LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DE HITLER – Timothy W. Ryback

9788491042952Cuando leemos sobre el Holocausto toda nuestra mirada se dirige a las grandes matanzas de Auschwitz, Treblinka, Mauthausem, etc…, iniciados ya los años cuarenta y habiendo comenzado a su vez la Segunda Guerra Mundial, pero como todo en la vida hubo un principio. Ese arranque en esta práctica asesina podemos ponerle fecha, lugar y nombres de las primeras víctimas de Hitler: 13 de abril de 1933, campo de Dachau, Rudolf Benario, Ernst Goldmann, Arthur Kahn y Erwin Kahn. En esa fecha y lugar fueron asesinadas las cuatro primeras víctimas judías con un claro sentido genocida. De estos asesinatos, de todo el proceso de investigación liderado por uno de esos hombres que creían firmemente en la Justicia con mayúsculas, el entonces substituto del procurador de Munich, Sr Josef Hartinger, y del sentido del deber trata este magnífico trabajo de Timothy W. Ryback. 

El libro consta de apenas trescientas páginas; su lectura se asemeja a una novela negra, sabemos que hay uno o varios asesinos, unas víctimas inocentes, una investigación policial donde se conoce de antemano quién ha sido el homicida, pero se necesitan las pruebas suficientes para poder encausar y juzgar a los criminales. Hartinger es el hombre encargado de llevar las indagaciones pertinentes, las SS y sus adalides asesinos se dedican a entorpecer las averiguaciones y hasta el propio Himmler aparece como un personaje principal en la trama. Conforme entras en su lectura se produce cada vez más un deseo de alentar a Hartinger en sus indagaciones, sientes el escalofrío de ver a este hombre luchar con tan pocas armas contra un enemigo que empezaba a copar a la propia Ley con mayúsculas hasta el punto de intentar sustituirla por el nuevo orden nacionalsocialista. Hartinger y sus ayudantes sabían a ciencia cierta, las autopsias así lo demostraban claramente, que estos hombres no habían fallecido tras una intentona de huida del campo de Dachau, la escena del crimen: los orificios de entrada y salida de los proyectiles además del estado de los cuerpos dejaban muy a las claras que habían sido ejecutados. Bien, ahora llegaba lo más difícil: demostrar ante la justicia que esos hombres habían sido asesinados. La maquinaria nazi que comenzaba a duplicar, si no a sustituir directamente al funcionariado existente hasta entonces, complicaba la situación. El miedo al poder nazi hacia mella en toda la sociedad alemana. Los funcionaros de justicia no fueron ajenos a ello, y cada vez eran menos los que se atrevían a cuestionar a los nuevos amos de Alemania. Hartinger y sus hombres fueron unos de aquellos valientes a los que la Justicia Universal debería estar eternamente agradecida, la lucha por demostrar el cruel asesinato de estos cuatro hombres inocentes no acabó ahí, los guardias de Dachau continuaron desafiando a la exigua justicia existente y procedieron a seguir ocultando asesinatos haciéndolos pasar por suicidios.

Como he comentado anteriormente, la trama te engancha desde las primeras páginas, Hartinger es un hombre solo ante el peligro, un hombre que demostró ser fiel a su juramento dedicando su vida con ahínco en busca de la verdad y aplicando la ley, poniendo en peligro su propia vida y la de su familia. Después de conocer qué pasó en los próximos doce años de existencia del Tercer Reich este libro es un homenaje a todas aquellas personas que siempre han creído que donde la ley no llega la injusticia, y que el abuso de poder sustituye a esta sin remisión.

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4 Respuestas a “LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DE HITLER – Timothy W. Ryback”

  1. Rodrigo Dice:

    Me recuerda el caso de Hans Litten, abogado que en los tribunales plantó cara a los nazis, incluyendo a Hitler. La diferencia es que lo hizo antes de enero del 33, por lo que el contexto era muy distinto. De todos modos, su osadía la pagó cara, y se contó precisamente entre los reclusos de Dachau.

    Muy interesante, David. Es cierto que hacían falta más hombres como Hartinger.

    Tomo nota del libro.

  2. Marcos Dice:

    Escribe Vd.: “Después de conocer qué pasó en los próximos doce años de existencia del Tercer Reich”. Esta frase está mal escrita. En español, lo correcto es decir: ” Después de conocer qué pasó en los SIGUIENTES doce años de existencia del Tercer Reich”.

  3. David L Dice:

    En la figura de Josef Hartinger encontramos un buen exponente de aquellas figuras que intentaron, en la medida de sus posibilidades, resistir a la descarada usurpación de funciones públicas a las que sometió el NSDAP conforme el régimen nazi se iba asentando. Resultó todo un clásico esta duplicidad, fue un proceso progresivo que acabaría en la total asunción por parte de los nazis de cada una de las administraciones del Estado. Hartinger no cejó en su empeño a la hora de acumular pruebas con todas las garantías judiciales legales, ¿el objetivo? pues poder enjuiciar por la vía penal a esos hombres ajustándose a derecho. La Justicia empezaba a dar sus últimas bocanadas de aire, pronto personajes como Hartinger serían una excepción. Nuevos tiempos, llegaba la hora de adaptarse al Nuevo Orden.

    Saludos.

    * Marcos, me parece acertada su corrección. Tomo nota. Saludos.

  4. Arturus Dice:

    Parece un libro interesante y que se sale un poco de los habituales enfoques sobre el holocausto, merece tenerse en cuenta.
    Acertada reseña, David.

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