FUEGO PERSA – Tom Holland

Fuego persa“A principios del siglo V antes de Cristo, Occidente estuvo a punto de desaparecer. La mayor máquina de guerra que la Historia había conocido hasta la fecha, el poderoso imperio persa, se fijó en las pequeñas ciudades griegas para continuar su expansión militar. Si los persas triunfaban, acabarían con la democracia, la filosofía y la ciencia griega y con ello arrancarían de raíz la civilización occidental de la faz de la Tierra. Frente a ellos, sólo un puñado de hoplitas, inferiores en número y enfrentados por las enemistades locales entre Atenas y Esparta. El emperador Darío estaba seguro de la victoria: continuaría la labor del gran Ciro y su imperio dominaría toda Europa. Después de todo, el Imperio Persa jamás había sido derrotado, y no serían aquellos occidentales rebeldes y primitivos los primeros en hacerlo… ¿o sí? Tom Holland nos traslada a la época más apasionante de la historia de una forma nunca vista hasta la fecha. Nos sentiremos en primera línea de batalla en el desfiladero de las Termópilas y entre las trirremes en llamas en Salamina mientras Holland nos explica los entresijos de aquel conflicto y nos hace comprender cómo tiene mucho que enseñarnos respecto a las relaciones entre Occidente y Oriente en la actualidad.”

Esto es lo que la contraportada del libro nos cuenta. Ahora bien… ¿Es tan bueno como nos quiere hacer creer?

Más allá de la propaganda editorial que lo acompaña como “la historia que inspiró a la película 300”, y sin entrar en el oportunismo de Tom Holland a la hora de publicar sus libros (Rubicón cuando estrenaban la serie Roma y éste en plena resaca de 300), he de decir que me ha parecido un muy buen libro sobre un tema tan archiconocido como las Guerras Médicas.
¿Por qué?
Pues porque en él podemos leer desde la formación y consolidación del poder de los Medos y los Persas, hasta como se edificó y se mantuvo el llamado Impero Persa.
Y es que es este Imperio el que marca las pautas del libro y no al revés: No tenemos una historia de Grecia en la de que pronto irrumpen los invasores persas. Tenemos un Imperio Persa que se encuentra con una delegación de Esparta portando unas exigencias que hicieron reír al Rey de Reyes, y como otra ciudad griega llamada Atenas promueve la rebelión en las costas de Asia Menor.
Y llegados a este punto, el autor nos traslada a Grecia, con todo el material preparado para, tras ponernos al día en los antecedentes griegos, narrarnos el gran conflicto.
Estamos ante uno de los grandes puntos fuertes del libro: La visión global de la guerra, con sus causas y efectos que pueden verse desde múltiples ángulos.
Además, un amplio uso de las fuentes clásicas, que salpican toda la obra, y la investigación sobre el terreno del autor durante sus viajes por Grecia nos permite sentirnos como si nos estuviésemos jugando el pellejo en Platea o Salamina.
Y eso que las batallas no son un ejercicio de épica sino más bien de historia militar clásica, con razonamientos allí donde las fuentes no se aclaran o tienen puntos oscuros, como son los tejemanejes a dos bandas de Temístocles durante la Batalla de Salamina o la caótica batalla de Platea.
Vemos desfilar por sus páginas a decenas de personajes como Arístides el Justo, Milcíades, Jerjes, Leónidas, Darío, Esquilo, Mardonio, Pausanias y otros muchos de los que somos casi capaces de saber como pensaban leyendo unas pocas páginas sobre ellos, y quienes junto con los hechos acaecidos durante las disputas entre griegos y persas nos dan un excelente fresco histórico de una de las épocas más decisivas de la historia antigua de Europa.

Como puntos negativos diré que adolece-al igual que Rubicón- de cierta profundidad, ya que es un libro que toca muchos puntos distintos en sus quinientas páginas y habrá lectores puedan considerarlo un libro más sobre el tema si se han leído otros muchos libros sobre las Guerras Médicas y el Imperio persa.
Es un ensayo ligero, no una obra académica.
Yo por mi parte, lo agradezco, y creo que es una buena obra para aumentar conocimientos sobre el tema e incluso para acercarse a él por primera vez.

Si os gustó Rubicón no lo dudéis y haceos con él.
Si no os habéis leído Rubicón, elegid uno u otro según seáis griegos o romanos.
Y si no os gustó Rubicón, dadle una segunda oportunidad a Holland.

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60 comentarios en “FUEGO PERSA – Tom Holland

  1. Cuchufletas dice:

    Ja, ja, a mí me encantó Rubicón, dudaba con este libro porque, efectivamente, es muy oportunista y no me gustan los temas que se ponen de moda así de golpe, pero sí que me gustaría una visión de conjunto sobre todo del Imperio Persa, y también de las relaciones griego-médicas. ¡Me has convencido, Vorimir, magnífica reseña!

  2. akawi dice:

    ¡Ah! pues está muy bien tu reseña, yo particularmente prefiero, por ahora, un libro como éste que te dé una amplitud de distintos temas y desde diferentes ángulos, a cualquier otro que hable exclusivamente de un tema concreto en profundidad, hoy por hoy. Creo que así resulta más fácil para conocer también el entorno. Esto es para los no muy iniciados como yo. ¡Creo!
    ¡Estupendo gracias!.
    Un abrazo.

  3. Epaminondas dice:

    Creo que esta es tu primera reseña, por tanto te felicito doblemente. Tengo el libro comprado hace meses pero para mi desgracia aún no he podido leerlo. Muy interesante.

