un gran arquitecto conocido y respetado en el mundo entero y en los siglos venideros.

Nació en 1905, ocupando el lugar intermedio de los tres hermanos que fueron, y éstos nunca tuvieron buenas relaciones con él por su tendencia a relacionarse con gente que no pertenecía a su clase social y por su carácter apocado. Su familia era de la alta burguesía, por lo que creció rodeado de lujo y sin apuros económicos; no obstante, lo que sí le faltó fue afecto, pues en su familia no eran dados a las demostraciones de cariño.

Con 26 años de edad, sus alumnos le convencieron para que acudiera a una reunión del partido nazi, y quedó hipnotizado por el carisma de Hitler, afiliándose ese mismo año de 1931. Este dato me resulta curioso porque él, durante los años de cautiverio, se pregunta en numerosas ocasiones, al principio movido únicamente por su sentimiento de culpa, y según van transcurriendo los años por su creciente desprecio hacia Hitler, cómo pudo sucederle algo así con un personaje tan infame, vulgar, ordinario, contradictorio, caprichoso y desquiciado, de reacciones a veces incluso infantiles y por lo común desmesuradas.

Dos años más tarde Goebbels le encargó un proyecto que ejecutó magníficamente y en un tiempo récord, por lo que éste, impresionado, le recomendó al führer. Hitler le apadrinó dándole multitud de ocasiones de crear y se estableció entre ellos una relación personal, desigual al parecer ya que Speer no trataba a Hitler con la misma consideración con que éste le trataba a él. Fueron esta confianza y el afecto que le tenía el führer los que sin duda le salvaron la vida cuando se negó a ejecutar la orden de “tierra quemada” en la decadencia de la guerra, por lo que cualquier otro habría sido fusilado.

En 1934, tras la muerte de Troost, fue elegido para reemplazarle como arquitecto jefe del partido. En el 37 Hitler le nombró Inspector General de Construcción con el rango de Secretario de Estado. En 1941 fue, presuntamente, responsable de la deportación de miles de judíos alemanes para poder construir según sus planes; sin embargo, pese a que él aseguró siempre no ser consciente de este hecho, parece claro que, como alto mandatario del partido, algo debía saber.

Cuando el ministro de armamento y producción bélica, Fritz Todt, murió en un extraño accidente en 1942, Hitler le nombró su sucesor prometiéndole que al finalizar la guerra le restituiría en su labor arquitectónica. A partir de este momento la mano de obra esclava aumentó más que considerablemente. Este suministro de personas estaba a cargo de su enlace con las SS, Fritz Sauckel. Estos prisioneros, llamados trabajadores esenciales, trabajaban en sórdidas y míseras condiciones, muriendo por cientos cada día; el resto, inservibles para trabajos forzados, eran enviados a campos de exterminio. Este mismo año Speer colaboró en el abastecimiento de materiales para el desarrollo de la bomba atómica. Así mismo, también parece cierto que intentó revertir la orden de exterminio emitida por Himmler, en la que ordenaba que los trabajadores judíos fueran enviados a campos de exterminio y sustituidos por polacos.

En 1943 Hitler ideó un proyecto para un edificio subterráneo que se construiría en secreto, empleando presos como mano de obra, y que se destinaría a la producción de bombas. Cuando el proyecto comenzó Speer visitó las instalaciones y comprobó por sí mismo las inhumanas condiciones en que trabajaban los prisioneros. Reclamó una mejoría de su situación, lo que molestó a Himmler que informó a Hitler, quien le retiró su confianza. Al percatarse del distanciamiento de éste, cayó en una profunda depresión de la que fue atendido por el médico de Himmler, quien, supuestamente, intentó envenenarle. Este año renunció a su cargo, pero Hitler rechazó su renuncia y le restituyó su confianza.

Parece que Speer estaba al corriente de la conspiración para matar a Hitler en el 44, pero prefirió guardar silencio, aunque tampoco participó. En el 45 visitó el bunker de Hitler con la intención de despedirse. Cuando supo que éste se había suicidado se encontró de nuevo sumido en una gran depresión de la que salió al ser solicitada su presencia por Dönitz para formar el gabinete del nuevo gobierno alemán, que duró unos 20 días y no fue reconocido por los aliados. El 12 de mayo del 45 fue arrestado por la comisión formada por los países aliados.

El juicio duró diez meses, once personas fueron condenadas a morir en la horca (aunque uno se escapó de la sentencia suicidándose con veneno), y siete a cumplir prisión en Spandau: Raeder, Hess (personaje en exceso peculiar, que casi se podría tildar de loco, al menos según el relato de Speer, durante su cautiverio) y Funk –los tres condenados a cadena perpetua-, Schirach y el propio Speer –condenados a 20 años-, Neurath –condenado a 15 años-, y por último Dönitz –condenado a 10 años-. Speer fue uno de los pocos que se declararon culpables y demostró remordimiento –hecho que le valió el desprecio de sus compañeros de prisión-, aunque negó conocer nada sobre el Holocausto. La imposibilidad de demostrar que fue miembro de las SS y que conocía el genocidio le salvaron la vida en el proceso. Fue condenado a 20 años de prisión que cumplió en su totalidad.

El libro, que recoge sus vivencias, sentimientos, emociones, estados de ánimo, y pensamientos durante sus años de prisión en Spandau, en forma de diario, nos muestra un aspecto personal no sólo de él mismo, sino también de sus compañeros de cárcel y de sus guardianes.

El trato del país aliado del que más se queja a lo largo de sus páginas es el del mando ruso, por su rigidez para cumplir las normas y parquedad al darles de comer, si bien no lo hace de los guardianes rusos a los que muestra como personas de gran corazón en su mayoría. Del mando inglés nos cuenta que hacía gala de su famosa flema británica, mostrándose siempre comprensivos pero indiferentes. Del mando francés nos dice, sin embargo, más bien poco. De los americanos destaca los menús y la incultura de los guardianes.

Sus condiciones de vida en Spandau, según nos cuenta, no eran malas y fueron mejorando con el tiempo, teniendo cada vez más acceso a mejoras y servicios. Los castigos no eran duros y la vida no era difícil excepto por la lógica aversión del ser humano a saberse privado de libertad y la humillación que ello causa.

No se llevaba muy bien con ninguno de sus compañeros de prisión, y resalta el hecho de que ninguno de ellos mostrase remordimiento ni culpa. Según sus propias palabras (como ya adelanté en un párrafo anterior), éstos le acusaban de haberse mostrado humilde y arrepentido para conseguir indulgencia, en vez de haber permanecido fiel a sus ideales y su lealtad hacia Hitler y el régimen en el que todos creían.

Desde el principio, en que dice considerarse merecedor del castigo impuesto, e incluso que ha salido bien parado por no haber sido condenado a muerte, hasta el final, se observa un proceso de pensamiento que le va trasladando, poco a poco, a la consideración de que el castigo es excesivo y que la historia la escriben los vencedores.

Lo que más parece lamentar, aparte su merma de libertad y las carencias que le impone el cautiverio, es la pérdida de su familia, el no poder asistir al crecimiento y desarrollo de sus hijos, que éstos apenas le conozcan, el abandono y las habladurías a los que se vio sometida su mujer, y su ausencia en los grandes acontecimientos familiares. Las pequeñas cosas cotidianas a veces se le hacen un mundo y, en otras ocasiones, las más graves cuestiones parecen no afectarle.

A lo largo de los años pasa por períodos de ilusión y creatividad y por otros de desesperación e inactividad. Pero lo que le mantiene cuerdo es su gran fuerza de voluntad para seguir ejercitándose, y su determinación para inventar nuevas formas en que ocupar el mucho tiempo libre que tiene un preso.

Al leer este libro me han surgido muchas dudas. Por una parte me veía solidarizada con las carencias y sufrimientos de los presos preguntándome si en un caso así también puede ser aplicable la “ley de reinserción” o simplemente es aceptable el castigo; por otra recordaba los motivos que les llevaron a esa situación y me parecía que la condena y la forma de cumplirla eran indulgentes; y por otra intentaba llegar a concordar mi deseo de que fueran castigados, con la indulgencia que merece cualquier ser humano (el problema es que, por definición, no podemos creer que un ser humano sea capaz de semejantes atrocidades). Es decir, para todos aquellos que sólo conocemos lo que ocurrió por los libros de historia, con la distancia emocional que ello conlleva, tal vez sea suficiente la pena impuesta (10, 15 ó 20 años de privación de libertad son prácticamente una vida, y cadena perpetua lo es), pero ¿y para las víctimas o sus descendientes?, ¿para quién, en sus campos de exterminio, comía sobras putrefactas, qué podía significar que Speer se quejara de la comida que recibían durante “el mes ruso”?, ¿para quienes sufrieron humillaciones y vejaciones constantes al ser tratados peor que animales, qué significaría que Speer se quejara por ser “obligado” a levantarse para saludar a un mando ruso?

En resumidas cuentas, supongo que siempre quedará la duda de si Speer realmente desconocía estos hechos, si optó por mirar hacia otro lado y “lavarse las manos” aplicando la “ley de la ventaja” para sacar provecho propio aunque no fuera antisemita, o si engañó inteligentemente a los fiscales y jueces de Nüremberg y al mundo y en realidad conoció y participó en todo activamente. Pero, en cualquier caso, se saque la conclusión que se saque, es un libro que da qué pensar, y ya sólo por eso merece la pena.

Editorial Plaza & Janes
Traducción de Manuel Vázquez y Ángel Sabrido
Primera Edición Abril 1976
I.S.B.N.: 84-01-33085-8
Depósito legal: Gráficas Guada, S.A.
Virgen de Guadalupe 33, Esplugas de Llobregat, Barcelona

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264 comentarios en “DIARIO DE SPANDAU – Albert Speer

  1. Carlos dice:

    Me gustaría saber, del interesante mensaje de Zaharoff, cuál es la razón de la inmoralidad o amoralidad de Speer DIFERENTE a la de otros alemanes de su época.- ¿ El haber sido Ministro? ¿ Y entonces Rommel,Von Manstein, Kluge, etc. y todos los demás jefes militares fueron inmorales o amorales también? ¿Y los altos diplomáticos, industriales y economistas también? Y los jefes de Prensa ( por ej. Fritsche,absuelto en Nuremberg), también?

  2. Zaharoff dice:

    Hola,
    Rommel, Von Mantein y Kluge no fueron inmorales. Todo lo contrario, fueron muy coherentes consigo mismos. Rommel se portó como un salodado sin más. No podía ver a Hitler ni en pinturas y participó en el 20 de Julio porque le acusaba (con toda razón) de ser el culpable de la perdida de la guerra. Sin plantearse los aspectos éticos del conflicto, como aleman, trató de apartar a Hitler del poder. Von Manstein fue quien más sufrio la ineptitud de Hitler en la campaña del este. En sus memorias “Victorias frustradas”, hace un relato amargo y directo de los continuos errores de Hitler en la dirección del alto mando. No le traicionó, aunque tuvo todos los motivos. Cumplio su condena y punto. Kluge, otro tanto, se quitó la vida en el frente occidental y en su última carta confirmó su adhesión a Hitler y a su causa.
    Estos casos contrastan con la inmoralidad de otros, incluso en el seno del ejercito, como Von Paulus, que acabaría jefe del espionaje en la Alemania del Este, o, el caso que nos ocupa de Speer. No se puede pertenecer al ámbito intimo de Hitler, cuando te lo ha dado todo, y luego, cuando las cosas van mal, renegar de él como de la peste. Speer en septiembre de 1944 sabía que los aliados preparían un macrojuicio para todos lo responsables, y desde entonces empezó a trabajar en conservar su pellejo. Primero con la protección de la industria e infraestructuras del pais, después con una supuesta trama para matar a Hitler (esto ya fue el colmo), continuó con una abierta colaboración con los aliados y remató admitiendo su culpabilidad en Nuremberg para inspirar clemencia. Lagrimas de cocodrilo de un arrepentido. Un señor, que se hizo multimillonario durante el régimen (que no lo cuenta) y que durante el proceso SE CAMBIA LA CHAQUETA y traiciona a todos sus compañeros que dejarán de hablarle. Inmoral se lo llamó a la cara Karl Dönitz, que en el juicio se limitó a admitir sus responsabilidades pero NI TRAICIONO A SUS COMPAÑEROS, NI SE ARREPINTIO DE SU PARTICIPACION, todo lo cual llevó a cabo Speer sin ningun tipo de escrupulos. Esa es la doble moral de Speer que a los rusos no engañó, y por eso pidieron su cabeza.
    La gran mayoria del entorno, repito, fue coherente con su final. Los que participaron en el 20 de julio, los que se quitaron la vida y los que aceptaron su condena sin traicionar sus principios. Speer fue, en definitiva, el “llorón” de Nuremberg y el gran traidor. Un valiente asume su culpa y punto. Nunca reniega ni de sus jefes ni de sus hechos…, y Speer lo hizo para salvar la vida.

