ARDE TROYA – Pedro L. Cano Alonso

Arde troyaY mientras unos repartían la muerte, otros recogían los despojos, alternándose las funciones porque igual tocara a todos su parte de honores y rapiñas, las dos motivaciones esenciales de la guerra, mal que pese a los humanos.”

Nuevamente aparece en las páginas de una novela la historia que cantó Homero: han vuelto a transcurrir nueve años de guerra, de nuevo Aquiles se ha sentido airado y renuncia a luchar, otra vez Patroclo cae muerto, otra vez el cadáver de Héctor es ultrajado y devuelto después a su familia. Y de nuevo arde Troya. Tantas veces se nos ha contado esta historia que para animarnos a leerla por enésima vez se antoja necesario un cebo, un reclamo, una novedad. Y en este caso la novedad consiste en que… no hay novedad.

Sin embargo, esto no es del todo cierto y conviene explicarlo, ya que, para empezar, cualquier historia, al ser revisitada, se hace nueva de manera inevitable puesto que son diferentes el momento, el autor, el estilo e incluso la intención. Colleen McCullough, Hilary Bailey, Gisbert Haefs, Laura Riding, Massimo Manfredi, Lindsay Clarke, Alessandro Baricco, Marion Z. Bradley (por citar algunos nombres recientes)… Es interminable, y crece día a día, la lista de escritores que han querido contar su historia de Troya. Unos han cargado más las tintas en el aspecto bélico, otros han buscado un tono más intimista, algunos se han centrado en un personaje y sus ojos y oídos han sido los que nos han contado la historia, ha habido incluso quien ha querido forzar el tono cómico… Todos ellos, con mayor o menor éxito, han descrito una nueva guerra de Troya.

Pedro L. Cano Alonso, filólogo latino por vocación y profesión, ha inscrito recientemente su nombre en esa lista. Y lo ha hecho un poco de puntillas, porque su Arde Troya es, como él mismo confiesa en la justificación que precede a la novela, ni más ni menos que un resumen de la Ilíada. Así como suena: un breviario, una guía de acceso rápido, un atajo para saber qué fue eso de la guerra de Troya sin tener que pasar por Homero. Haciendo honor hiperbólico a Antonio Machado, podría decirse que Cano Alonso reproduce el texto iliádico prácticamente golpe a golpe y verso a verso. Y lo hace así porque esa es su intención: el libro es un resumen del poema de Homero, como otros muchos que han existido a lo largo de la Historia de la Literatura.

El resumen, que en terminología más literaria se conoce como epítome, ha gozado siempre de gran tradición. Gracias a los epítomes se conoció en su momento, y con mayor difusión que si hubieran existido sólo los originales, el contenido de muchos textos; y gracias a ellos la posteridad ha tenido noticia de numerosas obras desaparecidas y cuya única prueba de existencia la constituyen dichos resúmenes. El recurso del epítome no es por tanto engañoso ni traidor ni carente de utilidad; sencillamente es lo que es: un resumen de algo más extenso. De hecho, de un siglo a esta parte el género del epítome se ha venido cultivando abundantemente e incluso de forma cansinamente repetitiva en algunos casos; simplemente se ha variado el soporte en el que se transmite para que ni siquiera haya que hacer el esfuerzo de leer: de los aburridos libros se ha pasado a las entretenidas películas que se basan en ellos. El epítome, por tanto, es un recurso claro y transparente; otra cosa sería (como lo ha sido siempre, pues la tentación es grande) que el lector epitómico, al que se dirige Cano Alonso, se hiciera pasar por lector homérico; pero esa ya es otra cuestión.

