HISTORIA DE LAS CRUZADAS – Steven Runciman

HISTORIA DE LAS CRUZADAS - Steven RuncimanHistoria de las Cruzadas de Steven Runciman, de Alianza Editorial, 2.008. 972 págs. más bibliografía, índice alfabético y árboles genealógicos de las monarquías.

Edición original realizada en 1.954 en tres volúmenes distintos: La Primera Cruzada y la Fundación del Reino de Jerusalén, El Reino de Jerusalén y el Oriente Franco y El Reino de Acre y las Últimas Cruzadas.

He leído esta obra de Steven Runciman, me ha costado casi 5 meses. Tanto esperaba de esta obra que al final me supo a poco. Se trata de una trilogía que estuve buscando durante años, pero estaba agotada. En última instancia se publicaron los tres libros juntos y me hice con ellos.

Me ha parecido un trabajo enciclopédico, las cruzadas, todas, desde el siglo X al XV; impresionante. Se trata de una obra descriptiva, más que otra cosa: para los acostumbrados a la profusión de explicaciones, interpretaciones y valoraciones históricas de los datos ésta no es su obra sobre las cruzadas, que se abstengan. Se trata de un repaso casi año a año, protagonista a protagonista, suceso a suceso, dato a dato.

El trabajo que se tomó el autor debió ser mastodóntico, pues recoge fuentes relacionadas con cada pueblo o región de las que habla: sirios, armenios, francos, teutones… ¡En su propio idioma! No se contentó con las traducciones que de esas obras había, sino que estudió esos idiomas y ¡«palante» con las fuentes originales! Un trabajo exhaustivo hasta el extremo; hasta el punto de que casi todos los párrafos tienen una referencia o nota a pie de página con una aclaración o anotación sobre la fuente. Todo un auténtico valor: un ramillete interminable de fuentes originales, la mayoría de la época de las que escribe o levemente posteriores. Sigue un perfecto orden temporal descriptivo de las cruzadas: la popular (año1.096); la alemana, que quedó en cruzada antijudía; la Primera Cruzada, primero en torno a Antioquía y luego hasta Jerusalén; la lombarda (1.100-1.101); la situación de España (escuetamente); la Tercera Cruzada, con Federico Barbarroja, Ricardo Corazón de León y Felipe II de Francia; los cruzados contra Constantinopla (Cuarta Cruzada); la Quinta Cruzada de Federico II, que recuperó los Santos Lugares sin derramar gota de sangre; la cruzada de San Luis, (1.249-1.254); y los últimos estertores.

La parte menos cuidada es cómo después de haber leído los 2 primeros «libros», casi 150 años «de cruzadas», para el autor sólo merece concluir que:

a) El reino franco de Jerusalén fue posible gracias a la desunión y a las rencillas del mundo musulmán.

b) La situación económica era precaria por la presión del entorno y la pobreza de la tierra.

c) Se hacía necesaria la llegada de nuevos cruzados para mantener el dominio político en el reino.

Una valoración pobrísima a tenor de lo dicho más arriba; para los que leyeron los dos primeros libros sin conocer el tercero sería una sorpresa comprobar que el autor se había tomado tanto trabajo para concluir tan poco. Quizás la explicación haya que verla en el desarrollo de la historia académica de los años 40-50, cuando interesaba bastante más la referencia a la certeza y el dato antes que la interpretación del mismo.

Echo de menos algo sobre el origen de las órdenes militares, algo sobre el medievalismo (el vasallaje, la hospitalidad, el feudo), y también sobre la guerra, pues aunque se citan «todas», apenas se explica nada de ellas, ni de las armas, ni de las formas –quizás algo sobre ciudades sitiadas, pero poco más-. Algo más encuentro sobre la impedimenta y los bastimentos y cómo se procuraban, pero sin exagerar; no profundiza sobre el cisma religioso Occidente Vs. Oriente más allá de repetir una y otra vez que «se querían mal»; no profundiza el tema de las herejías; nada sobre el pensamiento medieval. Todo lo cual es disculpable a tenor de juzgar una obra de los años 50 con las expectativas de un lector del siglo XXI; eso sí, un lector medio y lento, con humildad. Es posible que el autor tuviera limitado un tratamiento más amplio de estas cuestiones, por el espacio (más de 1000 págs.), o, simplemente, que no despertaran tanto interés en los ámbitos académicos de la época.

El libro tercero es diferente. Suelen sacarse más conclusiones en el texto, incluso hay un pequeño capítulo dedicado a las mismas. El capítulo de aquel último «El Fin de Ultramar» merece una mención especial: es estupendo, toda una lección sobre la organización del comercio y sobre la arquitectura religiosa y militar de la época. Se aportan las motivaciones que condujeron a los cruzados a esta aventura, las dificultades de su relación, el problema económico y las motivaciones de reyes, nobles, comerciantes, y nativos en todo el entramado.

