LOS CAMINOS REALES DEL IMPERIO PERSA AQUEMÉNIDA – Joaquín Velázquez Muñoz

9788498273632Cuando pensamos en caminos de la antiguedad, para muchos de nosotros es inevitable pensar en la Vía Augusta, que dejó su huella particular en las futuros caminos de la península ibérica, siendo su “esqueleto” fundamental en algunos casos hasta la segunda mitad del siglo XIX d.C.; pero tanto más antiguos como importantes tenemos en Euroasia dos ejemplos que se pueden considerar fundamentales de “autopistas gubernamentales”: dejando a banda el caso chino, tenemos los caminos reales del Imperio Persa; la cual es para la gran mayoría de nosotros la primera constancia en las clases de instituto de la importancia de una vía de comunicación eficaz para el mantenimiento de un vasto imperio. Este libro trata de esta infraestructura fundamental; es un analisis concienzudo a todos los niveles puesto que se trata de una versión simplifacada de la tesis doctoral sobre el mismo tema de su autor, Joaquín Velázquez Muñoz, doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid, cuyo blog nos informa de las novedades arqueológicas interesantes de esa civilización: http://imperiopersaaquemenida.blogspot.com.es/

Hablemos brevemente de sus aspectos técnicos: el cuerpo de letra del texto principal es generoso y agradable para su lectura. Todo el material gráfico (mapas, fotos, gráficos y dibujos) está en blanco y negro, decisión más que acertada puesto que hubiera encarecido sobremanera el volumen (y las fotos que podríamos considerar que tienen un cromatismo significativo normalmente ya las hemos visto en todo su esplendor en otras publicaciones). Las notas a pie de página estan separadas del texto principal (quizás en un cuerpo de letra excesivo, puesto que menos del 10% de ellas podríamos considerar que aportan información complementaria significativa para el lector respecto al texto, las restantes son citaciones y referencias bibliográficas, pero este problema es común en la edición española de ensayos). Los apéndices restantes son correctos, con un glosario útil de algunos terminos concretos para el lector, una correcta bibliografia (básicamente en inglés, francés, alemán, español e italiano) y la citación de las fuentes antiguas utilizadas (cada una con su propia metodologia, nada que objetar) .

El libro presenta una estructura clara: aspectos introductorios fundamentales, descripción regional de los caminos, elementos secundarios de los mismos, capítulos que hablan sobre los usos prácticos de los caminos, un epílogo (un resumen de los elementos generales del libro) y finalmente el material auxiliar. En total, quince capítulos cuyas premisas básicas describo a continuación:

Después de una breve introducción en que el autor muestra clara y brevemente al lector sus intenciones, el libro empieza con una breve descripción general del marco físico del territorio que ocupaba la infraestructura, con un mapa con la enumeración de los accidentes geográficos más destacados (un servidor recomienda igualmente echar un vistazo a un mapa físico actual de la región y hacer una visión en paralelo de ambos mapas para ver varios matices significativos, puesto que los cambios respecto a la antiguedad son poco significativos, e igualmente un servidor recomienda tener en paralelo a la lectura de este capítulo uno o varios mapas físicos de la región) puesto que, recordemos, el territorio abarcado es inmenso: a grandes rasgos un rectangulo irregular con la península de Anatolia, el curso medio del Nilo, un poco más allá del mar de Arial y del Indo en sus vórtices.

Posteriormente habla de las fuentes disponibles para el estudio de estos caminos; todas ofrecen una perspectiva interesada según los intereses propios de cada civilización sobre los territorios por donde pasan  las rutas, aunque también hay que destacar que en algunos casos regionales hay tablillas de información descubiertas pero no publicadas, por tanto hay algunas incógnitas concretas por resolver (o quizás no aporten nada del tema que nos ocupa). Así, por ejemplo, a grandes rasgos las fuentes griegas observan el territorio con ojos de conquistador; de las fuentes aquemenidas hay una serie de tablillas que hablan exclusivamente del avituallamiento para las rutas; y en las fuentes romanas tenemos una cálculo de distancias y puntos entre si, pero hemos de tener en cuenta la transformación que hicieron los romanos de los caminos mismos.