  3. Germánico dice:

    Habría tantísimo que hablar a este respecto… Rommel, por ejemplo, fue el niño bonito de Hitler, y habría que haber visto la evolución psicológica y política del Mariscal si la guerra, en el 44, no estuviese perdida. En mi humilde opinión, las conspiraciones de última hora, cuando todo está perdido y la única manera de salvar el pellejo es matar a Hitler y firmar la paz con Occidente, no son más que una lucha política desesperada, desprovista de valor y de épica alguna; pura supervivencia. Y no voy a decir que me parezca mal, teniendo en cuenta que uno no sabe jamás cómo va a reaccionar en semejantes situaciones.

    En cuanto a los juicios sobre moralidades… Yo creo que cualquiera que sirvió a Hitler en puestos de responsabilidad, era un inmoral por estar sirviendo de manera consciente a un Estado racista y genocida. Alegar desconocimiento del Holocausto, como hace tantos yonuncafunazinisupeloque… parece resultar creíble para algunos; allá cada cual. Pero alegar que no conocían las Leyes de Nüremberg, lo sucedido en la Kristallnacht, la destrucción de las élites judíos en la Universidad, la presencia de trabajadores esclavos en tooooooooooodo en Reich, etc, etc, etc, es puro y simple cinismo.

    Coherencia… ¿Vamos a considerarla un valor absoluto? Alabemos, en ese caso, a un sujeto como Julius Streicher, que en su último segundo de vida, a puinto de abrirse la trampilla de la horca de Nüremberg, soltó un sonoro “¡Heil, Hitler!”

  4. Marbenes dice:

    “…NI TRAICIONO A SUS COMPAÑEROS, NI SE ARREPINTIO DE SU PARTICIPACION… …Un valiente asume su culpa y punto. Nunca reniega ni de sus jefes ni de sus hechos…”

    Una persona, valiente o no, puede asumir su culpa y arrepentirse, ambas cosas no son excluyentes, y no necesariamente denotan traición. El arrepentimiento para mí, como cristiana que soy, es algo válido y digno. Ahora bien, que arrepentirse sea eximente, que por hacerlo alguien deba librarse del justo castigo, sólo Dios podría decidirlo, porque el hombre siempre exige su justicia. Esto lo pienso independientemente de mi idea sobre Speer sobre quien, por ser ésta muy pobre, no me veo capaz de emitir un juicio.

  5. Koenig dice:

    Correcto lo dicho.

    Añadir al perfil de Rommel que no solo fue el “niño bonito” de Hitler, sino además jefe de su escolta, antes de la campaña de Francia. Es decir, la persona perfecta para zanjar el asunto mas o menos a tiempo.

    Saludos.

  6. Germánico dice:

    ¿Te imaginas que lo hubiera matado en Polonia? Qué Götterdämmerung hubiera quedado… Aunque los del 45 tampoco estuvo mal.

  7. Koenig dice:

    Si, ahora en Berlín, hablarían Frances.

  8. Germánico dice:

    Ja, ja. Aaaaaaaaay… lo que te gusta un buen dedín en el ojo…

  9. Koenig dice:

    Mas que a un tonto una piruleta (dicho sea con todo respeto a los tontos, y a las piruletas, si cabe).

  10. Carlos dice:

    Si bien me aparto un poco del tema, la guerra no se perdió por culpa de Rommel y su participación en el atentado del 20 de julio es muy cuestionada por los historiadores. Estaba desilusionado de Hitler pero todo parece indicar que era contrario a su asesinato.-En cuanto a Paulus, si bien formó en Moiscú dentro de los oficiales antinazis ( con Seydlitz por ejemplo), no tengo datos de ninguna clase de que haya sido jefe de contraespionaje de Alemania Oriental. Paulus sí que fue un oportunista.-No sólo fue torpe en la batalla de Stalingrado y leal a Hitler hasta el fin de la misma, sino que luego, prisionero en Moscú, se dio vuelta, en plena guerra. Eso se llama TRAICIÓN. En cuanto a Speer es claro que no se regaló en el juicio-parodia de Nuremberg, no estaba loco.-Además, y eso es cierto, Speer, por problemas en su infancia y adolescencia,buscó siempre desesperadamente el éxito, ya que sus padres nunca habían confiado mucho en sus dotes de arquitecto.-Gitta Sereny lo desarrolla muy bien en su biografía.- En cuanto a muchos de los conspiradores de julio, Staufemberg incluido por más simpatías que uno sienta por él, se rebelaron contra Hitler en la época mala, cuando las épocas de victorias no hicieron nada. Lo cual puede ser lógico, pero de ahí a considerarlos poco menos que ángeles antinazis, hay una gran distancia.-

  11. Zaharoff dice:

    Quiero puntualizar que me alegro de que Speer sobreviviera. Su legado memorial de aquella época no tiene precio. Creo que es el analisis más racional posible , que dentro de un estado de locura permanente, jamás se ha escrito. La talla intelectual de muchos de los personajes de los que se rodeo sin ningun reparo es de risa. Estoy de acuerdo con Carlos que le perdió la busqueda desesperada del éxito y no le importó vender su alma al diablo. Que descanse en paz. Aborrezco el holocausto judio, es la crónica negra de una página que emborrona todo el esfuerzo bélico y económico aleman de 1933 a 1945. Este fue el gran error del régimen hitleriano, su obsesión por la guerra y la exterminación judia. Sin estos elementos autodenominarse “nazi” tal vez hoy no tendria la carga peyorativa que tiene, cuando lo que se quiere expresar es el amor a tu patria, tu lengua y tu cultura, ante el ataque sistematico de quienes la quieren debilitar y partir en mil pedazos. A veces la defensa de tu ideario cultural exige la entrega visceral sin reservas…., que aplicado al personaje que nos ocupa, nunca fue el caso de Speer, cuyo único comprimiso empezaba y terminada por él mismo.
    Harto de tanta lectura de la 2º guerra mundial, me paso una temporada a la Francia napoleónica, otra de mi debilidades. Ayer he comenzado las memorias de la duquesa de Abrantes sobre la vida de Napoleón: una delicia que os recomiendo encarecidamente. En esta trama el papel de Speer debe hacerlo seguramente Fouché. Digo seguramente porque el personaje tiene tantas aristas que se nos vuelve a escapar entre las sombras de la historia.
    Querida Marbenes, yo también soy cristiano…. y guapetón, ¿estas soltera?
    No te sorprendas, ¡Speer hubiera hecho lo mismo!.
    Un saludo

  12. Carlos dice:

    ¡Caramba! Nos hemos pasado de Speer a Francia y l’ amour!

  13. Rodrigo dice:

    Sr. Zaharoff, creo detectar una gravísima distorsión en su consideración del nazismo, o por lo menos en lo que de ella subyace o se deduce de su última intervención.

    Me parece que simplifica Ud. en exceso cuando desliza una eventual o potencial identificación del “amor por la patria, la lengua y la cultura” con el nazismo. Creo que a la mayoría de quienes se consideran personas amantes de su patria y de la cultura patria les resultaría chocante el que se las pudiese confundir con nazis, considerar nazis en potencia o atribuir proclividad al nazismo.

    Parece que tuviera el belicismo y el antijudaismo de los nazis por elementos secundarios o accidentales, cuando todo indica que eran centrales en la mente de su líder máximo y en la ideología nacionalsocialista, y que ejercieron un papel fundamental en la dinámica histórica del régimen nazi.

    Escindir dichos elementos de la médula del nazismo y volverlos meros accidentes en la trayectoria del movimiento da pie a una relativización de los cargos éticos que en sí le son imputables, así como a una tergiversación del conocimiento del nazismo. El nazismo era una ideología racista. El nazismo llevó a cabo una política de genocidio; nada de accidental, sino genocidio sistemático y planificado. Acaso el exterminio de judíos no estuviese planificado desde el principio (haciendo abstracción de las diatribas antisemitas contenidas en el panfleto de Hitler, y demasiado generosamente). Que así como Hitler se abstuvo de llevar a cabo de modo radical la revolución (proto)socialista que había prometido (más le convenía contemporizar con los grandes industriales y granjearse el apoyo aunque fuere pasivo de la clase media), tal vez podría no haberse llevado a cabo el exterminio de judíos. Esto es especular, ciertamente; lo que no es fruto de especulación es la sucesión de medidas y de hechos concretos que dieron cuenta de la voluntad de los nazis de ejecutar su ideario de pureza y hegemonía racial, y de beneficiarse social y económicamente de la exclusión de los judíos.

    ¿Ataque sistemático de quienes quieren debilitar y destruir la cultura a que se pertenece? Aplicado retrospectivamente, a la Alemania de los ’30, ataque ¿proveniente de quiénes? ¿De judíos, gitanos, eslavos? ¿Homosexuales, enfermos mentales, enfermos terminales? Puesto que todos ellos fueron víctimas del nazismo… Aplicado en la actualidad, ¿contra quiénes iría dirigida la tal “expresión de amor por la patria”? Contra quienes la atacan. ¿Quiénes? ¿Inmigrantes, minorías étnicas, minorías religiosas, internacionalistas, ‘globopolitas’? ¿Promotores del derecho penal internacional, tribunales internacionales, alianzas y entidades supranacionales? ¿Las empresas transnacionales? Y ¿qué haríamos, llevados de este prurito de integridad y homogeneidad cultural?; ¿predicar la discriminación interna y la guerra externa, hacer uso del terror y de la violencia? Puesto que fue lo que hicieron los nazis… Aún sin esa carga peyorativa a la que Ud. alude, ¿se autodenominaría ‘nazi’ todo el que defienda a su patria o su nación frente a (presuntos o reales) amenazas, externas y/o internas? Que yo sepa, ni al nacionalismo ni al patriotismo le son consubstanciales los contenidos del nazismo; no se trata, por tanto, de nombres o etiquetas indiferenciadas ni intercambiables. Que yo sepa, los nazis no se dedicaron simplemente a cantar las alabanzas de su patria ni era la suya una política del diálogo, del intercambio pacífico, razonado y civilizado de ideas; ni hacían mucho caso de cosas como la tolerancia y el respeto mutuo; ni concebían verdadero aprecio por la democracia. La suya era, entre cosas, una ideología de predominio racial basada en patrañas descabelladas, y lo que implementaron, una vez en el poder, fue una política de sostenida demagogia, hostigamiento, exclusión, violencia –la que no excluía el asesinato de los suyos-, militarismo, agresiones en el extranjero, violación de las leyes internacionales y, ya entrados en guerra, de asesinato masivo (caso polaco) así como de sometimiento a la servidumbre y/o de exterminio de etnias y pueblos considerados inferiores. Creo, respetable Sr. Zaharoff, que reducir el nazismo a una eventual expresión –en otro contexto que el original- de “amor a tu patria, tu lengua y tu cultura, ante el ataque sistemático de quienes la quieren debilitar y partir en mil pedazos” es justamente eso, un burdo ejercicio de reducción, esto es, de simplificación y de distorsión del fenómeno histórico que fue el nazismo; al borde además de una relativización exculpatoria de la perversidad y la criminalidad del nazismo histórico. Y suponer que un patriota o un nacionalista cualquiera de nuestro tiempo, si pudiese tener por inicua la calificación de ‘nazi’, estaría dispuesto a arrogársela sin más, es un verdadero absurdo, un error conceptual.

