SEDA – Alessandro Baricco

SEDA, Alessandro BariccoQuesto non è un romanzo. E neppure un racconto. Questa è una storia. Inizia con un uomo che attraversa il mondo, e finisce con un lago che se ne sta lì, in una giornata di vento. L’uomo si chiama Hervé Joncour. Il lago non si sa

Del planteamiento. A mediados del siglo XIX el Japón lleva más de dos siglos cerrado a los extranjeros y su contacto con el exterior se limita exclusivamente a pequeños intercambios comerciales en la ciudad de Nagasaki. Esta feroz autarquía obedece a un deseo de preservar sus valores tradicionales, amenazados por el expansionismo occidental, manteniendo aislados su cultura y modos de vida. Sin embargo, lo que no han logrado antes mercaderes chinos, holandeses e ingleses lo van a conseguir los americanos con la persuasión que otorgan las armas y la tecnología, iniciando en el país un periodo de cambios profundos y complicadas guerras civiles. Viajar allí, en aquellos tiempos, es tanto como hacerlo al fin del mundo. Debido a su insólita ocupación eso es, precisamente, lo que hace Hervé Joncour.
Una vez al año.
Al fin del mundo.

Del argumento. Antes y después de los largos viajes a Siria y Egipto -y luego a Japón- nuestro hombre ha vivido su vida del mismo modo en que otros pueden hojear un periódico y leer noticias que no les afectan directamente. Quizá con algo de indolente curiosidad, no más que la de cualquiera que se disponga a mirar el lento desfilar de las estrellas una noche de verano, bajo la tutela de esa clase de disciplina que permite pasar todas las páginas sin saltarse ninguna. Metódica y apacible rutina, hasta que conoce a una misteriosa muchacha. El resultado, según el propio Baricco, no es sólo una historia de amor porque «…si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos)».

Del estilo. El autor se vale en la novela de diversos recursos estilísticos propios del lenguaje poético: ritmo y repeticiones, en este caso, que ayudan a crear un relato de exquisita belleza. «Yo no me doy cuenta, pero lo cierto es que voy escribiendo y de repente advierto que me ha salido, por ejemplo, un rondó. A menudo mis libros se pueden leer como una partitura, están construidos sobre una estructura musical». Los capítulos son breves y están escritos con una prosa limpia, casi transparente. Como pequeñas y sucesivas ondas circulares, su lectura va depositando en nuestro ánimo emoción y melancolía a partes iguales. La narración es tan ligera que cuesta imaginar otra que haga tanto honor a su nombre. Unas pocas palabras cada vez, suficientes para captar miradas, gestos y largos silencios.
Tinta negra sobre papel.
Seda.

Del autor. Alessandro Baricco ha ejercido de crítico musical, periodista, dramaturgo y novelista, creado un taller de escritura, dirigido una película y realizado otras actividades cuya prolija enumeración no es el objeto de esta reseña. Sus admiradores dicen que es uno de los mejores escritores de su generación y sus detractores que es un escritor superficial. Tras la publicación de Seda se convirtió en un fenómeno literario mundial aunque, a pesar de sus variadas ocupaciones, es bastante reservado y no suele conceder entrevistas. Como otras grandes novelas, Seda sugiere reflexiones sobre los complicados tratos entre realidad y ficción. Cuenta Baricco en el prólogo de otra novela, que inventó el nombre de Lavilledieu -el pueblo donde vive Hervé Joncour- uniendo dos nombres que encontró al azar en un mapa. Cuando la novela se hizo famosa, recibió una carta del alcalde de una pequeña localidad del sur de Francia invitándole a inaugurar una biblioteca y recibir un homenaje. El pueblo se llamaba Lavilledieu y, sorprendido, sólo por ese motivo decidió aceptar. Al llegar allí, su asombro fue completo cuando supo que la principal actividad en el siglo XIX había sido la cría de gusanos de seda. No hay mucho más que añadir, salvo quizá repetir aquello que el pianista del salón de Madame Blanche murmuraba en voz baja al final de cada pieza:
Voilà.

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134 comentarios en “SEDA – Alessandro Baricco

  1. pepe dice:

    Ascanio: me alegra enormemente que te haya gustado. No me acuerdo qué era lo que había en el capítulo 59, lo miraré al llegar a casa. Cecilia es muy adecuada para poner algo de música a este hilo; sin embargo, yo elegiría otra canción: Nada de nada, creo que la letra le va mejor al relato. Hay varias versiones, además de la original: Amaral, Rosario, pero a mí me gustó mucho una de “La plata”, con ligeros toques de reggae, de hace algunos años. Soy incapaz de encontrarla en la red y no es ésta la primera vez que lo intento.

