HOMBRES DE MALA CORTE – Gregorio Salinero

HOMBRES DE MALA CORTE - Gregorio SalineroUno de los momentos clave tanto de la Historia Universal como de la Historia de España es el descubrimiento y la conquista de las Indias (un servidor piensa que se habla poco del impacto en las estructuras mentales que supuso el descubrimiento del nuevo continente, pero ese es otro tema). Tradicionalmente el mundo de las zonas conquistadas se ha presentado como unas regiones dóciles y sumisas a la metrópoli, salvo por anecdóticas revueltas. Pues este libro trata de poner estas revueltas en la consideración que se merecen, de sus motivos y aspiraciones, poniendo en contexto el mundo que se encontraron los descendientes directos de los conquistadores, ya nacidos en Ámerica y con una mentalidad propia que derivarán en el tiempo en una cultura criolla propia (el subtítulo del libro, Desobediencias, procesos políticos y gobierno de Indias en la segunda mitad del siglo XVI se ajusta bastante bien al contenido íntegro del libro). Su autor es Gregorio Salinero, discípulo de los hispanistas Bartolomé Benassar y Bernard Vincent (me viene a la cabeza un libro conjunto suyo que me descubrió aspectos que desconocía totalmente, como por ejemplo el arte mudéjar mexicano) cuyo trabajo se ha centrado básicamente en la investigación de los archivos de las Indias, de la que se derivan sus artículos/libros (esta obra se publicó originalmente en francés, su traductora, Manuela Águeda García Garrido aparentemente ha hecho un trabajo digno, según mis impresiones…) y permiten un acercamiento a la documentación más cercano para la mayoría de los interesados en este tema…

Hablemos de sus aspectos técnicos: El apartado gráfico se limita a tres mapas generalistas sobre  las zonas referidas en el texto principal y una serie de esquemas que básicamente tratan de personajes enunciados en el texto, siendo especialmente útil el esquema del proceso de investigación y de judicialización (pág.423) sobre el crimen de lesa majestad, que es el “crimen” tipificado por parte de la administración para estas revueltas, es un esquema que el lector debe tener presente a lo largo de su lectura de todo el libro, muy útil. Por lo que respecta a las notas a pie de página, la gran mayoría son citaciones de archivos siendo apenas el 15% (y siendo muy generoso, ya hablaré de ello) las que pueden ofrecer información complementaria útil al lector respecto al texto. Después del texto principal hay una bibliografía correcta para el  lector que quiera ampliar horizontes en algún aspecto y un índice onomástico (este resulta del todo imprescindible, dado las docenas de nombres que aparecen a lo largo del libro, el autor no avisa si habla de un personaje del que ya nos ha hablado, ya que el texto resultante habría sido excesivamente engorroso). Tal como el autor nos avisa en la introducción, en este libro no se habla del levantamiento de los hermanos Contreras ni de la rebelión de Lope de Aguirre, el hilo conductor del libro es el complot de Martín Cortés (el título original francés principal de este estudio es La trahison de Cortés) que se analiza en la ultima parte del libro. A continuación trazaré de forma generalista las características fundamentales de una “revuelta tipo” de las que se explican en este libro; tenga presente el lector de esta reseña que se trata de una construcción sintética y artificial, quizás en cada revuelta no hay todos los elementos referidos a continuación, así como hay elementos particulares que eligiré de forma arbitaria que no forman parte de todas las revueltas. Lo que sigue es un relato que busca captar las esencias fundamentales, el espíritu de los protagonistas y de su tiempo:

