LA BATALLA DE LOS PUENTES – Antony Beevor

Antony Beevor no necesita presentación. Sus ensayos dedicados a la 2ª Guerra Mundial son harto conocidos por su número de ventas, como si se tratara de best-sellers, gracias a su manera, dinámica, entretenida y detallada, de contar los conflictos que aborda. Por mis manos han pasado algunos de sus libros, como por ejemplo, Berlín. La caída: 1945 o Stalingrado y algún otro anda por mis estanterías esperando su momento, como es el caso de El día D. Precisamente, la batalla que protagoniza este trabajo del historiador británico afronta el intento aliado por conquistar los puentes de Eindhoven, Nimega y Arnhem, en septiembre de 1944, mediante una ostentosa operación aerotransportada, combinada con el avance de divisiones acorazadas y de infantería. Pues bien, Beevor dedica este libro , a lo largo de más de seiscientas páginas, incluidos índices, bibliografía y notas, a aquella batalla.

Esta famosa operación militar fue un ejercicio de egocentrismo del mariscal Montgomery. Muchas veces se ha interpretado, desde el punto de vista de algunos estudiosos e investigadores, que la operación hubiera logrado su fin, si no se hubieran dado un concatenación desgraciada de circunstancias que hurtaron del éxito total a los aliados. De alguna manera, estos y especialmente los británicos, en su habitual capacidad de darle la vuelta a las cosas, intentaron demostrar que al conquistar los puentes de Eindhoven y Nimega, además de llegar a pocos kilómetros de Arnhem, el éxito de la operación se había conseguido medianamente. Sin embargo, hay que reconocer que el plan desde un principio, no solo nació con una serie de graves errores en sus cálculos, sino que además, a pesar de los logros en su avance, no justificó las pérdidas ocasionadas, especialmente en la 1ª División Aerotransportada británica. Es más, el frente holandés, dejó de ser prioritario tras la finalización de la operación, dando prioridad a otros terrenos.

Con todo, conviene recordar que el resultado de la operación no solo se debió a sus cálculos incorrectos e incluso utópicos, sino que además, para sorpresa de los aliados, los alemanes respondieron a la invasión mucho más rápidamente y de manera especialmente contundente, de lo que esperaban. La capacidad de acumular medios militares gracias a la utilización del ferrocarril por parte del ejército alemán, en un perfecto ejercicio de improvisación, terminó por ahogar el intento aliado por conquistar Arnhem y poder abrir una brecha en el frente norte alemán. Curiosamente Beevor, a pesar de apuntar a lo largo y ancho del libro esta circunstancia, a base de señalar y puntualizar los efectivos alemanes llegados a la zona, no se extiende en exceso en este asunto, a la hora de recapitular en el último capítulo las circunstancias que definieron la batalla. Creo importante puntualizar esta circunstancia más allá de los causas aliadas de tal descalabro.

Sin duda, la primordial causa del resultado de la batalla, es la excesiva ambición de Montgomery en su intención de tener bajo su mando a las divisiones americanas y lograr llevar a cabo un plan de invasión y conquista de los puentes sin tener en cuenta las distancia de la operación y, sobre todo, el uso de la única y endeble vía de acceso por carretera existente para apoyar a los medios aerotransportados tras su lanzamiento en las zonas elegidas. El XXX Cuerpo Acorazado tenía una única carretera para llegar a los puentes y confirmar su conquista y mantenimiento. Si bien la operación sobre Eindhoven salió bastante bien, debido especialmente a que era el puente más cercano al frente de avance, ya en su camino la infantería y los carros de combate británicos tuvieron algunos problemas en su avance a las posiciones tomadas por la 101º Aerotransportada norteamericana. Sin embargo, más al norte las fuerzas alemanas presionaron durante toda la operación, primero a los regimientos de la 101º y después a los medios del XXX Cuero Acorazado, debido a que Amberes no había sido todavía conquistada en una falta de previsión de Montgomery imperdonable y por la presencia de fuertes medios acorazados alemanes al este y oeste de la ya entonces llamada Carretera del Infierno. Los problemas surgieron en Nimega por varios factores. Uno de ellos, que todavía levanta ampollas, es que la 82º Aerotransportada, dedicó su primer esfuerzo a ocupar unas colinas cercanas al puente antes de lanzarse a su conquista, retrasando gravemente la operación. Mientras Beevor culpa del retraso al comandante en jefe y mano derecha de Monty, el general Browning, hay que tener en cuenta que según otras fuentes, fue el general Gavin de la 82º quien tomó dicha decisión. Con todo, este hecho retrasó la operación de manera definitiva, a pesar de lograr tomar el puente impoluto, al no resultar destruido por los alemanes.

