LA GUERRA DE ESPARTACO – Barry Strauss

LA GUERRA DE ESPARTACO - Barry StraussSi hace no demasiado reseñaba la novela Espartaco de Howard Fast, le toca ahora el turno a un recentísimo ensayo, La guerra de Espartaco, de Barry Strauss (Edhasa, 2010). El gladiador esclavo y rebelde sigue seduciendo. Siguen publicándose ensayos y novelas. Y la sombra de la película de Stanley Kubrick sigue siendo alargada. Pero centrémonos en el ensayo.

Este libro es made in Barry Strauss, muy de su estilo: es decir, ameno, con un notable aparato crítico, en cierto modo superficial pero también profundizando en algunas cuestiones generales de contexto, y con una bibliografía comentada que, aunque sesgada (títulos en inglés, preferentemente), es muy útil para un lector medio. Porque a ese lector medio va enfocado el libro: a aquel que conoce el tema por lo leído o cinematográficamente visto, no especializado en cuanto a su formación (y, a veces, ni falta que hace), interesado en el tema de los gladiadores y de un episodio de la historia de la República romana tardía. A ese lector que ya conoce el estilo Barry Strauss de obras anteriores suyas, como La batalla de Salamina (Edhasa, 2006) o La guerra de Troya (Edhasa, 2008).

El libro no aportará nada nuevo para quienes conozcan a fondo el tema, pero tampoco decepcionará, pues, aun ofreciendo (aparentemente) más de lo mismo, Strauss indaga en las contradicciones de las fuentes sobre el personaje, en la dinámica de un conflicto que puso en un brete a Roma en su patio trasero (Italia, básicamente), en momentos en que las legiones estaban sofocando revueltas en Hispania y Macedonia o enfrentándose a ese enemigo ya endémico llamado Mitrídates VI del Ponto. Y fue una revuelta que, especialmente, afectó a una estructura social indispensable: la esclavitud, base fundamental de la estabilidad social y económica del flamante imperio romano. Strauss se aventura también a especular (fuentes en mano) con el origen de Espartaco, de quien sabemos que era tracio, pero, ¿pudo ser un auxiliar de las legiones romanas contra el rey del ponto a finales de los años 80 a.C.? ¿Pudo, al regresar a Tracia, formar parte de alguna rebelión provincial contra Roma y, por ello, ser vendido como esclavo y, por esos azares de la diosa Fortuna, recalar en una escuela de gladiadores como la del lanista Léntulo Vatia (que no Batiato)? Todo es posible, la escasez (relativa) de fuentes y, especialmente, sus notables lagunas pueden convertir en plausible una teoría de este calibre. Ello explicaría, aduce Strauss, el conocimiento militar de Espartaco (tras su paso por las legiones, aunque fuera como auxiliar), el temple, el realismo y la capacidad de entender que, en una guerra de un ratón contra un elefante, por mucho que el ratón asustara al elefante, éste (es decir, Roma) tenía a la larga siempre las de ganar.

De la leyenda (cuando no el mito) de Espartaco también trata Strauss en su libro. Del peso de la religiosidad (¿Dionisos?) en su figura (esposa anónima mediante, llamada Varinia en la película de Kubrick), de cómo consiguió un ascendiente sobre sus hombres (¿un máximo de 40.000 en el mejor de los casos y en el cenit de su poder?), por delante de rivales en potencia como los galos Criso y Enomao. De cómo, tras algunas crisis o disputas por el poder, Espartaco entendió que el triunfo final, por muchas veces que derrotaran a las milicias enviadas contra él, pasaría por salir de Italia, ya fuera por el norte o, hacia Sicilia por el sur. No olvidemos que Sicilia fue escenario de dos guerras serviles (135-132 a.C. y 104-100 a.C.), que era un terreno abonado para que Espartaco consiguiera aliados. Pero Espartaco fracasó en ello y finalmente se dio de bruces, tras varios bailes y escaramuzas previos, con Marco Licinio Craso, que entendió que para derrotar a los esclavos el camino a seguir pasaba más por el ejemplo de Escipión Emiliano en Cartago y Numancia (el desgaste) que por el combate directo. Aunque finalmente hubiera una batalla campal definitiva, acorralado Espartaco, de resultados de sobra conocidos.

De todo esto, y de algo más, trata el libro de Barry Strauss en sus apenas 300 páginas. Un libro que se lee rápido, que en algunos aspectos llueve sobre mojado, que quizá no ofrezca más de lo que aparentemente promete, pero que es un buen título a tener en la estantería. Y eso que, para servidor, el tema no da para tanto.

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11 comentarios en “LA GUERRA DE ESPARTACO – Barry Strauss

  1. APV dice:

    El libro tiene cosas interesantes pero a veces va demasiado lejos al comentar lo que podrían pensar en en tal o cual ocasión.

  2. farsalia dice:

    Y no me sorprende: habiendo tan poca chicha, a especular…

  3. Akawi dice:

    El tema es interesante a pesar de que por la película parece como si lo supieramos todo de este personaje, cuando en realidad (yo al menos) no hemos leído prácticamente nada sobre Espartaco.

