LA PESTE NEGRA – Luis Miguel Guerra

La peste negraLa enfermedad se había convertido en compañera habitual. Pero a la angustia y a la histeria colectivas se habían unido otras desgracias, como el pillaje en las ciudades, espontáneo o dirigido por gremios criminales nacidos al calor del enriquecimiento fácil, que encontraban mano de obra en las bandas de mercenarios que habían quedado desocupados al interrumpirse la guerra entre Francia e Inglaterra. En el campo, la situación no era mejor, ya que estos grupos asaltaban a los caminantes, que no eran pocos desde que se había puesto de manifiesto que la única salida para evitar la peste eran las tres palabras: “pronto, lejos y tarde”. Huid lo más pronto posible, lo más lejos que podáis y retornad cuanto más tarde mejor.

Con este título se estrena Luis Miguel Guerra (Barcelona, 1963, licenciado en Geografía e Historia) como novelista dentro de nuestro panorama literario.

La novela narra, en primera persona, las andanzas del médico florentino Doménico Tornaquinci a partir de 1348 y su tormentoso padecimiento a causa de la temible enfermedad que asoló Europa en esa época. Durante la narración, el autor esboza a grandes rasgos los decisivos momentos provocados, a lo largo de aquellos años, por tan siniestro protagonista, denominado como peste negra o bubónica. El cuarto jinete que, junto con la guerra, el hambre y la muerte, cambiaron el curso de la historia.

La peste influyó en los ámbitos demográfico y económico. Primero, llevándose por delante más de una cuarta parte de la población europea que, en aquélla época, giraba en torno a los setenta y cinco millones. Segundo, mediante la creciente influencia de lo urbano –producto del éxodo rural de la plaga-, que empujó a que el sistema de explotación feudal se deteriorase y se colapsase. Esta situación de debilidad fue aprovechada, en primer lugar, por la realeza: imponiéndose de manera gradual al poder que, secularmente, ejercían los nobles. Así, se reforzaron mediante la creación de estados totalitarios. En segundo lugar, por la Iglesia que, bajo el manto permanente de la fe, supo sacar partido de la situación, encumbrándose y estableciéndose como el único remedio posible ante el castigo divino. Estas situaciones provocan sistemáticamente que las relaciones de producción cambien y que la burguesía comience a ocupar un nuevo lugar en las relaciones de poder con el nacimiento embrionario del capitalismo. De todo ello, fue espectadora de excepción la peste negra, que aceleró el cambio en Europa y se unió –con todos los honores- al conjunto de motivos que hoy se conoce como paso de la Edad Media a la Edad Moderna.

La novela, como ya comenté antes, repasa las vivencias de un médico de Florencia que, junto a dos colegas -uno musulmán y otro judío- y la compañía de un monje benedictino de Avignón, reciben el encargo papal de encontrar el remedio para acabar con la plaga. A lo largo del texto –y sin perder un ápice de amenidad- se hace un pequeño repasode la Historia de aquellos años.

Así, el autor planea suavemente sobre los motivos que hicieron posible que el Papado se trasladara de Roma a Avignón (cuestión que tanto dividió al pueblo cristiano) y de cómo éste tejió telas de araña para implicar a favor de sus intereses a la realeza, a la burguesía y al pueblo llano. Se cuenta también por qué eliminó a la Iglesia Cátara, considerándola hereje y cómo se valió de la enfermedad para imponerse como la única fe verdadera ante el crisol de culturas, religiones y razas que deambulaban sin norte ante tanta desgracia.

Es una novela que se lee rápido, es amena y entretiene, ya que ofrece una buena dosis de intriga. Al tiempo, enseñaal lector poco avezado de todo lo que aconteció en aquellos años. Y lo hace con alegría –si se me permite la expresión- lo que supone un mérito indudable. Se adentra ligera y suavemente sobre esa durísima etapa de la humanidad pues, en la narración, le queda al lector esa sensación de que el autor es potencialmente capaz de explotarcada una de las situaciones que someramente contempla aquí, de manera más contundente y profunda. Deja un agradable regusto que invita a saber y conocer más. Eso si, no faltan los “típicos” misterios de orden religioso -¡como no!- para darle ese puntito picante que tanto cautiva, pero sin implicarse en modo alguno, cosa que agradece el entrecejo de quién lo lee. El texto está formado por 32 capítulos titulados al modo Quijotesco y la letra es bastante grande, por lo que se lee de un tirón, ya que son sólo 316 páginas.

Recomendable.

Características técnicas: Editorial Edhasa. Narrativas Históricas. 1ª edición, julio de 2006. Tapa dura con sobrecubierta. 15×23 cms. 316 pp, 19,50 €.

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184 comentarios en “LA PESTE NEGRA – Luis Miguel Guerra

  1. Aretes dice:

    Bueno, la de Ascanio será algo tuya, digo yo. ¿No compartis los IPnoséqué?

  2. Valeria dice:

    Yo pensaba que Arauxo era ratón… de biblioteca.

  3. Aretes dice:

    Si, yo también. Aunque muy doméstico no parece, no, más bien asilvestrado

  4. Ascanio dice:

    Se parece más a una zarigüeya.

  5. Clío dice:

    Pues no la veo, y Silvestre no era gato?

  6. Arauxo dice:

    (Hombres de Hislibris que en el mundo han sido: ¡echadme una mano, por favor!. De verdad que yo no puedo con las tres a la vez. Hoy por ti y mañana por mi. ¡¡¡Socorroooooooooo!!!).