Solo queda poner el punto de vista en lo sucedido en Arnhem. Los factores que llevaron a no poder tomar este puente fueron muchos. Por un lado los lanzamientos en la zona, solo realizados en primera instancia en el norte del Rhin, resultaron hacerse demasiado lejos de la población y su puente. Solo el 2º Batallón de la 1ª División Aerotransportada británica del coronel Frost llegó al puente. El 1º y el 3º jamás pudieron acercarse a él, quedando estancados en la cercana población de Oosterbeek. Por otro lado, los alemanes lograron reunir rápidamente fuertes medios acorazados, los cuales llegaron a la zona gracias a la labor impagable de las pocas fuerzas que se encontraban en las inmediaciones de Arnhem, quienes desde un principio provocaron gran desconcierto en los británicos ante su imprevista y tenaz defensa. La única esperanza aliada era la llegada del XXX Cuerpo Acorazado. Si a esto unimos la falta de comunicación endémica e irreparable, el desconcierto en el mando británico provocado por el general Urquhart en su afán por dejar el puesto de mando a lo largo de unas horas irrecuperables, además del retraso en el salto de la segunda fase de paracaidistas, incluido el de los polacos, auténticos maltratados por los mandos británicos, no sorprende el resultado de los combates en el frente de Arnhem, hecho que prácticamente hizo que desapareciera la fuerza paracaidista de Montgomery hasta final de la guerra.

Estos son solo algunos de los datos que Antony Beevor nos traslada con gran pulso narrativo y mucha información, alrededor de la que se llamó Operación Market Garden. Acompañado de mapas que nos sitúan al detalle en los distintos emplazamientos de los lanzamientos de los paracaidistas, La Batalla de los Puentes nos plantea la desmesurada ambición por parte de los mandos británicos. Otro factor a llamar la atención es la capacidad de combate y resistencia de las tropas, tanto de un bando como de otro, en su afán por conquistar o mantener las posiciones en los distintos puentes, especialmente en Arnhem, punto neurálgico de una serie de combates realmente épicos. Recalcar la visión personal que realiza el autor de la compleja posición de los paracas polacos en la batalla, especialmente identificados en la figura del Mayor General Sosabowski. En definitiva, un libro muy recomendable como suele suceder con la bibliografía de Beevor, cuya lectura justifica el visionado de la película dirigida por Richard Attenborough. Además recomiendo un libro escrito por el historiador Robert Kershaw, reseñado por estas páginas hace ya unos años, que muestra la visión alemana de la operación y la rápida respuesta de un ejército en su afán por afrontar la invasión aliada: Nunca nieva en septiembre.

La Batalla de los puentes, Antony Beevor. Ediciones Crítica, 668 pp (2018)

 

     

15 comentarios en “LA BATALLA DE LOS PUENTES – Antony Beevor

  1. APV dice:

    ¿Que ofrece Beevor sobre el tema? Lo digo porque su Dia D me pareció que era un poco lo ya contado muchas veces sin profundizar en nada nuevo.

    1. Iñigo dice:

      De Arnhem he leído por supuesto el libro de Cornelyus Ryan hace muchos años y el editado por Salamina, “Nunca nieva en septiembre” que también reseñé por aquí hace años, pero tampoco creo que hay mucho más publicado sobre esta batalla en español… Con todo a mí me ha gustado mucho, por el estilo y la visión crítica de algunos puntos de la operación, más allá de lo que todos sabemos sobre la sobredimensionada opinión que Montgomery tenía de su plan… Yo lo recomendaría sin problema, además de ser una operación a la que le tengo especialmente cariño por la película

  2. David L dice:

    Leí el libro hace ya un tiempo, creo que Beevor es de esos autores que despierta pasiones encontradas entre los aficionados a la IIGM, no hay término medio en cuanto a su figura. Creo que he leído todas sus obras, a mí personalmente me encanta su manera de narrar las batallas, su obra sobre Stalingrado me pareció excelente, desde entonces lo he seguido y no me ha defraudado, a pesar de algunas críticas. Los testimonios personales son otro punto fuerte de este autor, sé que a los más “puristas” Beevor les parece algo superficial, pero yo cuando lo leo puedo decir siempre que paso unos momentos de lectura muy gratificantes.

