VIVIR ENTRE DOS MUNDOS. LAS FRONTERAS DEL SUR DE LA ARGENTINA. SIGLOS XVIII Y XIX – VVAA

Vivir entre dos mundosEn esta segunda reseña, he optado por presentar y criticar un libro relacionado con la historia argentina, con el mundo de frontera durante los siglos XVIII y XIX para ser más preciso.

Si bien esta obra es una compilación de varias mini biografías de personajes que habitaron la frontera, la misma no pierde un espíritu de cuerpo, al presentarnos una clara y amplia visión sobre cómo era vivir y muchas veces morir, es ese mundo fronterizo que daba sus últimos estertores, producto del avance del mundo de los huincas (blancos).

Al referirnos al mundo de frontera, hablamos de la línea de contacto entre la sociedad blanca de fines del virreinato y comienzo de la formación del estado argentino, y de los diversos grupos indígenas que habitaban las pampas y patagonia (hoy argentina).

Uno de los aspectos más interesantes y atractivos de esta obra, es la visión del mundo de frontera no como una línea fija que delimitaba las zonas de influencias de indios y blancos, sino como un mundo donde no hay limites fijos establecidos, convirtiéndose la frontera en un lugar de intercambio y dinámico, donde tanto los hombres blancos como los indios establecían y construían relaciones de poder, que luego refractariamente se reflejaban y se consolidaban dentro de sus sociedades de pertenencia “coincidimos en pensar la frontera mas bien como un espacio que , históricamente construido. Marcaba un ámbito de interacciones complejas que, sin excluir la violencia, incluían múltiples formas de complementariedad y convivencia y, en conjunto, abarcaban prácticamente todas las instancias de la realidad social”(Mandrini 2006). A partir de de esta visión los autores a través de sus distintitos biografiados, dan por tierra con la visión tradicional de la historiografía argentina, la cual de una manera simplista pero útil a su proyecto de nación en formación, presentaban el mundo de frontera como la lucha entre la sociedad blanca civilizada, frente a la barbarie indígena, un mundo de buenos y malos, donde el único intercambio posible era el de lanzazos por disparos.

Ahora bien, ¿Qué nos encontrábamos en el mundo de frontera?. Bueno, en el mundo de frontera podíamos encontrar desde bandidos, fugitivos, malones indígenas, milicias, viajeros, oportunistas, mercenarios, gauchos y demás personajes. Las distintas biografías abarcan caciques legendarios como Llanquetruz, los Catriel, Sayhueque, militares como Benito Machado, colonos extranjeros como la danesa Dorotea Fugl o el gales Evans, hasta renegados como Juan de Dios Montero, el arco de personajes es muy rico y variado. A través de cada uno de los personajes vemos de formar clara, como era la vida y las formas de socialización, y a su vez en el contexto sumativo de la obra, podemos observar las distintas estrategias y luchas de los lideres indígenas por retrasar el ocaso de una forma de vida, condenada a desaparecer, bajo el discurso unívoco de una sociedad blanca devota de la “civilización y el progreso”, y de una no tan civilizada utilización de la potencia del Rémington, para barrer de la historia, a los pueblos indígenas y su legado.

En conclusión, considero que el libro nos permite insertarnos en la temática de la frontera de una forma amena y simple, ya que no necesariamente se debe leer de forma lineal, ya que cada biografía es una pequeña obra en si misma. Por otra parte nos puede servir de complemento, para comparar con lo sucedido a los indígenas de Norte América (más conocido por películas, sino Mirara Danza con Lobos) y advertir, que bajo apariencias distintas, los procesos de persecución y exterminio de los indígenas se produjeron a lo largo del continente americano, sufriéndolo tanto los sioux como tehuelches.

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24 comentarios en “VIVIR ENTRE DOS MUNDOS. LAS FRONTERAS DEL SUR DE LA ARGENTINA. SIGLOS XVIII Y XIX – VVAA

  1. hector dice:

    ignacio

    el libro llega a mencionar algo de Sarmiento?

  2. ignacio el argentino dice:

    Si bien Sarmiento, no es base de ninguna biografía, si se lo menciona, ya que sus exposiciones en el “Facundo Civilización o Barbarie”. se constituyeron en la base de una visión de la frontera que se instaló en la historiografía argentina, y a la cual esta obra en su conjunto intenta rebatir.

