LA GUERRA DEL PELOPONESO – Donald Kagan

LA GUERRA DEL PELOPONESO - Donald KaganHubo un tiempo en Grecia en que un porcentaje importante de las polis, las ciudades-estados que la componían, se unieron para hacer frente, en dos ocasiones, a la invasión persa.

Y curiosamente, menos de cincuenta años mas tarde, un porcentaje importante de esas mismas polis se enzarzó en una guerra que duró casi tres decenios, y cambió por completo la cara de Grecia.

La historia de la Guerra del Peloponeso es la que nos narra Donald Kagan en este libro, aunque en versión divulgativa (la primera en la frente), es decir, es la versión para todos los públicos de los cuatro libros, mas académicos, escritos por el autor sobre este tema: The Outbreak of the Peloponesian War (el inicio de la Guerra del Peloponeso); The Archidamian War (la Guerra Arquidámica); The Peace of Nicias and the Siclian Expedition (la Paz de Nicias y la Expedición a Sicilia) y The Fallo of the Atenían Empire (la Caída del Imperio Ateniense).

Pero en fin, puestos con este, vamos a hablar del libro. La Guerra del Peloponeso es de sobras conocida. En torno a dos grandes ligas (alianzas), la del Peloponeso, dirigida por Esparta, y la de Delos, dirigida por Atenas, se agruparon muchas otras polis en una guerra que pasará por diferentes fases y llevaría a la derrota final de Atenas (pues si, el Titanic, se hunde).

El libro está muy bien estructurado, en parte en herencia de los cuatro volúmenes que son su origen. Así comienza narrando cómo se iniciaron las hostilidades. Como siempre a causa de alguna pequeña ciudad o territorio no muy cercano (Parte I, El Camino Hacia la Guerra); para pasar a hablar de los primeros años, de las primeras estrategias, consistentes, para los espartanos en invadir el Ática, y para los Atenienses en utilizar sus largos muros para defender a la población y sus cóncavas naves para atacar las costas de sus enemigos (Parte II, La Guerra de Pericles).

Tras la gran peste y la muerte de Pericles las cosas cambian, principalmente en Atenas. La estrategia fundamentalmente naval empieza a ceder algo de protagonismo a las operaciones terrestres, y pronto -¡milagro!- un contingente terrestre espartano es obligado a rendirse en una pequeña isla antaño pacífica: Esfacteria. Las campañas que siguen son tan efectivas que, por fin, parece llegar la paz, la de Nicias, que pone fin a las hostilidades (Parte III, Nuevas Estrategias).

Sin embargo no se trata de una paz duradera, ya que ninguna de las dos grandes potencias ha sido vencida, ambas conservan y reconstruyen su capacidad bélica, y en el plazo de cinco años se pasa de la primera guerra mund… del Peloponeso a la segunda (Parte IV, La Falsa Paz). Esta nueva fase de una guerra que continúa va a tener su originalidad en un cambio de escenario: Sicilia. Los mismos mecanismos políticos de siempre, consistentes en atacar antes de que el contrario se vuelva demasiado fuerte y en destruir un enemigo potencial antes de que sea real, consiguiendo convertirlo en real cuando sólo era potencial; son los que llevarán a los atenienses a planificar una inmensa (para la época) expedición anfibia a Sicilia. Una expedición que terminará en una derrota durísima, que tal vez hubiera sido suficiente para dar fin a la guerra en otro tiempo, pero ya no. La sociedad griega ha cambiado -como muy bien nos explica Kagan a lo largo de todo el libro- y lo que al principio era impensable, como las masacres de griegos a manos de otros griegos, se ha convertido en moneda corriente, igual que la continuación a ultranza de la guerra mientras quede una posibilidad de resistencia.Como sucede con todas las guerras largas, esta se ha enconado de tal modo que no terminará, piensan los contendientes, sin suponer el final definitivo de uno de ellos (Parte V, El Desastre de Sicilia).

Si la catástrofe siciliana no supone, pues, la destrucción de Atenas sino que a pesar de ella se mantiene en guerra, va a haber cambios importantes en este contendiente… y en el otro. Atenas va a sufrir cambios políticos antidemocráticos que si bien van a suponer una mejora en algunos aspectos (parece que votar las decisiones estratégicas secretas en un lugar público donde cualquiera pudiera enterarse no era la mejor opción), en otros van a suponer una ruptura de la unidad que a la larga resultará fatal, especialmente cuando las ciudades de la liga de Delos empiecen a preguntarse si todo eso va por ellos y si no estarían mejor yendo por libre. Sin embargo es posible que aún sean más importantes los cambios que va a sufrir Esparta. En primer lugar van a armar una flota, los espartanos combatirán por mar. En segundo lugar, esa flota la van a armar con el dinero del odiado persa (Parte VI, Revolución en Atenas y en el Imperio).

