
índice de contenidos y primeras páginas.En verano de 1812, Napoleón, en el apogeo de su dominio de Europa, marchó hacia Rusia con el mayor ejército de la historia y la convicción de que la expansión de su imperio era imparable. Sin embargo, apenas dos años después sus ejércitos fueron derrotados y Rusia salió victoriosa. Gracias a un profundo conocimiento de la singular realidad social, política y económica en tiempos del zar Alejandro I, este ensayo muestra por primera vez el papel crucial que desempeñó Rusia en las guerras napoleónicas. Dominic Lieven despliega ante los ojos del lector un auténtico fresco en el que tanto el emperador y los oficiales de su Estado Mayor como los soldados cobran vida. El fascinante relato pormenorizado de los acontecimientos que marcaron primero la estratégica retirada de las tropas rusas y finalmente la marcha sobre Europa liderada por el ejército del zar permite al autor desmantelar el afianzado mito según el cual la derrota de Napoleón fue el resultado del inclemente paisaje invernal ruso y señalar así el decisivo lugar de Rusia en la política europea, un lugar que incluso hoy merece la pena recordar.
Empecé a leerlo el viernes y ya llevo un tercio leído: muy bueno, sobre todo para acercarse a este período poniendo en primer plano a Rusia y no tanto a Napoleón. Se publicó en 2009, quizá llegue algo tarde... pero qué bueno que haya llegado.
Es caro, 44 € (lo compré por 30 en la reciente Feria del Libro de Ocasión en Barcelona), pero vale la pena.
Nota: el autor es descendiente indirecto de uno de los muchos personajes que aparece, Christoph von Lieven, consejero del zar Alejandro I.
