LORD JIM – Joseph Conrad

Los libros de Marlow. Lord Jim. Joseph ConradEsta es la historia de una Caída, una Expiación, y una Purificación, una Segunda Oportunidad. Jim es un marino que lleva una mancha en su pasado: ha cometido un acto de cobardía, ha secundado el abandono por la oficialidad de un barco que parecía condenado a hundirse, el Patna, colmado de peregrinos musulmanes. (Conrad se basa en hechos reales: la historia del vapor Jeddah, que tuvo lugar en el verano de 1880). El barco no se hundió, y los culpables de abandono fueron juzgados. Jim, a diferencia de los otros, busca el castigo para paliar su culpa. Pero los hechos dejan su huella sobre él; no los puede olvidar. Jim vive desde entonces una vida errante, tratando de escapar del recuerdo culpable y de la mirada sombría de los hombres.

Joseph Conrad, escritor de origen polaco, británico de adopción, marino durante su juventud y buceador del alma humana en sus múltiples relatos y novelas, nos presenta esta historia, donde afloran sus distintas experiencias en el archipiélago malayo, que recorrió múltiples veces en sus viajes.

La primera parte de la obra consiste en el relato, más o menos indirecto, de los hechos que originan la Caída y la posterior Expiación: el abandono del Patna y sus consecuencias; el juicio, al que Jim se presenta voluntariamente; su degradación por dictamen del tribunal; su encuentro con Marlow, quien asiste al juicio y pronto concibe una atracción, un impulso paternal y amistoso hacia el enigmático joven, del que se convertirá en confidente. Es justamente desde esta posición privilegiada que Marlow oficia de narrador. Según este personaje –alter ego de Conrad-, Jim “era un joven perdido, inutilizado, uno de tantos entre un millón a él semejantes; pero era uno de los nuestros.”

Jim es un joven con grandes aspiraciones. Desde niño había imaginado grandes hazañas, aventuras y peligros en los que él resultaría vencedor. Proviene de una familia religiosa, encabezada por un pobre párroco inglés que “no concibe más que una fe y una sola norma de conducta”. El honor, para Jim, es código supremo. Sin embargo, el destino le juega una mala pasada: justo cuando tiene oportunidad de realizar sus sueños de heroísmo, una grieta en su carácter lo hace partícipe de la referida acción, el abandono del Patna. Su conciencia le hace buscar el castigo y la expiación.

El problema es que una vez expuesto a la luz su pecado, no puede deshacerse de esa mancha, que le persigue allá donde va, hasta el momento en que ya no sabe qué hacer, se hunde más y más en el abismo de su acción pasada, que se torna presente continuamente. Lo dramático de la situación es la contraposición entre sus aspiraciones, su ideal de vida y los hechos en los que se ha visto involucrado. Para Jim es un fracaso vital, un fracaso de sus expectativas, que le hunde profundamente, le deja sin norte. Comienza de este modo un angustioso periplo por distintos trabajos y puertos, siempre a la defensiva, siempre mirando a sus espaldas. Allá donde intenta salir adelante, siempre hay alguien que le recuerda su pasada flaqueza, con lo que Jim ha de desplazarse de nuevo. Necesita otra oportunidad para lavar su pecado, para demostrar que ha aprendido la lección. Le es imprescindible mostrar que es capaz de ser fiel, de ser valiente, de que se puede confiar en él. Y sobre todo, necesita mostrárselo a sí mismo. Y no puede volver a su país: para ello había de tener la conciencia tranquila, ya que volver con los suyos era algo así como rendir cuentas, según Conrad.

