LA GUERRA DE CHURCHILL. LA HISTORIA IGNORADA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL – Max Hastings

LA GUERRA DE CHURCHILL. LA HISTORIA IGNORADA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL - Max HastingsDe nuevo la editorial Crítica nos presenta a los lectores en español una nueva obra del historiador y periodista británico Max Hastings, La Guerra de Churchill. La historia ignorada de la Segunda Guerra Mundial. Sus otras dos publicaciones en nuestro idioma, Armagedón. La derrota de Alemania, 1944-1945 y Némesis. La derrota del Japón, 1944-1945, fueron un éxito entre los aficionados a la segunda contienda mundial. Estamos, pues, ante el tercer trabajo de este excelente historiador publicado en España, esperemos que Crítica se anime y nos siga deleitando con más publicaciones de Max Hastings.

Indudablemente, Winston Churchill representa, junto a Hitler y Stalin, la figura política más popular de la Segunda Guerra Mundial, su famosa «V» de la victoria, los documentos gráficos mostrándolo con un puro habano entre sus dedos, y su omnipresencia en todos los frentes de batalla, son un clásico que seguramente todo aficionado a este conflicto conocerá de sobra. Este libro nos va a ofrecer algo más que esos estereotipos que todos hemos visto alguna vez en algún documental, nos acerca a la figura del hombre, del político, del estadista y, aunque parezca atrevido, hasta a su papel como estratega militar. Todo ello enmarcado en un contexto temporal que abarca desde 1939 hasta 1945. Estamos en definitiva ante un relato sobre la intervención desempeñada por Churchill en la dirección de la guerra, hasta 1941 solo ante Hitler y, desde 1941, junto a sus aliados rusos y norteamericanos dirigidos estos respectivamente por Stalin y Roosevelt.

Reconozco que ante el subtítulo que mostraba la portada, «la historia ignorada de la Segunda Guerra Mundial», pensé que se me iba a caer un mito, imaginé que Hastings nos descubriría alguna faceta desconocida de Churchill que haría temblar su imagen pública como principal oponente al nazismo; pues bien, no estamos ante este supuesto, aunque el autor se muestre muy crítico con las memorias escritas del premier británico no es una trabajo revisionista sobre su figura. Uno puede pensar que si no es una «revisión» de la actuación de Churchill en la Segunda Guerra Mundial, entonces ¿qué puede aportarnos de nuevo esta obra que no conozcamos ya sobre Winston Churchill? La respuesta radica precisamente en ofrecernos la verdadera imagen de este personaje, alejada de todo halago desmedido, confrontada con la terrible realidad a la que se enfrentó Churchill, tanto a nivel interno en su país como en el desarrollo de su política exterior, acercarnos más al justo papel ejercido por Gran Bretaña durante la guerra y, para concluir, situar con sus virtudes y sus defectos la figura del viejo estadista inglés en el escenario del mayor conflicto mundial habido en la historia.

Hastings, además de haberse trabajado algunos de los archivos más importantes del mundo donde se recogen documentos relacionados con Churchill, ha contrastado muchas de las acciones decididas por este último con los diarios de sus más íntimos colaboradores. Importantes, y que pueden ser una buena baza para el futuro lector que quiera acercarse a la figura de Churchill, son los diarios de su Jefe de Estado Mayor Imperial, general sir Alan Brooke, los de su secretario personal, sir John Colville y, por último, sin despreciarlos como se ha hecho por parte de muchos historiadores, los de su médico personal, Wilson Moran. Ellos pasaron muchas horas junto al personaje y gracias a ello nos permite conocer una perspectiva diferente, más humana, de la figura de Winston Churchill. El autor, apoyándose en muchos de estos relatos, parece querer demostrar que el primer ministro británico pretendía de su nación y de sus combatientes mucho más de lo que la mayoría podía dar de sí. Aquella frase tan famosa que pronunció el propio Churchill puede servir de ejemplo para hacernos una idea del tema central de este libro: «La verdad es un tesoro tan preciado que había que protegerla con una escolta de mentiras». Churchill no contó en todo momento con el respeto y la confianza de su pueblo, pero elevó el campo de miras de este logrando que la conciencia pública viera en la contienda una guerra justa. Sin Churchill tal vez Gran Bretaña hubiese desistido de oponerse a la poderosa maquinaria militar alemana. Sus aspiraciones puede que estuvieran por encima de las posibilidades reales del país, pero su fuerza de voluntad, su carácter resolutivo y su poder de convicción sirvieron para conseguir que Gran Bretaña acabara la guerra entre las vencedoras. Como comenta Max Hastings, «fue el mejor actor en el escenario de los asuntos de estado que haya conocido el mundo».