En este sentido es en el que al comenzar la reseña decía que Arde Troya no entraña ninguna novedad. No cuenta nada nuevo, el autor no aporta al argumento, de manera intencionada además, nada de su cosecha, simplemente ha resumido la Ilíada (y también, todo hay que decirlo, la ha “traducido” a novela histórica apta para el lector del siglo XXI). El texto, concebido así, va dirigido al lector perezoso ante el original de Homero. Pero de la misma manera, ante un texto concebido así el lector no perezoso lo tiene difícil para interesarse, y si finalmente se decide a leerlo habrá de saber buscar en él algo más (y lo hay, como se verá; otra cosa es que agrade o no). En esta sinopsis, por tanto, el autor ha preferido quedarse al margen pero, asombrosamente, también ha dejado al margen al propio Homero. Y este punto requiere de un mayor desarrollo: la asepsia con la que se nos cuenta la guerra de Troya es tal que el autor renuncia explícitamente a transmitir cualquier atisbo de épica en el relato, cualquier sospecha de heroísmo en los héroes aqueos y troyanos, cualquier indicio de epopeya en la narración de los hechos. Arde Troya es más que un relato sin épica: es un relato antiépico. El autor ha querido hacer su lectura de Homero de esa manera: una lectura sin Homero. Y el poema de la Ilíada sin épica es poco más que un enfrentamiento entre salvajes sedientos de sangre en pos de la gloria a cualquier precio. Ilíada y épica son, creo yo, casi sinónimos, y aislar lo uno de lo otro conduce al sinsentido del relato: el poema de Homero es lo que es y narra lo que narra porque es un poema épico. Si se prescinde de la épica, cosa por supuesto perfectamente lícita, lo que queda es sólo el relato de una guerra contra una ciudad; ya no es la Ilíada: es un asedio a una tal Troya, que finalmente arde.

Esto es lo que la novela no tiene (mejor dicho: a lo que la novela renuncia expresamente). Veamos ahora lo que sí tiene. Como buen epítome, el texto de Cano Alonso recoge las virtudes del género y también sus defectos (que no son tales, como se verá). Y ello lo hace también conscientemente. Me refiero a la llamada “contaminatio”, a añadir a la historia elementos que en su origen no estaban pero que el epitomista considera que contribuyen positivamente al resultado final. En este sentido vale decir que Cano acierta con la inclusión de noticias de otras fuentes además de Homero (Apolodoro, Eurípides, Quinto de Esmirna, Virgilio, Ovidio… ) para redondear el resumen de la historia y dotarla de un principio y un fin más allá de los concebidos por Homero. Estas “contaminaciones” están bien delimitadas y referenciadas en el conjunto, y ciertamente enriquecen la novela.

De acuerdo con el tono antiépico que el autor insufla a todo el relato, también se deja ver a cada paso (y el propio Cano nos pone en conocimiento de ello) un antimilitarismo un tanto anacrónico, así como un cierto humor irónico más acorde con los tiempos que corren actualmente que con los homéricos, y una perspectiva de los hechos asentada en la mentalidad del siglo XXI más que en la de los protagonistas de la historia. En algún momento se tiene la sensación de que exista un narrador que ha leído la Ilíada y que se la relata al lector como quien explica una película. Parece por tanto, y no es una crítica sino una simple sensación, que se busca la familiaridad y cercanía con el lector, seguramente a costa de alejarse de Homero.

El libro, en fin, no aportará argumentalmente nada nuevo a quien ya conozca la Ilíada; y quien no esté en tal situación debería tomarse su lectura no como un sustitutivo de Homero sino como un aliciente para dar el paso y atreverse con el original, lo cual sin duda haría que el autor se sintiera más que satisfecho.

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38 comentarios en “ARDE TROYA – Pedro L. Cano Alonso

  1. Urogallo de Troáde dice:

    ¿De estilo de Naves Negras Junto A Troya?. En fin, siempre está bien que se publiquen estas cosas para los que no se acercarían a la Illiada ni de broma.

  2. Javi_LR dice:

    Sí, Cavilius; fantástica reseña y tremendamente ilustrativa de lo que es el libro. Ya sabes que coincido coma por coma, punto por punto, en lo que expones. Me ha llamado la atención un nuevo elemento que, de evidente, ni había caído, teniendo gran importancia: Cano no anula la épica sino que se posiciona en contra de ella. Esto es importante, porque no es lo mismo un “agnóstico” que un “ateo”, y que se me permita la comparación. De lo demás, ya hemos hablado largo y tendido, pero no de esto, y tiene una gran importancia en el resultado de la obra.

