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El pequeño Pataxú, Tristan Derème

Prólogo
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Aristarcos



Registrado: 27 Feb 2018
Mensajes: 6

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 2:09 pm    Tí­tulo del mensaje: Prólogo Responder citando

PRÓLOGO -1

En un lugar impropio de hombres, alejado de las casas, expuesto y yermo. Allí erigieron el hogar del dios. Hasta el alto acarrearon las formas sagradas, el tocado de cuernos, las rocas y puntales. En la colina levantaron su lugar santo. No era construcción destacada, más bien un aprisco techado, de paredes combadas sobre sí en un amago de cúpula, que apenas destacaba entre el pasto alto.
Ese día llegaron nubes tronadoras, descendió el aire belicoso desde las montañas y, al anochecer, el cielo todo se abrió sobre la tierra. Crujían los huesos del chozo de piedras ante el embate del mal viento que bramaba fuera. Lloraba el mampuesto de los muros la lluvia que descargaba la tormenta.
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Nausícaa



Registrado: 29 Oct 2011
Mensajes: 5892
Ubicación: Con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 3:16 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Laughing Laughing Laughing Laughing Y nadie sabe quién lo ha escrito, ¿verdad?

Me parece un inicio estupendo.
_________________
Somos el tejido del que están hechos nuestros sueños. (W. Shakespeare)
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KEMENTERIO



Registrado: 28 Jul 2013
Mensajes: 2368
Ubicación: Desubicado

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 3:17 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Hassah???
Muy vikingo me parece...
_________________
Sin maestros la vida desaparecería en la tierra en tres años... ¿O. Era sin abejas?

http://cordojo.blogspot.com.es/
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Likine



Registrado: 11 Ene 2009
Mensajes: 3018
Ubicación: Cerciópolis Ventosa

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 4:31 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Ah, ese aedo hiperbóreo que tan bien sabe pellizcar las cuerdas del kantele, mientras su trágico treno se enrosca en el aroma acre de las brasas que hienden lo oscuro en el hogar de los hombres! Wink ¡ Y qué bueno que es ese vate norreno, oyes!
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«Si quieres llegar rápido, camina solo; pero si quieres llegar lejos, camina acompañado.»
Proverbio masái.


Ultima edición por Likine el Vie Mar 16, 2018 4:33 pm; editado 1 vez
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akane



Registrado: 05 Nov 2013
Mensajes: 3058

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 4:32 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Se ve que le entró morriña concursil...
_________________
No solo me gusta ser diferente de los demás, sino que odio los momentos en que dejo de serlo.
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Ricardo Corazón de León



Registrado: 28 Ago 2012
Mensajes: 2590
Ubicación: En la selva

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 4:59 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Como prólogo de un relato de vikingos o saga de ellos me gusta mucho, pero como prólogo de la antología... pues... Rolling Eyes
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¡Estoy horrorizado! No sé si el mundo está lleno de hombres inteligentes que lo disimulan... o de imbéciles que no se recatan de serlo. M. Brickman.
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INIGO



Registrado: 01 Sep 2010
Mensajes: 12635
Ubicación: Reyno de Navarra

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 5:39 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Me gusta Very Happy
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http://elpuentelejano.blogspot.com.es/
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Nausícaa



Registrado: 29 Oct 2011
Mensajes: 5892
Ubicación: Con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 5:40 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Ricardo Corazón de León escribió:
Como prólogo de un relato de vikingos o saga de ellos me gusta mucho, pero como prólogo de la antología... pues... Rolling Eyes


Habrá que ver cómo continúa. A mí me gusta el tono
_________________
Somos el tejido del que están hechos nuestros sueños. (W. Shakespeare)
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Aristarcos



Registrado: 27 Feb 2018
Mensajes: 6

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 5:55 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Se trata tan solo de un divertimento; quisimos, los que no escribimos este año, narraros a seis manos nuestras vicisitudes como jurado.
Aquí completo:


PROLOGO


En un lugar impropio de hombres, alejado de las casas, expuesto y yermo. Allí erigieron el hogar del dios. Hasta el alto acarrearon las formas sagradas, el tocado de cuernos, las rocas y puntales. En la colina levantaron su lugar santo. No era construcción destacada, más bien un aprisco techado, de paredes combadas sobre sí en un amago de cúpula, que apenas destacaba entre el pasto alto.
Ese día llegaron nubes tronadoras, descendió el aire belicoso desde las montañas y, al anochecer, el cielo todo se abrió sobre la tierra. Crujían los huesos del chozo de piedras ante el embate del mal viento que bramaba fuera. Lloraba el mampuesto de los muros la lluvia que descargaba la tormenta

La samurái abrió de un empentón la puerta y entornó los ojos para acostumbrarlos a la oscuridad reinante. Los otros dos hermanos ya aguardaban dentro, y, al verlos, se encogió sobre sí misma, pues las dos figuras le resultaban imponentes: uno, jarl de los tiempos antiguos, que, sin necesidad de portulanos, exploró las rutas marítimas más recónditas de los confines del mar Océano; el otro, avezado capitán del que se decía era capaz de rasgar los velos que separaban las eras, que habría navegado por entre los pliegues del tiempo.
Y, sin embargo, allí solo eran tres Hermanos, algo impresionados por la enormidad de la tarea que les tocaba acometer, sin más armas que la propia voluntad y los recuerdos de sus pasados viajes.
—Trancad la puerta, capitán, pues temo que me hayan estado siguiendo.
Le temblaba la voz a causa del frío y del temor, pero no le pasó por alto la mirada que cruzaron los otros. Con la mano enguantada se limpió del rostro las esquirlas de hielo, que se amontonaban como diminutas piedras de sal sobre los labios.
—¿También tú la has sentido? —preguntó el jarl entre susurros, y se acercó hasta la mujer—. ¿La poderosa sombra de la doncella? ¿Y has escuchado los gritos?
El capitán asomó la cabeza al exterior y cerró con cuidado la puerta. Lloraron los goznes y tuvo que levantar la voz para hacerse escuchar por encima del viento.
—Cualquier cosa es posible en una noche como esta. Retumba el trueno pero se ve con claridad la luna. Hay veces que no sé qué pensar.
—Es una noche extraña, cuando Venus se enfrenta al Sol —convino el jarl, y, durante un rato, nadie se atrevió a rasgar el silencio.
Una vez al año, desde tiempos inmemoriales que algunos consideraban casi míticos, los Hermanos se reunían para preparar los sacrificios al dios bovidoforme, Aquel-del-que-Manan-Relatos: pequeños tótems de cera que arderían en la pira sagrada hasta que su recuerdo se fundiera con el humo, y renacieran en forma de antología.
La Congregación no conocía a los Hermanos Elegidos hasta el momento mismo de la ofrenda. El trabajo era arduo, y en no pocas ocasiones, el sacrificio exigía sangre. Sobre los Hermanos corrían extraños rumores; algunos afirmaban que el propio dios bóvido había dirigido los ritos en más de una ocasión. Pero los rumores causaban gran inquietud entre la Congregación, y todos evitaban referirse a ello abiertamente.
—Bueno… —El capitán se mesó la barba con ambas manos y miró a sus compañeros con gesto burlón. Los otros, más acostumbrados a su aire circunspecto, sonrieron curiosos—. Antes de empezar, ¿por qué no me contáis algo sobre vuestros viajes? ¿Qué habéis visto, qué habéis descubierto?
La samurái se levantó y, sin mediar palabra, se llegó hasta la marmita borboteante, añadió un buen puñado de hierbas y sirvió a sus compañeros un bebedizo de agradable aroma.
—¿Qué es? —El jarl lo olfateó y probó un sorbo— ¿Lavanda y… romero?
—Y algo más —dijo el Capitán—. ¿No es demasiado potente?
—Lo es. Pero a veces es necesario recibir un golpe para recordar de dónde venimos.
—Y así, recordar adónde nos dirigimos —asintió el Capitán—. Ved lo que os he traído yo. —Les mostró lo que parecía una piedrecita puntiaguda. La hizo rodar por el suelo, y sus compañeros observaron intrigados—. En el futuro, las guerras se librarán con estas cosas. Una bala de más puede convertir a un hombre en ganador… o en perdedor.
El jarl se levantó con violencia, y al hacerlo derramó parte del bebedizo sobre el suelo.
—¿Cómo puede algo tan menudo compararse al valor de un hombre? —exclamó.
—O de una mujer.
—O de una mujer —el vikingo cabeceó y dejó escapar una carcajada, que sin embargo sonó amarga al rebotar contra las paredes de la choza—. Qué extraños tiempos nos aguardan. Días de zozobra, sin duda.
—No necesariamente —repuso la samurái, y era hacia el pasado, o hacia el futuro quizá, hacia donde miraban sus ojos desenfocados—. El valor se manifiesta de distintas maneras. Amar a quien no deberías, o hacerlo más allá de tus posibilidades, es una forma de mostrar valor.
—El amor tiende numerosos puentes —dijo el capitán—, y evita batallas. Sí, a veces el amor puede ser heroico.
—Un rayo de luz en mitad del cielo gris. Y, al fin y al cabo, ¿no es a eso a lo que aspira nuestra hermandad? ¿A romper la oscuridad con la luz vacilante de los tótems, los relatos que ayudarán a comprender mejor el mundo?
El capitán esbozó una sonrisa.
—No te tenía por filósofo, amigo, sino por hombre de arrojo y acción. Nunca dejarás de sorprenderme. Respóndeme a esto, ¿qué ocurrirá si…?
—Filósofo, tal vez —interrumpió el vikingo—, pero no soy ningún oráculo. No concedáis a mis palabras más importancia que a las vuestras, pues, aquí, los tres somos hermanos, los tres somos iguales.
—No era ese tipo de consulta. Dime, en tu opinión, un hombre que ha sido un héroe, ¿reniega de ese valor si, al alcanzar la vejez, nada más ansía que regresar junto a su esposa para pasar junto a ella la noche?
—Sigue siendo un héroe. Más que una turba que se reúne en la plaza dispuesta a derramar sangre entre los de su propio clan.
—Lo mismo que una vieja que toda su vida ha tratado de proteger a su familia sin más armas que su coraje.
—Sin duda.