  4. Epaminondas dice:

    Me gustó Rubicón. Efectivamente es una mezcla de divulgación y ensayo, nunca una obra erudita sobre fuentes novedosas. Si aporta, sin embargo, una visión muy interesante sobre los personajes, una visión que intenta comprender lo que se esconde tras la espesa propaganda tejida por los propios protagonistas (fundamentalmente los que ganaron), más la propaganda imperial posterior, más la difuminación que producen los siglos sobre las cosas lejanas. Me pareció algo fresco y estimulante.

    Espero que el presente “Fuego persa” sea algo parecido a “Rubicón” y no una mera obra oportunista.

    saludos

  5. sanpifer dice:

    Una preguntita, ¿”Fuego Persa” y “Puertas de Fuego” han salido en edicion de bolsillo?

  6. cavilius dice:

    Buen estreno, Vorimir.

    Leí el libro hace poco y no me desagradó del todo. Sin embargo, el estilo de “historia novelada” no es de mis preferidos, porque creo (opinión subjetiva, personal, discutible e incluso rebatible llegado el caso) que simplifica mucho el esfuerzo del lector para comprender los hechos que describe; decir que Temístocles pensaba esto o aquello, o que Mardonio era o no era ambicioso, etc., son licencias válidas para la novela pero no para el ensayo, y por eso emplearlas en un género que es un término medio entre lo uno y lo otro, a mí me rechina un poco. Pero claro, basta que uno sea consciente de qué tipo de libro es el que tiene en las manos para que el rechinamiento desaparezca.

    Aparte de esta tontería mía, ya digo que el libro no me desagradó. Es apto para todos los públicos, con una erudición dosificada que ilustra pero no asusta, e incluso el autor se lanza de vez en cuando con teorías personales que razona en las notas al texto. Es verdad, Vorimir, que el libro no es un monográfico sobre Grecia sino que la historia también se cuenta desde el lado persa. En el fondo, esto de no contar la historia sólo desde un bando, aun siendo novedoso, tampoco lo es tanto: Herodoto, quien es por cierto (evidentemente) la principal fuente de Holland, dedicó páginas y páginas a describir y humanizar a los persas (aunque también a demonizarlos, claro, que para eso eran el enemigo).

    En fin, que coincido contigo: es un buen libro para conocer las guerras médicas, entretenido y fácil de leer. Aunque no coincido con lo del oportunismo, al menos en el caso de Fuego persa: según creo, el libro es del 2005, y la película 300 se estrenó en USA en diciembre del 2006. Otra cosa es que las editoriales hayan querido aprovechar lo uno para publicitar lo otro, las muy liantas, como pasó con el Termópilas de Paul Cartledge.

    Saludos.

  7. Vorimir dice:

    Puertas de Fuego lleva ya un tiempo en bolsillo (yo la tengo y la he regalado en esa edición).
    Para Fuego Persa tendrás que esperar un poco más.

    Gracias a todos por los animos, la proxima espero que sea mejor.
    Esta reseña es fruto del comentario de un desaparecido foro que frecuentaba, donde solíamos comentar nuestras últimas lecturas (aunque la amplié para estrenarla aquí).

    Sabía que era un riesgo estrenarme con este libro, pues el comentario de Rubicón levantó ampollas entre seguidores y detractores.

    Y evidentemente, espero que este no sea menos.
    :P

  8. Aretes dice:

    Enhorabuena, Vorimir, por tu primera reseña.
    Además ya tenía yo ganas de que alguien se lanzara con ella, pues el libro lo compré hace tiempo y aún espera en alguna estantería. Anima bastante que no te decepcionara, algo que me frenaba a empezarlo, como si temiera encontrarme con una mala copia de un segundo Rubicón o de un apresurado libro hecho al ritmo de los guiones de cine por el estreno de la película.
    Seguro que la tuya será una reseña que se irá llenando con el tiempo, a medida que se vaya leyendo.

  9. lola2 dice:

    Hola Vorimir, enhorabuena por la reseña. Yo más que leer el libro es que no podía parar de leerlo. Creo que el hecho de que no tenga la profundidad que desearíamos a veces pues te deja con ganas de profundizar y leer aún más, para mí eso es algo positivo en un libro. Con los libros de Tom Holland lo que me ocurre a mí es precisamente eso, pues que me da pena que se acabe el libro y me deja con ganas de más….

  10. richar dice:

    Saludos Vorimir y enhorabuena por tu estreno.

    A mí al menos sólo me sale decir “quiero ese libro, quiero ese libro…”.

    Tengo muy gratos recuerdos del Rubicón de Holland, así que éste, si sigue la misma línea narrativa, me gustará sin duda. Anotado en “próximas, pero no muy lejanas, adquisiciones”.

    Un saludo,
    Richar.

  11. Laurence dice:

    “Rubicón” ya lo tengo, y éste lo quería también para tener “la parejita”, pero me ha sorprendido que el libro parta de la base del Imperio Persa, que sea éste el que marque la pauta de la historia del libro, y que a partir de ahí inserte la historia de Grecia. Interesante perspectiva (oooootro libro para la lista). E interesante reseña. Felicidades Vorimir.

    Saludos.

  12. Jerufa dice:

    Vorimir, bienvenido al club.
    Este libro lo he visto una y mil veces en las librerías y es del tipo ese que te entra por los ojos. Por diseño, portadas y tema, pero siempre me ha quedado la duda. ¿Será como dice en la contraportada?. Y…¿sabes?, después de leerte, sigue sin quedarme claro, máxime cuando tengo Rubicón en los estantes de casa y aún no he podido hincarle el diente.
    Y lo peor de todo es que no sé cuando podré.
    Felicidades de nuevo por ese estreno.
    Adió, adió.

