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El pequeño Pataxú, Tristan Derème

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momper



Registrado: 14 Dic 2008
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MensajePublicado: Lun Nov 12, 2018 4:09 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Escape from Camp 14, el excelente ensayo del periodista Blaine Harden sobre Shin In Geun, un joven nacido en el gulag norcoreano, del que sólo pudo escapar cuando contaba ya veintitrés años, un testigo único de la distopía puesta en práctica por la dinastía Kim.

En los campos de trabajo esclavo (con granjas, factorías, minas...), they commonly work and sleep in filthy rags, living without soap, socks, gloves, underclothes, or toilet paper. Twelve- to fifteen-hour workdays are mandatory until prisoners die, usually of malnutrition-related illnesses, before they turn fifty. Los guardas y encargados, además, tienen casi completa licencia para maltratar y violar (The superintendent, a guard in his thirties, wandered among the seamstresses like a buyer at a cattle auction…). Y fuera las cosas no están mucho mejor: desde que desaparecieron los subsidios de la URSS, este montañoso país ha evitado el colapso con la ayuda humanitaria de sus enemigos ideológicos, empezando por los —oficialmente— odiados EE. UU.

La familia del padre de Shin había sido internada por la huida a Corea del Sur de uno de sus miembros, en conformidad con la norma de Kim Il Sung: Enemies of class, whoever they are, their seed must be eliminated through three generations. Con el tiempo, su padre fue emparejado con otra presa desconocida para él (sólo les dejaban cohabitar unos pocos días al año), modo con que se premia el buen desempeño en el trabajo (como fue el caso) o las delaciones. Las relaciones sexuales no aprobadas conllevan la ejecución de los infractores; los embarazos, la muerte de la madre y su hijo, nacido o no.

Shin was born a slave and raised behind a high-voltage barbed-wire fence. He was educated in a camp school to read and count at a rudimentary level. Because his blood was tainted by the perceived crimes of his father ’s brothers, he lived below the law. For him, nothing was possible. His state-prescribed career trajectory was hard labour and an early death from disease brought on by chronic hunger – all without a charge or a trial or an appeal, and all in secrecy.

Ignorado por su padre y su hermano mayor, golpeado a menudo por su madre, con la que compartió de niño una habitación (todo un lujo con el que se la había premiado no se sabe por qué); comiendo prácticamente la misma escasa comida todos los días (que completaba —como otros— con roedores e insectos), conviviendo en la escuela y el duro trabajo con niños hostiles e indignos de confianza, todos (él también) dispuestos a delatar y a participar en el acoso y las agresiones a los señalados, ordenadas éstas a veces por los propios guardias-profesores (sic). Unlike those who have survived a concentration camp, Shin had not been torn away from a civilized existence and forced to descend into hell. He was born and raised there. He accepted its values. He called it home.

Contaba 13 años cuando su madre y su hermano fueron ejecutados por intentar fugarse. La imagen de su madre en la horca lo acosará en su vida adulta y le causará terribles pesadillas… Él los delató (algo que ocultó durante sus inicios en el mundo libre): lo hizo por temor a las represalias y porque “I was more faithful to the guards than to my family. We were each other’s spies”. El guarda que recibió la delación se la apropió, y Shin fue torturado como sospechoso de complicidad. En la cárcel subterránea en que estuvo encerrado seis meses, compartió celda con un amable caballero que llevaba años sin ver la luz del sol y que le habló del mundo más allá de las alambradas, de lugares y sabores que cautivaron su imaginación y convirtieron la sordidez del campo en una tortura… He despised both his mother and father for selfishly breeding in a labour camp, for producing offspring doomed to die behind barbed wire.

Con veinte años se ocupaba de las máquinas en un taller de costura (le cortaron un dedo por caérsele una cuando la llevaba a reparar). Allí por primera vez optó por no informar de un compañero que le habían ordenado vigilar, un hombre de mundo que le habló de China, Corea del Sur y the existence of television, computers and mobile phones… If he informed on Park, he could have earned an extra serving of cabbage, but Park’s stories were much more valuable to Shin.
Cuando consiguió escapar, se sintió conmocionado al descubrir otra vida: It shocked him to see North Koreans going about their daily lives without having to take orders from guards. When they had the temerity to laugh together in the streets, wear brightly coloured clothes or haggle over prices in an open-air market, he expected armed men to step in, knock heads and stop the nonsense.

El colapso de la economía planificada en los noventa socavó un principio esencial de la doctrina juche: la «independencia» del país; algo, por otra parte, que «nunca ha sido ni remotamente posible en un país tan mal gobernado». Desde entonces han florecido los mercados privados, y un ansia de hacer dinero del que participan unos cuadros beneficiados con la gestión de la ayuda internacional: ahora van a los «campos» los comerciantes que no se avienen a pagar sobornos; la frontera con China se ha vuelto porosa para el tráfico de personas y la influencia occidental, en forma de DVD y grabaciones de telecomedias surcoreanas. Eso sí, el régimen continúa ejecutando a los infractores, y cuando en 2004 Corea del Sur organizó el traslado a Seúl de 468 norcoreanos desde Vietnam, la agencia de noticias norcoreana lo calificó de premeditated allurement, abduction and terrorism (!).

Son muy interesantes las vivencias de Shin en China, los recursos (la habituación a lo peor) de que dispuso para salir adelante un joven llegado de otro mundo. El autor se extiende —felizmente— sobre las dificultades de adaptación de los fugados del norte a su nueva vida, pese a lo generosamente que les atiende Corea del Sur, que les otorga automáticamente la ciudadanía y se ocupa de que salven la inmensa distancia que los separa de una sociedad ferozmente competitiva. Se ha calculado que la reunificación le costaría a Seúl dos veces y media lo que costó la alemana, de ahí el desinterés que despierta un tema demorado sine die, pese a las constantes provocaciones, los ataques llevados a cabo periódicamente (que se han cobrado ya cientos de vidas) y las amenazas de una «guerra total» que profiere ese vecino pelma que es Corea del Norte.
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momper



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MensajePublicado: Lun Feb 11, 2019 12:39 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

The myth of the woman warrior and World War II in soviet cultura, de Adrienne Marie Harris, de la Universidad de Kansas.

Con objeto de preparar al Ejército Rojo —y a la sociedad en general— para la guerra, en la segunda mitad de los años veinte comenzaron en la URSS las «campañas de militarización», que se prolongaron en la década siguiente. En un régimen que hacía una bandera de la igualdad de sexos, cientos de miles de mujeres se sumaron con entusiasmo: These militarized women were hailed as “patriotic daughters of the Motherland” in popular magazines, and upon the Nazi invasion of the Soviet Union June 22, 1941 many of them became snipers, pilots, doctors, nurses, medics, radio operators, and translators. La literatura y el cine coadyuvaron a estas campañas mostrando mujeres soldado, cuya presencia en los campos de batalla era, por otra parte, tradicional en la cultura popular rusa; en las revistas muchas de estas “soldados” aparecían con falda y pelo largo para conservar su aspecto femenino, aunque tras la Revolución se redefinió la belleza de la mujer: the creators of mass cultura began celebrating a new body type: the young woman who is strong, robust, athletic, slim, agile, and tough. Large breasts suddenly became passé, even pornographic… often women either looked androgynous or their breasts and hips were deemphasized by women‘s clothing or their positions.

La doctrina igualitaria oficial se topó con ciertas resistencias a la hora de incorporar a la mujer al ejército, particularmente en la aviación, donde el prestigio de ser piloto hacía particularmente gravosa su competencia (en 1938 todavía tenían vedado el acceso a la aviación militar). Incluso con la Wehrmacht pisoteando ya suelo ruso, en las oficinas de reclutamiento se les dijo a cientos de miles de voluntarias que esperaran en casa su movilización. Y los primeros puestos que ocuparon fueron los que no implicaban participación en combates.
Tras ser aceptadas, en apenas unos meses el modelo de la mujer soldado se vio superado en la admiración popular por la mártir, la que, más allá de su contribución a la lucha, se distinguió por sacrificar su propia vida: actions are secondary to the message of selfless devotion and boundless love for the homeland. These women became saints in the Soviet iconostasis that gave Soviets a model into a believe system in which the totalitarian dictator was God. Una evolución espontánea, en la que los propagandistas del régimen sólo se aprovecharon de la reacción popular a las primeras noticias sobre el martirio de la joven partisana Zoya Kosmodemiánskaya en Petrishchevo, cerca de una Moscú sobre la que se abalanzaban los alemanes.
La veneración a los mártires ya había trascendido el ámbito religioso en las primeras décadas del s. XIX, con la veneración de los revolucionarios a los decembristas y las abnegadas esposas que los siguieron al exilio oriental. Los revolucionarios ejecutados por el zar a medida que adoptaron métodos terroristas se incorporaron al nuevo santoral socialista, así como los proletarios muertos por la causa en el Domingo sangriento. Lunacharskii articulated the Soviets‘ need to recapture the power of myth… Authors transformed old hagiographical forms into works that would fill a new socialist canon. Ahora también se trataba de un sufrimiento que redimiría a la humanidad. Zoya les dijo a sus interrogadores alemanes que su nombre era Tania, por Tatiana Solomakha, una maestra ucraniana devenida comisaria de la Guardia Roja que fue torturada y ejecutada por los Blancos.
A diferencia de sus homólogos masculinos, en la descripción de las mujeres mártires se enfatizaba su pureza e inocencia, ultrajada por el brutal tratamiento de los invasores. Innocence adds dimension to the martyr‘s sacrifice, just as it added to the value of human sacrifices in the premodern era. El dolor por el trágico destino de Zoya, apenas una adolescente cuyo bello rostro podía advertirse incluso en las fotos de su cadáver mutilado, trascendió Rusia y se convirtió en un elemento unificador de los pueblos soviéticos en ese momento decisivo.

Con la desmovilización en el otoño del 45, se empujó a las mujeres a recuperar su papel tradicional de amas de casa. Un empeño ya patente a partir del momento en que la derrota alemana era sólo una cuestión de tiempo, cuando se empezó a desarmarlas simbólicamente.
When writing about women soldiers in World War II, male authors typically re-feminize the woman warrior, creating what we will call a “woman warrior-handmaiden”, a woman character who is subservient, nurturing, and sexually attractive, who acts a complement to a male character. She serves in a nonviolent capacity, usually as a nurse, radio operator, or translator. In keeping with the traditional male gaze, her body is of paramount interest and the reader always knows what she looks like, but not always what she thinks. Her role in novels and movies lies not in heroic feats or death, but in her relationship to a male character… Now that the war had finished, the State tried to put Pandora back in her box.