    Muy bien por tu parte Farsalia, el aconsejarnos este libro. Gracias.

  4. Casio Querea dice:

    ¿Algún otro libro interesante sobre este tema? En español a ser posible, aunque si es en inglés y barato tampoco importa… Por cierto, genial reseña, como siempre.

  5. Tasos dice:

    Gracias por la reseña, Farsalia.
    Sin querer hacer comparaciones y contestando a Casio Querea tenemos muy reciente y muy bien hecho “La rebelión de Espartaco” en http://www.satrapaediciones.com/libros/berlin-Espartaco/Espartaco.htm
    Saludos

  6. Aquiles dice:

    Una vez leído el libro, coincido con la opinión de que es muy especulativo y de que incide con mucha reiteración en aspectos como la importancia del culto a Dionisos o la importancia que pudieron tener en el ejército de Espartaco aquellos esclavos que se habían dedicado al pastoreo; pero tengo la sensación de que poco más se puede hacer partiendo de unas fuentes relativamente escasas y que – como apunta el autor – en su totalidad están sesgadas a favor de Roma, motivo por el cual el conocimiento que tenemos de este episodio está claramente incompleto. Imagino, Farsalia, que investigadores y estudiosos podrán ahondar en aspectos adyacentes como las repercusiones que esto tuvo en la economía de la República, las distintas actitudes entre esclavos urbanos y rurales y algunos otros temas, pero en lo que afecta directamente al hecho concreto de la revuelta de Espartaco no se podrá añadir mucho más de lo que aparece en esta obra. Me gusta que en el libro se despoje al protagonista de ese halo heróico que literatura y cine han transmitido y también que se trate con objetividad a Craso a quien, sin ir más lejos, Max Gallo en la primera novela del ciclo Los Romanos – dedicada precisamente a este episodio – presenta como alguien integralmente perverso y depravado.

  7. Aquiles dice:

    A vueltas con el tema de los gladiadores, en concreto en lo que se refiere a su procedencia, veo que existen discrepancias entre lo que dice Strauss – defiende que en buena medida son esclavos y gente procedente de las capturas hechas en las distintas campañas en tierras extranjeras – mientras que Paul Veyne afirma en dos obras – Sexo y poder en Roma y El imperio grecorromano – que “la mayoría de ellos eran hombres que habían nacido libres, que se habían comprometido por propia elección (…); también había esclavos que no estaban ahí por simple obediencia, era imprescindible tener vocación” así como “La arena del circo era un medio para desembarazarse de numerosos prisioneros de guerra; se les echaba a las fieras, se les obligaba a luchar contra los animales salvajes como cazadores o a matarse entre sí por parejas o en masa”. Incluso se da una discrepancia en lo que se refiere al gesto que salvaba o condenaba al gladiador que solicitaba clemencia: mientras Barry Strauss afirma que, contrariamente a la idea generalmente transmitida, el pulgar hacia abajo salvaba al gladiador, Veyne sostiene exactamente lo contrario.

  8. Lopekan dice:

    A los romanos les gustaba el espectáculo de la lucha, el chocar de espadas, el color de la sangre sobre la arena… y entonces Espartaco el mirmilón se encargó de saciarles hasta que dijeron basta.
    Es difícil encontrar en la historia otro caso con la combinación de dignidad, coraje y fuerza de Espartaco. Se rebeló contra los que pretendían ser sus amos y usarlo como máquina de picar carne. Levantó desde la nada un ejército de esclavos y desposeídos, a los que les ofreció, si no la libertad, la esperanza, y de seguro el orgullo de morir matando romanos. Y vaya si lo hicieron: saquearon Italia de costado a costado, barriendo a los ejércitos que pretores y cónsules les iban oponiendo. Roma hubo de convocar a sus legiones desde los confines del imperio para defenderse de aquel enconado mordisco de rebeldía. A los seis mil esclavos que fueron crucificados a lo largo de la vía Apia tuvieron antes que arrebatarles de las manos muchos estandartes coronados por el águila de Roma, manchados de sangre romana.

    Con realidades como ésta, no hacen falta fabulaciones para tener una buena historia que leer, o que contar.

  9. Balbo dice:

    Me acabo de leer este libro y, aunque parezca una locura, me ha recordado la serie de dibujos animados Futuraza. En ellas hay una serie de capítulos en que existe una maquina llamada Ysi, a la que se le plantean realidades alternativas tipo “¿Y si Bender (que es un robot truhan) fuera humano?”. Pues bien este ensayo es igual. Me explico: esta bien que compare fuentes y las contraste pero es que se pasa así todo el libro, diciendo pudo pasar esto o pudo pasar esto otro. Es una especie de yenca, un pasito pa’lante otro pa’tras. No consigue una historia seguida y da todo el rato vueltas y vueltas. Aporta datos y curiosidades muy interesantes pero le lastra las ucronias y fabulaciones continuas. No me ha gustado mucho.

  10. Balbo dice:

    Uppsss, quería decir Futurama, sorry

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