LA REVOLUCIÓN RUSA (1891-1924). La tragedia de un pueblo – Orlando Figes
Durante mucho tiempo se ha escrito una historia de la Revolución Rusa muy combativa e ideologizada, con historiadores que escribían desde las trincheras, y muy focalizada en el año 1917, con las dos revoluciones de Febrero y Octubre. Durante mucho tiempo, también, se ha tendido a ver los hechos casi con la óptica de Eisenstein: cuando recordamos la rebelión del acorazado Potemkin nos viene a la memoria las imágenes de un cochecito infantil cayendo por unas escaleras, o al rememorar la toma del Palacio de Invierno de San Petersburgo se nos aparecen en nuestra cabeza fotogramas del docudrama Octubre. Y, sin embargo, los hechos que rodean Octubre, antes y después, apenas se han tratado a fondo: en no pocas ocasiones simplemente han sido un prólogo o un epílogo al cañoneo del buque Aurora desde las aguas del río Neva, a la huída de Kérensky y a la toma del poder de los bolcheviques.
Tras la caída del régimen soviético en 1991 se abrieron al público numerosos archivos hasta entonces inéditos, y se empezaron a publicar nuevas monografías sobre los hechos de 1917, la guerra civil de 1918-1921, el legado de Lenin (por no hablar de su propia figura), la NEP, las luchas por la sucesión y, así, la dictadura estalinista, las “reformas” de Jruschov, etc. Entre las publicaciones que, además, aprovecharon el estudio de de la prensa de la época, los diarios y las memorias personales, la correspondencia oficial y privada, destaca con luz propia el libro de Orlando Figes, La Revolución Rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo (Edhasa, 2000).
Publicado en 1996, este voluminoso volumen (casi 900 páginas de texto) se estructura en cuatro partes:
El libro, tras la primera parte, que asienta las bases para entender la fragilidad del régimen zarista, empieza propiamente en 1891: las hambrunas de este año pusieron en la palestra las debilidades del gobierno de los Romanov y, aunque sofocadas las primeras revueltas, fueron la luz que siguieron los revolucionarios de 1905 y 1917. La obra de Figes acaba con la muerte de Lenin en 1924 y el final de la Revolución en sí: el autor considera que “la revolución había trazado un círculo completo y las instituciones básicas, si es que no todas las prácticas, del régimen estalinista ya existían” (p. 15). En estos apenas 33 años Rusia ganó poco, más bien nada, su pueblo sufrió lo indecible: las cifras de muertos por las revoluciones de 1917, la guerra civil, el terror, las hambrunas y las epidemias rondaron alrededor de los 10 millones de muertos, sin contar las emigraciones y exilios (2 millones) y los efectos demográficos en la tasa de natalidad de los años posteriores. “La tragedia de un pueblo” no sólo fue numérica: también lo fue en las mentalidades y en las esperanzas truncadas apenas un lustro después de la caída del aborrecido régimen zarista. Un régimen que no causó tantas muertes y sufrimiento como el que rojos, blancos, verdes y negros provocaron desde Febrero de 1917.
Figes escribe un libro que impresiona por el tamaño y por la documentación manejada para su escritura. Escribe con amenidad, con rigor, sin apasionamientos ni desde la trinchera. Estremecen algunos relatos de personas del pueblo llano, de cómo sufrieron las hambrunas de 1891, el horror de la Primera Guerra Mundial, las esperanzas ahogadas de Febrero de 1917, la catastrófica guerra civil, el hambre y la desolación. Realmente se trata de un libro, en este sentido, que permanecerá entre lo más aproximado a “el libro definitivo” que se conoce sobre la Revolución Rusa.
Entre lo más acertado del libro están los retratos sincrónicos y continuos de una serie de personajes: el príncipe Grigorii Lvov, un reformista de optimismo inquebrantable (incluso en los peores momentos), que fue la persona idónea para presidir el Gobierno provisional en marzo de 1917, pero que no pudo o supo encauzar los frentes abiertos por constitucionalistas de derechas (cadetes), los social-revolucionarios (eseristas), los mencheviques y los bolcheviques; el general Alexei Brusilov, héroe durante la Primera Guerra Mundial, cada vez más decepcionado con el curso de la(s) Revolución(es) de 1917, y que, aunque acabaría colaborando con los bolcheviques durante la guerra civil, no pudo evitar sentir que se había desperdiciado una buena oportunidad para sacar a Rusia de su atraso; el escritor Maxim Gorky, crítico y defensor de la Revolución a partes iguales, una fuente de información muy valiosa para el período tratado; el activista campesino Serguey Semyonov, cuya sola vida ya serviría para escribir una novela; el campesino, obrero y después comisario político Dimitry Os’Kin, testigo de los hechos que sucedieron en San Petersburgo y en el Ejército Rojo desde 1918; y, cómo no, las vidas a retazos de Lenin, Trotsky, Kérensky o el propio zar Nicolás II: el retrato de este último sorprenderá a no pocos lectores, acostumbrados a la imagen de un zar indolente y abúlico, pero no celoso defensor de la autocracia y que sufrió más para permitir la Duma de 1906 que no para firmar su abdicación en 1917.