  3. Arauxo dice:

    Querido Ignacio:

    Ante mi supina ignorancia en la materia, Ignacio, hago como los famosos monos indios, que es lo único que me és lícito hacer en estas condiciones: ver, oir y callar. Y así, aprendo algo.

    Un saludo.

    (Y felicidades por la elección, Ignacio. Ya era hora de que hubiese en Hislibris una reseña que versara sobre la Historia específica -sin conquistadores de por medio- de ese continente -y me refiero al sur, claro- que tantos hislibreños alberga…)

  4. ignacio el argentino (en el siglo V Dómofilo el tespio) dice:

    Gracias maestro Arauxo. A sus servicios.

  5. pepe dice:

    Felicidades por la reseña, Ignacio, coincido con Arauxo en que ha sido una buena elección. Existen bastantes libros de viajes por la Patagonia en los que el viajero busca encontrar soledad y ecos del pasado para acabar, a menudo, encontrándose a sí mismo. Por citar alguno reciente, está Tras las huellas de Darwin, de Toby Green, en el que el autor intenta repetir los viajes a caballo que hizo Darwin por América del Sur, comparando lo que se va encontrando por allí con lo que éste encontró 165 años antes. También hay uno del famoso Bruce Chatwick, En la Patagonia creo que se llama, cuya intención es recorrer el territorio en busca de historias y leyendas, quizá alguna del estilo del libro que reseña Ignacio; a mi juicio, es menos recomendable que el de Green. Para citar alguno clásico, Tres años entre los patagones es el relato de un francés que estuvo cautivo en la Patagonia entre 1856 y 1859. Y ya que Chile queda cerca, por terminar citando otra obra aún más clásica, Alonso de Ercilla compuso hacia finales del siglo XVI un poema épico, La Araucana, de tanto valor histórico que ha sido considerada como la primera historia de Chile; de ella son estos versos en los que se describe a los araucanos:

    Son de gestos robustos, desbarbados,
    bien formados los cuerpos y crecidos,
    espaldas grandes, pechos levantados,
    recios miembros, de nervios bien fornidos;
    ágiles, desenvueltos, alentados,
    animosos, valientes, atrevidos
    duros en el trabajo y sufridores
    de fríos mortales, hambres y calores.

    Saludos.

  6. Arauxo dice:

    Y con tu venia, Ignacio y la de Pepe -maestro de la lírica en Hislibris-, el poema épico de La Araucana me trae a la memoria el bello soneto de alejandrinos que Rubén Darío dedicó a Caupolicán, el mismo caudillo mapuche que ensalza Alonso de Ercilla y que se enfrentó a los conquistadores españoles; que, después de ponerlos en jaque, fue capturado por Pedro de Avendaño; y que murió en 1558 del modo más salvaje, empalado, en uno de los muchos actos brutales protagonizados por las fuerzas españolas. Y como sé que te gustará esta incursión en “tu terreno”, Pepe, me permito la licencia de incluir el susodicho soneto, tan bello como épico:

    Es algo formidable que vio la vieja raza:
    robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
    salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
    blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

    Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
    pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
    lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
    desjarretar un toro, o estrangular un león.

    Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
    le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
    y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

    «¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.
    Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: « Basta»,
    e irguióse la alta frente del gran Caupolicán
    .

    Un saludo.

  7. pepe dice:

    Joder, esto se pone emocionante. El peruano José Santos Chocano, poeta modernista conocido también por el seudónimo de el cantor de América, revolucionario (fue secretario de Pancho Villa) y protector de los indios, tiene también un soneto dedicado a Caupolicán que es no menos hermoso que el de Dario:

    Ya todos los caciques probaron el madero.
    «¿Quién falta», y la respuesta fue un arrogante: «¡Yo!»
    «¡Yo!», dijo; y, en la forma de una visión de Homero,
    del fondo de los bosques Caupolicán surgió.

    Echóse el tronco encima, con ademán ligero,
    y estremecerse pudo, pero doblarse no.
    Bajo sus pies, tres días crujir hizo el sendero,
    y estuvo andando… andando… y andando se durmió.

    Anduvo, así, dormido, vio en sueños al verdugo:
    él muerto sobre un tronco, su raza con el yugo,
    inútil todo esfuerzo y el mundo siempre igual.

