SOLDADOS Y FANTASMAS: MITO Y TRADICIÓN EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA – J. E. Lendon

SOLDADOS Y FANTASMAS: MITO Y TRADICIÓN EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA - J. E. LendonEste libro tiene ya una antigua relación con Hislibris. A comienzos de 2007 un grupo de valientes, capitaneados por el ínclito Richar, se lanzaron a la lectura simultánea del volumen (como aún puede leerse en la sección de «Antiguas lecturas» del foro). Y he aquí que tras más de tres años, la reedición del libro cae en mis manos, quizás enviada por Ares, Marte, Atenea o Minerva. Aunque a muchos de los antiguos lectores el libro se le hizo demasiado denso y aburrido, algunos otros encontraron cosas de interés entre sus páginas. Yo soy uno de ellos.

A la hora de comenzar a leer el libro debemos tener claro que estamos ante un estudio de historia militar, lo cual ya puede echar para atrás a más de uno y de dos. Pero… no es un estudio militar al uso. El libro es también un estudio de las mentalidades colectivas de los soldados de las distintas etapas que conforman la historia greco-romana y de cómo la tradición, lo mítico, los fantasmas, influyeron en su forma de hacer la guerra. No es un estudio sobre el «Cómo cambian las cosas» si no más bien sobre el porqué de esos cambios.

Para el señor Lendon –profesor en la universidad de Virginia-, la Ilíada no puede ser usada como fuente para el estudio de lo militar durante la guerra de Troya, ni siquiera sobre los siglos de la Edad Oscura –ya que con dificultad sabremos qué tradiciones están mezcladas con cuáles otras- pero sí es una herramienta muy útil para ver como sus escritos se reflejan en la forma de hacer la guerra de los griegos posteriores. Y es que hasta el propio Alejandro llevaba la Ilíada como libro de almohada y tenemos incluso ejemplos de cómo la tradición heroica en ella expuesta influyó en las campañas persas del emperador romano Juliano en el 363 d. C.

Por lo tanto, hasta llegar a Juliano y su campaña persa  y posteriormente a la nefasta batalla de Adrianópolis con la que prácticamente concluye el recorrido expositivo, el libro se divide entre el estudio de los dos mundos: el griego y el romano. Comienza tratando de explicar el origen del modo de hacer la guerra «hoplítico» y lo sitúa no simplemente como algo práctico debido a su funcionalidad y a los avances en armamento, sino que es algo natural en la evolución del espíritu competitivo griego, trasplantado del hombre individual al espíritu común de las poleis. Al igual que competían entre ellos en los Juegos, la guerra era otra forma de competición y la falange una forma de unir a todos los ciudadanos en esa prueba. Tenemos después diversos capítulos dedicados a la evolución de esta falange hasta llegar a Alejandro Magno y sus sucesores. Para el autor, la falange macedónica coge su inspiración en la Ilíada a través de la figura de Néstor y su forma de ordenar a sus tropas como regimiento y no lanzarlas al combate de forma desordenada. Analizará también los éxitos de Alejandro y a qué se debieron, además de la influencia de la tradición homérica en sus hazañas.

Tenemos también cómo en el mundo romano el ejército se debatía siempre entre la «virtus» (valor, hombría) de sus soldados ante el combate y el ansia de librarlo para ganar gloria y botín con el de la «disciplina», la capacidad para obedecer órdenes y acatar planes y estrategias para poder vencer en las batallas. Y es a partir de que los romanos comienzan a absorber la cultura griega cuando esta «disciplina» adquiere mayor importancia, al estar muy influidos los comandantes romanos con la forma de hacer la guerra de los griegos (entre ellos destaca el autor algunos ejemplos como Escipión Africano, Escipión Emiliano, Pompeyo y César). Entre el conflicto de estos dos conceptos y ante diversas necesidades se va transformando la legión manipular en la legión de cohortes y asistimos a la desaparición de la «falange romana» (cuyo ejemplo eran los triari y las primeras formas de hacer la guerra del ejército romano) hasta que muchos siglos después los romanos vuelvan a adaptarla en los muros de escudos de finales del imperio. Y es que, para el autor, el ejército bajo-imperial no era peor en entrenamiento ni equipamiento que cualquier ejército anterior, simplemente era una máquina muy cara de mantener y cada vez más reducida. Los romanos no podían alinear en el campo decenas de legiones y por todo el imperio había problemas a la hora de reclutar soldados –de ahí la instauración del «servicio militar obligatorio» que tantos problemas trajeron a los cristianos y tanta publicidad les dio sus martirios negándose a él-. Hay un análisis de cómo el libro de Vegecio sobre el mundo militar no deja de ser un canto de sirena a una antigüedad que como siempre, se consideraba mejor dentro del concepto de decadencia tan típico del mundo greco-romano, aunque el propio Vegecio nos diga que en su día, tanto la caballería como las armas de asedio era superiores. Para él, el problema era la infantería, la que siempre había dado la victoria a Roma y ahora era incapaz de emular las hazañas de sus ancestros debido a un peor entrenamiento y capacidad. El peso de la tradición aplastaba siempre a los soldados del mundo antiguo. Para el autor, finalmente, los fantasmas acaban venciendo a los soldados.