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17 comentarios en “LA GUERRA DE CHURCHILL. LA HISTORIA IGNORADA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL – Max Hastings

  1. Urogallo dice:

    ¡ Gran verdad David !. Hatings tiene un pulso intenso a la hora de escribir.

    Espero que las editoriales se animen y nos regalen su historia de la guerra de Corea, por aquello de tocar algún conflicto distinto.

  2. Javi_LR dice:

    Archivos, diarios cruzados… Pinta bien el libro y me imagino que el rastreo de fuentes originales es más que importante, ¿no, David?

  3. Rodrigo dice:

    Armagedón me parece un libro formidable. Con respecto al libro reseñado, creo que el trabajo de documentación y la perspectiva humana con que Hastings presenta a Churchill lo hacen sobradamente atractivo. De todos modos, me pregunto si el subtítulo aquel de «la historia ignorada de la Segunda Guerra Mundial» proviene de la edición en inglés o es invención de editorial Crítica, que bien puede ser.

    Muy buena reseña, David. Es un libro que no dejaré pasar.

  4. Valeria dice:

    Realmente la impresión que tenemos los profanos (al menos yo) es que Churchill pertencecía a una casta de políticos que se ha perdido. Hombres con una profunda preparación, una gran cultura y con convicciones que estaban por encima de la utilización del poder en beneficio propio. También tuvimos aquí hace mucho tiempo gente así. ¿Es real esta imagen de Churchil? ¿O está todo mediatizado por su papel en la guerra? La versión idílica que la literatura y el cine han extendido de esa guerra ¿ha influído en la imagen que tenemos de Churchill?

  5. Chuikov dice:

    Aún no he tenido el placer de leer a Hasting, David. Tú, a tu ritmo de lecturas, esa sí que es mi asignatura pendiente, jeje.

    Me interesa lo que cuente el médico de Mr Churchill . ¿Tenía alguna enfermedad o achaque en especial? ¿Era muy quejica o era tan recio y sano como lo parecía por fuera?

    Saludos.

  6. Koenig dice:

    Interesante reseña David.

    Con respecto al libro, en la pila de pendientes desde Navidad, tengo ganas de leerlo, sobre todo porque aparte de la idea de Churchill estadista tengo desde hace tiempo -desde que leí sus memorias y sabiendo alguna cosa de la guerra- la imagen del Churchill publicista, porque ciertamente algunos sesgos se le pillaban claramente. Tengo mucho interés por conocer esos sesgos que no he pillado.

    A recomendar también el libro de Lucaks “Cinco días en Londres”.

    Un saludo.

  7. ARIODANTE dice:

    Libro que me atrae, y mucho, por lo que muy acertadamente cuentas de él, David, y por el personaje, que siempre me resultó terriblemente atractivo y al que admiro profundamente. Sólo he leído biografías de Churchill, y gran parte de sus discursos, (¡sólo con ellos ya me resulta un personaje increíble!) y tengo pendiente -para cuando sea mayor, supongo- su Guerra Mundial.
    En fin, no sé si como dice Valeria las imágenes que hemos recibido de la Guerra han influido o no en la percepción de este gran estadista, pero lo cierto es que hombres como él ya no los fabrican, o al menos, han desaparecido del mapa.

  8. David L dice:

    Hola a todos,

    Sí, por supuesto Hastings se ha trabajado las fuentes primarias, algunos de los archivos consultados han sido el British National Archive, el Churchill Centre, US National Archive, etc..entre otros. Como ves, aquí hay trabajo serio. Sin desmerecer los “papeles de Churchill”, es el propio Hastings el que comenta en su introducción que ha querido resaltar con mayor énfasis la impresión que la figura de Churchill causó en otros de sus contemporáneos, caso de sus generales, los propios soldados y la población civil, o los dirigentes soviéticos y norteamericanos.

