Hoy volviendo del Mercadona, en un container grande de basura de una obra he visto unos capazos con cds de música clásica y entre ella varias óperas, un total de 40 cds de Deutsche Grammophon: Hendel, Chopin, Verdi, Falla, Stravinsky, Bartok, Bach... (Curiosamente no había nada de Mozart)
Fabulando, creo que debe debía de ser de una casa que estaban vaciando de algún abuelete que ha fallecido. Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido que en una caja de Conciertos de Beethoven faltaba el cd2... (y ya mi cerebro peliculero ha imaginado que era el cd que dicho abuelo estaba escuchando en ese momento cuando feneció y se debió quedar en el aparato reproductor).
A veces se encuentran cosas guays en la basura o puntos de intercambios que no sabías que existían. Reconozco que algún que otro libro de casa lo he obtenido por alguno de estos medios.
Hace ya unos años me hice con la colección casi completa de historia del arte de Summa Artis, más de 50 volúmenes (solo faltaba uno, que luego conseguí). La mayoría de los libros estaban sin desprecintar. Al parecer algún vecino los había bajado a la entrada del edificio para que el Ayuntamiento los recogiera y se deshiciera de ellos, como quien tira una lavadora vieja. Y yo que los vi allí abandonados los metí todos en el ascensor y los salvé del olvido.
Otros pueblos tienen santos, los griegos tienen sabios. Friedrich Nietzsche La vida solo puede ser comprendida mirando atrás, pero solo puede ser vivida mirando adelante. Søren Kierkegaard
El otro día asistí a una obra de teatro en Vallromanes, pueblo cercano a Barcelona. El motivo no era otro que ver actuar a la prima de mi mujer. Ni más ni menos.
Un evento anual donde la directora de la Compañía escribe una pieza teatral insólita y original.
Pues, vaya, que me presenté esperando una obra sin más atractivo que ver a la familiar de apenas 20 años. Sin expectativas.
Por eso, nada me había preparado para recibir un impacto tal.
Lo que ví allí fue una simbiosis total entre un grupo de jóvenes actores amateur con un público entregado a una excepcional obra de teatro escrita por una mujer que sabe escribir y dirigir. El tema tan conocido y manido como el amor. Y, sin embargo, fue un golpe de aire fresco o un puñetazo en el estómago, depende lo que allí viera uno. Tan pronto, me veía riendo como sentir que alguna lágrima asomaba en la mejilla. En uno de los momentos más intensos, el aire de la sala se congeló.
La pena es que esta obra, titulada Por los Siglos de los Siglos, se volverá a representar una vez más, por La Festa Major del pueblo. Y no, no debería quedarse allí. Sería injusto. Pase lo que pase, me llevo el recuerdo de un espectáculo que no se quedó tan sólo en la retina sino que dejará poso. Fui un agraciado.
La gente me mira como si fuera un poco extraño cuando voy hablando con ardillas, conejos y esas cosas. Está bien. Eso está bien. Bob Ross.