LOS NÁUFRAGOS DEL BATAVIA – Simon Leys

LOS NÁUFRAGOS DEL BATAVIA - Simon LeysDel suceso real el autor hace en este libro un breve pero jugosísimo reportaje de lo que ocurrió, enmarcado en la historia, aliñado con diversos comentarios y consideraciones. La editorial resume los hechos: la noche del 3 al 4 de junio de 1629, el Batavia, orgullo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, naufragó a poca distancia del continente australiano, tras chocar contra un archipiélago coralino. Buscando ayuda, el  representante del armador y el capitán se dirigieron a Java en una chalupa, dejando a los más de doscientos supervivientes en manos del ayudante del sobrecargo, Jeronimus Cornelisz, un ex boticario perseguido por la justicia. Los desgraciados viajeros, familias enteras -mujeres y niños incluidos- hubieron de soportar unas dramáticas condiciones donde a las dificultades del espacio –un archipiélago de islotes desolados- se sumaban las crueldades y violencias del psicópata Cornelisz.

Leys, en un breve prólogo de este aún más breve libro (88 págs.)  explica al lector que pasó muchos años muy interesado en escribir sobre esta tragedia, estuvo investigando y documentándose… hasta que, finalmente, fue Mike Dash quien escribió el libro en 2002, (Batavia’s Graveyard, Weidenfeld & Nicolson, Londres), por lo que Leys solo hace un resumen, un excelente resumen, a modo de introducción al libro de Dash; Vilá-Matas, en una reseña del libro de 2011 en El PAÍS, afirma que “la impresionante síntesis de la historia que nos ofrece Leys, síntesis que parece corroborar la creencia borgiana de que si una historia la podemos contar en pocas líneas no es necesario que escribamos una novela entera. (…) Estoy seguro de que nadie ya nunca podrá sintetizar mejor en tan pocas páginas la historia de terror que siguió al naufragio del buque holandés, una historia que hacia el final nos habla de esa determinación desesperada que se apodera a veces de la gente honrada cuando un agresor injusto les fuerza a batirse para defender su vida.”

Así pues, lo que me queda es resumir y ciertamente recomendar la lectura del resumen. Leys alude a la cantidad de barcos desaparecidos por toda esta zona entre la India y Australia. En el siglo XVII y hasta finales del XVIII una vez doblado el cabo de Buena Esperanza, las embarcaciones debían descender primero hacia el sur, casi hasta el límite del océano Antártico, para aprovechar los fuertes vientos del oeste que giran alrededor del globo a partir del paralelo 40 —«los rugientes 40»—. Así seguían hacia oriente, hasta que consideraban cercano el Estrecho de la Sonda; cambiaban de rumbo entonces, sin seguridad de dónde estaban exactamente;  y empujados por los vientos alisios del sudeste, navegaban hacia el Norte las aproximadamente dos mil millas que les separaban de Java.

De todos los barcos que zarparon durante doscientos años, uno de cada cincuenta desaparecía por estos lares  y no se volvía a saber de él. El Batavia estaba considerado algo así como un Titanic de la época. Navío enorme para su época, el Batavia, solo tenía cincuenta metros de eslora, pero debía transportar durante ocho meses casi trescientas personas:  además de los cargos oficiales, patrón y timonel, los pasajeros distinguidos, los gavieros,  artilleros y  soldados.

Ya salió de Holanda con problemas, embarrancando en los bancos de Walcheren de los que afortunadamente volvió a reflotar con la marea. Durante el resto del viaje, lo que ocurrió fue que crecieron las tensiones, cosa inevitable en un espacio reducido y superpoblado. El patrón, Ariaen Jacobsz, y  el sobrecargo, Francisco Pelsaert bebían como cosacos y disputaban constantemente; entre ellos no sólo estaba la cuestión del poder (el sobrecargo tenía más mando que el patrón), sino su interés por las mujeres de a bordo. Por otra parte, gavieros y soldados (mercenarios en su mayoría) también se hallaban en continua bronca. Eso dejando aparte a los artilleros, los artesanos, carpinteros y veleros, cocinero y marmitones, y el cirujano-barbero. La paz dentro del barco era poco menos que una utopía. Para más inri, el ayudante del sobrecargo, personaje oscuro y peligroso, comenzó labores sediciosas, maquinando apoderarse del barco; reunió a un pequeño grupo de seguidores que más tarde le apoyarían en sus odiosas crueldades contra el resto de los tripulantes y pasajeros. Sin embargo, antes de que el motín fraguase, lo que ocurrió fue el hundimiento del barco, tras chocar contra los arrecifes.

