ALEJANDRO MAGNO. CONQUISTADOR DEL MUNDO – Robin Lane Fox

Alejandro Magno. Conquistador del Mundo. Robin Lane FoxEl libro de Robin Lane Fox, afamado historiador británico, de quien recientemente Crítica ha publicado El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma (todo un best-seller, tratándose de un ensayo) es una abultada biografía (casi 1000 páginas, incluidas las notas e índices) del rey macedonio, a la par que un estudio a fondo de la expedición al Imperio Persa (334-323 a.e.v.).

Estructurada en cuatro partes, la primera se inicia con el asesinato de Filipo II, padre de Alejandro, y muestra al lector la formación de un rey y las bases de su poder. En la segunda parte se entra de lleno en la expedición oriental en sus primeros años (334-331 a.e.v.), desde el paso a Asia Menor, la ofrenda en Troya (nada desdeñable, pues Alejandro en cierto modo no dejaba de considerarse a sí mismo un héroe homérico), la batalla de Gránico, la conquista de Anatolia (con episodios como el nudo gordiano), la batalla de Isos, el asedio de Tiro, la conquista de Egipto (y la visita al oasis de Siwa, así como sus repercusiones en la ideología real), la decisiva batalla de Gaugamela y el saqueo de Persépolis, la capital persa.

En la tercera parte, Lane Fox narra las campañas de Alejandro en las provincias persas más alejadas (actuales Afganistán y Pakistán), la invasión de la India (o lo que por entonces se conocía como la “India”), la orientalización de Alejandro y el motín de los soldados macedonios y griegos, que se niegan a seguir avanzando más allá del Ganges, durante los años 330-326 a.e.v.

En la cuarta parte, finalmente, se relata el retorno a Occidente, a través del desierto de Makran (Irán), las bodas en Susa (que unen a los principales capitostes macedonios con nobles y princesas persas), la muerte de Hefestión (el leal y amado alter ego de Alejandro, el Patroclo de este nuevo Aquiles), la supuesta veneración divina de Alejandro, los acontecimientos que rodean su muerte y, por último, la huella griega que quedó en el extinto Imperio Persa.

En principio, el libro de Lane Fox va más allá de lo que se considera un relato de la vida y obra de Alejandro. Ya desde el primer capítulo, el lector puede percibir que el autor no pretende relatar únicamente las andanzas del rey macedonio durante su corta pero agitada vida, sino que realiza un estudio interpretativo de Filipo y de Alejandro, de Macedonia, del ejército macedonio, de las costumbres griegas y persas, etc.; un estudio interpretativo que se repite a lo largo de las 800 páginas de texto.

La presente obra es la traducción de un original que, salvo algunos cambios realizados en una segunda edición en 2004, se publicó en 1973, con lo que ello significa respecto al tipo de investigación realizada en su momento, la actualización de la bibliografía, etc. Robin Lane Fox ya anuncia en el prólogo que lo esencial del texto se mantiene inalterable desde tres décadas atrás, siendo únicamente añadidos algunas matizaciones y elementos que nuevos hallazgos arqueológicos (las tumbas reales de Vergina, por ejemplo) se han sumado al debate académico sobre la figura de Alejandro. Por ello, quizá el lector se pregunte si tras tres décadas y media esta nueva biografía es pertinente y aporta alguna novedad al tema. Y la respuesta que se le podría dar es afirmativa: desde luego, y como en tantos temas, no hay nada nuevo bajo el sol acerca de la Alejandro, pero Lane Fox consigue dotar el dilatado texto de un interés narrativo que nunca se pierde; analiza con minucioso detalle algunas cuestiones que habitualmente se dan por sentadas (la orientalización de Alejandro, su ansias de ser reconocido como rey de Asia e incluso como un héroe divino, como hijo de Zeus-Amón, el bagaje homérico que arrastra prácticamente desde su nacimiento, etc.), e interpreta con notable empeño las lagunas, las invenciones y las contradicciones de las fuentes clásicas.