    ¿Emborronar el esfuerzo bélico? ¿Acaso el esfuerzo bélico de la Alemania hitleriana no es en sí un espantoso manchón en la historia de ese país? ¿No fue acaso la guerra desencadenada por un Estado totalitario cuya legitimidad y la de sus políticas se limitaba a los intereses del nazismo y, en último término, a la voluntad de un tirano perverso como Hitler? (al punto de que un jurista como Carl Schmitt cometió la vileza de redactar normas de efecto retroactivo que justificaban los asesinatos cometidos en la ‘noche de los cuchillos largos’). Opino, puesto que aquella Alemania se embarcó en una guerra que no sería como cualquier otra. Se embarcó en una guerra que desde sus inicios dejaría de ceñirse a las normas internacionales y a las convenciones relativas a la guerra aceptadas entre los pueblos civilizados, puesto que se la planeó como guerra de esclavización -cuando no de exterminio- de los pueblos eslavos. ¿Hace falta recordar que no sólo los judíos entraban en la categoría de ‘infrahumanos’ pergeñada por los nazis, y que no sólo ellos, los judíos, fueron sus víctimas? (Hago la consideración sin afán de hacer extensiva la responsabilidad de los crímenes de guerra y genocidas a todo el pueblo alemán de entonces. Ni de hacer de sus contrarios, aliados occidentales y menos aún soviéticos, unos angelitos.)

    ¿Defensa del ideario cultural, a costa de todo y por sobre cualquier escrúpulo ético o moral? ¿En todos los casos de ideario cultural? Ya se sabe en qué consistía el ideario cultural de los nazis. No quisiera yo verme involucrado en un ideario científicamente aberrante y de fondo criminal como el de ellos.

    A principios de los ’70, una encuesta realizada en la República Federal de Alemania arrojó entre sus resultados que un importante porcentaje de la población creía que Hitler hubiera sido un gran estadista de no ser por el problema de los judíos. Buen ejemplo de conocimiento sesgado y de distorsión de la historia, puesto que el ‘problema de los judíos’ no era el único de entre los muchos imputables a Hitler y al nazismo. Y aunque sólo fuera por dicho problema, es más que suficiente para restarle todo crédito. El nazismo se bastó a sí sólo para deslegitimarse. Por siempre.

    Saludos.

  14. Rodrigo dice:

    (Qué tiempo que no me pasaba: en moderación.)

  15. Valeria dice:

    Rodrigo, me ha gustado mucho esta última aportación tuya.

  16. Marbenes dice:

    “convenciones relativas a la guerra aceptadas entre los pueblos civilizados”

    ¡Dios mío, qué verdad es esto y, al mismo tiempo, qué incongruencia! No podría estar más de acuerdo, ni de ningún modo haberlo dicho mejor, Rodrigo.

  17. Koenig dice:

    Gran “nazilinaria”, mi estimado Marco Tulio Rodrigón :-)

  18. Clío dice:

    ¡Chapeaux! amigo Rodrigo, ¿y no se cansan de andar siempre justificando lo injustificable?. En fin…..

  19. Rodrigo dice:

    (“Inocua”, que no “inicua”.)

  20. Uno de los demás dice:

    Qué buen baño de ética política nos has dado, Rodrigo…

    Y es que a los occidentales de hoy (tan utilitaristas) se nos olvida muchas veces que el fin, por loable que pueda parecernos, de ningún modo puede justificar los medios. Y que el más noble de los fines acaba convirtiéndose en una caricatura de sí mismo si se utilizan el crimen y el terror como fundamentos para alcanzarlo.

    Saludos.

  21. Carlos dice:

    Para Rodrigo: no quiero entrar en un tema en sí mismo ajeno a Speer y su figura. Pero el tema de los judíos, si bien muy importante para Hitler, fue un aspecto secundario durante la 2. Guerra Mundial.-Así como hubo un ataque de comandos para matar a Heydrich no hubo ABSOLUTAMENTE NINGÚN intento de los Aliados de bombardear líneas de comunicación hacia los campos de concentración u operaciones semejantes. En realidad, los Aliados no hicieron NADA por el tema judío durante la guerra porque no era un asunto esencial para las operaciones bélicas.-Y, dicho sea de paso, antes de la guerra tampoco, ya que cuando allá por los años 35 al 38 muchos judíos se fueron de Alemania, sólo pudieron ingresar por cuenta gotas en otros países.- Al parecer, y al igual que a Speer, el tema judío tampoco les interesó demasiado.-Este tema emerge con más fuerza luego de la guerra, y con bastantes inexactitudes por cierto ( léase a Paul Rassinier, nada nazi, sino ex comunista, socialista y resistente francés, que fuera internado en Dachau) No todo es falso por cierto , pero, esto ya es harina de otro costal.- Saludos.-

  22. Carlos dice:

    Lo siento, ¿pero por qué en moderación? No he dicho nada raro.-Gracias.-

  23. Marbenes dice:

    Carlos el sistema de moderación de esta página es de momento un misterio y al parecer nadie sabe por qué ni por qué no manda algunos comentarios al limbo moderador. No te preocupes, al final todos salen, excepto los ofensivos claro (y eso que a veces también se cuelan)

  24. Zaharoff dice:

    Bonitas palabras en tiempo de paz. “Primum vivere deinde philosophari “.
    Un alegato así lo soltó el juez Jackson en Nuremberg. Goering salió riendose y le dijo a Keitel ” antes de ayer mataron a todos los pieles rojas para quedarse con sus tierras y hoy. todos los días, linchan a los negros por robar gallinas. La democracia americana nos da lecciones morales”.
    Hoy, en España, los nacionalistas atacan a tu pais, Rodrigo. Mucho más de lo crees.., si España es tu pais, claro. Si no lo es y fueras un catalanista convencido, tu interés, obviamente, trabajaría en sentido contrario. El mensaje concialiador de tu arenga civilizadora no vale para nada cuando las cosas se complican. La encuesta que mencionas de los años 70 manifiesta que los alemanes pasaron tanta hambre y calamidades durante las posguerra del 1918 y tras el Crack del 29, que los acontecimientos de la noche de los cristales, les pareció anecdótica porque por fin podían comer todos los días y la económia alemana en 5 años (1933-1938) se había puesto a la cabeza de europa. La palabra clave es “comer”…., porque ni tu, ni yo, sabemos lo que es pasar hambre y frio, felizmente. Cuando un pais pasa por estos trances hay que tomar partido…, el discurso Jackson no vale. Si España, mañana se viera en una encrucijada semejante, te aseguro que el concepto de patria, cultura y lengua van a ser determinantes a la hora de tomar partido. Es ingenuo pensar lo contrario…, y como siempre habrá dos bandos…., y como siempre los alegatos civilizadores no cabrán en ninguno de los dos.
    Claro, esto, dibujando un futuro negro. Lo que ocurre es que a menudo siempre ocurre lo impesable…., una crisis finaciera, se acaba el crudo, una autonomía proclama su independencia. Entonces es cuando las doctrinas sobre derechos fundamentales y las “reglas de decoro” internacionales se tambalean…., porque lo primero es sobrevivir a cualquier precio. Aunque parezca macarra y estupido. Sobrevivir.
    La penuria lo puede todo y simplifica hasta los conceptos, rojo o azul, nazi, facha, progre…, que más dá. Sabemos qué significa y de que parte estas.
    Saludos

  25. Carlos dice:

    Gracias Marbenes.-
    Y Zaharoff: no estábamos para Napoleón, Francia y l’amour?

  26. Zaharoff dice:

    Estábamos, Carlos, pero Marbenes me igonora. Yo, que soy tan viejo, sólo aspiraba a una amor platónico e irracional…., ya se sabe, es más fácil dejarse morir por una mujer que convivir con ella. La informática me abre ahora la puerta a este tipo de amores y , en cambio, mis necias palabras, como siempre, me traicionan y la arrebatan de mi lado.
    Nunca se miente tanto como antes de las guerras, durante las elecciones y después de las cacerias, decía Bismark. Pues bien, abrá que añadir….”y como delante de un ordenador”. Lo ves, Marbenes, yo no soy así, dime al menos algo, ¡dame una remota esperanza!, …a este viejo rastrojo que ha echado raices en tu florido jardin literario.
    Mi querida Madame de Staël, espero no ofenderos.
    Ya estoy de nuevo en Francia, gracias Carlos

  27. Marbenes dice:

    No me ofendéis monsieur Constant, no sufráis, simplemente creo que para tales siembras encontraréis terreno mejor abonado en alguna otra página que en ésta.
    Pero en cualquier caso mejor l’amour que la guerre.

  28. Zaharoff dice:

    L´amour y la guerre a veces combinan magistralmente, madmoiselle. Daria mi brazo derecho por poseer el “Marte y Venus” de Botticelli, sintesis de ambos conceptos. El día que me gané mi cicatriz en el pómulo derecho me ocurrió un episodio semejante. Aquella noche ella me pareció igual de hermosa que Simonetta Vespucci…, hasta que la luz del amanecer me reveló todo lo contrario.
    Hablemos, por fin, del diario de Spandau.
    Primero, no es fácil de conseguir en español. La edición que muestra mi amada Marbenes a inicio de página debe de ser la primera edición de abril de 1976 de Plaza & Janes. Por indicaciones de su editor, Speer tuvo que separar claramente el contenido de sus memorias y el diario. El resultado es que volcó lo mejor en las memorias y nos dejó el diario desnudo de interés histórico. Las referencias en éste a sus desventuras en el lado oscuro son muy escasas. La sensación claustrofóbica que se percibe en toda su lectura es palpable. Si se lee durante las tórridas tardes de agosto se siente hasta desasosiego, mareos…, muerte cerebral. Los días pasan lentamente y las anecdotas carcelarias siempre son aburridas. Es el trato personal y psicológico de personajes salvajamente desnudos enfrentados a la miseria cotidiana. Salvo agunas pinceladas sobre Hess y sobre el controvertido nombramiento de Dönitz como sucesor de Hitler, no tiene la obra, para mi gusto, nada que aportar. También es la crónica silenciosa de su rotundo fracaso matrimonial y familiar.
    La vanidad del autor, con todo, no se esfuma. A pesar de saber que saldrá con 60 años aún aspira a una “segunda carrera”. Nada más pisar la calle también admite que respondió con gusto a las preguntas de los periodistas. Allí, entre cámaras y microfonos dice que no tardó en sentirse nuevamente “en mi elemento”…., su buena estrella, cree él, va a acompañarlo de nuevo. Siempre se creyó un tipo con suerte, pero le robaron 20 años fundamentales para materializar esa suerte.
    Esta obra debe leerse después de las Memorias. La decepción del lector, no obstante, siempre será grande. Los motivos de este diario (que sólo escribió él), sólo responden a motivos de salud mental para enfrentarse al día a día de la prisión y de paso sacar unos marcos.
    Pero mi pregunta para todos ustedes es la siguiente, ¿MERECIA HESS LA CONDENA A CADENA PERPETUA?.
    Un saludo

  29. Sir Basil dice:

    ¡Vaya zaharoff!, me encantan sus comentarios. Nunca leí tantas mentiras juntas. ¿Su cicatriz es de la guerra de crimea?

  30. Zaharoff dice:

    Claro, pero no le consiento que me trate de mentiroso….

  31. Sir Basil dice:

    Por favor, acepte mis disculpas

  32. Zaharoff dice:

    aceptadas….

  33. Sir Basil dice:

    Me esfumo en la historia…, ¿para cuando mi biografia?