En Jim el castigo asume la forma de huida, un escapar del mundo y de sí mismo. Y es que, tras el fracaso, sus sueños de gloria se han desmoronado. Cuando el azar –¿o es el destino?- le ha deparado oportunidades propicias a la resolución y el arrojo (la primera fue en su época de cadete), en vez de aprovecharlas, falla estrepitosamente. Ha llegado la hora del castigo: puesto que no será objeto de aclamación por sus semejantes -y ha estado en su mano lograrlo-, se obliga a excluirse de sus simpatías y a confinarse como un paria moral –con lo que, digamos de paso, se nos vuelve admirable en su lacerada dignidad: su ideal ético era elevadísimo, románticamente riguroso, y lo será hasta el final. Puesto que no ha sabido honrarlo, se asigna a sí mismo un lugar miserable entre los hombres; esto, en vez de escudarse en pretextos acomodaticios-. Así pues, cada vez que asoma el espectro del Patna, el espectro de su culpa, Jim larga velas sin que nadie sepa por qué –en efecto, nadie asocia al diligente aunque reservado joven con la aciaga memoria del buque, excepto Marlow-. Y acaba ocultándose del ‘exterior’ en la jungla de Patusán, en donde todos ignoran su pasado y todos lo veneran –salvo un funesto personaje, Cornelius-. En Patusán no sólo renacen los sueños de Jim, sino que los realiza. Jamás se plantea la posibilidad de volver al mundo de fuera. ¿Para qué, si allí es un paria, mientras que acá es ya un héroe? Con todo, la huida resulta una quimera: cuando la cree al fin consumada, clausurado su pasado y expurgada la culpa, el mundo exterior le da alcance, lo desengaña, remitiéndole un ominoso y acusador agente en la persona del pirata Brown.

Digamos algo sobre los nombres que entretanto han surgido, concernientes a la segunda parte de la novela. Patusán es el país ficticio en que Jim se recluye, donde imperan por una parte el corrupto rajá Allang y su aliado el bandido Alí y por otra, el honorable Doramín, jefe del partido opuesto al rajá. Jim, siempre vestido de blanco –símbolo de la pureza y de la inocencia- de la cabeza a los pies, se convierte por su valentía en una leyenda viviente, al librarles del malvado Alí y someter al rajá. Los indígenas, en agradecimiento y como señal de respeto, lo llaman Tuan (Lord) Jim.

Cornelius es un personaje resentido, antiguo representante de los negocios de Stein (un potentado y amigo de Marlow, por cuyo intermedio arribara Jim a Patusán). Mezquino y cobarde, Cornelius detesta al recién llegado. Tiene una hijastra de nombre Joya (Jewel), obsesionada por la idea del abandono, que acabará siendo pareja de Jim. La relación amorosa establecida entre ambos es una profunda pasión en la que, mientras Jim está seguro de su amor y de su fidelidad, ella vive angustiada, temiendo su partida constantemente, recordando el ejemplo de su madre, abandonada a su vez por otro hombre blanco, que, como suelen hacer los que viven muchos años en ultramar, finalmente retorna a su país, a los suyos.

Finalmente, pero no menos importante, Brown, ‘el Caballero Brown’ –según gusta de hacerse llamar-. Se trata de un forajido, pirata y traficante de armas temido en los mares orientales, ahora en trance de decadencia. En mala hora llega a Patusán con su nefasta banda amenazando la paz y el bienestar reinantes, cual bandada de cuervos de mal augurio. Sin proponérselo, puesto que lo ignora todo de Jim, obliga al protagonista a encarar -una vez más- su pasado culpable. (El hado, parece decirnos Conrad, es inmisericorde y sus instrumentos, ciegos.) Ante el bandido, Jim siente compasión porque Brown le hace rememorar su falta y por ello ser comprensivo con los pecados ajenos: él también es un pecador, y ningún esfuerzo parece asegurarle la redención en vida.

De este modo el final se precipita, con el asalto de los bandidos, la matanza, la muerte del amigo querido, Dain Waris, el hijo de Doramín, y Jim ve tambalear su posición. Es el responsable de lo sucedido, puesto que él ha tomado la decisión de liberar a los bandidos. Sin embargo, no ha olvidado su pasado y ha aprendido la lección. Esta vez permanece en su puesto. Asume su responsabilidad y planta cara a su destino, la muerte. Marlow nos lo cuenta:

“Abandona a una mujer llena de vida, para celebrar su implacable boda con un fantasma: el ideal de conducta que a sí mismo se trazó. ¿Estará ahora satisfecho, completamente satisfecho?, me pregunto yo. Bien deberíamos saberlo. Es uno de los nuestros…

Uno de los nuestros. Esta es una frase que, a guisa de leitmotiv, se repite en diversos pasajes de la novela. Jim lo es, uno de los nuestros: alguien que, a pesar de sus fracasos y sobre todo por su redención final, comparte con sus compatriotas, con quienes se presume serán los lectores privilegiados de la novela –personas de formación occidental y sobre todo ingleses o británicos-, y con el propio autor un mismo código ético y una misma forma de comprender y posicionarse en el mundo. Para Conrad, el hecho de haberse expatriado de su Polonia natal, el de haber servido en la marina británica y el de escribir en el idioma de su patria adoptiva parecen inducirlo a una cierta inseguridad. Al hacer de Jim un representante de esta Inglaterra que es su segunda patria –y representante, por extensión, de la civilización occidental-; al apropiarse de dicha fórmula (‘uno de los nuestros’) por mediación de Marlow, el escritor se identifica más que nunca con un nosotros –el de Marlow, el de sus oyentes/lectores, el del malogrado Jim- bien definido, admirable y gratamente protector.

