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El pequeño Pataxú, Tristan Derème

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momper



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MensajePublicado: Vie Sep 27, 2019 1:59 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Shostakovich and the Soviet State, de Jonah Katz, de la Universidad de Massachusetts Amherst.
Nacido en una familia de clase media alta del San Petersburgo de 1906, Dimitri ya escribía preludios y marchas fúnebres (!) a los diez años. En 1933, siendo un destacado joven compositor, terminó su ópera Ledi Makbet Mtsenskovo Ujezda (Lady Macbeth del distrito de Mtsensk), basada en una novela del escritor naturalista Nikolai Leskov (1831-1895). Si la protagonista original, Katerina Izmailova, es una joven esposa que comete varios crímenes para deshacerse de cuantos se interponen en su relación adúltera, la de Shostakovich «es presentada como una víctima inocente de la opresiva sociedad burguesa en la que nació y del matrimonio sin amor al que se vio forzada». Los personajes asesinados por ella: su suegro, su marido y su propio amante, son retratados como seres amorales, con lo que Shostakovich «alteró radicalmente la orientación moral de la historia para que encajase mejor en el punto de vista soviético sobre la historia rusa del s. XIX». El éxito abrumador de esta ópera, estrenada en enero del 34, catapultó a su autor a la élite de los compositores soviéticos, pero «poco tiempo después, su enorme fama y la ópera que había sido tan bien recibida se convertirían en la mayor pesadilla de su vida».

El 26 de enero de 1936, Stalin, acompañado de varios mandatarios del régimen, acudió a verla a uno de los tres teatros de Moscú donde se representaba en ese momento. Se marcharon antes del final, y dos días después un editorial (anónimo) del Pravda titulado «Embrollo en vez de música» tachaba la obra de «formalista», «cacofonía» y «confuso alarido de sonidos». Reprochaba a Shostakovich «haber sacrificado el poder de la música para influir en las masas» y le advertía de que su «juego... podía acabar muy mal». Es imposible exagerar lo funesto de estas palabras, eran tiempos en que miles de personas desaparecían cada semana, en que «incluso la más tenue conexión con elementos indeseables podía conducir al arresto, la deportación o la muerte a manos de la NKVD» (Jonah Katz).
La acusación de «formalismo» (preponderancia de la forma sobre el contenido) aplicada a la música es difícil de entender, pero una semana después se repetía en otro editorial anónimo que criticaba su ballet «La corriente límpida». La Unión de compositores se reunió el diez de febrero: «uno a uno, sus amigos y colegas subieron al podio para denunciarlo», y las críticas se hicieron extensivas a quienes habían trabajado con él en «Lady Macbeth…» y a los críticos que habían elogiado esa u otras obras suyas. Su defenestración sólo fue el primer golpe del régimen contra el mundo artístico: músicos (Prokofiev y Miaskovski entre otros), escritores, directores de cine, etc. también fueron denunciados como «formalistas».
Shostakovich se convirtió en un paria: una prohibición de facto pesó sobre toda su obra y sólo sus más íntimos siguieron tratándolo. Acabó entonces su cuarta sinfonía, que no pudo ser interpretada hasta 25 años después. En lo más crudo del Terror necesitaba reconciliarse con el régimen, y la composición con que lo logró fue la quinta sinfonía, estrenada en Leningrado en noviembre del 37, y que le valió una ovación de cuarenta minutos por un público que quizá interpretó su largo como «un réquiem por los millones de víctimas de las purgas, por el embrutecido pueblo ruso», pues muchos lloraron al escucharlo. La crítica oficial, en cambio, percibió en la obra la lucha del autor «contra el pesimismo y el formalismo», y lo rehabilitó como un hijo favorito del régimen. Fue una tregua —guerra mediante— hasta la zhdanovshchina, o era Zhdanov, en la que este perro de presa se dedicó a descubrir enemigos del pueblo en los campos de la cultura y la ciencia (en ésta impuso la adopción de la absurda genética de Michurin, según la cual los rasgos adquiridos pueden alterar el genotipo). En el Primer Congreso de la Unión de Compositores Soviéticos, en 1948, los apparatchiki denunciaron el «individualismo reaccionario» de Shostakovich y lo expulsaron de la organización. Volvió a ser un paria y sobrevivió hasta el «deshielo» componiendo música para películas propagandísticas. Su último conflicto con el poder ocurrió en 1963: su sinfonía «Babi Yar», sobre el poema homónimo de Evtushenko, resultó prohibida «en un momento en que el antisemitismo era la política extraoficial del Estado». Sus últimos años los pasó con la consideración de compositor laureado de la URSS, pero cuatro años después de su muerte, acaecida en 1975, «un oscuro crítico musical soviético huyó a Occidente con un manuscrito que cambiaría para siempre nuestro punto de vista sobre su vida».

Katz habla por extenso de la recepción crítica de este «Testimonio», las supuestas memorias orales de Shostakovich, en las que afirmaba haber sido un disidente toda su vida, en contradicción con la imagen dócil que proyectaba: «durante años había publicado muchos artículos en los que repetía como un loro la línea oficial del partido en asuntos de música y arte. Incluso había firmado una denuncia de Andrei Sajarov». El análisis detallado del manuscrito pareció demostrar que había sido fabricado añadiendo las partes controvertidas a viejos textos del compositor… cuyas páginas eran justo las que figuraban firmadas para autentificar el conjunto. No obstante, algunos quisieron seguir viendo en él a una especie de jurodivy, el santo loco o bufón que critica al poder bajo una máscara de idiocia: sus composiciones estarían recorridas por un espíritu rebelde y «Testimonio» sería un documento fidedigno. Muchas personalidades de la cultura soviética, exiliadas o no, respaldaron este punto de vista: Rostropovich, Kirill Kondrashin, Evtushenko…

Para Katz es el musicólogo Richard Taruskin quien da una interpretación más verosímil del affaire Shostakovich: si fue o no el auténtico autor de «Testimonio» poco importa, pues —como todas las memorias— son sólo confesiones tardías adaptadas a la imagen que se quiere dejar; por otra parte, en 1937 simplemente no había disidentes en la URSS, encerrar un mensaje subversivo en una obra habría sido suicida. La pianista rusa Mila Romm abundó en ello y le dijo a Katz que Shostakovich «no se habría atrevido», pero, eso sí, «sabíamos que había sido silenciado… y cuando lo escuchábamos, sabíamos que, sin palabras, estaba reflejando ciertas cosas que queríamos escuchar».
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MensajePublicado: Lun Oct 07, 2019 2:52 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Early Modern Persian, Urdu, and English Historiography and the Imagination of Islamic India under British Rule, ensayo de Blain Auer publicado en la revista Études de lettres.
Desde la Edad Media hasta el s. XVIII el persa fue la lengua predominante en la cultura sudasiática, en buena medida por su prestigio en las cortes mogolas. Llegado el momento en que la Compañía Británica de las Indias Orientales «transformaba sus actividades en un completo proyecto imperial», el persa fue gradualmente marginado en los ámbitos literario y político, pese a que tanto los administradores como los militares, ingenieros, etc. de la sociedad colonial, en su empeño de comprender mejor el subcontinente, se interesaron mucho por la herencia literaria persa, particularmente por el género histórico, y la Compañía patrocinó la traducción al inglés de las obras del canon indio en persa.
Alongside the efforts to define, categorize and conquer India for imperial aspirations, the British were in the process of shaping their own national consciousness. It was through the construction of India as a literary object that the British forged a new national identity. Nació entonces la muy fructífera tradición historiográfica colonial, que llevó a the conceptualization of “India” as a subject of history with an impetus to discover historical “origins”, [and] the translation and transmission of British colonial historical knowledge into the Urdu language.
En 1784 se fundó en Calcuta la «Sociedad Asiática», y en 1800 el Fort William College, las primeras de una serie de instituciones consagradas al muy interesado esfuerzo de fundir en lo posible y propagar lo mejor de las diferentes tradiciones del saber presentes en la India. The colonial encounter transformed South Asian forms of knowledge and revolutionized scientific discoveries in geography, botany, and linguistics. El puente entre estas diferentes esferas culturales lo constituyeron los eruditos nativos que pasaron a trabajar para la administración colonial, pues in pre-colonial India, the historian writing in Persian frequently served in administrative posts as judges, advisors, ministers, and mid-level bureaucrats. The crafters of history were rarely, if ever, exclusively authors. As such, Persian history writing was didactic in nature and closely wedded to the genre of advice literature. As the British acquired more knowledge and power and employed larger numbers of Persian literati within the colonial apparatus, a significant transformation took place in the social function of the Persian historian… Members of the new class of “native” colonial scholars produced, at the impetus of British colonial administrators and for the first time, a colonial Persian historiographical tradition.
In Persian historiography produced for South Asian courts, dynastic succession was incidental to larger narrative goals that detailed the justice and injustice of Muslim rulers. For the British reader this information was primarily for the understanding of who had ruled and who succeeded to rule. The reorientation of information and the subservience of narrative intent to narrative fact is a characteristic of “modern” historiography
.