  7. Ascanio dice:

    A ver ahora (la auténtica imagen de Arauxo, que todos queríais conocer):
    http://www.paleodirect.com/images/textimages/opossum2.jpg

  8. Clío dice:

    Tiene 6 dedos! ya se porqué escribe esas sábanas, claro! con 6 dedos en cada mano!

  9. Aretes dice:

    Sí que tiene aversión a salir en las fotos, sí.

  10. Arauxo dice:

    (¡Otra más! ¡Dios me salve! ¡El gineceo de Hislibris persiguiéndome por los pasillos pa arrearme inmisericordemente! Sólo falta que aparezca Akawi o Laya…)

  11. cavilius dice:

    ¿Eso de la foto es Arauxo? ¿Y tiene la cabeza en el culo? Ahora lo comprendo todo.

    Que sepáis, envidiosillos, que en mi casa tengo garrapatas. Si queréis os mando una cajita con unos cuantos cadáveres.

    Saludos.

  12. Arauxo dice:

    (¿Cavilius también forma parte del gineceo? Qué cosas…)

  13. Aretes dice:

    Tú sigue haciendo amigos.
    Si arrearte debería ser deporte olímpico, hombre.

  14. Koenig dice:

    Pero… ¿Que está pasando aquí?

  15. Ascanio dice:

    Yo todavía estoy intentando comprender lo de “la cabeza en el culo” que dice Cavi. Y no caigo en qué puede ser, mira tú.

  16. cavilius dice:

    Pues vaya veterinaria estás tú hecha…

    A ver, ese bicho ¿dónde tiene la cabeza, arriba o abajo?

  17. Arauxo dice:

    ¡Koenig! ¡Mi salvador! ¡¡Si vienes a defenderme te prometo que ya no me meteré nunca más contigo y con el uso que haces de los infinitivos!! ¡¡Por éstas, muaaaaaaaaac!! ¡¡Gracias, amigo!!

    (El beso no te lo he dado a ti ¿eh? Me lo he dado a mí mismo, en mi pulgar derecho, que lo quiero muchísimo. Porque me acuerdo de cuando colgaban a la gente por los pulgares y me da un estrombocólico quenomeveas yquepaquetiloviacontá…)

  18. Valeria dice:

    Oye, oye, que no es para tanto. Yo prefiero mil veces un ratón de biblioteca a una rata pulgosa. No veo yo qué falta te hace la legión extranjera.

  19. Arauxo dice:

    Huy, Koenig, ¡lo que te ha llamado Valeria! “¡Rata pulgosa!”….

  20. Ascanio dice:

    Lo que no comprendo es lo mucho que tarda en aparecer Jerufa para liarse a sopapos…Y con lo que estamos guarreando su reseña…
    ¿Será que quiere entrar en el Top Five al precio que sea? ¿Incluso a base de ratas pulgosas y cabezas en el culo?

  21. Koenig dice:

    Ya veo.

    ¿Cómo se os ha ocurrido ocurre meteros con Arauxo? ¡Genio de los comentaristas! (¿O era comentarista de genio?) ¡Sal del blog!

    Mas que nada porque parece una buena idea. Así que nada, seguid con lo que estábais, que no quiero interrumpir.

    Saludos.

  22. Arauxo dice:

    Hombre, este reseña estaba guarreada desde su origen. La peste impregna todos los comentarios.

  23. jerufa dice:

    ¿Que pasa, hay cachondeito en mis reseñas hoy, no?
    Buena foto haríais metiditos todos en un corral.

  24. Ascanio dice:

    Oye, te recuerdo que el pollo eres tú.

  25. Koenig dice:

    Los galos solo entramos en los corrales para sacar comida, y la verdad, ninguno de ustedes parece comestible.

  26. Arauxo dice:

    ¿Corral ha escrito algo sobre la peste?

  27. cavilius dice:

    Noooo; están diciendo que en los corrales hay mucha peste.

    O que jerufa ha escrito pestes sobre Corral.

    O algo así, vamos.

  28. Arauxo dice:

    ¡Qué peste de comentarios, por Dios!

  29. Tomás dice:

    Buena novela. En la nota final del autor, tan solo sugerir a éste una corrección. El microorgaanismo causante de la peste no era un virus sino una bacteria, la “Yersinia Pestis”).
    Saludos.

  30. Lucía dice:

    Tras leer la reseña me animé a buscar este libro y tengo que decir que su lectura no me defraudó, entretenido y logra que, al terminarlo quieras, al menos en mi caso, saber más sobre el tema.

  31. Aretes dice:

    Nunca quitéis lo de los “Comentarios sin leer”.

    Volver a estas reseñas sí que no tiene precio.

  32. jerufa dice:

    ¡Vaya Aretes, gracias!

  33. tania dice:

    que interesante

  34. Carmen dice:

    Bueno que yo sepa la enfermedad de la peste bubónica es una epidemia que las trasmiten las Ratas ya que si una Rata te muerde te puede trasmitir la enfermedad de la peste bubónica ya que si te trasmite esa enfermedad te mueres por eso la mordedura de una rata puede ser mortal ya que las Ratas son una plaga que se alimentan de desechos y desperdicios además las pulgas de las ratas también trasmiten enfermedades por eso hay que tener cuidado con esa plaga…

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