“Lord Jim” es una de las novelas que conforman el volumen ‘Los libros de Marlow’, en que Editorial Edhasa reúne las cuatro obras escritas por Joseph Conrad con Marlow como narrador. Las otras tres son las siguientes: “Juventud”, “El corazón de las tinieblas” y “Azar”.

Joseph Conrad, ‘Los libros de Marlow’. Edhasa, Barcelona, 2008. 1014 pp.

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33 Respuestas a “LORD JIM – Joseph Conrad”

  1. Koenig Dice:

    Buenos días.

    La verdad es que la potencia combinada de dos mentes tan preclaras sólo podía dar tan magnífico resultado (hoy estoy que me salgo).

    Me gustaría añadir algo mas, pero dado que, precisamente, estoy leyendo el volumen ilustrado allí arriba (han caído ya “Aventura” y “El Corazón de las Tinieblas”, y Marlowe acaba de llegar a Patusán), y que me he tenido que saltar un párrafo de la reseña donde preveía que me iban a destripar la historia… ejem. Esperaré a terminar. Luego ya daré la brasa.

    Saludos.

  2. Incitatus Dice:

    Esto ya es demasiado. Ariodante y Rodrigo se alían para dejarnos a todos como meros reseñadores de segunda división: simplemente impecable amigos, simplemente impecable.

    Leí hace tiempo El corazón de las tinieblas ques se convirtió en una especie de libro de cabecera. Me habéis animado a leer el resto y a comprar esta preciosa edición de Edhasa, gracias.

    abrazos

  3. CORCONTAS Dice:

    Oh, muy muy muy muy buena reseña, miren si es buena, que he encargado el libro por internet.

    Felicidades Rodrigo y Ariodante, no me la esperaba tan buena.

    CORQI

  4. Clío Dice:

    ¡Fantástico!, reseñas a dos manos, y suena de maravilla, esto es innovación!. Del libro poco tengo que decir, pero parece interesante la trama y el desenlace. ¡Felicidades chicos!

  5. Ariodante Dice:

    Ja ja ja! A dos manos, sí, o a cuatro…y a dos océanos. Esto es lo que màs me gusta. Poder realizar un acto creativo a distancia, ¿qué os parece? Y además hacerlo medianamente bien, digo yo…

  6. CORCONTAS Dice:

    Dices bien

  7. Ariodante Dice:

    Oye, Nuruia, ¿en la foto de la cabecera, la barca es la de Apocalipse Now ¿no? ¡Te ha quedado de cine!

  8. Rodrigo Dice:

    Y con Peter O’Toole al lado, doblemente cinéfila. Muy bonita la cabecera, Nuru.

    Agradecimentos a cuatro manos, queridos contertulios.

    Pero, ¿has visto, Ario, cómo nos ha llamado Koenig? Tamaña desfachatez… ;-)

  9. Ariodante Dice:

    Si, ja, ja, “mentes preclaras”, ja ja ja…! Koenig es un caso.
    Y los ojos de O’toole, los ojos…! ¡qué mirada, por dios, qué mirada! Cuando era jovencita me derretía al verle; ahora me sigue impactando aún, no creas, pero como desgraciadamente le he visto ya arrugadito y vejete, se me ha fastidiado el efecto. Y por otra parte, tampoco yo soy una bicoca, ja, ja, ja…! Pero sí, enhorabuena, Nuruia. Tienes un don con esto de las cabeceras.

  10. Nuruialwen Dice:

    La escena de la barca pertenece al “Lord Jim” de Richard Brooks, Ariodante, aquí te dejo el enlace, que tiene algunas más.

    Gracias a los dos, enhorabuena por la reseña, y un saludo.

