C.S. Lewis es muy bueno, aunque hay que tomarlo con prudencia. Si el lector que solo haya leído de él las
Crónicas de Narnia y llega a pensar que sus demás libros son igual de fáciles yerra desde la base, pues sus demás trabajos, a parte de Narnia, son bastante sesudos aunque muy bien escritos (que una cosa no quita a la otra) Lo sé por experiencia pues cuando terminé de leer dicha saga de fantasía (maravilla de maravillas) me lancé al poco a leer
Las cartas del diablo a su sobrino, y aunque el tema pueda parecer
quasi cómico, me costó Dios y ayuda terminarlo y algunos párrafos, influso, los tenía que releer varias veces para entenderlos. Y es que no nos podemos olvidar que Lewis era profesor universitario y que la saga de Narnia la hizo pensando en un principio en un publico infantil, y que luego la cosa, como las bolas de nieve, fue escalando llegándole la fama, curiosamente, de algo que tomo como algo ligero. De ahí que muchos se estrellen con los libros profundos sobre religión y filosofía de la vida que atesora este gran escritor.