Cada libro tiene una valoración particular de cada una de las fuentes utilizadas, y apéndice aclaratorios.

Y acabo como empecé: ya se sabe que en las cosas humanas más se decepciona quién más espera.

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92 Respuestas a “HISTORIA DE LAS CRUZADAS – Steven Runciman”

  1. Tasos Dice:

    Rotundamente de acuerdo con Antígono “Monoftalmo”. En rigor es un claro anacronismo; otra cosa es que se use en la ensañanza a niños y adolescentes para introducir al tema o en una conversación desenfadada. Y por ello no se es ni más ni menos patriota. No caigamos en “patrioterismos” que no patriotismos.
    Runciman focaliza el tema en aquel marco geográfico concreto, pero desde luego el título es, como poco, impreciso, como afirma JF.
    Malouf aporta una visión “del otro lado” pero sin erudición. Lo considera una agresión que triunfa en gran medida por la desunión.
    Saludos

  2. farsalia Dice:

    JF, ¿has leído el libro de Runciman? Porque realmente lo del conocimiento de causa hay que practicarlo… leyendo. Porque no hablamos de una obra cualquiera, escrita de cualquier manera, investigada de cualquier modo. Hablamos de una obra que es uno de los hitos de la historiografía medievalista, una obra que aunque escrita en los años 50 ha seguido y sigue siendo de referencia obligatoria. Y, como toda obra, tiene sus deficiencias, sus carencias (cincuenta y pico años son muchos…), que no empañan, ni de lejos, lo que ha significado y significa esta obra. Por tanto, que nos dediquemos a hablar de “tijera” en una obra que no merece en absoluto que se la trate de este modo, es para hacérselo mirar, o, como mínimo, templar bastante lo que se dice, sobre todo si es sin conocimiento de causa.

    Con lo cual, lo que te recomiendo es que la leas, te dejes de apriorismos sin sentido y valores un libro (éste, cualquiera) como lo que es, sin esas generalizaciones que tú mismo cometes y de als que tanto te quejas.

    Un poco de sentido común, por favor…

  3. Clodoveo11 Dice:

    Según la RAE Cruzada es una “expedición militar contra los infieles, especialmente para recuperar los Santos Lugares, que publicaba el Papa concediendo indulgencias a quienes en ella participaran”; oséase, que las Cruzadas pueden (o no, habría que debatir si lo son estrictamente) incluír las reconquistas hispanas, bálticas o pernambuquianas, pero lo que SI es seguro que incluyen, “especialmente”, las dedicadas a recuperar los Santos Lugares, que son a las que se refiere Runciman.

    Por otro lado, supongo que Runciman podría hacer lo que se le saliese de la boina, digo yo. Y leyendo su fenomenal libro no percibí anglofilia ni anglofobia por ningún lado. Crítico con las cruzadas y su desarrollo, pero sin caer en estridencias; aparte de que es una obra fundamentalmente narrativa y no interpretativa, y bajo este prisma cumple estupendamente su función.

    Y ya empiezo a estar un poco hasta las narices de menospreciar la labor de los historiadores anglosajones por el mero hecho de no incluír a España permanentemente en sus obras: España brilló en la historia mundial desde los RRCC hasta el final de los Austrias más o menos. Antes éramos del montón antiguo-medieval y después fuimos y somos caca de la vaca Ciriaca, pese a quien pese.

  4. Antígono el Tuerto Dice:

    La obra de Runciman es la OBRA (con mayúsculas) de referencia para todo aquél que quiera acercarse al tema de las cruzadas, describe al más mínimo detalle todas las cruzadas de Tierra Santa (las cruzadas por antonomasia, todas las demás se inspiran en ellas) y utiliza documentos medievales no sólo latinos, sino también griegos, armenios y árabes; Runciman ofrece la más amplia panorámica de las cruzadas desde todos los puntos de vista, no sólo el occidental (algo que Tyerman no hace, y él mismo lo reconoce). Decir que Runciman cortó o desdeñó algo por prejuicios nacionales es una crítica injusta desde mi punto de vista; Runciman es el referente del Historiador Medieval de las Cruzadas y de momento nadie le ha destronado.

  5. Tasos Dice:

    Clodoveo11; yo diría que España también tuvo su peso durante el denostado siglo XVIII; era la 3ª potencia naval y la 2ª colonial.
    El proceso de decadencia definitivo se iniciaría durante la Guerra de Independencia y las Guerras de Emancipación americana.