  2. pepe dice:

    Ascanio, ya he visto el capítulo que mencionabas antes y a mi también me produjo la misma sensación de que aquello desentonaba un poco. No parecía, en la forma, algo que la mujer hubiera podido escribir, pero eso precisamente es lo que me dio la clave para encontrar una explicación satisfactoria: era madame Blanche quien la había ayudado a escribirlo…

  3. Ascanio dice:

    Ah, pues claro; con su inseparable anillo de flores azules.

  4. Clío dice:

    Pues yo creo que no, más bien me inclino a que fue Baldabiu quien le cuenta el secreto de su marido, sino,¿ porqué la despedida tan desconsolada? volved a leer la contestación de Mme. Blanche cuando él le pregunta, y no no me parece que el capitulo 59 esté desvinculado del resto, una mujer tiene muchos recursos y todo es tan sutil… y no sigamos o le destriparemos el libro a alguien.

  5. pepe dice:

    ¿Por qué leemos? Es bien sabido que no hay una respuesta única para esta pregunta. Una de las respuestas más simples es que somos capaces de percibir la belleza de lo que otros han pensado, sentido o imaginado y disfrutar con ella. Ayer, día del libro, mucha gente lo celebró de algún modo pero yo estuve casi todo el día de viaje; si hubiera tenido la oportunidad de reunirme con amigos quizá me hubiera animado a leerles un pasaje de la novela de Baricco con la que estoy ahora y que me ha parecido singularmente emotivo. Se me ocurre que tal vez sea una buena forma de desearos a todos salud y un año lleno de felices lecturas. Allá va.

    Y sin embargo, aun cuando indudablemente la luz de la tarde es hermosa, hay algo que todavía llega a ser más hermoso que la luz de la tarde y es, para se más precisos, cuando por incomprensibles juegos de corrientes, bromas de los vientos, rarezas del cielo, descortesías recíprocas entre nubes defectuosas y decenas de circunstancias fortuitas, una verdadera colección de casos, y de absurdos -cuando, en esa luz irrepetible que es la luz de la tarde, inopinadamente, llueve. Luce el sol, el sol de la tarde, y llueve. Eso es lo máximo. (…) Algo dificil de creer. Ni siquera el agua, la que te cae sobre la cabeza, en gotas menudas sesgadas por el sol bajo en el horizonte, parece agua de verdad. No habría que extrañarse si, al probarla, descubríeramos que está azucarada. Es un decir. En todo caso, no es agua reglamentaria. Es una general y espectacular excepción a las reglas, una grandiosa tomadura de pelo a todo tipo de lógica. Una emoción. Hasta el punto de que entre todas las cosas que acaban por dar una justificación a esta, por otro lado, ridícula costumbre de vivir, figura sin duda ésta también en cabeza de las más nítidas, de las más límpìdas: estar ahí cuando, en esa irrepetible luz que es la luz de la tarde, inopinadamente llueve.

  6. pepe dice:

    Hoy es un día triste para mucha gente de una generación, para todos los que sienten que la música de este hombre forma ya parte de su vida y que se han encontrado con la terrible noticia en periódicos y telediarios.

    http://www.youtube.com/watch?v=VIRX69FD2m0&feature=related

  7. Gww dice:

    Pepe, muy buena reseña, me gusta cómo la has dividido en secciones para analizar cada aspecto por separado. Y el estilo del autor es como dices: ondas (musicales o marinas, es lo mismo). En libros más extensos el estilo se relaja algio, no podría ser de otra manera, pero siguen manteniendo esa atmósfera especial.

    Un saludo.

    PD. Me uno en tu recuerdo y homenaje.

  8. pepe dice:

    Gracias por el comentario, Gww. Es un placer leerte por aquí, a ver si te animas a participar de vez en cuando. Del mismo modo, los lectores de Hislibris pueden darse una vuelta por tu página web (que yo descubrí gracias a Ariodante) y que estoy seguro de que no les decepcionará.

  9. Ascanio dice:

    Por cierto, en el hilo de “La mujer de Andros” también se hace referencia a Antonio Vega; incluso hay una estrofilla comentada por Pepe.

  10. Richar dice:

    saludos,

    he leído Seda este fin de semana y para mi ha sido un poco de “ni fú ni fá”. Bien escrito, de lectura amena, pero poco más. Cierto es que me considero bastante simplón (en la vida en general) y a veces me cuesta ver más allá de lo que está escrito, pero el caso es que no me ha llegado demasiado.

    Sí que me resultó curioso el detalle que menciona pepe, acerca de que los párrafos que se repiten constantemente sobre los viajes de ida y vuelta, siempre cambian algún pequeño detalle. Eso me gustó.

    Y destacar también (me parece que nadie lo ha hecho) el que ha sido mi personaje favorito: Baldabiou. Tiene un par de perlas geniales.

    Un saludo,
    Richar.

