EL REINO IMPOSIBLE – Yeyo Balbás

Corre el año 709 y el reino visigodo está sumido en una profunda crisis. La ineptitud de su monarca, Witiza, la peste, el hambre, las intrigas políticas y el empuje de los musulmanes en el norte de África, todos son factores que parecen estar llevando al límites las exiguas fuerzas que aun quedan en la península ibérica. En este ambiente, el joven Fruela, hijo segundón del duque Pedro de Cantabria, es enviado a la corte de Toledo como uno de los nuevos comandantes del ejército real. Fruela es un joven atractivo y de un gran magnetismo pero ahí acaba su encanto: Es rudo, violento ambicioso, lujurioso. Vamos, un hombre de su época y no un protagonista estereotipado. Junto a él y un buen puñado de personajes secundarios iremos conociendo el devenir de Spania y su caída ante el empuje sarraceno, destacando entre ellos algunos personajes femeninos que cobran protagonismo sin tener que salirse mucho de los cánones de la época, aunque por ello muchas veces sean ninguneadas o maltratadas, a veces brutalmente. Y es que todo en sus páginas destila realismo, desde la ciudad ambientación hasta una historia creíble, la de los avatares de nuestro protagonista y su papel en la defensa del reino.

Por sus páginas desfilarán Witiza, Musa, Tarik, Rodrigo y Pelayo, personajes clave de estos años y protagonistas de las intrigas y batallas que salpican las páginas de la novela. Pero, por contra de lo que pueda parecer no es una simple novela de batallas aunque lo militar tenga un buen peso: Tenemos gran número de intrigas entre las distintas facciones nobles en las que los protagonistas se verán involucrados así como historias personales que serán imposibles de separar del devenir histórico.

Así pues tenemos intrigas, batallas, un buen número de personajes interesantes, en una novela que resulta sólida y dura como un buen escudo. Dividida internamente en dos libros, el primero no coloca en situación, desarrolla tramas y personajes y el segundo entra en el meollo: La invasión islámica y la lucha fútil de los visigodos contra este nuevo enemigo al que algunos de los nobles no se toman lo suficientemente en serio.

Tras la invasión y derrota de los visigodos, la novela continúa un buen centenar de páginas donde acompañaremos a Fruela en su huida al norte, hasta las tierras de su padre, huyendo de sus perseguidores y del empuje y la ambición que lleva a los conquistadores cada vez más hacia arriba en el mapa peninsular. Eso sí, me llamó la atención un final un tanto abrupto, donde eché en falta un pequeño salto temporal y que terminase con la narración de la batalla de Covadonga y no simplemente que esta nos sea mencionada en el epílogo. Será que llevaba toda la novela con la idea de que ese sería el final y que no lo fuera me descolocó pero, en mi opinión, creo que habría sido mucho mejor punto y final, incluso si hiciese falta retocar algo aquí y allá para acomodar la batalla sin estirar más la duración del relato.

Recapitulando, una novela bien narrada, realista, brutal en algunas partes, de una época no tan plasmada en novelas como quizás debería y muy bien ambientada. Aunque quizás no deba extrañar ya que el autor, Yeyo Balbás, lleva muchos años trabajando ligado a la historia militar antigua y medieval. Sus dos novelas anteriores, Pax romana y Pan y circo, están entre mis favoritas del género de romanos, lo cual era un inmejorable aval para la aquí reseñada. Sí tengo que decir que aunque esta pueda estar mejor escrita y más sólidamente construida, me seguiría quedando con las dos primeras -cosas de un romanófilo – aunque bien es cierto que las leí hace ya muchos años y tienen la ventaja de la distancia temporal.