Antes de describir las vías en sí el autor habla de las características fundamentales de los caminos: puesto que la pavimentación de caminos es cosa propia de los romanos, tenemos principalmente senderos de tierra cuya finalidad es superar obstáculos naturales para crear vías rápidas, pero al ser de tierra son especialmente sensibles a las inclemencias metereológicas, cosa que hace que su mantenimiento regular sea constante (de hecho, ya tenemos tablillas neoasirias que inciden en este hecho), ya sea por funcionarios especializados y en algunos casos gente del territorio reclutada en situaciones excepcionales, el sátrapa era el responsable último del buen mantenimiento de los caminos. Se habla del termino pasaranga, que si bien en las fuentes persas se refieren exclusivamente a la medida de tierra, nos ha quedado como la medida fundamental de distancias de rutas entre puntos con una dicotomía desde las fuentes griegas: Herodoto lo consideraba una medida concreta (aproximadamente unos 5,5 km.) y Jenofonte, que es la propuesta más aceptada ya que tiene ecos en algunas zonas en la actualidad, sería una medida variable (la distancia que se recorre en un tiempo determinado, las variaciones se encontrarían en la dificultad del terreno en recorrer) pero la arbritariedad de su uso a lo largo de su obra hace que ninguna de las explicaciones posibles sea del todo satisfactoria, cosa que complica la controversia sobre el termino.

A continuación se describe el itinerario completo de los caminos reales, dividiendo la descripción en trayectos “regionales”, si bien en el principio del capítulo se echa en falta un mapa general que englobe todos los caminos (al final del capítulo hay uno [página 141], pero un servidor lo habría puesto en la introducción del capítulo para que el lector pudiera ir de lo general a lo particular, lo indico para que tengan presente que ese mapa existe en el libro, no pasa de ser una recomendación personal a quien se anime a la lectura del presente libro), hay que reconocer que la división de los trayectos para su descripción responde a unos criterios bastante racionales y coherentes para la comprensión del lector que apenas conozca las zonas. Es recomendable ir siguiendo el texto con el mapa disponible de cada zona (en la medida de lo posible). Se habla brevemente del sistema neoasirio de caminos como antecedente fundamental, para pasar después a una descripción de los caminos persas. En cada camino se analizan tanto sus antacedentes como sus posibles variables, dando una descripción general bastante adecuada al lector. Aquí el autor recuerda que faltan estudios que delimiten las vías secundarias en ciertas regiones, cosa que hace que no se pueda delimitar a un nivel de concreción suficientemente para compararlo a un nivel general con los casos mejor conocidos, el chino (que podríamos calcular entre los 29 y 37.000 km de extensión para un imperio de aproximadamente 2,267.360 km cuadrados) y el romano (qua alcanzaba los 72.000 km de extensión para un imperio n de aproximadamente 2.609.240 km cuadrados).