    Uro, no creo que tenga una gran similitud con “Naves negras junto a Troya”. Esta última es más visual, más aséptica y menos culta; a la vez, menos fidedigna en narrativa y hechos pero más fiel en cuanto al fondo.

  3. Turriano dice:

    Muy interesante reseña. hasta ahora no me he atrevido con Homero. Ahora tengo la duda si por empezar por este libro que reseñas o por el propio Homero. Según comentas este libro pueda dar paso si gusta al lector poco avezado a leer después a Homero.

  4. Vorimir dice:

    Muy buena reseña Cavilius.
    A mi particularmente me encanta el mundo Homérico y he leido bastantes d elas novelas que citas.
    Además, aprovecho para recomendar una que no mencionas y que es un excelente resumen:

    “La Guerra de Troya” de Robert Graves.
    Corto pero excelente.

  5. pepe dice:

    La reseña, como siempre, excelente. Tengo cierta curiosidad por una novela de Irving Stone que tiene relación con Troya, pero que no relata los hechos narrados en la Iliada sino más bien los avatares de su descubrimiento. Se llama En busca de Troya y tiene como protagonista al bandido de Schliemann, un personaje que me parece fascinante. Si alguien la ha leido, agradecería mucho algún comentario sobre ella para saber si tengo que poner mucho empeño en buscarla.

  6. akawi dice:

    ¡Felicidades!. Cavilius una reseña magnífica, lo cual no me sorprende puesto que es lo habitual en tí.

    Estoy en similitud con Turriano. Pensaba entrar “a saco” con Homero, sin embargo tras tus comentarios, creo que sería más apropiado leer primero “Arde Troya” para preparar el ambiente y luego adentrarme en la Ilíada con mejor base.

  7. Turriano dice:

    No conocía esa novela, pepe , pero me parece muy estimulante estando de por medio el “bandido” schliemann…A ver si alguien nos anima a buscarla

  8. Clío dice:

    Buena reseña, Cavilius, en tu línea, ya no esperamos menos.Será otro de los libros que apuntaré para ver si en un futuro mi hijo se anima a leer.
    Pepe, el libro de Irving Stone, al menos el que yo tengo, se llama “El tesoro griego” y es bastante divertido, y ya apunté por ahí que cuando lo leí en mis años mozos mis ansias de ser arqueóloga fueron infinitas, la verdad es que no trata demasiado mal a Schliemann y el libro se deja leer gratamente, (claro que ahora que nos hemos vuelto tan exigentes no sé si pasaría la prueba del algodón)Saludos.

  9. Germánico dice:

    Leed primero a Homero. Os váis a llevar una gratísima sorpresa. Y después, a leer a César.

    Yo con estas “revisitaciones” siempre me hago la misma pregunta: ¿son necesarias? ¿Son al menos útiles? Y, oye, que no doy con la respuesta…

  10. Casio dice:

    Yo estoy con el Germánico. Gratísima experiencia.

  11. Antonio Penadés dice:

    ¡Qué buena reseña, Cavilius! A la altura de la de Javi en La2revelación. Enhorabuena por tu criterio. Estando de acuerdo con todo lo que dices –o, más bien, con lo que ambos decís-, quería recordar que en literatura vale todo siempre que las normas sean nobles y coherentes, que Cano nos presenta una fórmula muy personal que tiene fuerza e ironía, que se nota que se lo ha pasado en grande escribiendo esta novela y que, precisamente por eso, esa diversión alcanza al lector. Eso es lo más importante de todo siempre que se sea fiel a las fuentes.

    Obviamente, Germánico, me quedo con la lectura de La Ilíada. Pero como en nuestros días casi nadie lee a Homero ni a los clásicos, estas obras que recrean obras antiguas no es que sean necesarias, pero vamos, que pueden venir bien a más de uno para pensárselo mejor. De hecho, uno de los objetivos declarados de Cano es fomentar que la gente lea La Ilíada. Y para esa pequeñísima minoría que sí lee las obras de los clásicos, pues no está nada mal refrescar la memoria y mirar aquellos pasajes desde otra perspectiva.