Si la historiografía precolonial se enfocaba en las vicisitudes de las diferentes dinastías, el capitán Alexander Dow titulará su traducción del Gulshan-i Ibrahimi (El Jardín Abrahámico) de Firishta (1560-1620) como The History of Hindostan (1768), y la pondrá al servicio de la ideología imperial: la India habría perdido su pasado esplendor y caído en el «despotismo oriental», con lo que se justificaba el dominio británico. En el Siyar al-muta’akhirīn (Historia de los tiempos modernos, 1781) de Ghulam Husayn Tabataba’i encontramos otro rasgo de la historiografía en persa auspiciada por la Compañía (para la que trabajó de recaudador): las historias universales comenzaban allí con las cosmogonías míticas islámica (desde Adán hasta Mahoma, pasando por los profetas) y persa (que abarcaba los reyes de Persia desde el legendario primer sah, Gayumarth), pero Tabataba’i se remonta sólo a unos reyes hinduistas que gobiernan una India aparentemente unificada, y a los que siguen los gobernantes musulmanes y los propios ingleses. El libro recibió una enorme atención entre los administradores y militares británicos. En el prefacio de una edición revisada de 1832 se lee:
No period of Indian history can be so interesting to Englishmen, as that which immediately preceded the establishment of our dominion, and no circumstances can be so instructive as those which hurled to the ground the most potent empire in the universe, and which elevated in its stead nearly at the same moment, that of a race of illiterate and course barbarians, in one quarter; and led to the introduction of a highly civilized people in other parts.

A principios del s. XIX la administración colonial favoreció la publicación de obras de Historia en urdu y otras lenguas indias. El persa era la lengua de la élite nativa y, en consecuencia, un comité parlamentario recomendó en 1832 reemplazarlo como lengua oficial por lenguas regionales como el urdu, además del inglés. Fue en este periodo que la «conciencia histórica británica» se tradujo a las lenguas indias para dar a conocer a los estudiantes y lectores en general las obras de Oliver Goldsmith (Tarikh-i Inglistan y Tarikh-i Rum), Mountstuart Elphinstone (Tarikh-i Afghanistan) o, entre otros, John Clark Marshman, cuyo Brief Survey of History, con el subtítulo from the birth of Christ to the age of Charlemagne compiled for the use of youths in India, se tradujo al urdu en 1844 (Khulasat al-tavarikh).

In many ways the historiography produced in South Asia came full circle. Once a matter of translating Persian historiography into English, now, English conceptual history was translated back into India. This dense engagement of language and politics produced a transcultural globalized sphere where a new literary product and a new historical understanding of India in the 19th century was born.
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MensajePublicado: Dom Oct 13, 2019 9:52 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

(Re)Constructing Suffering: “Fascist Captivity” in Soviet Commemorative Culture, artículo de Gelinada Grinchenko (de la Universidad de Járkov) publicado en Cuadernos de Historia Contemporánea (2013).

Entre los crímenes nazis denunciados por los soviéticos se incluyó el llamado «trabajo esclavo», un término referido en lo más crudo de la guerra al trabajo forzado en los territorios ocupados, y aplicado después, cuando la Wehrmacht empezó a ceder terreno, específicamente a los deportados al Reich. Una típica publicación de 1942 es el libro Ukraïns′ke selianstvo ne bude v fashysts′kii nevoli (El campesinado ucraniano no será cautivo de los fascistas), en el que se advierte de lo que «nos espera»: Mute serfs deprived of their rights in Ukraine, mute slaves deprived of their rights, having been deported to fascist Germany… In Germany fourteen concentration camps have already been created for Ukrainians. These are camps for present-day slaves. Slave-owners are deporting them from Ukraine and other occupied Soviet territories. Abuses and starvation are driving the unfortunates to insanity. They are being brought to the point that they are eating earthworms, grass, they are picking out scraps of food from slop buckets.

La figura preferida por la propaganda soviética para representar a estos trabajadores forzosos fue la de una joven esclavizada en tierra extranjera (polonianka), pues simbolizaba a esposas, hermanas y novias que los combatientes debían liberar. El periódico Ukraïns′ka literature, por ejemplo, publicaba en 1942 el cuento Ukraïnka (la chica ucraniana), del distinguido autor Yurii Ianovs′kyi, en el que se describe el encuentro entre la tripulación de un tanque soviético y una chica llamada Mariika que vuelve a casa desde Alemania: los alemanes han cortado sus manos por prender fuego a una granja y envenenar con gas a otro granjero… “The fascists chopped off my hands and sent me back to Ukraine: you all see what happens to those who flee from German hard labor. People say: may fear eat up your hearts, may horror freeze your bones.” But the heroine turns her injuries and sufferings into a slogan: “I walk the earth like a holy kobzar [an itinerant Ukrainian bard, who sang to his own accompaniment], and I carry my maiming high, like this, and I cry out for revenge and call for retribution. Rise up, free people; rise up, my Ukraine; rise up Soviet land! I go like this! I go like this!
En los panfletos se informaba de burdeles Nazis en los que se había confinado a “hundreds of thousands of healthy, strong, and beautiful young girls aged between eighteen and twenty-five” (Z. Shul’ha, Ukraїns′ke selianstvo…, 1942). En sendas obras publicadas en Moscú en 1943 se leía que “the Germans, for whom Russian [sic] women and girls work, are forcing them to live with them” y que “drunken German house owners, farmers, [and] landowners are raping teenaged girls, passing them to their lackeys as mistresses, infecting them with syphilis”. (La autora recuerda que a principios de 1942 Himmler prohibió las relaciones sexuales entre alemanes y trabajadores forzosos del Este, so pena de horca para los hombres «del Este» y campo de concentración para las mujeres; incluso se estableció que cualquier intento de los guardas alemanes de «aproximarse de forma indigna a las mujeres rusas» se castigaría con la cárcel o el campo de concentración). Pese a la comprensión propagandística de las desdichas de las Ostarbeiter (trabajadores del Este), tema preferido en la poesía del momento, el estigma de haber podido tener relaciones con alemanes (sin importar si habían sido forzadas) les acarreó insultos y humillaciones desde el mismo momento de su liberación, incluso hubo numerosos casos de violaciones cometidas en ellas por los propios soldados del Ejército Rojo.