Afamados autores del deshielo, como Vasili Grossman o Vasil Bykov, concibieron también sus protagonistas femeninas como complementos de los hombres, el objeto de deseo del auténtico soldado. Iulia Drunina, jovencísima (y guapísima) enfermera en la guerra, combatió en su poesía esa imagen de mujeres soldado con «abrigos ceñidos», y reconoció que el ejército fue una oportunidad para liberarse de las limitaciones de una vida convencionalmente femenina. Las mujeres piloto incluso se desempeñaron mejor que los hombres, y llegaron a pensar que muchos prejuicios desaparecerían, pero tras la guerra se las arrinconó mientras la nación, como un todo, era animada a sentirse orgullosa de su papel en la victoria.

In the 1990s, editors of military magazines undress women to appeal to the male gaze. For example, one pilot wears a helmet, but her shirt is open to the extent that one can see the side of her breast. Another, armed with a rifle, smiles at the camera from her vantage point next to a river. She sports a camouflage hat and her camouflage shirt is buttoned, but she is wearing no pants.
Post-Soviet culture has redefined gender roles to the point that, as with other images of women, a woman in uniform becomes a sex symbol
.
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MensajePublicado: Lun Feb 11, 2019 7:06 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Pues las tres últimas novelas históricas que he empezado me las he dejado a medias, no he podido seguir con ellas por unos motivos u otros:
Los leones de Aníbal, de Javier Pellicer
Canción de Sangre y Oro, de Jorge Molist
Enemigos de Esparta, de Sebastián Roa.

Una pena, a ver si con las próximas tengo más suerte.
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MensajePublicado: Mar Feb 12, 2019 11:08 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

momper escribió:
The myth of the woman warrior and World War II in soviet cultura, de Adrienne Marie Harris, de la Universidad de Kansas.

Interesante.
Ciertamente se mitificó el asunto pero también fue un motor de cambio.

Tratar de retrotraer también ocurrió en la sociedad occidental de postguerra (incluso véase la patada que dieron a las mujeres del ejército de la RDA tras la reunificación por parte de la democrática RFA).

Una duda sobre las mujeres pilotos, leí que uno de los motivos para que las asignasen a los Polikarpov era porque se consideraba de aquella que les sería muy difícil pilotar otros tipos de aviones pues exigían una enorme fuerza física sus controles.
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momper



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MensajePublicado: Mar Feb 12, 2019 5:16 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

No se menciona ese detalle, pero, de hecho, pilotaron tres tipos de aviones (incluido un caza): After interviewing the women, Raskova placed them in three regiments: a night bomber regiment, flying the PO-2, a divebomber regiment, flying the PE-2, and a fighter regiment, flying the Yak-1; aunque el regimiento formado exclusivamente por mujeres (las famosas "Brujas de la noche") era el de los viejos Polikarpov. En cualquier caso se desempeñaron muy bien en los tres aviones: In all twenty-nine women pilots, from all three regiments, were eventually named Heroes of the Soviet Union. The Soviets awarded the women with decorations, wine, and even high-heeled shoes! (Adrienne Marie Harris).
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momper



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MensajePublicado: Lun Mar 25, 2019 2:59 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Hitler was my friend, las memorias del fotógrafo Heinrich Hoffmann, un «simpático y despreocupado bon viveur», al decir de su traductor, oficial de inteligencia que había pasado cinco años preso de los nazis.
Hoffmann ya había logrado un gran éxito en su profesión antes de conseguir el virtual monopolio de las imágenes del líder nazi, y su temprana amistad con él le permitió estar en el grupo de los que lo llamaron siempre Herr Hitler. Miembro de primera hora del partido (at that time its programme seemed to offer the only possible solution to the chaotic problems with which my country was overwhelmed), Hoffmann cuenta que no estaba interesado en la política (of wich I knew little and cared less) y que su amistad con Hitler no tenía nada que ver con ella.

El afán por dominar su oficio lo llevó a trabajar en buena parte de Europa, vivencias de un hombre lleno de recursos que tenía que ingeniárselas para estar presente allí donde otros no llegaban, lo que nos depara unas cuantas deliciosas anécdotas.

I found out that he [el Kaiser] had accepted an invitation to visit Herr Marx, the sub-prefect of the district, whom he esteemed highly… In front of Herr Marx’s villa I installed my camera on some scaffolding and sighted it carefully on a point that the Kaiser would be bound to pass as he left the villa. In front of me, a number of army veterans in frock coats and toppers and with gaily-coloured sashes across their chests had taken up their stand.
Above this glistening roof of toppers stood my camera, fixedly aimed at the selected spot, with me beside it, gazing over the sea of heads and holding the rubber ball, ready to release the shutter. All I had to do was to wait and then I’d get him

‘Here comes the Kaiser!’

A rousing roar of hurrahs greeted his arrival. Enthusiastically the veterans hurled their toppers into the air in loyal acclaim of their War Lord. And I? All I did was to photograph a cloud of toppers flying through the air! By the time they – and the excitement – had subsided, there was no further sign of the Kaiser – either in the flesh or on my plates!


Escrito mediados los años cincuenta, su libro da una imagen íntima de Hitler «sin ningún indicio de la oscuridad, corrupción y horror que el régimen propagó por doquier», nos dice Roger Moorhouse, que firma la introducción a la edición del 2011; incluso pasa de puntillas por la famosa anécdota en que su propia hija interpeló a Hitler sobre el trato «brutal» a los judíos. Nos lo pinta como un hombre que «estaba muy solo» y que había sacrificado sus ambiciones artísticas por cumplir la misión a la que se creía llamado. Es particularmente conmovedora (aunque revela la estupidez de sus principios) la historia con «la pequeña Bernile»:

On one occasion a very lovely and eager little child attracted Hitler’s attention, and he had a long talk with her and invited her mother to bring the little girl often to see him. Little Bernile, as the child was named, became Hitler’s admitted sweetheart, and many were the snaps I took of them on the terrace together.
Then one of the many over-zealous busybodies of the Party, who knew the family and had nothing better to do, must needs scurry to Bormann and tell him that the child was not of pure Aryan descent
.
Bormann se habría encargado de que la niña y su madre no volvieran por el Berghof sin decirle nada a Hitler, pero cuando éste lo descubrió… he felt he had to be logical and refuse to see the child any more. ‘There are some people’, he told me, ‘who have a positive genius for spoiling all my little pleasures!’.

Hoffmann se negó a supeditarse a Goebbels, y era de los pocos que podían hablarle con cierta franqueza a un hombre idolatrado (‘leave it to Hitler’ became the slogan of the German people). El propio Churchill escribía en 1938 en el Times: ‘I have always said that if Great Britain were defeated in war I hoped we should find a Hitler to lead us back to our rightful position among the nations’. Curiosamente, su segunda esposa, Erna, pacifista que no simpatizaba con los nazis, se vio en algún aprieto por expresar sus opiniones abiertamente:

On one occasion, some time in the autumn of 1938, when we were staying with Hitler at the Berghof, conversation turned to the subject of war.
‘War!’ exclaimed Erna with horror. ‘I’ve only read one war book, thank you – Remarque’s All Quiet on the Western Front – and I cannot conceive how any decent human being can even think of the possibility of war with complacency!’.
Such remarks, admittedly, would have been impossible in Hitler’s presence once war had been declared. But again and again I had good cause to fear that even my influence with Hitler and his genuine affection for me would not suffice to keep my wife outside a concentration camp. Indeed, shortly after the declaration of war she was subjected to quite a long period of house-arrest for ‘opposition to State Authority’ – and she was lucky to have been dealt with so leniently!


Cuando Gran Bretaña declara la Guerra, con un «ambiente de consternación» en el entorno de Hitler, su esposa le pide que vaya a verlo y use «cada onza de su influencia» para detener el despropósito, pero Hoffmann, que se sabía llamado por algunos el «bufón de la corte», no se ve capaz de hacer nada para «detener la vasta maquinaria del destino que Hitler había puesto en movimiento». Algún tiempo después, en Francia, dos altos oficiales le pedirán que lo mantenga entretenido esa noche con alguna de sus «famosas anécdotas», para que se le quite de la cabeza la idea de invadir Gran Bretaña de modo inminente. Después vendrá la guerra con Rusia, en un ambiente de «sombrío recelo» y con todo el mundo acordándose de Napoleón.
Sitting alone with Hitler in the East Prussian Wolfsschanze Headquarters, I ventured a question. ‘How is it’, I asked, ‘that this new war has come about?’.
‘I was compelled [he replied] to take the first step in what is a war of prevention… It was vital that I should get my blow in first […] the thrust towards the Russian oilfields must at all costs succeed'. He gazed with unseeing eyes into the distance. ‘I could not do otherwise’
.

Hoffman nos habla de la importancia que tuvo para Hitler Geli Raubal:
If there were anyone whom he ardently desired to marry, it was his niece, Geli. His love for this beautiful and intelligent girl was as great as was the political urge that possessed him; and while she would not have hindered the vast work of internal regeneration that he most certainly accomplished, it is quite possible that in the ties of home and family, in the contentment of domestic bliss by which he laid such store, coupled with Geli’s restraining influence, he would have lost his zest for those international adventures that brought him to his ruin.

En cambio, en el caso de la relación con Eva Braun (que trabajaba con él, como su much more fastidious sister, Gretl), nunca le pareció que hubiera una «historia de amor» entre ellos, aunque Eva «les decía a todas sus amigas que él estaba locamente enamorado de ella». Fue su intento de suicidio lo que impelió a Hitler a llevársela a vivir con él, con lo que la convirtió en su chère amie.

That Eva became his mistress some time or other before the end is certain, but when – neither I nor, I think, anyone else can say… the secrecy that enshrouded the whole affair is most strikingly emphasised by the profound astonishment of all of us in his most intimate circle, when, at the bitter end, the marriage was announced.
She was an ordinary, pretty little shop girl, with all the frivolity and vanity of her kind… she saw herself, I think, in a role, to which she was in reality so lamentably unsuited, as a
femme fatale of the future, a sort of modern Madame Pompadour, a dea ex machine, influencing behind the scenes the fate and destinies of nations at the side of the Man Who Loved Her. Nothing could be farther from the truth. As other men turn to soft-beslippered feet on the mantelpiece, a book and a pipe when the day’s work is done, so Hitler turned to the company of attractive young women – and deliberately I emphasise the plural, ‘women’. Later, under the influence of the tremendous events through which she lived, and as the war years marched towards their grim conclusion, Eva’s mental stature grew, and her character broadened and deepened; and by her final gesture and decision to remain at the side of her protector to the end, she attained heights that more than atoned for the vanities and frivolities of the past.

Una vez en el poder, le llegaban a Hitler abundantes cartas de «virtuosas mujeres casadas» que le pedían que fuera el padre de sus hijos, junto a otras tan excesivas que denotaban el desequilibrio que las dictaba; todas ellas estaban archivadas en su despacho bajo el nombre de «Chifladas».