Y finalmente Atenas cae. La nueva flota espartana acabará siendo efectiva, y tomando el control del Helesponto, como lobos grises, los espartanos ahogarán los suministros que llegan a Atenas desde las costas del Mar Negro, sumando la hambruna, o el miedo a la hambruna, a los múltiples pesares de los atenienses, que finalmente se rendirán (Parte VII, La Caída de Atenas).

La conclusión de todo esto fue de lo más curiosa. Los espartanos, que habían empleado la libertad de Grecia, al menos de la sometida al imperio ateniense, como causa moral, acabaron repartiéndose gran parte del imperio vencido con los persas, y fundando su propio imperio. Y Atenas, completamente derrotada, condenada a la tiranía (multiplicada por treinta además), sin flota y sin imperio… no tardaría en recuperarlo en buena parte tras una posguerra de lo más eficaz. En diez años volvían a tener una flota, posesiones imperiales, sus muros largos y un asiento de favor en las maniobras antiespartanas de Grecia.

Estos son los acontecimientos principales por los que pasa el libro, todos interesantes, pero más interesantes aún, si cabe, cuando el autor los desglosa, los explica, desgrana sus consecuencias y los aplica a explicar los profundos cambios que provocaron.

Con respecto a fallos y aciertos, y antes de que alguien rompa el teclado del ordenador de un cabezazo, es un texto fluido, muy cómodo de leer (tal vez demasiado pues se lee casi como una película, o un documental de los buenos), y lleno de datos interesantes. Un texto acompañado por unos cuantos mapas, siempre escasos pero suficientes, que ilustran bien los acontecimientos. Pero sin embargo es un texto al que, tal vez por saber que era una versión de otros cuatro, noté que faltaba algo. Es como si en algunas partes del mismo se dieran cosas por sabidas, acontecimientos que, al condensar y allanar cuatro libros en uno, se quedaron en el tintero por demasiado detallados y acabaron por convertirse en una sensación de duda un tanto desagradable.

Pero, en todo caso, es el libro de una eminencia del mundo griego antiguo. Una eminencia que tal vez debió quedarse en aquel mundo, pues sus ideas, muy conservadoras, pueden empañar un tanto su credibilidad, aspecto sobre el que me llamóla atención no hace mucho, en una distendida charla uno de nuestros hislibreños habituales, y que si bien no debe impedir ni prejuzgar la lectura, es un dato a tener en cuenta.

Interesante en todo caso.

Opino claro.

LA GUERRA DEL POLOPONESO
Edhasa 2009.

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31 Respuestas a “LA GUERRA DEL PELOPONESO – Donald Kagan”

  1. farsalia Dice:

    Leí este libro cuando se publicó en septiembre y coincido bastante con tus apreciaciones (reseña en mi blog). Un buen libro, pero que no vale lo que pagas (ni siquiera los mapas compensan los 45 € que vale el libro), del que esperabas algo más (también me pareció una versión abreviada de su tetralogía sobre el conflicto), pero que se lee con amenidad y ritmo.

  2. cavilius Dice:

    Lo leí hace poquito y también tengo la misma impresión que farsalia y Koenig. Pese a estar muy bien escrito, sí que da un aire de resumen de algo de mucha más envergadura. Por poner algún pero que no se haya dicho: pues que Kagan juzga muchas veces a toro pasado, en plan “si Fulánides hubiera hecho tal cosa en lugar de tal otra, no le habría ido tan mal”, pero ese es el privilegio que tiene un historiador sobre su protagonista, el de conocer el futuro. Otras cosillas: trata de redimir la figura de Cleón, habitualmente juzgado de manera muy severa, o de minimizar un poco el empaque de la expedición a Sicilia… Pero en líneas generales me parece un libro estupendo cuya única pega es el precio.

  3. cavilius Dice:

    Otra cosilla más: mucho seguimiento de la obra de Tucídides, con pinceladas de Diodoro, de las Helénicas de Oxirrinco y de algún otro de cuando en cuando. Y cuando se acaba Tucídides, tira de Jenofonte y Diodoro. Pero es que es lo que hay, claro.

