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El pequeño Pataxú, Tristan Derème

Canciones de la India
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momper



Registrado: 14 Dic 2008
Mensajes: 4255
Ubicación: el chacuatol

MensajePublicado: Lun Ago 01, 2011 10:06 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

El Charminar (de char: cuatro, y minar: torre) es el edificio más simbólico de Hyderabad, capital de Andhra Pradesh: se trata de una originalísima mezquita asentada sobre cuatro grandes arcos que le han dado el sobrenombre de «El Arco del Triunfo de Oriente». Cada uno de sus lados mide 20 metros y en las esquinas tiene cuatro minaretes que se levantan cerca de cincuenta metros, y a cuya cima se accede por un serpenteante camino de 149 escalones.
Fue construido en 1591 por un gobernante de la dinastía Qutb Shahi, reinante en Golconda, en acción de gracias por el fin de una epidemia de peste en la ciudad, que recientemente se había convertido en su capital.
En su momento, en los cuatro pisos superiores hubo además de la mezquita un tribunal, y más tarde los ingleses usarían el edificio como almacén de opio y licores.
Una leyenda afirma que un túnel subterráneo comunica Charminar con Golconda, a 11 kilómetros de Hyderabad, pero nunca se ha encontrado.
La canción de hoy pertenece a la película en telugu Ready (2008), una exitosa comedia romántica de enredo protagonizada por la bombaití Genelia D’Souza y el actor local Ram, y que ha tenido versiones en tamil, en canarés y, este mismo año, en hindi. Cantan la bengalí Shreya Ghoshal y Kunal Ganjawala.

♫ Tu tu tu ♪♫

Mere sajna…
Mi amor…
Tu, tu, tu…
Aha ha Aha ha haasini

¡Eh, sonriente!
nee navvullo evarunnattu
¿Quién hay en tu sonrisa?
Du, du, du…
enduko haayiga unnadi ye maatallo telipetattu

Un sentimiento tan agradable, ¡cómo explicarlo con palabras!
andamaina kalagantu cheppave telisettu
Cuéntalo en un hermoso sueño
anduke antunnaa sare..nantoo
¡Oh, sí! Yo digo que sí
Mere sajna
Mi amor…

mansulo kadalika kanabade veeluga
neemunde unna nuvvu nannipude choosaave

Me puse ante ti para observar las sensaciones de mi corazón, pero tú me observabas en ese instante
pedavilo merupuga nuvvane maatalo
naa peruntundo ledo anukuntu gadipaane

Consumí el tiempo inquieto por si mi nombre estaba en las palabras que salen de tus labios
neeku naaku telisinde malli malli cheppaalaa
¿Realmente necesito repetir lo que ambos sabemos?
andukani mounanga unte elaa
Pero ¿cómo podrías ahora estar silenciosa?
Mere sajna…
Mi amor…
Tu, tu, tu…
Aha ha Aha ha haasini

¡Eh, sonriente!
nee navvullo evarunnattu
¿Quién hay en tu sonrisa?
Du, du, du…
enduko haayiga unnadi ye maatallo telipetattu

Un sentimiento tan agradable, ¡cómo explicarlo con palabras!

suluvugaa vadalave ika chaalanna
sare inkaasepantu nanne choostoone untaave

Nunca me dejas fácilmente, te me quedas mirando y pides un poco más de tiempo incluso después de que yo diga que es bastante
eduraye vala nuve etupotunnaa mari
nanne kavvistoo jantai kalisuntaanantaave

Tú eres la que me impide ir a ningún lado y me dices que estarás conmigo para siempre, riendo todo el rato
dooramantha cherigelaa gaalamesi laagaave
Me has hecho estar tan cerca de ti que la distancia entre nosotros no existe
nannilaaaga maarchindi nuvve nuvve
Eres la que obró este cambio en mí
Mere sajna…
Mi amor…


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Ubicación: el chacuatol

MensajePublicado: Jue Ago 04, 2011 10:55 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

La dinastía Chola unificó por primera vez el sur de la India entre los años 980 y 1150 d. C. El origen de la palabra es desconocido: podría ser el nombre de un antiguo clan o quizá estar relacionada con la palabra Kola, que antiguamente identificaba a la población prearia de la India meridional (en sánscrito kala es negro). En cualquier caso los textos antiguos sitúan sus primeros reyes antes del 100 d. C. y, de hecho, inscripciones del reinado de Ashoka, en el siglo III a. C., ya mencionan este país.

Nos hablan de los puertos y el comercio de este reino el Periplus Maris Erythraei, escrito probablemente por un comerciante egipcio a mediados del siglo I d. C., y la obra del geógrafo Ptolomeo un siglo después. Se han encontrado monedas romanas en el delta del río Kaveri, también conocido como río Ponni (de oro), que atraviesa el valle original de la dinastía y cuyas inundaciones anuales constituían la principal festividad del reino.

El comercio exterior abarcaba desde China hasta el Califato Abbasí de Bagdad. Documentos de la dinastía Song en China hablan de una embajada comercial de Chulian (Chola) en el año 1077 d. C. que significó para los visitantes ventas por valor de 81.800 cadenas de monedas de cobre.

En el aspecto cultural los siglos de máximo esplendor de los Chola son considerados la edad de oro de la cultura tamil (aunque, obviamente, muchas de sus obras literarias hayan desaparecido). Tanto es así que muchos autores tamiles hasta nuestros días han evocado aquella época. En particular fue muy popular la novela histórica en 5 volúmenes «El hijo de Ponni», de Kalki Krishnamurthy, publicada a partir de 1950 y que narra el ascenso al trono del rey Rajaraja Chola (ss. X y XI d. C.).

La canción de hoy pertenece a la película tamil «Manjal Veiyil» (2009), que no tuvo buenas críticas, basten unas muestras de espectadores:
«Nunca he visto una película tan horrible, fue una completa pérdida de tiempo… No vale la pena verla».
«Absolutamente horrible. No tiene ninguna lógica y es una pérdida de tiempo y dinero».
«Una película totalmente estúpida. Desmonta tu cerebro si la ves».
En realidad es una historia de amor con final trágico. Una joven escapa, con ayuda de su mejor amigo, de un matrimonio apañado por sus padres. Cuando parece que se van a emparejar (de hecho, alguna de las canciones sugiere eso) resulta que ella quiere a otro, con lo que el tal amigo deberá sacrificarse para no interferir en su amor.
En fin, tanto nos da, porque lo que interesa aquí es la música. La canción está interpretada por Bharathwaj.

Unakkaaga Vazhkiren

unakaaga vaazhgiraen
Yo vivo para ti
uyiraaga thaeigiraen
pero me estoy desvaneciendo en tu vida
nee malaraaga maaRavae
Cuando tú brotas como una flor
sarugaaga saaigiraen
yo caigo como las hojas marchitas
unakaaga vaazhgiraen…

vizhiyaalae thaanguvaen

Te llevaré con mi mirada
imaiyaalae pOrthuvaen
te cubriré con mis pestañas
nee oLiyaaga vaazhavae
Para que vivas como la luz
mezhugaaga maaRuvaen
seré una vela

nee nadanthu varum paadhai mael muLLirundhaal
En el camino que recorres hay espinos
anbae en kaNN imaigaL unaithaangum
Amor mío, mis pestañas te llevarán
nee vasithirukkum veetin mael mazhaiyadithaal
Si diluvia sobre la casa en que vives
unakkaaga en swasam kudaiyaagum
mi aliento será un paraguas para ti
nee sindhum thuLi kaNNeerum
Incluso la más pequeña lágrima que derrames
en uL nenjil vandhu muL keeRum
rasgará mi corazón como una espina
unakaaga vaazhgiraen…

en nenjamae unnaith thaan thaangumae

Mi corazón te llevará sólo a ti
en swasamae nee thaanae
Tú eres mi aliento
en kaNgaLin eerathil pookkavaa
Ven y florece en mis lágrimas
en natpellam neeyallava
¿No eres tú mi cabal amiga?
un mugam sOrndhaalae
Si tu rostro se apena
adhilae en uyir thudikaadha
¿no se preocupará mi corazón?
un manam azhudhaalae
Si tu corazón llora
udanae en vizhi nanaiyaadha
¿no se llenarán mis ojos al instante de lágrimas?
anbin payanathil
En el viaje del amor
Oh..kaNNeer vaarthaigaL
¡oh, las emotivas palabras!
unakaaga vaazhgiraen
Yo vivo para ti
uyiraaga thaeigiraen
pero me estoy desvaneciendo en tu vida
nee malaraaga maaRavae
Cuando tú brotas como una flor
sarugaaga saaigiraen
yo caigo como las hojas marchitas
unakaaga vaazhgiraen…

vizhiyaalae thaanguvaen

Te llevaré con mi mirada
imaiyaalae pOrthuvaen
te cubriré con mis pestañas
nee oLiyaaga vaazhavae
Para que vivas como la luz
mezhugaaga maaRuvaen
seré una vela
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MensajePublicado: Dom Ago 14, 2011 11:48 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

El Sultanato de Bahmani fue el primer reino islámico independiente del sur de la India. Se creó tras la rebelión de los emires de la meseta del Decán contra el sultán de Delhi, y su fecha de fundación es el viernes 3 de agosto de 1347, cuando fue coronado el gobernador Zafar Khan, que adoptó el nombre de Sikandar-uth-thani Ala-ud-din Hasan Bahman Shah al-wali. El nuevo reino compitió por el control del sur de la India con el Imperio Vijayanagara, situado en el tercio sur del subcontinente y reducto del hinduismo frente al islam invasor. Entre 1490 y 1528 se disgregó en cinco sultanatos que fueron declarando sucesivamente su independencia.

La dinastía Bahmani pretendía pertenecer al linaje de los sasánidas y, al parecer, debe su nombre al héroe persa Bahman. En su arte, sus construcciones y su literatura cultivaron la vinculación con la cultura persa, y en la corte era de buen tono dominar el farsi. En el ámbito de la arquitectura esto queda bien plasmado en la que fue su segunda capital: Muhammadabad (Bidar). Las mejores condiciones climáticas de este lugar determinaron su traslado allí en 1427, y hoy en día pueden admirarse en esta localidad del norte de Karnataka los restos del Fuerte de Bidar, que debe su nombre a la palabra del canarés «bidiru», bambú, pues tal árbol abundaba por esos pagos. Se trata de un complejo que alberga varios palacios, dos mezquitas, una madrasa y las instalaciones estrictamente militares, todo ello rodeado por una muralla de más de cuatro kilómetros, circunvalada a su vez por un triple foso. Tales edificios fueron diseñados principalmente por arquitectos e ingenieros traídos de Persia. El lugar ocupa una superficie de 800 m de ancho y 1,21 kilómetros de largo.

El vídeo que traigo hoy está rodado allí y pertenece a la reciente película (de abril de este mismo año) «Sanju weeds Gheeta», que nos habla de cómo la felicidad de una pareja se ve comprometida cuando reaparece alguien indeseable, en este caso un primo que abusó de Gheeta en su infancia. Interpretan Ramya (superestrella del cine del sur de la India) y Srinagar Kitty; y canta nuestra Shreya Ghoshal.

♫ Gaganave Baagi ♪♫

Gaganave Baagi Bhuviyanu Kelida Haage
Así como el cielo se ha agachado para hablar con la tierra
Kadalu Karedanthe Nadiyanu Bhetige
así como el océano le ha pedido al río que se encuentren
Yaaru Bandirada Manasali.. Ninna Aagaamana Ee Dina
tú has entrado hoy en este corazón, donde nadie nunca entró
Needuva Munna Naane Aamantrana
antes de que te diera una invitación

Jeevana.. Ee Kshana.. Shuruvaadanthide
Parece que la vida para mí ha comenzado en este mismo momento
Kanasina Oorina Kada Tereyuttide
parece que la ciudad de los sueños está abierta para mí
Alabeku Omme Anthaniside.. Kushiyeega Mere Meeri
Tengo ganas de llorar, pero de pura felicidad
Madhumaasadanthe Kaichaachide.. Hasiraaythu Nanna Daari
La dulce estación del amor está abrazándome, y el camino que recorro se ha vuelto todo verde
Needuva Munna Naane Aamantrana
antes de que te diera una invitación

Saavina.. Anchina.. Badukanthaade Neenu
Te has convertido en mi vida cuando estaba al borde de la muerte
Saavira.. Sooryara.. Belakanthaade Neenu
Te has convertido en la luz brillante de mil soles
Koneyaase Onde Ee Jeevake Ninna Koodi Baalabeku
Lo único que este corazón anhela es vivir contigo
Prati Janmadallu Nee Heegeye Nanna Preethi Maadabeku
Quiero que tú me ames así toda la vida
Needuva Munna Naane Aamantrana


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MensajePublicado: Jue Ago 18, 2011 11:28 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

«Debemos tratar con ella más cuidadosa y diplomáticamente. Debemos ser corteses, educados y diplomáticos para tenerla a nuestro lado». Este documento portugués de 1591 habla de la reina Chennabhairadevi, que ocupó el trono de Gersoppa (un reino subordinado al descentralizado imperio Vijayanagara y situado en la costa norte de la actual Karnataka) de 1552 a 1606, y cuyo ejército acababa de derrotarlos.
Contemporánea —y al decir de algunos homóloga— de Isabel I de Inglaterra, su largo reinado, en medio de poderosos vecinos ansiosos por hacerse con los ricos puertos del reino, da cuenta de la inteligencia con que estableció sus alianzas, en particular a partir de 1565, cuando el imperio Vijayanagara fue derrotado por los Sultanatos del Deccan.
Practicante del jainismo, la religión por excelencia de la no violencia, Chennabhairadevi cultivó la tolerancia religiosa, y en Gersoppa encontraron cobijo quienes escapaban de la persecución portuguesa, con lo que adquirió una gran efervescencia cultural.
Ya en su vejez fue derrotada tras la unión dinástica del principado de Bilgi y el Reino de Kiladi, en una de cuyas cárceles murió en 1608.