“…Había una vez un nieto de uno de los conquistadores hispánicos que se asentaron en una zona concreta de las Indias, a pesar de encontrarse en territorio aparentemente conquistado, hay episodios puntuales de incursiones violentas de indígenas que saben aprovecharse de la geografía (de hecho muchos de estos territorios definidos como conquistados no lo estarán realmente hasta bien entrado el siglo XVII), para actuar con más o menos impunidad. Con los años se ha sabido tejer una red clientelar entre grandes propietarios latifundistas, ordenes religiosas con sus áreas de influencia y caciques que controlan la población indígena de las encomiendas. La administración desde la península es ineficaz a la hora de dar garantías de seguridad frente a las incursiones indígenas, desde la colonia simplemente se tiene la constancia de que los ingresos vía impuestos propios van directamente a cubrir necesidades bélicas de la metrópoli en Europa, visto como un pozo sin fondo. Hay un odio respectivo entre los hijos de los conquistadores y los supervisores enviados desde la península, estos últimos titulados universitarios que ven por encima del hombro y con cierto desdén a la gente que tienen que gobernar, aunque ven sobre el territorio que queda mucha cosa por hacer, harán numerosos decretos pero sin dotar de recursos para hacerlos efectivos. La gente común que viene al nuevo mundo en busca de fortuna generalmente tiene que acabar trabajando como sirviente fiel de unos de los latifundistas. El punto de inflexión son la promulgación de las leyes nuevas (cuya publicación inmediata en 1542 no provocarán las revueltas de forma inmediata, estas se sucederán en los años siguientes) que establecen que las tierras conquistadas eran una encomiendo de segunda vida, es decir, que a partir de la tercera generación de los conquistadores tienen que pasar a formar parte de la tutela del estado, es decir, los descendientes y las ordenes religiosas han de entregar al estado todas sus posesiones y con los indios que habiten en ellas, puesto que así se garantizarán sus derechos a ser respectados y educados en la religión verdadera [a un servidor le recuerdan los juegos de trileros de los Reyes Cátolicos con Colón, pero eso es otro episodio que no tiene nada que ver con lo que nos ocupa…]. Esto significa para los descendientes de los conquistadores renunciar a su estilo de vida aristocrático, sus aspiraciones de futuro y la totalidad de sus posesiones que habían considerado su titularidad a perpetuidad este es el motivo de su revuelta. Los motivos que esgrimirán ideológicamente en la sagradas escrituras y el derecho canónico para  defender la legitimidad de la resistencia y el ataque a los emisarios del rey es que estos incurren en mal gobierno, por lo tanto se definen como defensores del rey, nunca se autoproclamarán reyes en su territorio puesto que además nunca tendrían el aval del Papa. Para los supervisores las revueltas son un crimen de lesa majestad contra el rey, puesto que ellos se consideran la personificación del rey mismo en estas tierras. Hay episodios en que habrá representantes asesinados, pero como digo los rebeldes nunca se erigirán como nuevas autoridades sobre el territorio, así a la larga serán aplastados militarmente por las fuerzas oficiales, para después ser investigados por su grado de participación en los actos subversivos. Dentro de proceso de investigación está el tormento, es decir, el uso de la tortura (en algunos casos los investigadores firmarán las actas ya que los investigados “están en tan lamentables condiciones que les impiden firmar”) para sacar conclusiones (otro instrumento de presión es negar una última confesión religiosa al detenido, así de tener algún pecado iría directamente al infierno, a veces se tomarán actas de esta última confesión religiosa para su uso en consideración civil) que definan los instigadores principales de cada revuelta (lógicamente se producirán algunas injusticias, puesto que en el proceso pueden actuar testimonios falsos que tuvieran cuentas pendientes o simple enemistad con los sospechosos, o para aspirar a algún reparto de los bienes del condenado) que serán ahorcados y sus cabezas decorarán la plaza mayor de las zonas declaradas en rebelión como escarmiento y futuro recordatorio. Serán requisadas por parte del estado sus tierras, incluso las propiedades familiares en la Península (de los muchos buscavidas castigados la administración descubrirá que en la península no tenían propiedad alguna). Por lo que respecta a los religiosos directamente implicados, normalmente se les ordenará un confinamiento severo en otro monasterio para el resto de sus vidas. Entre los sospechosos cuya participación en los actos no está clara (no hace falta decir que el estatus implicará mayor posibilidades de escapar con  vida) serán castigados con multas y con el exilio (a veces serán asimismo caldo de cultivo para futuras revueltas en la tierras que los acojan). Otra posibilidad es teniendo una condena relativa ir a la Península para pedir una revisión del proceso judicial (los jueces peninsulares generalmente desconfiarán del demandante, lo considerarán generalmente un acto de picaresca, y actuarán con cierto recelo; por otro lado también habrán injusticias por parte de los enemigos peninsulares de la familia del demandante). Para evitar futuras revueltas tenemos una aplicación irregular de la nueva legislación, buscando tiempos más tranquilos para su implantación…”