  4. farsalia Dice:

    Sí, más no hay…

  5. Aretes Dice:

    Creo que para quien, como una servidora, no tiene grandes pretensiones de saber todo y cada uno de los detalles es un libro a tener en cuenta… cuando lo encuentre rebajado, claro.

    Koenig, así que te pasas a las batallitas de lanzas y escudos… Pues también te lucen, también.

  6. ARIODANTE Dice:

    Completita reseña, sí señor! Se me ocurre que, bueno, si él mismo ha publicado cuatro tomos sobre el tema y luego los quiere resumir para los que no estén dispuestos a zamparse los cuatro tomos (que seguro hay algunos que lo estarán y otros que no), a mi me perece una buena iniciativa. No me parece tan buena que cueste 45€; ésa me parece catastrófica. Que haya mapas, ya era hora, por ese precio hasta pod´rian añadirle un cd con un videoclip y banda sonora.

    Y una preguntita, chato: cuando dices que sus ideas (las de Kagan, entiendo) son muy conservadoras, ¿a qué te refieres, exactamente? Lo pregunto porque aunque he oido nombrar mucho a Kagan, no le he leído y no sé de que va. Es decir ¿se trata de una interpretación de la historia conservadora? ¿en qué consiste una interpretación convervadora de la historia? Pregunto desde mi ignorancia, asi que requiero respuesta sencillita, para legos.

  7. farsalia Dice:

    Desconozco cuales son esas ideas conservadoras, pero, habiendo leído este libro, me resultan del todo indiferentes y puedo decir que no afectan para nada la lectura del mismo. Total, hace tanto que la palmaron estos griegos y bastante tuvieron con sus problemisllas internos. Pero sí tengo curiosidad por saber cuáles son…

  8. cavilius Dice:

    Exactamente, Aretes y Ariodante. Creo que este libro reúne las mejores cualidades que se le pueden pedir a un libro divulgativo: ha sido escrito por un experto en la materia (en este caso probablemente es el mejor experto que hay), con lo cual puedes fiarte de todo lo que te cuenta; y además se lee con gran facilidad y soltura, con lo cual no se hace aburrido en absoluto, y eso que tiene más de 700 páginas. Y por si fuera poco, en el mercado español tampoco hay mucho más donde escoger en cuanto a monografías de este calibre sobre la guerra del Peloponeso.

  9. Javi_LR Dice:

    En cuanto a las ideas conservadoras, yo me lo tomo como lo que en puridad significa: “Dicho de una persona, de un partido, de un gobierno, etc.: Especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales” (DRAE). Vamos, un garante del estíritu clásico, un continuador de los textos “de toda la vida”, sin margen a mayores especulaciones atrevidas y alejadas del canon. Tampoco creo que haya que buscar en esto tres pies al gato. No obstante, a lo mejor Koenig se ha referido a otra cosa. Pero lo dudo.

  10. ARIODANTE Dice:

    Es lo que siempre he pensado; pero no sabía si en historia clásica había alguna, digamos, polémica entre distintas versiones conservadoras y vanguardistas. No puedo imaginar una interpretación “vanguardista” de la guerra del Peloponeso, la verdad, salvo que se encontrasen pruebas fehacientes que documentaran un cambio radical en la interpretación, y en ese caso no sería “vanguardista” el adjetivo más adecuado. No sé si me explico. Se pueden avanzar interpretaciones de los hechos dudosos o de la ausencia de datos en una época determinada. Y ahi cabe moverse en una dirección o en otra. Pero ante hechos documentados, sólo cabe anteponer nuevos hechos que en alguna manera contraríen a los anteriories.
    Es que entonces no entiendo el sentido de llamar conservadora a una interpretación clásica. Porque me ha parecido que había como un matiz negativo; quizás estoy sacando conclusiones desmadradas, pero me había surgido la duda, simplemente.
    Claro que, volviendo a leer el texto del galo, me parece que se refiere a las ideas personales de Kagan, no a su interpretación de la historia. Las ideas personales de este señor a mi no me interesan lo más mínimo, pero su texto por lo que se expone en la reseña, me parece francamente importante.

  11. Pamplinas Dice:

    El traductor es Alejandro Noguera, de la fundación Iveco y museo Iber. Experto en la materia, sin duda un buen traductor.

  12. Javi_LR Dice:

    Cierto, Pamplinas, cierto.

    Ariodante, ahora que releo la reseña y caigo en alguna conversación pasada, tal vez tengas razón y esas ideas que señala el galo sean, digamos, más contemporáneas.

