POMPEYA. HISTORIA Y LEYENDA DE UNA CIUDAD ROMANA – Mary Beard

POMPEYA. HISTORIA Y LEYENDA DE UNA CIUDAD ROMANA, Mary BeardEn el último año, Crítica ha publicado varios libros sobre la Roma antigua. Entre ellos, destacan Roma y los bárbaros. Una historia alternativa, de Terry Jones y Alan Ereira; Vidas de los Césares, de Anthony Barret (ed.), y El triunfo romano, de Mary Beard. Ahora nos llega la traducción de otro libro de Beard, Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana. Un libro que no trata de las excavaciones en Pompeya –y también Herculano y Estabias–, sino de la doble ciudad pompeyana: la Pompeya destruida un día de verano del año 79 d.C. y la Pompeya que los mitos y leyendas sobre sí misma se ha ido forjando en el imaginario colectivo.

Cuando reseñé El triunfo romano ya comenté algo sobre la autora, así que paso directamente al libro. Se echaba de menos un libro reciente y en castellano sobre Pompeya: no exclusivamente centrado en la arqueología ni tampoco en su destrucción. Apenas contamos con libros sobre el tema: podemos citar el de Alex Butterworth y Ray Laurence, Pompeya (Aguilar, 2007), que se centra en lo que las fuentes nos dicen sobre la ciudad; o, tirando hacia atrás en el tiempo, el libro de Robert Etienne, La vida cotidiana en Pompeya (Aguilar, 1970). Ciertamente, contamos con novelas históricas, como la reciente de Robert Harris (Grijalbo, 2004); qué decir del clásico de Edward Bulwer Lytton, Los últimos días de Pompeya (1834). Pero, en mi opinión, faltaba un libro que no se centrara exclusivamente en la vida cotidiana de la ciudad, en su destrucción o en las excavaciones arqueológicas desde mediados del siglo XVIII. Y creo que el libro de Mary Beard cumple este perfil.

El libro de Beard es una historia de Pompeya, desde su condición de colonia romana tras la Guerra Social (91-88 a.C.), pero al mismo tiempo es una historia romana. Podemos ver en Pompeya una Roma fuera de Roma, una ciudad de provincias también considerada una ciudad de veraneo (tipo Saint-Tropez). Una ciudad de la que, por un lado, se saben muchas cosas (gracias al hecho de que la lava conservara tantos restos de la ciudad), pero por otro lado muy poco. Como dice la autora:

En la imaginación de los modernos, muchísimos pompeyanos han acabado siendo situados en el lugar equivocado. O, por decirlo de un modo más genérico, existe un abismo enorme entre «nuestra» ciudad antigua y la ciudad destruida en 79 d.C. A lo largo del presente libro utilizaré constantemente los puntos de referencia, las ayudas provenientes de los hallazgos y la terminología propia de «nuestra» Pompeya. […] Al hacer hincapié en esos procesos, no hago más que ponerme al día y, en cierto modo, volver a una experiencia más decimonónica de Pompeya. Naturalmente, los turistas que visitaron la ciudad en el siglo XIX, como sus homólogos del siglo XXI, disfrutaron con la ilusión de volver atrás en el tiempo. Pero se sintieron intrigados también por la forma en que se les revelaba el pasado: no sólo por el «qué» conocemos de la Pompeya romana, sino también por el «cómo» la conocemos. [p. 38-39]

De este modo, con este doble planteamiento, asumimos la lectura de un libro que engancha desde la primera página: ya en las primeras páginas, Beard comenta, con varias pinceladas, la erupción del Vesubio y la destrucción de la ciudad. A partir de una introducción en la que se explicita la metodología seguida, Beard nos sitúa en materia y nos explica la «historia» de Pompeya por capítulos temáticos: la creación de Pompeya como municipio romano. Posteriormente, se centra en la vida en las calles, que da pie a hablar de avenidas, calles de uno o dos sentidos, y en cómo el pompeyano, como tantos romanos de su época, vivía gran parte de su vida cotidiana en las calles.

