PATRIOTAS QUE HICIERON ESPAÑA – José Antonio Vaca de Osma.

Patriotas que hicieron EspañaEste libro no es en sí una Historia de España, sino una aproximación razonada al patriotismo español […]. Nos hemos fijado unos límites, unos hitos representados por varias cumbres que, a través de los siglos, nos han ido dando la idea precisa de lo español, con sus claroscuros, y apoyando la idea de patria con sus actuaciones y singularmente con sus estudios y sus manifestaciones culturales. José Antonio Vaca de Osma.

En una época en la que los símbolos nacionales se encuentran limitados casi exclusivamente a las competiciones deportivas, José Antonio Vaca de Osma, -diplomático, miembro de la Academia de la Historia y caballero de las Órdenes de Carlos III, Isabel la Católica y la Legión de Honor francesa, entre otros muchos méritos- muestra con un estilo franco, directo y políticamente incorrecto una serie de personajes –las cumbres- que, con un espíritu patriótico más o menos consciente, contribuyeron a construir España. Pero como no hay cumbres sin simas, también se aproxima a aquellos que, a veces con un patriotismo mal entendido, estuvieron cerca de deshacerla. Y como barreras interpuestas a ese devenir histórico, los tres acontecimientos que el autor define como “desviaciones determinantes que han hecho cambiar el rumbo de nuestra historia”, a saber, la invasión musulmana, la llegada de los Habsburgo, y la entrada de las tropas napoleónicas.

A través de un recorrido que abarca desde la Edad Media hasta el final de la dictadura de Franco, el autor incluye entre las filas patriotas a San Isidoro de Sevilla, a reyes asturianos como Alfonso II el Casto y Alfonso III el Magno, a María de Molina o a los Reyes Católicos, entre otros. Enfrentados a ellos aparecen el duque de Lerma, Carlos IV, Fernando VII o Manuel Godoy. Sin embargo, y a pesar de su más que evidente inclinación pro-monárquica, no hallaremos en el texto una defensa exacerbada y visceral de la institución, (pero sí de algún personaje en concreto, como en el caso de Isabel la Católica y su tan traída beatificación) sino un estudio bastante equilibrado sobre los reyes españoles, regalándonos incluso algunas expresiones como “desfogue verbenero” –haciendo referencia a los entretenimientos amorosos de Fernando VII en su exilio francés-, o la “ninfomanía” de Isabel II.

Nos encontramos ante un libro que se lee con facilidad, de ritmo ágil, frases cortas, capítulos concisos y con un lenguaje más que coloquial y dicharachero en algunos casos. Pero como el que mucho abarca, poco aprieta, es en la amplitud del período estudiado, donde se encuentra uno de sus principales defectos, el retrato superficial y breve de los protagonistas, con la consiguiente y más que probable simplificación de los hechos, y la inclusión de algunas hipótesis si no arriesgadas, sí poco fundamentadas, lo que lo hace, en resumen, poco recomendable para lectores avezados.

Uno de los aspectos más llamativos del lenguaje empleado es el abuso del sustantivo patriota y sus múltiples variantes, términos que conjuga con excesiva frecuencia conformando expresiones como “patriota hacedor”, “matrimonio patriota”, “patriótico reinado” o “patriotismo hispano”, repetidas hasta la saciedad.

Sin embargo, lo que más llama la atención, a la par que resulta francamente reiterativo y cansino, es el aluvión de referencias sobre sí mismo que el autor despliega –he contado más de treinta citas de sus obras, y hasta tres en la misma página-, hasta el punto de llegar a preguntarnos si este libro no es una excusa para hablar de sus otros libros. Agotador y, a la vez, paradójico, ya que J. A. Vaca de Osma se refiere a Claudio Sánchez-Albornoz –de quien se confesaba amigo y, a la vez, aprendiz objeto de sus inmerecidos elogios- como de dudosa humildad y de vanidad sin medida.
Hay que ver qué cierta es aquella famosa frase sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Por último, no puedo finalizar esta reseña sin hacer hincapié en un error repetido dos veces en el texto. El topónimo Palos de Moguer no existe, nunca ha existido. Es una confusión muy frecuente que venimos arrastrando desde el siglo XVI y que poco a poco se va corrigiendo. La cuna del descubrimiento de América se llama Palos de la Frontera. Su importancia para la humanidad es tan grande, que bien merece la pena conocer su verdadero nombre.