  13. ARIODANTE Dice:

    O sea, que no tiene nada que ver con su interpretación de la historia, deduzco. Y sí, parece que Alejandro ha traducido bastantes libros. Este chico promete…

  14. Koenig Dice:

    Me he metido en un berenjenal. Paso a aclararme.

    Cuando leí el libro tuve la sensación de que algunos de los comentarios de Kagan no eran excesivamente elogiosos para la democracia ateniense. No le di importancia.

    Sin embargo buscando datos sobre el autor parece que es uno de los defensores de los principios del neoconservadurismo estadounidense, y del “Project for a New American Century”.

    Indudablemente no critico a nadie por sus ideas políticas, pero si suelo criticar que estas ideas políticas se filtren a los libros de historia. Impresión que tuve, seguramente errónea, en su momento.

    Pero tampoco sabría precisarlo demasiado, así os pido disculpas por haber mezclado churras con merinas. No venía al caso.

    De hecho, como ya he dicho, es una eminencia del mundo griego, y concuerdo totalmente en que su libro, como divulgación, es muy bueno.

    Un saludo.

  15. ARIODANTE Dice:

    Fenomenal; ¡pues estamos todos de acuerdo!

  16. txema Dice:

    Koenig, con la venia… ¿Es tu fuente de inspiración para 300 otra vez? O ha sido a raiz de tu incursión en las Termópilas lo que te ha impulsado a leerte este libro divulgativo? Es simple curiosidad.

    Para mi, este tipo de libros divulgativos son buenos como las revistas hola de la Historia… Para divulgar, pues vale. Pero como decimos en Valencia, ni chicha ni llimonà. Es decir, un librus interruptus para mi gusto. O me das droga dura o no me des nada.

    Pero para gustos colores…

  17. Valeria Dice:

    Pues desde luego tiene precio de sustancia estupefaciente.
    Yo prefiero estos libros a las revistas de Historia. Y un bombero a un bombardero, crecer a sentar cabeza, prefiero la carne al metal, y las ventanas a las ventanillas….

    Lástima que la hucha para los libros gordos está vacía, y tiene prioridad el de Quesada.

  18. ARIODANTE Dice:

    A ver: depende desde qué ángulo se sitúe uno. Para un profesor, un investigador, un especialista, seguro que este libro queda cojo; de hecho, lo más probable es que vayan a las fuentes, directamente, que es lo que yo haría si fuera mi caso, que no lo es.
    La Historia, para los que están fuera del ámbito académico, es ya una cuestión de pura curiosidad, de interés, que en unos casos es vago y general y en otros se concentra es períodos concretos, lo que a uno más le vaya. Y hay quien sólo quiere que le den pildoritas dosificadas y quien lo prefiere en vena, como aqui el amigo Txema.
    Pienso en los libros divulgativos de Arte, por situarme en un punto fuerte: si no se hubieran editado esos libritos de Taschen, por poner un ejemplo, u otras colecciones semejantes, asequibles y muy bien ilustradas, donde te dan píldoras de arte dosificadísimas, pues muchísimos artistas no hubieran llegado al conocimiento del público no académico ni dentro del cerrado mundo artístico.
    Yo creo que la divulgación, siempre que no se nos intente dar gato por liebre y sea correcto lo que nos cuente, es beneficiosa. El especialista ya sabe qué libros escoger y cuales evitar, y también cuales recomendar a los que se inician. I presume.

  19. farsalia Dice:

    Bueno, con este libro no te vas a las fuentes: el libro SON las fuentes.

    No me sorprende demasiado que Kagan sea crítico con la democracia atenienise del período de la Guerra del Peloponeso, independientemente de sus propias ideas políticas: también lo fueron Aristófanes y Platón una generación después. Cuando buscaron las causas de la ruina ateniense, la vieron en unos políticos “demócratas” que llevaron la polis al desastre (la campaña siciliana es una buena muestra).

    En La Antigüedad y sus mitos: narrativas históricas irreverentes, el librito colectivo coordinado por Mª. Cruz Cardete (Siglo XXI, 2010), hay un capítulo escrito por Miriam A. Valdés Guía, “Los griegos inventaron la democracia… ¿o fuimos nosotros?” (pp. 43-61), en el que se diseccionan los mitos historiográficos alrededor de la democracia ateniense. Interesante.

  20. ARIODANTE Dice:

    Acertado comentario, pues.

  21. Koenig Dice:

    Buenos días.