    Un saludo, Antonio.

  12. jerufa dice:

    ¡Joder, Cavilius!
    Ahora que iba a empezar a leer La Odisea para poderle meter mano después a El mar en ruinas (que también está esperando en la estantería), ¿me vienes con esta reseña?.
    ¡Jóóó!
    Pues me acabas de dejar en la duda, porque La Ilíada también está ahí…esperando. Y el problema es que libro que leo, si me gusta…lo reseño.
    ¿Porqué no das clases de Historia Clásica?…la verdad, no sé que haces aqui. ( Esto último dicho con el más profundo de los respetos hacia el blog, claro).

    MAGISTRAL.

  13. cavilius dice:

    Perdón por la ausencia: llevo unos días discutiendo con una gripe que me ha cogido cariño, y no nos ponemos de acuerdo en si me va a dejar ella a mí o yo a ella.

    Gracias por los comentarios. Vayamos cronológicamente:

    – No he leído Naves Negras junto a Troya, Uro, así que no te puedo contestar, pero como ya lo ha hecho Javi__LR, pues tan contentos. Contigo, Javi, coincido en la metáfora: el libro es ateo y sacrílego. Y pestos a tirar del hilo, si yo no fuera creyente probablemente sería agnóstico, porque para ser ateo hay que estar absolutamente seguro (si no, es un ateísmo de chicha y nabo), y en la vida humana hay pocas cosas que se sepan absolutamente, y menos esa. Vamos, que a menos que un ateo me jure por Dios que Dios no existe, no me lo creo (ja ja, qué chiste).

    – Turriano, yo de ti haría caso a Germánico y a Casio: hay que atreverse con Homero. E, independientemente de ello, se puede acometer este libro también, pero sabiendo lo que ya dije arriba: que aquí al primero que matan en Troya es al propio Homero.

    – Tampoco me suena ese libro que citas, pepe, para variar. Aunque recuerdo vagamente haber visto alguna vez alguna novela o similar sobre las andanzas de Schliemann. Por casa tengo un libro titulado La antigua Grecia. historia de la arqueología helenística, de Roland y Françoise Etienne, editado en Ediciones B, Claves, Biblioteca de bolsillo, que es visualmente precioso y que recorre de manera muy amena el trabajo arqueológico que se ha venido realizando en Grecia ya desde la antigüedad. Es breve pero muy entretenido.

    – Akawi, no sé qué decirte: la verdad es que me estoy pensando si conviene más leer este libro antes o después que a Homero, y creo que si lo haces antes destriparás todo el argumento de la Ilíada, todas las pequeñas y grandes historias que en ella se cuentan. Yo leería antes a Homero, si acaso. O leería a Homero dos veces. O tres.

    – Germánico, creo que las revisitaciones tienen sentido si el resultado es entretenido o diferente. En este caso, no sé yo…

    – Antonio, qué más quisiera yo que estar a la altura de Javi. Pero es que él conoce… la revelación. En cuanto a tu último párrafo: efectivamente, si el libro ayuda a que los reticentes se acerquen al mundo clásico, bienvenido sea. Pero no sólo el libro: bienvenidos sean Brad Pitt, Oliver Stone, Gladiator y los 300 (el otro día la vi por fin). Lo que pasa es que, aun en ese caso, a mí no me sale gritar “bienvenidos” demasiado fuerte; será la gripe…

    – Jerufa, ¿que por qué no doy clases de Historia Clásica? Pues está claro: aparte de por una evidente falta de conocimientos, porque “no tengo talento ni elocuencia ni estilo ni ademanes ni el arte de la oratoria que enardece a los hombres” (cita del enemigo). Pero gracias por el cumplido. Y la verdad, yo tampoco sé qué hago aquí. Con lo malito que estoy.

    Saludos y a cuidarse.

  14. Valeria dice:

    Cúidate, Cavi. Que eso de discutir amigablemente con las gripes al final sólo trae complicaciones. Aléjate de ella cuanto antes.