Una de las construcciones que ordenó quien fue conocida como la «Raina da Pimenta» —pues la pimienta era el principal producto que exportaba su reino— es el Fuerte Mirjan, en el que habitó hasta que el colapso del imperio Vijayanagara la empujó a un lugar más seguro: una isla en medio del río Sharavati.
Dicho fuerte está siendo restaurado, y el vídeo que hoy traigo se rodó en sus alrededores. Pertenece a la exitosa película en canarés «Duniya» (2007): Shivu, un joven trabajador manual, sufre la muerte de su madre y carece de recursos para pagarle un entierro digno. Cuando camina sumido en su desesperación, descubre que una chica ha sido secuestrada y están intentando forzarla. Tras salvarla la acompaña al orfanato donde vive, pero el encargado piensa que en realidad Purnima ha intentado fugarse con el chico y la expulsa. Shivu se compromete entonces a pagar sus estudios y se pone a trabajar para el mundo del hampa. Su jefe se fija en Purnima, lo que lleva a una pelea con Shivu en la que aquél muere. Purnima, viendo la trágica situación en que se encuentra su amado, toma una terrible decisión: envenenarlo para después suicidarse.
Actúan Rashmi y Vijay, y cantan Nanditha y Rajesh Krishnan:

♫ Kariya I love you ♪♫

Kariya I Love You
Negro, te quiero
Karunaada Mele Aane
lo juro por esta vieja tierra (Karu-nadu es el antiguo nombre de Karnataka y significa «Tierra elevada» o «Tierra del negro suelo»)
Belli I Love You, Bili Modada Aane
Blanca, te quiero, lo juro por las blancas nubes
Ningondu Premada Patra, Bariyoodu Nanagaase
Quiero escribirte una carta de amor
Naane Iruve Hatra, Bidu Aase Oh Koose
Yo estaré siempre cerca de ti, olvida ese deseo, cariño
(2)
Oodu Baraha Baredu, Bari Aadu Bhashe Nandu
No sé leer ni escribir, sólo sé hablar llanamente
Tabbali Naanu Tayee Neenu, Yelu Janmada Bandhu
Soy un huérfano y tú eres como una madre, eres mi familia por siete generaciones
Ninna Preeti Yeduru Naa Innu Koneya Uguru
Frente a tu amor, soy algo insignificante
Saarthakavaitu Nanna Baalu, Naavu Onde Usiru
El propósito de mi vida ha sido cumplido: tú y yo somos un mismo aliento
(2)
Yaaru Yene Anali, Edi Urige Ure Barali
Que la gente hable, que la entera ciudad se enfrente a nosotros
Jeevavu Ninade Jeevana Ninade, Ninna Preeti Sigali
Mi vida es tuya y todo lo que quiero es tu amor
Baare Baare Jamuna, Urmyale Yaake Gamana
Ven, ven, Yamuna, ¿por qué te preocupas por la gente?
Olave Jeevana Saakshatkara, Jeeva Kodtin Chinna
La vida está llena de amor, lo percibo con todos mis sentidos, y yo te daré mi vida, cariño


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MensajePublicado: Dom Ago 21, 2011 3:50 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

La palabra Nizam es una forma abreviada del urdu Nizam-ul-Mulk, administrador del reino, y designa a los soberanos del estado de Hyderabad, independizado de facto del Imperio Mogol poco después de la muerte del emperador Aurangzeb en 1707.
El fundador de la dinastía, Mir Qamar-ud-Din Siddiqi, era virrey del Deccan cuando fue llamado a la corte en 1719 para ayudar a sofocar una rebelión. Su buen hacer fue recompensado con el nombramiento de Diwan (primer ministro), pero ahí comenzaron sus problemas, pues sus estrictos principios le hacían rechazar el ambiente disoluto que se había apoderado de la corte tras la muerte del severo Aurangzeb: las concubinas y los bufones rodeaban al emperador continuamente y saludaban a los grandes del imperio con gestos lascivos y epítetos ofensivos. Los enemigos que le creó su actitud lo determinaron a volver al Deccan, donde tuvo que recuperar por las armas el título de virrey. La cabeza del gobernante depuesto fue enviada a Delhi.

Queriendo congraciarse con él, el emperador, Muhammad Shah, le otorgó el más alto título honorífico que había en el imperio mogol: Asaf Jah, «el igual a Asaf», gran visir en la corte del bíblico rey Salomón. Los Nizam, de hecho, nunca rompieron nominalmente con el imperio: no tuvieron trono ni corona, sus monedas llevaban el nombre del emperador, y los sermones del viernes se leían también en su nombre.
Sus tropas estuvieron con las de Muhammad Shah en 1738, cuando se produjo la invasión del singularísimo Nadir Sha —llamado el Napoleón de Persia y el Segundo Alejandro—: según la leyenda, un niño pobre esclavizado por los uzbecos y escapado poco después para unirse a una banda de ladrones que llegó a liderar; héroe popular más tarde al ayudar al monarca Tahmasp II a rechazar la invasión afgana, y rey él mismo tras deponer a éste unos años después. Sea como fuere, su paso por Delhi tras derrotar a los mogoles dejó 30.000 cadáveres. Se dice que las riquezas robadas le permitieron exonerar de impuestos a los persas durante tres años.

Diez años después de este luctuoso suceso moría Mir Qamar-ud-Din Siddiqi, conocido como Nizam ul-mulk, a la edad de 76 años. Su testamento recoge su pesar por haber descuidado a su esposa y un consejo a sus hijos que, tomado al pie de la letra, no deja de ser válido: «no hay que prestar oídos a los chismes de los detractores y calumniadores, ni sufrir que la chusma se acerque a vuestra presencia».

La canción de hoy pertenece a la película en telugu «Padmavyuham» (1993). Su autor es el celebérrimo A. R. Rahman, canta Sujatha, y actúan la keralense Revathi y su marido en aquel entonces Suresh Menon.

Ithiye Prema Anduna

Ninna yee kalavarintha ledule
Esta alteración no existía ayer
Nedu chirugali yedo andhile
Esta fresca brisa está diciendo algo
Idhiye prema andhuna
¿Debería llamar a esto amor?
Vayase pulakarinchena
¿Me entusiasmé demasiado?
Hrudayam karigipoyena.. O manasa
¿Se derritió mi corazón? ¡Oh, mi corazón!
Ninna yee kalavarintha…

Dhaivamundantini amma nerigakane

Dije que Dios existe después de ver a la madre
Kalalu nijamantini asha kaligakane
Dije que los sueños son auténticos después de pedir un deseo
Premane oppukunna ninnu chusakane
Dije que el amor es verdadero después de verte
Poochina puvvala navvule o dhinam
La sonrisa de las flores depara un día intenso
Vannela merupula aayuve o kshanam
La abrasadora belleza del cuerpo humano es sólo temporal
Srusthi unnantha daaka premaye shaswatham
Sólo el amor es cierto mientras exista el universo
Ninna yee kalavarintha…

Ningi lekunnanu bhoomi untundile

Aunque el cielo no existiera, la tierra existiría
Mata lekunnanu bhasha untundhile
Aunque no hubiera habla, habría lenguaje
Premaye lekapothe jeevitham ledule
pero donde no hay amor no hay vida
Vasane lekane poolu pooyochule
Las flores pueden florecer sin ninguna fragancia
Aakule aadaga gaali kadhalochule
El aire puede fluir con el movimiento de las hojas
Bandhame lekapothe prema janminchune
El amor nace sin relación con nada
Ninna yee kalavarintha…
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MensajePublicado: Lun Ago 29, 2011 9:59 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Los marathas resistieron el avance mogol desde las llanuras que hay al pie de las montañas Sahyadri, en el occidente del Decán, y llegaron a constituir su propio imperio en 1674 por obra de Maharaja Shivaji Bhosale, que tomó el título de Chhatrapati. A la táctica de guerra de guerrillas siguió un enfrentamiento abierto que duró 27 años (1680-1707), hasta la muerte del emperador mogol Aurangzeb, quien en 1682 se había dirigido al Decán con 180.000 soldados (hay quien habla de 400.000). Su objetivo eran los sultanatos de Bijapur y Golconda, y un estado que ya antes de constituirse en imperio (también llamado Confederación Maratha) incluso había hecho incursiones de saqueo en su territorio.

A principios de 1689 Sambhaji, hijo y sucesor de Shijavi, se citó con algunos de sus comandantes en Sangameshwar para planear el ataque final a un invasor prácticamente derrotado, pero allí cayó en una emboscada y fue torturado hasta la muerte y descuartizado. El desarrollo de la guerra, sin embargo, acabó para siempre con la aspiración de los mogoles de controlar el Decán.

El sucesor de Aurangzeb, Azam Shah, liberó a Shahuji, hijo de Sambhaji y cautivo desde los siete años (aunque tanto él como su madre recibieron un buen trato), con el objeto de que reclamara el trono Maratha. Su madre fue mantenida en cautiverio para asegurar el compromiso del príncipe, y sólo recuperó la libertad en 1719, cuando la intervención de los Marathas en apoyo de una facción en un conflicto interno de la corte mogol redefinió las relaciones entre los dos poderosos estados.

Chhatrapati Shahuji (o Shahu) se hizo con el trono y demostró una altura de miras infrecuente en una cultura aristocrática: promovió a quienes tuvieran méritos para ello, sin importar su procedencia social o el escándalo que eso suscitara en la corte, y de este modo contribuyó a diluir el sistema de castas. Cabe pensar que las peculiares vicisitudes de su vida habían dejado huella en él.
Se apoyó en su valido o peshwa (palabra de origen persa que significa «el más importante, el primero») Balaji Vishwanath en detrimento de las aspiraciones de la nobleza, pues fue designado pese a su baja extracción social y en función de su valía en el campo de batalla y en la administración, demostrada sobradamente en la guerra civil que decidió el trono. El cargo pasó a su hijo, Bajirao, que había heredado las cualidades de su padre, y de éste a su propio hijo por la misma razón. A partir de la muerte de Shahuji en 1749 el emperador tuvo un poder meramente nominal.

El poder de los Maratha los llevó hasta el Punjab y fue el mayor desafío al que se tuvieron que enfrentar los mogoles, tanto es así que muchos historiadores consideran que de no haber existido, toda la India se llamaría hoy Pakistán. Su punto de inflexión fue la llamada Tercera Batalla de Panipat, contra los afganos, en 1761. Se dice que en ocho horas de lucha murieron alrededor de 100.000 de sus soldados. Esa derrota dio empuje a las fuerzas centrífugas en el imperio, y todavía hoy en lengua marathi se habla de «tener nuestro Panipat» como los franceses dicen «tener nuestro Waterloo».

Se me ocurre que a Shahuji no debió de preocuparle que alguna de sus cuatro hijas decidiera casarse con alguien de pocos recursos, a diferencia de uno de los personajes de la película «Dil Hi Dil Mein» (2000): Ram Chandra, tras crecer en la pobreza, consigue prosperar y hacerse rico, y funda una universidad para jóvenes sin recursos. Allí conoce a Raja (interpretado por Kunal) y entabla amistad con él. Éste ha conocido a una joven (en la piel de la bombaití Sonali Bendre) a través de la red, pero no se atreve a presentérsele, así que Ram lo ayudará a cazar a la chica. Claro que lo que no sospecha es que la joven es su propia hija, para la que él tenía otros planes a los que no está dispuesto a renunciar.

La película es en realidad la versión doblada de un original tamil a la que se le añadieron varias escenas rehechas en hindi. Se conservó, eso sí, la excelente música de A. R. Rahman. La canción que traigo está cantada por Abhijeet, y para los curiosos diré que los acantilados que aparecen en el vídeo pertenecen al Parque Nacional Port Campbell, en el estado de Victoria (Australia).

Ae Nazneen Suno Na

Vídeo original

Ae Naz-neen Suno Na
¡Eh, hermosa, escucha!
Ae Naz-neen Suno Na
Humein Tumpe Haq To Do Na

Dame algunos derechos sobre ti
Chahein To Jaan Lo Na
y si quieres toma mi vida
Ke Dekha Tumhein To Hosh Ud Gaye
Después de verte, mis sentidos volaron
Hont Jaise Khud Hi Sil Gaye
y mis labios quedaron paralizados
Ye, Hont Jaise Khud Hi Sil Gaye
Ae Naz-neen Suno Na…

Lagta Hai Ke Tumko Rab Ne Banaya Jis Dam

Parece que Dios en el momento de crearte
Apni Kudraton Ko Usne
todos sus poderes
Tum Mein Kar Diya Tha Gum
puso en ti
Is Jahan Ko Husn Baatana
y la belleza que quedó para el mundo
Bhi Kar Diya Tha Kam
fue menor

Teekhe Teekhe Naye Naksh Tere
En tus bellas facciones hay una mirada penetrante
Kaliyon Se Komal Hont Tere
tus labios son suaves como capullos de flor
Phoolon Se Nazuk Paon Tere
tus pies son frágiles como flores
Dono Jahan Qurbaan Tere
Por ti se han sacrificado ambos mundos
Tarasha Pyaar Se Jise, Rab Ne Woh Murath Ho Tum
Eres ese ídolo tallado con amor por Dios mismo
Santarashon Ki Jaise, Devi Tum
eres como las diosas de los talladores
Tarasha Pyaar Se Jise, Rab Ne…

Tumsa Jahan Mein Koi Na

No hay nadie como tú en este mundo
Ae Naz-neen Suno Na
¡Eh, hermosa, escucha!
Ae Naz-neen Suno Na
Humein Tumpe Haq To Do Na

Dame algunos derechos sobre ti
Chahein To Jaan Lo Na
y si quieres toma mi vida
Ke Dekha Tumhein To Hosh Ud Gaye
Después de verte, mis sentidos volaron
Hont Jaise, Hont Jaise Khud Hi Sil Gaye...
y mis labios quedaron paralizados

Parda Khayalon Ka Hai
Hay un velo de pensamientos
Sachmuch Zara Saamne Aa
que lentamente vienen frente a mí
Chand Ko Mein Takta Hoon
Estoy mirando la luna
Par Teri Shaqal Aakhon Mein
pero es tu rostro el que aparece ante mis ojos
Ji Jalayee Chandini Bhi
La luna está quemándome
Thandi Thandi Raaton Mein
en frías, frías noches
Naata Neendon Se Toot Gaya
He roto vínculos con mi sueño
Tere Liye Ae Mere Haseen
por ti, ¡oh, mi hermosa!
Dil Ko Yakeen Ye Bhi Hai Magar
Sin embargo, mi corazón así lo cree…
Aayega Aisa Din Bhi Kabhi
un día llegará seguramente
Jab Mulaqatein Bhi Hongi
cuando finalmente nos encontremos
Meethi Si Baatein Bhi Hongi
Habrá dulces palabras
Pyaar Bhari Raatein Bhi Hongi
y una noche llena de pasión
Dekhnaaa
Mira
Jab Mulaqatein Bhi Hongi
cuando finalmente nos encontremos
Meethi Si Baatein Bhi Hongi
habrá dulces palabras
Pyaar Bhari Raatein Bhi Hongi
y una noche llena de pasión
Dekhnaaa
Mira
Aa Ne Ki Khabar Do Na
dime cuándo vas a llegar

Ae Naz-neen Suno Na
¡Eh, hermosa, escucha!
Ae Naz-neen Suno Na
Humein Tumpe Haq To Do Na

Dame algunos derechos sobre ti
Chahein To Jaan Lo Na
y si quieres toma mi vida
Ke Dekha Tumhein To Hosh Ud Gaye
Después de verte, mis sentidos han volado
Hont Jaise, Hont Jaise Khud Hi Sil Gaye
y mis labios quedaron paralizados
Ye Hont Jaise Khud Hi Sil Gaye
y mis labios quedaron paralizados


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momper



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MensajePublicado: Dom Sep 04, 2011 6:08 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

El Sultanato de Golconda (1518-1687) fue gobernado por la dinastía Qutub Shahi. Su fundador, el turcomano Quli Qutb-ul-Mulk, era un alto oficial en el ejército del Sultanato Bahmani al que se le encargó reprimir una revuelta en la región de Telangana. Su éxito fue recompensado con el nombramiento de subedar (virrey) de esa región en 1595. A principios del siglo XVI, la desintegración del Reino Bahmani lo llevó a fundar su propia dinastía con capital en Golconda.