Quizá sea este afán interpretativo lo más notable del libro, a considerar entre sus puntos fuertes: el minucioso análisis de fuentes, añadido a una crítica a fondo de las mismas, sin llegar a ser farragoso ni excesivamente erudito. También hay que agradecerle, desde el punto de vista del lector no especializado, que no entre en debates con otros autores y especialistas en la materia, debates que a la mayoría de los lectores posiblemente no les interesen. Y todo ello sin menoscabo para mantener despierto el interés del lector, sin que baje el ritmo en demasiadas ocasiones (aunque altibajos, como en todo ensayo, siempre hay).

El lector más informado o el especialista se podrían preguntar también qué diferencia este libro del resto de numerosos estudios a su alcance (N.G.L. Hammond en Alianza, A.B. Bosworth en Cambridge University Press, C. Mossé en Espasa o de P. Cartledge en Ariel, por mencionar algunos relativamente recientes). Lane Fox aporta frescura, algo que en un ensayo no siempre se consigue; erudición, sin ser cargante; y amenidad, que siempre es deseable para que un libro se venda. También hay que reseñar que el autor fue el asesor histórico de la película Alejandro Magno de Oliver Stone (2004), detalle que posiblemente explique la segunda edición en inglés ese mismo año; y que no pocas de las argumentaciones que Lane Fox introduce en el texto se ven reflejadas en la película.

Ahora bien, como todo ensayo, éste también tiene sus puntos débiles. En primer lugar, la ubicación de las notas, todas juntas, a final del texto, siguiendo el estilo anglosajón. Ciertamente, el lector no especializado puede considerar excesivamente farragosas las notas (que suelen ser, en general bibliográficas), pero a un lector más curioso le resta interés (con lo que deja de consultarlas) que estén todas situadas al final. Tampoco son notas numeradas, sino que reúnen algunos aspectos determinados que se citan en el texto (por ejemplo, historias de la infancia, y se citan algunas referencias; el mito del nudo gordiano, y lo mismo, etc.), lo cual dificulta un poco su comprensión.

En segundo lugar, la falta de un mayor número de mapas. Los que hay son parciales y, para los acontecimientos posteriores a la batalla del Hidaspes (326 a.e.v.), inexistentes. De este modo, no hay un mapa general del Imperio Persa y sus satrapías, del reino macedonio primigenio, de las principales batallas (que en otros libros se reproducen incluso hasta la saciedad), etc. Tampoco hay imágenes, un elemento que ayuda a contextualizar el relato y que, en un libro de casi 1000 páginas, resulta incluso desolador. Desconozco si en la edición original se reproducen imágenes (bustos, monedas, escenarios reales, etc.), pero en un texto de esta envergadura resulta casi obligatorio que aparezcan.

Pero, y aunque parezca paradójico con lo dicho anteriormente, las casi 1000 páginas pueden resultar excesivas, tanto para la comercialización del libro, como para el lector no especializado que, en algún momento determinado, puede sentirse superado por la envergadura del texto. Es aquí donde un aparato visual, las ilustraciones, los mapas, etc., pueden disuadir, hasta cierto punto, a un lector poco constante. El libro, además, y ante su extensión, es susceptible de ser abreviado sin que se pierdan elementos esenciales: hay capítulos demasiado largos e incluso en ocasiones reiterativos.

En definitiva, nos encontramos con un buen libro, notable en su desarrollo y en el ritmo que el autor ha impuesto al relato. Quizá sea redundante ante las modas y los vaivenes editoriales, aunque nunca está de más ofrecer al lector, especializado, aficionado por la historia o simplemente curioso, obras académicas (con voluntad de serlo y de permanecer) que sigan manteniendo en el candelero a personajes como Alejandro Magno. Del mismo modo que películas como Troya o 300 significaron un acicate para la recuperación de obras clásicas y la publicación de ensayos especializados, las editoriales encuentran mercado con este tipo de libros en especialistas en la materia, bibliotecas universitarias y centros de investigación. Y no hay que olvidar que el pasado clásico siempre llama la atención de todo tipo de lectores.

Autor: Robin Lane Fox
Título: Alejandro Magno. Conquistador del mundo
Barcelona, El Acantilado, 2007
Nº de páginas: 956
Traducción: Maite Solana

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19 comentarios en “ALEJANDRO MAGNO. CONQUISTADOR DEL MUNDO – Robin Lane Fox

  1. CORCONTAS dice:

    Muy buena reseña, feicidades!

  2. Vorimir dice:

    Enhorabuena Farsalia, muy buena reseña.