Acabada la guerra, las dificultades para conseguir repatriar a los soviéticos, ahora en manos de los aliados occidentales (los «nuevos explotadores», según la película del 49 «Ellos tienen una patria»), llevó al uso propagandístico de su supuesto sufrimiento, particularmente el de los niños varados en tierra extraña. En un número de 1950 de la publicación ucraniana Suchasne i maibutn′e (El presente y el futuro) se incluye un artículo titulado «La voz de los esclavos (cartas desde el trabajo forzado capitalista)», que reza:
Above the displaced persons’ camps in Europe hovers the spirit of a savagely cruel forced labor market. The representatives of individual overseas countries are proposing to look through a ‘catalog,’ like cattle-breeders [looking through] pedigree cattle breed books. They go from camp to camp, as though to sections of a department store, and the labels [worn by forced laborers] indicate race, height, age, marital status, profession, and muscle condition.

A mediados de los 50 concluyó la repatriación, y se inició una cierta «rehabilitación» de los prisioneros de guerra varones, encuadrados ahora en la categoría de combatientes antifascistas: the experience of forced labor and the daily practice of survival acquired a highly moral dimension, and suffering ultimately attained a heroic character and was likened to resistance. La autora se detiene a analizar la elogiada novela autobiográfica de Vitaly Semin Nagrudnyi znak OST (La insignia ESTE), publicada en 1976. Narrada por un adolescente deportado a Alemania a los quince años, en ella encontramos «los sufrimientos que resultan de los constantes abusos y humillaciones, la sed de venganza», pero también la conciencia de que «su propia crueldad sería deshonrosa».
“It is 1942 and the Germans are fighting in distant lands; sometimes the war flies over to them on airplanes. The towns in the Ruhr region stand undamaged; undamaged are the new asphalt and old cobblestone roads; unbroken are the windows of the many small and large shops. So, whence comes this energy of blind hatred that does not choose either the old or the young from our crowd? After all, you cannot simply load up on hatred first thing in the morning, like having a cup of coffee. This is no ordinary feeling. Meanwhile, though, this brutality that is directed at us affects us with its energy, consistency, organized manner, and daily omnipresence” (Vitaly Semin).

Pero la forma más popular de recrear la memoria del trabajo forzado fueron los breves poemas hechos en cautividad, después conocidos como «canciones de los imbatidos», o «del dolor y la venganza», «de la ira y la protesta»… Aquellos que pasaron la censura soviética fueron publicados en antologías que los consideraban productos del rechazo a ser subyugados, símbolos de la grandeza de espíritu y el heroísmo del pueblo; pero su significado va más allá de estos «mantras ideológicos», en ellos se encuentra la añoranza del hogar, la angustia por la incertidumbre del destino particular, el recelo de no ser esperado por unos seres queridos de los que no se tiene noticia… Son canciones que toman prestados motivos from prison folklore and urban “cruel” romances dating to the late nineteenth–early twentieth centuries, as well as to songs derived from literature, including popular hits of the Soviet era and well-known songs from the prerevolutionary period.
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MensajePublicado: Mar Oct 29, 2019 4:43 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Japanese American Internment, de Erlingur Þór Pétursson, de la Háskóli Íslands (Universidad de Islandia).
La inmigración japonesa a EE. UU. comenzó prácticamente a finales del s. XIX y superó las diez mil personas anuales en 1900. Como en el caso de otras minorías asiáticas, los japoneses se instalaban principalmente en California, donde no se permitían los matrimonios entre caucasianos y asiáticos (o negros), y en 1908 se retiró, por la oposición del gobierno federal y las protestas del cónsul japonés, la norma del año anterior que segregaba de las escuelas a los niños de origen nipón, para concentrarlos en colegios específicos de Chinatown.
Una figura prominente en el movimiento para frenar la inmigración que no proviniera de países anglo-europeos fue Valentine Stuart McClatchy, un periodista y editor reconvertido en activista político. En una audiencia gubernamental en 1924 arguyó:
The Japanese are less assimilable and more dangerous as residents in this country than any other of the peoples ineligible under our laws… with great pride of race, they have no idea of assimilating in the sense of amalgamation. They do not come here with any desire or any intent to lose their racial or national identity. They come here specifically and professedly for the purpose of colonizing and establishing here permanently the proud Yamato race. They never cease being Japanese.

Ese mismo año se comenzó a aplicar la Oriental Exclusion Act, que cerraba el paso a toda inmigración asiática y reducía el número permitido de inmigrantes de otros orígenes (esta vez las protestas del cónsul y el gobierno japoneses no surtieron efecto). Curiosamente, los japoneses se desempeñaron muy bien en el trabajo (muchos llegaron a ser propietarios de tierras de labor) y en los estudios (fueron la etnia con un mayor porcentaje de graduados de bachillerato); perhaps it was the longing to be accepted into American society, and to be treated as equals, that drove Japanese Americans to succeed. En estados como California y Washington formaron comunidades prósperas con sus propias iglesias (budistas y cristianas), bancos, hospitales e incluso equipos de béisbol; su progresiva incorporación al «modo de vida americano» no era desmentida por la conservación de tradiciones como el sumo o el ikebana… aunque parecía serlo: in 1940, after years of constant tension, the Alien Registration Act was passed, which required all immigrants stationed in the United States over the age of 14 to complete registration and fingerprinting in order for the government to gather information such as age, sex, race, marital status, birthplace, place of residence, occupation and names of relatives. Para entonces dos tercios de los japoneses en EE. UU. eran los llamados nisei, nipoamericanos de segunda generación, muchos de los cuales ni habían estado en Japón ni hablaban apenas, si algo, japonés.

En ese contexto se produjo el 7 de diciembre de 1941 el ataque sobre Pearl Harbor, que se saldó con alrededor de 2400 soldados norteamericanos muertos. La conmoción en el país no distinguió orígenes étnicos, la confusión y el miedo a lo que podía seguir fueron universales, y los japoneses se convirtieron en el nuevo enemigo común. El general John L. DeWitt manifestó en el Congreso: I don't want any of them [persons of Japanese ancestry] here. They are a dangerous element. There is no way to determine their loyalty... It makes no difference whether he is an American citizen, he is still a Japanese. American citizenship does not necessarily determine loyalty... But we must worry about the Japanese all the time until he is wiped off the map.

Si el estereotipo tradicional del japonés lo hacía «antiamericano», ahora se difundieron ampliamente carteles que lo representaban como un depredador sexual o un ser de aspecto simiesco. En medio de la histeria de la guerra, Roosevelt firmó en febrero de 1942 la Orden Ejecutiva 9066, que autorizaba al ejército a excluir de las áreas militares a cualesquiera personas. The time of internment had officially begun. Los alrededor de 120 000 nipoamericanos que vivían en la Costa Oeste se convirtieron en una potencial amenaza de sabotaje y espionaje. Las evacuaciones fueron al principio voluntarias, pero el gobierno pronto cortó por lo sano y ordenó el internamiento en campos tierra adentro de everyone, young and old, who had as little as 1/16 Japanese ancestry (con excepción de presos y pacientes de psiquiátricos). Se les dieron unos pocos días para vender sus pertenencias y dejar el trabajo o traspasar sus negocios. El FBI registró casa por casa…
Two men from the FBI were here this morning to search our place… They asked all kinds of questions about guns and short wave radios, all sorts of things. They took out some of our books, flipped through them, and asked what they were about. Then they ran their hands through our rice bin, our sugar, and rummaged through most of our kitchen and bedroom drawers and closets… I felt like a common thief (Sra. Yamamoto).

