EL ÁGUILA Y LA LAMBDA – Pedro Santamaría

CUB EL AGUILA Y LA LAMBDA_cub 1«Malditos griegos: Oligarcas, demócratas, tiranos, demagogos. Una miríada de gente decadente, de comerciantes, de charlatanes. Malditas ratas traidoras y chaqueteras». Marco Atilio Régulo, Cónsul de Roma.

Si empiezo esta reseña diciendo que esta novela se sitúa durante las Guerras Púnicas, más de uno saldrá ya huyendo mientras piensa «ya estamos con lo visto una y mil veces: Anibal, los elefantes, Escipión, Zama…». Sin embargo, cometería un error ya que se enmarca en la mucho menos conocida Primera Guerra Púnica, y más concretamente en dos de sus veinticuatro años de duración (256 y 255 a.C.).

Cartago se encuentra amenazada por Roma, contra la espada —un gladius en este caso— y la pared. Los sufetes de la ciudad se deciden a buscar ayuda en el extranjero en la figura del famoso general mercenario espartano Jantipo. Este viaja hasta la ciudad acompañado por los últimos seis guerreros que, tras años de servicio, aun sobreviven del centenar que abandonaron Esparta junto a él.

Su misión será harto complicada: convertir a un ejército desmoralizado y derrotado en una maquinaria de guerra capaz de hacer frente a las dos legiones del victorioso cónsul Marco Atilio Régulo, y evitar así la toma de Cartago. Y si eso no fuera posible, al menos morir con honor. Jantipo se hospedará en la mansión de Arishat, la más famosa de todas las cortesanas cartaginesas, quien quedará prendada del sobrio y lacónico general, al cual intentará conquistar usando todas sus armas de mujer, que no son pocas.

Estamos ante una novela muy entretenida, con capítulos no muy largos que ayudan a su lectura, y que va ganando en ritmo y emoción progresivamente; quizás tarde en arrancar varios capítulos, pero cuando pasamos el primer tercio del libro todo va in crescendo y es difícil ya apartarse de la espiral de batallas y conflictos emocionales en las que los protagonistas se ven atrapados. Por lo tanto, es una lectura agradable, muy adecuada para estos calurosos días de verano. Quizás ganaría aun más si tuviese una edición de bolsillo o digital —cosa que desconozco—, más acorde para acompañarnos en los viajes en avión, tren… a la playa o piscina sin que tengamos que sufrir demasiado por que se estropee el libro.

Tiene entre sus páginas la narración de una batalla realmente conseguida —la batalla de los llanos de Bagradas—, a la altura de las que tanto me gustaron en Las legiones malditas de Santiago Posteguillo y que seguro que hará las delicias de los que también las disfrutaron.

Otro punto a favor del libro es su «brevedad», ya que en poco más de 300 páginas tenemos la historia contada y terminada, sin segundas partes ni hilos sueltos, y sin haber recurrido a llenar de paja la narración para vender el doble de hojas, lo cual es muy de agradecer.

Como puntos negativos, comento algunos:

La portada no me gusta mucho —que sí, no es culpa del escritor pero ahí está—. Parece que hayan cortado y pegado la mitad de las cosas que se ven, particularmente los elefantes. Apuntar también que aparecen algunos errores ortográficos o tipográficos en los primeros capítulos (como un «orneados» sin H que casi me hace sangrar los ojos).

Sin embargo, quizás lo que menos me ha gustado es también una de sus virtudes:

Al final de la novela, el propio autor explica qué partes o datos relatados están fundamentados en las fuentes históricas (mayormente en el historiador Polibio, quien escribió sobre lo aquí narrado). Y no sólo eso, sino que admite los errores históricos que se encuentran en la novela en aras de que resulte más comercial y cercana al público no especializado.

Entre estos detalles está el omnipresente rival, envidioso y ladino, del honorable protagonista. Se encarna aquí en el cónsul Lucio Manlio Vulso Longo, al que le toca la papeleta de ser el malo como le tocó a Fabio Máximo en la trilogía de Posteguillo. Otro sería el uso del apellido Barça cuando aparece Amilcar, y, por último, el uso del águila como emblema de la legión -cuando no se instaura hasta las reformas de Mario-. Así que el propio título de la novela es algo engañoso.

Pero lo dicho, no estoy descubriendo la luna,  es el propio autor quien nos desgrana estos cambios en un ejercicio de honestidad del que muchos otros podrían aprender. Sin embargo, pienso que la novela habría sido mucho más redonda si no hubiese recurrido a estas licencias. Purista que es uno.

Con sus pros y sus contras, estamos ante una lectura con aventuras, batallas, intrigas, amor, una pizca de erotismo, todo englobado en una época no muy conocida.

¿Podrán los griegos vencer a los romanos en esta ocasión?

Aunque todo está en los libros de Historia, tampoco es mala idea acercarse a la novela para descubrirlo. O al menos para tener una lectura divertida, conozcáis o no el desenlace. Yo he quedado satisfecho con su lectura y me apetece leerme algo más del autor, así que no os extrañéis, amigos hislibreños, si cae una reseña de Okela en el futuro.

Como punto y final, presento ahora brevemente al autor, cuya biografía podemos leer en la página de la editorial Pamiés:

Nació en Santander en 1975. Es licenciado en derecho por la Universidad de Canterbury, Inglaterra, país donde ha vivido, estudiado y trabajado desde los catorce años. Después de haber viajado a Taiwan, donde fue profesor de inglés y castellano, decidió volver a su tierra natal para establecerse definitivamente. Okela, su primera incursión en la novela histórica, nace de su pasión por la historia de Cantabria y la Grecia Clásica.

El águila y la lambda
Autor: Pedro Santamaría
Ed. Pamiés (2012)
320 Pag. (rústica)

[tags]Pedro Santamaría, Roma, Grecia, Cartago, Esparta, Guerras, Púnicas[/tags]

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4 comentarios en “EL ÁGUILA Y LA LAMBDA – Pedro Santamaría

  1. Txoto dice:

    Muy buena reseña, totalmente de acuerdo. Me lo leí hace unos meses y ya lo comenté en el hilo donde la presentaba el autor. Por cierto, me respondió muy amablemente a un par de dudas. Es un libro en el que las páginas vuelan, y no dura más de 4 o 5 días (como mucho!). La batalla de Bragadas está muy bien explicada y también la de Ecnomo (es esa, no?) que si no recuerdo mal tiene un par de mapas para ver bien el despliegue de los barcos romanos y cartagineses que ayuda mucho.

    Muy recomendable.

  2. Martí Zuviría dice:

    Buena reseña!

  3. Vorimir dice:

    ¡Gracias a ambos!
    @Txoto:
    A mi me duró la novela dos días. :D
    Como bien señalas, se me olvidó añadir como otro punto positivo los esquemas que hay para que podamos hacernos una idea rápida de la disposición de las tropas y del desarrollo de las batallas. No sólo con Ecnomo, también con la de Bagradas y alguna otra.

  4. urogallo dice:

    Retrata a los griegos como si los conociese.

    Aunque deberia haber empleado “cambiaclámides”

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