  15. Melkart dice:

    Excelente reseña, las musas de las letras-CLÍO, TALÍA, MELPÓMENE, TERPSÍCORE, CALÍOPE, te llenaron de sus dones Cavilius. Yo, sin embargo soy de “ciencias” y no me atrevo a reseñar, pero os puedo recomendar otro de Troya, es TROYA AL ATARDECER de Antonio Sararabia, pasareis un buen rato.

  16. Vorimir dice:

    Cavilius tiene razón; un amante d ela historia clásica, los mitos y el ciclo troyano no debe si no mepzar con Homero, leerlo con calma y despacito, pq la lectura merece la pena, tanto la Iliada como la Odisea.

    Y para rematar, la Eneida de Virgilio, y te queda una trilogía muy hermosa.
    :)

  17. Javi_LR dice:

    Si, Vorimir, pero cuidadín con las traducciones, sobre todo de la “Eneida”, porque puedes pasar a ser su peor enemigo o, si tienes suerte, quedarte dormido en cada hexámetro burdamente mudado al castellano.

  18. Vorimir dice:

    Eso está claro Javi-LR.

    Desde luego que de la Odisea recomiendo la de Carlos Garcia Gual y la de la Iliada la de Gredos.

    La Eneida la verdad ni me acuerdo que edición lei, pero la disfruté mucho.

  19. cavilius dice:

    Pues la de Gredos, de Emilio Crespo, creo que el propio García Gual la elogiaba. ¿O fue Alberto Bernabé quien la elogió? Cielos, qué memoria…

  20. Urogallo dice:

    Anda, un griego…Ya me habia olvidado de él.

    La de Gredos es una maravilla, y muy bien anotada con todos los fallos del buen Homero. ( Muertos resucitados).

  21. cavilius dice:

    Sí, ese es uno de los argumentos que esgrimen quienes defienden la teoría de la autoría múltiple de la Ilíada o la del “refrito” de varias tradiciones de poemas.

  22. Urogallo dice:

    Cuanta soberbia…¿No ven que también el buen Homero duerme a veces?.

  23. cavilius dice:

    Muy poco respeto es lo que hay. Como si no tuviera bastante mérito escribir un poema estando ciego, para que encima le digan que no lo ha escrito él. Bárbaros insensibles…

  24. Urogallo dice:

    ¿Lo escribió?.

  25. cavilius dice:

    Cielos, Uro, luego dices que es Koenig el que vive aquí…

    Bueno, yo lo decía en broma porque evidentemente no se puede saber con certeza, pero hay helenistas que piensan que sí. Eso no quiere decir que no haya habido una tradición oral, sino que simplemente la escritura ha podido ser usada como recurso para construir el poema tomando como punto de partida esa tradición oral M.I.Finley, en su archiconocido e influyente (y un poco antiguo ya, vale, lo admito)El mundo de Odiseo, dijo que es posible que el poema fuera compuesto por escrito y no oralmente. Y creo recordar que el más moderno Joachim Latacz, en su estupendo libro Troya y Homero, si bien no lo afirma rotundamente, sí que lo da a entender, en tanto que el resurgir de Grecia (justo la época de Homero) tras los “Siglos Oscuros” es ante todo un resurgir de la escritura griega. Y eso que en otras cuestiones fundamentales (como la historicidad de la guerra de Troya, por ejemplo), Finley y Latacz son como la noche y el día. También es verdad que el primero no tenía toda la información arqueológica de que ahora se dispone, que Latacz conoce de primera mano por haber participado en las excavaciones durante bastante tiempo. Mira, igual reseño su libro, que me parece buenísimo.

  26. Urogallo dice:

    Un poco complicado que se “escribiese” cuando no hay referencias a la escritura en toda la Illiada ( sí en la odisea, por ejemplo).