    En cuanto a este trabajo es verdad que tampoco aporta mucha novedad, tal vez el papel polaco en la batalla y el apoyo de la resistencia holandesa sean de los puntos más destacados. Montgomery, ¿qué decir? Pues no sale muy bien parado, pero es que la Operación Market-Garden fracasó, así que no se pudo llevar la gloria. Creo que la idea era buena, y en cierta manera su planteamiento puede considerarse muy arriesgado a tenor de cómo funcionaba el mariscal británico.

    En definitiva, para los que nos agrada el estilo de Beevor es un libro con el que se lee muy bien y con el que se disfruta.

    1. Iñigo dice:

      Yo lo disfruté un montón.

  3. JOSE SEBASTIAN dice:

    ¿Nunca nieva en septiembre y el libro de Beevor serían complementarios? ¿Cuál recomendarías leer antes?

    Saludos y gracias.

  4. Iñigo dice:

    Son complementarios, porque mientras Beevor se basa especialmente en fuentes aliadas, el libro de Kershaw hace hincapié en documentos y crónicas alemanas. A mi “Nunca nieva en septiembre” me pareció especialmente bueno. https://www.hislibris.com/nunca-nieva-en-septiembre-robert-kershaw/

  5. Antígono el Tuerto dice:

    Sin duda alguna, Beevor es toda una referencia en divulgación sobre la Segunda Guerra Mundial. Supongo que aquí puede dar rienda suelta a su “afición favorita”, que es rajar de Monty…algo que hace en otros hilos pero no con la asiduidad que a él le gustaría. Lo de Beevor con Monty ya es algo personal.
    Y ya que estoy, buena reseña Iñigo ;-)

    1. Iñigo dice:

      Agradecido…

  6. Antígono el Tuerto dice:

    Hilos no, libros. En que estaría pensando.

  7. Casandro dice:

    ¿ Y el libro de Lloyd Clark ? ¿ Alguien lo ha leído? Buena reseña. Gracias

    1. Iñigo dice:

      Yo no lo he leído.

  8. joseph diefenthal dice:

    Buenas, yo tengo y he leído el de Arnhem de Lloyd Clark, si tengo que dar mi opinión, y he leído el de Cornelius ryan un clásico me gusto bastante, también el publciado por inédita editores que creo que salio a la par del que mencionas de Lloyd Clark y también el de Anthony beevor, para mi el de Cornelius ryan y el de inédita, junto publico platea nunca nieva en septiembre visión alemana de market garden, me parecen los mejores, el de Lloyd Clark a mi parecer no aporta nada novedoso que todos sabemos de dicha batalla,como comentario no se si debido a una mala traducción nombra los batallones de la 1 aerotransportada como Regimientos cuando son batallones diferencia entre regimiento o brigada 2500 a 3000 hombres, 800 hombres un batallón, lo que si no recomiendo es otro del autor LA BLITZKRIEG penoso, superficial, y mala traducción.
    Y del de Beevor para mi novedoso la campaña de hambre a la que sometieron los alemanes a los holandeses, resto de lo que narra es sobradamente conocido,saludos.

    1. Iñigo dice:

      A mi lo que me gusta de Beevor es el ritmo que imprime a sus libros y su perfil de divulgador que me resulta entretenido e interesante… sin profundizar más en sus conclusiones o en sus fobias.

  9. Argonauta dice:

    Buena reseña, Iñigo!
    Y ya que os veo muy lectores de Beevor:
    A mí me enganchó Stalingrado (el ritmo y planteamiento, como si todo conformara un caleidoscopio guion, me pareció impresionante en un ensayo. Y me atrevería a decir que me recuerda a Blom en ese sentido de lograr lo ameno en lo no ficcionado),… cuál otra veis que debería atacar a continuación , alguna otra suya está a la altura de Stalingrado?

    1. Iñigo dice:

      Agradecido.
      Berlin. La caída: 1945 merece mucho la pena.

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