Posteriormente se analizan aspectos secundarios en capítulos monotemáticos hasta las conclusiones generales. Se habla de las infraestructuras para salvar los elementos fluviales, bastante  considerables en varias partes del camino, si bien existen puentes de piedra, las formas más habituales son las construcciones unidas a partir de barcos en fila e incluso en ferris, qua aparecen documentados en fuentes mesopotámicas ya en el tercer milenio a.C..A continuación se habla de las guarniciones y puntos militares en puntos concretos que salvaguardan el camino, si bien existen a lo largo de los caminos numerosos pueblos que viven en zonas menos agraciadas del territorio dedicadas al pillaje de forma complementaria que saben utilizar el conocimiento de su propia geografia (ya sea la frondosidad de los bosques o la escarpitud de la montañas) en forma de barrera del todo infranqueable para los ejercitos reales…después se hablan de las autorizaciones satrapales que indican la cantidad de avituallamiento para cada grupo de persona o animales que han de recibir en cada punto del camino, una cantidad fija que no tien en cuenta las dificultades o inconvenientes que se pueden presentar ocasionalmente en cada viaje, cosa que obliga a los viajeros a ser escrupulosos en su trayecto…se analiza el sistema del personal encargado de los correos reales, que además ejercen de informadores de todos los rumores de cada región al gran rey.También hay en caso de urgencia elementos para señales acústicos (toques de duración variada en istrumentos) o ópticos (formas concretas de humo en una hoguera) que van más rápido, a veces sirven para complementar o actualizar informaciones anteriores…por lo que respecta a las “estaciones” del camino, están situadas en un intervalo de cada 20-25 km. para que los mensajeros puedan cambiar de montura, y existen algunas más lujosas que otras, siendo las primeras posibles estancias del gobernador local o punto fijo de descanso en los viajes de personal importante…si de vehículos hablamos hay básicamente dos tipos de carros, el primero más ligero utilizado por el ejército, para la caza y determinados actos cerimoniales y el segundo más grande y cubierto dedicado al transporte de autoridades. El animal fundamental es el caballo, los caminos reales estan planificados para su plena optimizacíón, y se define su tipología, dieta y elementos que se le incorporan.También hay camélidos, siendo el camello bactriano, más grande, muy útil en territorios montañosos y también utilizado en la guerra y un dromedario arábigo más pequeño, no apto para territorio montañoso pero muy útil como elemento de transporte y carga, la hibridación de ambos esta documentada en épocas posteriores, sólo tenemos breves indicios que apuntan su uso en el tiempo que nos ocupa. Otros animales (bóvidos, mulas,etc) circulaban para transportes y correos que no precisaran de urgencia o de forma ocasional. Por lo que respecta al avituallamiento, este esta siempre garantizado en las vías principales, con dos grupos de funcionarios para su distribución (uno para su distribución en las diferentes estaciones y otro para su distribución en cada centro para los trabajadores, animales y viajeros) si bien para la administración central es más complicada, la documentación disponible es compleja (uso de gran variedad de sellos en posiciones diferentes en las tablillas, gran riqueza de abreviaturas,etc.) pero se puede trazar un esquema organizativo en tres niveles del funcionariado.También se garantizó la disponibilidad de agua con la construcción de dipósitos fijos, así como presas y canales subterráneos para su distribución. Finalmente había una correspondencia de documentación entre las regiones y la autoridad central para controlar los flujos de productos a lo largo del imperio, aunque nos falta documentación para especular sobre el nivel de control (no sabemos si era regular o se calculaba a partir de unos intervalos) .

Finalmente nos encontramos con una serie de capitulos que nos hablan de las posibilidades que ofrecen los caminos como eje vertebrador del imperio. Básicamente los caminos están considerados como vías militares, siendo los ejes principales los que tienen un avituallamiento regular asegurado, siendo los ejes secundarios un camino eficaz a corto plazo por conquistadores para sorprender, pero la disponibilidad de alimento no esta segurada, así que tarde o temprano se tiene que volver a las vías principales… Hay guarniciones regulares en puestos determinados, por ejemplo en Siria hay elementos como estrechamientos del camino y pasos con puertas en sitios con dificultad orográfica, ya que esta región es la vía que comunica el imperio con la zona egipcia.Sobre la especulación del uso comercial de estas vías hay que pensar que el imperio fijaba un precio fijo de las mercancías, hay agentes privados que intercambian los excedentes de cada región ya sea con cambios definidos entre diferentes productos o por lingotes de plata, parece ser que cada ciudad contaba con un edificio concreto que funcionaba como mercado entre consumidores privados. A peasar de su nula aparición en las fuentes clásicas, fueron muy importantes las vías fluviales (por ejemplo hacia el interior de Mesopotamia) y las marítimas (ya sea por cabotaje o en trayectos más largos) por el traslado de grandes cantidades de material (un gran buque mercante podía trasladar 400 toneladas, cada animal de carga 90 kg., avituallamiento aparte) de forma rápida y eficaz. Todo ello constituía   una estructura eficaz que mantenía comunicados los puntos más lejanos de imperio con la autoridad central, la fascinación de los griegos viene del control eficaz sobre un territorio inmenso…