Como otros de sus íntimos, Hoffmann también encontró tediosas las veladas con Hitler, en que podía disertar largo y tendido sobre temas preferidos, ante los que se asentía con la cabeza mecánicamente, o se veían sus películas favoritas una y otra vez.

Initially, Goebbels used to arrange for a preview of new films at Obersalzberg, before they were generally released. On such occasions, of course, the production would be regarded with a particularly critical eye. Eva Braun would express displeasure at some scene or person in the film, Bormann or one of the others would take exception to something else and so on; and the upshot of it all would be that Hitler would order cuts and alterations, quite oblivious of the trouble and expense involved.
Goebbels was furious and quickly stopped sending any more new films. When I told him that I was ‘fed up to the teeth with seeing the same old films again and again’, he retorted: ‘And I, my friend, am not in the least interested to hear critiques of my films from some stupid little flapper’ – Eva Braun – ‘or from a glorified butler!’ – Bormann
.

Con el Reich desmoronándose, las veladas con el Führer (que ahora podían ser a las tantas de la madrugada) se convirtieron en una tortura para sus íntimos, and no longer did we feel that we were living in a gilded cage, but rather in an iron prison. Hoffmann redujo al máximo su presencia ante un Hitler al que no reconocía en su eclipse, pero acudía fielmente en tren o en avión, aunque estuviera a más de mil kilómetros, cuando su amigo, por el simple placer de verlo, lo convocaba a su lado.
Con la ocupación, empezó para él un calvario de cárceles y campos de trabajo, acusado de robar obras de arte de museos de Europa para Hitler y Goering, cuando —como se demostró— había actuado sólo de intermediario en algunas compras. Durante un año fue testigo en los juicios de Nuremberg, y pudo enorgullecerse de la impression que les causó a otros testigos alojados con él en una residencia especial: it is a pleasing thought that many of the important men, when taking leave of me, were good enough to thank me for the unfailing good humour I had always displayed and to say that, all political opinions apart, Hoffmann and his jokes would remain as a happy interlude in an otherwise grim and tragic duty. Pero después de los americanos, llegó el gobierno bávaro, que decidió hacer una cause celèbre de su caso: tras ser estorbada todo lo que se pudo su defensa, fue condenado a principios de 1947 a ‘Ten years in a prison labour camp, confiscation of all property, withdrawal of all civic rights and prohibition to practise any profession on release’.
Las duras condiciones de las prisiones le hicieron mella y, en uno de los sucesivos traslados, sufrió un ataque de nervios: I tried to gash open a vein with a razor blade, and struggled desperately against being put into the lorry. As a result I was sent, not to Langwasser, but to the observation ward of a psychiatric hospital. The same day my devoted wife was there and managed to pacify me… Hoffmann enfatiza la importancia del apoyo de su mujer, Erna, cuya tenacidad ante las autoridades le permitió visitarlo a menudo y llevarle algunos artículos, pese a pasar sus propias privaciones. Al final consiguió que se le redujera la pena a cuatro años de campo de trabajo y confiscación de sólo el 80 % de sus propiedades. At this second appeal thirty-five witnesses were called in my defence and over a hundred documents were produced, sworn statements mostly from people who had been persecuted on political or racial grounds by the Third Reich and whose lives I had saved or whose liberation from concentration camps had been thanks to my intervention.

No pocas entre las imágenes con que se documenta este «enterrado fragmento de historia europea» fueron perpetuadas por un hombre llamado Heinrich Hoffmann.
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Ultima edición por momper el Dom Abr 21, 2019 1:26 am; editado 1 vez
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momper



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MensajePublicado: Dom Abr 21, 2019 1:12 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Hitler’s “Utopia”: An Analysis of Gleichschaltung in the Third Reich, 1933-1939, breve ensayo de Emma Lichtenberg, de la Trinity.
El termino gleichschaltung podría traducirse aquí como «coordinación», a través de la ley y la propaganda, del gobierno, la cultura y el pueblo alemanes, con objeto de llevar a la «fracasada» sociedad de la República de Weimar hasta la utopía nazi. Se trataba de permear todos los aspectos de la sociedad con la doctrina nazi. Utopic ideology… highly contradictory. It prided itself on restoring the Prussian values of anti-liberalism, simplicity, honor, and courage, yet at the same time wanted to do away with the “elite criteria” of birth, property, and education—three core tenets of the Prussian regime. La «comunidad del pueblo» (Volksgemeinschaft) era redefinida con el reemplazo de los vínculos tradicionales —religiosos, sociales y familiares— por una camaradería nacional alrededor del concepto de raza:

We [the Germans] are more valuable than the others [non-Germans]... We are more valuable because our blood makes us capable of inventing more than the others, of leading out people better than others, because our blood enables us to be better soldiers, better statesmen, to reach a higher level of culture and a higher character (Heinrich Himmler, 1937).

Inmediatamente (abril de 1933) se aprueba una «Ley para la restauración de la función pública» con la que se busca purgar el funcionariado de los no arios (y los comunistas). Seguirán las Leyes de Nuremberg para uniformar, esta vez, a toda la sociedad: la ciudadanía se basaría en la «sangre alemana» y la lealtad al Reich.

Were Germans complacent because they were finally out of the economic turmoil of the Weimar Republic, or were they simply turning a blind eye to the dehumanization of their neighbors? It is impossible to determine the opinions and emotions of millions of non-Jewish German citizens, and while it is likely that many Germans spoke out against the Nazi regime, Milton Mayer’s interview with ten former Nazis recapitulates a sentiment likely widespread: “You were sorry for the Jews... but—weren’t you glad you weren’t a Jew?”.

Detrás de la «movilización de las mentes» de la que habló Goebbels, estaba la despolitización de la sociedad y su sometimiento a una idealizada kultur dictada desde la Cámara de Cultura del Reich, de adscripción obligatoria en sus diversas secciones para cualquiera que quisiera trabajar en este ámbito.

The importance of blood… is made evident in the analysis by the Völkischer Beobachter to analyze Mozart’s “blood heritage”, since creativity was determined by such pedantry. His heritage was later declared as unblemished by Jewish blood, thus allowing his Works to (once again) be a part of German national identity. […] Every remnant of the past must accurately represent the idealistic utopianism of the present and the future. Any impure element threatens the entire system.

El cine ensalza lo «sagrado» de la experiencia bélica al tiempo que la pureza de la vida bucólica, mientras películas como Sin novedad en el frente (1930) eran consideradas por Goebbels una «desgracia cultural, una indignidad que no sería tolerada más». En cuanto al teatro, la autora cita al historiador Gordon Alexander Craig: “theatre-goers whose tastes ran to the modern theatre had a difficult time, for almost everything written during the Republic was forbidden, and most of what was written after 1933 should have been”. Pero la Gleichschaltung de la alta cultura se centró sobre todo en las artes visuales: All forms of visual art under the Third Reich became Nazi propaganda. Lo que no les servía, el arte modernista, era Entartete Kunst (arte degenerado), la «excrecencia del comunismo y el judaísmo»; el arte debía servir sólo para propagar los ideales de la sociedad, de otro modo era una muestra de impureza racial. La imposición de esta cultura de masas «inventada» e impregnada de política encontró poca oposición en una población que, aparentemente, se dejó «ilustrar» dócilmente. La Ley Editorial de 1933 también ponía todos los medios de prensa bajo control del Estado: los editores must possess German citizenship, be of Aryan descent, must not be married to a non-Aryan, have not lost any civic rights, and must not “weaken the strength of the German Reich…, the sense of community of the German people, German defense capability, culture, or the economy, or... [offend] the honor and dignity of Germany”. Curiosamente, hubo que regular el campo de la publicidad tras una temprana eclosión de un kitsch nazi: swastikas and the face of Hitler and other top officials were advertised on items from playing cards to window displays—and ultimately “trivialized” National Socialism and its patriotic symbols.
Como sea, el régimen se aseguró de que el antisemitismo estuviera presente en todos los niveles de la cultura, con lo que se creó una apariencia de homogeneidad en el Volksgemeinschaft; la propaganda difamatoria incidía, además, sobre personas que se beneficiaban del ostracismo de los judíos y a los que se les anunciaba un futuro idílico.

En la esfera privada se puso el énfasis en el reforzamiento de los papeles tradicionales del hombre y la mujer —lo que conllevaba la «remasculinización» de ellos y la «refeminización» de ellas— y en la paternidad que asegurara el futuro del Volk (a la vez que se imponía la esterilización obligatoria de quienes padecieran enfermedades hereditarias):
In almost a militarization of sexual activity, parenthood became a political duty of German adults who were physically and mentally fit. Motherhood, and the gender roles created for women in Nazi Germany, easily became some of the most important undertakings in the Third Reich, since these women were charged with one great task: producing future Nazis… The Nazis’ Gleichschaltung of German female gender roles was also militarized with notions of honor, thus creating a sense of nationalistic pride and duty. In May 1939, the Mother’s Cross was introduced to German women: women who bore eight healthy children received a gold medal, six children a silver medal, and four children a bronze medal.

Para los niños, que no tenían recuerdo del «fracaso» de la República de Weimar, hubo que crear la Hitler Junge, en la que se les formaba «física, mental y moralmente para servir al Volk… en el espíritu del nacionalsocialismo». El programa de las asignaturas escolares —incluidas las matemáticas y las materias científicas— se reorientó para incorporar los principios del antisemitismo en las maleables mentes infantiles (tal como se hace ahora en Palestina, añado yo): se convertía así a los niños en la primera línea del régimen contra la resistencia político-cultural que pudiera haber en los hogares.

Many Germans were, of course, aware of the atrocities the Nazi party enacted beyond their racist propaganda, but these events still transpired because, for nearly seven years, the majority was conditioned to live according to the Nazi ideology.
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momper



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MensajePublicado: Mar May 07, 2019 1:39 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Kim Il Sung and the DPRK-USSR-PRC Triangle: The Creation of an Asian Dynasty in a Communist State, tesis de Woojoo Kim, de la Universidad de Washington.
El que acabó siendo Gran Líder, Sol de la Nación, Mariscal de la Poderosa República… empezó como un líder guerrillero más entre los muchos grupos comunistas o nacionalistas que luchaban contra la ocupación japonesa. Tras escapar a la URSS, en 1942 se convirtió en capitán de un batallón en la brigada que absorbió los restos de las guerrillas de Manchuria. Y con el Ejército Rojo entró en Corea una vez que, en la Conferencia de Potsdam, la URSS aceptó colaborar en la expulsión de los japoneses:

Through their quick and extensive engagement of Japanese forces, the Soviets won military and political advantage. Militarily, they were in a position to march down the peninsula to Pusan. Politically, they won favor among the Koreans because they saw the Russians come in to the country and fight whereas Americans were unable to reach Korean until early September, and did not fight on Korean soil.