  13. Arauxo dice:

    Huelga decir que me hallo entre los que hemos disfrutado con Rubicón, Vorimir: basta con leer la reseña. Y, por eso, también esperaba ansiosamente la de Fuego Persa. Me extrañaba enormemente que nadie hubiera saltado al coso todavía…

    Por lo que cuentas, ambos libros parecen compartir estilos y objetivos. Las obras de Holland pretenden divulgar la Historia, aportando interpretaciones originales (unas más acertadas y otras menos) y recreando los tiempos pasados con guiños contínuos hacia la novela como técnica narrativa adaptada al ensayo. Yo comprendo que esto pueda entusiasmar (por la emoción que transmite la redacción) o resultar chocante (como parece que le ocurre a Cavilius) por las licencias que puedan contaminar la exposición objetiva de los hechos. Es una cuestión de gustos.

    Lo que de verdad no alcanzo a comprender es que un libro como éste (o como Rubicón) pueda levantar ampollas entre seguidores y detractores como tú, acertadamente, describes, Voromir, a tenor de las disputas que la reseña de Rubicón pudo suscitar. ¿Porqué libros cómo estos despiertan animadversión? ¿Porque se venden muchos? ¿Porque el autor es extranjero? No logro entender porqué un libro bien escrito -en términos generales-, de prosa atractiva, instructivo y orientado al gran público, puede suscitar las iras de un amante de la Historia. Y lo digo porque hoy se publican auténticos bodrios, de estilo pétreo y farragoso, pésimamente traducidos o peor escritos, que se dedican a destrozar la Historia y a difundir pamplinas y supercherías, que se venden como rosquillas y que, curiosamente… no despiertan polémicas como las que ha podido suscitar el comentario de una obra de Holland.

    ¿Nos molesta la divulgación histórica, escrita de modo ameno y atractivo, y destinada al gran público? ¿Somos tan especialistas y tan expertos que nos sobran todos los intentos de divulgación? Porque si es así… ¿Qué puñetas hacemos en Hislibris? ¿No es esta una página para los aficionados a la Historia? Y… ¿Se crea afición recomendando sólo tochos y ladrillos tan sesudos como excesivos e infumables para el gran público?

    Es posible que exagere, pero, en mi opinión, Holland (y otros muchos, claro está) acierta de lleno, porque escriben ensayos divulgativos de fácil asimilación, de agradable lectura y, al mismo tiempo, muy instructivos y exento de morbos, misterios, chorradas y tonterías varias de esas que tento se prodigan hoy en la literatura seudohistórica. Eso es… crear afición. Y si con eso el autor gana dinero, me parece estupendo y mucho más que digno.

    Los muy expertos pueden dedicarse a bucear en las fuentes, a leer mucha bibliografía especializada y a escribir tesis doctorales. Ellos… no necesitan Hislibris. Yo, sí.

    Un saludo.

    (Y felicidades, Vorimir, por éstá, tu ópera prima -esperemos que haya muchas secuelas- y por la elección).

  14. Arauxo dice:

    Uf. Se me han desbocado las comillas. ¿Será por eso que me han “moderado” el comentario?…

  15. Jerufa dice:

    ¡Dios, amenaza de sábana!

  16. akawi dice:

    Cierto, muy cierto Arauxo, cuando llevas razón, llevas razón y hay que dártela pues yo también necesito Hislibris y los buenos comentarios que se hacen, como es el caso de este libro.
    Prefiero este tipo de novelas, sin que el autor se apoye mucho en comentarios subjetivos, como subraya Cavilius.
    Abrazos.

  17. cavilius dice:

    Buenas noches tengan ustedes:

    El colegiado Arauxo ha puesto el balón en juego, así que habrá que darle unas pataditas (al balón, claro):

    Táctica de “catenaccio” defensivo con apoyo sobre el líbero.
    Efectivamente, Hislibris es una página de aficionados (por mal que suene decirlo así), no de profesionales ni eruditos. Aquí estamos sobre todo para divertirnos, pero también para aprender y compartir; en ningún caso para sentar cátedra ni para movernos exclusivamente entre manuales especializados. De hecho, un altísimo porcentaje de los libros de historia que por aquí se comentan son novelas, no ensayos, de modo que el componente de entretenimiento es evidente en esta página, y los que en ella participamos así debemos entenderlo. Recuerdo algún caso en el que alguien pretendía hacer valer sus opiniones sobre cierto tema por encima de las de los demás por el hecho de ser él un experto (cosa que nunca pudo ser comprobada, por cierto), y se le dio p’al pelo. Aquí todos sabemos a lo que venimos.

    Rondo brasileiro en el centro de campo con apertura a las bandas.
    No creo que haya que cebarse tanto con el pobre Holland, como avisa el colegiado Arauxo. Pienso que el estilo en el que escribe, “ensayo novelado” o como quiera llamársele, da pie a que unos esperen más de él, y a otros en cambio les parezca gloria bendita. La divulgación de la Historia tiene estas cosas: si se cuenta con cierta amenidad, habrá quien crea que el autor no profundiza lo suficiente o que trivializa; y si se hace con exceso de detalle o de referencias, a muchos les resultará un plomazo insufrible. Y esta cuerda floja en la que se mueve el ensayo histórico seguramente se hace aún más floja si se arropa de estilo novelístico. Inevitablemente surge a cada paso la pregunta “¿esto se lo ha inventado o lo supone el autor en aras del dramatismo, o realmente sucedió así?”.

