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Sobre condecoraciones y hazañas.

 
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Autor Mensaje
Demócrito



Registrado: 05 Oct 2008
Mensajes: 268
Ubicación: donde regresa siempre el fugitivo

MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 2:19 pm    Tí­tulo del mensaje: Sobre condecoraciones y hazañas. Responder citando

Artículo de Javier Marías. Hoy en El País Semanal

http://javiermariasblog.wordpress.com/2011/10/23/la-zona-fantasma-23-de-octubre-de-2011-ojo-no-tenemos-otras/

Cita:
"Ojo, no tenemos otras"


Ni siquiera hice la mili, por miope, así que les ruego que disculpen mi desconocimiento de las condecoraciones. Pero recuerdo que hará unos años, tras un atentado en Afganistán en el que murieron varios soldados españoles, se decidió concederles a título póstumo … pongamos que fuese la Cruz del Mérito Militar. Al parecer, esta Cruz (o lo que sea) la hay o había de dos clases: con distintivo amarillo, de menor categoría, y con distintivo rojo, de mayor. A los soldados asesinados (creo que les estalló una bomba al paso de su vehículo) se los quiso honrar con la primera. Habían perdido la vida “defendiendo a su país” muy lejos de él, desde luego, pero entendí que, con anterioridad al triste suceso, no habían llevado a cabo ninguna hazaña, y de ahí el distintivo amarillo. Pero como hoy todo parece poco a la gente, los deudos protestaron y exigieron para sus fallecidos el rojo, la máxima condecoración. ¿Qué más se puede hacer que morir en el cumplimiento del deber?, debió de ser el argumento. Y así, el amarillo que pretendía homenajearlos se convirtió de pronto en un agravio. Como todo el mundo se pliega hoy a todo y nadie se mantiene firme ni soporta un reproche, el Ejército rectificó y concedió el rojo, que, si no me equivoco, ha pasado a otorgarse en cualquier ocasión luctuosa similar. Bueno. Me pregunto, sin embargo, qué quedará entonces para aquel soldado que, además de morir, haya hecho antes algo heroico. Para el que haya salvado la vida de sus compañeros, o haya tomado él solo una posición enemiga, o se haya sacrificado por coronar con éxito una operación vital.

Hay algunas publicaciones que a los libros o películas o discos que reseñan les ponen además estrellas, a modo de calificación o nota. Si la más alta es cinco estrellas, y cuatro supone ya gran aprecio, no es raro que los autores de las obras que reciben estas últimas se las tomen como una ofensa, no digamos ya tres, que en principio son aún algo positivo. Dentro del ámbito literario, no es infrecuente que quienes son galardonados con el llamado Premio de las Letras, del Ministerio de Cultura -que se da a toda una trayectoria, como el Cervantes, pero es de rango y dotación económica inferiores-, se sientan más vejados que agradecidos porque ese Premio no es el Cervantes, sino sólo una especie de “pre-Cervantes”.

En fin. Si todos los distintivos son rojos y un día (ojalá no haga falta) un soldado se destaca por algo más que el infortunio de perecer, supongo que el Ejército podría crear un distintivo azul temporalmente, hasta que todo el mundo exigiera éste. Si las cinco estrellas se asignan con liberalidad para que nadie se mosquee, cuando haya un libro, película o disco en verdad extraordinarios, los críticos podrán darle seis excepcionalmente. Etcétera. Pero, ojo: las palabras no se inventan ni se improvisan ni puede nadie sacárselas de la manga según la necesidad, y con ellas está ocurriendo lo mismo que con los distintivos, las estrellas y los premios. Y aún es más: las palabras se gastan, se estropean y pueden resultar inútiles si se emplean demasiado, o indebidamente, o se apropian de ellas malhechores. Recuerdo lo que me contó el escritor alemán Hubert Fichte en 1978, en Hamburgo: cómo su lengua, tras el maltrato, la manipulación y el abuso a que la habían sometido los nazis durante tres lustros o más, les había parecido casi inservible a muchos autores de los años cincuenta y sesenta.

La situación no es tan grave ahora, por fortuna, pero, ante cualquier injusticia o vileza, la mayoría de la gente no se conforma con calificarlas de tales, o de lo que corresponda, sino que recurre al término más exagerado que se pueda imaginar. Si a un policía se le va la mano en una manifestación, será tildado de “torturador”, y uno se pregunta qué podrá llamarse entonces a los verdaderos torturadores, por ejemplo los que obedecían a Pinochet o a los jemeres rojos de Camboya. A una adolescente que aborta y a quien la asiste se los tacha de “asesinos” (bueno, el beato Prada los considera además “poseídos” o “endemoniados”, algo que él mismo, en sus vehemencias, parece estar a punto de estar), y uno se pregunta qué queda entonces para un Gadafi o un El Asad. “Racista” se aplica ya a toda circunstancia de menosprecio o discriminación, aunque no haya la menor diferencia de raza entre quienes los practican y padecen. Es como si “clasista”, “machista”, “homófobo” o “antiandaluz”, según los casos, no parecieran suficientemente graves. ¿Qué queda entonces para los miembros del Ku-Klux-Klan, que aún los hay? Vi la foto de una protesta de personal sanitario en Barcelona. Un manifestante enarbolaba una pancarta en catalán que rezaba: “Recortar en sanidad es genocidio”. Sin duda es irresponsable, peligroso y ruin, incluso infame (y mucho más de eso veremos seguramente tras el 20 de noviembre). Pero ¿genocidio? Junto con “holocausto”, es una de las palabras que hoy se utilizan más a la ligera y para cualquier cosa, y uno se pregunta qué queda entonces para denominar lo que los nazis hicieron con los judíos o los hutus con los tutsis en Ruanda. A diferencia de lo que ocurre con las condecoraciones y las estrellas, las palabras no se crean de la noche a la mañana, requieren de un lentísimo proceso hasta que el conjunto de los hablantes las acepta y las usa. Hoy están casi todas abaratadas, manoseadas, devaluadas, y no tenemos otras de recambio. Así que hagan el favor.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 23 de octubre de 2011
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IÑIGO