Como conclusión: El reino imposible es una novela histórica notable ambientada en los últimos años del reino visigodo de Toledo y poblada por multitud de personajes creíbles que habitan en un mundo igualmente realista creando una ventana desde donde espiar, aunque sea de forma fabulada, a unos años que fueron claves en la historia de España. La novela termina con una nota histórica -detalle que me gusta mucho en las novelas históricas y que ayudan a separar un poco realidad y ficción y a contextualizar aun mejor ciertos detalles – y bibliografía por si al lector le pica la curiosidad y quiere acercarse al mundo visigodo de manera más académica.

Título: El reino imposible.
Autor: Yeyo Balbás.
Editorial: Ediciones B (2019)
Páginas: 590.

     

18 comentarios en “EL REINO IMPOSIBLE – Yeyo Balbás

  1. Iñigo dice:

    Le sigo la pista hace tiempo y creo que me vas despejando dudas, Vori.

  2. Farsalia dice:

    Ah, las bibliografías en una NOVELA histórica. Y cuando incluyen artículos académicos…

  3. Javier dice:

    Pues a mí siento decir que no me convenció, el trabajo de documentación es excelente pero abusa dando datos con digresiones que cortan la acción y que hacen que se vea demasiado la tramoya y la mano del autor. Es el eterno problema de la novela histórica, sacar a relucir el trabajo de documentación con llamadas al lector que le expulsan del hilo narrativo.

    Las tramas políticas se hacen demasiado enrevesadas y tediosas y la acción parece que no arranca nunca y cuando lo hace despacha la batalla decisiva en muy poco espacio y sin emoción, quizás Posteguillo nos tenga mal acostumbrados.

    Siento discrepar pero sí me parecen muy estereotipados los personajes al pretender caricaturizarlos con tantos defectos acumulados, especialmente Fruela y Witiza que parece un malo de tebeo y con puyas políticas veladas a la actual monarquía (ese apodo de “Campechano” y sus veleidades amatorias). Seguro que el autor se divirtió con esa y otras traviesas referencias al contexto político actual pero, de nuevo, me sacan de contexto.

    Me falta más y mejor presencia de los musulmanes y la trama bizantina apenas se apunta para dejarla colgada luego y no se sabe qué pinta.

    Final abrupto y dejando muchos cabos sueltos. El libro es largo y se hace tedioso por falta de ritmo.

    1. Vorimir dice:

      Tienes razón Javier con lo de las digresiones, pero me dio la impresión de que iban a menos a lo largo de la novela (o eso o me acostumbré). Las batallas me gustaron y no necesitaron páginas y páginas y las intrigas me parecieron bien llevadas pero claro, con el handicap de que ya sabes lo que va a pasar. Yo leía pensando a ver como pasaba no que.

      1. Yeyo dice:

        En el Reino Imposible, la batalla del Lago tiene lugar a lo largo de 45 páginas, desde la llegada del ejército hispanogodo hasta la huida de los protagonistas. En mi edición, Posteguillo dedica menos de 8 páginas a Cannae. Muy pocos autores desarrollan tanto las escenas militares como yo hago, salvo Pérez-Reverte, Javier Negrete o Pedro Santamaría. El hecho de que parezcan breves, cuando no lo son, es la mejor evidencia de que el ritmo narrativo funciona.

      2. Farsalia dice:

        Más de cincuenta páginas, sin contar discursos previos y consecuencias inmediatas, “dura” la batalla de Zama en el segundo tomo posteguillano… y básicamente parafrasea a Tito Livio. Sinceramente, me quedé con éste, que ya es novelesco de por sí.

      3. Yeyo dice:

        50 páginas para describir una batalla es mucho, 8 páginas es poco. La descripción de La Crónica Mozárabe sobre la batalla del lago son dos frases. Yo he escrito 45 páginas. No sé muy bien qué pretendes decir. Posiblemente, tú tampoco.

      4. Farsalia dice:

        Hombre, sí lo sé y lo he expuesto, siguiendo un hilo de razonamiento… tanta página para contar en resumen lo mismo que la fuente original en la que se basa Posteguillo en toda su trilogía escipiónica. Otra cosa es que este comentario no te interese, claro.

