TARTESSOS – Jesús Maeso de la Torre

«La desaparición de la nueva sibila de Noctiluca, la adivina del templo, desencadena una trama llena de acción e intriga situada en el espacio mítico de Tartessos y en todo el mundo conocido en el siglo VI a.C. Hiarbas de Egelasta, el joven ministro de los Metales, recibe del rey el encargo de buscarla. Esto le hará viajar a Oestrymmia (Bretaña), Albión, y todo un recorrido por el Mediterráneo, tras la pista de la sibila. Poco a poco va descubriendo que en toda la intriga los cartagineses tendrán mucho que ver. Una recreación muy documentada de la rica cultura de Tartessos, uno de los mitos más enigmáticos de la historia antigua de España.»

El libro es una mezcla de historia, espionaje, aventuras, viajes, religiones, política, culturas, etc.; sobre todo se viaja: Turpa, Gadir, Albión, Sicilia, Cnosos, Samos, Mileto, Kition, Tiro, etc. Con una trama muy interesante, una cultura enigmática y un par de giros inesperados.

Pero…siempre hay un par de peros y en este caso muy acusados, si buscas una novela ágil y fácil de leer mejor no compres esta.

Todo tiene una larga descripción: personajes, dioses, amaneceres, atardeceres, anocheceres, ropas, comidas, clima, mares, templos, ceremonias… y no solo son largas, son también muy recargadas.

Los diálogos otro tanto de los mismo: los personajes no conversan, declaman.

En un libro largo como éste (564 páginas) se acusa mucho; si lo lees sin prisa y con paciencia, lo llegas a disfrutar.

Un saludo.
Thor.

     

34 comentarios en “TARTESSOS – Jesús Maeso de la Torre

  1. richar dice:

    Saludos Thor,

    la verdad es que he empezado a leer tu post y se me estaba haciendo la boca mermelada con el espionaje, las aventuras, los viajes y los giros inesperados. Hasta que has dicho lo de los largos amaneceres, anocheceres y atardeceres… arggg… no puedo soportar los atardeceres… y ya si los diálogos son pesadotes, pues para qué queremos más…

    Por cierto, sobre Tartessos, ¿qué hay de histórico y qué de leyenda?

    Richar.

  2. Urogallo dice:

    Bueno, mal está hablar mal de los libros, y mucho peor empezar en este blog rajando de mala manera…pero es que es inevitable criticar este libro, y hacerlo de la forma más negativa posible, pero es que a mi me resultó lento, aburrido y bastante pretencioso, con una suma de tópicos y de lugares comunes en la novela histórica realmente notable. El comienzo implica promesas de diversión y fascinación que la novela es incapaz de sostener.

  3. richar dice:

    Tranquilo Urogallo, que otros han empezado con más fuerza aún (coñá, ¿dónde estás?). Pues no parecen muy halagüenas las críticas. En fin, de todo ha de haber…

    Saludos,
    Richar.

  4. Urogallo dice:

    Opiniones, opiniones, pero personalmente es lo que me sugirió el libro este, tan lejos de la trilogia del señor de la guerra…por desgracia.

  5. pepe dice:

    Hay frases que justifican por sí solas la lectura de un libro. Se me ocurre, por ejemplo, aquella del Gatopardo (si queremos que todo siga igual es preciso que todo cambie) y hay frases que, una vez leidas, justifican cerrar el libro y empezar otro. No soy muy dado a abandonar la lectura de un libro, pero eso fue precisamente lo que hice en el caso de la novela Tartessos. Es verdad que el estilo del autor (he leido otros dos libros suyos) abunda en las descripciones empalagosas de amaneceres, atardeceres y anocheceres, como dice Thor en la reseña. En el caso de esta novela, la frase con la que ya no pude seguir leyendo está al principio del libro, cuando introduce al personaje de Hiarbas. Dice de él: «Sentía afinidad por lo justo, y de su rostro, atemperado por la ecuanimidad, emanaba un halo bienhechor que magnetizaba a sus semejantes». ¿Es o no es como para dejar de leer en ese mismo instante?

    Pepe.

