LA GUERRA QUE MATÓ A AQUILES – Caroline Alexander

9788416011438

¿Quién no conoce la historia que rodea a la Ilíada? Más o menos todo el mundo sería capaz de contar algunos de los acontecimientos que Homero escribió alrededor de la guerra de Troya. El secuestro o la huida de Helena, la invasión aquea bajo el liderazgo de Agamenón, la lucha de los diferentes héroes, Aquiles y su destreza, su combate con Héctor, hijo de Príamo, y tantos momentos sublimes de la homérica historia acontecida alrededor del año 1200 a.C. Quien no haya leído la Ilíada, ni siquiera algunos fragmentos, los más habrán leído novelas, ensayos o incluso trabajos arqueológicos alrededor de la mítica ciudad. Obras alrededor de este apasionante tema los hay, y muchos. En este caso, el libro del que hoy escribo es un ensayo escrito por la escritora Caroline Alexander.  

Editado por Acantilado, pretende explicar desde un punto de vista más humano, más coherente con la historia, qué pudo acontecer en una guerra todavía difícil de situar en el tiempo, los acontecimientos que rodearon a los distintos protagonistas y sus hechos en la Ilíada. De manera ordenada y siguiendo los momentos más importantes del épico libro, Caroline desgrana su interpretación de cada uno de ellos, separando los hechos protagonizados por los propios humanos de los que cuentan con los dioses como actores directos de la epopeya. Conforme avanza y alcanza algunos de los momentos culmen de la narración, se para a explicar dichos sucesos, contando las leyendas que han sucedido alrededor de los personajes, su paralelismo con otros sujetos mitológicos, como sucede en la persona de Peleo, padre de Aquiles, y su posible razonamiento narrativo y humano en relación con las culturas Micénica y de la Tróade.

Paralelamente y tras cada explicación, la autora humaniza a los personajes, los desnuda y desmitifica. Presenta a un Paris endeble, cobarde e incluso odiado por su hermano. Héctor es un esposo e hijo ejemplar, héroe obligado por las circunstancias, a la hora de defender una ciudad llevada a la guerra por el capricho de su hermano. Aquiles se presenta como protagonista de un conflicto en el que él quizás no debiera estar. Ni le obliga un juramento, ni la necesidad de convertirse en un héroe militar. Príamo, padre y rey. Agamenón, líder débil e inhumano de un ejército inmenso. Tetis, madre del semidivino, que tiembla ante el destino mortal de su hijo. Todos ellos seres míticos pero con sentimientos humanos. En conclusión, Caroline pretende presentar a los protagonistas como hombres y mujeres con debilidades, con grandes contradicciones, todos ellos envueltos en la vorágine de una guerra inhumana, larga y sangrienta.

Puntualmente, la escritora, carga mucho la redacción de este ensayo en la figura de Aquiles. Un personaje que se encuentra entre lo mítico, su defensa del honor y el coraje y la sensación de no encontrarse defendiendo una causa propia, sino la de un ejército comandado por un endeble Agamenón.  Su coherencia y piedad, su rebelión contra un rey que le ha robado lo que es suyo, incluso su decisión de volver a Ftía en mitad del guerra, cambia y gira hacia la venganza, el coraje y la crueldad del guerrero, cuando pierde a su querido compañero Patroclo. Su humanidad se muestra antes, durante y después de este momento principal de la Ilíada, sobre el que se desarrolla gran parte de los acontecimientos narrados en sus distintas facetas. La guerra antigua y moderna, la guerra con nombre propio, produce miedos, taras y reacciones, tan humanas como impredecibles. Caroline consigue plasmar en su ensayo estas mismas situaciones, incrustada en la carne de los protagonistas de la obra de Homero.

Por supuesto no olvida la implicación de los olímpicos dioses que aparecen a lo largo de los cantos que completan la epopeya. Su actuación divina juega con la mortalidad de los guerreros, ayudando a unos y otros, sin sufrir el riesgo de su propia muerte y jugando con la de los humanos. Las explicaciones de todos estos actos divinos tienen su razón de ser en un texto lleno de mitos, historias y cuentos que encaja perfectamente en la narración humana de una guerra sangrienta, cruel y épica. Y todo ello gracias a la estupenda redacción puntual, detallada y precisa de la escritora. Tanto si conoces los pormenores de la Ilíada como si no, este libro enfoca desde otro punto de vista la lectura de una epopeya más humana de lo que parece, más cercana a la realidad de una guerra deseada por pocos y sufrida por muchos, aunque se refiera a un hecho mítico y se encuentre rodeada por la nebulosa de la leyenda.

 

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10 Respuestas a “LA GUERRA QUE MATÓ A AQUILES – Caroline Alexander”

  1. Vorimir Dice:

    Me recuerda a “Rescate” de David Malouf, ¿o voy desencaminado?

  2. Urogallo Dice:

    Pardiez, que si alguna vez un tema me ha fascinado, es la cuestión homérica.