Pese a la fuerte influencia persa en la cultura oficial, Quli y sus sucesores aprendieron telugu, además de decani, la lengua franca para los musulmanes de la región (amalgama de las lenguas habladas en el sur de la India más las traídas por el invasor: el persa, el árabe y el turco). La mentalidad abierta de esta dinastía chiita, consagrada más a la edificación y el arte en general que a la guerra, se reflejó también en la promoción de hinduistas a altos cargos de la administración. El caso más relevante fue el de los hermanos Madanna y Akkanna; de su importancia en la corte de los Qtub Shahi nos habla el que el historiador contemporáneo Khafi Khan, cortesano de Aurangzeb, informa de que los mogoles los consideraban la causa de sus problemas con el Sultanato de Golconda. Probablemente eso explica su misterioso asesinato en octubre de 1685, el mismo día en que era tomada Hyderabad por aquellos, apenas dos años antes de que cayera la misma Golconda.

Quli Qutb Shah tuvo en verdad una vida singular: pertenecía a la familia gobernante en Hamadán (Irán), pero en su juventud tuvo que escapar con otros parientes y amigos de la persecución que sufrieron a manos de una facción rival. Llegó a Bidar, donde —como hemos visto— hizo carrera en el ejército y la administración. Sólo formó su propio reino en Golconda cuando el Imperio Bahmani al que había servido era ya historia, y se negó a utilizar el título de Sultán, que había sido el de sus señores (aunque casualmente la palabra forma parte de su nombre completo). Fue un destacado poeta en urdu y telugu, y empezó la construcción de la imponente ciudadela de Golconda, a cuyas ruinas echaremos un vistazo en el vídeo de hoy. Murió en 1543, a una edad avanzada, pero asesinado por orden de uno de sus hijos mientras ofrecía sus oraciones. El parricida, Jamsheed Quli Qutub Shah, se ocupó también de cegar a su hermano mayor y heredero al trono, Kutbuddeen. Un hermano pequeño, Ibrahim, de sólo catorce años, consiguió escapar a Vijayanagara, el imperio hinduista rival, donde permaneció refugiado bajo la protección del valido Rama Raya hasta que la prematura muerte de su feroz hermano en 1550 le permitió acceder al trono. Fue el primer miembro de la dinastía en tomar el título de Sultán. Ibrahim ha dejado una buena imagen en la Historia, era un hombre culto y justo, se señala incluso que la madre de su heredero era una hinduista, Bhageeradhi. Quizá el único lunar de su trayectoria sea haber participado en la batalla de Talikota, donde la cabeza de su protector Rama Raya acabó expuesta como trofeo.

La película «Magadheera» rompió hace dos años todas las marcas del cine en telugu. Se trata de una historia de amor desarrollada con saltos en el tiempo: Harsha (el actor tamil Ram Charan Teja) se enamora de Indu (interpretada por la bombaití Kajal Aggarwal), pero advierte que cada vez que la toca unos extraños recuerdos de otros tiempos le vienen a la mente. La familia de Indu está enfrentada por la posesión de un antiguo reino que perteneció a sus ancestros, y su primo también se enamora de ella; cuando se entera de que su tío acepta el compromiso de su hija con Harsha, lo mata con la esperanza de que éste cargue con el crimen. La acción se traslada entonces cuatrocientos años atrás… Harsha (ahora un guerrero llamado Kala Bhairava) e Indu (la princesa Mitravinda) deberán defender su amor de la maldad de Ranadev (aquí también primo de la bella).
Cantan Reeta y Anuj Gurwara.

♫ Panchadara Bomma ♪♫

Panchadhara bomma, bomma... Pattuko vadhanakamma
Dulce muñeca, no digas no me cojas
Manchupoola komma komma, Muttuko Vadhanakamma
Ramo de flores de nieve, no digas no me toques
Chetine taakodhante, chenta ke raavodante, emavthanamma
Si no me dejas tocarte, si me impides estar cerca de ti
¡Qué será de mí!
Ninnu pondetanduke puttane Gumma
Yo nací para hacerte mi esposa
Nuvvu andakapothe vrudha ee Janma
Si no estás a mi alcance, esta vida es vana

puvvu paina cheyeste, kasiri nannu tittindhe
Cuando puse mi mano en una flor, me reprendió
pasidi puvvu nuvvani pampindhe
y, diciendo que tú eres la tierna flor, me dirigió a ti
Nuvvu raaku naa ventaaye
No vengas tras de mí
bhumi chuttu mullanta
Esta flor está llena de espinas
antu kunte mante vollantha
Si te atreves a tocarla, una punzada recorrerá tu cuerpo
Theega paina cheyesthe, thitti nannu nettindhe
Cuando puse mi mano en una enredadera, me reprendió
Merupu theega nuvvani pampindhe
y, diciendo que tú eres el relámpago, me dirigió a ti
Merupu venta urumanta
Los truenos siguen al relámpago
urumu venta varadanta
truenos seguidos por el azote de la lluvia
nee varada laaga maarenu muppanta
peligrosa para ti, si se convierte en torrente
vardainaa varamani bharistanamma
Yo lo consideraré una bendición
punakaina sukamani vodestanamma
Incluso si es una tromba, encontraré solaz en ahogarme
Ninnu pondetanduke puttane Gumma...

Gaali ninnu taakindi
La brisa te toca
nela ninnu taakindi
La tierra te toca
Nenu ninnu taakithe Tappa
¿Qué hay de malo en que te toque yo?
Gaali oopirayyindi
La brisa se convierte en aliento en mi vida
Nela nannu nadipindi
La tierra sostiene mi caminar
emitanta neeloni goppa
Dime qué es especial en ti
Velugu ninnu taakindi
La luz te tocó
Chinuku kuda taakindi
El chaparrón también te tocó
Pakshapatam enduku naa paina
¿Por qué ese prejuicio sobre mí?
Velugu dhaari chupindi
La luz me muestra el camino
Chinuku lala posindi
El chaparrón me lava
vaatithoti polika neekela
¿Cómo podrías tú compararte con ellos?
Avi bratikunnappude Toduntaayamma
Ellos estarán contigo sólo mientras vivas
Nee chitilo thode nenosthanamma
Yo te seguiré incluso a la pira, mi paloma
Ninnu pondetanduke puttane Gumma…


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momper



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MensajePublicado: Sab Sep 10, 2011 9:08 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

El Imperio Vijayanagara surgió a partir de la decadencia del Imperio Hoysala, que desde Karnataka había impuesto su hegemonía en el sur de la India a partir del s. X. Una tradición convierte a sus fundadores —los hermanos Harihara y Bukka Raya— en comandantes de los Hoysala que rehicieron el poder imperial tras la derrota y muerte de su rey en la Batalla de Madurai (1343). Otro relato los hace prisioneros en Delhi y convertidos a la fuerza al islam; cuando fueron enviados a Karnataka para pacificar la región, rescindieron sus órdenes y reiniciaron la lucha contra el invasor bajo la influencia del brahmán Mádhava Vidyaranya, del matha (monasterio) de Sringeri, en Karnataka.
Harihara y Bukka, a diferencia de sus sucesores, no se nombraron a sí mismos reyes, sino que se dejaron llamar Vodeya (cacique) o Gran Señor.

Hasta la aparición del Imperio Vijayanagara los reinos hinduistas del Deccan sufrían la violenta dominación del Sultanato de Delhi; este Imperio los aglutinó bajo el estandarte del dharma hinduista y consiguió preservar en el sur de la India la ancestral cultura autóctona.
Su nombre corresponde al de su capital (en los alrededores de la actual Hampi, en Karnataka), y significa «Ciudad de la Victoria» (de vijaya, victoria, y nagara, ciudad). El lugar tenía un carácter sagrado pues se identificaba con el Reino de Jánuman, el dios mono del poema épico Ramayana. Llegó a tener unos 500.000 habitantes y fue comparada con la propia Roma por el viajero portugués Domingo Paes, que la visitó en 1522.

Su organización social se basaba en el sistema de castas, pero éste no era óbice para progresar en el ejército o la administración si se habían prestado valiosos servicios. Las mujeres lograron alcanzar una presencia significativa en la sociedad; de hecho, se seleccionaba a las jóvenes más hermosas para convertirlas en funcionarias de la corte. Con todo, la práctica del satí (inmolación en la pira del esposo) era habitual, particularmente en la clase alta. Las mujeres que lo practicaban eran consideradas semidiosas (qué menos).

En su historia de tres siglos Vijayanagara tuvo como principales enemigos al Sultanato de Bahmani, surgido prácticamente al mismo tiempo en el Deccan, y a los cinco sultanatos independientes en que se descompuso. En 1565 estos le presentaron batalla cerca de la localidad de Talikota y lo derrotaron, pese a la ventaja numérica de sus ejércitos: la caballería de los sultanatos se demostró superior frente a los pesados elefantes, los artilleros mercenarios del Turquestán fueron más valiosos que los europeos que combatían con el Imperio, y además —y quizá sobre todo— se produjo la defección de dos comandantes musulmanes desertores en quienes había confiado el valido Aliya Rama Raya (que tenía prácticamente secuestrado al emperador). Este hombre —cuya relación con los sultanatos es controvertida, pues se sospecha que quiso pactar con ellos su reconocimiento como rey— fue capturado en el propio campo de batalla y decapitado.
La derrota significó la masacre de buena parte de la familia real y la destrucción de su capital, convertida hasta hoy en un inmenso campo de ruinas. El hermano de Rama Raya, Tirumala Deva Raya, consiguió retirarse a Penukonda con 550 elefantes cargados con el tesoro real y fundó allí su propia dinastía, pero Talikota marcó el inicio de la decadencia de Vijayanagara, consumada en 1646 a manos de los ejércitos de Bijapur y Golconda. No obstante, su recuerdo pervivió e inspiró a los marathas, que vieron en este imperio un precedente histórico de su propia lucha contra los mogoles.

La canción de hoy pertenece a la película tamil «Naanayam» (2010): Ravi (interpretado por Prasanna) es un joven ingeniero con ambición de dedicarse a los negocios. Un día ayuda a un desconocido al que le han quitado una bolsa en la calle, y éste, Viswanath, le ofrece trabajar con él en su banco. Ravi se enamora poco después de una periodista divorciada, Nandhini (interpretada por Ramya Raj, que de haber nacido en los tiempos de Vijayanagara sin duda hubiera sido funcionaria en la corte). Estando con ella un día, sufren el ataque del exmarido, y Ravi más tarde es chantajeado con la falsa acusación de haberlo matado. El chantajista, Fareed, también secuestra a Nandhini y exige a Ravi que lo ayude a robar el banco en el que trabaja. En el momento del robo Fareed intenta deshacerse de él, pero Ravi logra escapar para descubrir que Viswanath es el organizador del atraco y está acompañado por una mujer llamada Eswari, a la que él conoce por otro nombre…
Cantan K. S. Chithra y S. P. Balasubrahmanyam.

♫ Naan Pogiren ♪♫

Vídeo original

Naan Pogiren Mele Mele Boologame Kaalin Keezhe
Yo me elevo más y más, y este mundo queda bajo mis pies
Vinmeengalin Kottam En Mele
Las estrellas brillan sobre mí
Poo Vaaliyin Neerai Pole Nee Sinthinaai Endhan Mele
Como agua de una regadera, caíste sobre mí
Naan Pookkiren Panneer Poo Pole
y yo florecí como un bello capullo de rosa
Thadumaari Ponen Andre Unnai Paartha Neram
Sucumbí con verte un momento
Adaiyaalam Illaa Ondrai Kanden Nenji Noram
Encontré algo desconocido dentro de mi corazón
Yen Unni Paarhten Endre Ullam Kelvi Ketkum
Mi mente me pregunta por qué te vi
Aanaalum Nenjam Vanthu Nerathai Nesikkum
pero mi corazón ama ese momento
Naan Pogiren Mele Mele Boologame Kaalin Keezhe…

Kannaadi Munne Nindre, Thaniyaaga Naan Pesa
Hablo sola frente al espejo
Yaarennum Jannal Thaandi Paarthaal Ayyo
y si alguien lo ve a través de la ventana, ¡siento tal vergüenza!
Ulpakkam Thazhpal Pottum Araiyinul Nee Vanthaai
Entras en mi habitación aunque esté cerrada
Kai Neettith Thottup Paarthen Kaatrai Ayyo
extiendo las manos para tocarte, pero es sólo aire, ¡oh, no!
En Veettil Neeyum Vanthu Serum Kaalam Ekkaalam
¿Cuándo vas a venir a formar parte de mi casa?
Poo Maalai Seithen Vaaduthe
La guirnalda de flores que te hice se está marchitando
En Meththai Thedum Poravai Yaavum Selai Aagaatho
¿No se convertirán en saris todas las colchas que buscan mi cama?
Vaaraatho Aanaalum Indru, Haanaan
¿Por qué ese día no se hará realidad hoy?

En Thookkam Vendum Endraai Tharamaatten Endrene
Dijiste que querías mi sueño, yo dije que no te lo daría
Kanavennum Kallachchaavi Konde Vantaai
pero entraste con una llave duplicada llamada ensueño
Vaarthaigal Thedi Thedi Naan Pesi Paarthene
Yo buscaba las palabras cuando hablaba contigo
Mounathil Pesum Viththai Neethaan Thanthaai
y tú me enseñaste el arte de hablar sin palabras
Andraada Pogum Paadhi Yaavum Indru Maattrangal
Ha cambiado el camino que tomo siempre
Kaanaamal Ponen Paathiyil
y me he perdido en él
Nee Vandhu Enniai Meetti Selvaai Endru Ingeye
Pensando que tú llegarás y me rescatarás
Kaal Noga Kaal Noga Nindrene
permanezco aquí soportando mis penas
Naan Pogiren Mele Mele Boologame Kaalin Keezhe…


Ultima edición por momper el Dom Sep 02, 2018 9:04 pm; editado 3 veces
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AlmaLeonor



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MensajePublicado: Dom Sep 11, 2011 10:27 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

¡Hola!
Acabo de ponerlo en el facebook....
Besos.AlmaLeonor


Oculto: 
MITOLOGIAS INDIAS RELACIONADAS CON EL PEZ Y LA MUJER: En el Hinduismo Clásico el Pez es el que representa a los que no tienen aún DHARMA, los que están en un momento previo o PRE-DHARMA. En otras Mitologías el Pez simboliza al que atraviesa el mundo de la Muerte.
EL MATRIMONIO DE MINAKSI: En la Ciudad de MADURAY, al Sur de la India, en un Templo Espectacular, se celebra la Ceremonia de un Matrimonio en un día de Luna Llena.
 El Rey de MADURAY no tiene hijos, entonces hace un SACRIFICIO a AGNI para que le de hijos. Tiene una HIJA, a la que va a llamar MÎNÂKSÎ (MÎNÂ es el signo PISCIS del Zodiaco), que significa “Ojo de Pez”. Esta muchacha tiene Tres Pechos. La explicación es que en el momento en el que vea al Varón al que está predestinada, se le caerá el Tercer Pecho.
 Su padre hace venir a muchos pretendientes, pero no se le cae el Pecho. Entonces ella hace un viaje por la India para buscar a su Esposo que no va a ser otro que SIVA. Al verle se le caerá el Tercer Pecho, y con eso sabrá que es el Esposo predestinado para ella. Ahora SIVA se va a llamar SUNDARESVARA (“Señor de la Belleza”). Se celebra el Matrimonio en el Templo de MADURAY, y entre procesiones llevan a MÎNÂSKÎ y a SUNDARESVARA a un lugar donde pasan la noche juntos.

