LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS – G. Parker y vv aa.

La Guerra de los Treinta Años Reedición exitosa del mejor y único estudio monográfico en castellano sobre el conflicto que asoló Europa desde 1618 a 1648. Parker ejerce aquí de buen “editor” y reúne a un legendario elenco de modernistas encargados de redactar los capítulos de los que son buenos especialistas ( Elliot, Evans…) y los ordena siguiendo el orden cronológico de la propia guerra. Los antecedentes del conflicto, remontándose necesariamente a la paz de Augsburgo de 1555, el desarrollo de Ligas Confesionales en el seno del Imperio ( Liga Católica, Unión Protestante), la situación de heterogeneidad religiosa constitucionalmente reconocida en Bohemia hasta la defenestración de Praga están excelentemente bien explicadas.

Se prosigue con la época de los Habsburgo victoriosos tras la batalla de Montañablanca, el proceso de recatolización emprendido por el Emperador Fernando II ( que empalidecería al mismísimo FelipeII), la promulgación del Edicto de Restitución ( la madre de todos los problemas ). Aquí, lamentablemente, se pasa de puntillas por la Constitución revisada de 1627 ejemplo de lo que es un proyecto de absolutismo patrimonial.

Las intervenciones danesas y suecas son seguidas con facilidad ; el proyecto y la forma en la que interviene la Monarquía Hispánica de la mano de Olivares es bastante clarificador… y hasta la Paz de Praga todo bien.

Pero eso sí: desde 1635 hasta los acuerdos de Westphalia se desarrolla todo como una especie de carrera de galgos que el que esto escribe, ha encontrado tanto en manuales de medio pelo como en monografías inglesas.

En definitiva un maravilloso libro imprescindible para cualquier interesado en los entresijos de la pólitica europea de primera mitad del XVII; tal vez el conflicto confesional quede en un segundo plano pero los procesos diplomáticos y políticos así como la operaciones militares están magistralmente narrados.

     

10 comentarios en “LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS – G. Parker y vv aa.

  1. admin dice:

    En la exposición del libro, Nando hace un cabal epítome de su contenido y dedica un merecido elogio a la tarea de Geoffrey Parker y su equipo. No tengo nada que añadir en tal sentido. No obstante, el tema de la obra en sí mismo, la Guerra de los Treinta Años, sí daría para toda clase de extensas elucidaciones y comentarios por las tremendas implicaciones que originó en todo el entramado internacional y por las repercusiones que se siguieron para el nuevo orden europeo. No haré ahora sino un superficial apunte can rango cuasianecdótico.
    La Guerra de los Treinta Años, o más bien las diversas guerras que en ella se engloban, son conocidas también como Guerras de Religión. En efecto, en sus primeras fases (la Revuelta de Bohemia, [1618-1625], la Intervención Danesa [1625-1629] y la Intervención Sueca [1630-1635]) los contendientes, aunque movidos por intereses territoriales y de acumulación de poder, se agruparon bajo banderas confesionales haciendo causa común entre correligionarios. Pero en el periodo final de la conflagración, cuando Francia entre abiertamente en escena, la situación da un cambio desorientador: los dos personajes clave en la política francesa y en el devenir de los enfrentamientos armados con los países de su entorno, es decir, Richelieu, primer ministro de Luis XIII, y Mazarino, regente de Luis XIV en su minoría de edad, eran ambos cardenales de la Iglesia Católica. No fue esto óbice para que hicieran causa común con las facciones protestantes con tal de suplantar a España en su papel hegemónico en Europa y debilitar el extenso poder de los Habsburgo españoles y austriacos.
    Y, cardenal por cardenal, si los franceses se sirvieron en el conflicto de dos componentes del Sacro Colegio, España no anduvo a la zaga y tuvo su mejor general en la persona del cardenal-infante don Fernando, hijo de Felipe III. Fue, sin duda, nuestro mejor militar del momento, que obtuvo éxitos tan resonados como la victoria de Nördlingen contra los suecos de Gustavo Adolfo, que en la primavera de 1635 entró triunfante en Bruselas, y que llegó en 1636 a las puertas de París, de donde se retiro únicamente por falta de recursos. ¡Cómo eran los del capelo!

    Anthos.

  2. micaela dice:

    se podria considerar la guerra de trinta años como la primera gran guerra europea??

  3. Germánico dice:

    Quien dice trinta, dice cuarenti…

  4. Urogallo dice:

    Pués posiblemente, pero sobre todo es la primera ocasión en la que se trata de resolver un problema de alcance internacional mediante unas grandes conversaciones de paz.

  5. APV dice:

    Yo diría que hubo otras guerras anteriores donde muchas de las potencias europeas estaban metidas, incluso en el ámbito medieval.

  6. micaela dice:

    muchas gracias por las respuestas, tengo que realizar un trabajo sobre eso y queria saber opiniones. gracias

  7. Urogallo dice:

    Guerras a gran escala y con muchos implicados si que las hubo antes. Las guerras de España contra Francia en las que Fernando el Católico forjó una alianza de casi toda Europa fueron un ejemplo, pero yo creo que lo definitivo de esta es que se invita a todos a preparar el tratado de paz en unas conversaciones a gran escala.

  8. Juan Carlos de Cerro Verde dice:

    Efectivamente, desde que la paz de Augsburgo consagrara el triunfo de los estados imperiales contra los intentos de centralización del emperador, la propia existencia del S.I.R.G.,como dominio político unitario, recibio un golpe implacable y en la medida en que los emperadores respetaran el derecho imperial y las instituciones -que en él se apoyaban-, y los diversos Estados que lo componían, reconocieran el régimen jurídico imperial, sería su constitución jurídica viable. Entonces ello no iba a ocurrir, y esta situación constituye el prólogo polïtico y militar de la guera de los Treinta Años.
    La lucha de intereses confesionales, en primera instancia (o como pantalla de ellas) y que sólo pretendía ser un conflicto local solamante, abriría los intereses y la guerra hacia el exterior, lo demás es conocido por todos.

  9. Ignacio Acebal dice:

    Estoy interesado en adquirir el libro de Parker pero antes me gustaría saber si hay algún otro que lo complemente o lo mejore.

    Gracias. Un saludo.

  10. David L dice:

    El libro me ha encantado, desconocía muchos de los aspectos de la Guerra de los Treinta Años y desde luego este trabajo me ha servido para aclararme dudas e incentivarme a leer un poco más sobre este periodo. Me ha quedado claro que no se puede hablar de un único conflicto, son varios los elementos que condujeron a diferentes motivos producto también del momento, es algo que suele suceder cuando una contienda se alarga en el tiempo. Sus causas se empiezan a entremezclar hasta el punto de llegar en ocasiones a ser muy divergentes las iniciales con respecto a las finales. No se pudo conseguir la centralización del Imperio, homogeneizar mediante la religión fue un fracaso, o al menos no un éxito, pero parece que al final tampoco puede hablarse de un fracaso Imperial, ya que se consiguió mantener un orden entre los Estados, hubo zonas donde quedo clarificado la mayoría religiosa sin contestación y el Imperio de los Habsburgo se mantuvo cohesionado. Francia y Suecia parece que salieron victoriosas, la religión dejó ya de ser un motivo básico en las relaciones internacionales y la “razón de estado” pasó a ser el eje principal por el que se moverían las grandes potencias europeas. Por supuesto esta “aconfesionalidad” no fue total, pero la importancia de la religión vista como se veía hasta el momento decayó.

    En definitiva, un gran libro para disfrutar y aprender.

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