  11. pepe dice:

    Gracias por tu comentario, Richar. Un poco más atrás se mencionaba la opinión de Carlos Boyero, que tenía algo que ver con la tuya. Un artificio primorosamente construido, decía él. Puede que ambos tengáis algo de razón y que la historia sea un tanto fría y el argumento un poco artificial.
    Por cierto, él también estaba intrigado con la figura de Baldabiu y se preguntaba si no sería el diablo. Lo que yo aprecio más de este relato no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Tú mismo reconoces que no eres del todo insensible a ciertos recursos formales, como el de la repetición, y eso quiere decir que no estás aún perdido para la causa de la literatura. Estoy seguro de que pronto las barreras de escudos empezarán a parecerte infantiles. Aleluya.

  12. Richar dice:

    jajaja… eso será… en cualquier caso, sigo reivindicando el papel de Baldabiou, quien debería tener sin duda su propio libro.

    Un saludo,
    Richar.

  13. pepe dice:

    Magnífica idea. Propongo que Javi se ponga en contacto con Baricco para hacerle una entrevista y le sugerimos que escriba un libro para contar la historia de Baldabiou. La última, si no recuerdo mal, fue la del ínclito Pérez- Reverte, de modo que estaría bien ir pensando en preparar otra. Si Baricco resulta inaccesible, entonces sugiero un objetivo más fácil: que Juanrio utilice su influencia en el mundillo editorial, sector distribución, para entrevistar a Salinger.

  14. juanrio dice:

    O a Pynchon, ya puestos. Podías pedir un autor más facil, como por ejemplo Faulkner o Hemingway…

  15. pepe dice:

    A Pynchon estaría muy bien, podría pedirle que me enviara un ejemplar de Mason y Dixon dedicado… Pero no nos desviemos del asunto, Juanrio: Javi y tú tenéis talento suficiente para conseguir una entrevista de Baricco.

  16. Aretes dice:

    Pues ya te podías poner, hombre.

    A mí me gustaría Lope de Vega. Por pedir….

  17. juanrio dice:

    La verdad es que no se si sería muy difícil entrevistar a Baricco. Supongo que hablando con Jorge Herralde, que es su editor en España, seguro que tirábamos del hilo y….Todo es cuestión de abrir un idem para las preguntas.

  18. Aretes dice:

    ¿Ves? Si todo es ponerle algo de voluntad.

  19. juanrio dice:

    Por cierto que buscando en google (entrevista Baricco) he encontrado algunas entrevistas, una de ellas en particular me ha gustado. Es de Claudio Magris, un autor admirable también aunque con otro concepto de la literatura, pero me temo que o se corta abruptamente en el original del Corriere de la Sera o a mí me ha dejado a medias. Buscad y leed.

  20. pepe dice:

    Hablando con Jorge Herralde, ¿veis cómo tengo razón y este hombre sabe lo que se hace? Por cierto, Juanrio, ¿has leído alguno de los libros que ha escrito Herralde relacionados con su oficio?

  21. juanrio dice:

    Libro no, he leído algun artículo y siempre me ha parecido interesante lo que escribe. Además Anagrama me parece una gran editorial, con criterio y gusto.

  22. juanrio dice:

    Estoy leyendo Seda en el ordenador, en el horario de “trabajo”. Hasta ahora tiene una música propia, un ritmo perfecto. Apunto esta frase que me ha parecido muy hermosa:

    “Iba lloviendo su vida frente a sus ojos, sereno espectáculo”

  23. pepe dice:

    No recordaba esa frase pero, en efecto, me parece un buen apunte. Está claro que es una novela que hay que leer con mucha calma, para poder disfrutar y saborear cada frase como se merece. Me alegra que te esté gustando.

  24. Ascanio dice:

    Oíd, juanrio y pepe, ¿ya no vais a seguir la historieta del librero? Jo, menudo chasco; con lo bien que me lo estaba pasando; eso es dejar al personal con la miel en los labios.
    Por cierto, creo que es la primera vez en mi vida que escribo “oíd”, y me he tirado un rato mirándolo para ver si estaba bien escrito…

  25. pepe dice:

    Ascanio: la historieta del librero tiene gracia si contribuimos todos, empezando por ti. Como el inicio de la historia estaba en un hilo de Urogallo, que no ha dado su conformidad con la performance, y a Germánico no le acababa de gustar, podemos trasladar aquí la historia. Voy a continuarla un poco pero espero que después lo hagas tú, y Clío, y todo el que quiera.