  27. cavilius dice:

    Lacónico y certero como un genuino espartano, Uro; siempre sospeché que tu romanofilia no era más que una pudorosa máscara para ocultar tu ferviente helenomanía

    Pero coincidirás conmigo en que la ausencia en la Ilíada de referencias a la escritura no prueba nada. Además, sí hay una referencia: “y le entregó luctuosos signos, mortíferos la mayoría, que había grabado en una tablilla doble, y le mandó mostrárselas a su suegro, para que así pereciera” (VI 168-178, traducción de Gredos). Yo, por mi parte, reconozco que esta única referencia tampoco prueba nada, y por ello me apoyo en otros argumentos: el mundo en el que vivió Homero era un mundo analfabeto, la escritura acababa de introducirse en Grecia proveniente de Fenicia, así que difícilmente podía ser de otra manera y por ello difícilmente podía Homero hacer alusión a ella en sus poemas. Estos eran fruto de una larga tradición oral (que, según algunos autores, se remonta a la época micénica), y fue oralmente como esa tradición sobrevivió durante la Edad Oscura de Grecia, período ágrafo por lo que se sabe. Pero en el siglo VIII a.C. Homero conjugó esa oralidad con el recién llegado recurso de la escritura, y recogiendo lo uno y apoyándose en lo otro compuso la Ilíada. Además, poetas como Hesíodo o Arquíloco sí compusieron sus obras por escrito, y no fueron muy posteriores a Homero.

    Esto, que yo he resumido bastante torpemente, numerosos helenistas lo desarrollan de manera coherente y creíble, y se apoyan para ello en análisis exhaustivos del texto homérico. Por citar nombres conocidos: desde los clásicos M.I. Finley (“Es posible que, según se ha dicho recientemente, la Ilíada, tal como la conocemos, fuera compuesta por escrito y no oralmente“, en El mundo de Odiseo) o el eminente “homerista” Albin Lesky (“Aún queda mucho por ver, pero lo dicho bastará para fundamentar la tesis de que semejante manera de poetizar presupone una concepción escrita“, en su Historia de la literatura griega, tomo I), pasando por el algo más reciente L.E. Rossi (quien ciertamente se apoya en Lesky: “En otras palabras, a una fase completamente oral, anterior a la difusión de la escritura, le sigue una fase mixta, en la que resulta razonable pensar que algunos cantores se sirvieran del medio de la escritura para algunas secciones del canto épico. El medio de la escritura no sirve para la publicación, pero sí para la composición y la transmisión“, en su extenso artículo Los poemas homéricos como testimonio de poesía oral, en la enciclopedia de 10 volúmenes Historia y civilización de los griegos, de R.B. Bandinelli, tomo I), hasta los definitivamente actuales Michael Siebler, que ya sé que no es santo de tu devoción pero yo lo cito para hacer bulto (“El gran mérito de Homero frente a sus predecesores y colegas consistió, entre otras cosas, en que él, en la transición de la oralidad a la escritura y con ello a la textualidad, elaboró y compuso por primera vez por escrito el tema de una epopeya“, en La guerra de Troya. Mito y realidad), y Joachim Latacz, que ya mencioné (“El autor de la Ilíada -y probablemente el de la Odisea- fue, de hecho, como creían los griegos desde su historia, el primer poeta de Grecia que trabajó por escrito“, en su Troya y Homero).

    Todo conjeturas, es verdad, pero perfectamente coherentes.

    Eso me recuerda: ¿qué habrá sido de aquella Trojan War que iba a escribir el de La batalla de Salamina, Barry Strauss? ¿Lo habrá hecho finalmente? Chi lo sá

    Saludos.

  28. Urogallo dice:

    La oratoria romana se ha basado siempre en la concisión mi querido heleno.

    Es cierto que existe esa referencia, pero como ya comentaba Lacatz, todos los datos que aparecen en la Illiada una sola vez pueden ser descartados como contaminaciones posteriores, por lo que solo podemos aceptar como propios de Homero los que se repiten una y otra vez ( corazas de bronce vs cuchillos de hierro).

    Hay una teoría bastante interesante sobre esto. Cuando en el canto IIIº se procede al catalogo de las naves, y posteriormente, desde las puertas Esceas Helena describe a los príncipes y caudillos argivos ( Epipolesis) muchos han venido en afirmar que podrían ser esos dos los verdaderos restos de la literatura Micénica, meros catalogos ( sería una escritura terriblemente primaria) sobre los que Homero compondría tiempo después una obra épica puramente oral, que usaria algún tipo de anotaciones breves como notas de ayuda memoristica.