  34. Carlos dice:

    Bueno Zaharoff, mucho me temo que tu historia de amor termine como lo de Romeo y Julieta.-Por suerte, sólo fue una obra imaginada por Shakespeare….
    En cuanto a la pregunta sobre Hess mi respuesta es un NOOOOOOO, grandote.-
    Paso a decir por qué.-
    Hess ya había pasado a ser una figura un tanto de segundo plano al empezar la guerra. Su ámbito era el Partido y claro, por la guerraHitler desvió la mirada para otro lado. Además, el adjunto de hess, Bormann, ya le estaba cortando las patas de la silla, siendo por otra parte que el carácter excéntrico de hess y algunas de sus manías no lo ayudaban.-
    Pero no olvidemos que viajó a Inglaterra en una misión de PAZ.- Muy torpemente, es cierto, pero de PAZ.-Si fue mandado por Hitler o no es uno de los misterios más insondables de la guerra, y cada cual puede opinar lo que desee sobre ese aspecto.-Su viaje fue en mayo de 1941, por tanto YA era prisionero de los ingleses cuando el ataque a la U. Soviética y de ninguna manera entonces puede haber sido ni siquiera cómplice de las acciones de los Einsatzgruppen en dicho país.-Ni hablar que también era ya prisionero cuando USA entró en guerra. No puede haber cometido crímenes de guerra porque su función estaba relacionada con el Partido.-
    En cuanto a crímenes contra la paz, es insólito que él, que fue a buscar la paz fuera responsabilizado por ello. Crímenes contra la Humanidad? Sólo por ser la mano derecha de Hitler en el Partido- ya medio desplazado-, tampoco lo veo.- Por último, si bien creo que exageró el tema de su amnesia en el juicio-parodia de Nuremberg, no creo que estuviera cien por ciento bien del “coco”. El mismo Churchill en sus obras lo reconoce así, diciendo que era un caso clínico y no criminal.-
    Pero no sólolo condenaron a prisión perpetua, sino que NUNCA lo indultaron, cómo así lo hicieron con Funk y Raeder, los otros dos condenados a perpetua.- ¿Por qué? ¿ Sabía algo que los ingleses no querían que se supiera? No olvidemos que murió por suicidio por ahorcamiento (!) a la edad de 97 años !!!!. Luego de pasar 46 en prisión.-
    ¿Cómo se ahorca un hombre con una cuerda a los 97 años? ¿ De dónde la sacó? Y para colmo de suspicacias, murió cuando la prisión de Spandau estaba bajo guardia inglesa y jamás se le permitió a la familia hacer una autopsia privada.- LO DE HESS FUE UN VERDADERO HORROR!!
    En fin, esta es mi opinión. Aclaro, por si las moscas, que la teoría del doble de Hess, es decir que quien compareció en Nuremberg y fue a la prisión no era el auténtico Hess, no tiene asidero alguno.- Los ingleses no se hubieran arriesgado a presentar en Nuremberg, ante los peridistas, las cámaras de fotos y los noticieros a un doble.-
    El tema da para mucho más.-

    P.D. Marbenes: presta atención a Zaharoff: su corazón amenaza romperse de amor…

  35. Rodrigo dice:

    No soy español, Sr. Zaharoff.

    ¿Palabras, las mías, bonitas sólo en tiempos de paz? Pues no creo que el comentario venga al caso. Lo mío era en parte una censura del nazismo a la vista de la guerra planeada por Hitler, aquella que de antemano estuvo viciada por objetivos y medios reprochables puesto que, por referirme a su fase inicial, deliberadamente contemplaba procedimientos como segregación y limpieza étnica, secuestro y asimilación de niños racialmente aceptables, asesinato de civiles, expulsión y reasentamiento de la población de territorios ocupados, deportación y confinamiento masivo de judíos en guetos; una guerra que, conforme lo planeado, desplegó en Polonia unidades especiales (los ‘Einsatzgruppen’) encargadas de diezmar los segmentos de la dirigencia y la intelectualidad polacas, y que luego les proporcionó un vasto campo de operaciones en la URSS. El discurso famoso del 30 de enero de 1939 dejaba en claro buena parte del horizonte que Hitler se fijaba para su guerra, al vaticinar la “aniquilación de la raza judía en Europa”. Cito a Neil Ferguson: “Ya desde ‘Mein Kampf’, Hitler había concebido el Imperio nazi en términos tanto de asesinato como de colonización” (‘La guerra del mundo’, Debate, 481). Según Richard J. Evans, “la guerra fue el objetivo del III Reich y de sus dirigentes desde el momento en que alcanzaron el poder en 1933” (‘El III Reich en el poder’, Península, 686); luego coincide este autor con Ferguson al sostener que “la guerra iniciada contra Polonia el 1 de septiembre fue, desde un principio, una guerra de conquista, subyugación y exterminación racial” (692). El nazismo elevó el ideal guerrero al rango de mito fundacional de la comunidad racial pura y del proyecto expansionista de hegemonía ‘aria’. Señala Richard Paxton que “el fascismo [y, comprendido en él, el nazismo] idealizó la violencia de una forma distintiva, como virtud propia de una raza dominante” (‘Anatomía del fascismo’, Península, 199). La de Hitler fue una guerra que desbordó desde su arranque toda idea admisible de ‘guerra justa’. Consecuentemente con lo que señalaba arriba, no hay modo de juzgar el nazismo escindiéndolo de elementos consubstanciales a él, y tales fueron el belicismo y el antijudaismo (más ampliamente, el racismo). ¿Hacer hincapié en estas cuestiones cruciales es regodearse en mera palabrería? No lo creo.

    (Antijudaismo activo a poco de hacerse los nazis del poder: exclusión de judíos del funcionariado público y de la enseñanza, boicot del comercio de propiedad judía, Leyes de Nüremberg, ‘noche de los cristales rotos’, segregación social, expolio, expulsión del país, etc.)

    Que el régimen hitleriano logró levantar la economía alemana y restituirle la dignidad al pueblo alemán, no hay cómo dudarlo. Pero estos logros quedan ensombrecidos, más bien, desvirtuados, por muchos de los métodos empleados para su consecución (por ejemplo, dice Evans al respecto que “la historia económica del III Reich es inseparable de la historia de la expropiación a los judíos por parte del régimen, una vasta campaña de pillaje con pocos paralelos en la historia moderna” –ob. cit., 377-); por la radicalización progresiva del despotismo y el terror nazis; porque el propio régimen –partiendo por Hitler- supeditó la recuperación económica al rearme y el militarismo con vistas al objetivo -más importante- de la guerra; y porque hizo de la agresión, el belicismo y el expansionismo, por un lado, y del mito de la pureza racial y la supremacía aria (con su vertiente negativa de la discriminación y el odio ‘raciales’), por el otro, medios fundamentales para devolverle al pueblo alemán su orgullo nacional. Por otra parte, qué mal habla de tantos alemanes de aquel tiempo el que redujesen a mera anécdota actos criminales promovidos y/o amparados por la institucionalidad entonces vigente.

    Ya he anticipado mi reticencia a idealizar la alianza contraria a Alemania. En alguna intervención anterior me he referido a la consideración del tema de los judíos por las potencias anglosajonas –peor que lamentable-. Con todo, no me parece correcto justificar ni mucho menos absolver los crímenes cometidos por los nazis y sus cómplices por cualesquiera excesos o crímenes cometidos por los del bando contrario. Especialmente los aliados occidentales: para éstos, la guerra no era un fin en sí misma, y sus acciones reprochables (gravísimas, de acuerdo) cesarían con la guerra. En el caso de Alemania, su imperialismo racista sólo prometía prolongar y en lo posible perpetuar un régimen de exclusión, esclavización y exterminio. Además, creo que poner en situación de paridad el régimen nazi y las democracias anglosajonas es un despropósito y una aberración. El de Hitler era por sí solo un régimen perverso, mientras que las segundas, aunque viciadas por un gran número de faltas propias, eran regímenes abiertos y perfectibles, no inspirados en la negación de la dignidad y los derechos de las personas.

    Me parece que lo fundamental de mi anterior intervención permanece incólume. Lo malo es que Ud., Sr. Zaharoff, ha pasado de un posible error conceptual –el de la simplificación y distorsión del nazismo- a un alegato que roza o es al menos potencialmente conducente a una absolución de los crímenes del nazismo, aun teniendo en cuenta su repudio del holocausto judío. Creo que su comentario privilegia la perspectiva de la comprensión histórica, que me parece indiscutiblemente necesaria. Pero no se me ocurriría abusar de ella al extremo de incurrir en aquello de “comprenderlo todo es excusarlo todo”. Suelo definirme como pesimista, pero no lo soy tanto como para no concederle crédito a la ilusión de poder, los seres humanos, beneficiarnos en algo de las llamadas ‘lecciones de la historia’. Por lo mismo es que no creo que haya improcedencia en enfatizar lo que de censurable había en el nazismo y en recelar de todo intento de excusarlo o redimirlo –ni mucho menos de considerarlo una simple expresión de amor a la patria, a lengua y la cultura-. Pienso que el nazismo era en sí un error, una ideología aberrante que sumió a buena parte del pueblo alemán en la barbarie y a Europa en un período de horror. La historia es sobradamente elocuente. Y es desde lo que ella nos enseña que procuro tomar partido.

    Saludos.

  36. Rodrigo dice:

    Marbenes, es realmente triste que no haya exclusión o incompatibilidad total entre los conceptos ‘guerra’ y ‘civilización’. Es decir, que la incongruencia a que aludes sea sólo aparente.

    Saludos.

  37. Arauxo dice:

    (Como no suelo esconderme, sólo quería hacer constar que el “Uno de los demás” de arriba había suplantado a Arauxo involuntariamente…)

    Yo -que confieso no tener la menor idea de estas cosas, pero intento leer con atención- creo que en esta frase de Zaharoff, precisamente, se esconde la explicación de lo que ocurrió en la Alemania de los 30 y los 40: “los acontecimientos de la noche de los cristales, les pareció anecdótica porque por fin podían comer todos los días y la económia alemana en 5 años (1933-1938) se había puesto a la cabeza de europa“. Exacto. Eso no hace sino darle absolutamente la razón a nuestro querido Germánico, que siempre ha sostenido la complicidad de todo el pueblo alemán en el genocidio y desmiente, por la vía de los hechos, la afirmación del propio Zaharoff algo más arriba: “El exterminio se mantuvo en máximo secreto. Alguien podrá decir que es imposible exterminar a 6 millones de judios y que nadie se entere. Pues fue posible. Ciudadanos que vivian a 5 km de campos de exterminio nunca lo supieron.. Claro que lo supieron, ellos y todos los demás alemanes; lo supieron la mismísima noche de los cristales rotos, pero les pareció anecdótica, miraron hacia otro lado y visaron la política criminal y terrorífica del nazismo como un medio legítimo para alcanzar un excelso fin: el del engrandecimiento de una patria, una lengua y una cultura… imaginarias y mutiladas.

    Por cierto, Zaharoff: ¿tú crees que a les parecería anecdótica la noche de los cristales rotos… a los judíos alemanes, que eran parte integrante de esa cultura, esa lengua y esa patria?

    Saludos.

  38. Koenig dice:

    Buenos días.

    Me gustaría añadir a lo dicho mi granito de arena. Dialéctico tal vez. En desacuerdo con una de las manifestaciones que se viene haciendo aquí.

    Rápidamente; uno de los mitos del regimen hitleriano es que reflotó la economía alemana. No me parece cierto. A lo sumo se puede decir, con los matices hechos por Rodrigo, que la levantó durante un periodo de tiempo. Pero el régimen hitleriano, en toda su plenitud, no terminó hasta 1945. Momento en que, como consecuencia de dicho régimen y de sus ideas y modos, la economía alemana estaba peor de lo que lo había estado nunca.

    Un saludo.