    En el mostrador había una bolsa grande en la que se adivinaban unos bultos que probablemente fueran libros. También había unos papeles que, por lo que pude ver de ellos según ojeaba un viejo tratado de botánica medieval, eran partituras de música. No siendo yo ningún maestro del disimulo, no pude evitar que el librero comprendiera que el objeto de mi curiosidad no estaba en las hierbas y recogiera la bolsa y los papeles con alguna precipitación para encerrarlos enseguida en un cajón con llave. Vaya, pensé, “quizá después de todo el negocio de estos dos no fuera de índole tan galante, como había temido al entrar”, con cierto alivio por mi parte, porque ya dejé dicho antes que la joven no me era del todo indiferente…

  26. Ascanio dice:

    Pepe, el último minicapitulillo de juanrio dejaba una frase en el aire…

  27. pepe dice:

    Llevas razón, Ascanio, no recordaba que había una frase en el aire, rehago entonces el nuevo capítulo:

    solo acerté a decir…
    -Hola, Jakob, quería saber si ya tienes ese viejo tratado de herbología medieval que llevo semanas esperando.
    -Lo tengo, pero no ha sido fácil conseguirlo. Como te dije, sólo se conocen dos ejemplares en la ciudad, ambos de imposible acceso incluso para mi.
    -¿Incluso para ti? No creo que nadie en su sano juicio te deje acceder a su biblioteca. ¿Cómo te has hecho con él?
    -No hagas preguntas cuya respuesta no quieres conocer, amigo. Mira y dime si es lo que estabas buscando. El precio, me temo, se ha visto ligeramente incrementado…

    Mientras consultaba el mamotreto, reparé en una bolsa grande que había en el mostrador, en la que se adivinaban unos bultos que probablemente fueran libros. También había unos papeles que, por lo que vi de ellos, parecían partituras de música. Siempre he fingido mal y no pude evitar que el librero adivinara pronto que el objeto de mi curiosidad no estaba en las hierbas y recogiera bolsa y papeles con mal disimulada precipitación, para encerrarlos enseguida en un cajón con llave. Vaya, pensé, “quizá después de todo el negocio de estos dos no fuera de índole tan galante, como había temido al entrar”… Con cierto alivio por mi parte, debo añadir, porque ya dejé dicho antes que la joven no me era del todo indiferente…

  28. juanrio dice:

    Una delicia de libro y eso que no lo he leído en las mejores circunstancias, en el trabajo y directamente en pantalla. Como bien se ha dicho tiene música en su interior y uno puede imaginarse perfectamente lo que describe. Voy a tener que leer algo más de este tipo.

    Y ahora sólo falta que alguien más se anime a seguir con la historia del librero de Berlín. Está resultando un experimento muy especial.

  29. Ascanio dice:

    Tan especial que hay que tener tiempo para escribir algo que esté a vuestra altura.

  30. lector dice:

    una de las peores novelas jamás leídas en mi vida, por desgracia fué el regalo de una amiga y como soy totalmente honesto debí decírselo, Baricco no trae nada nuevo en su pluma, la pastelada es irreal, sobrevaloradísimo, otro producto sin valor literario alguno aclamado sobre todo por los consumidores femeninos…. pero paso de entrar en planos políticamente incorrectos, sólo diré, para todos los lectores, tan larga vida no casa para con tan pocas letras, esto no es LITERATURA, no me hagais reir, ¿sabiais que estábamos ya en el siglo XXI?

  31. lector dice:

    por cierto, lo peor, la sensación continua de que el autor escribe tan pedestremente como la mayoría de “prisanos” españoles (incapaces, dicho sea de paso, de resucitar la literatura española que franco asesinó), las palabras podían estar puestas de ese modo como de otro, las riega tan mal, no encajan como la de los grandes de la literatura, todo un especialista vendehumos para paladares muy poco exigentes, en lo estétetico y en lo conceptual, porque lo que es pensar, cierto es, no se necesita pensar nada para leerlo, saco más chicha de la carta de ajuste o de un acuario sin peces, sigan remando, queda mucho para la excelencia

  32. Publio dice:

    Enhorabuena por la estupenda reseña, Pepe.

    Con respecto al libro es una delicia, sutil, suave como un fular de seda. Baricco crea una atmósfera nostálgica que te envuelve. Y las variantes en esos párrafos que se repiten no son otra cosa que las variaciones de una pieza musical.

  33. pepe dice:

    Gracias por el comentario, Publio. La “eidesis” es un recurso estilístico que inventó Jose Carlos Somoza en su novela “La caverna de las ideas”. Viene a ser una manera de sugerir algo en cierta forma independiente al argumento a través de metáforas y descripciones dentro del texto. En este caso, lo suave y sutil que tú señalas hace (al menos para mi) siempre alusión a la idea de “seda”. Y, en efecto, el ritmo y las repeticiones son constantes, consiguiendo un efecto muy poético y musical. Y sobre lo que señala el comentarista anterior (lector) en cuanto a que la novela es una pastelada … pues quizá no le falte algo de razón, pero en todo caso es una pastelada muy bien hecha que, por momentos, emociona al lector (incluso al masculino). Gracias también por su comentario.

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