  6. Antígono el Tuerto Dice:

    Ahora repasando mis comentarios me he dado cuenta de que no he felicitado a Antonio por la reseña de uno de mis libros preferidos; así que aprovecho para enmendar mi error felicitando a Antonio por la reseña mientras hago penitencia cubriendo mi cabeza con ceniza y autoflagelándome mientras hago votos para partir a recuperar Jerusalén de los infieles ;-)
    Y una crítica a los traductores de esta edición, que en vez de selyúcidas hablan de seleúcidas, que aunque suene igual no es lo mismo.

  7. JF Dice:

    Efectivamente hay que practicarlo, y me da igual que tenga 5 años que 50. Los autores anglosajones (algunos) la mayoría son unos prepotentes e iluminados, y el “conocimiento de causa” lo tiene sabes donde… El libro que estamos comentando; no digo que sea malo. Estoy observando que se me malintrerpreta… lo que estoy diciendo es que no es (total) para las pretensiones, tiene mellas. Lo que no puede ser es que se jacte o vanaglorie, ya de entrada con el mismo titulo: Historia de la Cruzadas. No, eso así no es, el libro de marras con su autor incluido tiene deficiencias (el que no quiera verlo que no lo vea) o sea, el sentido común del que hablas el -autor lo torea-, pues se deja algunos toros sin torear.
    Como veo que no se me entiende, doy por concluido aquí mis comentarios. ¡Paso de polémicas! Habrá más ocasiones con los iluminados autores anglosajones, con toda seguridad.

  8. Schwejk Dice:

    Títulos de los libros de Runciman:
    A History of the Crusades: Volume 1, The First Crusade and the Foundation of the Kingdom of Jerusalem (Cambridge University Press 1951)
    A History of the Crusades: Volume 2, The Kingdom of Jerusalem and the Frankish East (Cambridge University Press 1952)
    A History of the Crusades: Volume 3, The Kingdom of Acre and the Later Crusades (Cambridge University Press 1954)

    Por cierto, nadie ha mencionado que también debería hablar de otras “cruzadas” como Sicilia, o toda lucha contra las antiguas y cristianísimas provincias y diócesis romanas de las Mauritanias, Cirenaica, Numidia, Egipto…

    JJSala, me parece que Asimov nunca tuvo intenciones de escribir una “historia universal”, esa fue una invención del editor, no que quisiera ofender a españoles, italianos, chinos, indios, sudamericanos, africanos, australianos, asiáticos en general, etcétera etcétera.

    Antigono el Tuerto: en efecto, un libro titulado “las cruzadas vistas por los árabes” puede que no sea muy objetivo, pero es que lo dice bien clarito en su título: “vistas por los árabes”. Por lo menos es sincero. No engaña a nadie con una supuesta objetividad que, reconozcámoslo, es muy poco frecuente en meros mortales.

    No termino de entender tanta inquina contra los historiadores anglosajones que ignoran nuestra historia patria… cómo nos ignoran los pérfidos Thomas, Payne, Elliot, Kamen, Lynch, Jackson, Gibson, Fraser, Brenan, Southworth…. bueno, no, mejor estos últimos los borramos, algún irlandés se me ha colado.

    Por contra, contamos con abundantes apellidos hispánicos entre los que nos han desbrozado la historia de las británicas islas, por ejemplo… umm… ¿alguna ayuda?

    Antonio, por cierto, buena reseña.

  9. Tasos Dice:

    Hombre, yo creo que hay que distinguir entre los historiadores serios, esforzados, sólidos, reconocidos y renombrados… -los que señala Schwejk y unos cuantos más- y los historiadores y aficionados en mayor o menor grado que pueblan editoriales tipo Osprey, Pen & Sword, Amber books, ¿Times Society Press? etc. e incluso entre estos hay honrosas excepciones.
    Y es evidente que los anglosajones llevan más tiempo acercando la historia al gran público, y eso unas veces sale bien, si no se pierde rigor, y otras regular o mal.
    Buen día.

  10. JF Dice:

    No iba a comentar (será ésta vez la última independiente de lo que se comente o no se comente, por lo menos aquí) pero ya que se emplea la expresión inquina hacia mis comentarios… El sarcasmo es hijo del sarcasmo y como tal es sarcasmo. Yo tampoco entiendo tanta inquina contra lo que comenta un servidor… Qué el libro tiene mellas, que no es “maquina total” y que el autor es anglosajón: CORRECTO. Estoy diciendo sólo lo que a lo mejor otros no se atreven a decir… Lo que si entiendo es que hay muchos seguidores de autores anglosajones, pues mira por donde un servidor es la regla a la excepción (menos mal que somos unos pocos y hacemos ruido) y lucho contra la visión “anglocentrista”, “anglosajona” de la historia que tiene muchos autores tanto británicos, como estadounidenses y demás periferia. O sea, no toleramos “imposición cultural” anglosajona y luchamos por evitar el “afrancesamiento” utilizo la expresión para que se me entienda más facilmente, aunque algún seguidor anglosajón se me enfade. Critico y criticaré, ya lo he dicho otras veces, a los autores no por que sean anglosajones sino porque su visión de la historia anglosajona es muchas veces patética y nos quieren enseñar al resto de los mortales: Historia a su modo y semejanza.
    Queda claro.