GENEALOGÍA DE LOS KURU. La Genealogía cuenta como surgen los héroes del MAHABHARATA.
 YÂDAVA y PAURAVA son las dos Líneas Dinásticas Lunares. En la línea de los PAURAVA aparece el “Rey de los Peces” y el “Rey VASU”. Con estos personajes se forman la “Historia de VASU y GIRIKA”.
 Se empieza contando el origen de ambos. En la India, en Sánscrito, los Ríos son femeninos y las Montañas masculino. La Montaña en esta Historia se llama KOLÂHALA, que significa “Ruido, Sonido”, y representa una alusión a los VEDAS. Nace un niño y una niña, que en la Historia es GIRIKA que es entregada por su madre a su salvador, VASU, como su esposa.
 Tras un giro inesperado en la Historia, en el siguiente párrafo se habla de GIRIKA, la mujer de VASU. Habla de que GIRIKA está preparada para engendrar un hijo de su esposo, el Rey, pero este se ve abordado por sus Antepasados (PITR) que le piden ir a cazar al Bosque. Los mandatos de los Antepasados no deben desobedecerse, hay que cumplirlas, pero una forma de cumplir con los Antepasados es Engendrando un Hijo. Esta duda se asienta en VASU que no sabe si volver con su Esposa o ir al Bosque a cumplir el mandato de sus Antepasados. Se ve en una Contradicción. Decide obedecer, yendo a cazar al Bosque y dejando a su Esposa, GIRIKA. En el bosque siente deseos de estar con su Esposa y se sienta a la sombra de un Árbol (ASOKA) excitado por los Olores que desprende y la Brisa, sin dejar de pensar en GIRIKA. Ve pasar un Águila (SYENA) y le pide que lleve su Semilla hasta su Esposa. El Ave se encuentra con otro SYENA con el que lucha en el aire. La semilla cae al Río YAMUNÂ (que es el río de la muerte) y es tragada por ADRIKÂ, un Pez. Del estomago del Pez, salieron, tras 10 meses, un niño (que no aparece en el cuadro genealógico) y una niña (SATYAVATÎ).
 SATYAVATÎ, la hija de VASU, es una muchacha hermosa pero con un defecto, huele a pescado (es hija del Pez ADRIKÂ). Ejerce de Barquera en el Río YAMUNA, el Río de la trasmigración a la Muerte. Se le aparece PARÂSARA, que es de la Casta de los BRAHMANES, y por lo tanto pertenece a una línea distinta. Se sube a la barca, se enamora de la chicha y le pide relaciones allí mismo. SATYAVATÎ, le dice que le pueden ver, y para que eso no suceda, PARÂSARA coloca una nube encima de ellos y engendra un hijo con ella. Además le devuelve su virginidad. Este hijo será VYÂSA.
 VYÂSA es un personaje importante, es el autor del MAHÂBHÂRATA, pero no solo es el que escribe el libro, sino que además es el “Autor” de todos los héroes del libro, va a ser el Abuelo y el Padre de los Héroes del MAHÂBHÂRATA, por lo tanto es el “Autor Real” de la Historia, es el que engendrará a los Héroes

LA HISTORIA DE MANU. De CÂYA el SOL engendró a MANU, el primero de los Hombres, engendrado de una Sombra, de la incertidumbre de si realmente existir o no.
 MANU se dedica a la Penitencia junto al Ganges, y un Pez le pide ayuda. Le pide que le proteja. MANU le cuida en un recipiente, lo alimenta y el Pez va creciendo hasta que tiene que soltarlo en el Ganges y llega al Mar. Entonces el Pez avisa a MANU de que el Mundo será destruido y que se salve internándose en el Mar en un Arca (similitudes con la Historia de NOE). Allí MANU guarda a los 7 RSI y las simientes de todas las especies.
 El Gran Diluvio lo colapsa todo, hasta el punto de que el Pez tiene que rescatar a MANU y al Arca y lo lleva al HIMALAYA donde el Arca es atada a uno de los Picos. Cuando todo se seque, MANU será el Arquitecto del Mundo, el Reconstructor. De MANU surgirá la Dinastía SOLAR.

_________________
AlmaLeonor.
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momper



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MensajePublicado: Mar Sep 27, 2011 8:36 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Prithvi Raj III, de la dinastía Chauhan, gobernó el Reino de Ajmer y Delhi en la segunda mitad del siglo XII y lo convirtió con sus conquistas en el más poderoso del norte de la India (llegó a ocupar buena parte del actual noroeste del país). Sin embargo, su derrota frente a Mu’izz al-Din Muhammad (también Muhammad de Ghor o Shahāb-ud-Din Muhammad Ghori, de la dinastía Gúrida, reinante en buena parte de las actuales Afganistán y Pakistán, y en el este de Irán) significó el posterior establecimiento del Sultanato de Delhi y, por ende, la entrada de los musulmanes en la Historia de la India.

La expansión de los Gúridas los llevó en 1191 a enfrentarse con los ejércitos de Prithviraj Chauhan en los alrededores de la ciudad de Tarain, a unos 150 km al norte de Delhi. Los 120.000 soldados (dicen) de la fuerza invasora poco pudieron hacer contra un ejército que casi doblaba su número y que contaba con 300 elefantes, animal que quizá muchos soldados turcos ni siquiera hubieran visto hasta ese momento, aunque Mahmud de Ghazni más de cien años antes ya los había capturado para incorporarlos a las armas musulmanas. Curiosamente Mu’izz al-Din Muhammad, montado en su caballo, llegó a enfrentarse cara a cara con el Raja de Delhi —comandante del ejército indio—, y pese a que éste montaba un elefante, logró destrozarle varios dientes al arrojarle su lanza.

En su poema épico Prithviraj Raso (Canciones de Prithviraj), el poeta cortesano Chand Bardai cuenta con muchas licencias históricas los hechos del reinado de su señor, Prithvi Raj III. Al llegar a la batalla de Tarain, nos narra que Mu’izz al-Din Muhammad fue apresado y llevado con cadenas a Pithoragarh (Delhi), donde suplicó clemencia y obtuvo el perdón de Prithviraj, que también lo liberó, pese a que sus ministros intentaron disuadirlo de ello.

Sea como fuere, el caso es que apenas un año después el invasor estaba de vuelta con otro gran ejército. Esta vez envió un ultimátum en el que ofrecía la paz a Prithviraj a cambio de su conversión al islam; y éste, por su parte, le ofreció la posibilidad de retirarse sin ningún contratiempo. El historiador persa del siglo XVI Firishta, con evidente exageración, nos habla de un ejército indio compuesto por 3000 elefantes y 300.000 soldados de caballería, más la infantería. En verdad los historiadores antiguos se excitaban con estas cosas, recordemos que nuestro Plutarco llenaba la pequeña Grecia de ejércitos de 50.000 hombres.

La suerte en este suceso cambió de bando. Chand Bardai achaca la derrota a la felonía de Mu’izz al-Din Muhammad, que habría aceptado retirarse para atacar por sorpresa el desprevenido campamento rival, pero las crónicas nos cuentan que atacó antes del amanecer, cuando las convenciones militares hinduistas no permitían combatir. A Prithiviraj la derrota le costó la vida, según una versión en el propio campo de batalla, según otra en el Ghazni de los invasores (en Afganistán), donde antes de ser ejecutado fue cegado y torturado. Bardai desarrolla esta versión con novelescos detalles: Prithiviraj habría sido perseguido hasta su capital y llevado a Ghazni. Cuando se lo llevó encadenado a la presencia de Mu’izz al-Din Muhammad, se negó a bajar los ojos pues «Un Rajput sólo baja los ojos cuando muere», por lo que aquél, muy ofendido, ordenó que lo cegaran con hierro candente. En el poema, terminado por el hijo de Bardai y que tuvo muchas interpolaciones en los siglos siguientes, el propio Chand Bardai —nativo de Lahore— llega a Ghazni disfrazado y se gana el respeto del emperador por su condición de poeta. A escondidas logra verse con Prithiviraj y le insta a vengar las afrentas que ha recibido, para lo cual consigue entre las burlas de los cortesanos que, pese a la ceguera, se permita a éste participar en un concurso de tiro con arco en el que se guiará por el sonido. Cuando llega el momento de que dispare, Bardai convence a Mu’izz al-Din Muhammad de que sea él mismo quien dé la orden —pues un rey no debe recibir una orden sino de otro rey—, al tiempo que en lengua que los demás no entienden le comunica a Prithiviraj dónde está situado el emperador Gúrida, con lo que se lleva a cabo la venganza: Prithiviraj logra matarlo, y después él y su fiel amigo se suicidan clavándose una daga (en otra versión son ejecutados allí mismo).
La Historia, empero, nos informa de que Mu’izz al-Din Muhammad murió asesinado el 15 de marzo de 1206 en una localidad del Panyab (Punjab) —y mientras ofrecía sus oraciones— por los khokhars, una tribu india diezmada por sus tropas.

Prithiviraj fue el último gobernante hinduista de Delhi hasta el siglo XX, y la segunda batalla de Tarain es considerada la más decisiva de la Historia india. Sin embargo, su fama se debe también a su historia de amor con la princesa Sanyogita (Samyukta o Sanjukta), hija del Raja Jaichand de Kannauj.
El Prithviraj Raso proporciona románticos detalles de esta relación, como la forma en que se conocieron, estando ambos de incógnito en el templo de Koteshwar. Cuando Jaichand supo de este enamoramiento organizó un Swayamwara —ceremonia hinduista en la que la novia puede elegir marido entre sus pretendientes—, con la particularidad de que no invitó a Prithviraj. Éste, sin embargo, se coló en el palacio y se apostó tras una estatua que lo representaba y que Jaichand había colocado en la puerta de la sala a modo de escarnio. En el momento de la elección, Sanyogita, sabedora de la treta, pasó por delante de todos sus admiradores y depositó su guirnalda en la susodicha estatua, tras lo cual ambos huyeron a caballo a Delhi.

Según el citado poema, Jaichand nunca perdonó a Prithviraj y, además de guerrear con él, le negó ayuda cuando éste tuvo que enfrentarse a Mu’izz al-Din Muhammad, por lo que ha pasado a la Historia como un traidor que facilitó la invasión islámica. Lo cierto, no obstante, es que su reino de Kannauj ni siquiera tenía fronteras con el de Ajmer y Delhi, con lo cual sus supuestas guerras son problemáticas, y en el momento de la segunda batalla de Tarain estaba combatiendo a los gobernadores de Suna lejos en el este.

El triste final de la romántica historia de Prithviraj y Sanyogita fue el suicidio de ésta para evitar caer en manos de los conquistadores. Consolémonos pensando en los felices momentos en que bien podrían haber cantado una canción como la que pongo hoy. Pertenece a la película en hindi «Life Partner» (2009): los amigos Karan (Fardeen Khan) y Bhavesh (Tusshar Kapoor) llegan a un juzgado para divorciarse de sus esposas y rememoran cómo era su vida hace apenas seis meses… Karan tiene una novia medio chiflada (Sanjana, interpretada por una minifaldera Genelia D´Souza), cuyo padre sufraga sus penosos intentos por convertirse en cantante o pintora; mientras Bhavesh, digno hijo de un padre muy estricto, espera encontrar una mujer casi imposible. Un tercer amigo, Jeet, es un mujeriego que no piensa ni por asomo en casarse.
La familia de Bhavesh se empeña en encontrarle una novia a éste, y finalmente cae enamorado de la virginal Prachi (guapísima Prachi Desai).

Las parejas se casan y empiezan los problemas: Sanjana es una pésima ama de casa y llega a prenderle fuego accidentalmente, y Prachi no soporta a su retrógrado suegro, que monta en cólera al enterarse de que se ha buscado un empleo; Bhavesh comparte la opinión de su padre e incluso abofetea a su bella esposa. El resultado es que en seis meses los dos matrimonios se han ido al garete. En contraposición a estos infortunios, el juerguista Jeet conoce entonces a Anjali y se casa con ella. En la ceremonia de la boda, Sanjana y él traman un plan para reconciliar a los recién separados…
Cantan Shreya Ghoshal y Soham Chakraborty.

Teri meri yeh zindagi

You are my soulmate
You are my one and only
You are my soulmate
You are my

Teri Meri yeh zindagi

Esta vida tuya y mía
Nayi nayi si yeh zindagi haan
es como una nueva vida
Khoyi khoyi si pyaar mein
Perdida en el amor
Kaise dheere dheere badli yeh zindagi
esta vida ha cambiado lentamente

Haaan Teri Meri yeh zindagi
Sí, esta vida tuya y mía
Nayi nayi si yeh zindagi
es como una nueva vida
Mila aisa nasha yaar mein
Ha encontrado tal exaltación en el amado
Haaye Dheere dheere Badli yeh zindagi
que ha cambiado lentamente

Yeh badhti dil ki dhadkan
Estos crecientes latidos del corazón
Yeh badhta deewanapan
esta creciente locura
Na jaane humko leke jaye ab kahan
no sabemos adónde puede llevarnos

Hey Armaan jitne dil ke
Todos los deseos de mi corazón
Woh saare tumse milke
después de encontrarte
Poore honge lagta hai ab yahaan
parece que van a cumplirse
Hey Armaan jitne dil ke…

You are my soulmate…

Dil ab din raat jhoome

Mi corazón danza día y noche
Sun ke yeh baat jhoome
Danza al escuchar que…
Jeevan bhar tum ho mere humsafar haan
eres mi compañera para toda la vida

Jagmag Jagmag hai Raahein
Los caminos están brillando
Jhilmil jhilmil Nigaahein
los ojos centellean
Behki behki hai jaise har dagar
Es como si cada camino fuera un delirio

Yeh khushboo bheeni bheeni
Esta suave fragancia
Barasti yeh rangeeni
y esta alegría nos colman
Hai lamha lamha dekho hum pe meherbaan
Cada momento es encantador para nosotros
Ke Armaan jitne dil ke…

Teri Meri yeh zindagi…

[color=red][i]Do dil dono deewaane

Nuestros corazones han enloquecido
Hona kya hai na jaane
No sabemos qué sucederá
Kab agle pal ka humko hosh hai
¡Qué nos importa el siguiente momento!

Chaahat mein hai jo hulchul
Hay una conmoción en el amor
Kar deti hai woh pagal
nos vuelve locos
Is mein kya hum dono ka dosh hai haan
pero ¿qué culpa tenemos?

Koi kyun roke thaame
¿Por qué detenerse?
Yeh pal pal ke hungaamein
La palpitación de cada momento
Ke in se hi to zindagni hai jawaan
hace la vida hermosa
Ke Armaan jitne dil ke…


Ultima edición por momper el Dom Ago 18, 2013 9:01 pm; editado 2 veces
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momper



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MensajePublicado: Mar Oct 04, 2011 3:52 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Guru Har Krishan tenía sólo cinco años cuando fue nombrado en 1661 octavo Gurú del sijismo, una religión surgida como respuesta al enfrentamiento entre el islam monoteísta y el hinduismo, y que recogía aspectos esenciales de una u otra religión. En su designación se pretirió a su hermano mayor Ram Rai (ambos eran hijos del anterior Gurú) en razón de su afinidad con los mogoles. Ram Rai pidió al emperador Aurangzeb que mandara llamar a Har Krishan a Delhi, con la esperanza de que esto lo desacreditaría ante los sijes, pues su padre le dejó establecido que nunca se encontrara con él. Al final, el compromiso de que no tendría que verse con el emperador y la escolta capitaneada por un cortesano sij que el propio Aurangzeb le proporcionó determinaron que el joven Gurú acudiera a Delhi con su madre. Allí fue agasajado por los suyos, pero una epidemia de viruela acabó con su vida cuando contaba siete años. En el lecho de muerte se le preguntó quién sería su sucesor; el niño, muy debilitado, agitó tres veces la mano en el aire y dijo: «Baba Bakala».