Como he indicado anteriormente, consideren lo anterior como un resumen muy básico de las ideas fundamentales del libro, en mi opinión generalmente todo esta desarrollado en una medida bastante equilibrada.Es hora de recapitular: El principal valor de este libro es que nos descubre una infraestrucura cuyos entresijos para alcanzar su perfección son en su mayoría ajenos e insospechados al lector medio de libros de Historia, sorprendre como un estado antiguo como el Persa era capaz de desarrollar esta red de caminos cuya existencia explica el mantenimiento mismo de tan vasto imperio (aqui quizás estemos contaminados de la “propaganda” griega posterior de la hibris persa, pero eso ya es otro tema…). Un servidor destaca la variabilidad de la bibliografía utilizada por su autor (que van desde las fuentes clásicas hasta un estudio en Nature que compara delante de un ejercicio intenso la capacidad anaeróbica entre humanos y caballos, a un servidor le pareció muy interesante). El estilo divulgativo de su autor (en la medida de lo posible, recordemos que el autor habla de territorios generalmente poco familiarizados para el lector) es claramente adecuado para una obra de este tipo, mostrando ejemplos significativos quizás con demasiado detalle en algun caso (y también a la inversa) pero ese aspecto siempre es opinable…También el autor se refiere a los antecedentes de cada elemento analizado, aspecto útil ya qua hay cuestiones que el lector desconoce (y en algún caso ni siquiera lo sospecha) que ya proceden de civilizaciones más antiguas de la Mesopotamia. Las fuentes antiguas citadas en el texto principal estan bien seleccionadas respecto a su utilidad concreta en cada momento. Aunque no es mi caso, en algunos casos concretos las divagaciones filológicas sobre ciertos terminos pueden llegar a resultar algo enfarragosas para el lector, pienso que el autor las podría haber simplificado un poco… Quizás el principal punto negativo del libro es su estructura, que globalmente me ha parecido un poco anárquica, hay capítulos que están antes o después de la descripción geográfica general de los itinerarios de los caminos que podrián estar intercambiados (quizás se debe a que el autor siguiera el “esqueleto” esquemático de su tesis, pero no tiene mucha importancia, ya que cada capítulo se podría considerar monotemático y autoconclusivo, excepto naturalmente su epílogo, si quiere el lector puede elegir el orden de su lectura siguiendo su propio criterio) pero entramos en el territorio sagrado para un servidor de respectar las circunstancias en que este libro fue creado.

En definitiva, nos encontramos con un estudio riguroso escrito en tono divulgativo para el gran público mínimamente interesado en el tema, por su extensión este libro se convierte en la principal referencia respecto al tema que se ocupa en castellano. A los lectores interesados en la antigüedad la obra también sirve indirectamente para familiarizarnos con una geografia que no nos resulta tan familiar, aunque sea sólo a un nivel muy fundamental… Quizás las historias generales del Imperio Persa que encontramos en castellano son algo viejunas (tema ya discutido en un tema del foro de esta casa) pero estos libros de aspectos concretos siempre serán bienvenidos, ya que no esta de más recordar que antes del mundo clásico hay infraestructuras resueltas con una gran perfección admiradas por los mismos griegos, por ejemplo la que trata este libro…

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6 Respuestas a “LOS CAMINOS REALES DEL IMPERIO PERSA AQUEMÉNIDA – Joaquín Velázquez Muñoz”

  1. cavilius Dice:

    Me interesa el libro, como lectura y también como manual de consulta. Ya me llamó la atención cuando se publicó, hará cosa de un año, y confieso que no había vuelto a acordarme de él.

    Extensa y detallada reseña, Blackdolphin. Así da gusto.

  2. cavilius Dice:

    Por cierto que el autor de libro tiene un blog muy interesante dedicado exclusivamente al imperio aqueménida.

  3. Farsalia Dice:

    Muy interesante, tengo hojeado el libro. Bien por tu reseña, Blackdolphin.

  4. Antígono el Tuerto Dice:

    Interesante libro el que reseñas Blackdolphin; he visto por ahí uno referido a las vías y caminos romanos, pero no sabía que hubiera uno dedicado a los caminos del imperio de los Aqueménidas; y es que las comunicaciones han sido un tema clave y central en casi todos los imperios que han existido, ahí tenemos los caminos de los incas, todo un logro colosal para una civilización que vivía en un nivel tecnológico neolítico. A ver si localizo el libro por ahí para echarle un vistazo.
    El blog del autor, como dice cavilius, es muy interesante, con datos muy jugosos sobre el tema.

  5. Clodoveo11 Dice:

    Un poco específico, como suele ocurrir con las tesis doctorales. En Herakleion hay unos PDFs suyos con lo básico del tema, para consulta.

    herakleion.es/sistema%20caminos%20persas.pdf

    herakleion.es/camino%20real%20persa.pdf

  6. APV Dice:

    Mirando en su blog también se puede encontrar los enlaces a una docena de trabajos suyos en academie.

    El libro parece muy interesante.

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