A continuación, se habla de las casas, de lo que se ha encontrado en ellas, del tipo de viviendas y del tópico que existe en general sobre las domus (casas unifamiliares) y las insulae (bloques de viviendas), incidiendo en que había más tipos de viviendas. Los dos capítulos siguientes se centran, primero, en la pintura y la decoración de las casas, en la información que nos transmite sobre la Pompeya (y la Roma) de la época, y en cómo no siempre hay que fijarse en lo que vemos a primera vista; y, segundo, en las formas de ganarse la vida, centrándose en tres profesiones determinadas: panadero, banquero y fabricante de garum.

La información que las inscripciones de las paredes aportan nos sirve para que podamos entender mejor estas profesiones, saliendo de tópicos conocidos, al mismo tiempo que se analiza, aunque sea a vuelapluma, la economía del mundo antiguo. Un siguiente capítulo trata del gobierno de la ciudad: política y vida cotidiana se entremezclan, siendo posible seguir la evolución de las disputas electorales en una ciudad de provincias como Pompeya, cuando en Roma las votaciones habían perdido todo significado. Seguidamente, se habla de los placeres del cuerpo: comida, bebida, sexo y los baños. ¿Temas tópicos? Habitualmente sí, pero a través de lo que las excavaciones pompeyanas han sacado a la luz, es posible matizar múltiples aspectos sobre alimentación y ocio.

Del mismo modo, en el siguiente capítulo se analizan las diversiones y los juegos: el teatro, las apuestas, los juegos de mesa, los espectáculos sangrientos, etc. En el último capítulo entra en juego la religión: «una ciudad llena de dioses», ya sean los dioses tradicionales romanos o las deidades orientales como Isis. La religión es política, pero también mentalidades. Un epílogo nos sitúa en los cementerios fuera de los muros de Pompeya y en como «incluso los monumentos a los difuntos pueden arrojar una luz valiosísima sobre la vida de una ciudad romana».

Es justamente el estudio de una ciudad romana como Pompeya, conservada gracias a la lava del Vesubio, lo más interesante del libro. El análisis temático del libro podría dar a pensar que nos encontramos con un libro más sobre una ciudad romana, sobre su vida cotidiana. Pero la lectura del libro lo desmiente: el estilo de la autora, ágil, ameno y con un sentido del humor muy British (y con bastante sentido común, por cierto). Se matizan tópicos, cuando directamente no se desmontan sobre la vida en una ciudad romana. Se explican muchas cosas de la Pompeya destruida, pero también se conjetura con buen criterio sobre aquello que no conocemos de la misma. Se habla de calles y avenidas, de desagües y suciedades, de ricos y pobres, de la vida dentro de la casa y fuera de la misma (¿quiénes lo hacían?), de ganarse la vida y de disfrutarla, de precios y salarios, de lo que el cine nos muestra y de lo que la realidad nos esconde. En definitiva, se habla de una ciudad romana, cuando no se habla de Roma misma.

Beard no abusa de la erudición, no hay notas a pie de página que interrumpan el relato del público en general. Porque es un libro enfocado claramente a un público no especializado, pero que los especialistas también pueden devorar con pasión. En el ensayo bibliográfico del final del libro el lector encontrará más lecturas que seguir. La autora incluye también recomendaciones prácticas para cualquier visitante a Pompeya (cómo llegar, qué ver preferentemente)

Un comentario sobre la traducción: realizada por Teófilo de Lozoya (habitual en Crítica) y Juan Rabasseda, consigue captar el estilo y el sentido del humor de la autora, al mismo tiempo que es exquisita, sin errores de traducción y (aunque esto no les compete) erratas tipográficas (algo que se agradece y mucho). Como muestra del buen hacer de los traductores, un botón, respecto a las viviendas, en este caso encima de unos baños:

Pero también había cosas negativas. Aunque en otros muchos apartamentos situados en un piso alto disponían de retrete (un asiento de madera sobre un sumidero abierto en el muro), éstos –por lo que podemos afirmar– carecían de servicio. Y la proximidad de las termas habría sido un motivo de disgusto para los que valoraban la paz y la tranquilidad. Al menos eso es lo que dan a entender las quejas de Séneca, que en una ocasión vivió en unas circunstancias parecidas en Roma: […] Es posible que Séneca fuera un poquito cantamañanas, pero en este caso podemos compadecerlo.

Imposible no sonreír ante esto.

