LA CASA DE VAPOR: VIAJE A TRAVÉS DE LA INDIA SEPTENTRIONAL – Julio Verne

—Porque dentro de cincuenta años se realizará ese sueño y se hará la casa movida por el vapor.
—Pues ya lo está —respondió sencillamente el ingeniero.

Nos encontramos ante una novela de Julio Verne, que como es habitual incorpora alguna de sus futuribles innovaciones tecnológicas o científicas, en este caso un precursor de las actuales autocaravanas. Pero la obra se centrará más en los aspectos geográficos del viaje, en una expedición cinegética que recorrerá la India británica desde Calcuta hasta las estribaciones del Himalaya, y de allí hacia Bombay.

Se trata de una India donde aún quedan rescoldos de la Rebelión de los Cipayos sucedida diez años antes. Una guerra atroz sobre la que el autor no tiene reparo en narrar lo sanguinario de la misma desde  el pozo de Cawnpore hasta los cipayos prisioneros obligados a limpiar la sangre con la lengua, o las ejecuciones a cañonazos.

En este aspecto Verne trata de dar una visión neutral del conflicto presentando las brutalidades de ambos bandos, pero no puede evitar inclinarse un poco hacia la «civilización» que trae Occidente con ferrocarriles, el desarrollo del cultivo del algodón (sin comentar la destrucción de la industria textil india),… Llegando a mostrar como se recluta a los partidarios de la India entre tribus salvajes de Thugs y Dacoits (bueno Churchill consideraría en su época a Ghandi un simple fakir medio desnudo) e incluso su típico personaje francés mostrará algo de sorpresa cuando un indio se refiera al enfrentamiento como «guerra de independencia» (que es como se llama hoy en Pakistán o la India).

El estilo narrativo sigue el habitual del autor; así con sus conocidos salgarismos da un amplio repaso sobre el territorio indio, su naturaleza, sus animales,…, lo que puede a veces ser algo saturante. Cayendo en algunos tópicos respecto a los habitantes. Además la combinación de dos voces narrativas, por un lado uno de los personajes y por otra el narrador omnisciente, no acaba de encajar bien, sobre todo cuando en cierto momento deja de lado a ese individuo.

En cuanto a los personajes es quizás una debilidad de la novela, pues le faltaría un mayor desarrollo que los hicieran atractivos al lector. Así contamos con los arquetipos que suelen verse en sus novelas como el francés, el ingeniero, criados fieles,… Al gran cazador blanco y su segundo, muy victorianos y que hoy serían considerados crueles y obsesionados con matar y matar animales. El curioso Van Guitt que tiene cierto interés.

Pero sobre todo están Munro y Nana Sahib, personajes que son el reflejo mutuo y que deberían haber centrado más la obra, convirtiéndoles en Ahab respectivos. Pero en cambio cae en cierta planitud con Nana Sahib, lo cual es una falla cuando fue capaz de elaborar un personaje tan interesante como Nemo con una historia personal similar.

En resumen no es una novela de las más conocidas de Julio Verne, ni tiene los elementos de sus mejores obras, pero se puede leer como una novela de aventuras y descriptiva de la India, dentro de la visión decimonónica.

Julio Verne, La casa de vapor: viaje a través de la India septentrional. Barcelona, Penguin 2016, 424 pp.

     

5 comentarios en “LA CASA DE VAPOR: VIAJE A TRAVÉS DE LA INDIA SEPTENTRIONAL – Julio Verne

  1. Antigono el Tuerto dice:

    Ah, Julio Verne, y sus relatos de ciencia-ficción decimonónicos, que grandes ratos nos han hecho pasar. Y que ingenuos nos parecen a día de hoy, sobre todo comparados con su émulo del siglo XX, el difunto Michael Crichton.
    Verne es un clásico al que le perdonamos todo, incluso los salgarismos, a pesar de no ser Emilio Salgari.

    1. Juan dice:

      ¿Y el antisemitismo se lo perdonamos?

      1. Doc dice:

        ¿Y que tuviera nombre de mes se lo perdonamos?

      2. APV dice:

        Es complejo.

        Hay ejemplos de antisemitismo en sus obras, también de racismo, de caer en estereotipos sobre los españoles (Héctor Servadac), los chinos, los africanos, los alemanes (tras la guerra de 1870 les coge mania), los ingleses,…
        Al mismo tiempo es abolicionista, algo progresista para los cánones de la década de 1870 al meter algún personaje como Nab; pero es paternalista, occidentalista (aunque empieza a ver los problemas del colonialismo).

        No se trata de perdonar o no, sino de tener en cuenta todos sus factores y su contexto.

        Como he señalado, precisamente en esta novela hoy podría rechinar esa visión sobre los nacionalistas indios (aunque los propios británicos trataron de asociarlos a tribus salvajes con su Criminal Tribes Act de 1871), aunque no oculta la brutalidad de ambos bandos.

      3. Antigono el Tuerto dice:

        Me temo que, como empecemos a rascar pecados inconfesables, no se libra ningún autor pretérito de la condena eterna.

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