Cuando los soviéticos crearon la República Popular Democrática de Corea, había varias facciones comunistas representadas en los órganos de poder: Pak Hong-yong lideraba a quienes habían actuado desde Seúl y huyeron al norte cuando el gobierno militar norteamericano prohibió sus actividades; la facción Yanan la formaban los que habían huido a China a lo largo de los años veinte y treinta, su líder Kim Tu-bong «tenía una buena relación con Mao y estaba influido por su versión del marxismo-leninismo»; la «soviética», a su vez, la integraban coreanos enviados desde la URSS tras la liberación, [they] had never been to Korea and had not been active in Korea’s independence movement; los Partisanos eran los que habían luchado junto a los chinos en Manchuria y conformaban la facción más débil en la estructura política de Corea, Kim era prácticamente un desconocido cuando Moscú decidió que era su hombre.
En comparación con la Europa del Este, la sovietización de la Corea del Norte se acometió con mucha rapidez: en 1946 ya había un programa de intercambio estudiantil con universidades de la URSS, y en 1948 se abrió en Moscú una escuela especial para formar a los cuadros del nuevo régimen comunista. In addition, the first unit of the North Korean army was established with guidance from the Soviet army in the same year that South Korean police force was established by the United States and South Korea.

A la influencia soviética se unió, después de la guerra, la de China; ambos se convirtieron en socios comerciales preferentes en detrimento de Japón y el resto de la península coreana. Corea del Norte se vio así en medio de las difíciles relaciones entre los dos colosos. En febrero de 1950 estos firmaron un Tratado de Amistad, Alianza y Mutua Asistencia que no disipó las suspicacias recíprocas: Stalin temía que Mao resultara otro Tito, y Mao no olvidaba el entendimiento de Stalin con los nacionalistas de Chiang Kai-shek y, además, no quería repetir el modelo de padrinazgo que había impuesto en la Europa oriental.

After the Sino-Soviet Treaty in 1950, Mao agreed to transfer up to fifty thousand ethnic Korean troops who served in the People’s Liberation Army units to North Korea. The result was to leave Pyongyang in a significantly strengthened military position. EE. UU. había retirado sus tropas de Corea del Sur en junio de 1949, y durante meses Kim Il Sung trató en vano de convencer a Stalin y Mao de apoyar la invasión del sur, donde se había dado cierta insurgencia izquierdista. Sin embargo, a principios de 1950 Truman anunció que no proporcionaría ayuda militar a los nacionalistas chinos en Formosa, It is not clear that how and why this policy impacted on Stalin and Mao; however, the clear fact is the Korean War begun only several months after this policy announcement. Contra toda lógica, Rusia y China nunca han reconocido haber dado el visto bueno a la invasión; ambos recelaban de la influencia que pudiera adquirir el otro en Corea y, además, temían un enfrentamiento directo con los EE. UU. «Éste es un asunto de Kim Il Sung», le dijo Stalin a Krushchev. Pero después de que Kim se dirigiera por radio a la nación para denunciar que tropas del Sur habían cruzado el paralelo 38 el 25 de junio, el envío de material militar soviético quedó justificado, y pronto Seúl estaba en manos del Ejército Popular de Corea. Como se sabe, la situación cambió rápidamente con el desembarco de soldados norteamericanos bajo bandera de la ONU.
Las vacilaciones de Stalin y Mao proporcionaron a Kim una vía de escape para el fracaso: Kim Il Sung purged the Yanan and Soviet factions asking responsibility for the War. [He] attacked the Yanan faction when there was a military disaster in the Korean War before the Chinese intervention was made. Ambas facciones estaban bajo influencia extranjera, y ésta contradecía una propaganda dirigida a enfatizar su papel en liberar Corea del colonialismo japonés; por otra parte, quería diferenciarse del presidente surcoreano, Syung Man Rhee, al que tildaba de «títere» del gobierno norteamericano.

El autor expone con detalle los hitos del progresivo deterioro de las relaciones chino-soviéticas: The distrust between two states was even bigger after the Korea War. In the later years of the alliance, there were frequent and public polemics of political differences between two countries and the alliance finally collapsed in the mid-1960s. Indeed, throughout 1970s, the Soviet Union became China’s worst enemy. Mao rechazó incorporar a China al Pacto de Varsovia y consideró la desestalinización un intento de recuperar el pasado burgués, cuando él defendía la «revolución permanente»: “They’re trying to tie our hands and feet. But they’re full of wishful thinking, like idiots talking about their dreams”. Kim Il Sung también rechazaba la desestalinización y la coexistencia pacífica (ni reconocía al régimen del Sur ni renunciaba al uso de la fuerza para unificar la península), pero se guardó mucho de manifestar desacuerdo con la política que se seguía en Moscú, pues dependía de la ayuda soviética, he made speeches about avoiding Stalin’s personality cult and emphasizing the Party; however, he never implemented a de-Stalinization policy.

No obstante, en agosto del 56 el famoso «Vigésimo congreso» tuvo su réplica en un pleno del Comité Central del Partido de los Trabajadores Coreanos:
A group of top party cadres staged on unsuccessful attempt to replace Kim Il Sung as the country’s leader. Echoing Khrushchev’s speech, they delivered highly critical speeches about Kim and his policies- accusing him of being an adherent to outdated Stalinist methods and personally responsible for numerous distortions of the social legality and rushing into heavy industrialization.
Quienes cuestionaron su política fueron tachados de «revisionistas», expulsados del Partido y arrestados, pero algunos consiguieron escapar a China, y en septiembre llegaron delegaciones de allí y de la URSS para exigirle que cesara la purga de las facciones Yanan y Soviética; Kim hubo de someterse a sus patrones y, para apaciguarlos, hizo que la prensa del país publicara la reincorporación a sus puestos de los líderes purgados.
Following the Hungarian uprising, some students at Kim Il Sung University drew graffiti and distributed handwritten leaflets supporting the Hungarian movement and demanding change in industrial policy in North Korea. Other students, who were recalled to Pyongyang from studies in Hungary and Poland during the uprising, asked lectures improper questions and raised politically sensitive issues.
En la segunda mitad de 1957, intelectuales y profesores (y estudiantes también) se contaron entre los purgados: At the Academy of Science scholars who refused to use the phrase “our beloved leader Kim Il Sung” and who argued for increasing living standards were punished as factionalists. El «terror» alcanzó a los ciudadanos comunes, muchos fueron juzgados como «traidores» por colaborar con las fuerzas del Sur durante los tres meses que ocuparon el Norte. A finales de los 50 las ejecuciones públicas eran habituales, algo a lo que ni Stalin se había atrevido.
Para contrarrestar lo que consideraba influencias extranjeras, Kim promovió el nacionalismo coreano y la doctrina Juche de su elaboración, un marxismo-leninismo a la coreana. Durante las celebraciones en Moscú del cuarenta aniversario de la Revolución Rusa, Mao se reunió en secreto con él y se disculpó por su interferencia en la purga de las facciones, que pudo así ser completada.

Los años de la distensión llevaron a un acercamiento con el Sur y a una nueva constitución (1972) que subrayaba la independencia del país respecto a la Unión Soviética y otorgaba poderes absolutos a Kim (que ya ejercía de facto desde las purgas de los años cincuenta), y en la que, curiosamente, la capital era cambiada por fin de Seúl a Pyongyang. Por aquellos años empezó su meteórica carrera su hijo Kim Jong Il. En esa línea, los nuevos miembros de los órganos de dirección del Partido y el Estado fueron personas related by blood, marriage or patronage to the older Partisan group.

En 1981 se eligió Seúl para albergar unos juegos que iban a servir de escaparate a una potencia económica emergente, además de simbolizar el fin de la Guerra Fría. La prensa norcoreana reaccionó con histeria paranoica al anuncio, y el 9 de octubre de 1983, mientras visitaba Burma, el presidente surcoreano sufrió un atentado orquestado por sus vecinos del norte, en el que murieron varios miembros de su séquito. Con todo, al año siguiente Kim envió ayuda humanitaria al Sur con motivo de unas catastróficas inundaciones.
Con el paralelo 38 a menos de 50 km de la capital surcoreana, finalmente Corea del Norte solicitó ser coanfitrión de los juegos (que acabó boicoteando); Gorbachov hizo alguna referencia a ello en una reunión con los norteamericanos, pero the ideological deference was no longer a high priority… China tampoco presionó en ese sentido, pero, eso sí, a modo de compensación le organizó a Kim Il Sung en los ochenta dos visitas de Estado con todos los honores. Para entonces Corea del Sur ponía en práctica la Nordpolitik (inspirada en la Ostpolitik alemana) con objeto de normalizar sus relaciones con los regímenes chino y soviético. En la primavera de 1990, China estableció relaciones diplomáticas con Corea del Sur: The DPRK slipped further down China’s priority list; un año después la seguiría la URSS, que también entonces normalizó sus relaciones con la propia China.

The Stalinist-Maoist doctrine that a modern economy could be built by an isolated and highly regimented population, devoted to military production and hero-worship, was set aside in both the Soviet Union and China. A la par que ambos países abandonaban sus viejos modelos, decrecía su apoyo a la Corea comunista; historiadores soviéticos incluso se atrevieron a reconocer por primera vez que Corea del Norte había invadido Corea del Sur en 1950.

Kim Il Sung found it difficult to follow Moscow and Beijing… he could not entirely change his policy. From the foundation of the DPRK, anti-imperialism was the key aspect. The DPRK remained in isolation and maintained a clear priority for ideology over economic development. To survive… Kim needed something new: build nuclear weapons.
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bill_shankly



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MensajePublicado: Mar May 07, 2019 8:46 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Nausícaa escribió:
Pues las tres últimas novelas históricas que he empezado me las he dejado a medias, no he podido seguir con ellas por unos motivos u otros:
Los leones de Aníbal, de Javier Pellicer
Canción de Sangre y Oro, de Jorge Molist
Enemigos de Esparta, de Sebastián Roa.

Una pena, a ver si con las próximas tengo más suerte.


Tenía los 3 en pendientes.

Me descuelgo.

El de Roa? me suele gustar casi todo lo que escribe.
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momper



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MensajePublicado: Mar May 28, 2019 3:22 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

The Model of Masculinity: Youth, Gender, and Education in Fascist Italy, 1922-1939, tesis de Jennifer Lynn Nehrt, de la virginiana James Madison University.
En medio del caos político y la debacle económica que siguió a la Gran Guerra, los fascistas lograron la atención de una Italia conservadora aterrada ante el bolchevismo abandonando sus ideas más izquierdistas y practicando un discurso patriótico y antisocialista. Los squadristi le hicieron el trabajo sucio a los terratenientes en lo que era prácticamente una guerra civil: [They] beat, shot, and humiliated peasants, workers, labor organizers, journalists, and politicians from the autumn of 1920 to the autumn of 1922. They targeted Socialists, Catholics, liberals, state authorities, Freemasons, and dissident Fascists.