El transporte fue hecho en camiones o vagones sin ninguna comodidad (incluso tenían que dormir de pie por falta de espacio) y con una sola maleta por persona. Los campos de tránsito, donde tuvieron que pasar hasta seis meses, eran a menudo establos sucios y hediondos apenas acondicionados; y aquí el autor señala que tal vez los carteles que los representaban como animales aided in convincing the American public that the harsh treatment of internees was justified.

Se construyeron apresuradamente diez campos en áreas desoladas de Utah, Arizona, Colorado, Wyoming, Arkansas, Idaho y California, zonas de veranos abrasadores e inviernos fríos que se hacían sentir en instalaciones semiacabadas, muchas veces sin agua corriente o electricidad. No pocos murieron por las pobres condiciones de vida.
When arriving at one Arkansas camp, an internee described the horrifying experience of seeing tall watchtowers manned by American soldiers with guns pointing inside the camp, and barbed wire surrounding the camp. Searchlights stationed at the watchtowers circled the camp grounds after dark which made the camp’s similarity to prisons even clearer.
Cada barracón constaba de varias habitaciones unifamiliares (cuando no había que compartirlas por falta de espacio) separadas por delgadas mamparas que no cubrían toda la distancia hasta el techo. The toilet facilities were usually un-partitioned and the ones that were partitioned were without doors for privacy, además las colas para usarlos eran habituales. Los propios internos crearon remedos mal equipados de hospitales y escuelas; en estas, por ejemplo, las clases de mecanografía se tenían que hacer con teclados dibujados en papel (!), igualmente en las clases de química the students had to imagine mixing certain chemicals to produce certain outcomes.

La ruptura de las condiciones acostumbradas de vida se cobró su peaje en las relaciones familiares: los padres perdieron el control de unos hijos (particularmente «hijas») que más tarde recordaron con cariño esos tiempos de descontrol y promiscuidad social.
La War Relocation Authority, una organización creada ad hoc para ocuparse del internamiento, prohibió «todo lo considerado japonés», como la práctica del sintoísmo y el budismo (a sus practicantes se les animó a asistir a los servicios cristianos) o el uso del japonés en las reuniones públicas. The censorship was imposed on internees in other ways as well, for instance by prohibiting Japanese martial tunes, swearing in public and discussing political topics involving the war against the Japanese Empire. En diciembre del 42 la situación explotó en el Campo de Manzanar (California), el desencadenante, entre otros agravios, fue enterarse los internos de que los antropólogos que los estudiaban (sic) y nipoamericanos como los miembros de la Japanese American Citizens League habían estado facilitando información política a la administración del campo. La prensa identificó tendenciosamente los disturbios —que se saldaron con la muerte de dos internos— con el aniversario de Pearl Harbor. La tensión se hizo extensiva a otros campos, y la WRA decidió aprovechar la intención del ejército de crear un batallón de nipoamericanos (con el peregrino propósito de que quienes hasta entonces tenían cerradas las puertas de la milicia defendieran libertades que se les negaban) para identificar y separar a los leales al país de los desleales (la propia hostilidad sufrida había hecho a algunos simpatizar con la causa japonesa). Estos fueron encerrados en un campo de máxima seguridad, el de Tule Lake en California. En 1943 se relajaron las condiciones de encierro para un pequeño número de los considerados leales, que pudieron ahora asistir a la universidad o buscarse un empleo fuera del campo, y finalmente ese mismo año Roosevelt ofreció una libertad condicional a los internos dispuestos a servir al país, casi un cuarto de los internados aceptó la propuesta y rehízo su vida o se unió al ejército.

Cuando la guerra estaba ya decantada, la Corte Suprema dictaminó (diciembre de 1944) que todo había sido ilegal, y así en enero del 45 se canceló la Orden Ejecutiva 9066, con lo cual todo el mundo pudo abandonar los campos… a veces para no tener dónde ir. El gobierno les recomendó no volver a sus antiguas localidades con la excusa de conjurar el peligro de brotes racistas, pero en realidad the government wanted the Japanese American public to blend in and have as little impact on the society and social structure as possible by absorbing them into the larger population… [But] the financial conditions, which limited their possibility of settling down in places of their preference, and racial prejudice that lingered in the U.S. forced them to segregate in colonies.
They faced prejudice in their daily life, with many of the local business and shop owners expressing racist views towards the Japanese Americans, for instance denying them service making it difficult to complete such simple tasks as buying groceries at the local grocers. Well educated Japanese Americans who had previously held positions of importance were reduced to taking jobs that were well below their qualification level
.

Junto a los esfuerzos particulares por rehacer la vida, las organizaciones propias se embarcaron en una lucha por revocar la legislación discriminatoria (en California, por ejemplo, tenían prohibido poseer tierra) y obtener reparaciones por el abuso sufrido y las posesiones perdidas: en 1948 Truman firmó la ley que les concedía una modesta indemnización, then, in 1949, the Japanese American Citizens League proved successful once more by introducing and passing a bill that allowed Japanese immigrants to become American citizens, y todavía en 1988 se aprobaron nuevas reparaciones. El presidente Ronald Reagan declaraba entonces en el congreso:
A grave injustice was done to both citizens and permanent resident aliens of Japanese ancestry by the evacuation, relocation, and internment of civilians during World War II… These actions were carried out without adequate security reasons and without any acts of espionage, or sabotage… and were motivated largely by racial prejudice, wartime hysteria, and a failure of political leadership.
Si al acabar la guerra se mantuvo en los libros de texto la idea de que el internamiento fue una «necesidad militar», en los setenta y ochenta se empezó a reconocer la verdad de que no hay documentado un solo acto de traición en la guerra mundial por parte de ciudadanos de origen japonés.
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MensajePublicado: Dom Nov 10, 2019 5:25 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Stasi Brainwashing in the GDR 1957–1990, de Jacob Hagen Solbrig (Universidad de Nueva Orleans).

«Escudo y espada del Partido», el Ministerium für Staatssicherheit (Ministerio para la Seguridad del Estado, Stasi) ejerció sus funciones desde febrero de 1950 hasta enero de 1990 y empleó a unas 274 000 personas. El régimen de corte estalinista implantado por los soviéticos vía el Sozialistische Einheitspartei Deutschlands (SED, Partido Socialista Unificado de Alemania) desconfiaba de una población que huía en masa a Occidente (360 000 personas sólo en 1952), it is no surprise that in this culture of paranoia Ulbricht wanted to create a strong security force to combat counterrevolution. En un país en el que la lealtad al Partido significaba mejores trabajos y oportunidades educativas, quien no sucumbía al adoctrinamiento o al cinismo quedaba atrapado en una red de «informantes» que vigilaban (llegado el caso con artefactos como micrófonos y cámaras ocultas) incluso a sus propios amigos y parientes, a veces para evitar la prisión tras alguna diferencia con el régimen. La Stasi llegó a tener empleadas a 102 000 personas para vigilar a 17 millones, y si se suman los «colaboradores informales» (o informantes confidenciales) la cifra se eleva a uno de cada seis alemanes orientales (!). Those who resisted the state were treated as seditious and sent to jail. Seditious acts included such things as slandering the state, refusal to cooperate with a state security official, and conspiracy to leave the GDR, pero el mero hecho de skipping a language class, making an ill-considered comment at the student union, or exhibiting a persistent lack of the "proletarian point of view" podía traerle a uno problemas. Las tácticas para someterlos habían sido aprendidas de la KGB y, además de la cárcel, incluían la interferencia en las relaciones personales, la obstaculización de la movilidad social, o el llamado gaslighting, de Gaslight, Luz de gas, título de dos películas de los años cuarenta en que un hombre manipula a su mujer para que crea estar loca: en particular, la táctica de «sembrar semillas de duda» fue vital para implantar un sistema soviético que suscitaba sentimientos ambivalentes en muchos miembros del SED, pues así se reforzó el paralizante sentimiento de culpa colectiva de quienes habían permitido a Hitler.