“De todas las tierras que hay desde Occidente hasta la India, tú eres la más hermosa, oh sacra España, madre siempre feliz de príncipes y pueblos”
(Extracto de De laude Spaniae. San Isidoro de Sevilla)

Características técnicas: Editorial La Esfera de los Libros, 1ª edición, junio 2007, cartoné, 26×15 cms, 21€, 256 páginas.

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158 comentarios en “PATRIOTAS QUE HICIERON ESPAÑA – José Antonio Vaca de Osma.

  1. Aretes dice:

    Hablando de cosas serias, espero que no entre en moderación el siguiente párrafo, por su extensión, pero es que no tiene desperdicio. Digamos que son los patriotas con mayúsculas, a los que se admira aún sabiendo que no será suficiente pago ese reconocimiento.

  2. Aretes dice:

    CRONICA DEL CAPITÁN QUE MANDABA LA FORMACIÓN EN EL COLEGIO DE GUARDIAS JOVENES EN EL FUNERAL DEL GUARDIA FERNANDO TRAPERO BLÁZQUEZ.

    Fue un día muy gris y muy triste. Frío, como corresponde al otoño tardío de estepa castellana que es Valdemoro. Después de haber velado su cadáver la tarde y noche anterior en la capilla ardiente, que fue instalada en el Salón de Actos, llegó la hora del funeral. Los turnos de escolta del féretro fueron establecidos desde que llegó. Siempre, cada 15 minutos: Un componente del Gao, un Policía Nacional, otro de la Jefatura de Información y un Polilla de mi Compañía. Fueron una horas llenas de pena, de inmensa pena, donde nadie era capaz de encontrar consuelo. Una de las innumerables coronas que acompañaban al féretro era de mi Compañía. Los Polillas habían hecho entre ellos, sin que nadie les dijese nada, una colecta y habían recaudado 139 euros que se habían gastado en una sencilla corona que significaba su homenaje a quien entregó lo más valioso que poseía, su propia vida, por España, tal y como había jurado en nuestro Patio apenas tres años antes.

    A las 9,30 reuní a los 125 alumnos de mi Compañía en la “Planilla”. (Aclarar que en este Curso, que acaba en febrero, no tenemos más que una Compañía de Polillas). Les insuflé ánimos (¡¡yo, qué no tenía consuelo!!). Todos nos juramentamos que el acto, por lo que respecta a nosotros iba a salir impecable. A las 11,00 formación en el Patio del Corralillo. Y a las 11,30, la entrada en el Patio de Armas. Ya estaba lleno. Había incontables micrófonos, cámaras de TV, Unidades móviles y periodistas La Compañía de Honores, con Escuadra, Banda y Música estaba formada por Secciones.. Y a las 11,40 hizo su entrada en el Patio, a los acordes del Himno Nacional y con las armas presentadas…Ella, nuestra Bandera, portada por el Teniente Molina, que ocupó su puesto en formación en el lugar que le concede el Reglamento de Actos y Honores Militares: A la derecha del Capitán. Era Ella, la misma que el Polilla Fernando Trapero había jurado el día 27 de noviembre de 2004 como componente de la 87ª Promoción del Colegio. Yo tuve que dar las voces reglamentarias: “¡¡¡A la Bandera, presenten armas!!! – ¡¡¡ Guardias Civiles, Viva España!!!. Constaté que no sólo contestaron desgarradoramente mis Alumnos. mi Compañía, el reglado ¡Viva! . Más, mucho más de “medio patio” gritó con nosotros, un VIVA que salía del alma, del corazón, de las conciencias.

    A las 12,00 en punto ordeno al Cornetín que toque “Atención General y firmes”. Entraban en el Patio SS.MM los Reyes, acompañados de los Príncipes de Asturias. No hubo Honores Militares porque el verdadero protagonista del día era Fernando Trapero Blázquez. Cuando la Familia Real dio el pésame a los afligidos padres y ocuparon su lugar reservado, al lado del Evangelio, el Cornetín toca “de frente, paso lento”. Y aparece el féretro portado a hombros de sus compañeros de Promoción. La Banda de Música interpreta la Marcha Fúnebre de Chopin. Y el Patio era un puro sollozo que encogía el alma. El día se volvía más triste y más gris, por momentos. Era el primer día verdaderamente invernal de este otoño casi atípico en Valdemoro. No hubo sol y por tanto tampoco excepciones para pasar más o menos frío según la ubicación de cada uno en el Patio. Todos iguales.