Se ha discutido mucho si Mussolini, aparentemente un hombre imbuido de una misión, era, en realidad, un mero oportunista; y si los italianos secundaron el fascismo o simplemente se resignaron a él. Como sea, el nuevo régimen quiso conservar en la juventud, considerada los cimientos de la nación, ese impulso inicial que hacía del movimiento algo innovador y excitante: para ello se reformó la educación con vistas a establecer un «control paranoico sobre quién enseñaba qué», y se crearon grupos juveniles que proporcionaban entrenamiento militar y complementaban el adoctrinamiento ideológico en la escuela; la adscripción a organizaciones escolares o juveniles era obligatoria hasta los veintiún años. Many children, some of whom were raised in dissenting or ambivalent home, were first exposed to Fascism at school and youth groups.

En la retórica fascista el concepto de masculinidad era central, lo que daba a entender qué se esperaba de las mujeres; pese a lo cual, la contradictoria mezcla de modernidad y tradicionalismo se revelaba principalmente en lo referente a ellas: los grupos juveniles, cuyas actividades querían reforzar los papeles atribuidos tradicionalmente a cada género, fomentaron en las chicas, paradójicamente, cualidades masculinas.

The girls’ divisions stressed the domestic sciences and focused on first aid, rhythmic exercises, and charity, and offered courses on childcare, flower arranging, and crafts. In contrast with the boys’ military drills, the girls had doll drills where they paraded with their dolls, careful to hold them as if they were real babies.
[…]
Despite being minimized to a small role, the girls’ desire to earn badges and move through the ranks made them aggressively self-confident and competitive. These traits were not typically encouraged in girls by their families and the youth groups allowed girls an outlet where they could express themselves more openly. This ironically allowed girls to enter the public sphere and escape the monotony of home life and the strict gaze of their mothers, almost the antithesis of the traditional roles Fascism encouraged
.

La apelación al heroísmo y a la emulación de las glorias del pasado cautivó a muchos jóvenes que esperaban formar parte de una nueva aristocracia. En enero de 1920 se formó en Milán la Avanguardia Studentesca dei Fasci Italiani di Combattimento, que a finales de año publicaba su propio diario, en el que se abordaba la inminente revolución, anticipada por sus protestas callejeras. Empowering those perceived as radical, violent ruffians was not an appropriate approach to winning the minds of the elite over, así que los líderes del Partito Nazionale Fascista se apropiaron del movimiento estudiantil, ahora llamado Avanguardia Giovanile Fascista y controlado por un consejo designado por el comité central del Partido: The council divided the organization into two separate sections, students and rural youth and workers, to ensure that the more radical ideas of the students would not reach the workers and rural young men.

En junio de 1922 se creó un nuevo grupo juvenil, el Balilla, consagrado a la organización y adoctrinamiento de los niños. Todas las mañanas niños de ambos sexos cantaban el himno Giovinezza, una composición de 1909 a la que Mussolini hizo cambiar la letra en 1924 to focus on the Fascist themes of youth, renewal, nationalism, and belligerent masculinity. En palabras de Mussolini, “The Militia of Avanguardisti and Balilla is intended to give moral and physical training to the young, in order to make them worthy of the new standard of Italian life”. En el entrenamiento militar participaban también unas niñas a las que no se ofrecía, en cambio, otros modelos que no fueran la maternidad y la vida doméstica. Por otra parte, el régimen evitó conflictos con la Iglesia aceptando la instrucción religiosa en la escuela y la presencia de capellanes en los grupos juveniles, a pesar de que the original Avanguardisti would have found the inclusion of Catholicism as a perversion of true Fascism.

La carencia de fondos restó eficacia a las actividades de los grupos, y en los años treinta eran habituales las quejas de sus responsables sobre la falta de auténtico interés en los jóvenes, que se adaptaban a los principios del régimen por mera conveniencia. Además, los grupos juveniles no se revelaron como caminos de movilidad social, «la celebración de la juventud fue un mito vacío»: la vieja guardia del Partido, los que hicieron de jóvenes la revolución, no se hizo a un lado para dejar paso a una generación formada ya en la escuela fascista, pero que no había tenido que arriesgar nada por el movimiento; y la pobre situación económica y limitada industrialización forced students to return to their farms, join military, or become mindless bureaucratic administrators.

La autora analiza en detalle las reformas educativas emprendidas: la fascistissima (Mussolini dixit) del ministro Giovanni Gentile modernizó la enseñanza sin menoscabar los valores nucleares de virilidad, heroísmo y patriotismo; eso sí, any teacher who vocalized anti-Fascist ideas, even in private, was subject to deportation, y en diciembre de 1925 los profesores no afines fueron purgados. Uno de los objetivos de este entonces prestigioso pedagogo fue reducir el número de profesoras, pues pensaba que [they did not possess] “the spirited originality of thought or the iron strength of character which are the highest intellectual and moral endowments of humanity and should be the core of the school that molds the higher culture of the country” (Gentile, Guerra e fede: Frammenti politici, 1919). En 1923 les prohibió ocupar puestos de dirección en la secundaria, y en 1926 les cerró el paso a la docencia de las asignaturas Literatura, Filosofía, Historia, Griego y Latín; un empeño que trasluce el convencimiento de que women teachers created feminine boys y que, a la postre, las guerras hicieron imposible. En cuanto a las oportunidades de las alumnas, [the] education reform limited women from vocational schools and thus denied them economic opportunity and limited them to traditional roles. The dropout rate in primary and secondary schools was highest among girls because their families and societies usually did not expect as much out of them and it seemed impractical to prepare girls for jobs they would never have. Tras tantas puertas cerradas, estas jóvenes que aprendían a ser amas de casa al tiempo que recibían adoctrinamiento político desafiaron las políticas natalistas del régimen y, por regla general, siguieron practicando la planificación familiar.

La elitista y anticlerical (sólo se admitieron clases de religión en primaria) Riforma Gentile no satisfizo a casi nadie, y en 1931 Mussolini tuvo que admitir ante su Consejo de Ministros que había sido un «error». The goal to build an educated Fascist elite became a class-oriented endeavor that funneled students through narrow historical and philosophical studies in secondary schools that were not accessible to the majority of Italians. The lower classes were largely ignored in this system with little thought given to professional and technical training. The Fascists also did not approve of the concessions given to the Catholic Church and wanted more control over the religious private schools’ programs. Con Gentile fuera del ministerio, el Concordato de 1929 entre el régimen y la Iglesia católica devolvió la religión a la secundaria, donde las historias de santos sacrificándose por un deber casaban bien con el ideario que se quería inculcar.

Entre los sucesores de Gentile, el más importante —aunque apenas estuvo dos años en el cargo— fue Cesar Maria De Vecchi, un estricto católico preocupado por la «falta de disciplina» de los estudiantes y cuyo carácter rudo le valió el apodo de «Calígula». Su sustituto Giusseppe Bottai fue el encargado de las «Medidas para la defensa de la raza en las escuelas fascistas», aplicación en la enseñanza de las Leyes raciales de 1938 that forced Jews out of the Italian public sphere and divided the Italian population into “true” Italians and “others”. It was similar to the Nuremburg Laws passed in Germany in the 1930s. It restricted Jewish public employment, forbade employers from hiring Jews, and removed Jewish from the public schools. Desde entonces los judíos tuvieron que estudiar en escuelas separadas.

A lo largo de los años treinta la prensa denunció el «problema de la juventud», la falta de convicción en su (obligada) asunción del ideario fascista. Una carta de un miembro de la Segretaria particolare del Duce abundaba en ello hablando de la educación superior:

The masses in the universities are not yet what the duce wants… Among university students those farthest from us are students of jurisprudence, literature, philosophy: the abstract subjects. Those closest are on the other hand students of medicine and engineering: the exact subjects. I have found among university students a lively sense of autonomy in their relations with the Party, and a spirited disregard of disciplinary and hierarchical bonds.

A finales de los treinta, tras la guerra colonial en Abisinia y camino de la guerra mundial, aumentó el descontento por una revolución que, a ojos de muchos jóvenes, nunca ocurrió. Quienes como Bottai expusieron que young men needed more duties and platforms to voice their opinions, rather than creating more meaningless activities, like parades and youth rallies no fueron escuchados.

Casi todos los universitarios se unieron a los Gruppi Universitari Fascisti, pero pocos lo hicieron con entusiasmo, y quienes lo mostraron recibieron las burlas de sus compañeros. Para ellos el fascismo sólo era «Mussolini, squadrismo y burocracia».
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MensajePublicado: Sab Jun 22, 2019 12:07 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Experiences in Russia 1931, del periodista galés Gareth Richard Vaughan Jones, que visitó la URSS en 1931, en pleno Pyatelatka (Plan quinquenal), which is changing the whole life of the country even more than the initial seizing of power by the Bolsheviks fifteen years ago. Curiosamente, escribió este diario como si el autor fuese su compañero de viaje norteamericano, que, a diferencia de él, no sabía ruso. Gareth, de algún modo, se las arregló para poder hablar libremente con la gente, y hace un retrato real del país que ponía en práctica un Estado del que «habían hablado durante siglos los filósofos».

Ya en el barco (ruso) que lo llevó a Leningrado constató la irracionalidad de los comunistas, que veían en la Depresión el declive inevitable del capitalismo, en contraste con el promisorio Plan quinquenal soviético: I managed to get into conversation with a Labor M. P. who was interested enough in Russia to make a trip there with a friend. It is strange how sane and conservative he seemed after my talks with the Communists, although this type of Laborite is generally considered a radical Socialist.
Sus pasos en la URSS estuvieron guiados por Intourist, la agencia estatal de turismo internacional: visitas a un sanatorio infantil, al Palacio de Invierno, al Hermitage… Pero entre visita y visita, cristales rotos y fachadas desconchadas en otrora famosas avenidas, colas por doquier para comprar comida, borrachos en muchas calles; y prácticamente todo administrado por el Estado: los quioscos, los limpiabotas…

Gareth reproduce muchas conversaciones con gente común (y no tan común).
The daughter of these people [un ingeniero y su esposa] used to say the Lord’ Prayer, but one day she came back from school and asked:
‘Where is God? Show me’.
“Now she says there is no God —said her mother tragically—. I want my child to have a good education, and although I don’t particularly care to have my little girl a Communist, I want her to join the Pioneers and the Komsomol so that she may have a good education. That’s what most parents do with their children.
“The peasants —continued this woman— are dissatisfied with taxes, etc. They were forced onto collective farms, and many were exiled. Peasants say of the Communists, ‘Those devils’. And the killing of Communists still goes on! There is a lot of forced labour. In the forests of the North there is only forced labour.
“But youth believes in all this, and is enthusiastic for better days to come. All who have seen other days, however, are dissatisfied.
“Last winter there were a lot of arrests. There was hardly a big house in which someone was not arrested. Many persons were arrested and tortured to make them give up gold, foreign currency, and jewelry”
.
La queja habitual era lo costoso de todo y la escasez de comida («Mucha menos que antes de la Revolución»). Había mucho fastidio con los «préstamos» periódicos, sólo teóricamente voluntarios, que los asalariados debían hacer al Estado... a fondo perdido. También escuchó deplorar el deterioro de la moral, el aumento del número de divorcios y abortos.