  6. richar dice:

    juas juas juas…. im-presionante. No puede ser más ilustrativo.

    Y pepe, espero que al menos el libro fuera prestado.

    Un saludo,
    Richar.

  7. pepe dice:

    Richar: el libro es comprado aunque, gracias a Dios, no es la edición de Edhasa. La mía es la edición que ha salido en la colección «La historia de España novela a novela» que saca ABC cada domingo. El precio es mínimo en comparación con lo bien editados que están los libros. Sin embargo, hay algunos títulos poco recomendables.

    Saludos,

    Pepe.

  8. richar dice:

    Bueno, entonces sólo se trata de un mal menor.

    Saludos,
    Richar.

  9. Germánico dice:

    Tienes razón, Pepe: yo no he comprado ni uno. Los que eran de algún interés, ya los tenía. Y el resto…

    También te doy razón en lo de las frases. Las que son de ese estilo, me ponen los pelos de punta. Por lo general, coinciden con una incapacidad del autor de describir a sus personajes a través de las acciones, con lo que o los describen así, o nada.

    Saludos.

  10. pepe dice:

    Muchas novelas históricas tienen ese defecto: son demasiado pedagógicas. Una historia ambientada en lugares y tiempos remotos, con usos y costumbres muy distintas a los actuales tiene, por fuerza, que ser explicada con más detalle. Además, tiene que estar bien documentada para recrear de una forma veraz la epoca en que se desarrolla. Estos condicionantes hacen que muchos autores olviden que están escribiendo una novela, que ésta debe tener personajes complejos y que su descripción no puede despacharse alegremente. Me vais a permitir ahora que incluya aquí otra «perla padagógica» que he rescatado de una novela que leí con disgusto hace tiempo, cuando todavía creía (qué ignorancia tan grande) que había que terminar de leer los libros empezados. Se trata de «El abisinio», de Jean-Christophe Rufin. No recuerdo los detalles pero sí que hay un amor con muchas dificultades de por medio. Hacia la página 283, parece que éstas se solventan después de muchos intentos:

    «En una palabra, los dos amantes estaban allí en persona»
    (no vaya el lector a pensar que estaban en espíritu)
    «y por fin podían gozar del inmenso placer de tomar aquello que se desea en el mismo instante en que se desea»
    (un poco enrevesado, pero el lector no puede estar más de acuerdo y asiente complacido)
    «Hasta ahora les habían separado demasiados contratiempos para poner el menor obstáculo a aquella voluptuosidad.»
    (eso, ya era hora, venga, venga …)
    «Se abismaron en largos besos, mientras que desde abajo, como si de la oscuridad de un teatro se tratara, llegaban aclamaciones parecidas a las del público que ovaciona a una pareja de enamorados en el escenario, al final de una ópera.»
    (se trata de una fiesta de la que se han escabullido, vamos, vamos …)
    «Junto a ellos había una cama; la intimidad era completa»
    (lo de la cama no es completamente necesario, pero no viene mal, venga, ¡¡al ataqueeee!!)
    «Pero se equivocaría quien pensara que en esa etapa de su amor podían ceder a saciar la pasión que sentían en uno por el otro.»
    (pero ¿ésto que es?)
    «Alimentaban sabiamente la esperanza, aun cuando sus gestos denotaban plena seguridad, de obtener un día el derecho a amarse, y tenían fe en el momento en que no tuvieran que poner más límites a su arrebato.»
    (hemos dado con una pedagogía de la peor especie: la moralizante).

    Un saludo a todos,

    Pepe.

  11. fascinacion dice:

    quizás es que no conoceis el entorno de la novela y no la hallais comprendido muy bien

  12. Poveda dice:

    La pregunta es: ¿pueden coexistir los pijamas de raso y el cristianismo?

    Pensád en ello.

  13. Ascanio dice:

    Gracias, querido/a fascinación, gracias. Pero no por tu comentario, que me parece una patata, sino porque he descubierto esta reseña que desconocía, y porque he podido reírme como una «descosía» con el comentario de Pepe.
    No he leído El abisinio, pero me están entrando ganas de hacerlo…
    ¿Todos los revolcones son descritos como ése?