      5. Yeyo dice:

        Entiendo que una tira de mensajes sigue una dialéctica basada en tesis y atintesis sobre un tema. Javier comentó que mi novela “despacha la batalla decisiva en muy poco espacio” y, dado que puso como ejemplo a seguir a Posteguillo, señalé que él dedica a Cannae sólo 8 páginas. No porque tenga nada contra Posteguillo, sino por usar una referencia en torno a una de las batallas más famosas de la Antigüedad. Que Posteguillo se haya limitado a novelar a Livio es una cuestión que no está relacionada con la extensión, o que esas 45-50 páginas sea mucho o poco para una novela. Seguir un hilo no es empezar hablando de una cosa y hacer que la conversación termine en otra. Sé el trabajo que supone escribir una obra de este tipo y siento un gran respeto por Posteguillo. Lo que no me interesa es entrar en críticas hacia ningún otro escritor.

        Un saludo.

      6. Farsalia dice:

        En realidad, era un elogio a partir de una comparación que no le busca los tres pies al gato: Posteguillo dedica decenas de páginas a parafrasear una fuente clásica para relatar una batalla y no aportar, dentro de lo que es una novela, prácticamente nada; y tú recreas otra batalla en cuarenta y cinco páginas a partir de sólo dos. Pero, es igual, déjalo.

        Un consejo: no te pongas susceptible a la primera de cambio. Se podrán hacer críticas sobre varios aspectos de tu novela, pero también valorar la creatividad cuando hay que hacerlo. Acéptalo si quieres; y si no, pues también.

        Saludos.

      7. Javier dice:

        Por puntualizar y habida cuenta de la no pretendida polémica, por alusiones y por partes:

        – cualquier creador merece todo mi respeto porque no es un trabajo fácil armar todas las piezas de una novela y lo primero que reconozco es la labor de documentación pero lo que Farsalia denomina muy bien como salgarismo me parece innegable y tómese ya como crítica constructiva.

        – cada uno tiene su umbral de susceptibilidad más o menos alto pero cuando se publica un trabajo y del público se vive, se debe estar expuesto a los comentarios críticos de ese mismo público, comentarios que en el caso de una novela o de cualquier obra de arte pueden y deben ser más o menos subjetivos por lo que no deberían tomarse como algo personal porque entonces se hace bueno el refrán de que “el que se pica ajos mastica”.

        – todas las comparaciones son odiosas y yo no he dicho que Posteguilo trabaje bien sus personajes pero ya que comparamos, sus malos son aún más maniqueos, efectivamente, pero eso no da por bueno que Witiza sea un malo caricaturizado y los buenos personajes siempre tienen matices como los tenemos las personas reales. Si, como se reconoce, se busca maniqueísmo de buenos y malos a propósito en aras de la comercialidad me parece lícito pero eso ni es artístico ni es creíble.

        – cualquier autor es libre de inspirarse en hechos actuales o en personas reales que conozca, faltaría más y es imposible construir una ficción desde la nada y la abstracción total. Otra cosa muy diferente es que la analogía y las alusiones actuales sean tan evidentes que expulsen al lector de la trama. Estos paralelismos son tan explícitos que el mismo autor los reconoce.

        – no es lo mismo tema militar que batallas, efectivamente, los detalles de la logística, armamento, reclutamiento de tropas, formas de combatir… están muy bien explicados y de nuevo se nota el excelente trabajo de documentación pero la voz en off del narrador dándome una clase de historia medieval redunda en el mentado salgarismo. No me he molestado en contar el número de páginas de las batallas pero con batallas me refiero al combate propiamente dicho y a la emoción y ritmo de la lucha, no a los preliminares y posteriores consecuencias en los que, de nuevo, las intrigas políticas se explayan cuando el lector lleva ya más de 500 páginas esperando la famosa batalla de Guadalete y siento haber comparado con otro autor pero todos los aficionados sabemos que si por algo se le conoce es por el perspectivismo casi cinematográfico de sus combates.