  3. Iñigo Dice:

    En este caso el ensayo quiere humanizar los hechos y personajes desde un punto de vista histórico y plausible… Malouf, lo realizó en un hecho puntual y reconvirtiéndolo en un relato tan humano como sentido. Ambos de diferente manera pretenden desmitificar la leyenda, acercando los sucesos y las personalidades a nuestra más sentida humanidad. En este caso Alexander lo hace de manera metódica, histórica y ensayística… Con gran entidad.

  4. Trecce Dice:

    Arriesgado, sin duda, escribir sobre este asunto tratando de aportar algo nuevo.
    Buena reseña, amigo.

  5. cavilius Dice:

    No deja de ser una lectura de la Ilíada (recomendable, por tanto, para los que no la hayan leído -¿hay algún mortal que aún no lo haya hecho?-) desde la óptica de la autora, de sus reflexiones, algunas agudas, otras no tanto, y de su profundo conocimiento de la Edad de Bronce y del poema de Homero. Por ejemplo, me he quedado pasmado, en el buen sentido, cuando ha relacionado la relación (valga la redundancia) entre Aquiles y su “escudero” Patroclo con la de Meleagro y su mujer Cleopatra: Cleo-patra, Patro-cleo. Asombroso…

    Esto comenté en el foro hace algo más de medio año cuando leí este libro. Buen libro, buen análisis del poema homérico, desde un enfoque casi aséptico y “a ras de suelo”, por así decirlo.

  6. Iñigo Dice:

    En este caso muy acertado, amigo Trecce.
    En fin, Cavilius… Es tu reseña la que debiera estar en esta Papri… Esforzado y aguerrido griego. Opino como tú. Buen análisis y un punto de vista de la autora, que acerca al lector el poema homérico.

  7. cavilius Dice:

    Mi reseña no, porque brilla por su inexistencia. Así como el esplendoroso ciervo huye desprevenido presa del pavor al oír el temible rugido del fiero león desbocado, pero por más que trota, salta, corre y se esconde tras los espesos arbustos, finalmente sucumbe al vigor, la fortaleza y el tesón de su perseguidor y le sirve de pitanza honrando su mesa y su barriga, del mismo modo tu reseña honra esta página, Íñigo.

  8. Iñigo Dice:

    Anda ya… Eres un rapsoda inmisericorde.

  9. Farsalia Dice:

    Buen libro, sí señor. Como comenté en su momento, hay detalles en el original en inglés que se pierden en la traducción castellana. Por ejemplo, los títulos de algunos capítulos y algunas referencias muy evidentes: el primer capítulo, cuyo título en castellano es “Las cosas que llevaban”, en sí para un lector hispano significa poco, pero su original en inglés hade referencia a The Things They Carried, de Tim O’Brien, una colección de relatos de ficción protagonizados por soldados norteamericanos de la guerra de Vietnam y publicada en 1990. El capítulo seis se titula “En Dios confiamos” y versa sobre la “presencia” divina en el poema homérico, como bien sabemos (Tetis pide la intervención de Zeus, que mueve los hilos para poner la zancadilla a los aqueos, aunque el destino de Troya en cierto modo estaba escrito (Hera y Atenea mediante, tras el juicio de Paris); el título original, “In God We Trust” hace referencia a un lema nacional de los Estados Unidos, que a su vez aparece en monedas y billetes. Más discutible es la traducción del capítulo siete, “La muerte de Patroclo”, pues en el original, “Man Down” (hombre caído), tiene un significado más certero.

    Y lo mismo para el capítulo ocho, “Sin rehenes”, cuando en el original es “Full Metal Jacket”… referencia a la que no creo que haya que hacer más glosas. Es un capítulo eminentemente de narración épica y de reflexión militar: la aristeia de Aquiles, las luchas contra diversos rivales troyanos, su ira incontenida y el salvajismo de su feroz combate. Se trata de un capítulo que analiza el escudo y las armas de Aquiles –una descripción que la audiencia de Homero podía entender fácilmente, pues muestra bravura y coraje–, que contextualiza el discurso narrativo del retorno de Aquiles y de su “cólera” al lugar que les pertenece en la épica –y en la lógica de la Ilíada–. Todo ello conduce al esperado combate entre Aquiles y Héctor, aunque la “lógica” inversa del relato, hasta entonces, llevó a Aquiles de la cólera a la clemencia y a no tener nada en contra de los troyanos; una lógica que se rompe ahora con la “lógica” normal de Aquiles como animal furioso que busca venganza tras la muerte de Patroclo.

    Por tanto, y como se entrevé en la lectura del libro, la reflexión militar que hay en el libro trasciende el poema homérico y, ejemplos mediante a lo largo del volumen, muestra cómo las mentalidades son atemporales en el ejercicio de la guerra (con todos los matices que queramos, desde luego).

  10. Iñigo Dice:

    Fantástica aportación Farsalia. Efectivamente existe la reflexión militar en muchas de partes del texto. Es más, yo iría más allá, reconociendo en su fondo un cierto mensaje pacifista, en referencia a las consecuencias terribles de la guerra en la humanidad, cuyo reflejo analiza la autora en la Iliada.

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