    Por eso, al tercer día de andar por valle y sierra,
    el tronco alzó en los aires y lo clavó en la tierra
    ¡como si el tronco fuese su propio pedestal!

    Saludos.

  8. Arauxo dice:

    Pues, ya puestos, Pepe, y para que todo no sean críticas al pasado español, podemos rescatar parte (entero, no, para que no me riñan…) del poema Salutación del optimista, en el que el mismo Rubén Darío propone un canto a la esperanza, que encuentra en la progenie hispana y en la unión de los dos continentes hermanos su inspiración:

    Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
    espíritus fratemos, luminosas almas, ¡salve!

    Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba
    o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo,
    ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras,
    mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos,
    del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,
    digan al orbe: la alta virtud resucita
    que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.

    ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos
    y que el alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
    No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo,
    ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro,
    la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,
    que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,
    ni la que tras los mares en que yace sepultada la Atlántida,
    tiene su coro de vástagos altos, robustos y fuertes.
    Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos;
    formen todos un solo haz de energía ecuménica.
    Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,
    muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.

    Un continente y otro renovando las viejas prosapias,
    en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
    ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.
    La latina estirpe verá la gran alba futura:
    en un trueno de música gloriosa, millones de labios
    saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,
    Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva
    la eternidad de Dios, la actividad infinita.
    Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros.
    ¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!

    Los dos primeros versos del poema presiden hoy el Monumento a la Raza que se levantara con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla, y que se encuentra a la entrada del Parque de María Luisa, muy cerca de la Plaza de España, que supongo conocerán algunos Hislibreños. Una exposición que transformó buena parte de la fisonomía de la ciudad, que legó a Sevilla numerosos pabellones, emblemáticos monumentos de estilo regionalista andaluz -como la propia Plaza de España, obra de Aníbal González-, el Gran Teatro Lope de Vega, el Casino de la Exposición y otras muchas cosas. Pero que, desde la perspectiva económica, fue un perfecto desastre
    por la fatídica coincidencia en la fecha -1929- con el comienzo de la gran Depresión.

    Un saludo, esta vez, sí, espeso, espeso, espeso…

  9. Ascanio dice:

    Perdonad que me entrometa en los aires líricos que soplan por aquí, pero voy a demostrar mi total desconocimiento sobre la vida y muerte de Caupolicán formulando la siguiente pregunta:
    ¿Este hombre por qué anduvo tanto, que todos los versos lo mencionan?
    ¿Tenía algo que ver con Forrest Gump?
    PS: ¿tienen algo que ver los araucanos y los arauxanos?
    Ignacio, felicidades por tu interesante reseña .

  10. pepe dice:

    Ascanio: en el Canto II de La Araucana se relata la disputa entre los distintos jefecillos araucanos por hacerse nombrar caudillo o Toqui y el método ideado por el anciano cacique Colocolo para designarlo sin necesidad de recurrir a ningún derramamiento de sangre:

    En la virtud de vuestro brazo espero
    que puede en breve tiempo remediarse;
    mas ha de haber un capitán primero,
    que todos por él quieran gobernarse.
    Este será quien más un gran madero
    sustentarse en el hombro sin pararse,
    y pues que sois iguales en la suerte,
    procure cada cual de ser más fuerte

    Por este motivo a Caupolicán se le suele representar a menudo con un tronco al hombro. Como ya hizo antes Arauxo, yo también pido disculpas a Ignacio por haber desviado un poco el hilo de los comentarios sobre el libro reseñado.

    Saludos.

  11. ignacio el argentino (en el siglo V Dómofilo el tespio) dice:

    Bueno, muchas gracias amigos, aunque me han llevado el tema de Argentina a Chile, son muy lindo los versos que han rescatado. En cuanto al tema de los viajeros, mi tesis para la licenciatura, que aun falta mucho por hacer, es sobre los viajeros extranjeros durante el periodo comprendido entre los años 1820 a 1875 por las zonas pampeanas y patagónicas; Guinnard (el que hacías tu referencia pepe), Bone Head, Scarlett, Miers, Armaignac, Mac Cann entre otros, son los viajeros que he estudiado.
    saludos.

  12. Valeria dice:

    Pues yo también me alegro de que Ignacio / Domófilo nos facilite la oportunidad de saber un poquito más acerca de nuestros hermanos americanos.
    Un saludo.