Los Tres Hermanos sonrieron con complicidad. Fue la samurái quien interrumpió ese arcano silencio arrojando sobre la mesa una pregunta incómoda:
—¿Y qué me decís del héroe convertido en asesino, en el mismo Diablo, en un devorador de inocentes... en una némesis oculta? Ese que dormita tras la sombra que hemos percibido los tres.
El capitán agrió el rostro.
—No... no podemos hablar de heroicidad "plena" en este caso.
—Mas sí de valor. Mejor o peor empleado...—matizó el jarl arqueando una ceja—. Como lo hubo en Paso Honroso, o camino del Qalhat
—¡Diantre! Sabía que esta tarea sería más complicada de lo que parecía en un principio. Hermana, disfrutemos de otro trago de ese brebaje tuyo, te lo ruego... en la Taberna no abundan bebidas que predispongan el espíritu a la tarea que se nos ha encomendado. Esperad... ¿oís lo mismo que yo?
Alzándose desde la misma tierra, un extraño rumor rodeó la estancia y creció hasta hacer vibrar el suelo y crujir la madera. El fuego encendido pareció avivarse de manera mágica por su efecto.
—Viene de lejos —respondió ella, entornando los ojos y concentrando sus legendarios sentidos en el exterior—...y no es el aire que ventea. Y , en cualquier caso, tampoco es contra el viento nuestra lucha.
—Son Ellos —sentenció el jarl—. Su clamor llega hasta nosotros exigiendo respuestas. Esa impaciencia debe ser saciada.
—¡Sea, pues! Cojamos las piedras y acabemos con esto de una vez. Sal de tu letargo, dios-vaca, tenemos noticias.