    Indudablemente estoy contigo Txema (sobre todo después de haber sido capaz de aprehender la “Revolución de la Arqueología” de Morris).
    El caso es que tres circunstancias me empujaron a leer este libro.
    En primer lugar saber que Kagan era un experto en el tema, y que yo no entiendo de griegos.
    En segundo lugar haber experimentado que Edhasa publica, en la misma colección, libros cien por cien divulgativos y libros cien por cien casi impermeables al público común. (Lo de Morris fue una ordalía)
    Y en tercer lugar no saber que ese libro era el resumen divulgativo de los otros cuatro.

    Luego, ya puestos, total, para cinco días que duró la cosa fue cuestión de llegar hasta el final, y el libro es entretenido, eso es innegable.

    Con respecto a la inspiración para trescientos. No se si lo dices porque al final te gustó :-) o porque no :-( [el libro o el relato, o ambos o ninguno]. El caso es que a inspiración vino mas bien de Cartledge, de un par de Ospreys, de la película, de algún comentario que oí por la radio, del rollo que le solté a mi santa esposa después de ver la peli con todos los fallos que se me ocurrieron, además de algún clásico que tengo en mi biblioteca… En resumen, de los múltiples puntos de vista y narraciones que puede tener una misma historia. Pero no, no me vino de este libro. De hecho, lo leí después.

    Un saludo.

  22. cavilius Dice:

    Al hilo del comentario de farsalia: es que la democracia que tuvieron los atenienses carecía absolutamente de “filtros”, era directa y representativa del pueblo a más no poder. Era literalmente el gobierno del pueblo, siendo este los ciudadanos que tenían derecho a asistir a las asambleas, claro, no las mujeres ni los extranjeros residentes ni los esclavos. Y en las asamblea, el que más sabe convencer es al que se le hace más caso, lo cual quiere decir que hoy la asamblea vota blanco porque fulanito ha expuesto muy bien las ventajas de ese color, y al día siguiente vota negro porque menganito hace lo propio con el negro (y quién sabe si no se vota también si condenar o no al que propuso el blanco). Mientras tuvieron a Pericles como voz cantante (nunca mejor dicho), la política ateniense tuvo al menos orden y coherencia; sin él, el barco empezó a dar tumbos e incluso llegó a hundirse, y aunque reflotó, ya nunca llegó a navegar tan bien como antes. Y lo del hoy blanco y mañana negro no es una metáfora, es literalmente lo que sucedió en alguna que otra ocasión. El ejemplo más claro es el día que, en plena guerra del Peloponeso, votaron matar y esclavizar a los habitantes de una ciudad y al día siguiente votaron lo contrario.

    El libro que citas, farsalia, lo he estado ojeando hoy mismo y a punto he estado de comprarlo. Tiene también un capítulo (el último, creo recordar) escrito por Domingo Plácido que no debe de estar nada mal.

    Al hilo del comentario de Ariodante: me ratifico en lo dicho, creo que este es un gran libro (por tamaño y por contenido), de un poder divulgativo enorme y escrito para el público que quiera conocer, que no investigar (para eso estarían sus 4 volúmenes), qué caray pasó con los griegos en aquellos 27 años de guerra. Los mapas (antes olvidé comentarlo) a mí me parecieron pocos pero al menos haberlos haylos. Si no recuerdo mal, sólo aparece el mapa descriptivo de una batalla (¿la de Mantinea?, uf, no me acuerdo bien), y yo particularmente me suelo perder cuando no veo una descripción gráfica de las disposiciones de las tropas y sus movimientos.

    Al hilo del comentario de Koenig: ¿Cinco días? Yo estuve todo el mes de febrero cargando con el dichoso libro. Paquetúveas.

    Al hilo del comentario de txema: no pienses que es un libro ligero, yo creo que más bien al contrario, hay en él muchísima información . No es droga dura, es verdad (sí lo deben de ser los 4 volúmenes de Kagan), pero tampoco es una pluma al viento.

    Al hilo del hilo: saludos.

  23. ARIODANTE Dice:

    Querido griego: ¡ahí le has dado! Oportuno y sazonado comentario, chato; estoy absolutamente de acuerdo contigo.

  24. farsalia Dice:

    Los mapas más bien son reitrerativos. Hay casi una treintena, pero que realmente “cuenten” algo, no más diez.

