DANTE – Alessandro Barbero

Esta reseña parte de la lectura del original en italiano, publicado en 2020 por Laterza Editori; por tanto, las citas textuales son una traducción propia de la edición italiana.

En 2021 se conmemorará el séptimo centenario de la muerte de Dante Alighieri (Florencia, 1265 – Rávena, 1321), figura cumbre de las letras italianas (de hecho, se considera que con él comienza a fijarse el idioma italiano como tal) y autor del poema la Comedia (c. 1305-1321) –el adjetivo “divina” fue añadido por Boccaccio, no por el propio Dante, y como Divina Comedia se tituló por primera vez en la edición impresa en Venecia en 1555)–, obra maestra de la literatura en esta lengua. Es de esperar, pues, que haya multitud de actos, simposios y publicaciones a lo largo de los próximos dos años, especialmente en Italia. En el mercado español, además de la nueva y muy reciente traducción de José María Micó en Acantilado (2018), que se une a otras tantas, llegaron también en el último año dos biografías: Dante. La novela de su vida de Marco Santagata (Cátedra, 2018; edición original en italiano, 2012) y Dante de Enrico Malato (Edhasa, 2019; edición original en italiano, 1999).  Y en 2020, en pleno Confinamiento, llegó este Dante de Alessandro Barbero (Laterza) a las liberías italianas y que en septiembre de 2021 se ha presentado, traducido por Acantilado, a las españolas.

La biografía de Santagata, junto a la inédita en castellano de Giorgio Inglese, Vita di Dante: una biografia possibile (Carocci, 2015), constituye las dos más recientes monografías sobre el poeta florentino y, como se remarca en el resumen, son dos obras que han demostrado que gran parte de la información aceptada sobre Dante como hechos (históricos) en realidad es fruto de la conjetura. Y es verdad: desconocemos incluso la fecha exacta del nacimiento de Dante, que por referencias en su Vita nuova; y tras la condena a muerte en Florencia y durante los años del exilio, hay muchos agujeros en la biografía del personaje que se llenan a partir de otras tantas referencias en su obra. Y es precisamente su obra, de la Vita nuova, escrita antes del exilio, en torno a 1292-1293, a la Comedia, del De vulgari eloquentia y el Convivio, elaborados en paralelo a las del Infierno y el Purgatorio en la Comedia, y del breve tratado De Monarchia al Paraíso de su magna creación, la que suele ser analizada para rellenar esos huecos de la biografía del poeta. El propósito de Barbero es presentar todo lo que sabemos sobre Dante en una monografía no demasiado extensa –pero sí densa en contenidos y con un prolijo aparato crítico–, los hechos contrastados y las hipótesis, dejando en manos de lector que se forme su propia imagen del poeta y en un estilo detectivesco que aproxima su libro al de una novela del género.

Ya el libro de Santagata incide desde el título en la idea de elaborar una “novela” de la vida de Dante a partir de los hechos y las hipótesis, numerosas a lo largo de un volumen que dedica casi una cuarta parte del mismo a documentar esas hipótesis y huecos en unas “Anotaciones” (pp. 377-490) en las que se comentan y referencian múltiples aspectos, hechos o personajes referidos en las 350 páginas precedentes (y sustanciosas), estructuradas en dos partes, “Florencia”, la vida de Dante hasta su condena a muerte y marcha de la ciudad en 1302, y “El exilio”, hasta su muerte en 1321; y con un estilo ameno y “literario” en el que la biografía del personaje se erige en “novela”, pero sin perder rigor. Es la obra de un crítico literario y experto en la obra de Dante, como lo es el volumen de Enrico Malato, que, no obstante, apenas dedica cuarenta páginas a lo que sería, estrictamente, la biografía del personaje, siendo el resto una “investigación” sobre numerosos aspectos de la obra del poeta, sin que ello le quite, desde luego, un ápice de valor al libro. Los libros de Santagata y Barbero son bastante parecidos en cuanto al fondo y la forma: ambos indagan escrupulosamente en los que sabemos de la vida de Dante, insertándolo (como no puede ser de otra manera) en la Florencia de su época, en las pugnas políticas entre güelfos (blancos y negros) y gibelinos, en la participación activa del futuro poeta en la actualidad política del comune florentino (y en el fragmentado panorama de la Italia medieval), y en el clima cultural del que, dentro y especialmente fuera de Florencia, bebió Dante a lo largo de su vida, y que se materializaría en sus principales obras.