Registrado: 01 Sep 2010
Mensajes: 7636
Ubicación: Reyno de Navarra

MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 3:16 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Esto nos debe enseñar que hay que intentar usar las palabras en su debida significación, sin magnificar ni menospreciar su significado, en todos los ámbitos de la vida. Siempre estamos tentados a alabar o a criticar (negativamente) todo, a abuchear o aplaudir de manera generalizada, quizás lo que hay que hacer es calificar buscando la realidad de las cosas. Si algo es mediocre, pues es mediocre y no pasa nada... Y eso no tiene porque ser malo, ya que en la clasificación o calificación, hay algo por encima, mejor, superior, pero también hay otros inferiores, peores... No queramos magnificar todo, que por eso ni nosotros somos mejores ni lo calificado tampoco, solo nos estaremos engañando a nosotros mismos y a los demás.
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lantaquet



Registrado: 04 Ene 2011
Mensajes: 9220
Ubicación: Interzonas:Investigando infracciones denunciadas por suaves ajedrecistas paranoicos.

MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 3:21 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Estupendisimo articulo de Marias. Me encanta su palito al viejo en cuerpo de joven (J.M. de Prada).
jeje
Lo de la seis estrellas ya lo practican algunas cadenas hoteleras.


El otro día me puse en la cola del kiosko detrás de dos jovenes de no mas de 18 años, lo primero que me llamó la atención (y ya es raro) fue su peinado, rasurado hasta la sién, y con el resto totalmente de punta y cortados todos a la misma altura, lo suficiente como para creerme que estaba haciendo cola detras de dos limpiazapatos calvos con los cepillos en la cabeza (mi astigmatismo ayudaría seguramente), me rei la verdad.
Pero eso es normal, yo mismo teñía mi cresta punk de mil colores, y en comparación, a un "adulto" de mi epoca le podría resultar igual de ridiculo que a mi ahora, esta moda cepillo.
Lo que no es normal es que mientras los tres esperabamos a que una señora con dos inmensos monstruos se gastara 10 euracos en chicles, gusanitos, palomitas, flag-helados, y demas porquerías, ellos (los cepillos) durante aquellos cinco larguísimos minutos sólo usaran casi ni veinte palabras entre los dos, pero sin dejar de hablar, mas o menos así:
Aro killo (claro chiquillo), nospera (no, esperate), ira ira ira ( mira mira mira), po fiate ave (pues fijate, haber), no ni na (no, casi nada), y como no al, ver cada una de las golosinas eran todas la gomita mas güena der mundo eonó killo (es la golosina mas buena del mundo, es o no es chiquillo), todas. Ademas, todo ello regado de la afición por bautizar con palabras inventadas o graciosas heredada de sus andaluces padres todo muy triste y gracioso a la vez.

Muy mal la verdad.
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"Un mono que miraba el sol le dijo a otro mono —¡Eh tú! Eso de ahí es dios, así que dame tu jodida parte...—" Rust Cohle.
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Horus-chan



Registrado: 13 Dic 2010
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Ubicación: A bordo de la Halbrane

MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 5:52 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Buenísimo el artículo. Y tiene toda la razón porque ultimamente parece que sin no se grita, no se le hace a uno caso. Así que llevando las cosas al extremo, hasta la exageración más aberrante a veces, parece que tengamos más razón, pues.

Y lo dice Marías, un tío que domina el lenguaje como nadie. Yo, desde luego, lo respeto a ese nivel como al que más, especialmente tras leer la estupenda traducción de El espejo del mar, de Joseph Conrad.
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El que ha naufragado,
teme al mar aun calmado.
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farsalia



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MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 6:16 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Yo estoy bastante harto del uso gratuito de la palabra genocidio...
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Demócrito



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MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 7:19 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

farsalia escribió:
Yo estoy bastante harto del uso gratuito de la palabra genocidio...


A mí me viene a la cabeza las veces que he visto esa palabra al lado de Cayo Julio César...
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Pamplinas



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Mensajes: 2936
Ubicación: Valentia Edetanorum

MensajePublicado: Dom Oct 23, 2011 7:45 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

El distintivo rojo en el ejército español significa que se ha conseguido en tiempos de guerra. Al menos así era en el 98, no sé si lo han cambiado.
Por lo poco que he consultado creo que sigue igual.
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No importa cuán estrecha sea la puerta, cuán cargada de castigos la sentencia. Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma.
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