    A mí me da la espina que el subtítulo “la historia ignorada de la IIGM” es producto de la casa, es decir, en la versión inglesa no aparece como tal. El título en inglés es “The Finest Years”.

    En cuanto a su salud, desde luego estamos ante un hombre que a pesar de su edad y lo poco que se cuidaba salió bastante bien parado de todos los achaques que padeció, entre ellos un infarto. Era un mal paciente, poco dado a reposar y a reducir su agenda por motivos de enfermedad. Siempre al pie del cañón.

    La historia ha sido muy justa con Churchill, nadie puede dudar de su valía como dirigente político-militar demostrado en el mayor conflicto que ha vivido la humanidad en toda su historia. Ahora bien, tampoco podemos obviar que era un ser humano, una persona con sus debilidades y defectos, como así lo refleja el autor, relatando algunas de sus locuras y errores de juicio, que fueron muchos y variados. Era un personaje con unos valores morales fruto de su contexto temporal, nació en el año 1874, ¡ahí es nada! Fue un hijo del Imperio Británico en su máxima expresión, y eso en cierta manera le marcó como político y como hombre. Él mismo se fue dando cuenta poco a poco que tras la guerra el mundo iba a cambiar de tal manera que nada volvería ser lo mismo para el Imperio. Pero en definitiva, todo esto no supuso más que una pequeña parte de la vida del viejo político inglés, su capacidad de decisión, su optimismo desbordado, su imaginación y su honestidad personal acabaron siendo reconocidos por el pueblo británico, aunque, durante esta larga travesía, existiesen momentos de flaqueza siempre consiguió no desfallecer. Todo un éxito dadas las circunstancias.

    Puede parecer repetitivo, pero la figura de Churchill representa el liderazgo sin fisuras, en un ambiente de depresión nacional, de desconfianza hacia la clase política británica, de humillantes derrotas de sus contemporáneos continentales, surge una figura que es capaz de capitanear una nación hacia la victoria dejando a un lado los intereses partidistas. Éste y no otro fue el gran triunfo de Churchill.

    Un saludo.

  9. Antonio dice:

    Buenas tardes:

    Pues anoté esta obra para posible lectura cuando alguien la anotó en el Foro. Sin embargo tras tener la suerte de verla reseñada por David L me he desanimado bastante.

    Parere que no hay nada nuevo bajo el sol sobre mi ilustre y admirado Churchill, ni fuente nueva, ni reflexión novedosa sobre el hombre: “” La respuesta radica precisamente en ofrecernos la verdadera imagen de este personaje, alejada de todo halago desmedido, confrontada con la terrible realidad a la que se enfrentó Churchill, tanto a nivel interno en su país como en el desarrollo de su política exterior, acercarnos más al justo papel ejercido por Gran Bretaña durante la guerra y, para concluir, situar con sus virtudes y sus defectos la figura del viejo estadista inglés en el escenario del mayor conflicto mundial habido en la historia.””

    Se trata de un libro caro de cerca de 900 páginas, con un subtítulo engañoso, que supongo no estará a la altura de otras biografías, ya añejas, de este hombre, aunque quizás de lectura entretenida y traducción acertada.

    Cortésmente.

    PS: ¿Hay algo nuevo sobre la capacidad directiva del protagonista, sobre su mano para elegir sus subalternos y equipos, sobre la confianza que depositaba en ellos o no, etc?

    PS: sobre la morbilidad de Churchill hay un trabajo muy bueno en la entrada de Churchill en el Foro Segunda Guerra Mundial, para su solaz.

  10. Clodoveo11 dice:

    Caro para los tiempos que sufrimos: 32 euracos. A ver si sale en bolsillo o lo ponen a precio de novena como a veces ocurre con tochos de Ariel o Paidós. Del autor ojeé Armagedón y me pareció que incidía en demasía en testimonios personales sin hacer excesiva reflexión; pero bueno, no leí el libro como para opinar en firme. De todos modos Churchill tampoco es que resultase un personaje excesivamente poliédrico como para ofrecer muchas sorpresas biográficas adicionales.