La diferencia principal está en la aproximación a personaje y contexto, que en el caso de Barbero es la de un historiador, no un crítico ni un especialista literario como es Santagata. No hay en su biografía un análisis a fondo de las obras de Dante (el lector en castellano puede acudir al reciente libro de Malato, por ejemplo). Lo que Santagata expone y conjetura, Barbero trata de presentar a partir de las evidencias historiográficas (de primera y segunda mano), sin cerrar ninguna puerta a nada y dejando bien claro a lo largo del manuscrito que sobre tal o cual momento o período hay lagunas y lo que puede rellenarlas es tal o cual hipótesis, pero sin asumir ninguna de ellas como la más cierta. Ya el planteamiento del libro, desde prácticamente el principio, es el trabajo de zapa del historiador que tiene a su disposición las diversas fuentes y reconstruye la biografía a partir de ellos y del contexto histórico en el que vivió, se movió y participó activamente el personaje. Y es el contexto el que ayuda a “conocer” bien a Dante, su extracto social, sus ansias de lograr un mejor estatus en dicha sociedad y el rol político que asumió y defendió hasta las últimas consecuencias: en este caso, la condena a muerte en la hoguera, la huida, el abandono de la familia y el exilio permanente (y contumaz) en los restantes veinte años de su vida.

Por ello, resulta interesante que el libro comience con la batalla de Campaldino (11 de junio de 1289), que enfrentó a una alianza de güelfos (Papado, el rey Carlos II de Nápoles, Florencia, Pistoia, Lucca, Siena y Prato) con los gibelinos (partidarios del poder imperial) de Arezzo, y que se decantó del lado de los güelfos, que de este modo consolidaron su dominio en Florencia; aunque este triunfo güelfo no impidió, en el seno de la ciudad-estado, las pugnas entre las facciones cada vez más opuestas de güelfos “blancos”, en cierto modo proclives a una cierta negociación con los gibelinos, entre los que se incluía Dante, y los “negros”, furibundos partidarios del papa Bonifacio VIII, y que acabaría con la condena de los primeros y su expulsión de los órganos de gobierno de Florencia. En este capítulo, Barbero analiza el ejército florentino (su organización y funcionamiento en combate), el papel de la caballería (sobre todo) y la participación de Dante en la batalla. «¿Por qué hemos empezado [el libro] desde ese día memorable?», se pregunta Barbero (traducción propia en esta y otras citas): «El hecho es que para saber quién era Dante primero debe plantearse el problema fundamental de su posición social». Y este detalle ya marca el análisis de Barbero a lo largo de su manuscrito: situar a Dante en la sociedad florentina, especialmente hasta la condena y el exilio desde 1301. Dante, que por entonces tenía veinticuatro años de edad, no fue uno de los jóvenes armados caballeros sobre el campo esa mañana y que combatieron hasta la muerte, si bien sabemos por menciones autobiográficas en su obra que luchó a caballo y con armadura. «Podemos dar por sentado que [estos jóvenes] pertenecían a las familias más importantes [de Florencia] y que a su regreso [en caso de sobrevivir a la batalla] no habrían tenido dificultados para sostener económicamente su nuevo rango [de caballero]. Dante, sin embargo, no estaba entre los elegidos: si hubiera sido armado caballero esa mañana, su destino habría cambiado y quizás hoy no tendríamos la Comedia».

Ser nombrado caballero habría sido un símbolo de un elevado estatus social en una ciudad mercantil y en el que nobleza como tal no existía, formalmente: como se analiza en el segundo capítulo, ser noble en Florencia no era tanto tener un título como asumir un honor respetado y valorado por el resto de ciudadanos. Los Alighieri no eran una familia que fuera considerada noble, pero a Dante le preocupaba, prácticamente le obsesionaba, tener esa consideración: «No tenemos ningún testimonio de la opinión que tenían los florentinos de los Alighieri, pero sabemos qué opinión tenía Dante al respecto; y sabemos que para él era una cuestión muy importante de la que dependía su posición en la sociedad florentina y sus relaciones con sus mejores amigos».