Como cabe suponer, en la localidad de Bakala se juntaron cuantos podían aspirar a esa dignidad. Según una tradición de los sijes, quien descubrió al auténtico Gurú fue un comerciante que quería entregarle 500 monedas de oro en acción de gracias por haberse salvado de una tormenta en el mar: decidió dar dos monedas a cada uno de los veintidós aspirantes y se enteró de que vivía allí un hombre santo entregado a la meditación. Fue a verlo y le dio las dos monedas, éste le recordó que había ofrecido quinientas y, de este modo, fue reconocido como el sucesor designado por Har Krishan. Sea o no cierta esta anécdota (que en otra versión sustituye al mercader por un seguidor de la secta), los viejos sijes que acudieron a Bakala en compañía de la madre y la abuela de Har Krishan se desplazaron directamente a la casa de este hombre llamado Tegh Bahadur.
Hijo de un anterior Gurú, tras la muerte de su padre Bahadur abandonó Amritsar y se trasladó con su madre y su propia familia a Bakala. Contaba cuarenta y cuatro años cuando murió su sobrino nieto Har Krishan, al que había visitado en Delhi.
La designación rodeó su vida de boato —pese a su austeridad personal— y lo impelió a viajar para predicar los principios básicos de lo que llegó a ser una religión: la creencia en un único Dios panteísta (la base de la doctrina sij es la expresión «Ik Oankar», hay un solo dios), la aceptación de la voluntad divina, la igualdad de la mujer con el hombre y de todos los hombres entre sí, la prohibición del satí (en lo que coincidieron con el propio Aurangzeb), la práctica del langar, un comedor benéfico sufragado voluntariamente (actualmente, en el maravilloso Templo Dorado de Amritsar se sirven diariamente cien mil comidas, y la cocina está en funcionamiento 20 horas al día), tener una actitud positiva ante las adversidades de la vida, etc.

En un principio los mogoles habían sido tolerantes con esta secta que no predicaba ninguna verdad revelada, sin embargo, la situación se deterioró tras el oscuro episodio de la muerte del Gurú Arjan Dev cuando estaba encarcelado por connivencia con Khusrau Mirza (el rebelde hijo del emperador Jahangir) y la subsiguiente militarización de los sijes a principios del siglo XVII.

Cuando el gobernador de Cachemira quiso convertir a la fuerza a la población, Aurangzeb juzgó que si los brahmanes abrazaban el islam el pueblo los seguiría, por lo que estos, compelidos a abandonar su fe e inspirados en sueños por Shivá, fueron a pedir consejo a Gurú Tegh Bahadur. El noveno Gurú, reflexionando que el pueblo indio necesitaba que un hombre santo se sacrificara por él, sugirió a los brahmanes que se comprometieran a convertirse si él mismo lo hacía.
Se puso en marcha a Delhi, pero fue detenido en el camino junto a tres de sus seguidores y llevado a la capital de los mogoles en noviembre de 1675. Allí compareció varias veces ante el propio Aurangzeb, y entre ellos se desarrollaron conversaciones que, imagino, han sido moldeadas por la Historia (para no alargar el artículo invito a los interesados a leerlas en un libro que publicó sobre el personaje la Universidad de Wisconsin y que puede consultarse en la sección de libros de Google). Finalmente, habiéndose negado a convertirse, fue torturado y decapitado, no sin antes tener que ver el martirio de sus tres acompañantes: uno fue amarrado a dos pilares y cortado por la mitad, a otro se lo sumió en agua hirviendo, y otro fue cortado en pedazos.
El cadáver de Tegh Bahadur se dejó abandonado donde cayó para que sirviera de escarmiento a quienes no aceptaran la conversión al islam, pero una tormenta nocturna permitió a uno de sus seguidores recoger la cabeza para llevársela a su hijo a Anandpur; otro recogió el cuerpo y, para evitar el castigo de la autoridad, hizo la cremación del cadáver incendiando su propia cabaña.

El término sij viene del sánscrito šisya (discípulo, el que aprende). El fundador del sijismo fue Gurú Nanak (1469-1538), un hombre cuyo espíritu religioso lo llevó desde muy joven a peregrinar por toda la India. En esos viajes conoció al filósofo, poeta y músico Kabir, un precursor. Educado en una familia adoptiva musulmana, Kabir llegó a ser un santo reverenciado por hinduistas y musulmanes que predicó la unidad esencial de las religiones y rechazó todo su aparato externo. Aunque nunca aceptó ninguna denominación religiosa, sus poesías están en el libro sagrado de los sijes, el Gurú Granth Sahib:

«No estoy en el templo ni en la mezquita,
ni en el santuario de La Meca,
ni en la morada de las divinidades hinduistas.
No estoy en los ritos y las ceremonias;
ni en el ascetismo y sus renunciaciones.
Si me buscas de veras, me verás enseguida;
y llegará el momento en que me encuentres».

La primera enseñanza de Gurú Nanak se encierra en la frase: «na ko hindú, na ko musalmán» (no hay hinduistas, no hay musulmanes); y, de hecho, se refería a Dios como el «Nombre Verdadero», lo cual, ciertamente, es una forma segura de englobar cualquier otra denominación. Con todo, en el momento de la partición de la India, mucho tiempo después, los sijes se trasladaron en masa al Punyab indio.

Gurú Arjan, el quinto Gurú, preparó el Adi Granth («libro principal» en panyabí), que recoje las enseñanzas de los Gurús en forma de himnos, y en 1604 lo declaró libro sagrado de los sijes. Se le siguieron añadiendo himnos hasta que en 1699, con el nombre de Gurú Granth Sahib, fue declarado undécimo y definitivo Gurú, con lo que llegó a su fin el carácter personal de esta dignidad. El libro original se guarda en el Templo Dorado y se le trata como a la persona del Gurú: la gente se inclina ante él, y es acomodado en un trono mientras la congregación debe sentarse en el suelo.

En la película «Ahista Ahista» (2006) Megha (interpretada por la delhiense Soha Ali Khan) es una joven que escapa de su familia para ir a Delhi a casarse con Dheeraj, con quien ha quedado citada en un oficina de registro matrimonial. El novio no aparece y un chico que se gana la vida haciendo de testigo en las bodas, Ankush (Abhay Deol), se apiada de ella y la ayuda a encontrar un modesto empleo. A ambos las cosas empiezan a irles bien ahora que se conocen, él progresa profesionalmente y ella descubre cualidades que su deseo de convertirse en esposa había solapado. Cuando parece consolidada su relación, reaparece Dheeraj. Ankush intenta por todos los medios que se quite de en medio, y llega al punto de enseñarle un certificado de defunción falsificado de Megha, pero Dheeraj acaba descubriendo la verdad el mismo día en que Megha y Ankush tienen planeado casarse. Consigue hablar con ella y le explica que una fatalidad le impidió acudir a la cita y que no ha logrado localizarla hasta ahora. Megha se da cuenta entonces de que Ankush en realidad no es más que un gran amigo, y éste acepta los hechos y se presta a hacer de testigo en la boda, pero cobra sus honorarios y se despide después para siempre. Canta e interpreta la canción el compositor Himesh Reshammiya:

Allah Rahe

Jab tak yeh khudaai rahe
Mientras prevalezca la providencia de Dios
tere dil pe mera naam rahe
que mi nombre permanezca en tu corazón
allah kare…
Si Dios quiere
allah
jab tak yeh khudaai rahe

Mientras prevalezca la providencia de Dios
tere dil pe mera naam rahe
que mi nombre permanezca en tu corazón
allah kare…
allah

tera hi aalam hai

Este mundo es tuyo
tera hi manzar hai
Sólo te veo a ti
tera hi mausam hai raat din
el tiempo es tuyo, la noche y el día
gehraaiyon mein mere dil ki jaan-e-jaan
En lo profundo de mi corazón, cariño
koi nahi hain ab tere bin
no hay nadie salvo tú
har lamha tujhko hi diya hai
Todos los momentos están dedicados a ti
tumne kya mujhko kar diya hai
¿Qué has hecho en mí?
jab tak khudaai rahe…

meri jawani ka teri kahani ka

Entre mi juventud y tu historia
koi na koi hai vaasta
hay algún tipo de conexión
tera thikana hoon
Yo soy tu morada
tera fasana hoon
Yo soy tu historia
manzil ka teri main raasta
Yo soy el camino a tu destino
tujhpe hai mera bas mera haq
Soy el único que tiene derecho a ti
tu hi hai jana dil ki raunak
Sólo tú eres la felicidad de mi corazón
jab tak khudaai rahe…


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MensajePublicado: Mar Oct 11, 2011 12:53 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

En 1622 los persas del safávida Abbas I el Grande conquistaron Kandahar. El emperador mogol Nuruddin Salim Jahangir ordenó la partida de una fuerza al mando de su hijo el príncipe Shihab-ud-din Muhammad Khurram, también conocido como Shah Jahan (rey del mundo, título concedido por su padre tras una conquista en el difícil Decán), designado heredero in pectore, pues entre los mogoles la herencia no se basaba en la primogenitura. Shah Jahan no quiso alejarse tanto de la capital, estando su padre alcoholizado y en manos de una esposa, Noor Jahan, que quería el trono para su yerno el príncipe Shahryar (hermano pequeño de Shah Jahan y casado con la hija de un anterior matrimonio de Noor), así que se resolvió a hacerse con el poder, pero fue derrotado al sur de Delhi y pasó los siguientes años deambulando por el Decán en busca de aliados.

Jahangir murió el 28 de octubre de 1627. Según el Iqbal-Nama, del historiador contemporáneo Mutamid Khan, dos días antes se encontraba disfrutando de una cacería cuando vio cómo uno de sus guías se despeñaba por un precipicio… «El destino de aquel pobre hombre afectó mucho al Emperador. Fue como si hubiera visto al ángel de la muerte. Desde ese momento no tuvo descanso ni tranquilidad».
Era un hombre interesado en el arte y la naturaleza, como se refleja en su libro de memorias Tuzuk-i-Jahangiri, y al lado de su nieto Aurangzeb se le puede considerar tolerante en materia religiosa. Acabó sus días entregado al opio y el alcohol (que formalmente estaba prohibido, claro), y bajo la fuerte influencia de su esposa Noor Jahan, a la que amaba tanto que se rumoreó que, para poder casarse con ella, había asesinado a su primer marido (muerto al defenderse cuando iba a ser detenido por connivencia con los rebeldes afganos).

En su vida hay una curiosa leyenda a la que no quiero dejar de referirme: la historia de Anarkali, supuestamente una esclava del harén de su padre, Akbar, de la que se enamoró. El príncipe llegó al extremo de querer hacerla su esposa, algo que el emperador no iba a tolerar, por lo que a ella la encarceló y a él le prohibió verla. Jahangir pudo liberarla y la ocultó en las afueras de Lahore, para acto seguido intentar derrocar a su padre. Su derrota significó un ultimátum de éste: o entregaba a Anarkali o lo pagaría con su vida. El príncipe escogió la muerte, pero enterada Anarkali de todo, se ofreció a entregarse a cambio de que le permitieran pasar una última noche con él. A la mañana siguiente le suministró un narcótico y abandonó el palacio real con guardias. A partir de aquí una versión de su historia dice que fue encerrada para siempre en una zanja abierta ex profeso cerca del actual mercado que lleva su nombre; otra suaviza el episodio y la deja escapar por un túnel subterráneo, pues Akbar se había compadecido de su madre a cambio del compromiso de no volver; en otra, por último, es emparedada sin remisión.
Todo esto no tiene más apoyo documental que la existencia de una Tumba de Anarkali en Lahore, y hay quien piensa que éste era el nombre del jardín que rodeaba en tiempos el edificio. Con todo, en su interior hay un sarcófago con unas curiosas inscripciones: bajo una invocación a Dios, puede leerse: «¿Podría contemplar el rostro de mi amada una vez más?»; en un lado se lee también: «El profundamente enamorado Salim, hijo de Akbar». También hay grabados dos años de la era musulmana que se corresponden con nuestros 1599/1600 y 1615/16. Y al parecer hubo otra inscripción ya destruida que rezaba: «El (o la) inocente que es asesinado sin piedad y que muere después de soportar mucho dolor es un mártir. Dios lo considera un mártir».

La primera referencia escrita de esta extraña historia es sorprendentemente temprana: en 1611 el comerciante inglés William Finch estuvo en Lahore y escribió que la tumba era de una esposa de Akbar que tuvo una relación con el príncipe Jahangir, por lo que murió emparedada en el propio palacio. El problema es que la esposa que menciona murió en 1596, con lo que no encaja con las fechas del sarcófago. No obstante, unos años después Edward Terry (capellán del embajador Thomas Roe) abunda en la identificación de Anarkali como una esposa de Akbar que mantuvo una relación amorosa con el príncipe heredero.
Abu'l-Fazl, cronista oficial de Akbar, consigna en el Akbarnama una anécdota que quizá tenga alguna relación con la historia de Anarkali: una noche un intruso entró en el harén real por descuido de la guardia; el propio emperador se abalanzó sobre él con su espada, pero en el último momento advirtió que se trataba de su hijo Jahangir, el cual habría intentado a su vez detener a un extraño y fue tomado por tal.
Se ha sugerido que la tumba puede pertenecer a alguna de las dos esposas que no están enterradas con él, pero no conocemos las fechas de su muerte. Una hipótesis encantadora es la que identifica a Anarkali con su querida Noor Jahan, que habría sido liberada de su emparedamiento para reaparecer en la vida de Jahangir una vez fallecido Akbar.

Tras el deceso de Jahangir, comenzó la lucha por sucederle. Shah Jahan se había deshecho ya en 1622 de Khusrau Mirza (el hijo mayor del emperador), al que hizo estrangular. «Un caballero de muy encantadora presencia y magnífico porte…, extremadamente querido de la gente común», al decir del citado Edward Terry, que también alabó el que tuviera sólo una esposa. En 1606, al año de morir el emperador Akbar, Khusrau se rebeló contra su padre. Tras su derrota, fue encarcelado y cegado (aunque nunca perdió del todo la vista), no sin antes ser obligado a ver a sus seguidores empalados. El emperador aceptó la versión oficial de que había muerto de un cólico.
En 1626 murió otro aspirante al trono, el príncipe Parviz: un hombre alcoholizado, fallecido probablemente por causas naturales, pero cuya oportuna desaparición suscitó muchos rumores que señalaban a Shah Jahan como responsable.