    Primer toque en la frontal del área y desdoblamiento de los laterales, con pase interior al ariete, que busca el desmarque en el área chica.
    Voy a intentar explicar la teoría del “rechinamiento”: la sensación que a mí me produce el libro de Holland viene provocada sobre todo por esto último que dije en el párrafo anterior, más que por el hecho de que se trate de un libro divulgativo. A ver si me explico: recientemente he leído un libro claramente divulgativo sobre Grecia, en el que no aparecían por ningún lado visos de “novelismo”, y no me ha gustado nada; La batalla de Salamina (por citar algunos títulos sobre el mismo tema que Fuego persa), de Barry Strauss, me pareció también un libro divulgativo y digamos que no me entusiasmó pero lo vi correcto; el Termópilas de Paul Cartledge, creo yo que también de estilo divulgativo, me gustó bastante; otros libros que están a caballo entre la erudición y la divulgación (The Greco-persian Wars, de Peter Green, o The saga of Themistocles, de Robert Lenardon -sí, me temo que están sólo en inglés-) los encontré interesantísimos. Con ello quiero decir que un libro puede resultar entretenido o no al margen del carácter más o menos divulgativo que pueda tener.

    Uno contra uno frente al portero.
    Segunda parte de la teoría del “rechinamiento”: el libro de Holland me parece entretenido, incluso me gusta, pero no puedo evitar que me cueste aceptar el toque novelístico que le aplica. Porque si me dejo llevar por él, la única manera válida (y cómoda) de hacerlo que yo veo es sin reservas, abandonarme completamente al relato, creerme a pies juntillas que Temístocles era un oportunista sin escrúpulos y que Arístides era un hábil intrigante político. ¿Y de qué modo puedo yo creerme eso? Pues sólo si entiendo el libro como una pura novela, no como un ensayo. No porque Temístocles y Arístides no fueran como Holland dice que eran, sino porque nadie sabe si lo eran o no; y si Holland afirma que sí lo eran es porque (inspirándose ciertamente en lo que se sabe de ellos) se lo inventa, o sea: hace novela. Pero si trato de entender el libro como un ensayo, no me cuadra que el autor haga afirmaciones tan categóricas sobre hechos, situaciones o caracteres. Y como no me cuadra, pues me rechina.

    Y ahora vendrá el colegiado y pitará fuera de juego, como si lo viera…

  18. Epaminondas dice:

    Enhorabuena a ambos: Arauxo y cavilius, por deleitarnos con comentarios tan genuinamente hislibreños.

    Por tanto Cavi, entre el ensayo sesudo y la novela más o menos documentada ¿puede existir término medio?, ¿debemos en aras a la verdadera reconstrucción histórica renunciar a mezclar lo probado con lo deducido?. Lo pregunto porque mi opinión al respecto no la tengo clara del todo.

    saludos

  19. Arauxo dice:

    Paseíllo

    Yo creo, Epaminondas, que el historiador debe hacer un continuo esfuerzo en pro de la objetividad, analizando hechos probados y “verdades” documentadas. El problema es que la materia prima objeto del estudio histórico es el propio hombre, lo que eleva su complejidad a la enénesima potencia. Los seres humanos y las sociedades que forman contienen tantas variables que dificultan -si no imposibilitan- su estudio hasta extremos inabarcables. Los seres humanos piensan, sienten, creen, buscan… y las sociedades son el sumatorio de un montón de seres que piensan, sienten, creen y buscan…

    Tercio de varas

    El problema, Cavilius, es que resulta muy difícil aproximarse a la Historia de los seres humanos sin tratar de comprender sus motivaciones, sus anhelos o sus ambiciones. De hecho, la deducción forma parte del estudio histórico en la misma medida que la exposición “fría” de los hechos. Porque si renunciamos a deducir las intenciones, las ocultas estrategias o las razones por las que actuaron los protagonistas de la Historia, posiblemente acabaremos por no explicar y no entender la sucesión de los acontecimientos. Pongamos un ejemplo muy famoso.

    Tercio de banderillas

    Todos sabemos que César cruzó el Rubicón y que eso supuso el detonante de una guerra civil cuyas causas se habían ido precipitando en años (y décadas) anteriores. El historiador puede contentarse con esa exposición, pero probablemente ello conlleve entender nada del proceso salvo lo superficialmente evidente y el análisis no aportará gran cosa útil. Muy al contrario, el historiador puede también intentar entenderlo y, para ello, tras un exhaustivo estudio de las fuentes, llegará a conclusiones deducidas sobre las motivaciones de César (¿defender su dignitas? ¿evitar un proceso jurídico de repetundis? ¿hacerse sencillamente con el poder? ¿huir hacia adelante? ¿provocar un enfrentamiento en el que se sabía superior? ¿aniquilar a sus enemigos?…) que se aproximarán más o menos a la verdad. Nunca sabremos en qué medida, pero nos facilitará su comprensión. De hecho, la historiografía lleva siglos haciéndolo… y discutiendo, debatiendo y proponiendo sin fin.

