LA LOGÍSTICA DE LOS TERCIOS – Víctor J. Sánchez  Tarradellas

La Guerra de los Ochenta Años que mantuvo en primera línea de combate a los Tercios españoles en Flandes ha dado lugar a la publicación de cuantiosas obras donde la leyenda de estas unidades ha sido glosada por una gran cantidad de historiadores. Las batallas y la trayectoria de los Tercios al servicio de la Monarquía Hispana ofrecen una atracción indudable para todo buen aficionado a la historia militar, pero no todo son las acciones guerreras de tan brillantes tropas también hay una parte muy destacada que no ha recibido la atención que se merece: la logística.

Ya lo deja meridianamente claro el autor en su prólogo cuando comenta que el oscuro trabajo de apoyo logístico que permitió alimentar este colosal esfuerzo bélico permanece en buena medida desconocido. Pues bien, gracias también a este colosal trabajo de investigación la logística va a ocupar el sitio que se merece en el plano bibliográfico. Víctor J. Sánchez Tarradellas, autor de tan magna obra, se ha basado en un gran análisis documental analizando en gran manera obras contemporáneas escritas por militares, además en el Siglo de Oro la pluma y la espada iban en numerosas ocasiones de la mano de ahí que haya sido de gran utilidad la consulta de obras de algunos de los protagonistas de las hazañas de los Tercios en las que las cuestiones logísticas ocupaban un lugar preferencial en el relato.

El libro consta de trescientas setenta y cinco páginas, dividido en cuatro grandes bloques donde se analizará todo lo referente a la logística propiamente dicha, desde el avituallamiento, hasta los transportes de tropas y alojamiento, por mencionar solamente alguno de estos aspectos, para después acabar con un par de capítulos donde el Camino Español, aquel prodigio logístico de la Monarquía Hispana, fue toda una hazaña y, para terminar, un esplendido y somero análisis de los Tercios embarcados en la Armada española. Todo ello aderezado por unas explicativas láminas, unas ilustraciones no menos atractivas y un glosario de términos que sorprenderán a más de uno por su familiaridad con palabras usadas en nuestro lenguaje cotidiano.

La llegada de la Edad Moderna traerá consigo una serie de cambios en el arte de la guerra que afectará evidentemente a la manera de hacer la misma, la aparición de estados europeos absolutos, las novedades armamentísticas, el gran número de efectivos en combate y la nueva disposición táctica ligada a la profesionalización de las tropas más las novedades tecnológicas afectaran claramente a las cuestiones logísticas. Las armas de fuego, como fue el arcabuz, fueron relativamente fáciles de manejar por lo que su uso generalizado dio prontamente sus frutos sobre los campos de batalla de los Países Bajos y alteró en cierta manera el orden social existente hasta la época. Las fortalezas artilladas supusieron un freno a la guerra en campo abierto, los asedios fueron la norma a seguir por los Tercios en Flandes, pero para ello se necesitó una estructura de avituallamiento que permitiese mantener esa presión hasta que los defensores cedieran por hambre y necesidades…pero ¿y los que asediaban? También necesitaban de vituallas, no era fácil mantener tal cantidad de tropas estacionadas a las que había que dar de comer y de beber además de alojamiento durante meses. Sánchez Tarradellas nos hará una demostración de sapiencia deleitándonos con una descripción pormenorizada de los baluartes y sus nuevas estructuras, las armas de fuego y su impronta sobre el campo de batalla, la recluta y sus compromisos con la Corona, etc..Es tan apasionante el aspecto logístico y todo aquello que se movía en la retaguardia que resulta imprescindible conocer todos los entresijos que se tejían en la misma para poder valorar en su justa medida la labor de los Tercios. Por ejemplo, el uso de pólvora negra para los mosquetes y los arcabuces, además de la mecha necesaria para ello, había que suministrarla a la soldadesca resultando imprescindible que la Corona negociase a través de asentistas la compra o fabricación de estas materias no siempre fáciles de conseguir, para este cometido se necesitaba de contratistas que negociasen su adquisición con arreglo a las arcas de la Monarquía. No siempre había dinero para abastecerse, así que empresas externas a la Corona se encargaban de suministrar a los Tercios siendo después pagadas con mucho sacrificio, esfuerzo económico que no escapaba al salario de infante.