    La Santa Misa se desarrolla casi en un suspiro. La homilía del Vicario General Castrense fue preciosa. La entrega de medallas por parte del Rey fue impresionante. Pero más impresionante fue la entrega de esas mismas medallas, del sombrero y de la bandera a esos padres atribulados por parte del Jefe de Información. Los momentos álgidos de la ceremonia se iban acercando casi sin respiro. No me preguntéis de dónde me salió la voz de ¡¡¡”Guiones y Banderines de la Guardia Civil, rindan homenaje a los que dieron su vida por España”!!! previo a La Muerte No Es El Final. Me salió del fondo del alma, saqué fuerzas de donde no tenía, porque me iba derrumbando, me sentía tan triste que no paraba de reñir en mi interior con Dios ¿Porqué Señor, porqué? ¡¡Les quedaba a los dos TODA la vida por vivir!! Regresa la Banderín de mi Compañía del monolito y me dice entre dientes: “No puedo más mi Capitán, no” Y yo le digo de la misma forma ¿Cómo crees que estoy yo?. Aguanta niña. El Teniente Abanderado me dice “Estoy llorando paisano” (Ambos somos de Albacete) y le contesto: “A mí no me quedan lágrimas”. Y eso creía yo, porque cuando empezamos a cantar el Himno del Cuerpo ya no puedo más y me derrumbo. No físicamente, que los viejos Polillas estamos hechos de una madera creo que especial., no. Me derrumbo emocionalmente. Y las lágrimas me afloran por los ojos, me resbalan por las mejillas. Estoy al límite, ésto es demasiado. Y llega el momento más difícil, yo me lo temía e incluso lo había pronosticado. Cuando los Polillas cogen el féretro, me vuelvo y le ordeno al Cornetín: “Toca presenten y entrada al Himno Nacional” y me contesta una voz de 20 años, humilde y sana… que apenas puede contener un profundo sollozo que le sale del alma: “Si puedo mi Capitán, si puedo…” Y le contesto, todo ello en voz muy tenue porque estamos en formación: “Tienes que poder Polilla, él se lo merece”. Suena el Cornetín como si lo tocase el mismo Arcángel San Gabriel. Suena la Marcha Real y entonces, un escalofrío, que nada tenía que ver con la gélida temperatura ambiental, nos sacude a todos cuantos llenamos el Patio. El Comandante Director Músico se pone enfrente de la formación para dirigir la Banda que comienza con los acordes del “Adiós Polilla” mientras sus compañeros de Promoción, escoltados por la Escuadra de Tapones (ya sabéis, tapones en nuestro argot, Gran Gala oficialmente). Ni memoria ni persona recuerda momento más triste y emotivo. Ya nadie disimulaba ni falta que hacía. “Adiós Polilla, ya del Colegio te vas…” Impresionante.´Y cuando creíamos que ya no nos quedaban más lágrimas, que nos habíamos quedado secos, resulta que no, que nuestra capacidad de generarlas estaba siendo puesta a prueba.Miro a mi izquierda y veo a mi Banderín inconsolable, a mi Cornetín, detrás llorando como una magdalena y cuando miro a mi izquierda veo que el Teniente Abanderado, mi buen Molina, estaba igual o peor que yo. Mientras canto con el alma. como todos los Polillas que estábamos en el Patio, me fijo en que el Comandante Director Músico, al mismo tiempo que dirigía a la Banda tampoco podía contener sus lágrimas, Creo que todos mirábamos, de forma alternativa, el féretro y el cielo. Porque el consuelo que debía de venir del Cielo ¡¿De dónde si no?¡ tardaba en llegar. “Adiós Polilla”, el impagable regalo que el Maestro Grau hiciera al Colegio hace más de 25 años sonaba más que a canto, a oración. “Adiós Polilla, no dejes de recordar que España entera puso en ti su confiar…”,Adiós Polilla…” , nunca una canción que nació con vocación de marcha tuvo mayor significado emocional en una despedida, un adiós como este para el que no fue compuesta. Son las paradojas de la vida, las cosas no son a veces como nos parecen o como deseamos. Adiós Fernando, descansa en paz y que los que han cometido este crimen tan horrendo y el de tu compañero Raúl no tengan nunca ni el descanso ni el perdón. Ni ellos ni quienes les alientan, les ayudan, les “comprenden”, o los justifican y están dispuestos a pactar con ellos otra cosa distinta que no sea cuándo y dónde entregan las armas para someterse al imperio de la Ley.