Su rival era ahora el príncipe Shahryar (al que Shah Jahan apodaba Na-sbudani: bueno para nada), a la sazón en Lahore, y que se proclamó emperador con la ayuda de siete millones de rupias del tesoro real, que distribuyó entre los nobles. Asaf Khan, padre de la famosa Mumtaz Mahal (suegro, por tanto, de Shah Jahan), liberó al hijo de Khusrau, Dawar Bakhsh, lo hizo emperador con todas las formalidades y lo envió a Lahore, en cuyas cercanías derrotó a las tropas de un Shahryar que se refugió en los aposentos femeninos del fuerte de la ciudad. Unos días después fue cegado, un acto habitual entonces para deshacerse de alguien.
Dawar Bakhsh cumplió su cometido, pero el trono no era para él. A principios de 1628 un Shah Jahan venido del Decán fue proclamado emperador en Agra; poco antes había ordenado a Asaf Khan que enviara «fuera del mundo» a los demás pretendientes; a Dawar Bakhsh, por los servicios prestados, se le permitió retirarse a Persia, donde vivió de la caridad del Sah. Noor Jahan (hermana del propio Asaf Khan), que contaba unos cincuenta años entonces, fue confinada en una mansión de por vida.

El reinado de Shah Jahan es considerado la edad de oro de los mogoles. Como prueba de la prosperidad que vivió el imperio con él, han quedado sus excelentes construcciones, léase el Taj Mahal o la imponente Jama Masjid de Delhi, todavía la mayor mezquita de la India. En su tiempo se hizo también el famoso Trono del Pavo Real, símbolo del poder mogol hasta que Nadir Sah saqueó Delhi en 1739 y se lo llevó a Persia. Es sabido que allí se pierde su rastro unos años después, al venirse abajo el efímero imperio de los Afsháridas. No obstante, impresionó tanto a sus contemporáneos, que incluso al trono de los Pahlevi, mucho tiempo después, se lo llamó Trono del Pavo Real, siendo que estaba inspirado en el aqueménida.

No me extenderé en la conocida historia de amor entre Shah Jahan y Mumtaz Mahal, baste reproducir lo que el cronista de la corte Muhammad Amin Qazwini dejó escrito: según él, la relación de Shah Jahan con sus otras dos esposas era puramente formal… «La intimidad, el profundo cariño, la atención… lo que Su Majestad sentía por la Cuna de la Excelencia (Mumtaz Mahal) excedía mil veces lo que sentía por cualquier otra». Añadiré que con ella tuvo catorce hijos, y con cada una de sus otras dos esposas sólo uno.

Shah Jahan sufrió en verdad la muerte de Mumtaz al dar a luz a su decimocuarto hijo, pero pasado un tiempo se entregó a la concupiscencia, hasta el punto de que varios cronistas europeos se hicieron eco de una relación incestuosa con su hija mayor Jahanara Begum, de la que el viajero francés François Bernier dijo que era «muy bella». (Acusación, por otra parte, habitual en los cronistas europeos al referirse a los monarcas musulmanes). Hay quien sostiene que todo fue un chismorreo utilizado por Aurangzeb en el momento de usurpar el poder para que nadie se preocupara mucho por el padre al que tendría hasta su muerte encerrado en el Fuerte de Agra (si bien acompañado de sus concubinas y de su hija Jahanara). Aurangzeb también recogió los rumores que en su día habían acusado a Shah Jahan de envenenar a sus hermanos: «¿Qué dices del recuerdo de Khusrau y Parviz —le escribió—, a quienes tú mataste antes de tu acceso al trono y que no te habían causado ningún daño?»; a lo que Shah Jahan, de haber leído a nuestros clásicos (circunstancia que ignoro), y teniendo en cuenta los crímenes que cometió Aurangzeb para hacerse con el trono, bien podría haber contestado: Et tu, fili mi?

Hoy escucharemos de nuevo al pakistaní Junaid Jamshed, exitoso cantante pop en su momento y ahora dedicado a la música religiosa islámica. Es conocida su labor benéfica a través de la organización Muslim Charity y forma parte del discutido movimiento Tablighi Jamaat, acusado (y defendido también) de vínculos con el terrorismo islamista y de representar una visión retrógrada del islam. Esta canción pertenece a su segundo álbum en solitario: Us Rah Par (1999).

Aankhon Ko Aankhon Nay

Aankhon Ko Aankhon Nay Jo Sapna Dikhaaya Hai
El sueño que tus ojos han mostrado a los míos
Dekho Kahin Toot Jaye Na
no dejes que se rompa
Itnay Zamaanon Main Jo Laut Kar Aaya Hai
Quien ha vuelto después de tanto tiempo
Phir Kahin Rooth Jaye Na
que no se marche otra vez

Chehray Tumharay Pay Jo Rang Hai Bahaar Ka
El color de la primavera en tu rostro
Pichli Bahaaron Main Na Tha
no estaba allí las últimas primaveras
Lehjay Main Bol Laga Hai Jo Khumaar Sa
Tu acento tan ensoñador
Kal Tak Baaton Main Na Tha
no estaba en tus conversaciones ayer

Kal Tak Baaton Main Na Tha
Chehray Tumharay Pay Jo Rang Hai Bahaar Ka…
Aankhon Ko Aankhon Nay Jo Sapna Dikhaaya Hai…

Pal Do Pal Dil Milnay Ki Baat Hai

Pronto nuestros corazones se encontrarán
Raastay Nikal Aaengay
Hallaremos un camino
Beeti Hui Baaton Ka Gubaar Dhul Jaye Ga
El dolor de nuestro pasado desaparecerá
Faaslay Simat Jaengay
las distancias se acortarán

Raastay Nikal Aaengay
Pal Do Pal Dil Milnay Ki Baat Hai…
Aankhon Ko Aankhon Nay Jo Sapna Dikhaaya Hai…


Ultima edición por momper el Dom Ago 18, 2013 9:04 pm; editado 1 vez
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MensajePublicado: Mie Oct 19, 2011 12:10 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Rani Rudrama Devi fue la mayor de las dos únicas descendientes del rey Ganapathi Dava (1199–1261), de la dinastía Kakatiya, gobernante en la región de Telangana (en lo que hoy es el estado de Andhra Pradesh) entre finales del s. XI y principios del XIV. No teniendo, pues, este rey hijos varones, Rudrama fue designada como hijo mediante la antigua ceremonia Putrika y recibió el nombre masculino de Rudradeva.
Las inscripciones de este reino nos muestran una sociedad sin castas, donde la gente era identificada por su trabajo, y éste a menudo difería entre padres e hijos, lo que nos habla de cierta fluidez social; ni siquiera los nayakas (jefes guerreros) pretendieron poseer alta alcurnia, incluso se enorgullecían de sus orígenes sudra (la categoría inferior en el sistema de castas).

Cuando Rudrama contaba apenas catorce años comenzó a gobernar conjuntamente con su padre. Poco después se produjo la derrota de Muttukur frente a la dinastía tamil de los Pandyan, y aunque se consiguió revertir en parte la situación, Ganapathi Dava perdió prestigio entre sus nobles y abandonó el poder en manos de su hija, que gobernó en solitario desde 1261.
Pese a que las crónicas afirman que vestía atuendos masculinos y al parecer carecía de interés por la música o el arte en general, a algunos nobles e incluso a miembros varones de su familia no les gustó ser gobernados por una mujer y se alzaron contra ella. El historiador del siglo XVI Ekamranatha, en su Prataparudra Charitramu, habla de dos hermanastros, Hariharadeva y Murarideva, rebelados contra Rudrama y que habrían llegado a tomar la capital, Orugallu (ahora Warangal), pero no se les menciona en ningún otro documento.
Rudrama mantuvo su posición con firmeza ayudada por cortesanos leales. Sin embargo, se derrumbó al perder en plena juventud y en un breve lapso de tiempo a su padre y a su esposo, un príncipe Chalukya con el que había tenido dos hijas. A tal punto llegó su desesperación que sus ministros tuvieron que disuadirla de su designio de morir.
Esto sucedió un par de años antes de su coronación en 1269.

En medio de los constantes conflictos en que vivían entonces los reinos, la mayor amenaza a la que se enfrentó fue el asedio de su capital por Mahadeva Raja, de la dinastía Seuna de Devagiri, que pensó que un reino agobiado por luchas internas y gobernado por una mujer sería presa fácil. El filósofo contemporáneo Hemadri (también primer ministro en Devagiri) escribió en el Vratakhanda que Mahadeva dejó libre a Rudrama Devi «por su renuencia a matar a una mujer», pero lo cierto, pese al halagador pretexto de su cortesano, es que tras quince días de lucha, y teniendo deshecha la caballería, tuvo que emprender la retirada, para acabar perseguido por los Kakatiya en el propio Devagiri. Fue obligado a firmar la paz y a pagar una indemnización de diez millones de monedas de oro, que Rudrama tuvo la gentileza de repartir entre sus tropas. (Se cree que un tesoro de monedas seunas descubierto en la pequeña localidad de Rachapatnam corresponde a este pago).

De la determinación de esta mujer nos habla el que encontró la muerte en el campo de batalla: en 1272 el trono del reino vasallo de Valluru fue ocupado por el ambicioso Ambadeva, que se desligó de la tutela de los Kakatiya e inció una serie de conquistas que lo llevaron a constituir el poderoso Reino de Kayastha. Según atestigua una inscripción encontrada recientemente en la localidad de Chandupatla, la reina y su general en jefe, Mallikarjuna, perdieron la vida allí en 1289, al parecer combatiendo a Ambadeva. Su nieto y sucesor Prataparudra II sería quien acabara con la revuelta.

El reinado de Prataparudra es considerado la edad de oro de los Kakatiyas, pero, como tantas veces ocurre, el cénit fue la antesala del derrumbe…
Una leyenda nos cuenta que hace setecientos años la tribu de los Koya encontró en el bosque a una niña que jugaba con una tigresa. La pequeña fue llamada Sammakka y se hizo muy popular por los poderes que se le atribuían. Con el tiempo se casó con el jefe de una aldea vecina y tuvo una hija llamada Sarakka. Más tarde, una prolongada hambruna hizo que el gobernador de la región se negara a pagar los tributos al rey Prataparudra, con lo que se desató una guerra en el curso de la cual el marido y la hija de Sammakka fueron agredidos. El enfado de ésta la llevó a luchar con éxito contra los soldados del rey y a predecir el fin de su dinastía, para después desaparecer para siempre en el bosque del que había salido.

Durante el reinado de Prataparudra se produjeron las primeras incursiones del Sultanato de Delhi en el Decán. A finales de 1309 el sultán Ala al-Din Khilji envió al general esclavo Malik Kafur más allá de las Montañas Vindhya para convertir el reino Kakatiya en un estado tributario. En enero de 1310 sus soldados sitiaron Warangal y en un mes estaban ya ante las murallas de la ciudadela. Prataparudra, que siete años antes había logrado rechazar a los ejércitos del sultán, esta vez tuvo que pedir la paz y regaló a Kafur veintitrés elefantes (anticipo del tributo que pagaría anualmente); el general, a su vez, le envió un khil’at, toga de origen islamo-persa que simbolizaba en este caso la subordinación al sultán. Kafur también hizo saber al rey encerrado en su ciudadela que pronto recibiría un quitasol (chhatri), símbolo de la sombra protectora del sultanato, y lo aleccionó sobre las reverencias que debía hacer en dirección a Delhi. Se necesitaron mil camellos para cargar el botín de la saqueada Warangal; en tal despojo se encontraba el famoso diamante Koh-i-Noor (en persa Montaña de luz), que ahora se exhibe en la Torre de Londres y es periódicamente reclamado por la India o Pakistán. Se dice que el nombre se lo dio un impresionado Nadir Shah cuando se hizo con él al saquear Delhi en 1739.

Hasta 1318 se envió a Delhi el tributo anual, pero ese año se interrumpió el pago. El erudito Amir Khusrau —cronista de Ala al-Din Khilji— nos ha descrito en su libro Nuh Sipihr (Los nueve cielos) la formidable maquinaria bélica que se desplazó a Warangal, que incluía toda una serie de complejas catapultas de origen iranio. Ante estos argumentos, Prataparudra tuvo que dar cien elefantes y varios miles de caballos. De nuevo le fueron entregados los símbolos de la sumisión: el qaba (una toga enjoyada), otro quitasol y una maza; y de nuevo tuvo que hacer una reverencia en dirección a Delhi, pero esta vez al descubierto, delante de sus súbditos y sus vencedores.

Quizá si la dinastía Khilji hubiera gozado de estabilidad, el nieto de Rudrama no se habría buscado problemas con el sultanato, pero en 1316 murió Ala al-Din Khilji, y su turbulenta sucesión fue una invitación a romper el sometimiento a Delhi. El historiador Ziauddin Barani, prácticamente contemporáneo a los hechos, señala un culpable del derrumbe de la dinastía: el citado Malik Kafur; al decir de algunos, un eunuco africano comprado en Bagdad por un mercader árabe por mil dinares —de donde su sobrenombre de Hazardinari—, y con toda seguridad capturado en la conquista de Gujarat y obligado a convertirse al islam; pese a todo lo cual, llegó a ocupar una posición preeminente en la corte:

«En los cuatro o cinco últimos años de su vida, cuando el sultán iba perdiendo su memoria y sus sentidos, cayó profunda y locamente enamorado de Malik Naib [segundo del reino, título que recibió Kafur]. Encomendó la responsabilidad del gobierno y el control de los servidores a este inútil, desagradecido y sodomita».
Barani, Tarikh-i-Firuz Shahi (1357)

Tras la muerte de Ala al-Din Khilji, Kafur asesinó o encarceló a buena parte de la familia real; a los hijos mayores los hizo también cegar, y elevó al trono al pequeño —de apenas seis años— Umar Khan, llamado entonces Sultán Shihab-ud-din, con lo que cumplía la voluntad de Ala al-Din, que, instigado por el propio Kafur, había preterido a sus hijos mayores tras discutir con su madre, la Malka-i-Jahan (título de la esposa principal), por haber permitido unas celebraciones en palacio estando él enfermo. Pese a estar castrado, Kafur se casó con la madre del pequeño, con lo que se convirtió en regente. El destino parecía estar en sus manos, pero en apenas treinta y seis días su ambicioso sueño terminó abruptamente cuando esclavos de la guardia leales a la dinastía se introdujeron por la noche en su habitación del Qasr-i-hazar Satun (Palacio de las mil columnas) y lo apuñalaron, a lo que siguió la decapitación de sus secuaces.