Para ir concluyendo, un libro muy recomendable, muy adictivo, que se lee con muchísimo placer, que se disfruta desde la primera página. Al llegar al final, casi lo primero que haces es mirar en Internet los vuelos a Roma y los horarios de tren desde Termini a Pompeya…

[tags]Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana, Mary Beard[/tags]

ampliar

Compra el libro
Ayuda a mantener Hislibris comprando “Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana” en La Casa del Libro.

     

40 comentarios en “POMPEYA. HISTORIA Y LEYENDA DE UNA CIUDAD ROMANA – Mary Beard

  1. Incitatus dice:

    Vamos que no te ha gustado nada de nada ;-)

    Farsalia con estas reseñas vas a colaborar a la recuperación de la economía española antes de 2012, que al final nos vamos a lanzar todos a la caza y captura de libros como este.

    Me apetece aún más dado que hace un par de años me fui a pasar calor a Pompeya y me quedé profundamente anonadado. Así que como no me guste te lo tiro a la cabeza ;-)

  2. Laurence dice:

    ¡Qué gozada! Mira que ya me tentó el título cuando lo anunciaste como novedad inminente, pero ahora, después de haber leído la reseña, le tengo más ganas aún. Vamos, que hasta se me ha disparado la imaginación y me veía andurreando por sus calles con el libro en la mano…. ainnns, qué bonito es soñar.

    De cabeza a la lista de compras inminentes. Muuuuchas gracias.

    Saludos.

  3. Vorimir dice:

    Grandiiiiiisima reseña. A mi Pompeya es un tema que no acaba de atraerme del todo, pero el libro tiene una pinta estupenda.

  4. Ariodante dice:

    Pues mira que lo he tenido en las manos esta mañana…y ahora me leo esto: pensaba que era una novela pero veo que, aunque ensayo, es digerible y suena interesantísimo todo lo que dices. Parece que el libro merece la pena el esfuerzo. Muy buena reseña, Farsal.

  5. farsalia dice:

    Jejeje, gracias. Eso sí, no me hago responsable de las (im)probables decepciones con el libro de Beard.

    Por cierto, se me olvidó ponerlo en la reseña: el libro tiene un centenar largo de figuras, una veintena de láminas en color, varios mapas y planos, que ilustran el discurso de Beard. No sólo ayudan a contextualizar e ilustrar, sino que consiguen que te veas en Pompeya, recorriendo sus calles…

  6. juanrio dice:

    Pues por si no era suficiente con lo que habías dicho en la reseña, excelente, encima le sumas estar bien ilustrado. Nunca me ha llamado excesivamente la atención la historia de Pompeya, pero creo que más bien esto está basado en mi ignorancia que en el atractivo que representa.

  7. Valeria dice:

    A mi me gusta, precisamente, porque “desmonta” Pompeya, pero me construye (o al menos eso entiendo) la vida cotidiana de una ciudad romana del 79 dC.

    Y aún no he empezado el libro del Triunfo….. qué retraso llevo.

    Buena reseña, Farsalia.

    Y….¿cada cuánto salen los trenes de Termini?

  8. Koenig dice:

    Me ha gustado la reseña, Farsalia, y seguramente me haga con el libro.
    Por tu cuuuuulpaaaa.

    Saludos.

  9. farsalia dice:

    Se devora en nada, ya veréis, pero se disfruta en cada página. ;)

  10. farsalia dice:

    “Y….¿cada cuánto salen los trenes de Termini? ”

    Mi primer recuerdo de Roma nada más llegar a Termini: dos intentos de robo. Ozú…

  11. Javi_LR dice:

    Pues el mío: un frío polar del carajo, romanas con gorritos de astracán y una hermosa gripe derivada en una gigantesca faringintis. Perfecto, porque mi primer contacto con la Capilla Sixtina fue de visión doble y con 41º de fiebre, todo taaaan místico que hasta veía a las creaciones de Miguel Ángel charlar entre ellas y apreciaba en mi demencia todas las diferencias fisiológicas de los millares de japoneses que había allí.

    Más tarde fui a Grecia. Fue el año de los incendios, aquel que tuvieron que cerrar la visita de Micenas la tarde en la que iba yo a visitarlo, con un autobús al que se le estropeó el aire acondicionado, porque se había muerto por la mañana una mujer debido al calor.