    Saludos.

  11. farsalia Dice:

    En fin, que opinar es gratis, aunque sea sin fundamento, quedémonos con esa postrera reflexión.

  12. Antonio Dice:

    Bunas tardes:

    Expreso mi gratitud por sus felicitaciones que son muy inmerecidas, más aún al lado de comentarios de tanto nivel cómo los que he leído aquí, y por lo indulgentes que fueron Vds. cuando leyeron “que le vamos a ser” y no dijeron nada: quise decir “que le vamos a hacer”.

    Respecto al libro se recogen dos conclusiones claras, si Vds. me lo permiten: i) “La Historia de las Cruzadas” es un libro magno e imprescindible de un autor irrepetible, cuya calidad no puede ponerse en duda. Independientemente de parecernos a cada uno más o menos ameno o no; ii) que está escrito en un estilo narrativo-explicativo poco dado a las interpretaciones. Personalmente yo no percibí anglofobia ni anglofilia en la obra, y en cuanto a que el autor es pro-bizantino (es una forma de decirlo) pues yo diría que con muchos matices puede que sí.

    Respecto a los temas que han salido a relucir: i) los autores anglosajones nos pueden merecer opiniones diferentes (faltaría más), todas respetables, pero generalizar con las críticas no parece que sea muy sano para aprender. Y JF: Vd. puede abandonar su participación en este hilo, pero no por el motivo que aduce: si está convencido de sus afirmaciones pues fundaméntelas y convénzanos –he estado buscando una conversación de este tenor en Hislibris, creo que en Biblioteca de Historia de España, y no la he encontrado, cuando aparezca la citaré; ii) el tema del nacionalismo relacionado con las denominaciones de lo español, etc. es un tema muy controvertido, mucho más que las razones que expresamos para estar de acuerdo o en contra, y en él han sido Vds. muy comedidos. Ya saldrá por otro sitio.

    León Bocanegra: ¿Runciman o Tyerman? Los dos, quizás Tyerman mejor para una lectura “más sencilla”.

    Pido disculpas por mi atrevimiento con este comentario y con esta reseña. Muchas gracias.

  13. Antonio Dice:

    JJSala y Lacedemonia:

    En tiempo estuve buscando la procedencia del nombre de familia Monterde, que aparecía relacionado con D. Pedro Ruiz de Azagra. Lo que había leído en internet aparecía sin citar las fuentes y relacionaba ambos con la toma de Albarracín a los musulmanes.

    Resulta que en el libro de Raciman se cita la Orden del Temple como fuente suministradora de oficiales-administradores -supradictas- de los bienes señoriales o de realengo de las nuevas tierras conquistadas; justo este comentario es el que aparece en internet relacionado con Pedro Ruiz de Azagra y con los Monterde. Por eso pedía su ayuda para aclarar si ciertos monjes templarios así llamados actuaron en la toma de Albarracín (o quizás Valencia).

    Agradecidamente.

  14. farsalia Dice:

    Lean a Runciman, señores, léanlo; disfrutenlo, saboreenlo, tómense su tiempo si así lo deciden, pero ténganlo cerca cuando quieran leer sobre las Cruzadas, las Vísperas Sicilianas o la caída de Constantinopla. No se arrepentirán…

  15. Antígono el Tuerto Dice:

    Estamos un poco tiquismiquis con las cruzadas sicilianas, bálticas o hispánicas; cierto que Runciman hace breves menciones a ellas (las bálticas no salen) pero es porque él se centra en las Cruzadas por antonomasia, las de Tierra Santa y describe la situación en Palestina, Bizancio y el mundo árabe muy bien y en gran profundidad, además de los reinos de Armenia o Georgia que en otras obras ni siquiera aparecen.
    Si quieren saber más de la Reconquista o de Sicilia lean a Tyermann que dedica espacio a estas “cruzadas” y digo entre comillas porque Tyermann manifiesta sus reparos a la hora de denominarlas cruzadas de pura cepa, a diferencia de las de Tierra Santa.
    Pero sigan la recomendación de Farsalia lean a Runciman sin prejuicios, que es un gran medievalista, de los mejores que han existido.

  16. Lacedemonia Dice:

    Antonio, existe una controversia acerca del modo en que Pedro Ruíz de Azagra se hizo con Albarracín, pero practicamente Lacarra es la única voz autorizada que defiende que fuera por conquista. En realidad pesa más que ocurriera pacíficamente. En cualquier caso es seguro que no se puede encuadrar eso en una cruzada. Una bula papal habría quedado datada de tal modo que la controversia no existiría.