  11. Antonio dice:

    Es increible: es raro que un libro de 400 pgs. baje de los 24 euros= 4.000 pesetas. Yo comprendo que un libro trabajado, en el que el autor invierte varios años, incluso en el que para su escritura tiene que viajar, entrevistar, etc. valga eso y más. Pero lo curioso es que sea el libro que sea, y todos no llevan el mismo “gasto”, el precio es invariable. Si tu ves el número de páginas de un libro no tienes que mirar el precio para saberlo.

    ¿Alguien podría decir cuál ha sido el incremento medio porcentual del precio del libro en los últimos años, en la época euro, por ejemplo? Ni que fuera gasoil.

  12. David L dice:

    Bueno, Hastings ya avisa en el prólogo que este trabajo no pretende volver a contar toda la historia de Churchill durante la guerra, sino más bien ofrecer un retrato de su mandato más intimista, de ahí que haga mucho hincapié en recoger opiniones diversas sobre la figura del Premier británico enlazándolas con su actuación durante la contienda. Si en algo destaca este autor es precisamente en sus análisis tan detallado y crítico de las situaciones y de los personajes protagonistas de la IIGM, creo que ésta es una de la virtudes más destacada de Hastings. Tiene cierto toque periodístico que, en mi opinión, las hacen realmente atractivas para el lector.

    En parte, son unas contra memorias de Churchill, o al menos, pretende mostrar la cara menos amable, o simplemente mostrra la luz a algunas de las omisiones de éstas.

    En cuanto a la capacidad directiva de Churchill, Hastings, siempre a través de diarios y testimonios de oficiales que estuvieron bajo su mando, nos da a conocer la incapacidad de sus militares a la hora de oponerse a muchas de las decisiones de aquél, pero en descarga de estos últimos, mencionar que también se vieron incapaces de apoyar muchas de las iniciativas de Churchill. Si por los oficiales británicos hubiese sido, estos no habrían ofrecido batalla más que en las situaciones más favorables. Churchill, al contrario, era partidario de mantener el dinamismo operativo, aunque fuese en acciones secundarias que poco o nada podían alterar estratégicamente el devenir de la contienda. Su confianza en ellos no siempre estuvo a la altura de las circustancias. Valoró en su justa medida a su jefe de Estado Mayor Imperial, sir Alan Brooke y a Montgomery, también a Auchinleck, pero nunca encontró a su Wellington entre los mencionados.

    Un saludo.

  13. Ramón dice:

    “La Guerra de Churchill”, el título me suena a respuesta al libro “La Guerra de Hitler” de David Irving en el que se da una imagen humana y más normal de Hitler, incluso de líder débil e influenciable.

    Churchill para mí no sólo era un gran mentiroso, sino un gran manipulador y un antipático (no dicho por mí, sino por sus propias secretarias, que no le soportoban).

    Este señor rechazó numerosas ofertas de paz de los alemanes (Hitler consideraba a los ingleses un pueblo hermano) y no declaró la guerra a la URSS cuando éstos invadieron Polonia dos semanas después de los alemanes, incumpliendo su tratado con la nación polaca de protegerla. Por su cabezonería la guerra se alargó mucho más de lo normal y terminó haciéndole extraños aliados de cama (los comunistas, a los que odiaba).

    Estas cosas y otras muchas más conforman la historia verdaderamente ignorada que deberían de contar de la Segunda Guerra Mundial, pero seguirán en el fondo de los archivos secretos que aún almacenan y guardan celosamente los vencedores (creo que hasta el año 2017).

    Uno de los personajes de la historia más injustamente tratados, pero no por lo negativo, sino por lo bondadoso.

    Un saludo.

  14. David L dice:

    Hola,

    1) Es cierto, sin Churchill la IIGM, al menos para GB, habría acabado tras la ocupación de Francia, pero no fue así. Y no ocurrió porque Churchill se mantuvo firme en la idea de resistir a Hitler. Lo había pregonado desde su escaño parlamentario mucho antes de estallar la guerra y lo mantuvo una vez que entró a formar parte del gabinete de guerra. Si algo hay que alabarle a Churchill es precisamente su clara visión sobre lo que podía esperar a GB y a la propia Europa bajo dominio de los nazis.