En definitiva, nos encontramos con un libro magistral, uno de los mejores ensayos publicados en la última década. La historiografía sobre las Revoluciones Rusas tiene en la obra de Figes un hito difícil se superar (y ya ha transcurrido más de una década desde su publicación), y al mismo tiempo una puerta abierta a otros estudios sobre el período en concreto, la década de 1920, la dictadura estalinista desde mediados de los años 30 y hasta la muerte de Stalin en 1953, y el papel jugado por la URSS en la Gran Guerra Patriótica (1941-1945).
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17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 16:21 pm
Estuve ojeando el libro en el mes de julio, intentando decidir si leerlo en vacaciones, posponerlo para el invierno o, directamente, dejarlo en la estantería para siempre. Como bien dice Farsalia, es un “tocho” de cuidado y para enfrentarse a el hay que estar dispuesto a pelear con, al menos, la mitad de la caballería roja. Que comentes en tu reseña el interes y la amenidad de su lectura me anima a decidirme por ella y dejar por un tiempo la pila de atrasados que atesoro.
17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 17:09 pm
Tiene pinta de ser una libro extraordinario. Su autor, además, es toda una eminencia en la historia contemporánea de Rusia. Su libro sobre la cultura rusa, creo que se llama El baile de Natascha, parece ser también un libro “definitivo”. Si mi presupuesto me lo permite, me tendré que hacer con los dos.
17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 17:26 pm
Humm ¿Lo leo o no lo leo?
Excelente reseña Farsalia, de un libro que hace mucho tiempo quería agenciarme (bueno, como todos). Pero es que hay tantos….
Lo adelantaré en la lista de futuribles (ouch).
Saludos.
17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 18:24 pm
Magistral obra, mucho mejor que el clásico de E.H. Carr sobre la Revolución rusa, mientras Carr sólo se ocupa de los asuntos puramente económicos Figes ahonda en los asuntos culturales y étnicos que aún afectan a Rusia, este libro es a mi juicio definitivo sobre la Revolución rusa, como el libro de Hugh Thomas Cuba la búsqueda de la libertad es definitivo para la Revolución cubana; aunque es una obra larga se lee con tanto deleite que uno no se da cuenta de que ya está acabando la lectura de la misma.
17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 19:06 pm
Si acaso le achacaría a Figes, entre los puntos débiles (alguno debe tener, ¿no?), una cierta dispersión narrando, sobre todo en la parte de la guerra civil: no sigue un curso lineal, cronológico, sino por zonas (Ucrania y el Don, Siberia, Petrogrado,…). Y lo entiendo, pero empieza hablando de una cosa, te pasa a otra, luego vuelve, se dispersa de nuevo. De manera leve, desde luego.
17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 19:08 pm
El libro de Carr, por no mencionar su serie sobre la Rusia soviética entre 1917 y 1929, es un excesivo posicionamiento ideológico (marxista), que le hace obviar bastantes de las aberraciones de los bolcheviques. Pero como síntesis, recomendable.
17 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 23:20 pm
Todos los días hablamos de Rusia pero sabemos muy poco de ellos. Como dice Juanrio es muy tocho y hay que estar muy concienciado para poder afrontar un libro de esta magnitud pero según cuenta Farsalia el libro merece la pena el esfuerzo.
Gran reseña Farsalia.
18 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 12:38 pm
Gran libro Farsalia, me gustó mucho cuando lo leí y me dejó, creo que bastante asentadas mis concepciones sobre la revolución. Es un libro más que recomendable para los amantes de la historia
18 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 16:07 pm
Lo compré por 25 euros este año nuevo, con plásticos incluidos, hace un año en Almería. A ver si lo cojo.
Por cierto, la introducción de Carr, el libro de Alianza, me pareció malo; no me gustó nada.
21 dUTC Septiembre dUTC 2008 a las 18:59 pm
25 euros!!!!Nuevo!!!En donde??!!! Uno que no para de mirarlo en Iberlibro para ver si sale una oferta impensable sobre este libro y nada y mira por donde leo que un compi lo consigue a tan bajo precio (envidia, envidia).Pues nada seguiré esperando la ocasión que no llega!
25 dUTC Febrero dUTC 2009 a las 17:28 pm
Lo primero, saludaros. Acabo de descubrir esta página y me ha encantado.