«Este hombre ignorante no sabía que estar castrado, ser adicto al vicio de la sodomía y ser infiel son los peores vicios», escribió Barani de él. Los guardianes que lo mataron liberaron a Qutb-ud-din —un hijo de Ala al-Din de diecisiete años que, sorprendentemente, logró salvar la vista de estos desórdenes— y lo hicieron regente en la propia habitación de Malik Kafur. A los dos meses ordenó cegar a su hermano pequeño, y una vez en el trono casi su primer acto fue ejecutar a los guardias que lo habían encumbrado. En su corto reinado todos sus hermanos fueron asesinados por orden suya.
Los días de Ala al-Din Khilji, cuyo eficaz sistema de espionaje tenía atemorizada a la nobleza del sultanato, fueron seguidos por la reaparición de «licores, esclavos y muchachos», al decir de Barani. Qutb-ud-din, que se divertía ataviándose y bailando como una cortesana, también tuvo un favorito y también lo encumbró a lo más alto: Khusro Khan fue un indio de casta inferior esclavizado cuando se conquistó Gujarat en 1297; en Delhi su atractivo le permitió ganar amigos entre una nobleza que admitía la homosexualidad, y su relación con el príncipe Qutb-ud-din le valió hacerse con un poder casi absoluto. Para entonces había inciado ya su relación con la princesa gujaratí Deval Devi, viuda de uno de los príncipes asesinados y ahora esposa a la fuerza del joven sultán (lo que dice mucho de su belleza); su madre, la reina consorte de Gujarat, había sido capturada y casada con Ala al-Din; aceptó su destino pero, según los cronistas musulmanes, reclamó la presencia de su hija de ocho años, refugiada con su padre entre los Mahratas de Devagiri, que entonces llevaban ya tres años sin pagar tributo al sultanato. Un ejército al mando de Malik Kafur fue enviado para castigar la rebeldía y recuperar a la niña. Casualmente, un cuerpo de unos cientos de soldados se topó con la escolta que la llevaba fuera del alcance de los Khilji, con lo que la chica acabó en Delhi. Allí jugaba en el harén con Khizar Khan, hijo mayor del sultán, que contaba a la sazón diez años, y, pese a la oposición de la madre del chico, acabó siendo su segunda esposa. El propio Khizar Khan proporcionó al poeta cortesano Amir Khusrau los detalles de esta temprana historia de amor, que conocemos por uno de los poemas de este erudito.

La historia de Deval Devi y Khusro Khan nos resulta conocida: la ambición o el resentimiento los incitó al asesinato de Qutb-ud-din, que fue decapitado una noche de abril de 1320 por secuaces introducidos en el palacio. A su muerte siguió la de los varones supervivientes de la familia real. Khusro Khan asumió el título de sultán con el nombre de Nasir–ud-din, pero hizo una inequívoca declaración:

«Hasta la fecha, aunque forzado a vivir como un musulmán, he seguido siendo un hinduista en espíritu. Yo, el sultán, declaro que ya no viviré más como musulmán. Por la presente declaro que soy un hinduista. Soy el Samrat (emperador) hinduista de la India. Deval Devi, que también fue hinduista antes de ser capturada y convertida a la fuerza, es mi esposa y en adelante debe ser llamada Emperatriz de la India».

En su día comandante de las fuerzas del sultanato, Khusro Khan tenía las manos manchadas con la sangre de los hinduistas de Maharashtra, pero ahora representó la posibilidad de volver a implantar una dinastía hinduista en Delhi. Durante cinco meses se profanaron las mezquitas y los coranes en la capital, y las mujeres de la familia real y de la nobleza cayeron en manos de los facciosos. Al cabo, el gobernador del Punjab llamó a la yihad contra el infiel usurpador. Derrotado por tres veces, Khusro intentó escapar, pero fue capturado y decapitado. Deval Devi se suicidó ingiriendo veneno.

Este traumático cambio de dinastía en Delhi llevó al rey de los kakatiyas a rebelarse otra vez. Si hasta entonces el sultanato se había conformado con sacar del Decán recursos con los que financiar la defensa contra el expansionismo mogol, el nuevo sultán, de la dinastía Tughlak, decidió acabar con el reino e incorporarlo como una provincia más al sultanato. Conquistada tras un nuevo asedio Warangal, se profanó y demolió el templo de Svayambhusiva, que contenía la deidad tutelar de los Kakatiya, y en la rebautizada como Sultanpur se construyó una enorme mezquita (desaparecida también a día de hoy).
En 1323 termina la dinastía Kakatiya con la muerte de Prataparudra, según un historiador contemporáneo cuando era llevado prisionero a Delhi, una inscripción de un tal Prolaya Nayaka (un cacique local) fechada en 1330 añade que murió a orillas del río Narmada, y otra inscripción en telugu de 1437 revela que se suicidó.

Hoy en día, en Medaram —una pequeña localidad a 140 km de Hyderabad—, sigue celebrándose cada dos años un Jatara (festival religioso) en honor de las diosas Sammakka y Sarakka que reúne a cerca de diez millones de personas durante tres días (baste decir que la carretera de Warangal sufre atascos de hasta sesenta kilómetros cuando llega su celebración).
Para los historiadores, Sammakka, Sarakka y el hermano de la primera, Jampanna, lideraron la lucha tribal contra los invasores Kakatiya y murieron combatiendo cerca de Jampannavagu, lo que los convirtió en mártires a ojos de su pueblo.

A la espera de que se estrene la película que se está haciendo sobre Rani Rudrama Devi, y que protagoniza la muy bella Anushka Shetty, bien podemos imaginarnos a la célebre reina Kakatiya en los rasgos de la bombaití Kajal Aggarwal, en este vídeo en el papel de princesa de un reino imaginario. De la película (Magadheera) ya hablamos hace unas semanas, baste recordar que su argumento transcurre con saltos entre el tiempo presente y cuatrocientos años atrás. Cantan Nikita Nigam y M. M. Keeravani, también autor de la música.

♫ Dheera Dheera Dheera ♪♫

Dheera Dheera Dheera, manasagaledu raa
¡Oh, guerrero! No puedo resistirlo más
chera rara shoora sogasanduko dhora
Ven y únete a mí, ¡oh, valeroso corazón!
asamana sahasalu chooda radu niddura
Un aventurero por excelencia
niyamalu veedi rani vasamelukora eka veera dheera...
Ven y gobierna sobre mí, ¡oh, mi rey!

Samaramulo dookaga chaka chakyam nidera
Eres brillante en los campos de batalla
sarasamulo koddga chupara
muestra brillantez en el amor ahora
anumathi to chestunna anga rakshana nadega
Con permiso, yo soy tu escolta
adhipathinai adi kaasta docheyda
¿No querrás que usurpe el título de rey?
korukaina premakai nanu dari okate ra
Deber o amor, para mí es lo mismo
cheli sevakaina daalikina cheva undiga
Yo tengo destreza para servirte o atacarte, mi amor
ika prayamaina pranamaina andukora indra putra
Mi vida y mi alma son tuyas, tómalas
dheera…

shashi mukhi to simhame janta kadite maname ga

Somos como la unión de la luna y el león
kusumamu to khadgame adaga
Es como una espada que juega con una tierna flor
magasiri to andame antu kadite ante ga
Así es cuando la belleza se une con la virilidad
anu anuvu swargame aipoda
¿no serán todos nuestros momentos celestiales?
shasanalu apajalani taapamundi ga
Hay pasiones que ningún edicto real puede detener
jala salalona ghidu kanikankshamundi ga
Hay un embravecido fuego del deseo en las profundas mazmorras del corazón
shata janmalina agiponi antu leni atra chesi
Ni siquiera naciendo cien veces se apagaría la sed de mi amor
ningi loni tara nanu cherukundi ra
Una estrella se ha unido a mí
gundelo nagara ika mogutondi ra
Mi corazón está latiendo con fuerza
nava soyagalu chooda chooda radu niddura
Su belleza está haciéndome cantar…
priya poojalemo chesukona chetulara seda teera
cortejarla y mostrar su dicha
dheera dheera dheera…


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momper



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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 10:44 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

En su delicioso «Ecos de la vieja Calcuta» (1882), Henry Elmsley Busteed describe a Siraj ud-Daulah, Nabab de Bengala, como «joven en años, pero viejo en vicios… Un déspota mimado y débil». En 1756, a los veintitrés años, sucedió a su abuelo, Ali Vardi Khan, en el masnad (trono) de Bengala. Se cuenta que era un joven entregado al alcohol y al juego, y que, pese a la promesa hecha a Ali Vardi Khan en su lecho de muerte de abandonar estos vicios, nunca dejó de estar rodeado de sus amigos de francachelas, en detrimento de nobles y generales a los que se dirigía con apodos ofensivos.
Bengala era independiente de facto desde 1719, aunque estaba nominalmente vinculada, por una mera cuestión de prestigio, al Sultanato de Delhi. La Compañía Británica de las Indias Orientales (como se sabe, un consorcio de comerciantes con ejército privado) se había establecido en la región mediante un acuerdo con los mogoles en la primera mitad del siglo XVII, y su presencia ahora era motivo de fricciones, pues los bengalís no aceptaban el firmán de 1717 en que los mogoles los habían eximido del pago de tasas comerciales. Tanto es así que John Zephaniah Holwell, cirujano al servicio de la Compañía, considera a Ali Vardi Khan el instigador de la ruptura de hostilidades, pues pocos días antes de morir le habría dicho a su nieto: «no pienses debilitar al mismo tiempo el poder de las tres naciones juntas (Holanda, Francia e Inglaterra). El poder de los ingleses es grande, redúcelos primero, los otros entonces te darán pocos problemas». No obstante, hay quien alega para desmentir a Holwell unas palabras pronunciadas por Ali Vardi unos años antes: cuando su general Mustafá Khan lo urgió a atacar Calcuta, consideró el consejo pura patriotería (jingoísmo): «Mustafá es un soldado que vive para su sable, pero ¿qué mal me han hecho a mí los ingleses para que yo les desee algún mal?».
Sea como fuere, en 1756 la tensión estalló: los ingleses habían dado cobijo y se habían negado a entregar a un súbdito del nabab acusado de apropiarse de la recaudación de ciertos impuestos y, además, no habían enviado las acostumbradas felicitaciones en el ascenso de un nuevo gobernante al masnad. Siraj sospechó que en Calcuta se apoyaba a los pretendientes que le disputaban el trono, como su primo el raja de Pernea, y precisamente cuando se dirigía con un ejército a castigarlo, se enteró de que se estaba reforzando el Fuerte William en la colonia inglesa y exigió que se detuvieran las obras, pues se habían iniciado sin su permiso. Los ingleses, que actuaban pensando en las repercusiones que la Guerra de los Siete Años iba a tener en las colonias, respondieron formulando una protesta, lo que hizo a Siraj volver a su capital, Murshidabad, y apoderarse por sorpresa el 4 de junio de la cercana factoría inglesa de Kasimbazar, donde el único disparo que hubo fue el del suicidio del comandante de la guarnición. William Watts, el gobernador, fue hecho prisionero junto a otros administradores, entre ellos un joven Warren Hastings, que en 1773 se convirtió en el primer Gobernador General de la India.

El siguiente paso de Siraj fue dirigirse a Calcuta (en la práctica una fundación británica sobre tres pueblos preexistentes) con un ejército formado por 30.000 soldados, 400 elefantes y 80 cañones, la mayoría capturados en Kasimbazar. Se dice que 40.000 personas y bandidos de todas clases siguieron a los soldados —tan confiados estaban en la victoria— para participar en el saqueo. En siete días la muchedumbre alcanzó Chandernagore, desde donde atravesaron el río Hooghly con una inmensa flota de barcos reunidos al efecto. Siraj demandó sumisión y ayuda a las factorías de Francia y Holanda, pero alegaron su pacífico empeño comercial y se limitaron a prometerle dinero. No obstante, en documentos ingleses se menciona la presencia de artilleros franceses en el ejército del nabab; según el testimonio del capitán Alexander Grant, estaban al mando de uno que «se hacía llamar Marqués de St. Jacques». El testimonio de este capitán y el de un hombre anónimo que parece ser un joven civil se conservan en la colección de Manuscritos Hastings (procedentes del legado de Warren Hastings), en el Museo Británico, y proporcionan valiosos detalles del asedio de Calcuta.

El citado John Zephaniah Holwell, autor de A Genuine Narrative of the Deplorable Deaths of the English Gentlemen and others who were suffocated in the Black Hole (1758), llama «tragedia de errores» a los apresurados preparativos de defensa. El día 7 de junio se enteraron de que Kasimbazar había caído sin oponer apenas resistencia, pero las fuentes contemporáneas nos dan cuenta de lo desadvertidos que estaban en Calcuta de lo que se les venía encima; la gente no se acababa de creer ni siquiera la víspera del ataque que éste se iba a producir. Su esperanza era el viejo Fuerte William. Pese a ser el baluarte de uno de los tres principales emporios ingleses en la India (junto a Madrás y Bombay), su estado era deplorable, pues la negligencia había descuidado hasta tal punto su conservación que los cañones sólo podían usarse en los cuatro bastiones y sobre la puerta principal, no estando los muros y terrazas en condiciones de sostenerlos. La guarnición no estaba en mejor estado: cinco oficiales tenían a su cargo a 180 hombres (de los cuales un tercio eran europeos) sin preparación militar. Para abultar la fuerza, los civiles estaban enrolados como milicia, aunque la mayoría ni siquiera había cogido antes un mosquete. Los peones también fueron alistados, pero desertaron a la primera oportunidad («mostraron su celo», dice Busteed).

«Los militares —escribe el capitán Grant— tenían prisa por demoler todas las casas adyacentes al fuerte, sabedores de que si el enemigo se apoderaba de ellas, no podríamos permanecer en los muros de la factoría. Sin embargo, tirar las casas no se contempló, al no saber si la Compañía reembolsaría su precio». El ingeniero jefe y miembro del Consejo John O’Hara propuso también la demolición, que fue rechazada por, entre otros, el comandante en jefe de la guarnición, propietario de algunos de los edificios.
Todos quisieron dar su opinión sobre lo que había que hacer. Al final se determinó, equivocadamente, establecer puestos de avanzada en las principales calles y avenidas que conducían al fuerte, con lo que se dispersó la poca fuerza con que se contaba. Se quiso obstruir los accesos a la ciudad con zanjas y parapetos, pero no pudieron terminarse a tiempo y, además, muchos peones desertaron. Solicitada la ayuda de las factorías holandesas y francesas, «por el peligro que yace en permitir tal insulto [la toma de Kasimbazar] a una de la naciones europeas», los primeros se excusaron en que tenían «órdenes de permanecer neutrales en casos que no nos conciernen», pero ofrecieron su mediación; los segundos propusieron una alianza ofensiva y defensiva condicionada a que los ingleses abandonaran su asentamiento por el francés de Chandernagor, cuyo fuerte podía ser mejor defendido. El joven civil cuya narración he mencionado anteriormente relata:
«Les escribimos una muy gentil carta agradeciéndoles su ofrecimiento de ayuda, y como teníamos una gran necesidad de munición les pedimos cierta cantidad de pólvora y balas. A esto no tuvimos respuesta hasta que el nabab estaba cerca de Calcuta. Nos aseguraron que les era imposible acceder a nuestra demanda, ya que podían provocar al nabab con ello […] sin embargo, cuando poco después éste les pidió suministros de pólvora, pudieron encontrar suficiente para darle 150 barriles».
El ejército de Siraj apareció en Calcuta el 16 de junio y el 18 tenía rodeada la ciudad. El consejo ordenó que no se diera ningún cuartel a los enemigos, pues las celdas de la ciudad estaban saturadas, aunque muchos advirtieron que el nabab tomaría represalias similares. Al anochecer sus fuerzas habían obligado ya a los defensores a refugiarse en el fuerte, y se habían apoderado de las armas pesadas abandonadas en la precipitación de la retirada. Para entonces eran tantas las deserciones entre los sitiados que no se encontraron cocineros que prepararan algo para los soldados que habían ocupado las trincheras. Con ellos se refugiaron también hasta tres mil personas, «gente innecesaria» que añadió consternación y confusión.