    Faena de muleta

    ¿No deducimos permanentemente en el estudio de la Historia? Cuando hablamos de causas remotas, precipitantes y detonantes de un acontecimiento histórico ¿no estamos deduciendo “vilmente”? ¿Qué documento contemporáneo a los hechos me garantiza que las causas profundas de la mencionada guerra civil son las que creemos que son? La respuesta es, Cavilius, ninguno. Estudiamos los textos de los historiadores romanos, las cartas de Cicerón, las fuentes epigráficas… y llegamos a conclusiones lógicas a partir del análisis y la deducción. Evidentemente, unas hipótesis estarán mucho más fundamentadas que otras, pero no dejan de ser hipótesis. En realidad, nunca jamás podremos llegar a saber lo que César pensaba la noche antes de cruzar el Rubicón (ni siquiera aunque el propio César nos lo cuente); pero necesitamos intuirlo para comprenderlo… aunque nos equivoquemos.

    Suerte Suprema

    No sabemos, claro que no, si Temístocles era un oportunista sin escrúpulos o Arístides un hábil intrigante político. Nunca lo sabremos. Lo que importa es si esa deducción resulta coherente o no con los datos ciertos que podamos tener sobre ellos. Tú mismo reconoces que Holland lo hace inspirándose ciertamente en lo que se sabe de ellos. Para mí es suficiente, porque representa un intento de reconstrucción de la realidad. ¿Disparatado? Seguramente no (tú sabes mucho más sobre Grecia que yo) ¿Acertado? Chi lo sa? Para eso está el debate historiográfico: para dilucidarlo.

    Triunfos

    Dijo Hegel que explicar la historia es tanto como descubrir las pasiones de los hombres, su genio, sus fuerzas operantes.

    Amén.

  20. cavilius dice:

    Yo pienso, Epaminondas, que no hay que renunciar a nada de lo que dices: ni al ensayo sesudo, ni a la novela documentada, ni al ensayo novelístico, ni a la novela ensayística, ni a intentar probar, ni a deducir, ni a nada de nada. Simplemente digo que conviene tener claro qué es lo que se tiene entre manos en cada caso.

    Vale, Arauxo, aceptamos pulpo como animal de compañía. Pero entonces ¿crees sinceramente que estoy en fuera de juego o no?

    (Ja ja, habría puesto la mano en el fuego a que harías un comentario “taurino”).

    Saludos.

  21. Vorimir dice:

    Poco puedo añadir al lado de Arauxo por que cualquier cosa que piense sobre la obra o la forma que tiene Holland de exponarla ya lo habrá hecho mucho mejor Arauxo.

    Creo que despues de esto me voy a volver Arauxista.
    Mándame una foto firmada a casa.

  22. Epaminondas dice:

    Amén.

    En líneas más que generales no puedo estar más de acuerdo con lo expuesto. ¿Acaso la historiografía no ha ido evolucionando con los tiempos entre unas y otras posturas y se encuentra dividida por tanto en varias escuelas opuestas en cuanto a la materia fundamental que debe analizar la historia?

    Es evidente que lo fundamental es una aproximación lo más científica y “positiva” posible, como tal encontramos a los historiadores del XIX, principalmente a la escuela alemana. Én el XX se configuran las escuelas actuales, todas ellas se centran en algún aspecto que consideran fundamental más allá de la simple crónica política o militar, la economía, la sociedad, etc,…Ultimamante gracias a Dios vuelven a valorarse los acontecimientos políticos y militares. En fin desde mi posición ecléctica pienso que todo tiene su justa importancia; es imposible por otra parte realizar una mínima reconstrucción historica si no empleamos nuestra capacidad deductiva, y, ¿nos es acaso cierto que para comprender a nuestros antepasados debemos intentar ponernos en su lugar?, ¿como puede un especialista analizar la edad media sin conocer practicamente nada del Cristianismo?, ¿sin haber siquiera ojeado los evangelios?

    Paradojas sin duda…

  23. Epaminondas dice:

    En líneas mucho más que generales no puedo estar más de acuerdo con lo expuesto por Arauxo. ¿Acaso la historiografía no ha ido evolucionando con los tiempos entre unas y otras posturas y se encuentra dividida por tanto en varias escuelas opuestas en cuanto a la materia fundamental que debe analizar la historia?

    Es evidente que lo fundamental es una aproximación lo más científica y “positiva” posible, como tal encontramos a los historiadores del XIX, principalmente a la escuela alemana. En el XX se configuran las escuelas actuales, todas ellas se centran en algún aspecto que consideran fundamental más allá de la simple crónica política o militar, la economía, la sociedad, etc,…Últimamente gracias a Dios vuelven a valorarse los acontecimientos políticos y militares. En fin desde mi posición ecléctica pienso que todo tiene su justa importancia; es imposible por otra parte realizar una mínima reconstrucción histórica si no empleamos nuestra capacidad deductiva, y, ¿nos es acaso cierto que para comprender a nuestros antepasados debemos intentar ponernos en su lugar?, ¿como puede un especialista analizar la edad media sin conocer prácticamente nada del Cristianismo?, ¿sin haber siquiera ojeado los evangelios?.

  24. Epaminondas dice:

    jopelines!!, no hay forma de saltarse la moderación cuando auno le persigue.

  25. Arauxo dice:

    Hombre, Cavilius, yo también suscribo que “conviene tener claro qué es lo que se tiene entre manos en cada caso“. Pero a continuación añado que cuando uno tiene entre las manos un libro de Holland (corrijo: al menos un libro como Rubicón) no tiene una novela, sino un ensayo. Ni siquiera pertenece en a ese nuevo género que al parecer estamos descubriendo en Hislibris y bautizando como ensayística novelada, que vaya Ud. a saber qué puñetas significa… Los libros de Holland (éste tipo de libros, al menos) son ensayos divulgativos, más o menos atrevidos, y escritos con una prosa suelta mucho más frecuente -lamentablemente- en la narrativa que en las monografías. Tan exagerado e injusto es incluir las novelas de McCullough entre la bibliografía científica, académica o divulgativa, como excluir de ella a las obras de Holland porque diga -apoyándose en las fuentes en la medida en que lo haga- que Temístocles era un oportunista sin escrúpulos. Me ratifico: son ensayos, acertados o equivocados. Avisar “contra” una obra como Rubicón por su carácter novelesco es, como mínimo, hiperbólico.