    Dios mío danos consuelo, que ya no podemos más. Que es una prueba demasiado grande, que ya son 207 muertos los que nos han hecho estos canallas en casi 40 años… que esto es una prueba demasiado grande. Entonces el relator me saca de mi aturdimiento cuando dice “La Compañía de Honores se retira del Patio”. Mando derecha y de frente. No suena marcha alguna, tan sólo los tambores. Nadie estaba para fiestas. Nos vamos a la puerta de la Escuela de Especialización. Allí, en la intimidad, despedimos a la Bandera que ha estado tan triste como nosotros, porque “uno de los nuestros”, había cumplido lo que le juró no ha mucho en el Patio: “Entregar, si preciso fuera, hasta la última gota de su sangre en defensa de la Patria”. Inmediatamente, una de las tres Secciones de la Compañía se embarca en el microbús rumbo a El Tiemblo para asistir al sepelio de Fernando. Allí, en el Cementerio, hermanados todos los Polillas de cualquier edad y condición, por expreso deseo del padre, vuelven a cantar más con el corazón que con la voz, que la mayoría ya tenían rota. “Adiós Polilla…” Y cuentan los que asistieron, que allí estaba el pueblo entero y que nadie tenía consuelo.

    Que Dios te bendiga Fernando, Polilla, discípulo, amigo… Y a nosotros que nos de fuerzas para seguir en esta lucha en la que tantas veces nos sentimos tan solos. Que tu memoria, la de tu compañero, nuestro compañero Raúl Centeno y la de los demás Guardias Civiles que han sido víctimas de tanta maldad a lo largo de tantos años, pervivan entre nosotros por siempre.

    Creo que desde que enterré a mi padre, allá en 1970, cuando apenas me faltaban tres meses para salir del Colegio, nunca había vivido una mañana tan triste y tan desconsoladora.

  3. Aretes dice:

    Pues si, está en moderación….

  4. Urogallo dice:

    La moderación es lo que tiene.

  5. davide dice:

    Me permito nuevamente utilizar este maravilloso post de Ascanio para felicitar a todos los hislibreños las navidades, ya que mañana me subo a mi tierra galaica y, supongo, estaré todas las fiestas sin apenas poder entrar en el hilo. Os deseo a todos lo mejor, con vuestras familias y una buena entrada en el 2008. Y no svemos a la vuelta.
    He decidido utilizar este post porque lo lee todo el mundo, y no el de Jerufa sobre el bichejo ese, que no entra ni Germánico, que se los lee todos.

  6. Germánico dice:

    Jo, lo que me ha dicho…

    Felicidades a ti también, Davide.

  7. Laya dice:

    He aquí la magia de Hislibris.
    Un libro que, a priori, no me interesa nada, por lo que ignoro la reseña a pesar de que la ha escrito mi querida Ascanio.
    Un tema en el que habitualmente no entro, porque suele derivar hacia discusiones políticas que me aburren.
    Y mira por dónde, me pongo a leer otro post más en mi línea, el de Urogallo sobre la conferencia de Reverte, y acabo aquí: 40 páginas bien apretaditas llenas de reflexiones interesantísimas, sosegados intercambios de opinión desde posturas políticas opuestas (aquí me alineo con Davide, lo siento Epa), lecciones sobre historia de España (magnífica tu defensa de Al-Andalus, Arauxo), crónicas estremecedoras (qué decir, Aretes) y, finalmente, un “cadáver exquisito” deliciosamente preparado por Nando, Uro, Derfel y Pepe.
    Chicos, una de las mejores cosas que me han pasado este año ha sido el descubrimiento de Hislibris.
    Espero que el 2008 nos traiga más encuentros, con o sin exposiciones y cervezas, y que sigamos brindando por la inmadurez (va por ti, Pepe).
    Todo lo mejor para todos. ¡FELICIDADES!

  8. Ascanio dice:

    Madre mía, Aretes… se me han saltado las lágrimas.

    Y ahora me uno a las felicitaciones de Davide (jua, jua, muy bueno lo del bichejo de Jerufa, ahí le has dao…) y os deseo también una feliz Navidad y un año 2008 lleno de buenos momentos.
    Besitos para todos.

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