  11. juanrio Dice:

    Excelente reseña compañeros, me encanta Conrad aunque no he leido Lord Jim, lo que a partir de ahora y gracias a vosotros no dejaré de hacer. Será, sin duda, una de mis lecturas veraniegas.

  12. Gadatas Dice:

    ¡Demonios!
    Salgo de mis mundos estudiantiles porque no puedo evitar la tentación de comentar tamaña reseña, tamaño actor literario del mundo humano, tamañas cuatro manos, en su totalidad. Conrad literalmente me capturó, embadurnó y traicionó, con la crónica de Marlow y Kurtz; qué frases lapidarias y cuánto tacto para tan poca historia. Muy universal, me pareció, y tremendamente pasional, capaz de involucrar al lector en ese cosmos de aguas que borbotean, ojos amarillos y sonidos de pájaros.

    En fín, qué alegría me da ver comentada otra de las grandes obras de este tipo tan condenadamente empático! Muchas gracias, Ariodante y Rodrigo, porque a pesar de lo difícil y nunca completo que es abarcar al inabarcable Conrad, vuestra reseña lo ha conseguido con creces.

    Saludetes!

  13. Ariodante Dice:

    Graciassss, Gadatas; cuánto tiempo sin leerte…pero me alegro de leer esto, ¡cómo no! Y me alegro de que el club de fans de Conrad vaya en aumento.

  14. Rodrigo Dice:

    Agradecidos de vuestros entusiastas comentarios, Gadatas, Juanrio.

    A mí al menos se me enciende una chispa de inquietud, estimada Gadatas: ¿en qué sentido dices que te traicionó la crónica de Marlow y Kurtz? (te refieres obviamente a ‘El corazón de las tinieblas’).

    Saludos.

    P.S.: Éxito en tus estudios, Gadatas.

  15. Ariodante Dice:

    Cierto, cierto. Yo o había querido preguntar..

  16. PapáCairo Dice:

    Realacionados con la lectura menos simbólica del Corazón de las Tinieblas recomiendo dos libros, uno, parafraseando a Kurtz se titula “Exterminad a Todos los Salvajes”, en Turner, y el otro “El Fantasma del Rey Leopoldo”, creo que en Península.

  17. Ariodante Dice:

    Pero esos no son de Conrad, PapaCairo ¿cuáles son los autores? ¿Ficción o ensayo? Además, lo que reseñamos aqui es Lord Jim, te recuerdo. Hay ya hecha una reseña de El Corazón de las Tinieblas, que, si bien tiene cierta relación con Lord Jim, tiene su problemática y estructura propias. Conrad hizo un viaje al Congo que le causó una profundisima impresión y de ahi resultó la obra tenebrosa.

  18. juanrio Dice:

    El libro “El fantasma del Rey Leopoldo” es estremecedor. Es un ensayo sobre la colonización y apropiación por parte del rey de los belgas del Congo y el terror que instauraron entre los pueblos de la ribera del río. Tambien nos habla de la figura de Stanley y su papel en Africa que no es desde luego el romántico que busco a Livingstone. Si teneis ocasión no dudeis en leerlo, su autor es Adam Hoschild

  19. Valeria Dice:

    Aunque tarde, mis felicitaciones por esta original y excelente reseña a cuatro manos. Enhorabuena, Ario y Rodrigo. Una curiosa reflexión sobre la redención.

  20. PapáCairo Dice:

    Son ensayos, el primero teoriza a partir del personaje de Kurtz cómo se fue modelando durante el siglo XIX una justificación racional-racial sobre el exterminio de “salvajes” en las guerras coloniales que habría creado en Alemania la atmósfera necesaria que finalmente llevó al genocidio judío. (“EXTERMINAD A TODOS LOS SALVAJES”
    Sven Lindqvist.Turner).

    El segundo recorre la historia del Congo Belga como fundo paricular del Rey Leopoldo desde los primeros desmanes de Stanley hasta la desprivatización de la colonia deteniéndose con especial interés en los episodios más luctuosos de aquellos años de sangre y fuego, utilizando a ratos como cicerone al Marlow de Conrand y poniendo nombre a los personajes del libro (Kurtz sería, entre otros, un tal capitán Rom, aficionado a rodear su casa con estacas coronadas con cabezas de negros).