    Por las mismas causas no puede afirmarse que templario alguno participara en esa improbable toma de Albarracín. Por esa época el Temple apoyaba a Alfonso II de Aragón en la toma de plazas en las inmediaciones del Guadalope, pero Azagra tenía más bien poco que ver con Aragón, habiendo estado vinculado a Navarra, por supuesto, y sobre todo a Castilla. De hecho a Aragón le sentó como una patada en los cataplines que Albarracín quedase fuera de sus planes.

    Por lo demás, como ya te dije antes, en la conquista de Valencia habría que hablar de Pedro Fernández de Azagra, puesto que Pedro Ruíz de Azagra llevaba ya bastante tiempo muerto. Esa sí es cruzada por bula papal.

  17. JF Dice:

    Gracias Antonio por permitirme la intervención. Vamos a ver: la obra de Runciman como digo más arriba (es buena-lo reconozco-), pero también digo que no es TOTAL, como intentáis convencer. Por qué, pues porque el autor se deja fuera cosas, entre ellas a los españoles en Tierra santa y a sus cruzadas en tierras hispánicas, -habla de ello de modo parco e incompleto, para un servidor es más que suficiente, además se deja otras, y, se centra mayoritariamente en Tierra Santa, pues muy bien para el autor y sus “fans”. Fíjate que sencillitas son mis conclusiones.
    Cuando hablo de autores anglosajones me refiero mayoritariamente a los que cuando habla de España o escriben de su historia y hechos emplean o utilizan las “tijeras”, o escribe los que les interesa a sus propositos, y encima nos quieren enseñar historia. Ya lo iremos viendo poquito a poco: hay autores y libros. A la mayoría de vosotros os gusta los autores anglosajones, pues muy bien. A un servidor muy pocos. Por ejemplo: J.J. Elliott, trata bien a la historia de España y sus hechos, sin embargo Henry Kamen mira que es malo.

    Un saludo.

  18. Urogallo Dice:

    Yo estoy con JF, y me parece muchísimo menos importante la cuestión de si existieron otras cruzadas ( También olvida el muy truhán las cruzadas suecas contra los rus, seguramente.) que la evidencia objetiva de que no tenía ni idea ( Ni le importaba, muestra de su falta de afán de totalidad) la participación de los reinos ibéricos ( Seguro que algún Portugués también pasó por allí) en las Cruzadas.

    Luego será el mejor que ha existido, pero bueno, en el país de los ciegos…

  19. JJSala Dice:

    Y no olvidemos que “El Capitán Trueno” participó en la tercera cruzada, junto a Ricardo Corazón de león, en la toma del último bastión árabe en Palestina.

    Mas genuíno representante ibérico no podemos encontrar en toda la historia de las cruzadas.

    Hacen ustedes gala de una “intelectualidad” tan elevada, que olvidan lo más obvio. J…r.

    Saludos

  20. farsalia Dice:

    ¿Total? ¿Quién dijo total? A ver si leemos bien los mensajes que se escriben por favor, y a ver si se redactan mejor otros, ya puestos…

    Repetir lo que antes ya se ha dicho es ya aburrido, así que no insistiré más, y menos sobre las “tijeras” y el famoso “conocimiento de causa”. En fin, Pilarín…

  21. Schwejk Dice:

    Farsalia, Antonio, Antigono, de mayor quiero tener vuestro saber estar y ser como vosotros (bueno, sí, pero no todos a la vez, que ya me es difícil encontrar pantalones de mi talla). Evidentemente aquí discutimos de cualquier cosa menos de Runciman y sus libros.

    JJSala, de nuevo no estamos de acuerdo. Sí, es cierto que el Capitán Trueno (nombre real, Arnulfo Fernandez, ascendencia mozárabe con ínfulas de godo) conocía íntimamente a Ricardo I, posiblemente sea el sujeto al que éste dedicó varias enigmáticas chansons en occitano. Pero no hay ninguna prueba de que sus encuentros se realizasen en Tierra Santa. Pese a que en las crónicas de Ambrós, Mora y demás transcurren por todo el globo entonces desconocido (incluyendo Vinland y más allá de las Molucas) nada nos cuentan de Tierra Santa, sólo de oídas. Por otro lado Sigrid de Thule, lo siento, amigos, no existió nunca, fue sólo un recurso al amor cortés, tan típico de la época, pues ya sabemos todos que por entonces Thule era republicano y se regía en el Allthing. Goliath sí tiene acreditada su existencia histórica, su rastro arqueológico es fácil de seguir, muy parecido al de Obéllix, con grandes osamentas del maravilloso cerdo patanegra medieval, que atestiguan el rastro de sus aventuras por todas partes menos, snif, Tierra Santa. Crispín terminó sentando la cabeza y haciendo unas notarías, posiblemente fuera el que redactara el Carmen Tonantoris, la crónica latina en la que se inspiró Mora para su creación posterior.