    Te tiro la piedra.

    ¿Cual es para ti el mejor libro sobre Alejandro? ¿éste que nos comentas o algún otro que desconozcamos?

  3. farsalia dice:

    Pues no me quedaría con uno solo: pero si tuviera que elegir, el de Nicholas Hammond, ‘Alejandro Magno. Rey, general y estadista’ (Madrid, Alianza, 1992), y el de A.B. Bosworth, ‘Alejandro Magno’ (Cambridge, Cambridge University Press, 1996).

  4. pepe dice:

    Farsalia, tu reseña es excelente. No obstante, hay un par cosas que no me han quedado del todo claras. La primera es que dices que el libro Quizá sea redundante ante las modas y los vaivenes editoriales. ¿Quieres decir que se editan muchas monografías sobre el tema? Y añades después, sin embargo, que hay que mantener en el candelero a Alejandro. ¿Es simplemente porque eso aumenta la atención hacia la antiguedad clásica?

    Yo no entiendo nada de Historia, y me interesa más bien poco, pero me parece que el culto a personajes como Alejandro contribuye a que la gente vea la Historia no como un conjunto de procesos con reglas propias sino como un lento río de lava que decide su curso por la acción de personalidades superiores, de hombres y mujeres excepcionales que deciden su avance y que dan forma a las sociedades mediante sus acciones o sus pensamientos. Francamente, no entiendo ésa obsesión por los héroes, como tampoco entiendo la fijación que sienten algunos por los antihéroes con y sin bigote.

    Pero olvidemos lo anterior y centrémonos en lo importante: agradecería conocer tu opinión sobre las grandes cuestiones que de verdad nos preocupan: si España ganará la eurocopa, si Isabel era reina o madre y si la tortilla de patatas debe o no llevar cebolla.

  5. farsalia dice:

    Dices, Pepe:

    “hay un par cosas que no me han quedado del todo claras. La primera es que dices que el libro Quizá sea redundante ante las modas y los vaivenes editoriales. ¿Quieres decir que se editan muchas monografías sobre el tema? Y añades después, sin embargo, que hay que mantener en el candelero a Alejandro. ¿Es simplemente porque eso aumenta la atención hacia la antiguedad clásica?”

    Últimamente se ha publicado mucho sobre Alejandro en España (posiblemente a rebufo de la película de Oliver Stone), tal vez demasiadas: por ejemplo, el libro de Lane Fox es de 1973, con una reedición en 2004, y el de Paul Cartledge (de próxima reseña) es de 2004 en su original en inglés.

    Con todo, y aunque se traduce más bien poco acerca del macedonio, no deja de ser curioso el interés por Alejandro ante conflictos como el de Iraq o Afganistán; de hecho, últimamente en el mercado anglosajón se publica mucho sobre el imperio persa. Que hay interés por el mundo antiguo, seguro, siempre lo ha habido y lo habrá (la novela histórica es un ejemplo paradigmático). Pero es curioso que la figura de Alejandro siga estando en el candelero mediático.

    Sobre el frikitest: a) me importa bien poco el resultado de España en la Eurocopa, aunque una final Alemania-Rusia tiene su morbo; b) Isabel era aburrida; c) la tortilla de patatas siempre CON cebolla: de lo contrario, herejía.

  6. juanrio dice:

    Gran reseña Farsalia, y además te mojas sobre el inmenso número de biografías que existen sobre Alejandro. Tomo nota de tus recomendaciones ya que tengo interes en leer “uno” y se han comentado tantos que no se por cual decidirme.

    En cuanto a lo otro yo espero una final Alemania-España con victoria española, Isabel me interesa como reina y también como madre y la tortilla me gusta con cebolla, por aquello de que está más jugosa, pero si está bien hecha tembién está buena sin ella. Es que yo soy un poco hereje…

  7. Petar dice:

    Para mi el Gran Alejandro, el mejor estratega,rey y general de la historia lastima que sus “supuestos herederos” se cargaran su imperio.Si hubiera vivido mas habria dejado su imperio bien asentado.

  8. cavilius dice:

    Buen análisis, me lo has quitado del punto de mira reseñil, farsalia, porque este libro lo tengo desde hace ya tiempo y pensaba disecarlo para Hislibris en cuanto pudiera, o sea, para navidades como muy pronto. Este… y el de Bosworth, que en mi calendario horoscópico me sale que lo leeré en el carnaval del año que viene.