Este tema, desarrollado con amplitud en el segundo capítulo («¿qué era la nobleza en Florencia y cómo se adquiría?», se podría resumir en una frase), es desde luego uno de los aspectos más interesantes del libro, como lo son los negocios de la familia Alighieri, y que asentarán la base económica de Dante a lo largo de toda su vida y la de sus hijos (hasta mediados del siglo XIV; explicitado en el capítulo nueve, por ejemplo), las alianzas con otras familias (los Donati, por ejemplo) y el matrimonio con Gemma (con quien apenas mantuvo una vida de casado y a la que no volverá a ver una vez exiliado; capítulo ocho), la vida política en la ciudad-estado (capítulos diez y once), y los sucesos que llevarán a Dante al exilio y cómo afectaron a su familia (capítulos doce y trece). Son todos ellos capítulos escritos por un historiador y se percibe en el estilo, análisis, uso de fuentes y “alcance” de la investigación realizada. Algo que veremos también y destacamos en algunos capítulos, como el veinte, sobre el “momento Enrique VII”: la gran esperanza de Dante entre los años 1308 y 1313 con este rey alemán y emperador no coronado que podría haber cambiado el panorama político en la Italia fragmentada de la época (con un Papado “cautivo” en Francia y un reino napolitano en manos de los Anjou). No menos interesante son las indagaciones de los huecos en la vida de Dante durante su exilio: su estancia en la Verona de los Scaligeri (capítulo dieciséis), los años de estudio en Bolonia y quizá una breve estancia en París (capítulo diecinueve) y los años finales en Rávena (capítulo veintidós).

En todos estos capítulos seguimos las pistas que nos ofrece Barbero sobre Dante como personaje histórico y no necesariamente como el autor de la Comedia o del De monarchia, entre otras obras. Barbero no realiza un análisis pormenorizado de estas obras: las menciona y comenta pasajes cuando las vicisitudes personales, “históricas”, de Dante lo requieren; en esta reconstrucción de la biografía, son los hechos contrastados y las hipótesis sostenidas en algunas evidencias los que tienen importancia en el desarrollo del libro. Por eso, el libro de Barbero, aparentemente «corto» (368 páginas en la edición original, 400 en la traducción), resulta de un gran valor historiográfico: acude a lo que sabemos del personaje, echa mano de gran cantidad de fuentes y no focaliza todo el estudio en el comentario de la obra del poeta florentino para tratar de hallar migas de pan (y son numerosas) sobre aspectos concretos de la vida del personaje.

No es un libro de lectura fácil para los que no sepan nada de la vida y la obra de Dante, ya que suele ir al meollo de las cosas y sin apenas contextualizaciones generales. En ocasiones, el nivel de detalle sobre instituciones, personajes y situaciones concretas puede parecer algo denso, especializado para un lector general; pero también aporta numerosos datos y fuentes sobre aspectos que preocupaban a Dante como ciudadano florentino y participante en la vida política (y el contexto social) de su época. «Conocemos» así a Dante en detalle, de primera mano y con el testimonio de las generaciones posteriores, de Boccaccio a Petrarca, pasando por Filippo Villani y Biondo Flavio (ya éste en siglo XV), entre otros; y podemos llenar algunos (bastantes) agujeros de su biografía con las referencias y testimonios cruzados de diversas fuentes. Y no hay nada como un poco de curiosidad para superar pequeños obstáculos.

En definitiva, un estupendo libro de la mano de un Barbero que ya nos dejó buenos libros, como su biografía de Carlomagno (Ariel, 2004) y su obra “sintético” El día de los bárbaros. La batalla de Adrianópolis, 9 de agosto de 378 (Ariel, 2007, reeditado en 2014), La batalla. Historia de Waterloo (publicado por Destino en 2004; reeditado por Pasado y Presente, 2015) y Lepanto: la batalla de los tres imperios (Pasado y Presente, 2011).

     

2 comentarios en “DANTE – Alessandro Barbero

  1. Iñigo dice:

    A ver cuando encuentro su momento y me pongo con él. No será por falta de ganas. Gran reseña, como siempre, majete.

    1. Farsalia dice:

      Gracias, a ver qué te parece cuando lo leas.

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