    2) Polonia firmó un tratado de ayuda con GB(abril 1939) con la especificidad de ser puesto en marcha si la primera era atacada por una potencia extranjera, pero en realidad esa potencia extranjera tenía un nombre: Alemania. Así se hizo cuando en sep del 39 los alemanes invadieron suelo polaco. Dos semanas más tarde la URSS, con la excusa de proteger a las minorías ucranianas y bielorrusas, puso sus pies en Polonia alegando que ésta había dejado de existir como país independiente. Puede parecer una excusa deleznable, pero en ese momento podía tener algo de sentido para los británicos, además estratégicamente no era conveniente situar a rusos y alemanes como aliados frente a Francia y GB.

    3) Por otra parte, cuando se produjo la invasión soviética de Polonia, 17 de sep de 1939, Churchill no era el Primer Ministro todavía.

    4) Cierto que Churchill odiaba a los comunistas, lo demostró en la propia Guerra Civil española donde no dudo en situarse en contra de éstos. Ahora bien, para el político inglés en 1939 el verdadero peligro para la estabilidad de Europa, y en consonancia de la propia GB, no era Stalin, sino Hitler. Este último había ocupado en marzo de 1936 la Renania, en 1938 incorporó al Reich a Austria,y 1939 se engulló la totalidad de Checoslovaquia….no hay duda que Hitler suponía un peligro para las democracias occidentales y así lo detecto Churchill.

    Un saludo.

  15. Antonio dice:

    Buenas tardes:

    Ramón:

    Como queda reflejado en el libro de Colville, a éste le parecía, al principio, que Churchill era una persona atrevida, peligrosa y arrogante. Es verdad que trataba a algunos subalternos con rudeza -antipatía es demasiado ofensivo e incierto- sin embargo, dice Colville, que trataba a la gente sencilla y humilde con mucha consideración.

    Ese mentiroso, gracias a Dios, no aceptó, ni por asomo, una posible paz con Hitler, la que a la postre hubiera alargado la guerra y aumentado la tragedia humana.

    No declaró la guerra a la URSS cuando éstos invadieron Polonia dos semanas después de los alemanes, ni tampoco con el motivo del pacto Molotov-Ribbentrop, ni tampoco cuando se enteró de la ruptura del pacto Molotov-Ribbentrop, cumpliendo su palabra de tener buenas maneras hasta con el diablo, si fuera el caso que el diablo peleara contra Hitler.

    Por su cabezonería la guerra se acortó más de lo “normal” estando, por ejemplo, a favor del uso del arma atómica.

    Sí, terminó haciendo extraños aliados de cama (los comunistas, a los que odiaba y a los que medio mundo tenía en gran estima).

    No hay entre los ingleses motivo para abrir unos archivos que comprometan una figura tan ilustre, a lo mejor los abren en 2017 y no aportan nada nuevo. Ojalá estemos aquí, si Dios quiere, para verlo.

    Cortésmente.

  16. Toni dice:

    El libro me ha gustado mucho. Ya había leído los dos tomos de memorias de la 2Gm de Churchill hace años y creo que esta obra las complementa.
    Por otra parte no defrauda el título, Churchill, es el centro de toda la obra destacando aciertos y errores así como su fuerte personalidad. Me ha parecido un libro “diferente” sobre el conflicto.
    Respecto al personaje no seré yo quien lo juzgue. Se ha de estar en esas circunstancias y debe ser muy difícil tomar decisiones con tantos frentes abiertos. La cuestión de los ataques no realizados a los campos de exterminio es de las más peliagudas que para mí ensombrece la labor de los jefazos aliados…