Frente al tótem erigido en el centro de la sala, ser de mimbre y cuerno, aguardaban tres cuencos de bronce, cubiertos de símbolos, runas y grafos serpenteantes. Tan intrincado el grabado que parecían compuestos por miríadas de fragmentos amalgamados; una imposible tesela de los cientos de relatos que los conformaron bajo el fuego Unificador del Dios Vaca. El fulgor escaso de las candelillas que iluminaban la penumbra del chozo se tornaba líquido al contacto con el metal de los platillos, para después fluir en destellos dorados que incendiaron de luces las paredes y el techo. Tan solo el Dios, enhiesto sobre el ara, continuo en su negrura.
— Ha empezado. Es el momento. — El capitán, firme más que nadie en lo severo, echó mano la bolsita de cuero que portaba en su cinto. Quebró los sellos oscuros que la trababan y extrajo un puñado de esferas de plomo, tornadas en oro bajo el efecto de la luz emanada de los cuencos. Tras sopesarlas, las arrojó con un gesto. De manera increíble, aquel granizo brillante encontró su lugar en cada uno de los platillos, de forma que ni una sola de las esferas erró su destino. Quedaron oscilando en su cuenco correspondiente.
—Está hecho. Ahora, vosotros.
La samurai observaba el juicio del otro en completo silencio. Tanto apretó la quijada que parecieron correrle serpientes bajo el rostro. En tres pasos se plantó frente al Dios, junto a los cuencos y, con un movimiento casi indolente, pateó uno de ellos. Las esferas que contenía se desparramaron sobre el altar.
-No. No resultará tan fácil. Lo sabéis.
Escucharon un gruñido, como de animal, cuando el jarl se apartó rezongando. Fue a sentarse al banco junto a la puerta, y se cubrió la cabeza con la capa. El ceño fruncido le hendió la faz en dos.
—No solo ellos esperan. A pesar de todo el anhelo de los narradores, hay otro que aguarda. Aquel-del-que-Manan-Relatos no es amo paciente.

La bolita de cristal opalino, diminuta y perfecta, arrancó su eco metálico a uno de los platillos. La samurai arrojó otra más, y otra, una docena, con puntería certera, de forma que un coro vibrante y agudo inundó la estancia.
Aún reverberaba el repiqueteo de los platillos, cuando el capitán alzó la voz. Había decisión en su gesto, aunque la comisura de la boca sonreía.
—Algo diré sobre los platillos derramados, samurai.
—Platillos y cuencos. Narradores y Dioses. ¡Bah! Tanto pesa el cristal, como el plomo, o el ámbar—El jarl, animado por un impulso repentino, avanzó a grandes trancos hacía el ídolo. Le caían de entre los dedos de la mano cuentas de ámbar anaranjado. Arrojó un puñado sobre las vasijas sagradas.— El relato no queda atado a jueces ni guardianes, ni se somete a la norma o al tiempo. Trasciende a su creador, a su motivo e intención, y solo existe en el que lo lee. Relatos para ser leídos. Eso somos.
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akane



Registrado: 05 Nov 2013
Mensajes: 3058

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 6:07 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Y para los que aún no habéis sido jurados, que sepáis que todo cuanto se cuenta es verídico y real. No esperéis leer exageraciones ni metáforas... ni siquiera cuando se menta a la sangre...
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No solo me gusta ser diferente de los demás, sino que odio los momentos en que dejo de serlo.
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Nausícaa



Registrado: 29 Oct 2011
Mensajes: 5892
Ubicación: Con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 6:15 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

¡¡¡BRAVO!!!

ME ENCANTA. Es un prólogo perfecto.

Mil gracias a los tres por tan fantástico trabajo.

Muy buenos esos guiños, y todo eso que habéis sido capaces de meter ahí dentro.
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Somos el tejido del que están hechos nuestros sueños. (W. Shakespeare)
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kelin



Registrado: 28 Ago 2014
Mensajes: 608
Ubicación: Al calor del Mediterráneo

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 7:29 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Me quito el sombrero ¡Me encanta!
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Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe. Baltasar Gracián
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Lucie



Registrado: 08 Ene 2012
Mensajes: 3258
Ubicación: El Norte

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 7:45 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Cuánto me alegra que recogierais el guante! Un gran prólogo! Enhorabuena a los tres!
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Quidquid latine dictum sit altum viditur
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Garnata



Registrado: 30 Oct 2017
Mensajes: 545
Ubicación: En el Sur hay una luz hermosa que detiene el tiempo.

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 7:46 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

A mi también me ha gustado!!! Un buen esfuerzo, con pasión y numerosos guiños!! Very Happy
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Solo los que luchan alcanzarán la victoria
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Likine



Registrado: 11 Ene 2009
Mensajes: 3018
Ubicación: Cerciópolis Ventosa

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2018 8:01 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Diantre, con los aristarcos!!
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«Si quieres llegar rápido, camina solo; pero si quieres llegar lejos, camina acompañado.»
Proverbio masái.
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