Dr. Frank Eigenfeld… shared how the Stasi repeatedly asked the same questions, presumably to make him crack under the pressure. Two facts became apparent in Eigenfeld’s interview concerning his run-ins with the Stasi; that he was first monitored constantly, resulting in the second fact, the “gaslighting” effect, the phenomenon of continually insisting that there is something wrong with the victim’s behavior causes them to gradually lose their grip on sanity. It was gaslighting that affected his subconscious, and since the Stasi wanted to know everything, he knew they would do whatever it took to get it. In his words: “I was not a human being to them… more like a test subject. I was their enemy, and they wanted to know all about the people I knew, it was one of the most important questions to them, every time if they caught me it was the same procedure, but I didn't know what they really wanted. They wanted to know everything about everyone I knew, and that was the major concern during each interrogation, but they were always unsuccessful”.

En los setenta, la presencia del Kommissariat 5 del KGB, cuyos agentes conducían sus propias investigaciones, llevó los niveles de vigilancia hasta extremos obsesivos: se daba el caso de personas observadas simultáneamente por agentes de varias oficinas, cada una con sus propios propósitos.
Se nos habla de varias víctimas de la represión, como el activista Siegmar Faust, socialista al que la invasión de Checoslovaquia terminó de abrir los ojos y que pasó más de dos años preso por «incitación subversiva»; finalmente, tras 401 días en un sótano en régimen de aislamiento, fue liberado por «buen comportamiento». Una tal Miriam de 16 años fue encerrada y sometida a privación de sueño durante diez días para forzar que confesara ser una espía, no lo era y lo supieron en cuanto la interrogaron, pero querían utilizarla para mostrar una arbitrariedad que inoculaba un miedo paralizante en la gente. A Bernhard Fey un mecanismo de disparo automático le destrozo la pierna cuando intentaba saltar la valla: He spent almost 2 years in prison afterwards. Fey’s story is not uncommon amongst defectors from the East. If caught there was a mandatory prison sentence followed by restricted access to jobs, schools, and other opportunities. Puertas que también se les cerraban a quienes solicitaban sin éxito abandonar la RDA.

Los arquitectos Bernd Ettel and Christian Enzmann pasaron dos años encarcelados a mediados de los ochenta:
We grew up in the 50s and 60s and went to a school where simply having a pencil from another part of the world caused problems; where it was impossible to wear Levis (desirable if controversial American clothes). There was a distinct cultural border, with no alternative on offer. And you’d always be tested to find out if you respected this border. Always the same questions: Would you do this? Do you behave like that? Increasingly in the 1980s we tried to take part in international architectural competitions. We tried to do this through official channels but were denied this right. In October 1983 we decided to do something independently, and entered a competition without permission from the authorities. The aim of the competition was to design a memorial to the victims of the Third Reich who died here in Berlin…
They wanted to establish that we did the project to expose East Germany internationally as a dictatorship. That would be enough to charge us with slandering the state or even spying. They wanted a confession so that they could push up the sentence. The Stasi interrogated us separately for 24 hours and got nowhere. Because I denied everything and gave nothing away, they tried solitary confinement to see how I would react to total isolation. They hoped I’d be more talkative when the next statement was taken. The interrogations went on for about 6 months…
Only later in the normal prison did I come across other people who were in prison for all kinds of reasons: because they’d written to the Pope, met up with a forbidden writer, all kinds of reasons
.

El novelista Andreas Sinakowski fue informante de la Stasi durante muchos años incitado por un amigo:
He grew into a very fatherly friend. He was also a substitute for the father I never had, and of course I wanted to please this father. I think it was about a year and a half later that he told me he worked for the Ministry for State Security. And from then on, for me, the Ministry was… him. East Germany was a society of shortages. And right in the middle of that society sat (the Stasi). And they could get things for you; places at university, training, places jobs were all dependent on your political integrity, so you needed references. And of course these references could be written by the Ministry. So, ‘If you give me the information, I’ll write you the reference, and you will get the job of your dreams’. Every officer appealed to the vulnerabilities of the people he had before him. It started when he came to me one day and said, ‘For God’s sake, I have a big problem on my hands’. And that as a friend, a false friend, but you only learn that later. ‘There’s a meeting taking place and we have absolutely nobody to send. And the day after tomorrow I have to tell my boss what went on’. And I said ‘well then I’ll go along for you’. Just like that. Afterwards we met for coffee and I told him what happened. It was shockingly normal, and it became more and more so. And it was built up systematically from there, as a young author, I was sent to cocktail parties, foreign embassies and so on. Then I actually began to enjoy speculating about these people–what kind of mind do they have? It was exciting. It’s the old pact between Faust and Mephisto: Give me your soul and I’ll show you things you would otherwise never see. And I was very conscious of that, and therefore the guilt is that much greater.

Pero también existían los abducidos, fanáticos del sistema como el guarda fronterizo Gerhard Lehmann, who served for over 40 years. He viewed anyone who tried to flee East Germany as traitors. He often showed his war medals for service to the GDR, stating: “A country is bled dry when the highly qualified leave just for the sake of better doctor’s pay, a better car, or the freedom to travel. They took the education they had received in East Germany; they went over to the other side to enjoy better economic opportunities. In my opinion they were traitors who had committed a crime”.

Toda esta ominosa maquinaria se mantuvo en marcha hasta el final y, curiosamente (o no), el fallido Estado obtuvo divisas «vendiendo» al mundo libre la liberación de sus ciudadanos con «inclinaciones liberales». Pese a todo, acabada la distopía todavía hubo que acuñar el término Ostalgie para describir la añoranza de «cómo eran las cosas bajo el comunismo».
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MensajePublicado: Lun Dic 02, 2019 1:33 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

The Khmer Rouge and the Vietnamese Communists: a history of their relations as told in the soviet archives, de Dmitry Mosyakov, del Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias.

El Partido Comunista de Indochina, formado por los comunistas vietnamitas en 1930, incluía una sección jemer engrosada en la lucha anticolonial (1946-54) y que dio pie en 1951 al Partido Revolucionario del Pueblo Jemer. La paz en la región llegó con unos acuerdos (Ginebra, 1954) firmados a sus espaldas por exigencia del régimen de Norodom Sihanouk y que implicaron la retirada de los comunistas vietnamitas de Camboya, con lo que las fuerzas realistas ocuparon todo el país y los comunistas pasaron a la clandestinidad (Vietnam del Norte ofreció refugio a unos 2000 de ellos). Para los Jemeres Rojos fue una traición, todavía en los ochenta el secretario del provietnamita Frente Unido para la Salvación Nacional de Kampuchea, Chan Ven, decía que “the Vietnamese had acted incorrectly by leaving us alone to face with the ruling regime”.
El partido de los comunistas jemeres quedó fuera del campo de visión de Hanoi durante muchos años… La retórica antimperialista y antimericana de Sihanouk le era más útil cuando se preparaba la guerra en el sur; de hecho, se estorbó que los jemeres que vivían en Vietnam participaran de algún modo en la lucha contra su régimen. En Camboya, mientras tanto, resistían a duras penas en grupos aislados, all documentation of the party fit into a schoolbag, which general secretary Tou Samut and his two bodyguards carried while travelling through the country. El segundo en la jerarquía del Partido, Sieu Heng, a cargo del trabajo con los campesinos, cooperaba secretamente con el régimen y «de 1955 a 1959 descubrió a las autoridades a prácticamente todos los activistas comunistas en el país».