Esa noche se decidió que cuantas mujeres y niños fuese posible embarcaran en previsión de una retirada. Dos miembros del consejo se ofrecieron voluntarios para escoltarlos hasta los barcos, pero después se negaron a volver al fuerte: «Nuestros coronel y teniente coronel Manningham y Frankland prefirieron contarse entre las mujeres antes que quedarse a defender la Compañía y su propia propiedad», nos dice el autor del relato anónimo. Curiosamente, no sólo no fueron sancionados, sino que dos años después incluso se les promovió.
Esa noche del 18 de junio de 1756 los atacantes se entretuvieron en saquear y hacerse con las armas abandonadas, y se limitaron a arrojar unas pocas flechas con fuego al fuerte. Dentro, mientras tanto, hubo dos consejos —«demasiado públicos y generales», al decir del autor anónimo—, y se convino en que por falta de munición y otras circunstancias el fuerte era indefendible; Holwell propuso huir por el río la siguiente noche, y emplear el tiempo restante en salvar los registros y el dinero (treasure) de la compañía. Grant escribe: «En este estado de irresolución y gran confusión, permanecimos sin concretar ningún plan hasta la luz del día, en espera de lo que la mañana podía deparar a nuestra esperanza de retirarnos la siguiente noche».
Lo que la mañana siguiente deparó fue un ataque masivo: «La tumultuosa acometida de los enemigos infundió el pánico en muchos, que esperaban que el lugar fuera tomado al asalto en cualquier momento, y como ningún cuartel fue dado, ninguno podía ser esperado» (Grant). La artillería de los ingleses hizo «terrible ejecución» entre la multitud de los atacantes (Holwell escribió, después de estar preso en Murshidabad, que los bengalís le habían admitido 5.000 muertes en todo el asedio), pero no se consiguió detener su fuego. En ese momento se produjo lo que Busteed califica con consternación como «un ejemplo de cobardía, deserción e inhumanidad»: entre las diez o las once hubo una falsa alarma acerca de que los enemigos estaban forzando la defensa que llegaba hasta el muelle, lo que produjo una huida general y desordenada hacia el río; una multitud se apiñaba en la escalinata que daba al muelle para montar en un barco, y el propio gobernador, Roger Drake (que hasta ese momento se había comportado valerosamente), también embarcó: «Al marcharse, varios mosquetes dispararon sobre él, pero ninguno fue lo bastante afortunado para dar en el blanco» (relato anónimo). El capitán Grant intentó disuadirlo de abandonar a los que quedaban, pero finalmente él también escapó. Los que pudieron hacerse con un barco huyeron, y no pocos murieron ahogados en el desorden de la estampida.
Más tarde, Grant y otro oficial fueron expulsados del servicio por deserción de su puesto, pero aquél alegó con éxito que, antes de mirar por su suerte, había intentado convencer al gobernador de que no se marchara y, una vez a bordo, de que se socorriera a los que quedaban desamparados, con lo que fue reincorporado.
En 1772 el Select Committee de la Cámara de los Comunes, reunido para informarse del estado de los asuntos ingleses en las Indias Orientales, abordó el tema de la toma de Calcuta. Una de las personas cuyo testimonio escucharon fue John Cooke, secretario del gobernador y del ayuntamiento de Calcuta en 1756: «Tan pronto como fue conocido que el Gobernador había dejado la Factoría, la puerta hacia el río fue inmediatamente cerrada para prevenir más deserciones, y la voz general de la guarnición fue que el señor Holwell tomara a su cargo la defensa del fuerte». Se hicieron señales en vano a los de los barcos para que volvieran y, «pasado el momento de pánico, reflexionaran sobre cuán cruel y vergonzoso era dejar a sus compatriotas a merced de un bárbaro enemigo».
El fuerte resistió dos días. El 19 de junio el único barco de la Compañía que quedaba (el Prince George, ocupado en proteger una posición en las afueras de la ciudad) se dirigió a socorrer a los sitiados, pero la torpeza de su piloto lo hizo encallar.
Por la noche se suspendió el ataque al fuerte. Las casas que ardían a su alrededor proporcionaban un «espectáculo de indecible terror» (Cooke). Al día siguiente Holwell hizo un recuento y encontró que de los no más de 170 soldados que habían quedado tras la desbandada por el río, habían muerto ya 25 (Grant habla de más de 50), y estaban heridos unos 70. Hubo, pues, que rendirse. Se levantó bandera de tregua, lo que no evitó que al entrar las fuerzas del nabab en el fuerte se produjeran algunas escaramuzas mortales. Los nativos y otros refugiados extranjeros (también europeos) fueron autorizados a marcharse; a los demás, fuera de desvalijarlos, se los trató «sin violencia», al decir de Cooke.
Holwell se entrevistó con Siraj, y éste le aseguró «sobre la palabra de un soldado» que ningún mal les haría. Lo que pasó a continuación está envuelto en la polémica; de entrada no se sabe cuántos prisioneros se hicieron: según el relato de Holwell 146, pero algunos historiadores rebajan esta cifra: Simon Schama, en su famoso documental A History of Britain, a la tercera parte; Stanley Wolpert, profesor emérito en la UCLA, habla de 64 personas encarceladas. Y más controvertido aún es lo que se hizo con ellos: el relato de Hollwell es estremecedor y ha consagrado el suceso en la Historia de la India: afirma que sobre las siete y media de la tarde todos los prisioneros fueron encerrados en la celda conocida como Black Hole, un cuarto de 4,3 por 5,5 metros con dos pequeñas ventanas enrejadas: «Pocos entre nosotros, exceptuando a los soldados, teníamos la menor idea de las dimensiones o naturaleza de un lugar que la mayoría nunca habíamos visto». La noche, como corresponde a la víspera de las primeras lluvias monzónicas, fue sofocante y, además, los edificios no dejaban de arder alrededor.
El encarcelamiento duró diez horas.
Nos cuenta Holwell que llamó a la calma y que al principio sólo se escuchaban los lamentos y gemidos de los heridos. Intentó sobornar a un guardia para que dividiera a la gente o dejara la puerta abierta, y el soldado fue a hacer la gestión, pero volvió sin haber logrado nada. El calor y la sed llevaron a casi todos a desprenderse de sus ropas. Se pensó en subir y bajar por grupos para repartir el poco aire, pero los más débiles no podían incorporarse y murieron pisoteados. Se hicieron infructuosos esfuerzos para forzar la puerta. Una hora después del encierro la mayoría ya clamaba por agua. Un guardia compasivo vertió una poca en los sombreros de algunos, pero la ansiedad les hizo tirar buena parte. Algunos guardias iluminaron con las linternas para ver mejor cómo se peleaban por ella.
Sobre las once y media, la mayoría de los supervivientes deliraba. La gente se pisoteó para conseguir aire… Sólo veintitrés seguían vivos cuando se abrió la puerta cerca de las seis de la mañana del 21 de junio.

De ser cierto todo esto, ¿quién fue el culpable? Probablemente, una simple orden de encarcelamiento, pasada de un mando a otro, dio con ellos en la única celda que había en el fuerte. La crueldad y el miedo a responsabilizarse de los carceleros hicieron el resto.
Cuando se despertó, el nabab hizo venir a un exhausto Holwell y, tras darle un poco de agua y hacerlo sentar, le mostró su contrariedad por el escaso botín, como si no hubiera pasado nada particular esa noche. Holwell pensó que todo se había debido «al resentimiento y deseo de venganza de los jemadars (sargentos) a cuya custodia fuimos entregados por el número de sus compañeros muertos durante el asedio».

Este relato —que se corresponde con algún que otro testimonio, como el de John Cooke— no fue contestado en su tiempo, e incluso mucho después, en octubre de 1883, Busteed se emocionaba con la excavación arqueológica que sacó a la luz los restos de la celda (el viejo fuerte se había demolido en 1818); pero modernos historiadores han reparado en hechos desconcertantes: crónicas contemporáneas musulmanas (como el Siyar ul Mutakherin o el Riyaz us Salatin) no mencionan nada parecido, los habitantes autóctonos de Calcuta o Bengala no parecen haber sabido nada del hecho, y en las cartas de Robert Clive y Charles Watson (que reconquistaron Calcuta) al nabab o a la Corte de Directores (órgano de gobierno de la Compañía en Londres) tampoco se encuentra ninguna referencia. Es más, en el tratado conspirativo que se fraguó poco después con el pretendiente al masnad Mir Jafar se establecían indemnizaciones a los ingleses por varios conceptos, pero la matanza del Black Hole está ausente. En 1915 el erudito británico J. H. Little, en su artículo The “Black Hole”. The Question of Holwell's Veracity, afirmó que la version de Holwell era una «gigantesca patraña». J. L. Mehta, en su reciente Advanced study in the history of modern India 1707-1813 (2005), recoge los argumentos de Little y sostiene que Holwell «no era fiable. Era una persona inescrupulosa y codiciosa, que no disfrutó de buena reputación entre sus propios compatriotas como hombre íntegro y recto». Lo que no se compadece —opino— con el hecho de que le fuera confiada la gobernación del Fuerte William cuando Roger Drake lo abandonó: John Cooke refiere incluso que Mr. Pearkes, al que por rango le hubiera correspondido el puesto, renunció a su derecho en favor de Holwell. Por otra parte, dos libros de comerciantes armenios contemporáneos sí hacen referencia al suceso: en el autobiográfico Life and Adventures of Emin Joseph Emin (Londres, 1792) se habla de que 400 (¿40?) ingleses fueron ahogados en el Black Hole, y Thomas Khojamal, en su History of Industan (Allahabad, 1764), informa de la muerte allí de cincuenta europeos.

Para un pormenorizado análisis de esta controversia sugiero la lectura de Sirajuddaullah and the East India Company, 1756–1757: Background to the Foundation of British Power in India, de Brijen K. Gupta (págs. 70 y ss.).

El mismo 21 de junio se ordenó a los europeos que habían estado presos que abandonaran Calcuta antes de la puesta de sol, so pena de perder sus orejas y narices. La ciudad fue rebautizada como Alinagore.
Pensando que la riqueza de la Compañía estaba enterrada en algún sitio, el general Meer Muddun envió a Murshidabad encadenados a Holwell y tres de sus compañeros sin el conocimiento del nabab, al que disgustó esta decisión. Estando en la capital, lograron captar su atención cuando pasaba a su lado en un palanquín, y fueron inmediatamente liberados.

Holwell se refiere en su relato a una única mujer presente en la celda (a fine woman, dice); superviviente quizá gracias a los desvelos de su marido, que sí murió. La señora Carey, según Holwell, no fue liberada como los demás, ya que «era demasiado joven y atractiva». El historiador Robert Orme, que a la sazón trabajaba para la Compañía en Madrás, dice que se la quedó Mir Jafar, y Thomas Macaulay, historiador del siglo XIX, se la adjudica al propio Siraj-Ud-Daulah. Busteed, por su parte, hizo averiguaciones y, para nuestra tranquilidad, nos dice que esta joven no pasó por el harén, sino que se casó poco después con un militar y se quedó a vivir en Calcuta o en sus alrededores. El descendiente de la señora Carey que le informó también le pudo enseñar un retrato: «existe todavía una bien ejecutada miniatura de ella, pintada en el interior de la tapa de una cajita, y ciertamente testifica la veracidad de lo que Holwell registró sobre su apariencia personal, pues el artista la ha mostrado en su hermosa juventud».
En su libro menciona que, unos años antes, el Calcutta Englishmen había publicado una carta sobre una anotación en las guardas de una vieja edición del libro de Holwell; estaba manuscrita y parecía (por coincidencia del nombre) ser obra de un abogado de la Corte Suprema de Bengala. En dicha anotación un tal Thomas Boileau nos habla de la visita que hizo a Mrs. Carey en agosto de 1799: «esta dama, que cuenta ahora cincuenta y ocho años, como ella misma me dijo, es de una estatura por encima de la común, y muy bien proporcionada, de un bello color mestizo, con rasgos regulares, que dan evidentes muestras de una belleza que debe de haber suscitado admiración. Ella confirmó todo lo que Mr. Holwell ha dicho sobre el asunto del Black Hole». También le contó que murieron allí su madre, su hermana de diez años, y otras mujeres y niños.

En enero de 1757 tropas enviadas desde Madrás recuperaron el fuerte, defendido por apenas 500 soldados; Siraj contraatacó sin éxito y tuvo que aceptar un tratado de paz. Robert Clive, comandante de las fuerzas de tierra, aprovechó para asaltar la colonia francesa de Chandernagar y destruir sus fortificaciones y muchas de sus casas, con lo que se privó al nabab de un aliado y se golpeó a un rival comercial. Los ingleses tramaron con Mir Jafar el derrocamiento de Siraj, quien, tras ser traicionado en el campo de batalla, fue asesinado en la huida. Hoy en día, tanto en la India como en Pakistán y Bangla Desh, Siraj-Ud-Daulah es visto como un luchador por la libertad, mientras su sucesor Mir Jafar —que había conspirado también contra Ali Vardi Khan— ha pasado a la Historia con el sobrenombre de Gaddar-e-Abrar, (de gaddar: traidor y abrar: fe), y su nombre es usado como sinónimo de colaboracionista. Sir William Meredith, durante un control parlamentario sobre el desempeño de Robert Clive en la India, dedicó unas juiciosas palabras a quien había sido enemigo de su país: «Se dice que Siraj-ud-Daulah fue un muy malvado y cruel príncipe, pero cómo mereció esa reputación no se sabe, de hecho. Él era muy joven cuando murió, y la primera provocación a su enemistad fue dada por los ingleses. […] Se concertó la paz con él, y las personas que fueron como embajadores a confirmarla tramaron la conspiración que le privó de su reino y acabó con su vida».
***
Hace unos meses escuchamos a Salma Akhter, ganadora del concurso CloseUp1 (de la televisión de Bangla Desh) en su edición del 2006. Hoy escucharemos a la ganadora del 2008: Sania Sultana Liza.

Bhul kore jodi kokhono

Bhul kore jodi kokhono
Si alguna vez por error
mone pore ei amai
me recuerdas
nirobi jodi oi duti chok
Si tus ojos calladamente
jole beje tomar
derraman lágrimas
mone rekho ami ekhono
recuerda que yo aún
tomari protikaye
te estoy esperando
Bhul kore jodi kokhono…

Raat jege jege Jodi

Si después de noches en vela
du choke pore bishader chaya
tus ojos se entristecen
obhimaner pala shesh na holeo
aunque la aflicción no haya terminado
buke jome thake maya
el sentimiento sigue guardado en el corazón
(2)

mone rekho ami ekhono
Recuerda que yo aún
tomari protikaye
te estoy esperando

Bhul kore jodi kokhono
Si alguna vez por error
mone pore ei amai
me recuerdas
nirobi jodi oi duti chok
Si tus ojos calladamente
jole beje tomar
derraman lágrimas

Shara ta din bhore Jodi
Si a lo largo del día
neje ke boro eka ki lage
te sientes muy solo
obhijoger kotha shesh na holeo
aunque los reproches no hayan terminado
shesh hoge onorage
el cariño prevalecerá
(2)
mone rekho ami ekhono
Recuerda que yo aún…
tomari protikaye
te estoy esperando
Bhul kore jodi kokhono…


Ultima edición por momper el Dom Ago 18, 2013 9:06 pm; editado 1 vez
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Davout



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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 12:12 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

- Muy bonita canción.
_________________
LA PATRIE EN DANGER
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