Lo segundo, felicitar a Farsalia por la reseña. Estupenda.
Lo tercero… comentaros que el traductor de la edición de edhasa es nada menos que César Vidal (horror y pavor), pero no sé de seguro si es el incalificable César Vidal Manzanares (el de “libertad” digital, copes y otras). ¿Alguien lo sabe??? He comprado el tocho para descubrir el regalito dentro, y soy reacio a leerlo hasta aclarar ese punto.
26 dUTC Febrero dUTC 2009 a las 8:37 am
Hola, Rafa. Y
o, en tu lugar -y a la vista de la reseña de Farsalia- leería el libro, ya que lo tienes. Y si , después de leerlo, la traducción te parece cuestionable, entonces nos lo cuentas.
26 dUTC Febrero dUTC 2009 a las 10:58 am
La traducción es excelente, Rafa. A Vidal se le pueden criticar muchas cosas, pero no la traducción de este libro, ajustada al original en inglés y muy completa.
1 dUTC Marzo dUTC 2009 a las 23:48 pm
Muchas gracias. Ya he reanudado la lectura. Mi segunda impresión es muy favorable, aunque confieso que cuando caigo en quién es el traductor ciertamente me dan ganas de abrir el libro con guantes…
Un saludo
Rafa
23 dUTC Marzo dUTC 2009 a las 15:40 pm
¿La traducción de Vidal excelente?
dice:juego de ajedrez cuando es partida de ajedrez
La perspectiva Nevksy (quedaría mejor alameda o avenido; pero bueno).
Si algún día tengo tiempo, contrasto el original con la traducción. Me temo que Cesarión, para vairar, contrató a un “negro” para este trabajo. Con todos mis respetos hacia el abogado Doctor en Historia Antigua por la UNED.
30 dUTC Mayo dUTC 2009 a las 18:21 pm
quisiera saber con exactitud.. q conflictos surgieron despues de la muerte de lenin?
31 dUTC Mayo dUTC 2009 a las 1:51 am
Una campaña de Hacienda brutal… Entre koljoses y sovjoses, nos crujieron de mala manera… Si es que lo recuerdo y me da cosica…
31 dUTC Mayo dUTC 2009 a las 12:17 pm
Caro dixit:
“quisiera saber con exactitud.. q conflictos surgieron despues de la muerte de lenin? ”
Una lucha por el poder que se alargó diez años, la implantación a la fuerza de la colectivización agraria, causando millones de muertes (véase en Ucrania, por ejemplo), los planes quinquenales, que crearon conflictos entre obreros y patronos/agentes gubernamentales, las purgas de los años 1936-1938, etc.
17 dUTC Noviembre dUTC 2010 a las 13:01 pm
[...] libro es, a mi entender, un interesante complemento a la estupenda Historia de la revolución rusa escrita anteriormente por uno de sus autores, Orlando Figes, y un valioso aporte a la comprensión [...]
20 dUTC Enero dUTC 2012 a las 8:03 am
Hola a todos, recientemente me he adentrado en los ensayos históricos y llevó poco más de un mes con este excelente libro que una amiga me obsequió. Debido a diferentes razones apenas voy pasando la mitad, entre ellas el tiempo que me estoy dando para disfrutarlo pues existen diversos aciertos en la obra que no he visto en otros ensayos históricos:
1. La fluida narración a pesar de la extensión
2. La nutrida referencia a acontecimientos previos a 1917 que llevaron a la Revolución, el autor comienza en 1861 con la abolición del vasallaje
3. El tratamiento de diversos frentes documentados con notas periodísticas, correspondencia y literatura de la época
4. El seguimiento de personajes reales que con su historia determinan o bien ilustran las condiciones de la Revolución
5. El constante uso de citas textuales de discursos y consignas durante las protestas
6. La clara búsqueda de objetividad del autor
….Por último, creo que el seguimiento de los acontecimientos concretos de 1917 abandona un poco todo aquello que no está en el frente ruso durante la Primera Guerra Mundial o bien fuera de Petrogrado
Espero que con esto se animen a sacar este maravilloso ensayo de su estante o de la biblioteca y lo disfruten tanto como yo lo voy haciendo
Saludos
18 dUTC Febrero dUTC 2012 a las 22:01 pm
Lo estoy leyendo encantado y he quedado sorprendido de cuantos momentos tragicómicos o esperpénticos hubo decisivos durante la Revolución.
Ciertamente algunas cosas de la traducción (Perspectiva Nevski) me dejan algo confuso.
Curiosamente el déjà vu que se vé en la Revolución alemana (había leido el libro de Haffner) es muy curioso, como una repetición sólo cambiando algunos hechos.