    Pese a los estragos que causaron nuestros tres personajes por todo el Islam, Runciman ni los menciona, posiblemente porque no encontró rastro suyo en el Mediterráneo Oriental. Otra muestra de su prejuicio antiespañol y de sus intentos de menospreciar nuestra cultura. Ale, ya me he desahogado.

  22. Urogallo Dice:

    Y aun así….

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01372731900248728755024/p0000001.htm

  23. Antígono el Tuerto Dice:

    ¡Ayyyy! Pobre Runciman, si levantase la cabeza y supiese que había pasado de largo la saga gloriosa del Capitán Trueno.
    Bromas aparte; Runciman no ignoraba la Historia de España o de los reinos hispánicos, lo cierto es que escribió un libro sobre las Vísperas Sicilianas que es un referente mundial en el tema; y SÍ habló de los españoles en las cruzadas, menciona a la colonia mercantil catalana de Acre y Tiro, a la expedición aragonesa a Tierra Santa, al cardenal Pelayo en Egipto y a la Compañía Catalana en los Balcanes…todos estos aparecen en el libro, totalmente documentados…así que me parece injusto decir que obvia el tema.
    La verdad es que vaya polémica que hemos montado por éste libro.

  24. farsalia Dice:

    Polémica innecesaria, desde luego… Runciman rules!

  25. Urogallo Dice:

    ¿Y que sería de nosotros sin polémicas?.

    Y por cierto, es que si no menciona al Cardenal Pelayo en su pifia egipcia, apaga y vámonos. ( Aunque este contaría más bien como subdito del Vaticano, ya que no representaba a su nación de origen).

  26. JJSala Dice:

    Schwejt:

    ¿Qué clase de bellaco sois vos?. ¿Qué orate mentiroso os ha inspirado tan obscena crónica?. ¿Alguien quizás que comparte vuestro nombre?.

    EL Capitán Trueno de quién me precio conocer su vida mejor qe ningún perverso cronista, tal como esos Ambrós y Mora, dos malandrines sin duda; era de la más pura estire hispano-goda,hijo de Pere de Besalu y siendo su nombre bautismal Arnau de Besalu.

    ¿Cómo os atrevéis a negar la existencia de la aguerrida y bella Sigrid, la de blondos cabellos y glaucos ojos? .

    Dejad que os refresque la memoria.

    El hercúleo y bonachón Goliath y el gentil Crispín, los magníficos y entrañables compañeros del Arnau de Besalú, acabaron su vida en Tenochtitlan, sacrificados por los mexicas en el altar de Quetzacoalt, arrancado su corazón en vida y devorados después por aquellos salvajes caníbales.

    El Capitan, mi capitán, junto con su amada Sigrid, hubo de partir de aquellas salvajes tierras, con el corazón destrozado y sin poder dar cumplida venganza de la cruel muerte de sus amigos.

    Ello le sumió en la desesperación y trás muchas visicitudes, acabó volviendo a la tierra de sus padres, donde, a la muerte de éstos, heredó el condado de Besalú.

    Sigrid, la bella y dulce Sigrid, tras infructuosos intentos de hacer olvidar al Capitán tan dolorosos recuerdos, decidió partir hacia sus heredades en las umbrias y frías tierras del Norte, donde casó con un miembro de la nobleza vikinga y con quien tuvo dos hijos, al menor de los cuales llamó Arn, en recuerdo de su gran amor.

    Este Arn fue conocido como Arn de Ghotia y con el tiempo tuvo destacado protagonismo como miembro de la tropa templaria que sucumbió a Shala Ad Din, en los últimos extertores de los reinos cristianos de Ultramar.

    Hasta aquí mi crónica verdadera y que caiga la maldición sobre aquellos que se atrevan a contradecirla.

    Jean Jacques de la Salle, conde la Salle y de Besalú.

  27. farsalia Dice:

    Hostias, Pedrín…

  28. Antonio Dice:

    Buenas tardes:

    Lacedemonia: algo hay por la red; he encontrado con su ayuda un documento de José Manuel Latorre Ciria, en el que habla de la polémica sobre si hubo lucha o no por el “Reino de Albarracín” (cruzada es claro que no). Parece más cierto que D. Pedro Ruiz de Azagra lo obtuvo pacíficamente. Para ello se aprovechó de ser señor Navarro y de un acuerdo del Reino de Navarra con el de Aragón hecho en Sangüensa en 1.168 que reprimía la agresión “entrambos”.

    Respecto a lo que busco, los Monterde no aparecen, siendo muy interesante el dato de las otras familias que sí poblaron Sta. Mª de Albarracín: Ocón, Marcilla, Santa Croche, Oñate, Echaurri, Navarro, Segura,… Monterde tampoco pudo ser “supradicta” templario, entre otras cosas, por la ausencia de cruzada.