  14. Aretes dice:

    Me sumo a las carcajadas de Ascanio, Pepe.

  15. richar dice:

    Es curioso que de vez en cuando, alguien deja un comentario en un post aletargado y de repente ¡pum! un montón de nuevos lectores para esa reseña. Cada vez estoy más convencido que le debo más de la mitad de todo esto a ese apartado de «Comentarios sin leer».

    Un saludo,
    Richar.

  16. pepe dice:

    No recuerdo mucho de los revolcones en El Abisinio. Si mi memoria no me engaña la chica tiene, aparte de su morigerado amante, un solicitante aborrecible y poderoso que la persigue. Después de sufrir mucho, y cuando parece claro que el infame pretendiente ya no puede conseguir nada, ella va y le entrega su virginidad a fin de dejarle bien jodido (en el plano psicológico, me refiero) y de castigarle después con su desprecio y frialdad. Que ya es forma harto curiosa de manifestar desprecio, me parece a mí, y que, para demostrar frialdad, no es menester tanto … y que, puestos a elegir frialdad, yo me quedo con la de Triana.

    Cada noche mi vida es para tí
    como un juego cualquiera
    y nada más,
    porque a mí me atormenta
    en el alma
    tu frialdad.

    Saludos

  17. Ascanio dice:

    Que digo yo que a más de uno le gustaría que le dejaran jodido psicológicamente con esos métodos.
    Dentro de poco oiremos a alguien por aquí ¡Despreciadme, por favor, despreciadme varias veces, que ya me encargaré yo de superarlo!

  18. fascinación dice:

    Que fácil hacer comentarios con esa supuesta erudición sarcástica que os caracteriza a buena parte de los que os refugiais en el anonimato para rajar de lo que otros hacen. Me da a mi que ninguno de vosotros es un reconocido literato… Por cierto, el pobre de Poveda no sabe que «pensad» no lleva tilde.

  19. Marbenes dice:

    «quizás es que no conoceis el entorno de la novela y no la hallais comprendido muy bien»

    Esto…, perdona un inciso, pobre Fascinación, quizá no sepas, pese a que sabes que «pensad» no lleva tilde, que «conocéis» y «halláis» sí la llevan, y que en principio de frase se usa la mayúscula. Saludos cordiales.

  20. Aretes dice:

    Y que «halláis» es con y cuando se usa como el verbo haber y no hallar.

  21. Marbenes dice:

    Mira que lo he dudado, ¿eh? pero por no pasarme de erudición sarcástica… Gracias Aretes, ésa ya no se me olvida.

  22. Ascanio dice:

    Ah, y «mi» no lleva acento cuando es posesivo, pero sí cuando es pronombre personal. En tu caso, Fascinación -por lo que veo tú también te «escondes» en el anonimato- deberías haberlo acentuado. Tú sí que eres un literato, macho.

    De nada, hombre, a mandar.

  23. Germánico dice:

    El «qué» inicial, que es enfático, también debería llevar tilde…

  24. Arauxo dice:

    Y en la primer oración falta algún verbo copulativo en tercera persona del singular: ser, resultar, parecer… Podría considerarse elíptico, pero queda de lo más vulgar.

  25. juanrio dice:

    Como soys…..fascinantes.

  26. Aretes dice:

    Al hilo de ésto, a mí algo que me llamó la atención de Hislibris cuando empecé a frecuentarlo fue el cuidado en la faltas de ortografía y el cuidado del lenguaje. Quizá en aquel entonces estaba tan acostumbrada al entorno «contaminado» por lo contrario que me parecía una delicia encontrar un sitio donde sí tuviera importancia una tilde de más o de menos.
    Ahora que lo pienso… empiezo a echarlo de menos. Será porque luchar contra ello es como hacerlo contra un molino de viento enooooooooorme. No sé, el que escribe como le viene en gana es como presentarse a una boda con un bañador y unas chanclas.

    Otro punto es el tono de la intervención. Es que lo siento, pero eso de aparecer, mejor dicho irrumpir, soltar un exabrupto y largarse… no me acabo de acostumbrar. Puede parecer que damos mucha caña por una tontería, pero yo al menos me siento violentada por esas actitudes como si me lo dijeran en la cara, el hecho de ser en este medio no le quita la importancia del improperio.