  39. Zaharoff dice:

    He visto imagenes de peliculas (de baja calidad) sobre el proceder de unidades de las S.S en la campaña del Este. He visto como en una aldea rusa un soldado separa a su hija de su madre. Cuando esta se escapa para estar con su hija (tal vez de cuatro años), la ejecutan ante los ojos de su hija, que se la ve huir corriendo hacía su madre). Como cristiano que soy, algo muy profundo se desgarra dentro de mi ser al ver estas imagenes. No hace mucho he visto otro documental sobre las experiencias de los francotiradores judios en palestina…, cómo escogían sus objetivos y con qué impunidad asesinaban. En la guerra de Chechenia, los soldados rusos mostraban borrachos su atávica costumbre de degollar prisioneros musulmanes. He visto a Europa cerrar los ojos en Sbrenica (ayer, como quien dice).
    Quiero decir con esto, que el hombre siempre será un lobo para el hombre. Que las guerras, cuanto más modernas, más salvajes y perversas son. El respeto y fair play que se alcanzó durante las guerras europeas napoleónicas, no se ha vuelto a igualar jamás. No importan las excusas para abrir las hostilidades, lo hemos visto en Irak, lo importante es derrotar al enemigo y cumplir los objetivos económicos, étnicos o territoriales.
    Vuelvo a repetir que cuando las sociedades entran en penuria, todo vale (por duro que parezca). Max Weber en su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo, desliza gran cantidad de apellidos de familias judias que han hecho fortuna en alemania. Durante los años de recesión, esta comunidad se autoaduyo para salir del atasco. Algunos cometiron “el crimen” de practicar la usura y el despilfarro “ne vi, ne clam, ne precario”, es decir, sin miramientos. Pero bastó con que sólo fueran algunos, para que el odio antijudio centroeuropeo acumulado en los últimos 200 años, les hiciera objetivo visible y prioritario de todo un pueblo hambriento. Esto es como si aquí, en España, los rumanos y los ecuatorianos, prosperasen de un día para otro, anduvieran todos en mercedes, mientras el españolito de a pie está sin trabajo y pasa hambre, ¿qué ocurriria?. Muy sencillo, todos los de las pancartas de la guerra de Iraq, se les tirarian al cuello. ¿Creesis que no sería así?. El pueblo siempre es un borrego cabeceante, que cuando pasa hambre, se olvida de las buenas maneras, y cualquier solución que se le dé a sus problemas, repito, cualquier solución, por repugnante que sea, bienvenida será aunque el coste sea mirar para otro lado. La solución en alemania fue el nacismo, el coste el pueblo judio, a corto plazo, a largo plazo la derrota y destrucción de alemania.
    Un coste altisimo, pero que , INCREIBLEMENTE, el pueblo aleman pagó de buen grado. Los americanos todavía estaban estupefactos de que en los años 50, la mayoría de la población alemana, aún mirara con buenos ojos el régimen anterior. Inaudito, pero cierto.
    Por eso repito mi arenga, las buenas palabras y acciones suelen salir de estomagos satisfechos. Cuando las cosas se tuercen siempre buscamos culpables…, entonces se acaban los buenos modales.

  40. Javi_LR dice:

    No sé, Zaharoff, pero ¿no se te ocurre que en vez de aceptar un acto moramene censurable como lo es el del “chivo expiatorio” se debería luchar conta él, es decir que cada cual se mirara el ombligo y aceptara su culpa? Porque me temo que el ombligo tan solo está para las palmaditas y para decir lo guapos que somos, pero nunca para autocriticarnos.

    En tu exposición, además, hay silogismos que no son adecuados, porque no puedes comparar a un inmigrante que lleva diez años en España a un judío que llevaba siglos viviendo en Alemania y que tenía el mismo derecho a enriquecerse que un germano de pura cepa. Si llegamos a la conclusión de que la usura no es lícita, que se legisle en contra de ella. Aporto otro silogismo similar, en cuanto a lo endeble, con el añadido que es maniqueo aunque ilustrativo a mi juicio: tienes un mal día, te han echado del trabajo, tu mujer te ha puesto las maletas en la puerta de tu casa y sabes que no verás a tus hijos en meses; sales a la calle y a un desafortunado ladronzuelo se le ocurre robarte la cartera. Le destrozas, literalmente. ¿Es comprensible, es humano, tiene atenuantes? Es irracional y dañino, punto. Y se ha de evitar. Y se ha de cimentar a la sociedad para que estas cosas no ocurran.

  41. Germánico dice:

    A todo lo dicho, quisiera añadir: es completamente imposible mantener en secreto una operación como la del Holocausto, que implicó a tantísimos culpables procedentes de la esfera pública y privada (y no sólo alemana), y en la que se utilizaron con profusión infraestructuras (transporte, papeleo, etc) en las que trabajaban otros tantísimos individuos. No estamos hablando sólo de los que vivían al lado de un campo “y no se enteraron de nada” (no hay peor ciego…) sino también, junto a los ya citados, de las tropas de ocupación que regresaban de permiso a Alemania, o a cualquier otro lugar de procedencia, y hablaban a sus vecinos, familiares, amigos… de ciertas cosas que habían visto (la movilización en Alemania fue de tal calibre que prácticamente ninguna familia carecía de algún ser querido en el frente). Tengamos en cuenta que, sabedores de la imposibilidad de mantener los campos en secreto, se abrieron algunos ex-profeso para la prensa internacional y la Cruz Roja en las que se mostraba la excelente calidad de vida de los allí encerrados. Existen multitud de imágenes de estos campos. Sin ir más lejos, en la película “El niño con el pijama a rayas” sacan varias (auténticas, se entiende). En fin, que los campos eran otra manera de ir a la Fuerza por la Alegría, al parecer…

  42. juanrio dice:

    Lo que no podemos tampoco olvidar es que la amnesia es una forma de defensa. Está claro que si no todos los alemanes conocían la existencia de los campos sería al menos un 99,99 % el que si sabía que los judíos, los gitanos, los enfermos mentales, etc, estaban llendo a algún sitio y no volvían.

  43. Rodrigo dice:

    No había querido referirme al tema de la complicidad del pueblo alemán por no parecerme pertinente. Conste ahora que comparto la postura de Germánico y Arauxo.

    Y la de Javi con respecto al partido ético y la concepción de lo social que asume el Sr. Zaharoff. Me parece inaceptable asumir poco menos que como ley incontrovertible que “cuando las sociedades entran en penuria, todo vale”. Postura determinista desde la cual estaríamos predispuestos a absolver formas de violencia social y actos criminales en situaciones de crisis. Le opongo de entrada el reconocimiento del libre albedrío, la facultad de asumir la responsabilidad de los propios actos y la capacidad de aprender de la historia.

    Saludos.

  44. Rodrigo dice:

    Koenig, asimilo el dato. Gracias.

  45. Rodrigo dice:

    … Aunque no estoy del todo seguro de compartir el criterio. Bien es cierto que la guerra era una primera prioridad para Hitler y que su régimen debe ser evaluado en su totalidad, pero tal vez sea válido considerar el aspecto económico tomando en cuenta los dos períodos, prebélico y bélico.

    Bueno, ahí queda.

  46. Carlos dice:

    Estimados señores: creo, humildemente, que nos hemos ido del tema.- El tema era Albert Speer y no el nazismo. ¿Que están relacionados? Sí, sin duda, pero, mutatis mutandi, si habláramos de Beria no deberíamos planternos TODO el problema del marxismo leninismo.-
    Creo que hay facetas de Speer que no hemos tocado, por ejemplo, la parte de la arquitectura.- Personalmente no entiendo nada de ella, sólo si veo un edificio digo si me gusta o no, sin embargo hay temas que sí pueden interesar, como las obras grandiosas que proyectó en Berlín a pedido de Hitler y que luego el propio Speer reconoció que eran desproporcionadas. O el tema del Estadio de Berlín, con medidas que no se ajustaban a las de los Juegos Olímpicos, cosa que Speer le señaló a Hitler y éste hizo caso omiso.- O el famoso tema de la Catedral de la Luz que ideó Speer para un congreso del partido, etc.- Igualmente está uno de los últimos libros de Joachim Fest, sobre Speer, que no he podido ubicar. En fin, no soy nadie para cerrarle la boca a nadie, por favor, hay mensajes muy interesantes, pero que salen del tópico a mi entender.-
    Saludos.-
    ( a propósito, de qué editorial es?).

  47. Marbenes dice:

    Joachim Fest
    “Conversaciones con Albert Speer”
    Ediciones Destino (2008)
    ISBN 978-84-233-4025-5

    La de “Diario de Spandau” está al pie de la reseña: Plaza & Janes

  48. Carlos dice:

    Mérci, Madame. Pero yo vivo en Sudamérica, más concretamente en el Río de la Plata. ¿Se localizará por estos rumbos? En febrero tengo pensado viajar a Europa pero no pasaré por España.-
    Au revoir!

  49. Zaharoff dice:

    El libro de Joachim ¡TAMPOCO ACLARA NADA!. …por cierto, Carlos, si me das siempre la razón frente a Germánico, Rodrigo y Koening, te regalo el libro.
    Marbenes, esto no es juego sucio, sólo confirmo mi tesis …, DE QUE EN LA GUERRA VALE TODO…., ja, ja, ja….
    Señores, si todo el mundo conocía el genocio en Alemania ¡¡¡¡alguien me puede explicar como no lo supieron los servicios de espinaje aliados!!!!!, controvertida pregunta. Se me ponen los pelos de punta pensar que todo el pais lo sabía y nadie abrio la boca. Es como si toda alemania fuera un estado confesional de un único credo ideólogico…, fascinante, una religión no puede llegar más lejos. Eran todos Davidianos y al final de la secta sus lideres se inmolan. La muerte del mito propaga su leyenda.
    Un brazo, Marian.

  50. Zaharoff dice:

    Perdón, un abrazo.

  51. Zaharoff dice:

    “Los aliados han creado no menos de 262 comisiones de desnazificación. Para establecer las responsabilidades exactas de siete millones de militantes del partido nazi, hacen distribuir doce millones de ejemplares de un “cuestionario” compuesto por 125 preguntas detalladas. No responder implica no acceder a la cartilla de racionamiento ni al permiso de trabajo.

    Von Salomon emplea cuatro meses en contestar cada pregunta de forma extendida, dando forma a un nuevo libro: “El cuestionario”. En él retrata una vez más su pasado, con una tal franqueza que escandalizaría a numerosos lectores, sobre todo entre las autoridades de ocupación. A su muerte, el semanario Der Spiegel aun denunciaría su > y su >.”

    Hay que conseguir este libro como sea.

  52. Rodrigo dice:

    En intervención mía de 19 de Marzo de 2008 a las 9:48 pm, en este mismo hilo, me referí a la información de que disponían los gobiernos británico y estadounidense sobre la matanza de judíos.

    Los factores que impidieron que dichos gobiernos actuasen en consecuencia fueron varios, por supuesto. Entre otros, por lo que sé: incredulidad, ceguera, inercia, sospecha de que todo fuese una maquinación de los judíos -abonada por una dosis de antisemitismo en parte del personal angloestadounidense-; negarse a proporcionar asilo a una marea de refugiados, entre los cuales los judíos eran mayoría; considerar toda política de rescate de judíos como obsecuente y funcional a tentativas de chantaje por parte de los nazis (como el intercambio de diez mil camiones por judíos húngaros propuesto por Eichmann); un factor decisivo: subordinar cualquier medida y todas las operaciones al objetivo primordial de ganar la guerra. Aquí opto por reproducir un pasaje del libro ‘Holocausto’, de Debórah Dwork y Robert Jan van Pelt:

    “Lo único que querían los Aliados era ganar la guerra. Y cualquier idea que tuviesen sobre los judíos caía dentro este contexto. El Ministerio de Exteriores británico dejó clara su postura en un telegrama a su embajada en Washington: ”La verdad desnuda es que el conjunto total de los problemas humanitarios provocados por el actual dominio alemán en Europa… sólo puede abordarse mediante una victoria definitiva de los Aliados, y todo paso meditado que prejuzgue este hecho no puede darse en beneficio de los judíos de Europa”. Esta política secreta pronto se hizo pública. ”El único remedio real contra la firme política nazi de persecución racial y religiosa descansa en la victoria aliada; todos los recursos deben ponerse a disposición de este objetivo supremo”, respondió el viceprimer ministro, Clement Atlee, a una pregunta en la Cámara de los Comunes el 19 de enero de 1943″ (‘Holocausto’, Algaba, 2004; pp. 484 y 485).

  53. Carlos dice:

    Comparto el mensaje de Rodrigo sobre la postura de los Aliados.-
    Ya dije antes que la explosión del tema judío surgió bastante después de terminada la guerra.- Hay muchos que tuvieron cola de paja, eh….

  54. Zaharoff dice:

    ¡ Vaya, la tasa de paro en España en el 11, 2 %!. Empiezo a estar preocupado. La recesión puede ser muy dura.
    Por aquí se murmuran muchos despidos. La preocupación y el sueño me están afectando. Entre vectores y telemetrias de aproximación, voy recibiendo malas noticias laborales. Shafrir no me deja dormir. Al final acabaré en brazos de la UGT. Me duermo y amanece.
    Mañana más.

  55. Germánico dice:

    No sé si es en este mismo hilo donde se habla (y me parece que lo digo yo mismo) del conocimiento cierto que los Aliados tuvieron del Holocausto, tanto a través de las resistencias nacionales, como la polaca, por ejemplo, que llegó a infiltrar un agente en Auschwitz (el único ingreso voluntario en un campo de exterminio del que hay conocimiento) como por las fotografías aéreas de los campos, informes de embajadas neutrales, decodificación por Ultra de los informes de las SS a Berlín, etc, etc, etc. Lo único que no se sabe con exactitud es si conocían la magnitud de lo que estaba sucediendo.