        – en literatura muchas veces menos es más y creo que a la obra le sobran páginas y que las tramas políticas visigodas son redundantes, en cambio las tramas musulmana y bizantina, que podrían haber dado mucho juego, se apuntan de forma muy interesante pero luego no se desarrollan ni rematan y eso al lector le genera frustración. Una buena poda le habría hecho ganar muchos enteros al libro pero de nuevo el salgarismo lleva a hacer alarde de esa documentación que con gran esfuerzo se ha recopilado, esfuerzo muy meritorio insisto pero se supone que es una novela no un ensayo, difícil equilibrio.

        Por lo demás, las anteriores novelas romanas del autor las disfruté y creo que son muy buenos libros y los comentarios son elogiosos en su gran mayoría, mi opinión no tiene más valor que la de otros pero en cualquier trabajo se aprende más de una crítica constructiva que de un falso elogio.

        Saludos a toda la comunidad hislibrera

      8. Yeyo dice:

        Estudié diseño gráfico e ilustración en la Escuela de Arte de Oviedo. Además de formarte para recibir críticas y argumentar sobre ellas, aprendes lo que es una crítica artística y, sobre todo, lo que no es. Resulta revelador participar en una exposición de ilustraciones es que puedes escuchar las críticas y comentarios al tiempo que se contempla tu obra. Es cuando oyes cómo tratan de psicoanalizarte en base a algo que has pintado, o te atribuyen unas claras influencias de un ilustrador checoslovaco del que no has oído hablar en tu vida.

        Cuando pienso que un personaje de una novela histórica que leo muestra una cierta “contaminación” por hechos actuales, es porque existe una clara disonancia entre lo que la documentación histórica nos dice de él y lo que es o hace el personaje literario. En este caso, Witiza era según todas las fuentes históricas un mujeriego y un libertino. Un arquetipo común en la literatura, por cierto, como puede ser Robert Baratheon. Me parece totalmente fuera de lugar que usted me acuse de que empleo mi novela para equiparar a una figura política contemporánea con un personaje que comete toda clase de actos moralmente despreciables. Esto no es susceptibilidad. Es que, al aparecer esto en un medio público, veo comprometida mi imagen personal. Esto lo entenderá cualquiera con un mínimo de empatía.

        Mi respuesta no es una cuestión de susceptibilidades. Usted me está atribuyendo una determinada intencionalidad al escribir algo y yo sé mejor que nadie a quién he tenido en mente a la hora de elaborar un personaje, o por qué he escrito lo que he escrito. Una crítica literaria, o artística en general, no son esos argumentos psicologistas hacia el autor que acaban convirtiendo una novela en un test de Rorschach en el que cada cual ve lo que le da la gana. Además hay cuestiones objetivamente cuantificables, como cuando dice que una batalla de 45 páginas tiene poco desarrollo.

        En una novela histórica, el trabajo de documentación queda de manifiesto en la propia estructura narrativa. En este caso, definir una serie de hechos de la Historia con mayúsculas y entrelazarlos con la historia del personaje, de modo que giren en torno a una temática preestablecida y se ajusten a un determinado arco argumental. Si lee el apartado final Apuntes Históricos de mi novela verá a qué me refiero. En este caso, el desafío fue conciliar las fuentes textuales latinas, las fuentes textuales árabes, el registro arqueológico, la epigrafía y otras disciplinas para determinar qué sucedió en 709-711 y a partir de ahí “sacar” un argumento literario.

        En el caso de la batalla, implica tener los conocimientos necesarios para saber qué armamento empleaban ambos bandos, cuáles eran las tácticas al uso, qué situaciones podrían darse en función de todo ello, del contexto sociopolítico y de la topografía del terreno, e idear un argumento de 45 páginas a partir de un par de frases lacónicas citadas en las fuentes.