    Este documento se llama Hª de Albarracín y me parece muy documentado.

    Atte. agradecido.

  29. Antonio Dice:

    Bueno, bueno:

    Schwejk: ¿pero cómo va a querer Vds. parecerse a mí si todavía no he pillado lo del Capitan Trueno?, que, por cierto, no viene en el índice onomástico (JJSala).

    Los siguientes correos también me he perdido un poco.

  30. JJSala Dice:

    Antonio.

    Lo del Capitán Trueno es una broma que me he permitido y que Schwjt ha seguido.

    Se trata de un personaje de un comic español de los años 50 y 60 del pasado siglo, creado por Victor Mora y Ambrós y que tuvo gran repercusión popular en aquella época.

    Saludos y disculpas por bromear con tema tan serio.

  31. JJSala Dice:

    P.E.

    La Sigrid y el Arn que menciono son dos personajes de la “Trilogía de las Cruzadas” de Jan Guillou.

    Esta novela está reseñada en este foro.

  32. javi Dice:

    En varias ocasiones hablais de España e Inglaterra, creo que es un error ya que España equivaldria a Gran Bretaña y no a Inglaterra.

    Por ejemplo la anecdota que se cuenta ese niño que va a una escuela en Huelva i dice “yo soy ingles vosotros soys lso extrangeros” podria traducirse por un ” yo soy castellano, catalán, basco, etc. vosotoros soys los extrangeros…

  33. Antígono el Tuerto Dice:

    De acuerdo javi España debe equipararse a Gran Bretaña no a Inglaterra, es un defecto típico de los españoles que no nos hemos enterado que ya no existe el reino de Inglaterra como no existe el reino de León.
    Pero al referirnos a España en la Edad Media nos referimos a un término geográfico más que político…que entonces no existía.

  34. Antonio Dice:

    Buenas tardes:

    Javi: no compare Vd., Inglaterra ha sido una nación en toda regla.

    Curioso e ironico articulo de Don Arturo Perez-Reverte en el XLSemanal que nos ha regalado Balbo en el foro:

    Las 17 Navas de Tolosa.

    No se cansa uno de aprender. Crees como un idiota que conoces todos los palos del registro, y los lectores demuestran que van siempre por delante de ti. Por eso teclear esta página me resulta tan instructivo. Por los rebotes. Tal es la razón de que hace unas semanas les contara que, aunque me es imposible responder a las cartas que llegan, leo hasta la última de ellas con el máximo interés. Aprendiendo de nosotros mismos.

    Algunos de ustedes recordarán que hace poco hablé de las Navas de Tolosa: la carga de los reyes de Castilla, Aragón y Navarra contra las tropas almohades de Al Nasir. Batalla decisiva, dije, que apenas figura ya –o no figura en absoluto–, en los libros escolares. Quien me lee sabe que el arriba firmante tiene días gamberros, pero las cosas se las curra. Para eso está la biblioteca. A Las Navas nunca me habría atrevido a ir sin refrescar los clásicos: Ambrosio Hici, el texto fundamental de García Fitz, los dos volúmenes de Lago y González, la espléndida reconstrucción de mi compadre Juan Eslava y media docena de cosas más. Quiero decir que no improviso esas cosas, vamos. No las saco de Wikipedia.

    Pero oigan. El retorno postal del artículo ha sido interesantísimo, porque el conjunto de cartas es asombroso. Aquel 16 de julio de 1212, fecha en cuya importancia coinciden todos los historiadores del mundo, hasta los guiris, me enfrenta a una triste radiografía de lo que somos y de lo que nos negamos a ser. Las cartas que agradecen la referencia histórica, las que sugieren libros o aportan opiniones y datos, han sido numerosas. Aunque lo fascinante, esta vez, es el modo en que lectores de buena fe, en cartas inteligentes, respetuosas y documentadas, reaccionan ante los detalles de la historia que yo contaba. Todos, sin excepciones, en función de su localización geográfica: la comunidad autónoma, la ciudad, casi el pueblo de cada cual.