    Y que conste que un pulpo, para mí, no es un animal de compañía. Yo no me como animales de compañía ni a la gallega ni al ajillo. Lo más cercano que he llegado a comerme -y en salsa- fue un pavo que nos regalaron por Navidad cuando era bastante más jovencito y al que había cogido mucho cariño en los días que había “convivido” con nosotros. Y me lo comí porque me obligó mi mamá. Después… vomité.

    Un saludo nostálgico.

    (Estaba cantao lo de la sábana taurina, Cavi. Es que cuando me las ponen a huevo…)

    (Vorimir: Así me gusta, que me hagas mucho la pelota. Ya te mandaré por correo los estatutos del club de fans de Arauxo, que contemplan, como cuota anual, un jamón de bellota y 5 jotas. Y me lo envías a mí todos los años, que soy el tesorero).

    (Epaminondas: si no fueses tan exaltado, no tendrían que moderarte…)

  26. Ascanio dice:

    Hala, te toca otra vez, Cavi.

  27. Epaminondas dice:

    Arauxo: cuando uno forma parte de “la montaña” acaba casi siempre rodando cuesta abajo.

    :)

  28. Casio dice:

    Quizá el autor debiera incluir todas las variantes coherentes, sería más justo: ¿hábil intrigante político? ¿honrado defensor del pueblo?
    Y a especular.

  29. cavilius dice:

    Buen debate, pardiez.

    Conste que yo había asentido, Arauxo, a tu anterior comentario taurino (pulpo) porque en todo él pienso exactamente igual que tú (animal de compañía); pero conste también que no me parece que se oponga en absoluto a mi planteamiento futbolístico anterior (por eso te preguntaba si creías que estaba en fuera de juego). Porque yo no me refería a lo que Holland o quien sea piense, descubra, deduzca o interprete, que cada uno es mayorcito para pensar y razonar como le plazca. Fíjate que no he dicho en ningún momento que me parezca mal ni bien que Holland piense que Temístocles era un oportunista sin escrúpulos (en honor a la verdad, lo de “oportunista” sí es literal de Holland; lo de “sin escrúpulos” creo que también, pero no lo recuerdo; en cualquier caso, yo lo “deduzco” tras leer a Holland); lo que dije y digo es que me choca, me rechina, me achucha, me acholondra, la manera que tiene Holland de presentar su razonamiento o deducción. Particularmente preferiría que hubiera dicho algo así como: “a tenor de lo que sabemos sobre Temístocles, todo apunta a que era un oportunista sin escrúpulos”, “es probable que Temístocles fuera un oportunista sin escrúpulos” , “los escrúpulos de Temístocles nunca aparecen en los textos de Herodoto ni de ninguna otra fuente” , o algo similar. Al afirmarlo categóricamente, está haciendo dos cosas: una, me simplifica la tarea, el esfuerzo intelectual, al no darme opción a dudar sobre si Temístocles era o no un oportunista sin escrúpulos; dos, se arriesga al escribir su opinión (deducida, sí, fundamentada, sí, de acuerdo, pero opinión al fin y al cabo) como si fuera un hecho consumado. Pero como yo no soy nadie para decirle a Holland cómo tiene que expresarse ni cómo tiene que escribir sus libros (y, por cierto, ya quisieran muchos escribir con la fluidez con que él lo hace, pero esa es otra cuestión), pues me limito a elaborar una teoría del rechinamiento con la que justificar mi arrugamiento de nariz cuando leo su libro.

    Y conste que también me parece feo avisar “contra” el carácter novelesco de Rubicón (que no he leído) o de Fuego persa (que sí). Pero no veo problema en avisar “de” o en “anunciar” ese carácter novelesco. No como si fuera una carga, sino como un intento de definir el estilo de Holland. Con tal anuncio no se emite ningún juicio de valor, creo yo.

    Iba a escribir más cosas, pero me he mareado un poco al releer mi comentario. Ustedes perdonen.

  30. solharis dice:

    Pues a mí el libro me pareció menos novelístico de lo que esperaba por algunas opiniones. Es cierto que a veces Holland se permite soltarte una descripción muy literario de ciertos momentos pero la política pura y dura domina sobre las batallitas. De hecho creo recordar que no empieza a correr la sangre hasta bien avanzado el libro, que no resultó para nada la historia militar novelada que temía sino un libro de política persa y griega. Tampoco cae el autor en la tentación de exaltar los acontecimientos para hacerse el importante. Más bien parece escéptico a veces en cuanto a detalles como la batalla de las Termópilas (que parece un episodio militar menor) o la carrera de Maratón… que yo creía que era un hecho histórico. Snif, algún mito me ha tirado el señor Holland.
    Bastante bueno para mi gusto. No es un libro académico pero tampoco me parece un libro divulgativo al estilo de los de Cebrián o Montanelli, por poner algún ejemplo.

    Buena reseña, por cierto.

  31. Arauxo dice:

    Bueeeeeeeeeeeno, vaaaaaaaaale. Aceptamos barco como animal acuáaaaaaatico…

  32. Arauxo dice:

    (No iba por ti, Solharis, sino por el del pulpo).