  13. pepe dice:

    Arauxo: a pesar de que Rubén Dario sea considerado un hito de las letras hispánicas, un puente entre dos mundos, vanguardista, renovador, inventor del modernismo y de nuevas formas métricas, a pesar de su técnica verbal y de su lenguaje rítimico, a mi me parece un poco pesado y los versos de la salutación del optimista no son lo mejor de este escritor de mucha pluma. Por cierto, que en el Canto a Colón no parece tan contento con la progenie hispánica …

    Saludos.

  14. Arauxo dice:

    Sí, tiene las dos vertientes. Pero es el modernismo literario encarnado y eso es indiscutible. Cuando lees muchos de sus poemas (entre ellos, por supuesto, la Salutación del optimista), pareces estar viendo las casas de Domenech i Montaner o los lienzos de algún prerrafaelita…

    Pero se nos va a enfadar Ignacio (y con razón). Así que cambio y corto.

  15. richar dice:

    Saludos,

    Ignacio, buena reseña, que nos permite también conocer un poco de la Historia del otro lado del charco. Mi sublime ignorancia me lleva a no conocer a ni uno de los biografiados que mencionas… desastroso.

    Por cierto Arauxo & Pepe, genial disputa poética, gracias.

    Un saludo,
    Richar.

  16. Florencia dice:

    Creo que la reseña es muy buena y como docente desearía sea publicada en algún ámbito que invite al resto de nuestros colegas de vocación docente a leer sobre el tema y dejar de dictar la historia Americana desde la llegada de Colón y la historia Argentina desde Roca y la mal llamada “conquista del desierto”…

  17. ignacio el argentino dice:

    Gracias Florencia y bienvenida.

  18. Alberto dice:

    A los interesados en esta etapa de la historia argentina les recomiendo un clásico sobre el tema: Una excursión a los indios ranqueles, escrito por Lucio Mansilla, militar encargado de fijar las condiciones de uno de los tantos acuerdos de paz que firmó el gobierno argentino con las tribus nómadas de Patagonia. Mansilla era, además, escritor y periodista. Un hombre refinado y de buena cuna que escribe con un estilo muy ameno, lleno de guiños y jugosas descripciones de la vida en la frontera.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Una_excursi%C3%B3n_a_los_indios_ranqueles

  19. ignacio el argentino dice:

    Hola y bienvenido Alberto. El libro de Mansilla es un clásico. Saludos

  20. HISTORIA SINGULAR: RECONOCIMIENTO AL MÉRITO: EL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.-

    Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva.
    Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas (Calfucurá, Namuncurá, Pinsén, Catriel, Coliqueo, Sayhueque, entre muchos más), numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar, entre otras más.-
    En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” (participó en la célebre expedición a los toldos del cacique Namuncurá) y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”.
    Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-
    http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com

  21. ignacio el argentino dice:

    Hola Horacio! Bienvenido. Muy interesante tu aporte sobre la vida de este capitán. Ya me daré una vuelta por tu blog.
    Saludos

  22. hola esto esta re bueno. los blog que bisito, les digo que UnBomberoDeCatriel estubo aqui.
    gracias sigue para adelante

  23. ignacio el argentino dice:

    Aunque mucho no entendí, bienvenido bombero de Catriel. Saludos

  24. susanita dice:

    Hola Ignacio, recién conozco esta página y estuve leyendo la reseña de tu libro. Me parece muy interesante y encomiable tu trabajo puesto que, como bien sabrás, la historia argentina, y del mismo modo creo que otras historias,sudamericanas, centro americanas e incluso norteamericanas, han sido saboteadas por quienes ejercen el poder, y el poder se trasunta de diferentes modos.De allí que, reunirte con biografías, te habrá resultado muy difícil y demasiado árido el terreno para discernir. Hay un tema que la gente no tiene en claro y es el referido al de los mapuches, ya que los confunden con indígenas argentinos, cuando en realidad no es así. Los Mapuches son un pueblo-nación que pertenece a la región de Chile y que han ocupado vastas regiones argentinas del sur, exterminando inclusive a poblaciones autóctonas, tal como exterminaron a los tehuelches, entre otros. Realmente te felicito por tu labor y te deseo mucho éxito

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