    Si hubiese sido un romano del siglo I, no me cabe duda de que me hubiera pillado la erupción durante mis vacaciones en Pompeya.

  12. Laurence dice:

    Jurrrr. ¡Figuras, láminas a color, mapas y planos! si ya decía yo que me imaginaba andurreando por las calles de Pompeya (y eso que aún desconocía ese dato extra)

    Qué envidia (sana, mu sana, pero envidia) me dáis los que habéis estado en Italia y Grecia. Yo aún los tengo pendientes (bueno… y unos cuantos destinos más). O, para ser más precisos, casi todos….. porque que panzada de reir leyendo las “incidencias” de Javi. ¿Y yo que pensaba que conocía al ser más gafe y cenizo en cuanto a viajes y medios de transportes! Me tendré que plantear si mantenerle el título o no…. jajajaja

    Saludos.

  13. juanrio dice:

    Javi, avisanos de tus próximos viajes, por favor. Cualquiera coincide contigo…..

  14. Incitatus dice:

    Javi yo me voy este verano a Marruecos, por favor ¡¡¡VE A ESCANDINAVIA!!! ;-)

  15. Clío dice:

    ¡Venga, no le colgueis el sambenito al muchacho!.
    Farsalia, buena reseña y por lo que parece mejor libro, este seguro que cae. De todos modos aún ando con la disyuntiva de si me gusto más Pompeya o Herculano, despues de un montón de años sigo ahí sin decidirme…

  16. Ariodante dice:

    Javi, ¡¡¡por favoooor!!! ¿Qué planes tienes de viajar en breve? Es por, ¡ejem! tomar otro camino…Espero que más tarde pudieras volver a la Sixtina sin fiebre, pobrecito…

  17. cavilius dice:

    ¿El año de los incendios? Ese fue el 2007, y también yo fui a Grecia. Regresé antes de que empezaran, y no recuerdo haber dejado ninguna colilla encendida…

  18. Javi_LR dice:

    Bueno, Cavi, yo hablo del 97, creo. Habrá que ver si tienen una por década.

    Ariodante, no necesito ver más veces la Capilla Sixtina. Ten en cuenta que en mi estado… vi… cosas…
    (Y me callo, no vaya a ser que me lea Dan Brown.)

    Entonces, ¿nadie se querrá ir conmigo de vacaciones? Tened en cuenta que el aburrimiento huye de mí.

  19. Javi_LR dice:

    Laurence, ¿no te pasearías por Santorini hará 3600 años, verdad?

  20. farsalia dice:

    Aprovechando que el Tíber pasa por Roma, me han pasado el enlace del site de LACMA (Los Angeles County Museum), que desde el 3 de mayo alberga en sus salas la exhibición ‘Pompeii and the Roman Villa: Art and Culture around the Bay of Naples’ (http://www.lacma.org/art/ExhibPompeii.aspx). Véase, por ejemplo, la disposición de las piezas: http://www.lacma.org/art/exhibition/pompeii2

  21. cavilius dice:

    Ah, bueno… En el 97 yo aún estaba haciendo la egebé…

  22. Laurence dice:

    Me vas a hacer tirar de agenda para comprobar lo de mi viaje a Santorini, Javi….. jajaja

    La verdad es que cuando puse lo del ser más gafe y cenizo en cuanto a viajes y medios de transportes no pensaba en mí (yo sólo soy un poco torponcilla andando y me tropiezo con facilidad, me dejo llevar viendo “piedras” y de buenas a primeras miro con cara de despistada para disimular que me he perdido pero no pasa nada, preguntando se llega a Roma, etc., etc.)

    Más bien rememoré al leerte un viaje en avión con un desconocido al lado, de nacionalidad alemana y afincado en la Costa del Sol desde hacía 10 u 11 años, que tras beberse una petaca de whisky para acompañar una pastilla -según él contra el mareo- e ir a por la segunda petaca – (mientras hacíamos tiempo para despegar después de más de hora y media de retraso ya sentaditos dentro) le dio por contar sus peripecias en viajes y accidentes de transporte….. lo que provocó que llegara un momento en que no pude parar de reir (como me ha pasado al leerte) y que, al mismo tiempo, se provocara una alarma casi general en el avión con algunas escenas histéricas de personas que se querían bajar o que bajaran al buen señor porque estaban convencidos que era un gafe y nos íbamos a matar todos. Pobres azafatas lo mal que lo pasaron para controlar a algunos, mientras yo trataba de no reirme y tranquilizar a la pareja de recién casados sentados detrás mía y que era la primera vez que viajaban e iban blanquitos (sin haber despegado aún) y el alemás más feliz que nadie sin enterarse de nada y medio dopado…. creo que él también tenía una imagen bastante mística de lo que iba a ser el vuelo….aunque muy febril no estaba…. jajajaja. Cosas que pasan….