    ¿Por qué no hicieron nada? Entramos ya en el sendero de la especulación. Yo quiero pensar que fue porque sabían que la magnitud de los recursos destinados al Holocausto distraía recursos bélicos alemanes del frente. Pero no lo sé, la verdad…

  56. Marbenes dice:

    El cuestionario, de Ernst Von Salomon (35 euracos)
    Descripción: Ref. A. Ed. Luis de Caralt. 1955. 1ª ed. 14×20. 512 pág. Enc. de la Edit. (Sello anterior propietario). Nº de ref. de la librería NC35VON 75
    En este enlace:
    http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=von+Salomon&bi=0&bx=off&ds=30&sortby=3&sts=t&tn=el+cuestionario&x=78&y=11

  57. Zaharoff dice:

    Mil gracias Marbenes. Me lo compro ya.
    Buena observación la de Germánico. Estoy contigo en que sí lo sabían, pero no la magnitud del exterminio. Puede que a Speer le pasase algo semejante. Si lograron descifrar “enigma”, ¿Cómo no iban a estar al corriente de una operación logistica de esa embergadura?. Por cierto, la mayor operación lógistica de toda la historia de la humanidad saben ustedes que es el desembarco de normandia…., ¿y de qué le valió a Alemania saber la fecha y lugar exactos? (información de valor incalculable). Para nada. Esto nos pone de manifiesto que Hitler pasará a la historia como uno de los más nefastos estadistas de todos los tiempos. ¿Dónde se vió a un cabo dirigiendo un ejercito?…..abriendo otra vez dos frentes como en el 18. Constriñendo a sus generales a seguir literalmente sus absurdas ordenes, cuando la improvisación y las fugaces maniobras envolventes y por flancos son la marca de la casa. No quiero hablar de sus intromisiones en el terreno de la ingeneria bélica…., sobrepesos en tanques obsoletos en el este, retrasos en el Messerschmitt Me 262, etc…, sólo trabajo sin presiones Von Braun.
    Nefasto.

  58. Zaharoff dice:

    ….El invierno entra por mi puerta como un perro oscuro y asustado. La cierro, reviso esta página…, y más soledad. En fin, daré otra vuelta por la playa. Hace apenas dos horas era un calculador de arena. Miraré al cielo y calcularé estrellas.

  59. Carlos dice:

    Zaharoff: Hitler cometió muchos errores estratégicos como bien lo señala David Solar en “La caída de los dioses”, pero no caigamos en la corriente de los generales alemanes que por la década del 50 del siglo pasado escribieron memoria tras memoria echándole toda la culpa de la pérdida de la guerra a Hitler.-Hitler no fue responsable de que Paulus dejara sin respaldo el débil flanco rumano ni que la inteligencia militar alemana no soñara siquiera con la magnitud de la contraofensiva rusa de 1942; Hitler no fue culpable de que los generales y los almirantes alemanes no detectaran la enoooooooooorme concentración de barcos en el canal de la Mancha la noche anterior al desembarco de Normandía; fue Hitler quien apoyó la idea genial de Manstein de atacar por las Ardenas en 1940 en contra de la opinión de la mayoría de sus generales; a Hitler lo confundió la torpeza de Rundstedt ( un viejo inútil) y la inconsciencia de Göring en el episodio de Dunquerke, etc.- A cada uno lo suyo.-

  60. Koenig dice:

    Buenos días.

    La relación de Hitler con sus Generales a lo largo de la guerra y su cada vez mas férreo control del alto mando es una historia en la que puede destacar tanto la habilidad de Hitler para controlar a sus oficiales como la escasa fuerza que ejercieron estos para evitar ese control. Un buen resumen de estos acontecimientos lo ofrece, si no recuerdo mal, Alan Clark en “Barbarossa,The Russian German Conflict 1941-1945”.

    La pregunta de donde se vio a un cabo dirigir un ejército es tan interesante como preguntarse donde se vio un ejército dejarse dirigir por un cabo. Aunque, obviamente, Hitler ya no era cabo cuando dirigío el ejército Alemán.

    Ahora bien, el resultado de esto no es que ninguno sea responsable, sino que todos lo son. El generalato por no evitar que Hitler se hiciera con el control de las operaciones militares, por aplicar a ultranza el principio de no intervención en política, por no ser capaz de ver mas allá de sus rencillas personales y por no imponer una dirección profesional del conflicto en el momento en que fue verdaderamente necesaria. Por otro lado, Hitler por ser un megalómano chiflado, por no ser capaz de aceptar los asesoramientos veraces cuando no coincidían con lo que quería oír, por pretender un control absoluto a la vez que dividía a sus posibles opositores haciéndolos competir entre ellos, por considerarse infalible. En resumen, por ser un megalómano chiflado (otra vez).

    Volviendo a cuestiones mas puntuales, como la de Stalingrado por ejemplo, Paulus, como jefe del 6º Ejército, tenía muy poco control sobre los ejércitos rumanos que lo flanqueaban. El control de dichos ejércitos se repartía entre el alto mando Rumano y el del Grupo de Ejércitos. La idea de posicionarlos en los flancos del avance hacia Stalingrado provino, si no recuerdo mal, de la “Guarida del Lobo”. Este error se basó en la, siempre recurrente, cantinela de que los rusos estaban derrotados y no iban a poder resistir mas, que ya no tenían reservas, ni material, ni nada… Y en el empecinamiento, de Hitler, de tomar la ciudad. Una operación que ni siquiera estaba prevista en los planes iniciales, donde el 6º Ejército tenía que limitarse a mantener una posición del Don al Volga que mantuviera la ciudad al alcance de la artillería y protegiera el avance hacia el Caucaso y hacia la Desembocadura del Volga.

    Opino.

  61. Carlos dice:

    Bueno, veo que ya hemos ultrapasado a Speer, je, je, pero el tema de la II G.M. para mi es apasionante, por cuanto cada vez que se investiga más, se descubre lo poco que sabemos sobre algunos temas, luego de décadas de simplistas posiciones en la mayoría de los casos.-Así que si estamos en el baile, bailemos.-
    Con respecto a Paulus, Anthony Beevor, en su excelente libro sobre la batalla de Stalingrado, dice que la crítica que se ha hecho a Paulus sobre el hecho de ignorar la orden de Hitler y romper el cerco no es la más importante ( historia simplista diría yo). No era fácil desoir una orden expresa, hubiera sido relevado del mando y quizás sometido a consejo de guerra. (De paso digo que Rommel sí lo hizo en El Alamein, pero allí no había una ciudad determinada sino desierto y más desierto y además Rommel, bueno, era Rommel, todavía el general favorito de Hitler). Pero vuelvo a Paulus. Beevor afirma que los dos graves errores de Paulus fueron: a) No haber tenido fuerzas móviles acorazadas en reserva detrás de las débiles líneas rumanas de sus flancos; y b) cuando se produjo el cerco, no haber informado, clara, ráoida y precisamente a Hitler y al Alto Mando ( OKW) sobre la gravedad del asunto.- Y señalo aparte: la quietud de los generales alemanes ante la invasión de Normandía, ignorando el enorme convoy aliado y los mensajes a la resistencia, fue algo asombroso! ( Les sanglot long de violons de l’automne, blessent mon coer d’une languer monotone) ¡Vaya si se habrán tragado los violines del otoño! ¡Incomprensible!

  62. Zaharoff dice:

    Von Manstein cuenta en sus memorias sus inutiles esfuerzos para persuadir a Hitler de que Paulus rompiera la bolsa. Fueron todos inutiles. Manstein creo que entro en la bolsa dos veces a hablar con Paulus. Sabía del peligro de dicha ruptura (no había muchos medios), pero como él habría de llegar tarde, no había otra opción. Cuando la bolsa se partió en tres sectores, todo fue ya tarde.
    Hitler sacrificó el 6º ejercito para advirtir a sus generales que no daria un paso atras. (No dudó en engañarlos con la excusa de la materias primas, etc…). Esta cabezonería del “cabo bohemio” y los frustrados intentos de apartarle del alto mando, dieron lugar a los tristes episodios de 1944/1945: derrotas tras derrotas.

  63. Zaharoff dice:

    finis coronat opus.

  64. Carlos dice:

    Zaharof:dos pequeñas precisiones.Manstein nunca entró en la bolsa, envió una vez a un oficial de su Estado Mayor, cuyo nombre está en el libro de Beevor, sólo que ahora no sé donde tengo el libro, je,je.-Y segundo: la bolsa ( el Kessel)no llegó a dividirse en tres sino es dos. En la primera capituló Paulus y uno o dos días después el otro bolsón.- Como dato interesante, uno de los hermanos de Speer murió( oficialmente fue dado por desaparecido) en Stalingrado. Speer y sus padres recibieron una última carta del hermano, diciendo que había sido herido.- Speer le rogó al mariscal Milch, por ese entonces el encargado de la Luftwaffe de abastecer el Kessel, que tratara de localizarlo y sacarlo, pero no fue encontrado y no pudo ser evacuado con los aproximadamente 28.000 heridos que pudieron ser salvados por vía aérea.- Saludos.-

  65. Germánico dice:

    Hummmm… No tengo libros ahora mismo a mano, pero recuerdo que hubo un tercer grupo, de artillería, que tardó unas cuantas semanas en rendirse (cerca de un mes, me parece). Estaban en la zona norte de la ciudad.

  66. Carlos dice:

    Germánico, no quiero contradecirte porque después de todo yo no soy una encicllopedia, pero nunca escuché esa versión.- La que sí escuché es la de un pequeño grupo de soldados al mando de un teniente Witzig que atravesó la estepa y llegó, solo él, hasta las líneas alemanas, con tan , pero tan mala suerte, que mientras reposaba en un hospital al día siguiente, fue muerto por un bombardeo de la artillería rusa.- Anthony Beevor en el ya citado libro sobre Stalingrado, pone en duda ese hecho.-

  67. Carlos dice:

    No quiero contradecirte porque después de todo yo no soy una encicllopedia, pero nunca escuché esa versión.- La que sí escuché es la de un pequeño grupo de soldados al mando de un teniente Witzig que atravesó la estepa y llegó, solo él, hasta las líneas alemanas, con tan , pero tan mala suerte, que mientras reposaba en un hospital al día siguiente, fue muerto por un bombardeo de la artillería rusa.- Anthony Beevor en el ya citado libro sobre Stalingrado, pone en duda ese hecho.-

  68. Germánico dice:

    Bueno, yo tampoco soy una enciclopedia, je, je. Ya lo miraré. Puedo estar equivocado, por supuesto, pero creo que hubo un grupo de artillería que resistió todavía un tiempo.

  69. Carlos dice:

    Ahora que releo mi mensaje, estoy casi seguro que el nombre del teniente no era Witzig, sino otro parecido. Pero en lo demás, la historia o leyenda es igual.-Saludos.-

  70. Germánico dice:

    Güeno… anoche estuve buscando en libros y por internet la referencia de la que he hablado más arriba. De momento, lo único que he encontrado es la rendición del general Starker y su grupo, en la fábrica de tractores, 48 horas después de la de Paulus. O sea que… o me he equivocado en un buen número de horas, o andaba un poco torpe en la búsqueda. Seguiremos informando.

  71. Carlos dice:

    Güeno, no es por enmendarte la plana pero era Strecker.-
    Luego de la capituación estuvo prisionero en Rusia junto con otros generales hasta 1956 ( !!!!).-

  72. Germánico dice:

    Las enmiendas poco me importan, Carlos, aunque suelo valorarlas en función de quién vengan y cuáles sean sus intenciones. Como has visto justo antes de tu intervención, soy el primero en rectificar cuando me equivoco o no encuentro un dato.

  73. Carlos dice:

    Te agradezco el mensaje y por supuesto la amplitud de miras que de él se desprende.- Tampoco por mi parte lo hice por un celo o gesto de pedantería, por supuesto.-
    Es que la Historia es ESPECTACULAR.-
    SIEMPRE DIGO QUE UN PUEBLO SIN HISTORIA ES COMO UN SER HUMANO CON AMNESIA.-
    sALUDOS.-

  74. Zaharoff dice:

    …Un poco de amnesia histórica vendría muy bien a muchos pueblos. Sobre todo cuando la historia se torna excusa.