Tras desembarcar en los islotes, y acomodar a los supervivientes,  Pelsaert y Jacobsz decidieron buscar ayuda en Java, puesto que de otro modo estaban condenados a morir allí al cabo de un tiempo. Y allí quedaron los desgraciados, con Cornelisz como máxima autoridad.

Cornelisz se convirtió rápidamente en un dictador implacable, apoyado por una camarilla de matones a los que no les importaba violar, apalear, torturar y realizar todo tipo de sevicias. Y los infortunados supervivientes casi desearon haber perecido. Aterrorizados, soportaron aquel infierno en el que fueron muriendo asesinadas más de ciento veinte personas …hasta que una parte de los abandonados en otro de los islotes se hizo fuerte y le plantó cara, liderados por un tal Hayes, soldado raso. En un primer momento pareció que podrían vencer, pero poco a poco la superioridad de los malvados se hizo evidente. Hubieran perecido, finalmente, pero les salvó la llegada del Sardam,  un barco con que Pelsaert,  que había conseguido llegar a Java volvía a buscar su tripulación…y, sobre todo, el valioso cargamento del barco.

El posterior proceso judicial hizo justicia y Cornelisz fue ejecutado con lentitud cruel. Los detalles más escabrosos, los leerán en este interesante y terrible relato.

Simon Leys, seudónimo de Pierre Ryckmans (Bruselas, 1935 – Canberra, 2014), fue un escritor, crítico literario, traductor y sinólogo belga. Sus obras tratan sobre todo de la cultura china, la literatura y el mar. Hijo de un burgomaestre de Amberes, estudió derecho e historia del arte en Lovaina. Con diecinueve años, participó en un viaje de un mes en China, y a partir de 1959 prosiguió sus estudios de lengua, literatura y arte chinos en Taiwán, Singapur y Hong Kong. En 1970 se estableció en Australia para dar clases de literatura china, primero en la Universidad Nacional Australiana y posteriormente en la Universidad de Sidney. Fue miembro de la Academia Australiana de Humanidades.

Ariodante

LOS NÁUFRAGOS DEL BATAVIA. Anatomía de una masacre
Simon Leys
Traducción de José Ramón Monreal
Acantilado, 2011

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4 Respuestas a “LOS NÁUFRAGOS DEL BATAVIA – Simon Leys”

  1. Rodrigo Dice:

    Leí este librito hace un tiempo. El asunto es de veras impactante. De vez en cuando sucede esto de la concurrencia de las circunstancias precisas para que aflore el lado más sórdido de la naturaleza humana, empezando por el aislamiento físico, una cantidad reducida de personas (tenga la forma de una comunidad establecida o de una aglomeración debida al azar, como en el caso del “Batavia”) y alguna especie de liderazgo perverso (aquí, Cornelisz, realmente un psicópata). La ficción se ha dado maña para explorar este tipo de incidentes, que parece muy a propósito para indagar en el fondo oscuro de la especie (quizá el mejor ejemplo sea El señor de las moscas,de William Golding). Lo terrible es que aun la imaginación más incisiva –o la más retorcida, según se vea- puede quedarse corta a la hora de penetrar ese sombrío fondo, como demuestra lo del “Batavia”.

    Interesante reseña, Ario.

  2. Ariodante Dice:

    Gracias, Rodrigo. Efectivamente, la naturaleza humana tiene su lado feroz, que en determinadas circunstancias puede aflorar. Todo Jekill tiene su Hyde, aunque pueda mantenerlo a raya toda la vida.
    La realidad, muchas veces, supera la ficción, efectivamente,

  3. APV Dice:

    Wiebbe Hayes sería luego considerado héroe nacional; había construido un fortín, y sus hombres estaban bien alimentados, rechazando cuatro asaltos, cayendo muchos amotinados (Cornelisz fue prisionero en el tercero). El cuarto asalto, en el que usaron dos mosquetes los amotinados casi vencen, pero el Sardam aparece y Hayes gana la carrera hasta este.

    Un caso similar ocurrió en la isla Clipperton, donde la colonia quedó olvidada como consecuencia de la Revolución Mexicana. Casi todos los hombres que quedaban murieron en un naufragio y Victoriano Álvarez, el guardían del faro, quedó con 8 mueres y 7 niños, autoproclamándose rey y estableciendo su reinado del terror con violaciones y asesinatos.
    Finalmente una de las mujeres le mataría, y un buque de guerra de EE.UU. recogió a los supervivientes.

  4. Ariodante Dice:

    Mira por dónde, ese caso no lo conocía…

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