    Por lo que dices, parece que el libro se mueve entre dos aguas, la erudición y la amenidad, y que no lo hace mal. Lástima lo de las notas al final del libro y lo de los mapas; sí que es una pega, sí, sobre todo para los que nos gusta leer las primeras y consultar los segundos.

    Ya hemos hablado en otro sitio de que el libro de Hammond es más difícil de encontrar que un romano en una biblioteca, pero creo que tú lo has leído. Si no recuerdo mal, es posterior en algunos años a éste de Lane Fox. ¿Es usado este libro de Fox como fuente bibliográfica en el de Hammond, o citado al menos?

    Y no te pregunto más acerca del libro; me gustará descubrirlo cuando lo lea.

    Saludos.

  9. farsalia dice:

    Pues ahora no recuerdo si Hammond cita a Lane Fox, pero casi pondría la mano en el fuego a que sí. Lo compruebo esta tarde.

  10. Ariodante dice:

    “Francamente, no entiendo ésa obsesión por los héroes, como tampoco entiendo la fijación que sienten algunos por los antihéroes con y sin bigote. ” (Pepe)
    Pepe, hijo, nos has salido un pelín prosaico…¿Qué haría la literatura sin héroes ni anti-héroes? ¿hablar del anónimo cotidiano, el que conocemos todos los días y que nos aburre soberanamente?
    ¿Qué haríamos sin los mitos? ¿Tortillas de patata con cebolla, por supuesto? ¿ver jugar al fútbol?
    No sé, no sé…Hoy no es tu día.

  11. julia dice:

    ta loko ke voi a leer tanto !

  12. julia dice:

    joda ..
    esta mui bueno el artículo ..

  13. cavilius dice:

    Pues sí: Hammond cita a Lane Fox.

  14. Romendacil dice:

    pues claro que lo cita: La biografía de Lane Fox es suficientemente importante como para no citarla. Hammond es la más completa en cuanto a las fuentes. Además, va eligiendo las fuentes tras hacer un estudio de ellas. Además estuvo en Issos, viendo el campo de batalla. En mi modesta opinión sigue siendo lo mejor de Alejandro, sobre todo teniendo en cuenta que tambie´n se apoya en la arqueología. Si quiereis saber biografías sobre Alejandro Magno aquí hay, sobre libros:
    http://www.abc.es/20100517/cultura-/alejandro-magno-201005171355.html

    http://www.historialago.com/leg_alex_01060_bibliografia_01.htm

    Web: http://www.historialago.com/leg_alejandromagno.htm (sobre todo lo de Acosta; es un resumen hecho para todos los públicos es fácil de leer)

    Wikipendia ( con reservas)

    Aquí una web para debatir:http://www.facebook.com/group.php?gid=123165081072428&v=wall

  15. cavilius dice:

    Es verdad, Lane Fox tiene renombre en este mundillo. Aunque Hammond le pone de vuelta y media, pero ese ya es otro cantar. Alegaba el de Cambridge (Hammond) que su colega de Oxford (Lane Fox) no hacía mucho caso de algo tan básico – especialmente en el caso de Alejandro Magno, añado yo- como es el análisis de las fuentes. No he leído aún a Lane Fox (de este año no pasa) y no puedo corroborarlo pero me fío de Hammond, en cuyo libro no se separa ni un ápice de una u otra fuente (que casi siempre es Arriano, en tanto en cuanto este sigue sobre todo a Ptolomeo y también a Clitarco).

    Saludos.

  16. cavilius dice:

    Perdón, a Ptolomeo y también a Aristóbulo.

    (Sé que todos habíais visto el lapsus y estábais pendiente de la corrección, malvados).

  17. Aretes dice:

    Seguro que alguno llevará noches sin dormir esperando la rectificación.

  18. Farsalia dice:

    Hace ya tres años que leí la biografía escrita por Lane Fox así que igual la memoria me falla, pero no recuerdo que no hubiera un análisis de fuentes, poniéndolas en contradicción unas con otras. También es verdad que el libro es tan voluminoso que lo raro sería que no apareciera.

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