El caos interno, la ausencia de control por los vietnamitas y la liquidación de los líderes jemeres por la policía secreta permitieron a Saloth Sar (Pol Pot) y sus amigos, que pertenecían a la rama urbana del partido, abrirse camino hasta el poder a principios de los sesenta. El partido pasó a denominarse Partido Comunista de Kampuchea.
A mediados de los sesenta, en Phnom Penh adquirió peso la crítica de círculos militares a la amistad con Hanoi, y allí, en consecuencia, se acordaron de sus antiguos aliados; pero los nuevos líderes jemeres venían de Francia y no habían participado en la guerra anticolonial bajo la supervisión del «hermano mayor». Si en el verano de 1965 Pol Pot recibió secretamente en Vietnam instrucciones para apoyar la política antimperialista de Sihanouk, en 1966 a la embajada rusa en Camboya llegaron informaciones de que el Partido Comunista preparaba una revuelta armada.
Hanoi faced a difficult dilemma: either to create a new communist organization in Cambodia with personnel trained in northern Vietnam, or to introduce “necessary people” in basic posts in the existing Communist Party and to recognize even temporarily a not very reliable Pol Pot as the legitimate communist leader of the fraternal party.
Pol Pot tanteó a rusos y chinos en busca de más apoyo, pero los primeros no tenían mucha información fidedigna sobre el Partido Comunista jemer, más allá de que entre sus cabecillas las simpatías prochinas eran mayoritarias, y enviaron a la reunión sólo al tercer secretario de la embajada; la visita a Pekín fue, en cambio, mucho más fructífera. La vacilación soviética a la hora de involucrarse de algún modo en los conflictos de Indochina se cobró su peaje también en Vietnam: en sus puertos se concentraba a los barcos soviéticos en la peligrosa cercanía del fuego antiaéreo, se demoraba su descarga, y se llegó a usar uno de ellos, el Chelyabinsk, para comprobar si una zona estaba minada. Moscow understood well that without permission from the highest circles of the party hierarchy, all these accidents would be impossible.
Un hombre de confianza de Hanoi, Nuon Chea, fue aupado por Pol Pot al segundo puesto en la jerarquía del Partido, pero la ayuda militar china y vietnamita no evitó sucesivos reveses del «Ejército revolucionario» contra las tropas regulares entre 1968 y 1970. Sólo el derrocamiento de Sihanouk con un golpe de Estado militar en marzo del 70 les permitió rehacer sus expectativas: It became a turning point for the communists; in the eyes of thousands of peasants, the Khmer Rouge turned from enemies of Sihanouk into his protectors. The revolutionary army started growing, and communists’ bases among the masses increased considerably. The goals of purely communist reorganization were set aside for the moment, and the slogans about protecting the legitimate chief of state and of national independence came to the fore.
Fuerzas norvietnamitas entraron en Camboya a petición de Nuon Chea y llegaron a ocupar más de un tercio de su territorio. Vietnam del Norte recuperó la vieja ambición de unificar Indochina bajo su tutela, lo que despertaba muchos recelos en los comunistas camboyanos y laosianos. Historically Khmers always disliked Vietnamese, considering them aggressors in relation to their home country, y ahora los Jemeres Rojos prohibited [in the liberated regions] the local population to come into contact with Vietnamese, attacked as if mistakenly separate Vietnamese groups, seized wagon-trains with food supplies, ammunition and military equipment.

Los Acuerdos de paz de París (1973), que pusieron fin a la guerra de Vietnam, conllevaron la retirada de las tropas vietnamitas de Camboya (una nueva «traición»), y con ellas se fueron destacadas personalidades provietnamitas a la espera de que llegara su momento. Para entonces, los Jemeres Rojos se creían capaces de ganar su guerra por sí mismos y desoyeron el interés de Hanoi en que negociaran con la dictadura de Lon Nol; no lo lograron y tuvieron que depender de nuevo del «hermano mayor» para tomar Phnom Penh, pues los chinos priorizaron esta vez la mejora de sus relaciones con Vietnam. The strange thing was why the Vietnamese leadership, which was fully informed of the special position of the Khmer Rouge leader concerning relations with Hanoi, did not undertake any action to change the power pattern within the top ranks of the Communist Party to their own benefit. Apparently, the position of Nuon Chea, as the main person in whom Hanoi leaders put their hopes, proved to be decisive at that moment. Nuon Chea was already closely cooperating with Pol Pot. It was obvious that he consistently and consciously deceived the Vietnamese principals concerning the real plans of the Khmer leadership, pointing out the inexpediency of any replacement of the Khmer leader. As a result, in 1974 Vietnam granted military aid with no strings attached. Pol Pot was not toppled. There were no attempts to undermine his position or strengthen the influence of opposition forces. It is possible that Hanoi simply did not want problems in its relations with Phnom Penh at the moment of preparation for its own decisive assault in the South.
La URSS, por su parte, quiso establecer lazos con los Jemeres Rojos, pero el prurito de no herir susceptibilidades en Hanoi los llevó a usar a su aliado como intermediario, pese a la poca confianza que inspiraba en el liderazgo jemer, lo que abocó la empresa al fracaso; además, the Vietnamese tried to do their best to prevent direct contact between Moscow and the CPK [Communist Party of Kampuchea] authorities, wishing to avoid a situation in which someone else would take over their monopoly of relations with the Khmer Rouge.

Ya en el poder y sin la atadura de tener que mantener un equilibrio entre las familias comunistas, los Jemeres Rojos pudieron consagrarse al «espíritu del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural». El sueño de Ho Chi Minh no se haría realidad: la visita de Pol Pot a Vietnam en 1975 fue meramente protocolaria y las palabras de agradecimiento a sus «hermanos» fueron desmentidas en cuanto volvió a Phnom Penh: “We have won total, definitive, and clean victory, meaning that we have won it without any foreign connection or involvement… we have waged our revolutionary struggle based on the principles of independence, sovereignty and self-reliance”. Cuando al año siguiente habló de la «amistad y solidaridad» entre las dos revoluciones sólo estaba satisfaciendo a la influyente facción provietnamita del régimen, que llegó a apartarlo temporalmente del poder en septiembre de 1976 «por razones de salud».
Nuon Chea, was appointed acting prime minister. At the same time “Tung Krohom” (Red Flag) magazine, an official organ of the Communist Youth League of Kampuchea, ran an article affirming “that the CPK was founded in 1951” when it was assisted by the VWP (Vietnamese Workers' Party). Such a statement contradicted Pol Pot’s directives claiming that the CPK emerged in 1960 and had not received any help from the VWP. In September 1976, a regular air route between Hanoi and Vientiane [capital de Laos] was also established. A natural rubber consignment was sold to Singapore and attempts were made to accept humanitarian and medical aid from the U.N. and some American firms. All these events testified to a weakening of the radical group’s positions, to an obvious change of the political line and to a certain modification of the Cambodian authorities’ attitude towards Vietnam and the VWP.
En julio el primer ministro vietnamita, Pham Van Dong, le había confesado al embajador soviético que «tenían dificultades para seguir el desarrollo de los acontecimientos en Camboya» y que había que «tener paciencia, pues la realidad misma enseñaría algunas lecciones a los jemeres».