¿Son convincentes las tesis de J. E. Lendon? He de decir que sí. Al menos obliga a ir a las fuentes y hacer un trabajo de reinterpretación si se quiere sacar punta o discutir sus afirmaciones, que al menos están bien documentadas y construidas. El uso de fuentes –y su nueva crítica- es excelente –estéis o no de acuerdo en sus interpretaciones. Y es que de las casi 600 páginas del libro, en torno a 200 son bibliografía y notas explicativas. El libro se lee bastante rápidamente si os interesa el tema de la historia militar greco-romana aunque quizás eche para atrás a aquellos que vayan buscando alguna otra cosa.

Yo, por mi parte, lo he disfrutado bastante.

Soldados y fantasmas: mito y tradición en la antigüedad clásica
Autor: J. E. Lendon.
Páginas: 560.
Editorial: Ariel (2011)

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14 comentarios en “SOLDADOS Y FANTASMAS: MITO Y TRADICIÓN EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA – J. E. Lendon

  1. cavilius dice:

    No, si el libro no está mal del todo, pero quizá es algo simplista en algunos planteamientos, demasiada ansia por la respuesta rápida. Al menos en la parte griega, que es la que he leído (con la romana no pude). Rescato una frase que me llegó al alma:

    …la historia de la Grecia clásica es el retrato de una naturaleza muerta que puede contemplarse mediante una rápida aunque aguda mirada, y las campañas de Alejandro componen un anticuado óleo histórico…

    Y esto es lo que puse hace 4 años en el hilo aquel que menciona vorimir:
    Creo que la idea de la que parte Lendon, con la que se mueve, en torno a la que sostiene toda su argumentación, y que le sirve para sentenciar a toda la historia militar griega, es la típica que se le suele colgar a todo lo que huele a griego: el espíritu competitivo. Y no es que no sea correcto, pero ceñirse única y exclusivamente a ella me parece bastante simplista. Los ejércitos micénicos eran competitivos e individualistas, los hoplíticos no lo eran en la forma pero sí en el fondo, Alejandro llevaba la Ilíada bajo el brazo mientras daba mandobles… En fin, que doy la razón al sector romano del foro y, si hacemos caso a Lendon, al ejército griego le pega más lo de “fantasmas” que lo de “soldados”.

  2. Urogallo dice:

    Para mí el libro supuso una decepción comparable. Se aferraba con unas y dientes a ejemplos puntuales para extraer una tésis general. Todas las culturas guerreras de la historía han conservado rasgos arcaicos, por tradición, estética o simple costumbre, y esto no es privativo de la antiguedad, ni se puede explicar en un análisis tan superficial como el del autor.

    La parte de la Illiada es lamentable. El resto simplemente entretenido.

  3. Urogallo dice:

    Mi comentario básico sobre el libro. Por la parte juzgad el todo ( Como hace el autor)

    Según el autor se definen siempre como “redondos” los escudos en la Illiada, y eso es falso. De hecho, siempre se dice que: “Golpeaba la nuca y los talones”. Un escudo redondo de esas dimensiones habría sido imposible de manejar…Y lo de la “larga lanza”, vale, pero en la Illiada queda claro que todos los guerreros llevan 2 lanzas, una de embestida “la forjó para que con ella matara héroes”, y otra jabalina ligera” y le arrojó la lanza”.

  4. Farsalia dice:

    Yo me uno al grupo de los que no se aburrieron con este libro, que leí en esta edición casi en un suspiro hace unos meses. La parte romana, como comprenderéis, me interesó más que la griega y concuerdo en gran parte en lo que dice el autor y refleja Vorimir en su reseña; aunque quizá sea el último capítulo el más flojo al respecto. Interesantísimo el comncepto de la legión manipular. Me gustó especialmente el capítulo sobre el modo de encarar en la guerra durante la República del siglo II a.C., no rompiendo mitos, sino resituando la milicia (y la política) en términos más apropiados. Se refleja, entonces, como el imperialismos romano no era ni tan ofensivo, ni tan generalizado ni tan aceptado por todos como algo natural. Buen capítulo también el de César y sus soldados. Buen libro, en general, menos trabado en la parte griega que en la romana.

  5. cavilius dice:

    Lo que no acabo de entender, Urogallo, es por qué has usado negritas si yo he usado cursivas…

  6. Vorimir dice:

    Cosas de griegos y romanos Cavi, hay clases y clases.
    Por cierto, que a mí también me gustó más la parte romana. :P

    Es cierto que el libro puede ser “simplista” en sus planteamientos al intentar justificar con uñas y dientes una tesís, pero al menos lo hace documentadamente. Otra cosa es que pueda estarse de acuerdo o no, pero cuanto menos es un buen libro sobre el tema.

  7. Davout dice:

    Lo tuve en mis manos y no me decidí pero ahora sí creo que lo voy a comprar. Como no soy un experto en Grecia y Roma seguro que me sirve. Gracias Vorimir.