Las plazas fuertes serían otro de los rasgos característicos de la logística en los Países Bajos, los ejércitos no eran capaces de llevar todo lo necesario para la batalla, sobre todo en terreno enemigo, así que estos centro de suministros servían como bases de avituallamiento y de reunión de las tropas antes de avanzar hacia la batalla. El vestuario del soldado tampoco se dejaba al azar, era reglamentario suministrar tras la recluta un mínimo vestuario compuesto de jubón, casaca, dos camisas, calzas y zapatos, deducido poco a poco de su paga. De nuevo serán empresarios privados los que confeccionen las indumentarias estableciéndose contratos a tal efecto con la Corona. Como podemos observar se necesitaba mucho dinero para atender todas las necesidades intrínsecas al mantenimiento de un ejército desplegado en combate, por lo tanto no es cosa menor la logística. A pesar de todas las imperfecciones de la misma, para el autor no hay duda de que esta era significativamente superior a las de sus enemigos, de ahí que los triunfos debiesen mucho precisamente a este factor no tan conocido pero de un valor incontestable a la hora de hacer balance de las victorias de los Tercios.

El gran prodigio de la logística hispana es sin duda el llamado Camino Español, la novedosa utilización del denominado sistema de etapas consistía en que cada expedición que utilizaba esta vía de comunicación fuese precedida por un comisario especial que a su vez era enviado desde Bruselas o Milán determinando éste con las autoridades locales los lugares en que habían de detenerse, la cantidad de víveres, todos los medios que hubiese que proporcionar y su precio. De esta manera, externalizando el apoyo logístico se conseguía una notable reducción de la huella logística. Era necesario un meticuloso cálculo de las necesidades y se contaba se contaba el apoyo de la nación anfitriona.

La importancia también de los suministros en relación con la Armada también tiene su espacio en la obra, todos conocemos cómo fracasó la proyectada invasión de Inglaterra en 1588, el autor nos explicará con gran detalle todo lo que comporta a nivel logístico avituallar a una gran flota, desde la munición a emplear hasta la alimentación de los infantes, principal preocupación de los mandos. Hay que pensar que no se disponían de los medios de conservación de los que disponemos hoy en día, por lo que una mala planificación en la adquisición, transporte, almacenamiento y distribución de los víveres podía conducirte al desastre de una operación de gran envergadura. En 1588 con la Armada española tenemos un ejemplo de lo difícil que resultó conciliar un plan estratégico que no tuviese en cuenta en su justa medida la logística, las dificultades de abastecimiento en una empresa tan importante pueden contribuir al fracaso en los objetivos planificados.

Miguel de Cervantes, que por cierto se dedicó en el ejército a tareas logísticas, lo indicó claramente en un escrito que decía lo siguiente: “el peso de las armas no puede llevarse sin el buen gobierno de las tripas”. ¿Se puede explicar más y mejor?

En definitiva, un trabajo fundamental para valorar en todos sus facetas la historia de aquellos legendarios soldados que fueron los Tercios, con un lenguaje muy didáctico acompañado de ilustraciones muy clarividentes, una obra que debe ocupar su espacio en cualquier biblioteca de Historia Militar con mayúsculas. Un trabajo excepcional.

Víctor J. Sánchez  Tarradellas, La logística de los Tercios. HRM Ediciones, Zaragoza, 2019, 382 pp.

     

4 comentarios en “LA LOGÍSTICA DE LOS TERCIOS – Víctor J. Sánchez  Tarradellas

  1. Pepe dice:

    Gracias por la reseña David. quería preguntarte si el libro aporta algo más de lo que nos dejó Geoffrey Parker en su ya clásico trabajo El ejército de Flandes y el Camino Español

  2. David L dice:

    Hola Pepe,

    Me lo pones difícil, ambos son grandes trabajos sobre un tema común, creo que la obra de Victor J. Tarradellas va un paso más allá que la de Parker a la hora de diseccionar todo el aparataje logístico, es decir, abarca con más detalle cada uno de los pormenores relativos a la logística. Además, como hecho destacado y a modo de ejemplo, también se ocupa de los tercios embarcados en la Armada y todas las vicisitudes logísticas por las que tuvieron que lidiar en los mares. En mi humilde opinión la obra de Tarradellas es excepcionalmente buena, totalmente compatible con el trabajo de Parker, pero más pormenorizada todavía que la del historiador británico.

    Saludos.

  3. Pepe dice:

    Gracias por contestarme. Igual hay que echarle un ojo. Estos últimos años han llegado varios trabajos sobre los Tercios embarcados. Tanto en la recuperación de Bahía de Salvador en Brasil, como en general. Hacía falta llenar ese hueco.

  4. Vorimir dice:

    Yo estoy a medio reseñar un libro sobre los tercios en el mar, creo que el mes que viene saldrá la reseña (aunque para eso antes tengo que acabarla XD).

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