A finales de año, el primer secretario del Comité central del Partido de los Trabajadores de Vietnam comunicó al embajador soviético la convicción de que Pol Pot y su concuñado Ieng Sary («mala gente» ambos) habían sido retirados del poder: “Everything will be all right with Kampuchea which will be together with Vietnam sooner or later, there is no other way for the Khmers. We know how to work with them, when to be resolute or soft”. Pero para entonces muchos jemeres provietnamitas ya habían sido encarcelados y torturados (la represión alcanzó a miles de oponentes al «Hermano nº 1»). Por alguna razón «difícil de determinar», Vietnam no hizo nada para apoyar los esfuerzos de sus hombres en Camboya.
En febrero de 1977 envió a su viceministro de exteriores a Phnom Penh para proponer (sin éxito) una cumbre entre los líderes de ambos países, y el deterioro de las relaciones se precipitó la primavera siguiente cuando los Jemeres Rojos iniciaron un conflicto fronterizo agudizado por la presencia de personal militar chino en Camboya dedicado a entrenar y armar a sus tropas, además de construir carreteras y bases militares, entre estas una aérea cuyos aviones podían alcanzar la capital vietnamita, Ciudad Ho Chi Minh (Saigón), en apenas media hora. En diciembre-enero de 1977-78 las fuerzas vietnamitas pasaron a la ofensiva y llegaron a sólo 35 km de Phnom Penh; cuando se retiraron, miles de camboyanos se fueron con ellos…
Attempts to organize Pol Pot’s overthrow by a mutiny of the Eastern Zone military forces ended in a complete disaster for the anti-Pol Pot rebels in June 1978. Sólo restaba planear una masiva y fulminante invasión con respaldo político soviético que dejara a China sin capacidad de respuesta, invasión que se culminó con éxito pese a que Nuon Chea, como otros veteranos del Partido Comunista de Indochina a quienes se consideraba opositores en la sombra a Pol Pot, se reveló como uno de sus más devotos seguidores. Was Hanoi unaware of his permanent siding with Pol Pot, his demands that “the Vietnamese minority should not be allowed to reside in Kampuchea”, his extreme cruelty, as well as the fact that, in comparison with Nuon Chea, people considered Pol Pot a paragon of kindness?

A la hora de dotar de una administración al país conquistado, Vietnam tuvo que confiar en jemeres de segunda fila, que integraron el Frente Unido para la Salvación Nacional de Kampuchea, fundado en diciembre de 1978; pero, no queriendo poner todos los huevos en la misma cesta, el reconstruido (enero de 1979) Partido Revolucionario del Pueblo quedó a cargo de jemeres que habían estado refugiados muchos años en Vietnam. Evidently, Hanoi had learned a lesson…
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MensajePublicado: Lun Dic 02, 2019 11:05 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Muy interesante.

La tradicional rivalidad Vietnam-Camboya y Vietman-China hacia que sus alianzas fueran solo temporales. Luego las continuas hostilidades de Camboya (extendiendo sus masacres al otro lado de la frontera) y la sobreestimacion de su fuerza y del apoyo chino condujeron al conflicto abierto.

Obviamente el régimen de Pol Por carecía de la fuerza y el apoyo para enfrentarse a las veteranas y bien equipadas tropas de Hanoi.
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MensajePublicado: Mar Dic 10, 2019 4:07 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

When security overrules reason: McCarthyism in view of the cases of Charles Chaplin and Lucille Ball, de Erzsébet Árvay (en La voce del silenzio: intelligence, spionaggio e conflitto nel secolo XX, número de la revista Diacronie. Studi di Storia Contemporanea).

Las advertencias del diplomático George Kennan (subjefe de la embajada en Moscú a mediados de los cuarenta) sobre la necesidad de una «paciente, pero firme y vigilante contención de las tendencias expansivas rusas» inspiraron la política norteamericana en el inicio de la Guerra Fría. En noviembre de 1946 se formó una comisión temporal para examinar la lealtad de los empleados gubernamentales, y pocos meses después se emprendieron una serie de investigaciones para identificar a los comunistas entre ellos (Orden Ejecutiva 9835). Formado en 1938 para investigar actividades subversivas, el Comité de Actividades Antiamericanas pasó de ocuparse, principalmente, de los grupos pronazis a hacerlo casi exclusivamente de los comunistas.
El que se ha llamado «estilo paranoico» de la política norteamericana encajó perfectamente el patetismo del senador Joseph McCarthy al blandir —en una concentración del Partido Republicano en febrero de 1950— su lista con 250 funcionarios con carné del Partido Comunista. Meanwhile, the concept of “Red Channel” became widespread, which meant the assumed influence of Communists on television, radio and film. Mantener a los comunistas lejos de la industria del entretenimiento se convirtió en algo vital, y llevó a la creación de «listas negras», empezando con los famosos «Diez de Hollywood», condenados a penas de cárcel en 1951. The case of the Hollywood Ten launched a hysterical blacklisting. Artists were required to take loyalty oath, stating that they were neither members of the Communist Party nor Communist sympathizers. La columnista de chismes Hedda Hopper (la más famosa de su tiempo) escribía por entonces que «Quienes no sean leales deberían ser metidos en campos de concentración antes de que sea demasiado tarde».

Ciudadano británico que pasó buena parte de su vida en los EE. UU., Charles Chaplin fue objeto de investigación del FBI de 1922 a 1978, principalmente por sus supuestas ideas comunistas, y pese a que ninguna de las sospechas pudo probarse. El primer hecho que atrajo la indeseada atención sobre él fue una recepción que le dio al secretario general del Partido Comunista de EE. UU., William Z. Foster; también se le investigó en los años veinte porque entre los comunistas fue generalmente creído que una donación de mil dólares al Partido había provenido de él. On 3 December 1942, Chaplin gave a speech at the Russian War Relief Dinner in which he stated: «I am not a Communist but I am proud to say that I feel pretty pro-Communist». This sentence and his speaking up for the Communist ally of the USA are repeatedly mentioned throughout the records as if these lines had been a formal testimony by him.
Entrevistado el 17 de abril de 1948 por el Servicio de Inmigración y Naturalización, admitió bajo juramento:
«I never read a book about Communism. I don’t know anything about it. I never read Karl Marx or anything like that. My interpretation of Communist was Russia…
Frankly, I don’t know anything about the Communist way of life. I must say that, but I must say this, I don’t see why we can’t have peace with Russia. Their way of life – I am not interested in their ideology, I assure you. I assure you. I don’t know whether you believe me or not, but I am not. I am interested to the point where – they say they want peace, and I don’t see why we can’t have peace here. I don’t see why we can’t have trade relationship and ameliorate matters and so forth and avoid a world war»
.

