NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA – Graham Greene

NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA – Graham GreeneEspías, agentes dobles, códigos secretos, criptógrafos, casinos, mujeres… parece muy aventurero, muy estilo James Bond.

El autor, que había trabajado para el MI6 (Ian Fleming había formado parte de la inteligencia naval) recoge en varias de sus obras aspectos del mundo del espionaje que conoció. Y en este caso aún con todos los ingredientes anteriores, nos presenta una situación que puede parecer ficticia y totalmente absurda, y sin tantos aparatos especiales ni peleas a lo Jason Bourne, pero sorprendentemente tiene que ver mucho más con la realidad histórica de lo que parece.

Encuadrada en el mundo de la Guerra Fría de finales de la década de 1950, contemporánea a este libro, esta obra ha ganado historicidad en cuanto al ambiente y el contexto en que se mueven los personajes, siendo una novela donde se juntan ficción, la ficción dentro de la ficción y la propia Historia, que es aún más increíble que esa ficción.

El argumento es en principio muy sencillo: un pequeño y poco exitoso empresario británico en Cuba se ve ante la oferta de los servicios de espionaje de su país para que se convierta en su hombre en la isla; un trabajo para el que carece de preparación y habilidad. De manera que para obtener esos pequeños ingresos, y satisfacer algunos caprichos de su hija, decide enviar informes “de naturaleza creativa y literaria”. A partir de ahí se convierte en una situación cada vez más desquiciada, absurda y en cierta manera cómica, porque sus fabulaciones se las creen tanto sus superiores en Londres como otras potencias internacionales, desencadenándose una carrera de espionaje en la isla en relación a una supuesta “arma secreta”. Y como le pasó a Conan Doyle, los personajes que crea el protagonista parecen cobrar vida y se imponen a éste, que se ve ante esperpénticas situaciones como las de buscar a un subagente que no existe para avisarle de que le quieren matar.

Al lector le puede parecer todo increíble y fantasioso, pero Graham Greene en su libro está plasmando lo irreal del funcionamiento de los servicios de espionaje, del espionaje por el espionaje, y un problema que siempre ha existido de la necesidad de buscar información de inteligencia aunque no exista, sobre todo en los destinos menores donde los agentes “embellecen” los datos para obtener bonificaciones o ascensos. Precisamente en nuestra realidad histórica nos encontramos con casos como el de los aficionados espías rusos que durante la guerra ruso-japonesa inventan informes de destructores por doquier, a Gabor convencer a Alemania de una red de espías ficticia. Y más recientemente el caso de Curveball, donde un individuo fabulador acabó convenciendo a los servicios de inteligencia de EE.UU. de que en Iraq había armas de destrucción masiva, porque precisamente era lo que estaban deseando oír.

Vemos así, en la novela, a Cuba en vísperas de la caída de Batista, que el autor conocía de sus viajes, en un ambiente logrado, con unos personajes curiosos donde la realidad y la ficción se mezclan con un lenguaje muy cinematográfico; tanto que el año siguiente se rodaría la película en un tono aún más humorístico (con actores como Alec Guinness, Burl Ives, Maureen O’Hara, Ernie Kovacs,…) en una isla donde como nuevo giro de la trama acababa de triunfar la Revolución Castrista. Una Cuba que sorprendentemente se convertiría en un torbellino de espías y misiones secretas, y donde lo que parecía una inventada arma secreta en una novela de 1958 se convertirá en unos reales misiles nucleares en 1962.

En conclusión, una novela muy recomendable que proyecta un surrealista mundo de espías en un contexto muy real.

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3 Respuestas a “NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA – Graham Greene”

  1. iñigo Dice:

    Magnífica parodia, llena de humor y sarcasmo. En mi opinión por ser diferente, fantástica.

  2. Aníbal Dice:

    Buena reseña. Leí esta novela hace años y guardo un magnífico recuerdo.

    El mundo de los espías no es el que nos pinta Ian Fleming en las novelas de James Bond sino más bien el descrito en Calderero, sastre soldado y espía, de John Le Carré, por poner un ejemplo, o aquí por el propio Grahan Greene.

    Un mundo gris y sin glamour.

  3. Derfel Dice:

    Coincido con vuestros comentarios: el mundo del espionaje por fuerza ha de ser gélido y mucho más humano de lo que se suele ver por pantalla. Me encanta Le Carré y me encanta Graham Greene.

    O mejor he de decir que me encantaba, porque me leí todas sus novelas cuando tenía 20-25 años y apenas las he releído (salvo El tercer hombre, El factor humano y El fin del romance, todas ellas excelentes).

    Un acierto traer esta novela a esta página.

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