    El conjunto es desolador: diecisiete versiones distintas. Sabemos que ciertos detalles de aquel suceso aún son debatidos por los historiadores, y que la unidad lograda ese día iba cogida con alfileres; pero el hecho indiscutible, y ejemplar, es que tres reyes españoles batieron juntos en Las Navas al ejército almohade. Es lo que, sencillamente, yo destacaba en el limitado espacio de folio y medio. Sin embargo, dos lectores leoneses de buena solvencia, picados por que el artículo mencionase la ausencia histórica de tropas leonesas en la batalla –pues, efectivamente, el rey de León no estuvo allí–, me escriben para dejar claro que Las Navas no fue tan decisiva como se dice, que el rey Alfonso VIII de Castilla era –uno lo sentencia expresamente– «un verdadero miserable»; y que si los leoneses aprovecharon el trajín para tomar algunas plazas ocupadas por Castilla, sus motivos tenían. Cosa que, por cierto, no negaba el artículo. Otro profesor, navarro y con prestigio universitario, lamenta que no se destacara en el texto «al verdadero protagonista de la batalla», el rey Sancho VII de Navarra; monarca al que, desde una opuesta óptica castellana, otro lector, burgalés, califica como «rey turbio y poco de fiar». Por supuesto, el papel en Las Navas de Pedro II de Aragón –«el monarca catalán Pere II», matizan desde Tarragona con toda la seriedad del mundo– varía de unas cartas a otras: de «rey caballero» a «oportunista aventurero». Tampoco falta quien rebaja la importancia del enemigo, Al Nasir, que no suponía, sostiene, amenaza para el mundo cristiano, por lo que «habría dado lo mismo que lo derrotaran o no». En lo de quitar méritos tampoco zaguea un lector aragonés, que pone al rey castellano de vuelta y media, afirmando que la fama de la batalla se debe a un proceso de manipulación y propaganda organizado a medias por Alfonso de Castilla –«Guerrero mediocre, derrotado en Uclés»– y el arzobispo Jiménez de Rada.

    Y ojo. Esos que cito son los doctos: gente respetable por su cultura y argumentos. En otros niveles, imaginen el percal. Ahí entran a saco lectores más elementales, incluidos algunos que blasonan, osados, de su ignorancia. Uno me reprocha que llame moros a los moros, otro confunde almohades –que eran norteafricanos– con andalusíes, y otro, desconociendo que la palabra Hispania la usaban los romanos, critica «que hable de tres reyes españoles cuando en 1212 España todavía no existía» y propone el delicioso término «reyes de naciones ibéricas». Incluido el pobre indocumentado –joven me temo, con la gravedad que eso implica– que afirma, en correo electrónico, que Diego López de Haro, que mandaba la vanguardia cristiana en la batalla, «no era vasco, pues es mentira histórica que los vascos defendiéramos nunca otra cosa que nuestra independencia de Castilla».

    Todo lo cual confirma, una vez más, la vieja sospecha: España no tiene otro problema que nosotros. Los españoles.

  35. Antígono el Tuerto Dice:

    Muy bonito el artículo de Arturo, pero eso no quita para que la Península Ibérica de entonces (por mucho que le pese a Pérez-Reverte) no era un sólo estado, sino múltiples reinos que, a veces, se unían contra un enemigo común. En ese caso los almohades.

  36. Antonio Dice:

    Buenas noches:

    A D. Arturo no le pesa. Lo que dice es que hay continuidad en la definición del sitio y del contexto de España desde Roma, al menos, otra cosa es que no hubiera unidad política.

    Y esa matización se la hacen los que el considera más indoctos.

  37. Antígono el Tuerto Dice:

    Bueno, en el concepto de Hispania se incluiría la actual Portugal también, no se refiere exclusivamente a España.

  38. miguel avila Dice:

    buen dia a todos los que leen y han leido esta pagina y sus comentarios quiro saber si alguno de ustedes me podran despejar esta duda: para los españoles en la epoca de las cruzadas que paises estaban al oriente? por su atencion muchas gracias. su amigo miguel avila

  39. Antígono el Tuerto Dice:

    ¿Cómo que qué países estaban al oriente?, pues los mismos que ahora, Siria, Palestina, Egipto…que yo sepa los continentes no han cambiado.

  40. LOS EJÉRCITOS DEL CIELO – Jay Rubenstein » Historias especializadas » Hislibris – Libros de Historia, libros con Historia Dice:

    […] relatado desde vertientes puramente narrativas como la de Steven Runciman en el primer tomo de su Historia de las Cruzadas (Alianza) o en actualizaciones como la de Christopher Tyerman en Las guerras de Dios (Crítica), […]

  41. jose alcaraz cano Dice:

    Buenisimo tuve ocasion de leerlo pero la Version de los 3volumenes en 1 u
    na obra de arte matricula de honor

  42. Perico Dice:

    El termino Cruzada surgió en relación con la conquista de las Tierras Santas a manos de los musulmanes en Oriente Próximo. A partir de ellas se extendió el término Cruzada a toda lucha contra los “infieles”, como la de España o como la de los teutones en el este europeo, o como se le llamó a lucha contra los ctaros la cual también fue califícada de “Cruzada”. Deneríais saber antes el origen del término antes de llorar porque no se nombre a España, que al fin y al cabo, fue un escenario bélico que tampoco es comparable al de Oriente. Disfrutar.

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