    (El fantasma del rey Leopoldo.Hochschild, Adam. Ediciones Península)

    Pido perdón por apartarme de la reseña pero creo que tomando a Marlow como excusa puede entenderse un poco mejor la lucha de Lord Jim consigo mismo y con el mundo que tan bien retratan estas dos obras.

  21. Chuikov Dice:

    Sí señor, ¡vaya reseña más buena! Felicidades

  22. Rodrigo Dice:

    Gracias, Valeria y Chuikov, por su acogida.

    PapáCairo, Juanrio, los libros que nos sugieren son de sumo interés. Registrada está la recomendación.

    Saludos.

  23. Sugiero Dice:

    Sugiero leer “La Línea de Sombra” del mismo autor. Merece la pena.

  24. Ariodante Dice:

    Gracias, Sugerente; yo, la verdad, es que sugieriría leer a todo Conrad. Practicamente no tiene desperdicio. El problema de Conrad es que no es literatura de masas, es una lectura que -hoy en día- a veces se hace difícil y desde luego, si lo que uno busca es pasar el rato y no complicarse la existencia, lo mejor es que se apañe con el best seller de turno. Pero para los que buscamos algo más en un libro, Conrad es un grandísimo escritor.

  25. JJSala Dice:

    Prometo terminarlo algún día. Ya voy por la cuarta intentona.

  26. JJSala Dice:

    En treinta y cinco años.

  27. Ariodante Dice:

    Nadie está obligado…Yo creo que no voy a leer nunca el Ulysses de Joyce, aunque podría ocurrir un milagro, ja ja ja…! Y no me quita el sueño.
    Pensaba que no podría con Proust y lo conseguí, y además disfruté leyéndolo. No podemos abarcara todo el elenco literiario, o al menos no si no empezamos muy pronto a leer e incluso asi…
    Creo que hay que concentrarse en los autores con los que más o menos sintonizamos por una u otra razón. Y echar una ojeada a los otros, por si acaso; pero en fin, JJ Sala, puedes seguir intentándolo, aunque a ese ritmo, no sé, no sé…

  28. Joseph Conrad y el Titanic « Dos Centurias – Historia del Mundo Contemporáneo Dice:

    […] de sombra y seguí con El corazón de las tinieblas… y los que fueron cayendo con los años: Lord Jim, Victoria, Nostromo. Conrad, antes que escritor e inglés fue marino y polaco, vivió los años […]

  29. Javier Monteagudo Soriano Dice:

    Ariodante no dejas de sorprenderme. Acabo de descargarme para mi e-book lord jim y es un libro de los cláscos. Solo llevo leidas diez páginas pero bastan para saber que te vas a encontrar un libro entretenido curioso el comienzo y la profesión de Jim curiosa. A la altura desde luego de Dumas, Salgari, Delgado Bañón, Matilde Asensi, Perez Reverte y algun escritor más que me dejo en el tintero. Con razón dices en tu web que es uno de tus libros favoritos. Te contrato para recomendarme de vez en cuando lecturas interesantes después de lo de “La guerras de las mujeres” y “Lord Jim” quedas contratada como empleada de mis ratos de ocio y lectura. Y la reseña maravillosa aunque siendo tuya no me extraña. Un abrazo. Se me acumula la faena. “La reina descalza” a mitad, el ciclo de Sandokán sin terminar me quedan cuatro y al capitán le tengo olvidado aunque con el amigo Salgari es facil olvidarse de Luís Delgado. Estoy batiendo records en tres meses leidos 7 libros en tres meses aunque bien pueden ser 14 porque cada salgari sobrepasa las 290 páginas largas. A ver si me pongo al día y logramos que venga a Valencia que con los dos pendientes y los dos nuevos que ha sacado ya me tendrá que firmar cuatro cuando lo vuelva a ver. Un abrazo Ariodante

  30. Iñigo Dice:

    Comparar a Matilde Asensi con Conrad me parece cuando menos tratar la obra del insigne escritor muy superficialmente.

  31. Nausícaa Dice:

    A mi me parece sobreestimar en exceso, pero mucho, mucho, a Matilde Asensi.

  32. iñigo Dice:

    Correcto.

  33. Rodrigo Dice:

    Seamos serios.

    Por lecturas y por referencias, incluso por intuición (a Matilde Asensi no la he leído): Conrad está muy por encima de los mencionados. Conrad se codea con Tolstói, con Dostoievski, con Flaubert, con Thomas Mann…, con los más grandes.

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