En el hotel de Leningrado se les acercó un espabilado muchacho de trece años que, sin conocimiento de sus padres, cambiaba rublos por moneda extranjera («Sí, es peligroso, pero nichevo [no importa]»):
“We have in my class at school, thirty-six boys. There are only eight Pioneers. The others don’t care about these Pioneers. They don’t think them interesting. What they like is sport and fun. But higher up there are more Pioneers and Komsomols.
“We never listen to our Russian wireless. There is nothing but dull talks on the Five-Year Plan. I only listen to foreign stations. We want fox trots! We dance on the sly. It is forbidden, but everywhere they dance. They say it is bourgeois!
“Boys in our school have given each other American names. I am Babe Joyce. Others are John Smith and John Simonson”.
We decided to go for a walk and our little friend was eager to be our guide. As we walked along the street, a police patrol came clanging by. Our friend said, as he shook his head: “There is trouble for someone. The
Solvovki [prison in the north] is full nowadays - it is hard for religious people”.

En la más limpia y cuidada Moscú, con gente mejor vestida y más coches que en Leningrado, compartió una velada en el cine con la esposa inglesa del comisario de asuntos exteriores, a la que ya se le había dado un toque de atención por relacionarse demasiado con extranjeros; a Gareth le sorprendió verla subir a un atestado tranvía cuando se retiró.
La propia «Madame Krupskaya» (viuda de Lenin), a cargo de la educación primaria en Rusia, le explicó los cambios que la Revolución había puesto en práctica en este campo: fábricas y escuelas se relacionaban entre sí y con las granjas colectivas; al tiempo que se enseñaba así a los campesinos la organización del trabajo colectivo, se aumentaba su alfabetización; los estudiantes, por su parte, obtenían un conocimiento directo de la producción fabril y la vida en el campo. «Por supuesto no enseñamos religión en la escuela».

Se habían abierto colegios y librerías en muchos pueblos, y muchos trabajadores acudían a escuelas nocturnas. Ya en Leningrado el administrador de una compañía extranjera le había dicho que “They are producing quantity, but quality is lacking. They love the excitement of quick work”. Mr. S., ingeniero de una empresa norteamericana, le comentó en Moscú que It is difficult to keep the Russians at one job - they want to learn everything before they know anything well. Their thirst for knowledge is tremendous.
Recientemente habían tenido en su oficina un Chistka (limpieza) y dos de sus mejores ingenieros rusos partieron a Siberia: una simple nota anónima en el buzón del Comité de Disciplina de los Trabajadores (elegido en la propia oficina) podía conducir a «casi increíbles extremos».
The trouble is that there is no central authority outside of the Workers’ Committee. Mr. S. cannot discharge a man if he desires. But he can keep order, at least, and when he leaves, “God knows what will happen!”.
The office employees also go to the country to teach, or to dig potatoes; or to a factory to work on their “off” days
.
Los errores de planificación eran enormes, el miedo a contradecir los planes del comisariado correspondiente hacía que muchos ingenieros rusos se avinieran a llevar a cabo proyectos mal diseñados, y los occidentales se estrellaban contra un muro si advertían de los fallos. Paradójicamente, los propios trabajadores no se atrevían a desafiar la autoridad absoluta de su Comité, tal como le dijo uno de ellos:
They get up a meeting, and pass a resolution by asking who is against it. Nobody wants to get into trouble by putting up his hand. If he did, they would say, ‘Oh, you’re against the government, are you?’. You may disappear…”.

En el libro se recogen muchas interesantes observaciones sobre instituciones, fábricas, aldeas (que visitó, en particular, en el distrito del Volga), así como del día a día soviético.

On the way home… a man was just about to be “framed” by one of those ten-cent-on the-spot-for-the-folks cameras. He was in overalls and cap, dirty of face and hands, and evidently proud of being a worker - the new philosophy of the “dirty shirt” as opposed to the “white collar”.

A Russian engineer opened a conversation with us:
“It’s a good thing the engineers have been put in the first category since September 1st; we hope we will be better off now. I hope my child will be permitted to go to school. We used to be at the bottom of the scale; now we are equal to the factory worker”.


La gente se desahogó con él y le habló del hambre y la explotación traída por la colectivización, de campesinos «tratados como ganado» y forzados a trabajar en las minas ucranianas, o transportados a Asia Central y abandonados allí a su suerte. Una joven le contó que había tenido que escapar de su pueblo porque haber trabajado en un monasterio la había convertido en una lishentka (privada de derechos). Priest: “What is wrong with George Bernard Shaw? Is he mad? He saw nothing at all. If only he could see one-hundredth of what the peasants are suffering. It is unbelievable that he can be so easily fooled”. También escuchó a gente del régimen que le habló orgullosa de los destierros de familias enteras (“to Solovki or Siberia to cut wood, or work on the railways”) con objeto de «extirpar de raíz el espíritu kulak» (sólo se les perdonaba el exilio a quienes contaban con noventa años o más).
Entre quienes estaban conformes con estos atropellos («¡Cuentos de viejas!», para una joven komsomolka), los más pobres, cuyo resentimiento encontraba una satisfacción mezquina en la desgracia de quienes algo habían tenido hasta entonces.

Gareth Jones fue el primer divulgador en Occidente de la hambruna en los campos soviéticos…
One peasant said:
“They sent all the grain away from our village and left only 1,000 pounds. I heard that in a village thirty versts away they came to seize the grain, and the peasants killed three militiamen. They wanted to have enough grain for themselves instead of starving. The Communists then shot sixteen peasants”
.

En 1933 volvió a la URSS para atestiguar los horrores de la colectivización (del bolchevismo, en realidad), lo que le valió la prohibición de volver a visitar el país. En 1935 (cuando no contaba ni treinta años) fue asesinado en Manchuria por bandidos que lo habían secuestrado para pedir rescate, se sospechó que la mano del NKVD estaba detrás…

Su llegada a Berlín tras el viaje recogido en este libro le había inspirado las siguientes palabras:
Russian experiences begin to have an unimagined glamour and romance. Our curses of Russian discomforts are now but inaudible murmurs, and our most unpleasant experiences have become the best of fireside tales.
But perhaps we are all wrong; perhaps others once doubted the glory that was Greece, the grandeur that was Rome!

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MensajePublicado: Sab Jul 13, 2019 4:37 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

La Grande Misère, de Maisie Renault, miembro (como secretaria) de la Confrérie de Notre-Dame, grupo de la Resistencia dirigido por su hermano Gilbert y ocupado en transmitir información al cuartel general de la Francia Libre en Londres. El réseau («red» o grupo de la Résistance) acabó infiltrado por colaboradores, y tanto Maisie como su madre y varios de sus hermanos fueron detenidos por la Gestapo en 1942. Tras pasar por varias cárceles francesas, en 1944 ella (de 35 años a la sazón) y su hermana Isabelle (de 19) fueron internadas en el lager femenino de Ravensbrück, 90 km al norte de Berlín, a donde llegaron tras «seis días y seis noches» embutidas en un sucio vagón.
Para entonces el campo estaba atestado por las presas evacuadas de Varsovia y de otros campos y prisiones: Transferred from block to block, looted by our Polish, Russian, German and Czech neighbors, crushed by strangers dressed in rags and worn shoes, driven away with blows of the Blockowas’ clubs, we were mixed little by little with Schmutzstücke and knew the abyss of all misery (con Schmutzstück se refiere a mujeres de vida desdichada que habían perdido toda esperanza y abandonado el mínimo decoro).
La vida allí estaba dirigida por las Aufseherinnen (mujeres soldado) y los SS, además de las presas que recibían puestos de responsabilidad: la Blockowa (a cargo de cada barracón) y la kapo (a cargo de un destacamento de trabajo). We receive our numbers accompanied by red triangles since we are political prisoners. Black triangles are assigned to the asocials, violet to a religious sect, yellow to the Jews and green to common law prisoners (thieves or criminals). Isabelle becomes 57,907, and I am 57,908. From now on our names are nearly never pronounced.

Horas interminables de pie a la intemperie esperando cualquier cosa, con frío o calor, también bajo la lluvia; alimentación escasa y pobre; dormitorios atestados, sucios y hediondos; disentería, piojos, chinches; robos de las míseras, pero preciadas posesiones, reponer lo desaparecido obligaba a privarse de una porción del escaso pan, usado como moneda. Quienes —pocas— conseguían un puesto en los almacenes, las cocinas o las oficinas se aprovechaban de su valiosa posición y traficaban con lo que tenían a su alcance: Others busy at the work bureau require payment in kind from prisoners wishing a good place or to be crossed off a bad transport; certain nurses sell some remedies that they obtain at the Infirmary. Las SS alquilaban las presas a las fábricas, sus directores las elegían como si estuvieran en una «feria de animales». A las hermanas Renault les tocó trabajar cortando madera en un bosque cercano (To see only trees, to walk on a carpet of moss, to smell this slightly moist odor that rose from the undergrowth was nearly freedom for us) y, al final de la guerra, en el pequeño campo de Rechlin, junto a una base aérea a 40 km de Ravensbruck, donde sus miserias tocaron fondo.

De unas 300 mujeres que compartieron con ellas los bestial train cars, sólo 17 regresaron con vida tras apenas nueve meses en Ravensbruck. Cuando las trasladaron allí, los Aliados ya habían desembarcado en Francia; sus bombas eran bienvenidas, aunque les cayeran a «menos de cien metros» en el campo de trabajo.

Maisie da cuenta de las variadas circunstancias de conocidas que compartían su infortunio: nos habla de cómo se ayudaban a sobrevivir y de cómo muchas no lo lograron: por edad, por desesperación, por debilidad. Algunas resistieron hasta ver la liberación del campo… para morir poco después en un hospital.
Cuando la Cruz Roja sueca logró sacarlas de allí, una de esas mujeres exclamó extasiada: “Finally some real men!”.