  75. orejas dice:

    Bueno me he pasado un buen rato leyendo vuestros comentarios, y son muy interesantes todos.Primero quisiera presentarme un poquito, y es que el tema me tiene abducido desde que fui a Berlin. Sobre Speer solo se tiene que visitar cualquier edificio gubernamental de la ex Alemania Occidental para darse cuenta que aun hoy queda algo de el. ¿ Pero de que manera?. ¿La del arquitecto, o la del ministro de armamento?. Este hombre cuando se dio cuenta de donde se abia metido (su numero de afiliacion al NSDAP fue 474.481) “ya iba tarde”. La verdad que estoy de acuerdo que sin duda sabia todo sobre el Holocauso, pero ya era demasiado tarde, y se me ocurre un paralelismo al respecto;(tenia al angel y al demonio en cada hombro). Pero a mi personalmente me parece mas “extraño” que no se haya juzgado ni en Nurenberg ni el ningun otro lado la participacion de la Brigada Azul franquista en una operacion sistematica de borbandeos contra poblacion civil polaca.

    ES TODO TAN EXTRAÑO

  76. Carlos dice:

    La División Azul fue usada en Rusia, nunca en Polonia…

  77. juanrio dice:

    Creo que Orejas se refiere a la Escuadrilla azul. Lo que no sé es si bombardeo en Polonia.

  78. Germánico dice:

    Sólo estuvo en la URSS. Dejó de operar poco antes de ser expulsados los alemanes de ese país. En cuanto a crímenes de guerra de la División Azul, pues alguno hubo, ciertamente. Ayer precisamente leía un fragmento de un oficial médico en el que se quejaba de que un alferez (o un capitán, no lo recuerdo bien) había fusilado a un prisionero ruso al que él acababa de curar una herida en el brazo. Además, hay que tener en cuenta que una de las misiones de la División fue limpiar de partisanos áreas de retaguardia, tarea especialmente propicia para la guerra sucia. Dicho lo cual, hay que añadir que ni de lejos la actuación de los españoles (e italianos) puede compararse a la de los alemanes.

  79. Koenig dice:

    Buenas.

    A todo esto añadir que, si no me equivoco, en ningún momento fueron juzgados pilotos ni personal de tierra por las acciones de bombardeo sobre ciudades. Ni los de la Luftwaffe, ni la RAF ni la USAAF, mucho menos los de pequeños contingentes.

  80. Urogallo dice:

    La brigada azul…bueno, teniendo en cuenta que ni existió unidad tal, ni el borbardeo es crimen de guerra…

  81. Zaharoff dice:

    Orejas andas algo despistado, te recuerdo que en la guerra civil española la unión sovietica envió material y oficiales al frente republicano y nadie dijo nada. España hizo exactamente los mismo (reciprocidad) sin estar oficialmente en guerra contra el bolchevismo. En Yalta, ya Stalin deseaba meter mano a España, pero Roosvelt se negó porque para entonces ya sabía que el envio de la llamada “Brigada internacional”, había sido un profundo error, porque eran una pandilla de rojerio que sólo trajo problemas a los EEEUU, hasta el punto de que no les dejaron participar en la 2 Guerra mundial. Condenar a España en Nurembrerg o forzar la caida del franquimo tras el 45, era tanto como abrir las puertas de España a las garras de la basura del marxismo.

  82. marcelo dice:

    Germanico

    Orejas se debe referir a algun atropello que quiza cometieron mientras se transladaban al frente de Leningrado cruzando Polonia

    fueron movilizados a Suwalki, Polonia, de alli a pie a Smolensk y de alli a Leningrado, pero de aqui a meterlos en una “operacion sistematica de bombardeos contra poblacion civil polaca” como menciona Orejas, hay una gran distancia..creo yo..

  83. juanrio dice:

    Zaharoff, cuando dices que “la Unión Soviética envio material y oficiales al frente republicano y nadie dijo nada” debes sus¡frir un lapsus, porque creo que si hubo mucha gente que dijo algo. Te recuerdo que las Brigadas Internacionales no fueron exclusivamente soviéticas ni exclusivamente marxistas.

    Tanto la Alemania nazi con su Legión Condor, como la Italia fascista con CTV enviaron muchas más tropas y material, y también hubo quién lo dijo.

    El envio de la División azul y la Escuadrilla azul a combatir contra los soviéticos no fué en reciprocidad por nada. La reciprocidad con Alemania fué esencialmente la venta de minerales, poco podía aportar al ejercito alemán una división sin armas ni equipo, aunque luego en el campo de batalla tuviera alguna actuación importante.

    Lo de condenar a España en Nuremberg casi te diría que carecía de sentido en el 45, ya que gran parte de la culpa dce que triunfar un golpe militar contra un gobierno legítimo, el republicano, fué por el consentimiento de las democracias occidentales, fundamentalmente Gran Bretaña y Francia.

    Lo de utilizar “caer en las garras de la basura del marxismo” en el año de 2008 me parece un exceso en una conversación entre adultos.

  84. Germánico dice:

    A la Condor únele el envío de buques de combate, entre ellos a los que protagonizaron el bombardeo de Almería. Un país teóricamente en paz con España bombardea una de sus ciudades (claro que del bando de la “basura marxista”…), y como que aquí no ha pasado nada. Hay que ver la memoria qué pilla es que sólo recuerda lo que le interesa (y casi nunca de manera exacta…).

  85. Carlos dice:

    Bueno, supongo que lo de condenar a España en Nuremberg debe ser una humorada. Primero porque en Nuremberg no se condenó a país alguno, sino a hombres, segundo porque el Estado Español no participó en la guerra, tercero porque fue un juicio parodia y cuarto porque entre los jueces estaban los soviéticos nada menos, así que, reitero, como humorada está bien.-
    Pero nos hemos ido de Speer…..

  86. Marbenes dice:

    Pero, el bombardeo de Almería por la Cóndor fue durante la guerra civil española, como fuerzas de apoyo aéreo que Hitlerr envió a Franco, y no durante la IIGM, ¿no? (pregunto en serio porque no estoy segura)

  87. juanrio dice:

    El bombardeo de Almería fue por navios de guerra alemanes durante la guerra civil. La Legión Cóndor no fue exclusivamente una fuerza aerea, aunque posiblemente fuera el componente más importante.

  88. Koenig dice:

    No fue la Condor Marbenes, sino la Marina Alemana. La diferencia aparte de que sea aéreo o naval, es que la gente de la Condor eran voluntarios que habían marchado a luchar a España por su cuenta, y empleaban material propiedad de los nacionales (jurídicamente). En cambio los barcos y marinos que bombardearon Almería lo hicieron como miembros de las fuerzas navales de Alemania.

  89. Marbenes dice:

    Gracias a los dos por la aclaración. Sin embargo, estoy segura de haber leído en algún sitio que se envió la Cóndor a España por decisión de Hitler, y con el beneplácito de Göering, tras una negociación entre los nacionalistas españoles y los alemanes. Seguramente por eso dí por hecho que todos eran miembros de las fuerzas armadas alemanas y que la Legión Cóndor era de aviación, marina y tierra.

  90. juanrio dice:

    Hablo de memoria y seguramente me equivoque. La Legión Cóndor era eminentemente una fuerza aerea a la que también acompañaron oficiales para que actuaran como asesores. La mayoría eran miembros del ejercito alemán, que en esos tiempos y como consecuencia del Tratado de Versalles tras el final de la I Guerra Mundial, era un ejercito limitado, pero la Alemania nazi se había saltado todo lo firmado y estaba construyendo un nuevo ejercito alemán. Si no recuerdo mal tenía diversas limitaciones, entre ellas de número, no mñas de cien mil militares, de armamento, creo que no podían tener blindados ni aviación de guerra, etc. Para venir a España los militares alemanes firmaron su baja en el ejercito alemán y viniero como “meros” voluntarios a ponerse al servicio de Franco.

    Otro caso fué el de los barcos de la marina de guerra alemana que en base a los acuerdos internacionales que se firmaron en aquellos años sobre el bloqueo armamentistico a la guerra de España, acutaron en nuestras costas. Esos barcos, cuya misión era impedir que entraran armas y pertrechos de guerra aquí, se convirtieron en realidad en barcos para el bloqueo de la república y posteriormente en agresores de la misma, bombardeando diversos pueblos y ciudades españolas.

  91. Marbenes dice:

    Jobar Juanrio, de memoria, qué monstruo (en el buen sentido de la palabra). Muchas gracias, así da gusto preguntar.

  92. Germánico dice:

    La División Azul tuvo también un estatus especial en Rusia. Formada, teóricamente, por militares y falangistas “voluntarios”, eran, formalmente, una división más del ejército alemán, la 250 de infantería, habiendo jurado fidelidad personal a Hitler, como el resto de la Wehrmacht (este lazo complicó mucho su situación cuando se decidió retirarla del frente, dado que no estaba, teóricamente, bajo mandato del Estado español). Las soldadas recibidas como combatientes procedían de las arcas alemanas, en tanto que en España seguían percibiendo las que les correspondería como militares en activo. La Escuadrilla Azul tenía una naturaleza similar, Sin embargo, los marinos españoles que sirvieron en la Kriegsmarine en el Báltico y el Golfo de Finlandia en la misma época (unos 120) sí conservaban su calidad de militares españoles, si bien se consideraba que no estaban desplazados como combatientes sino como personal en formación.

  93. juanrio dice:

    De lo de los marinos españoles en la Kriegsmarine si que no tenía ni idea, igual que lo que cuentan, aunque la documentación debe ser casi nula, de que entre los últimos defensores de Berlín había voluntarios españoles encuadrados en la Waffen SS.

  94. Koenig dice:

    Esa, es una de las grandes incognitas del tema.

    Probablemente hubiera algún español, pero por lo que se no estuvieron encuadrados en ninguna unidad específicamente española, ni ocuparon puestos de relevancia.

    Saludos.

  95. juanrio dice:

    Lo que yo he leído varía según las versiones. Unos situan a los españoles con la Carlomagno, otros con los bálticos de la ¿Nordland? pero creo que como tu dices debían ser muy pocos y sin relevancia. Ojala hubiera algún testimonio de esto, pero claro los últimos defensores de Berlín debieron morir en su mayoría y más no siendo alemanes.

  96. Urogallo dice:

    Hay libros especificos sobre ambos temas. De hecho, uno de los SS españoles que defendieron Berlín testificó tras su liberación en un juicio sobre el fin de Martin Bormann.

  97. juanrio dice:

    Uro, eso no se hace, se dice que libros, que ahora nos has dejado en ascuas. Yo sobre el testimonio de la muerte de Bormann leí lo que contaba el chofer de Hitler, Kempka.

  98. Germánico dice:

    Kempka… Autor de una frase genial: “¡Eh, vamos, sube! ¡El Jefe está ardiendo, no te lo pierdas!” ¿¡Cuándo, Catilina, escucharemos en Hislibris una frase parecida!?

  99. Koenig dice:

    De la carlomagno combatió un batallón de supuestos voluntarios. Entre ellos había algunos apellidos españoles, pero por lo que se eran todos de origen francés.

  100. juanrio dice:

    Esperemos que Urogallo nos saque de dudas.

  101. Zaharoff dice:

    Juanrio, no te enteras. El gobierno légitimo de la República española pidió auxilio a Francia e Inglaterra durante la guerra….., ¿y que pasó?. Lee las memorias de Azaña y él te lo puede explicar, dice Azaña, por ejemplo, “Hoy he visto con Barrios peliculas filmadas en el frente de Asturias. Salen banderas comunistas en todos los planos….., esto explica mejor que cientos de ridiculas excusas que me traen de Paris porqué Francia e Inglaterra no apoyan nuestra causa”. Con eso te lo digo todo, sin entrar en el golpe de Estado de 1934. En la España de 1936 ya no había ni un sólo democrata. Lo demas….tonterias. Digo la basura del Marxismo porque todavía se puede contemplar en Cuba o Corea del Norte.
    ….repito a las brigadas internacionales, los procedentes de USA, les prohibieron participar en la 2ª GM y muchos tuvieron que huir de EEUU a su vuelta por espionaje en favor de la URSS.