  23. Clío dice:

    ¡Menuda exposición! algunas piezas se ven fantásticas, el Apolo y las Musas del triclinium son sublimes, esos rojos!.
    Gracias por el enlace Farsalia.

  24. farsalia dice:

    Si ya on line la exposición abre el apetito, estar allí en el museo debe de ser una gozada. Y ahora que los vuelos a Roma están tirados de precio, qué buena oportunidad para acercarse…

  25. farsalia dice:

    A Pompeya, claro. Que LA ya pilla más lejos, jajaja.

  26. Germanico dice:

    Es curioso. El emperador Tito apenas reino dos anos, pero en ellos se produjeron dos hechos determinantes en el “subconsciente colectivo” de practicamente todos los habitantes de Europa Occidental: la destruccion de Pompeya y la inauguracion del Anfiteatro Flavio, o sea, el Coliseo. Tantos anos de batallar para que ahora nos recuerden solo por eso…

  27. cavilius dice:

    ¿Por qué cosas dices que se os recuerda?

  28. Germanico dice:

    Por robarle la liga al Barca, nen. En pleno lunes, agnado

  29. Akawi dice:

    Algo leí de una loba, Cavilius, creo recordar y poco más. jajaja……

  30. Josep, pero no Flavio Josefo, dice:

    Sólo un inciso por deformación profesional: ¿os habéis fijado en la foto del espéculo vaginal?. Los instrumentos médicos y quirúrgicos romanos rozaban la perfección, y algunos no se reinventaron hasta el XIX. Eso para los que dicen que la Edad Media no fue un retroceso…

  31. Ascanio dice:

    Hombre, a lo mejor en cuestión de espéculos vaginales sí fue un retroceso; pero de ahí a generalizar…

  32. Pompeya dice:

    Pompeya es una ciudad apasionante. La ciudad negra….es que la descripción le va genial. A mi me encantó, y me hubiera encantado poder ir dos o 3 dias más para poder hacer una visita completa al recinto. En un solo dia no ves ni la mitad e lo que hay.

  33. Urogallo dice:

    Es cierto Josep, en términos de propagación de plagas la Edad Media superó en mucho a los romanos, por no hablar de en acumulación zonal de residuos orgánicos.

    También es verdad que inventaron las gafas, pero como no tenían imprenta, tampoco había mucho que leer.

  34. Juan Carlos Ruaro dice:

    Me agraria ver una pelicula que paso la BBC por esta autora me agrada el tema.

  35. Javier dice:

    Libro muy interesante y ameno, describe la historia de esta ciudad como si te la contara un amigo experto en el tema en la barra de un bar con una cerveza delante, después de este libro solo me queda ir directamente a Pompeya y a herculano así como al museo de Nápoles pero en temporada no calurosa y con agua.

  36. David dice:

    Recién terminado. 100% Recomendado.

    Un libro excepcional.

  37. POMPEYANA dice:

    soy amante de esta ciudad y me ha dolido y duele profundamente que la gente aun siga pensando que fue sepultada por la lava,hecho que me hace dudar realmente si te has leido el libro,arg!estas cosas me matan,de verdad,y por culpa de eso,he desechado seguir leyendo tu critica,lo siento!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hislibris te informa de que los datos de carácter personal que nos proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Ediciones Evohé, S.L. como responsable de esta web. La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos (nombre y correo electrónico) es únicamente gestionar los comentarios que realices en este blog y jamás serán compartidos con terceros (salvo requerimiento legal). Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos de que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Factoría Digital (proveedor de hosting de Hislibris) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Factoría Digital. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en hislibris@hislibris.com e info@edicionesevohe.com, así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.