Les copio algunos fragmentos:

In the courtyard of the camp, we receive the order to undress ourselves and wait. Are the Germans who pass by doctors, camp functionaries? We don’t know but our situation is very humiliating and we pretend not to see them. The courtyard is large and we are numerous. For two hours, we wait completely naked. It is very hot and our sweaty bodies are continually bumping into each other. Finally they call us in numerical order. One after another we pass into a second courtyard. There two officers, comfortably seated, stare at us from behind their monocles with an arrogant expression while joking. Two nurses examine us. One inspects our hands, the other our teeth. The medical is finished. We can dress ourselves again. For this brief exam we stayed nude an entire morning. With difficulty, we recover our clothes from the heap in a corner of the courtyard. All the clothes have been piled up together whether their owners are healthy or contagious. The next day there is another medical, which is still painful to remember.

***

This evening we must go to live at Block 23. With despair, we enter our new block, infinitely dirtier than the former. The sleeping bags have been removed and nothing insulates us from the mostly soiled straw mattresses. Moreover three persons must occupy a single bed. It’s impossible to sleep flat or to turn over. Only the workers are entitled to blankets. These are distributed in the evening and collected in the morning. Many of our companions are suffering with purulent wounds and this exchange of blankets can only spread the germs and the vermin which have begun to appear.
In the night, shadows prowl silently over the beds in search of objects to steal. To avoid being completely stripped, we put our bags and our shoes under our heads. However, all theft is not avoided because whatever falls to the lower level is immediately snatched. Dysentery begins to spread and there is continual coming and going in the dark around the “conveniences”. They do not flow well and we must walk on a sticky carpet to reach them. Since our shoes serve us as pillows, a nauseating odor prevails in the dormitory. Despite these precautions, thefts multiply and bread and shoes disappear.
Lotte, Isabelle and I feel like poor lost birds
.

***

Our characters are embittered by all this misery. Even between Isabelle and I, there is no longer the beautiful harmony of our early days here. One of us is afflicted by cystitis; the other with dysentery. We disturb each other in the night. Isabelle never complains but my solicitude annoys her. The bond of blood makes us still worry about each other but the sufferings of daily life unceasingly divide us. The other day due to clumsiness, I let one of my shoes fall to the lower level. It was immediately stolen and I had to go to work with one bare foot. The ground was covered with snow. Isabelle pitied me but evidently I could have been more careful. I am beginning to feel worn out. To take my belongings down from the third level, I must always have recourse to her help. At work I can lift the tools only with difficulty, which gives her another worry.
She is here somewhat through my fault. The day of our departure from Romainville, the head of the French camp had told me that the Sonderfuhrer had almost decided to leave us in France. I only needed to take the initiative but I had energetically refused. All our old women were leaving and I hoped to be able to help them. Today with dread, I realize that I am only going to become a burden.
[…]
Isabelle is losing weight terribly but, since I worry about her, she always replies that she feels very strong. As for me, I feel myself dying a little each day. I no longer have the strength to lift the pick to break the ice. From a distance Isabelle watches me and she takes hold of the heavy tool instead of me. I feel overcome with great happiness to have regained her sympathy
.

***

Night has completely fallen. Furtively we slip into the lane of the Infirmary where Denise is being treated. Since she left us, we have not been able to have news of her. Luck is on our side; the police guard is not there. Already we can see groups of prisoners who speak to the sick. We hasten our step and call softly at all the windows. “Denise… Denise”. Finally here she is. With a great effort, she gets down from her bed and approaches us. Her thin little face lights up with a beautiful smile. She doesn’t know what she has but every evening her fever rises and surpasses 40 degrees (104°F) but they do not give her any remedy. Maybe it will go away by itself? We try to comfort her by telling her the rumors of the camp and also the definite news from Lotte, which continues to be good. The poor child regains hope but suddenly her face contracts horribly, her eyes become haggard! She moans, “I feel sick… I feel sick”. Her hands cling to our arms, she clicks her teeth and her legs weaken… her eyes roll in her convulsed face. My God! She is not going to die there in front of us when we can do nothing for her! In the distance some shouts ring out. The police woman is returning. The visitors disperse like a flight of sparrows. It’s necessary to escape. I murmur: “Denise my dear go put yourself back in bed”. But she can only implore: “Don’t leave me… Don’t leave me”. A nurse goes among the beds. I call to her, “Please madame this poor woman is not well. Put her to bed”. They take her in just enough time. She collapses. However the pathetic voice still moans, “Don’t leave me… Don’t leave me”. Now it’s necessary to go quickly. If we are caught, it’s the punishment block.

***

An order makes the column stop. What is happening? The Aufseherin does a search. This has never happened on the work sites. Quickly we hide thread, knife etc. in our shoes but she looks at our clothes. Some have hidden a blanket under their dresses. She takes it from them while slapping them. All the raided objects lie on the ground. I am glad that Isabelle had not accompanied me: Being unwell, she had obtained a permit for consultation at the Infirmary. My turn arrives. The Aufseherin looks at my overalls, my pullover, my striped dress and rips it open. What is going to happen? I am wearing an SS shirt that I had bought several days ago. It is waterproof and warm. I had tried to tuck in the collar but she noticed it and her rage no longer had any limits. Insulting me in German, she lashed out at me punching me in the face numerous times. Stunned, immobile, I receive the blows, using all my will not to cry. My mouth bleeds profusely.
She brutally rips off my clothes and I stay there stripped to the waist under the snow, which falls in large flakes. After awhile, she allows me to put my clothes back on. She takes away my infamous shirt and also my pullover, which does not bear the regulation cross
.

***

I fell on the ice, my head made a big “crack” on hitting the ground. Half unconscious, I saw the whole column pass over me: nothing could make it stop and Isabelle herself had to continue en route. I have the impression I’ll never be able to stand up again but the Aufseherin brings me back to life with great blows of the whip. Aching, bruised, not hearing her insults, I succeed, under the blows, in picking up the scattered wood of my bundle. At least I will not lose my soup.

***

The alerts multiply; the discipline of the camp is all in chaos… A sort of indecisiveness reigns over everything. The Germans look for the “rabbits”, who have taken advantage of this disorder to hide. Thus are labeled some young Polish women on whom the Germans had carried out some vivisection experiments. They occupied part of Block 32; the other side was reserved to the N/N (Nacht und Nebel). The most dreadful things were said about the “rabbits”. Knowing some experiments had been planned, they hid. Found a short time later, they were operated on without anesthetic and several of them died. We met them sometimes in the streets of the camp. They were always young, often pretty and walked leaning on crutches.

***

How to forget the anguished cry for help from two prisoners of the Bunker when we waited in front of the commander’s office for our block assignment to be confirmed. Two male voices that seemed to emerge from the ground cried out to us, “What are they going to do to us? For two days, we haven’t eaten. Do you think that the Germans intend to eliminate us? We operated the gas chamber". We could only give them some words of hope; the barred windows were too far off for us to be able to throw them any food. The certainty of departure had already lessened the past sufferings; now they crash down on us in all their cruel reality.

***

We are comfortably settled in magnificent buses whose large windows reveal to us the bombed towns. The sight of Kiel three-quarters destroyed brings exclamations of joy from us.

***

Then a letter from Matelot [su hermana Madeleine]; I recognize her little writing and rejoice, her words amuse me because she always gives me all the news. I was not mistaken, here it is already:

“You are going to be happy, dear Pierre came back, François of Romainville also, all the prisoners come back without having been able to write and inform so there is a wild crowd at the arrival of the trains. Each evening Hélène and I return to the station hoping to find our dear Philippe”
[un hermano también en manos alemanas].

The news of my two friends’ return fills me with joy. Then I try to imagine the station of Vannes, the smile of Madeleine, the slightly tense expression of Hélène watching for the travelers, the arrival of the train; Philippe descending, beaming, a sailor’s bag on his back. Philippe descending from the train… the vision blurs. I see him again so sad standing in the mist the day of our departure from Compiègne. Wishing to recapture my reverie, I search the page and again read, “Every evening, Hélène and I return to the station…”, and only then I understood that Philippe was dead.
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MensajePublicado: Sab Ago 31, 2019 3:44 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

The 1979 Iranian Revolution: the revolutionary revolution, tesis de Dov Asher Brandis (Universidad de Arizona).
El primer movimiento de masas exitoso en Irán fueron las protestas, en 1891, contra las concesiones a la inglesa Imperial Tobacco Company: los ulemas se unieron a los comerciantes, y el Gran Ayatolá emitió una fetua declarando el consumo de tabaco contrario al islam. La alianza entre los bazaaris y los ulemas se repitió en la Revolución constitucional de 1905 (esta vez por las desventajosas concesiones de explotación petrolífera), de la que salió el primer Majlis (parlamento) y una constitución hecha a imagen de la belga. La conflictividad social en medio de difíciles condiciones económicas abocó al cierre del Majlis en 1911, y en 1925 un golpe de Estado aupó al poder a Reza Jan, cuyo ambicioso programa de reformas también topó con la oposición de bazaaris y ulemas (en particular la implantación del servicio militar, que estos últimos veían como una forma de secularizar a los jóvenes).

En 1941 asumió el poder su hijo Mohammad Reza Pahlaví, only to be more disliked than his father. La traumática caída de Mohammad Mossadegh en 1953 y la supresión subsecuente de toda forma de actividad política popular reinvigorated the anti-Pahlavi and anti-Western sentiments in Iranian society, and more importantly paved the way for the introduction of Islamic religious rhetoric into the political discourse. Para entonces, la creciente influencia occidental había creado «dos culturas» en Irán: those with Western-style education and employment who mimicked Western ways; and the peasants, nomads, bazaaris, urban migrants, and ulama who profited little if at all, y que estuvieron entre los grupos sociales más influyentes y activos de la revolución del 79. Mossadegh fue su mártir.

Tras una década de cierta prosperidad e intentos de acercamiento del régimen con los ulemas, en 1963 se anunció una política de reformas conocida como Revolución blanca, que incluía: land reform, nationalization of forests, sale of state-owned enterprises to the public, a workers’ profitsharing plan, female suffrage, and the creation of the Literacy Corps (una alternativa al servicio militar dedicada a la alfabetización de los campesinos). La susodicha reforma agraria acabó con el poder político de la clase terrateniente, pero el Estado se mostró ineficaz administrando un campo sometido ahora a su «absoluto control»: agricultural output declined during the sixties and seventies because the land reform did not provide any substantial infrastructure in rural areas to manage the lands […] prior to the Shah’s reformations, agriculture accounted for 24.5% of the GDP and 56% of the labor force, whereas in 1977 it accounted for a mere 9.7% of the GDP and 34% of the labor force. Millones de campesinos sin tierra tuvieron que emigrar a partir de entonces a las grandes ciudades, donde erigieron barrios de chabolas; el ayatolá Ruhollah Mussavi Jomeini aprovechó su descontento para atacar al régimen del sah y al «imperialismo americano» en que se apoyaba. Meterlo en la cárcel varios meses sólo agrandó su figura, y cuando lo mandaron al exilio ya era un líder respetado incluso entre intelectuales poco interesados en la religión.