    El librito coordinado por Mª. Cruz Cardete es interesante, algunos capítulos más que otros; Domingo Plácido da pistas, más bien reflexiones, sobre algunos temas concretos. Demasiado posmodernismo para mi gusto, eso sí…

    El problema de la democracia ateniense es que nunca tuvo momentos de paz en la época clásica (c. 460-322, si dejamos a un lado sus inicios clisténicos y poco después), tiempo para reflexionar un poco sobre su buen o mal funcionamiento. Tuvo enemigos feroces casi desde el principio, entre sus propias filas, y no acabó de cuajar en aquello que realmente pretendía. Lo sorprendente es que no hubiera más Cleones. Se nos queda también una imagen bastante mitificada de la misma, demasiado idealizada.

  25. Javier Negrete Dice:

    Una apreciación rápida. Aunque no he tenido el libro en las manos, y no sé en cuánto queda el resumen, no hay que olvidar que la suma de los cuatro volúmenes originales se acerca a las dos mil páginas. Kagan escribe con el pulso y el ritmo de un divulgador, pero su obra no es de divulgación, sino un monumento escrito por un auténtico experto… que en ocasiones tiene opiniones que otros expertos compartirán más o menos, evidentemente.

    Otra obra de tono muy distinto sobre la Guerra del Peloponeso, pero muy recomendable, es “A War Like No Other”, de Hanson. Para los amantes de la historia militar, en mi opinión, imprescindible.

    Un saludo,

    Javier

  26. cavilius Dice:

    Ah, Davis Hanson, otro de los escasamente traducidos al castellano…

    Farsalia, yo creo que seguramente sí que hubo otros Cleones (cuya valoración negativa a lo largo de la Historia se apoya en el veredicto que sobre él emite el casi siempre imparcial Tucídides, y que por cierto Kagan pone en duda, como creo que comenté antes -¿lo hice?-); lo que no hubo fue otros Tucídides que hablaran de ellos. (Caramba, ahora me pica la curiosidad repasar a Aristóteles, a algún orador, a Aristófanes y a algún otro, a la búsqueda de Cleones).

  27. txema Dice:

    gracias javier. Tomo nota.

  28. Anaxandrinas Dice:

    He leido el libro, y noto en falta especialmente del escritor, una parcialidad y favoritismo hacia Atenas y en contra de Esparta, que se refleja en lo siguiente: Primero, las derrotas Atenienses siempre trata de justificarlas, y las victorias espartanas, las describe siempre escuetamente, pasando en seguida a justificar las causas, como errores atenienses. Segundo, los persnajes atenienses son más ampliamente descritos en cuanto a virtudes y defectos, que no los espartanos, cuya descripción biográfica es más escueta. En cuanto al precio del libro, de acuerdo en que es caro, pero que se puede esperar de una obra publicada por Edhasa. Y sobre los mapas, si bien algunos son repetitivos, son muy cómodos, por cuanto se introducen a medida que el texto describe un hecho en aquella Zona. En lineas generales considero que es un libro que vale la pena leer

  29. Carlos Dice:

    Pues yo lo leí y quede satisfecho, pero supongo que para algunos contertulios os sepa a poco, debido a vuestros elevados conocimientos y largo bagaje.

  30. cavilius Dice:

    No he percibido esa parcialidad de que hablas, Anaxandrinas, pero con ello no digo que no tengas razón. Es curioso que tras leer a Tucídides, la fuente de la que inevitablemente ha de depender cualquier estudio de la guerra peloponesia, tuve la sensación contraria: dentro de la atmósfera de imparcialidad de su obra, intuí un cierto tufillo de crítica hacia sus compatriotas atenienses. Por otro lado, y en cuanto a lo de las descripciones de los personajes, me temo que Kagan se ciñe (como es obvio) a Tucídides, quien da detalles en mayor cantidad y calidad de personajes atenienses que de espartanos (Temístocles, Pericles, Cleón, Alcibíades, Nicias, frente a Arquidamo, Brásidas y para de contar). La razón de que esto fuera así en la obra de Tucídides es clara: probablemente conoció y escuchó en persona a esos atenienses (excepto a Temístocles), en cambio a los espartanos quién sabe si tuvo la oportunidad.

    Saludos.

  31. Anaxandrinas Dice:

    Estoy de acuerdo contigo, Cavilius. Ya pensé, que el problema de la parcialidad que me pareció al leerla, era debido a la falta de multiples fuentes que dieran opiniones diversas sobre la guerra, y permitieran dar una descripción más objetiva para mi gusto. De todos modos, para mí la obra es buena y vale la pena leerla por su claridad descriptiva, y bajo mi opinión, el acompañamiento de los mapas, aunque repetitivos a veces, ayudan en mucho a leer la obra de una manera muy cómoda.

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