  102. juanrio dice:

    Zaharoff, ya se que echas de menos la luz que nunca se apagaba en el Pardo y que sigues soñando con el vigía de occidente, pero lamentablemente para tí de eso hace mucho tiempo.

    La República española pidió ayuda a Francia, Gran Bretaña, y todas las democracias, y efectivamente le negaron esta ayuda. ¿Por las banderas comunistas? Te recuerdo que en Francia gobernaba el Frente Popular, incluidos comunistas. Yo diriá más bien que fué por miedo a la respuesta que pudieran dar Alemania e Italia a una participación de estas naciones en España. De hecho la causa de que los comunistas crecieran, eran un partido muy pequeño al comienzo de la guerra, fué que la URSS ayudo a la República mientras que los demás paises la perjudicaban con un bloqueo injusto a un gobierno legítimo y democrático

    Golpe de estado en el 34, yo te diría que no hubo un golpe de estado, ni siquiera el gobierno de la época lo llamo así. Se le ha llamado siempre huelga general revolucionaria. Tan condenable como un golpe de estado, pero diferente. El gobierno de la republica envió a Franco al frente de la Legión y ya sabemos lo que pasó.

    Tienes razón en que a los brigadistas norteamericanos los vigilo el gobierno de su país y que no les dejo ingresar en el ejército, además de causarles un montón de molestias e incomodidades en su vida. De hecho en Estados Unidos estuvo prohibido el Partido Comunista. No huyeron tantos a la URSS, aunque sin duda algunos lo hicieron. Y ten en cuenta que la URSS aprovecho la buena voluntad de mucha gente.

    Que me hables de Corea del Norte y Cuba…..El eje del mal, ya se ve hoy donde están las guerras y creo que no están en ninguno de esos dos paises. Cuba será una democracia en pocos años, en el momento que mueran los Castro. Y posiblemente si USA no hubiera tenido un comportamiento tan cerril con Cuba, ésta ya sería una democracia.

    En cuanto a Corea, creo que es cuestión de tiempo también. A Kim Il Sun le queda muy poco y en cuanto que caiga el muro que hay tejido a su alrededor y los coreanos vean como se vive en el país de al lado, acabarán con su dictadura.

  103. Zaharoff dice:

    Buena respuesta

  104. Carlos dice:

    Yo dejé una respuesta que le “traduje” a Speer, la respuesto era en alemán por supuesto. Aber, wo ist bitte?

  105. Zaharoff dice:

    ¡Maldita sea!, Speer, ya hemos terminado contigo. Hemos diseccionado todo lo que has dicho y no hemos encontrado más que la la punta de un iceberg que esconde sumergido todos tus silencios. Sal de la tumba y dime al menos cuantas leales alemanas te cepillaste en tu corta existencia nacionalista….., canalla

  106. Marbenes dice:

    He dado con esta frase y, no sé si acertada o equivocadamente, me ha parecido muy apropiada para este hilo.

    “Primero fueron a por los judíos,
    y yo no hablé porque no era judío.
    Después fueron a por los comunistas,
    y yo no hablé porque no era comunista.
    Después fueron a por los católicos,
    y yo no hablé porque era protestante.
    Después fueron a por mí,
    y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí.”

    Martin Niemöller

  107. Carlos dice:

    No sé cuantas alemanas se cepilló Speer, lo que sí sé es el título con que empezó esto.-
    Si queremos bucear debajo del iceberg no tengo problemas, pero pueden haber sorpresas, eh..
    En cuanto a lo de Niemöller, no estoy seguro que haya sido él quién pronunció esas palabras, pero a la mejor estoy equivocado.-Lo que sí sé es que algunos dicen que no fue tan santo como se cree y que habría coqueteado con los nazis. Pero no lo puedo comprobar.-

  108. Marbenes dice:

    La traducción más o menos completa del poema, que al parecer es parte de un sermón que dió en 1946, es ésta:

    “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
    guardé silencio,
    porque yo no era comunista,

    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
    guardé silencio,
    porque yo no era socialdemócrata,

    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
    no protesté,
    porque yo no era sindicalista,

    Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
    no protesté,
    porque yo no era judío,

    Cuando vinieron a buscarme,
    no había nadie más que pudiera protestar.”

    Pero respecto a que fuera un santo, no lo creo. Era anticomunista, antisemita y nacional socialista hitleriano; se enfrentó al régimen nazi sólo cuando éste se metió con la iglesia. Sólo después de ser encarcelado y más tarde retenido por la Gestapo en un campo de concentración fue cuando se unió al movimiento pacifista.

  109. David L dice:

    Aquí se ha estado comentando que Speer debía haber conocido los asesinatos en masa que se producían en los campos de concentración y , en efecto, él sabía que es lo que estaba sucediendo con los presos. Él mismo reconoció en Nuremberg los crímenes de guerra, es más, no negó su participación indirecta en ellos, provocando de esta manera muchas críticas entre sus compañeros de prisión. Speer tuvo suerte, asumió su responsabilidad, pero le salvó que fuera uno de los pocos miembros del gobierno del Tercer Reich que se atrevió a decirle a Hitler que todo estaba perdido. Además el hecho de haber impedido la orden de “tierra quemada” que Hitler había ordenado también supuso un atenuante a la hora de salvar el pellejo. Ahora bien, pasar 20 años metido en prisión con apenas cuarenta años cumplidos y con esa carga emocional encima no deja de ser un castigo terrible.

    Un saludo.

  110. juanrio dice:

    Yo no acabo de estar seguro de que estuviera implicado sólo de forma indirecta. Tengo la impresión de que con su conocimiento y bajo sus órdenes, se empleo mano de obra de los campos de concentración. Creo que le beneficio que, en comparación con el resto, tenía mucha mejor imagen y su confesión.

  111. David L dice:

    Speer era no era el encargado de “reclutar” la mano de obra que necesitaban sus fábricas para mantener la producción armamentística alemana, el responsable de realizar con éxito esta tarea fue el antiguo guletier Fritz Sauckel, personaje que acabó en la horca en los famosos juicios de Nuremberg. Lo que yo he querido resaltar es que Speer reclamaba la mano de obra a Sauckel y éste se la proporcionaba. Para el primero, el origen y las formas a la hora de reclutar esa cantidad ingente de trabajadores le era indiferente, o mejor dicho, no se entrometió nunca en la labor de Sauckel. Él necesitaba los obreros y Sauckel se los proporcionaba. Ahora bien, una cosa es que Speer no se entrometiera en el trabajo de Sauckel, y otra muy distinta es que aquél desconociera la procedencia de la mano de obra esclava. A eso me refería cuando comentaba su responsabilidad “indirecta”. A él mismo le atormentó siempre esa insensibilidad para con aquellas personas. Su obsesión a la hora de mantener con vida al Tercer Reich le desconectó a la hora de mantener cualquier atisbo de empatía con los obreros esclavos. Este hecho fue decisivo para condenarle a 20 años de prisión.

    Por cierto, ahora estoy leyendo este libro, “Diario de Spandau”, y es un documento realmente impresionante, saber que vas a pasar 20 años de tu vida en prisión, sin apenas poder hablar con nadie, con un régimen carcelario bastante estricto, debió ser durísimo. Uno puede pensar que tuvo suerte de no morir en la horca, pero la prisión creo que fue un castigo lo suficientemente duro como para que Speer recapacitara sobre su responsabilidad en los crímenes de guerra. Un libro que aconsejo leer para que uno pueda apreciar la libertad.

    Un saludo.

  112. Alvaro Domingorena dice:

    Lo único realmente cierto de Albert Speer es que era súper inteligente, ultra capaz (capaz de cualquier cosa), innovador en todo, gran arquitecto, y conocedor innato de lo que hoy llamamos “logística”. Fue un engranaje imprescindible en la ingeniería Nazi.
    Por todo lo anterior creo que era conocedor de absolutamente todo lo que ocurría en su régimen. Era una máquina de hacer, de organizar, de planificar, no de cuestionar.

  113. José Luis dice:

    Leí el libro hace unos quince años con unos veinticuatro años de edad y una visión de la realidad algo menos madura de la que tengo hoy en día. Como obra literaria carece de cualquier valor y su interés es relativo por las dudas (siendo generoso) que suscita acerca de la veracidad de algunos pasajes de la narración. No recuerdo si llegué a terminarlo, porque a veces se detiene en cuestiones demasiado prolijas y de poco interés, con gran profusión de detalles y datos, aunque otras, narra encuentros con Hitler y su círculo íntimo bastante curiosas de ser ciertas. Resulta elocuente su desafecto hacia ellos e incluso las muestras de desprecio, como si pretendiese dejar patente un distanciamiento de ellos y así justificarse, aunque lo hace desde una perspectiva pretendidamente objetiva lo que me llamó bastante la atención, aunque puede ir en consonancia con una personalidad fría y de una afectividad anómala.
    Los argumentos que aporta para defender su inocencia o desconocimiento de la realidad, simplemente, no se sostienen, carecen de credibilidad alguna, quizás allí donde insinúa que hizo lo que la mayoría y prefirió mirar para otro lado. En todo caso, para condenar son necesarias pruebas y la ausencia de evidencias directas que le incriminaran y su “arrepentimiento”, simulado o no, fueron los que le salvaron de la horca, no olvidemos que le condenaron a veinte años de prisión.
    En cuanto a “La solución final”, está claro que una idea tan monstruosa como ésta y en una estructura dictatorial, tuvo que partir de una cabeza “pensante” y de ahí se extendió descendiendo por la escala de mando hacia la base de la propia estructura formada por los ejecutores: carceleros y demás. Se trataba de una idea delirante, macabramente delirante, compartida por un círculo que la hizo propia (los mayores responsables) y por las demás capas que, en tanto se iban impregnando de la misma o de su conocimiento en mayor o menor medida, contribuían a su mantenimiento con su apoyo o pasividad. La respuesta a esta cuestión ha de buscarse en el estudio de la mente humana y de los mecanismos sicológicos que la mueven, de su capacidad para sobrevivir y de abstraerse del sufrimiento ajeno e incluso beneficiarse del mismo.
    En cuanto a la pena de muerte, a veces se subestima su principal virtud, una vez administrada en los casos más graves y con las debidas garantías (juicio justo etc..,): evita la posterior y nueva victimización por parte del reo, así como que pueda lucrarse de los crímenes cometidos, como ocurrió con Albert Speer, que se hizo millonario con los ejemplares de sus memorias vendidos, así como con las entrevistas concedidas. Acabo de ver un documental en el que se habla de que fué “cortejado” por los medios de comunicación. No se alude en ningún momento a que donara cantidad alguna o contribuyera en alguna medida a paliar en algo el dolor causado. A este respecto he de decir que la autobiografía llegó a mis manos porque se encontraba en la librería de mis padres y cuando les pregunté por su procedencia me respondieron que se la había enviado del Círculo de Lectores. (Espero que no me censuren por esta reseña). El caso es que es curioso cómo a veces se contribuye de manera inopinada a causas de dudoso valor moral.

  114. Carlos dice:

    Uf, ya me había olvidado de este tema. El año pasado leí Conversaciones con Albert Speer de Joachim Fest.Fest escribióademás una biografía de Speer que no se encuentra por ningún lado en español ,probablemente no fue traducida nunca al español.
    Como resumen de todo diré que Speer lo que hizo fue fabricarse una buena defensa en el juicio de Nuremberg, cargado de monstruosidades jurídicas en contra de los acusados y en donde paradojalmente los soviéticos, los perpetradores de horrendos crímenes en el GULAG y en Katyn eran también jueces. No se puede impedir que un acusado se defienda, pues. ¿ Si mintió o no mintió? Es cosa secundaria.Ningún acusado puede ser tan imbécil de no defenderse. Y después de la guerra,en parte arrepentido, en parte viendo que no podía desdecirse ,en parte en búsqueda de la notoriedad que tanto amó ( y que quien se la dio fue Hitler, pues sis padres no creeían mucho en él como arquitecto) escribió lo que escribió. A él le importaba su trabajo, su triunfo, su notoriedad y sí, posiblemente haya hecho como millones de alemanes, miró para el costado el tema judío. Fue juzgado y condenado a 20 años, que cumplió íntegramente, ni un día menos. Luego de salir en libertad no puede reprochársele. Cumplió su pena y a otra cosa.

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