  33. solharis dice:

    qué rico comer ahora un poco de pulpo a la gallega

  34. Antonio Penadés dice:

    En este debate sesudo e inteligente por parte de Arauxo y Cavilius -enhorabuena de verdad a los dos- comparto argumentos de ambos pero me inclino algo más hacia la postura de Cavi. Por una parte, para mí es una satisfacción que alguien que habla de historia, y lo hace con un rigor más que aceptable, venda muchísimos libros y divulgue ese periodo más que nadie. Los tostones sirven a los que se miran mucho el ombligo y poco más. Creo que en España falta esa tradición anglosajona de saber conjugar la investigación con la divulgación: se trata simplemente de escribir de forma atractiva, hacer accesible unos contenidos a mucha gente, aunque sea a base de rebajar un poco el nivel (obviamente, en 500 páginas no se puede profundizar mucho acerca de un periodo de unos 70 años aprox.). Incluso para quien sea un especialista en el tema aprenderá con este libro, pues, al igual que las novelas históricas, cuando un ensayo divulgativo afronta un tema desde una óptica innovadora se aprecian aspectos que hasta entonces habían pasado desapercibidos.

    A mí el libro me gustó mucho, disfruté un montón leyéndolo. La lástima es que, tal como afirma Cavilius, me chirrió en algunos pasajes. No hay ninguna necesidad de decir “este personaje era así o asá” si este aspecto no es confirmable a través de las fuentes. El tono de un libro es algo demasiado importante, si no se acierta con él la obra pierde mucho valor. Qué poco le habría costado a Holland decir algo así como “yo creo que Temístocles debía ser un tipo sin escrúpulos” o “Arístides parece ser lo que hoy llamaríamos un oportunista político”.

    Pese a todo, bienvenidas sean este tipo de obras, diseñadas hacia un público anglosajón pero que aportan bastante aire fresco en este ámbito a menudo tan serio. Creo que hay que seguir por esa línea en España pero aplicando un tono más cercano, por ejemplo, a Kapuscinski (es decir, más prudente y sensato).

    Un saludo, Antonio

  35. cavilius dice:

    Pero Arauxo, ¿ya? ¿Y qué hacemos ahora?

  36. Jerufa dice:

    Joder, si habeis aceptado pulpo como animal de compañia y barco como animal acuático!
    Pof.

  37. Jerufa dice:

    Yo, después de reventarme la neurona con tanto comedero de coco, voy a hacer una pregunta tonta a VORIMIR. Cavilius, tú no.
    Supongo que habrás leído Puertas de Fuego. A mí me encantó. Pregunta: ¡A Vorimir, cavilius, tú nooo!.
    Aunque estén escritas por autores diferentes, ¿podrías compararlas?
    Adió, adió.

  38. cavilius dice:

    Pues verás, Jerufa: ambas son obras muy ardientes y… ah, perdón.

  39. Vorimir dice:

    Bueno Jerufa, ¿quieres que compare Puertas de Fuego y Fuego Persa?

    Hum.. por raro que parezca es una comparación dificil.
    Puertas de Fuego es una novela mientras que Fuego Persa un ensayo histórico, donde la batalla de las termópilas juega un papel muy secundario (y mira que con la falsa publicidad que le han dado con el rollo 300 uno esperaría encontrarse una larga narración del heroismo espartano y bla bla bla, pero nada más lejos de la realidad).

    Fuego Persa es un libro de historia sobre las guerra médicas y Puertas de Fuego una novela sobre la batalla de las Termópilas.

    Perdona que sea tan parco, pero así a bote pronto veo a ambos libros bastante distintos como para compararlos en profundidad (amen de que me lei ambos hará ya un par de meses).

  40. Jerufa dice:

    Pues me has ayudado mucho, Vorimir. Gracias.

  41. Jerufa dice:

    Cavilius, no te enfades conmigo.
    Es que como yo no estoy a vuestro nivel, pues como que leeros a alguno de vosotros es como asomarse a un precipicio con riesgo inminente de caída.
    Ahora si alguien quiere jugar al golf, que me lo diga, que le doy alguna clasecita magistral al estilo “Jeruswing”.
    Adió, adió.

  42. Vindex dice:

    Me lo pondré en agenda para discrepar de tu reseña:) , aunque antes tengo pendiente “Puertas de Fuego” , ¿ó debería invertir el orden?
    Saludos

  43. cavilius dice:

    Vaya, Antonio, no había visto tu comentario (juraría que antes no estaba…). El caso es que el “rechinamiento” o “chirrido” no se da sólo en la caracterización de los personajes, que quizá podría tener un pase (o no, quién sabe), sino también en la descripción de algunos hechos (no recuerdo ahora, tendría que repasar el libro) sobre los que no se tiene ciencia cierta de cómo sucedieron, y Holland va por la vía de enmedio y los describe categóricamente desde su punto de vista (respetable, pero punto de vista al fin y al cabo). Pero tienes toda la razón en lo de que este tipo de libros aportan aire fresco al estudio de la Historia.

    Vaya, Jerufa, no había visto tu comentario (juraría que antes tampoco estaba; ¿me estaré volviendo majara?). Lo de los niveles no lo pillo; y lo del precipicio, es evidente que te refieres a Arauxo…

    Saludos.