    Así pués, me quedo con la teoria de Rossi ( que por lo que veo ya había leido, pero en boca de otros autores que sin duda le copiarían).

    En cuanto a la cercanía de otras obras escritas desde un principio…Eso nos plantearía dos cuestiones adicionales:

    – ¿Se compuso la Illiada desde un principio para ser leida y no recitada?.

    – ¿Tenemos una fecha definitiva sobre su composición?.

    – ¿

  29. cavilius dice:

    Sobre las cuestiones adicionales:

    – No, rotundamente no. El medio escrito debió de ser un apoyo, un refuerzo para la elaboración del poema, pero el objetivo final era sin duda la recitación oral, o sea, el esfuerzo mnemotécnico. El propio Rossi, y de hecho todos los demás, así lo piensan.

    – Bueno, la fecha que se suele manejar es la del siglo VIII a.C., primera mitad si me apuras. Hesíodo es de la segunda mitad y Arquíloco de inicios del VII a.C. Evidentemente, si aún es tema de discusión la existencia o no de una persona llamada “Homero”, aún lo es más la de cuándo compuso su obra.

    – Sí, desde luego. Tienes toda la razón.

    Saludos.

    PS: Catálogo de naves en el canto II, no III. De nada.

  30. Urogallo dice:

    Malvado…Sea pués la epipepoliesis retrasada al Canto II.

  31. cavilius dice:

    Qué cosas: he empezado a leer Troya y la edad heroica, de J.V. Luce, que acabo de adquirir, y sobre la cuestión de si Homero escribió o no sus poemas el autor se apunta a una teoría diferente: “Creo que Homero escribió los poemas sin ayuda de la escritura, que ganó gran fama a través de sus recitados y que para asegurar su preservación escribió o dictó una versión definitiva“. También podría ser, pero a mí me convencen más los argumentos de Lesky y Rossi.

    Saludos.

  32. cavilius dice:

    Lapsus: no es Troya y la edad heroica sino Homero y la edad heroica.

  33. cavilius dice:

    Y encima la cita también está mal: donde dice “Creo que Homero escribió los poemas…” debería decir “Creo que Homero compuso los poemas…“. Qué mala es la bebida…

  34. Urogallo de York dice:

    Ya me parecía, no tenía el libro cerca para compararlo, pero recordándo que trata mucho más de la Odisea que de la Illíada el libro no me encajaba.

  35. Aretes dice:

    Richar, arregla pronto el foro, que Cavilius ya se está dando a la bebida… claro, algún vicio tiene que tener el hombre…

  36. cavilius dice:

    ¿Vicio? Pero si es un arte.

    Hics.

  37. akawi dice:

    Richar esto es urgente.
    La pobre de Aretes se le ve dar largos paseos por Torrelodones recitando la Ilíada, tratando de memorizar sus versos.

    Koenig ha cambiado la Segunda Guerra Mundial por los griegos y empieza a despotricar de los franceses.

    Urogallo se ha metido en una web de fórmulas matemáticas y
    trigonometría.
    Casio ¡Pobre chico! No para de dar la tabarra a su madre.¡Cómprame un foro mamá!
    Y Corcontas se ha quedado mudo, al igual que el Pater.

    Me he enterado que Germánico se ha ido a un monasterio de Cartujos, no bebe, no fuma, no habla de mujeres…. en fin, creo que esto es un desastre.
    Pero ante todo mucha entereza, Richar, que no decaiga.
    Abrazos

  38. sarmans dice:

    hola..!! bueno jaa,, la verdad q me gusto mucho lo q dice este hombresito a cerca de una nueva version o algo asi de ARDE TROYA”” bueno busq este libro porq tengo q hacer un trabajo, la verdad q vi todas las peliculas, creo qnada q ver pero bue.. tmb empece a leer la ileada de homero, pero no tuvo exito para conmigo.. jaa! me aburriioo bueno creo q eso tenem,os los jovenes de hoy en dia, no servimos para nada! ya q no tenemos cultura jaa!! naa solo eso besos..!! felicidades!!

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