        Dentro de todo este trabajo, incluir o no una digresión supone una minucia que no implica nada. Cualquier novela de fantasía medieval incluye digresiones similares para explicar la realidad del mundo concebido por el autor, lo cual se valora porque aporta viveza y profundidad a la narración.

        Salgari o Verne dedican capítulos enteros a citar información totalmente prescindible. En 20.000 Leguas de viaje submarino, hay un capítulo que es un listado de peces que se ven desde el Nautilus citando su nombre científico. Esto no tiene nada que ver con insertar un párrafo dentro de una narración en la que se narra la batalla de Adrianópolis o se explica cómo funciona un muro de escudos, cuando esto último es esencial para que el lector comprenda el porqué de lo que más tarde sucede. La razón a esto es sencilla. En novela histórica la necesidad de explicar ciertas cosas obedece a que la acción se desarrolla dentro de una realidad ajena a la experiencia vital del lector, de modo que los personajes se desenvuelven en un marco social, físico, cultural y tecnológico que éste no tiene por qué conocer.

        Escribir esto no es salgarismo. Cuestión aparte es el deseo de algunos lectores de una lectura ágil, formada en su mayor parte por diálogos y descripciones de acciones. Eso no tiene nada que ver con la documentación.

    2. Yeyo dice:

      Las fuentes latinas atribuyen a Witiza una conducta lasciva y sensual, de forma invariable, incluso aquellas que le son favorables, como la Crónica Mozárabe de 754. Desde las crónicas asturianas de la década de 880, la historiografía medieval de hecho atribuye la “ruina de España” a la conducta sexual de un rey godo, ya sea Rodrigo o Witiza, lo cual desencadenaría un iudicium dei. Es de lo poco que sabemos del carácter de Witiza.

      Cada lector interpreta y “hace suya” una novela. Si alguien encuentra paralelismos entre el 711 y la realidad actual es libre de verlos. Yo, como autor, desde luego veo muy pocos. Ese “paralelismo” entre Witiza y Juan Carlos I tampoco sería actual, ya que ahora tenemos otro rey en España.

      La caricaturización de los personajes en una novela de este género se suele basar en la existencia de un antagonismo “Buenos vs. Malos” que hace que los primeros atesoren todas las virtudes y los últimos todos los defectos. Que el protagonista tenga tantos “defectos acumulados” es un buen indicador de que ese maniqueísmo no existe. Aplique este criterio a las lecturas que tanto pondera y vea quién cae en las caricaturas. Y, en efecto, me divertí mucho metiendo chascarrillos y puteríos varios.

      Un saludo cordial.

      1. Vorimir dice:

        A mí no se me hizo larga para nada la batalla, me gustó mucho tal cual y de verdad que diría si me hubiesen preguntado que eran 20 y tantas páginas y no 40 y tantas, lo cual es de alabar. :D

    3. Yeyo dice:

      Un detalle más. Si hay alguna “influencia actual” en la faceta de Witiza como depredador sexual es Harvey Weinstein. Cuando escribí esta parte de la novela estaba de actualidad el movimiento #metoo y los escándalos de abusos en Hollywood. Quise aportar otro enfoque al conocido tema literario de “la violación de Florinda”, una dinámica de abuso basada en la combinación de chica joven con ambiciones y hombre poderoso sin escrúpulos.

      Como las otras veces, ha sido un placer contrastar opiniones en este blog.

      Un saludo a todos los hislibreros.

  4. Iñigo dice:

    Lo de los datos aportados y la inclusión de excesiva información salpicando la narración de la novela me suena que ya se comentó de este autor en alguno de sus libros publicados anteriormente… Está bien esta nueva aportación sobre la novela…

  5. Farsalia dice:

    Ah, el sempiterno salgarismo…

  6. Caín dice:

    Ante la susceptibilidad del autor ante las críticas a su obra, paso de lejos de este libro. Ya bastantes petulantes proyectos de historiadores hay por el mundo de las novelas históricas.

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