  27. Marbenes dice:

    Juanrio, lo de «soys» es broma, ¿no?

  28. juanrio dice:

    Es broma. La frase era más larga y entrecomillada, pero me interrumpieron y le dí a enviar antes de tiempo.

  29. pepe dice:

    Escribir correctamente está al alcance de pocas personas y no es siempre una cuestión de cultura o de inteligencia y sí es a veces una cuestión de tiempo, de paciencia o de método. Hay mucho que discutir también sobre la particular visión de la ortografía que tiene la gente. Me refiero a ideas como las de Juan Ramón, que entendía que se debe escribir como se habla. Cuestiones como ésa merecen la pena ser debatidas, pero dudo de la utilidad de operaciones didácticas como la que habéis emprendido contra fascinación. Lo que queréis demostrar era ya claro y no necesitaba de ninguna demostración.

  30. Aretes dice:

    ¡Ay, Pepe! A eso me refería en la segunda parte.

    A veces el tono del comentario depende únicamente de cómo te pille el día, al menos en mi caso. Hay algunos en los que me tomo más tiempo para responder con más calma, otros no… y me arrepiento.
    Pero también del tono con el que se hace el post al que se contesta. Y es que no hay derecho. No se puede abrir la ventana, soltar una fresca y ahí os quedáis.
    Y lo peor es que si no dices nada, te sientes el más tonto, pero si lo haces, la más mala. Que también tenemos conciencia y a nadie le gusta, al menos a mí no, intervenir en ese plano.

  31. Marbenes dice:

    En mi caso concreto, Pepe, no sé los demás, no se trataba de operación didáctica alguna si no de un comentario con un puntito de mala leche hacia un comentario con un puntito de mala leche. Porque cuando se va a corregir a alguien, sobre todo si se hace con el fin de molestar y no de instruir, como me pareció que era el caso de Fascinación, hay que ser un poco más cuidadoso con la propia ortografía.

  32. Publio dice:

    Buena reseña Thor, gracias por ella. En mi opinión el libro tiene un argumento cautivador, te atrapa desde el principio y no puedes dejar de leer, a pesar de los repetidos intentos que el autor hace para que lo hagas.
    El estilo es intrincado, el ritmo lento y el lenguaje es afectado y cargante, lleno de cultismos, en cierto modo podría decirse que es gongorino, y que Dios y Góngora me perdonen la comparación. Con este lenguaje Maeso de la Torre quiere dar a la narración un barniz poético y una atmósfera de mágico ensueño; Lo que no estaría mal, si sólo se tratara de alguna que otra pincelada aquí y allí o incluso siendo indulgente, de algún que otro brochazo. Pero cuando se emplea como el autor hace el rodillo durante toda la novela para dar ese barniz poético y de mágico ensueño, la lectura se hace indigesta.
    En definitiva, es un libro aceptable, cuando con un lenguaje sencillo y un estilo menos enrevesado sería una buena novela, claro que, si mi padre tuviera ruedas sería una bicicleta y no mi padre.

  33. Maria Mola dice:

    Me han venido muy bien los comentarios para no perder tiempo en buscarla para leerla. ¿Qué le pasa a la novela histórica? Soy historiadora, pero también lectora y no soporto sentir que me están aleccionando mientras leo, que me toman el pelo con personajes sin verosimilitud alguna y que me consideran tonta y me tienen que explicar cada cosa que dicen. Me pasó algo así con Aspasia, de Julio Medem, 400-500 páginas sin ritmo, recargadas, “pedagógicas” y de un aliento tan alto desde la primera página que es de una soberbia (o ignorancia) insoportable, pues aún no ha nacido escritor capaz de mantener ese tono más de diez páginas seguidas.
    Gracias. Me ha encantado encontrarme con gente que sabe que no cualquiera puede escribir.

  34. Kary dice:

    Es una magnífica novela, enigmática, misteriosa y amena. He disfrutado mucho leyéndola.

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