Sirva el párrafo anterior para que el lector tenga una sucesión de los hechos generalista. El libro empieza con una introducción, en que se nos habla de las revueltas como objeto de estudio de este libro, de su consideración por parte de sus protagonistas enfrente para calificar los hechos, para delimitar su gravedad así como su castigo. El texto principal está dividido en cuatro partes: La primera parte, Hombres de mala corte, se refiere en primer lugar a los avatares de un condenado, para definir después la situación de tierras mexicanas acabadas de conquistar, para finalizar mostrando las limitaciones que observan los inspectores coloniales sobre el terreno, donde se ven presentes las contradicciones de la política colonial, queriendo que cambien las cosas sin aportar recursos para ello. La segunda parte, El laboratorio de la monaquía, analiza la situación andina, que será la primera zona en rebelión. Servirá de modelo para los administradores coloniales para establecer pautas de respuesta y de represión para movimientos rebeldes futuros. La tercera parte, Las réplicas de la desobediencia, muestra las revueltas que inciden posteriormente en la zona andina, que aunque son de menor importancia, la pauta de resolución será igual de dura, ya que responde a la pauta de comportamiento fijada anteriormente. Finalmente aquí se hablará de los que buscarán una revisión de las condenas al otro lado del charco, pero serán pocos los que consigan su objetivo en la Península (aquí hay el caso paradigmático de una injusticia, un individuo que se llamará igual que uno de los rebeldes pero con diferentes profesiones, será ejecutado en la península a pesar de que documentalmente constaba que el rebelde en cuestión ya fue ahorcado en tierra americana). La cuarta y última parte está dedicada al complot de Martín cortés, se explica la situación familiar, la gestación de la revuelta, su aplacamiento y el proceso de investigación del mismo; se pueden observar el funcionamiento del proceso de investigación (con sus respectivas irregularidades) y sus posteriores condenas para servir de ejemplo “tipo” de estas revueltas. Finalmente, en su conclusión el autor define estas revueltas como ejemplo para la demostración de una centralización judicial (una ley y un rey) de un imperio, la fuerza de un sentimiento monárquico ganará con armas, jurídica y mentalmente sobre unos rebeldes, que a la larga despertarán una conciencia propia.

La descripción y el desarrollo del texto se realizan a partir del seguimiento de decenas de casos concretos particulares cuyo porvenir quedó registrado en los archivos de las Indias, así quizás el texto puede parecer al lector más anárquico de lo que resulta en realidad, puesto que a pesar de tener varias historias particulares el texto en sí se refiere finalmente a los aspectos ya predefinidos en cada parte, si bien el hilo conductor de todo el texto es su parte final, la rebelión de Cortés, aunque algunas veces la relación con este episodio parece cogido con pinzas. Vayamos brevemente a lo que menos me ha gustado del libro que nos ocupa: los mapas incluidos son correctos, sin embargo no aparecen todos los lugares citados en el texto principal. Si bien en él nos indican su orientación y nos podemos hacer una idea de “por dónde caen”, para un servidor es desaprovechar un recurso, aunque quizás el mapa resultante sería engorroso para el lector. Alguna de las notas que un servidor ha considerado útiles para el lector son simplemente enumeraciones de nombres con su destino, quizás el lector no las considere tan útiles… Quizás a alguien le cueste separar el grano de la paja, las consideraciones importantes están claramente definidas en el texto general en la introducción y las conclusiones, donde el autor hace un excelente trabajo de síntesis, pero a veces  el lector tiene la impresión de que en el texto principal se pierden entre tantos casos particulares algunas breves enseñanzas remarcables, pero eso siempre son aspectos opinables…

En definitiva, si buscan un libro que les hable de esas revueltas de segunda mitad del Siglo XVI en las Indias, en este libro encontrarán un estudio serio y competente, en que se habla de las situaciones de todos sus protagonistas, cómo surgieron problemas y cómo se ¿solucionaron? por ambas partes. También resulta un excelente trabajo de vaciado de archivos, acerca al lector el carácter humano de la documentación estrictamente oficial. En otro orden de cosas, si tienen inquietudes narrativas y están faltos de inspiración, muchas de las historias particulares (hay algunas rocambolescas del todo) que aparecen en este libro bien pueden merecer un relato corto o una novela histórica. Además, de la mayoría desconocemos documentalmente su final, aunque igualmente tienen bastante lugar para la inventiva más allá de la documentación estricta de la época sobre cada personaje que nos ofrece el libro…

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Una Respuesta a “HOMBRES DE MALA CORTE – Gregorio Salinero”

  1. Urogallo Dice:

    Más que interesante exposición, e interesante el tema. La constitución del poder español en América, y los desafíos a ese poder por parte de sus propios componentes.

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