  44. Antonio Penadés dice:

    Cavilius, a lo mejor te estás volviendo majara -yo también me lo planteo, y cada vez más a menudo-, pero en este caso no es culpa tuya: por lo visto, a algunos no sólo nos moderan, sino que dejan nuestro comentario en el congelador durante días. Al parecer, algunos estamos en una “lista negra” elaborada sin duda alguna por Richar, quien a su vez se excusa en los recovecos de la informática, y el resultado es una censura previa que es para echarse a temblar…

  45. Paco T dice:

    Un placer volver tras una larga ausencia y encontrar el mismo tono desenfadado en los debates, sin prescindir del rigor en las opiniones. Lo que me extraña es que no se haya comparado Fuego persa con Termópilas de Cartledge. Yo aún no he acabado de leer el primero, pero desde luego tiene un tono muy diferente del libro de Cartledge. Con ambos he disfrutado mucho, pero tengo muy claro cuál de los dos recomendaría a cualquiera que no conozca el tema con anterioridad: Fuego persa. La claridad y el ritmo que impone Holland son muy de agradecer, y pueden resultar, en mi opinión, decisivos para alguien que se acerque por primera vez a este tema. Y ya sabéis lo que me gustó el de Cartledge…
    Saludos

  46. Arauxo dice:

    ¡Hombre, Paco T, mi otro yo! ¡Cuánto bueno por aquí! A ver si nos frecuentas más, que te echábamos de menos… (o sea: más por menos).

    Opina, hombre, opina…

  47. Paco T dice:

    En el debate sobre las opiniones del autor acerca de ciertos personajes, como Temístocles y Arístides, pienso que no se explicita tanto su parecer sobre los mismos como se deduce de vuestros comentarios (si bien he de decir que no puedo hablar con total seguridad por no haber acabado el libro). Tampoco se puede calificar a Holland de historiador aséptico, pero no creo que diga nada que no se sustente en la tradición historiográfica anterior sobre el tema. Por poner un ejemplo, al describir las actividades del rey espartano Cleómenes, no esconde sus dudas (más que razonables a tenor de sus argumentos) acerca del por qué de la caracterización historiográfica del mismo como loco, ni deja de hacer notar su admiración por esta figura histórica. Sin embargo, no creo que ello merme su credibilidad, siente sus ideas como hechos consumados ni que vaya en contra del lector en tanto que reduzca su esfuerzo intelectual en la lectura.
    Arauxo, ¿en qué quedamos, me echábais de menos o de más?
    Saludos

  48. Arauxo dice:

    Más de menos…

  49. Paco T dice:

    Gracias, ahora lo tengo más o menos claro…

  50. Urogallo dice:

    Bueno, y hablando del libro:

    Ya lo he conseguido ( sutil jugada del destino) y la verdad tengo que dejar una cosa clara: Este tío escribe muy bien ( y eso no es algo tan frecuente como seria de desear entre los que se auto-titulan como escritores).

    Que la gracia del Gran Rey os proteja.

  51. Ascanio dice:

    ¿Ya lo has conseguido y ya lo has leído? Cielos, esto sí que es un misterio mistérico.
    Pues yo lo tengo en la estantería gracias a una cesión altruista, y no encuentro el momento de meterle mano. Bueno, sí, dentro de unos 20 libros más o menos. Y no es por falta de ganas, que conste.

  52. Urogallo dice:

    Norl, ya lo he conseguido y estoy leyéndolo: Pág 25.

  53. Arauxo dice:

    Claro, si te dedicaras a leer en vez de a colgar fotitos desagradables o a copiar poemitas guarretes…

  54. Arauxo dice:

    (lógicamente, Uro, mi comentario no iba dirigido a ti. Tú sigue leyendo poemas guarretes y viendo fotos desagradables…)

  55. Urogallo dice:

    En realidad leo las gestas de los persas: Pág 26 ya.

  56. Tiopúas dice:

    Hola, si ya te has leído la genial Salamina de Javier Negrete y con todo lo que hay que leer de tantos temas y el poco tiempo para hacerlo, ¿merece la pena leerse también este libro? Teniendo en cuenta que la temática me gusta mucho.
    Es que lo vie la semana pasaa en la librería y me lo pensé, pero no me decidí pensando que iba a ser leer más o menos lo mismo…

  57. Vorimir dice:

    Ten en cuenta que es un ensayo histórico y no una novela, pero se lee muy rapidamente.

    Yo te lo recomiendo ahora que te estás interesando por la historia de la Grecia antigua…

  58. He tenido este libros en mis manos. Es una oportunidad que me ofrece abordar un tema tan interesante como es el mundo persa. Visto desde el siglo V antes de Cristo me parece mas interesante, porque contenidos bien ensamblados como este no se ofrecen facilmente, de alguna manera Tom Holland, recoge una cantidad de detalles que cultivan la mente de cualquier lector, en su lectura que tengo de 300 paginas que he trajinado el libro me parece muy excelente`por el esfuerzo del autor y darnos a conocer un mundo tan inhospito como Presia. Buen libro y ameno para su lectura.

  59. VLADIMIR dice:

    Entretenidas todos las apreciaciones, no he leído a Holland, es la primera vez que toco el tema de Termópilas, he visto la Película 300, hoy he leído algo sobre este famoso conflicto, y como esta discusión de basa en el libro de Holland, definitivamente el autor presenta su versión de esta historia, con la variante de presentar el surgimiento del Imperio Persa su ascenso la consolidación de su grandeza hasta el punto de la batalla de Termópilas que es el eje central de la historia, ahora las descripciones subjetivas del autor de los personajes son la presentación de su sello; podemos estar de acuerdo o no pero al final son válidas, así como las canciones existen interpretaciones disimiles pero al final el eje central de la historia es la que cuenta.

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