A Chaplin no le había gustado el papel de los EE. UU. en la Primera Guerra Mundial y en su resultado, el «malhadado Tratado de Versalles». Después alabó el papel jugado por la URSS en la derrota de los nazis y rechazó el antagonismo con este país, demostrando «su desconocimiento de lo que eran el comunismo y la Unión Soviética, y su muy poca comprensión de la situación política durante y después de la Guerra». En los registros del FBI se comprueba que entregaron a las columnistas Louella Parsons y Hedda Hopper las acusaciones sin probar que tenían contra él y, paradójicamente, incluyeron en su archivo los recortes de sus artículos, como si se los pudiese tomar en serio: For example, on 27 December 1943 Hedda Hopper wrote: «From things I have learned Charlie [Chaplin] who contributed $ 25,000 to the Communist cause...». Hopper’s lines appear several times in the FBI records, although after monitoring Chaplin’s bank account, it was recorded that there was no proof of the contribution.

Chaplin tuvo su ficha en el Security Index, con lo que se le consideraba un riesgo para la seguridad nacional, hasta el punto de investigar sus supuestas actividades de espionaje. A principios de 1950 ya se habían elaborado informes que descartaban todas las acusaciones, pero en los meses siguientes J. Edgar Hoover recibió varias cartas anónimas que pedían su deportación, y en enero de 1951 se reabrió su caso…
Al FBI le constaba que el Servicio de Inmigración y Naturalización se planteaba impedirle la reentrada al país tras uno de sus viajes bajo el cargo de «perjurio»; otra forma de lograrlo era acusarlo de «inmoralidad», y para ello se revisó una reclamación de paternidad contra él de 1943; pese a que un análisis de sangre parecía demostrar la inconsistencia de la demanda, no fue admitido y Chaplin tuvo que pagar una asignación semanal para la niña en cuestión hasta que cumplió los 21 años. Charles Chaplin probably did not know anything about these attempts, and he left the USA on 17 September 1952.
Investigaron también su ascendencia (se creía que su familia provenía de la Europa Oriental) e intentaron involucrar al MI5 en la caza de brujas, pero el servicio de inteligencia británico rechazó que el cómico constituyera un riesgo para la seguridad («If they really want to whip up a case against Chaplin, they can read Pravda for themselves») y lo consideró «una de las víctimas del McCarthismo». Finalmente, lo acusaron de atrasos en sus pagos al fisco, lo que Chaplin, que no pensaba volver a los EE. UU., calificó de «persecución vengativa y continua». A principios de 1953 ya tenía a sus hijos matriculados en Suiza, donde había decidido construirse una villa, pero, para el Servicio de Inmigración y Naturalización, había devuelto su permiso de reentrada «para dar la impresión de que no va a volver y poder intentar hacerlo inadvertido». De este modo, el FBI pudo mantener abierto su caso hasta su muerte. Todavía en 1972 hubo ocasión para volver a ocuparse de él:

In January 1972, a letter was sent to J. Edgar Hoover in which the sender presented his opinion about Chaplin’s short visit to the USA to accept an award. The sender stated: «This Communist bastard has turned his back on this land of ours and took millions of dollars out of this country when he went to live in Switzerland». Instead of denying these nonsense accusations, in his response, Hoover seemingly accepted the false assumptions. However, the fact that Chaplin was awarded by the American film industry demonstrate that the public opinion about him had changed over the years. Geraldine Chaplin evokes this event in a documentary about his father: «When he did go back to the States, they gave him a visa of only 10 days… He was thrilled. He said: “They’re still scared of me”».

Lucille Ball se hizo inmensamente popular a principios de los cincuenta con su programa semanal I Love Lucy. Baste decir que el 19 de enero de 1953 alrededor de 44 millones de norteamericanos vieron el 51.er episodio, mientras al día siguiente sólo 29 millones vieron la inauguración de la presidencia de Eisenhower (y todavía menos la coronación de Isabel II en junio de ese mismo año). Sólo la Philip Morris Company invertía en su programa la entonces enorme cantidad de 8 millones de dólares.
Pero para cuando Lucille lo petó en televisión ya tenía ficha en el FBI desde hacía una década. Tanto en 1952 como en 1953, el Comité de Actividades Antiamericanas la entrevistó por sus supuestas actividades comunistas. A record of the FBI shows that in 1952 Lucille Ball’s voter registration affidavit revealed that she had registered to vote for the Communist Party in 1936. Although the affidavit of registration did not mean that she actually voted for the Communist Party, she was suspected of Communist affiliation. También tenían en su contra un certificado según el cual había firmado para patrocinar a Emil Freed, un candidato del Partido Comunista, y su membresía en el Comité por la Primera Enmienda, formado en apoyo de los Diez de Hollywood, Lucille afirmó entonces: «The way to [defend the Constitution] is not by shutting up the man you disagree with». Rena M. Vale, una antigua miembro del Partido Comunista, declaró que en 1937 una reunión de los comunistas se celebró en la casa de Lucille, sin su presencia pero con su obvio conocimiento y aprobación. In 1953, an affidavit was found, signed by Lucille, which revealed that previously she had been a delegate of the State Committee of the Communist Party of the United States of America. Further incriminating evidence was that Lucille had made several radio broadcasts in the early 1940’s which later turned out to be tied to the Communist Party.

En la segunda entrevista con dicho Comité (septiembre de 1953), Lucille se excusó de todo lo que había contra ella: las firmas que parecían acusarla se debían a que la delicada salud de su abuelo socialista había hecho aconsejable darle gusto en todo, sin embargo, ella había votado en realidad por Eisenhower y previamente había simpatizado con Roosevelt. During the hearing Lucille stated she did not know about being a delegate of the State Committee of the Communist Party. William Wheeler, the investigator of the House Un-American Activities Committee, presented the signed affidavit but Ball made references to her grandfather again saying that he had signed the paper. Lucille had the same reaction when she was confronted with Rena M. Vale’s testimony. Ball refuted the allegation that she had knowledge of the meeting. Para el FBI fue suficiente, pero dos días después un conocido locutor de radio hizo públicas las acusaciones que se le habían hecho en las audiencias secretas del Comité. Dos meses antes se había ejecutado a los Rosenberg…

J. Edgar Hoover había avisado de la revelación radiofónica a su marido, Desi Arnaz, dos semanas antes de que se produjera («J. Edgar Hoover told me about it at a racetrack. He said there was nothing he could do»), de hecho, este conocimiento precipitó la referida segunda audiencia del Comité con Lucille. Ya en diciembre del 52 la National Heart Association anuló la designación del matrimonio para ser «Mr. and Mrs. Heart of 1953» al tener noticia de que podían estar siendo investigados. Ahora todo el país estaba al tanto de ello y quienes tenían invertido dinero en la productora y las carreras de esta pareja (la MGM, la CBS o la mencionada Philip Morris Company) hicieron piña con ellos. El once de septiembre de ese 1953 se estrenaba la nueva temporada de I Love Lucy, Desi Arnaz (hijo de un senador cubano exiliado en 1933) dirigió al principio unas breves palabras al público presente en el estudio:
«I was kicked out of Cuba because of Communism. We both despise Communists and everything they stand for». He referred to Lucille as his «favourite redhead – in fact, that’s the only thing red about her, and even that’s not legitimate».
Hedda Hopper escribió una columna a favor de su vieja amiga, y ésta tuvo la inteligencia (y la oportunidad) de hacer públicos por sí misma los documentos de su caso, incluyendo su testimonio; además, y de un modo insólito, el miembro del Comité Donald Jackson declaró en conferencia de prensa que Lucille «nunca había tenido un papel en el Partido Comunista». Apenas una semana después de la revelación radiofónica, su autor reconoció en su programa: «The Lucille Ball story which rocked the nation has had a very happy ending». Esa temporada, alrededor de 50 millones de espectadores sintonizaron cada lunes su programa.

Neither Lucille’s nor Chaplin’s case was ever brought to court.
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