  17. Yo dice:

    Churchill denunciaba a Hitler por su “agresiva política internacional”, lo cual no hacía más que producir carcajadas entre los alemanes, puesto que lo decía un personaje cuyo país había invadido, dominado y asesinado naciones enteras desde el siglo XVIII hasta el XX. Las oscura e inquietante hipocresía inglesa es algo que sacaba de quicio a los alemanes. Hitler y Goebbels (sobre todo este último, que poseía una inteligencia maravillosa) se frotaban las manos con la propaganda “democrática” de los aliados, siempre que podían se mofaban de sus argumentos vacíos, embusteros e hipócritas, y lo hacían público para evidenciarles. Alemania ofreció la paz a Inglaterra. Las primeras ofertas ofrecieron una especie de paz-empate, que ofrecían incluso una alianza militar con el imperio para el salvaguardamiento, la perpetuación y la seguridad de este. Hitler consideraba a la Iglesia Católica y el Imperio Británico como “pilares para el sostenimiento del orden mundial”. Para mi, fue un grandísimo error de Hitler. Yo habría arrasado Inglaterra hasta sus cimientos (como si hicieron los ingleses con Alemania, provocando millones de muertes). Churchill ha sido “justamente” tratado por la historia porque quedó entre los vencedores. Ese cínico e hipócrita borracho (según su médico, rara vez se le veía sobrio) realmente debería haber sido retratado como uno de los mayores criminales de la historia, un conspirador de guerra y el principal responsable de la caída del Imperio Británico (y como el mayor culpable del devorador capitalismo global que no está devorando hoy en dia). Es decir, que debería haber tenido su particular Nüremberg.

    El gobierno polaco en el exilio protestó ante el gobierno británico y cuando exigió explicaciones de porqué Gran Bretaña no había declarado hostilidades a la URRS como si hizo con Alemania, solo recibieron una palmadita en la espalda. Los polacos sufrirían otra traición al ser entregado su país a los rusos al finalizar la guerra.

    Para Inglaterra Hitler representaba un peligro, al igual que lo representaba Napoleon, Federico el Grande, la España de Felipe II, la Francia del siglo XVIII o la Alemania del Kaiser. No es un peligro moral, sino económico y cultural. Lo que no querían los ingleses es que hubiera una potencia que destacara en el continente y siempre han aplicado esa política hostil a lo largo de la historia. Es la arrogancia característica de los ingleses. Para nada lo hacen por conciencia moral (no puedo evitar descojonarme cuando escucho ese argumento a la hora de debatir sobre la “guerra justa” que se le hicieron a los alemanes), sino para mantener su poder y su influencia en el continente.

    Ese argumento es sumamente absurdo. Renania, Austria, Sudetes… Territorios que pertenecieron a Alemania antes del Tratado de Versalles o eran demográficamente germánicos. Todas esas “invasiones” (exceptuando el “engullimiento” de Checoslovaquia) fueron precedidas por referéndums populares en los cuales ganó mayormente el si a la anexión alemana. Chamberlain, presionado por el clan belicista de Churchill, se negó a ceder a las peticiones alemanas de abrir un corredor a través de Polonia para conectar el Reich a la provincia de Prusia Oriental, aislada territorialmente por culpa del Tratado de Versalles, y Alemania, provocada por la tozudez arrogante británica y la hostilidad polaca (sobre todo por esta última y el trato inhumano y salvaje que infligieron a las minoría alemanes en Danzing), tuvo que tomar cartas como cualquier nación soberana e independiente. Hitler no paraba de repetir, y lo demostraba renunciado a las provincias de Alsacia y Lorena y a las ex-colonias, que no tenía nada que exigir a Occidente. Sus miras estaban puestas en Oriente y en un enemigo mucho más peligroso y el cual si tenía pretensiones en el oeste: la URRS. La URRS desde 1939 invadió Polonia, los países bálticos, Rumania y Finlandia, y se ha desmostrado de forma documentadísima que proyectaba una invasión a enorme escala sibre toda Europa. Es increíble que un patán borracho a sueldo de los judíos (que era el único motivo por el que se negaba a aceptar las ofertas de paz de Hitler) haya sido alzado como héroe y no Adolf Hitler, que pudo haber evitado la desintegración de Europa a manos del capitalismo y el comunismo y haberle dado a la raza blanca la supremacía universal para la eternidad. Pero la historia, tarde o temprano, pone a cada uno en su lugar. Ciao!

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