  8. Urogallo dice:

    Por documentadamente supongo que te refieres a que en la parte romana el autor introduce, más o menos desorganizadamente, un puñado de anecdotas de cierto interés.

    Pero creo que se le podría pedir más a un libro así. Yo personalmente ni siquiera lo conservé ( y eso que tenía la edición cara) , ni encontré nada digno en él para recomendarselo a nadie.

    Fué, sí, una lectura entretenida. Pero es que es un ensayo, no una novela, y de contenido es flojo, flojo. Algunas partes, directamente erróneas.

    LOS GRIEGOS.

    I- LUCHAR EN LA ILLIADA.

    El origen de los fantasmas.

    Los griegos y la Illíada.

    Pág 39-59.

    Flojísimo. Para empezar, fuerza demasiado dos ideas:

    A- Que podía existir honor en el manejo del arco. Falso. La Illiada lo relega como un arma traicionera y cobarde, sólo la protección de un Dios y su cólera pueden convertirla en letal…Y aún así es muy relativo, en la Illiada los arqueros no terminan de conseguir resultado convincentes, y desde luego, jamás comparables a los de los héroes.

    B- La idea de que Néstor aconseja unas tácticas y una organización de sus tropas que contradicen las del resto de líderes. Habría sido más sencillo aceptar la teoría general: Néstor, el caballero gerenio, es el más viejo de los reyes aqueos, y lo que hace es plantear la batalla al modo en que el combatía en su juventud, y que el resto de principes no imita.

    ¿Por que esta diferencia?. Según teorías modernas, respaldadas por la arqueología, Néstor procedería de una época en que existía una “verdadera” guerra de carros ( él y sus hijos son los mejores aurigas) y el resto de Príncipes han crecido en una época donde no había un uso real del carro más que como transporte.

    El resto, muy superficial, ni siquiera menciona las teorías sobre las dos lanzas ( Lanza de embestida y jabalina).

  9. Aretes dice:

    Recuerdo que empecé el libro con verdaderas ganas, pero, a lo mejor por las altas expectativas, me costaba un triunfo avanzar. Lo mejor sin duda, los comentarios de Uro, Cavi, Germánico y demás.

    Por cierto, impagables los ratos que disfruté en cada desayuno leyendo el hilo previo a la lectura.
    https://www.hislibris.com/foro-new/viewtopic.php?t=137&postdays=0&postorder=asc&start=75

  10. cavilius dice:

    Qué jóvenes éramos. Y cuánto pelo teníamos…

  11. Aretes dice:

    Bueno, yo no te recuerdo con la melena al viento…

  12. Tasos dice:

    Buena reseña, Vorimir, he rememorado la lectura de esta obra según avanzaba.

    Yo no soy ni experto en la Edad Antigua ni siquiera licenciado en Hª conque seguramente carezca de los conocimientos necesarios para refutar algún comentario, pero desde mi postura de profano confieso que este ensayo me gustó, amplió mis escasos conocimientos y me entretuvo; me pareció denso y de cierta complejidad en algunos momentos; percibí la parte griega y la romana bastante bien hilvanadas aunque yo no haría un distingo tan claro, ya que el influjo griego en el arte de guerrear acabó retornando al Bajo Imperio y precisamente pensé, en su momento, que las conclusiones de Lendon producirían cierto sarpullido en los filorromanos defensores de la singularidad militar romana; jejé, ¿quién lo iba a decir? el muro de escudos resulta una emulación de la falange hoplítica y macedónica.

    Y si se me permite una duda; si el concepto de “espíritu competitivo” en el arte militar griego es un tópico socorrido, ¿podría indicarme alguien si se defienden otras “actitudes” como alternativas que justifiquen esa forma de guerrear?

    Gracias de antemano y cordiales saludos.

  13. cavilius dice:

    Bueno, a ver: el espíritu agonístico o competitivo es un rasgo que se da en todo lo griego, sea en el ámbito militar, cultural, artístico, social, etc. Pero es obvio que en “lo griego” hay más ingredientes que el espíritu competitivo o la ausencia de él. No recuerdo bien las tesis de Lendon, tendría que releer el libro, pero creo que reducía la historia militar griega a ese único elemento, sin valorar demasiado otros factores. No sé, decir que en Alejandro había espíritu competitivo porque su libro de cabecera era la Ilíada, donde lo que priman son los héroes y sus hazañas individualizadas, es simplificar mucho el asunto. O que la falange hoplítica anula ese espíritu agonístico formalmente pero no en el fondo, y no comentar nada (hablo de memoria, mira que como esté metiendo la pata…) sobre el nuevo sentimiento comunitario que sin duda se generó en la mente de los griegos cuando empezaron a vivir en la polis, o de que el sentido agonístico se trasladó del plano individual al plano social, político.

    No se trata de que Lendon yerre porque se refugia en tópicos, sino de que reduce la cuestión a ellos.

    Pienso, luego opino.

  14. Urogallo dice:

    Mi opción para Nochebuena…como lo fue para la Nochebuena de hace 10 años.

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