En el Irán prerrevolucionario, grandes desigualdades sociales y económicas separaban a la clase dominante de una mayoría de gente que vivía con poca diferenciación social y ocupacional y, por tanto, con unas experiencias similares que facilitaban su asociación frente a un Estado omnipresente. The high level of state intervention and accumulation resulted in an uneven economic development, which saw the oil industry increase at the expense of small industry and agriculture, both of which were paramount for the livelihood of many Iranians… This economic domination by the state resulted in the private sector receiving a dismal twenty percent of the national income.

El régimen veía el bazar como una reliquia de un Irán retrógrado opuesto a la modernización, por lo que su política económica favorecía establecimientos comerciales más grandes de corte occidental: se les aumentaron los impuestos, se restringieron las licencias y se impusieron controles de precios que no afectaban ni a las fábricas ni a los importadores. Esta clase comerciante financió mezquitas que le proporcionaron una red nacional para canalizar sus movilizaciones, así como lugares seguros donde reunirse: los ulemas dominaron de este modo la retórica revolucionaria. Además, the bazaaris would demonstrate their solidarity for their anti-Pahlavi cohorts by attending student led rallies and by collecting money to support the workers who went on strike.

Los principales grupos sociales en la oposición al sah, pese a una mayoritaria raigambre secular, aceptaron el liderazgo de Jomeini y apoyaron la formación de una república islámica. La ideología que sustentó la lucha fue, pues, el chiismo; el primigenio, no el safávida, que legitimaba el absolutismo: el sah era identificado con Yazid, el califa omeya responsable de la muerte de Hussein y sus seguidores en Karbala. Y en el centro de esta ideología se encontraba el concepto de Gharbzadegi (occidentoxicación). In an interview with an Italian journalist, Ayatollah Khomeini stated, “Islam means everything, also those things that, in your world, are called freedom and democracy”. Jomeini no entró en detalles sobre el gobierno islámico que propugnaba, dominado por los ulemas, pues se habría enajenado el apoyo de la izquierda y los liberales, e incluso de grupos religiosos conservadores como el Hujjatiyya, which deplored any suggestion of encroachment on the rights of the absent Imam [el Mahdi chií]. En sus discursos echaba mano del irfan, una filosofía mística, para hablar «de la perfectibilidad del hombre y del poder espiritual que subyace en este proceso de perfeccionamiento». La purificación del alma, decía ya en el poder, es más importante que el conocimiento o la sabiduría, “If the leaders are likewise purified, then there will be no problems either for the country or for themselves”. Era un discurso que sonaba bien frente a la corrupción del régimen del sah.
La base de la ideología de Jomeini era el concepto tradicional de Velayat-e faqih (la autoridad del jurista): los conocedores de la voluntad divina tenían prevalencia sobre la autoridad política (con lo que se subrayaba también su derecho a gobernar durante la «ocultación» del Mahdi); Jomeini se sirvió de él para reforzar su propia posición en la lucha contra el sah y dar legitimidad religiosa a ésta: «islamizó la necesidad de rebelarse contra la corrupción del régimen Pahlaví… y sólo indirectamente abordó las disparidades socioeconómicas que causaban el descontento de las masas iraníes».

En el momento decisivo, la suerte del régimen quedó sellada con la unidad de los muy heterogéneos grupos de la oposición, cada uno con sus propias ideas sobre el Irán pospalahví: los mustazafin (oprimidos o desheredados, de carácter internacionalista), el secular Frente Nacional, el Movimiento liberal islámico de liberación de Irán (con fuerte implantación entre los bazaaris), los muyahidines (socialistas islámicos)… En marzo de 1979, con el sah ya en el exilio y Jomeini de vuelta, el 98’2 % del censo votó a favor de la creación de un Estado islámico. Su constitución establecía que el liderazgo de la república debía recaer en un ulema y creaba un órgano supervisor, el Consejo de Guardianes, formado por seis ulemas y seis juristas seculares, y cuya función era examinar todas las leyes aprobadas por el Majlis para garantizar que estuvieran en conformidad con la palabra de Dios.

One would be remiss to attempt to completely define the 1979 Iranian Revolution as either a political revolution or a religious revolution, rather it has become increasingly clear that it was a novel combination of religiously charged ideological discourse that capitalized upon the socioeconomic problems of the time.
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MensajePublicado: Lun Sep 09, 2019 12:06 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

The Golden cage: Growing up in the socialist Yugoslavia, «ensayo autoetnográfico» de la pedagoga serbia afincada en EE. UU. Ana Marjanovic-Shane, un panegírico de las condiciones en que se educaba a los niños en la Yugoslavia de Tito.

I grew-up in the Socialist Federal Republic of Yugoslavia in the 50s and 60s. Even today it is hard for me to say “former” Yugoslavia…
In the span of about 30 something years (from the late 50s and the start of the 60s, through the end of the 80s) children and youth of Yugoslavia, especially those of us in big cities like Zagreb, Sarajevo, Ljubljana, Skoplje and particularly, Belgrade, lived in a curious, almost surreal “window” in space and time… We had (and usually took for granted) extraordinary opportunities for personal development, cultural, artistic, scientific and ideological becoming. The children and youth of Yugoslavia were exposed to the classic cultures (through literature, theater, museums and movies) and the newest events in the cultural worlds from all over the world (through new popular youth music, avant-garde theater performances, international film festivals, translations of the newest literary works from all over the world, etc); […] they had opportunities to travel abroad and interact with people from all around the world who visited Yugoslavia. That is not to say that the life in Yugoslavia was a paradise of overall prosperity and full democratic ideological freedoms, with no dramatic events, confrontations and clashes with the ruling communist governmental bureaucracy. Yet, there was something different and unique about the possibilities and the opportunities of life that was experienced by many in our generations that is worth exploring and understanding. Such special window in time and space sounds impossible to believe, all the more, in the light of the subsequent brutal and bloody civil wars of the 90s in which Yugoslavia perished
.

Los padres de la autora eran profesores en la Universidad de Belgrado (él tras ser un efímero miembro del Comité Central del Partido a finales de los 40 y tener la «suerte» de no acabar en el gulag yugoslavo después de la ruptura con Stalin): There is no doubt that growing up in those intellectual and cultural elite circles made my life very different from the majority of other children in Yugoslavia, and that it makes my memories, memories of a “privileged” person, pero —añade— la percepción de haber vivido una infancia en condiciones extraordinarias es compartida por muchos conocidos cuyas circunstancias no fueron «en ningún modo privilegiadas». Con todo, se hace eco de las críticas que algunos coautores del especial del Dialogic Pedagogy Journal en el que se incluye este ensayo (los que crecieron en la URSS, China y Checoslovaquia) le hicieron al leer su borrador: la suya sería una «una imagen muy distorsionada, la vista desde una burbuja privilegiada, ciega ante el sufrimiento de los pobres y la represión de los disidentes»... I am trying to discern the visible, the invisible and at the time intangible boundaries of a Golden Cage of my generation, con la paradoja de que teme que otros yugoslavos le reprochen el uso de la palabra cage, pues lo que prima también en sus propios recuerdos fueron las «oportunidades que abrieron y enriquecieron nuestras vidas». Tuvieron la suerte de vivir su juventud en un paréntesis entre dos guerras civiles (ya que la Segunda Guerra Mundial encerró una para Yugoslavia, y «sus heridas nunca sanaron completamente»), así como de que la ruptura con el estalinismo permitiera a los educadores —y los escritores, artistas, músicos, etc. que trabajaban para los niños— inventar una infancia «específicamente yugoslava», con lo que los «pioneros» calcados del modelo soviético se convirtieron en una «auténtica organización infantil», que promovió la creatividad de los niños incluso en contradicción con el objetivo del Partido de mantener a la juventud bajo control ideológico. Los medios con que contó para organizar viajes, campamentos, centros culturales, etc. eran proporcionales al interés en formar a una juventud liberada del corsé de las divisiones étnicas.

And yet, our freedoms, our riches, our relationships and adventures, events and programs we made, had both visible and invisible “socialist” boundaries. I use the “socialist” in quotation mark, as I will try to show through the memories of our lives – that it was a mixed bag of contradictory and clashing values: simultaneously valuing freedom, creativity, agency and activism, on one hand; and, on the other, following authoritarian, hierarchical, monologic and finalizing principles of an ideology we were not supposed to question, an ideology that produced “the most developed form of society” – our “emancipated and the most advanced country” – Yugoslavia.

Llegados a la adolescencia, la naturaleza autoritaria del régimen se les hizo más patente: experimentaron los límites de la libertad que les concedían y tuvieron que hablar en susurros de la desaparición de los padres de tal o cual compañero. Al mismo tiempo, se les recordaba continuamente en sus propias casas que la generación anterior se había sacrificado para proporcionarles una vida mejor que la que conocieron ellos. Pero los palos se le cayeron definitivamente del sombrajo en la primavera del 68, cuando los estudiantes ocuparon la Universidad de Belgrado (ella estaba aún en el instituto, pero se unió a ellos) y Tito les dirigió un discurso por televisión:
As I listened to Tito’s speech and as I was becoming aware of the students´ cheers and the songs of the renewed loyalty to Tito and socialism, I froze with a sudden chill and realization of how manipulative Tito was and how demagogic, dangerous and treacherous were his words. Although he said almost everything that a great defender of the human rights and liberties in socialism should say, as he tried to play every important chord in our hearts and minds, it all sounded hollow, false and hypocritical to me:

“The young people´s revolt came spontaneously, but it was infiltrated by diverse, to us foreign, elements, who wanted to use it for their own goals… However, I came to a belief, that a vast majority, I can say 90 percent of the students are just the honest youth, of whom we did not take good care, whom we saw as mere students whose time did not yet come to be a part of the social life. We must correct this error. The events in Belgrade have now hit many of us… [The Yugoslavian students´ demonstrations] were not influenced from abroad… Students´ demonstrations reflect our own weaknesses that have piled up and that we must now eliminate”.

As I listened, I could feel the lies, I could see through this double-speak. And I realized that our lives, so free, liberated and creative, so authorial, confident and full of initiative, that our “better life” was somehow a giant lie. I saw regret that “they didn’t take a good care”, I guess, in making our lives less free and more in line with “them” – the party leaders
.
Los meses y años que siguieron harían buenas sus observaciones; confirmadas, por otra parte, cincuenta años después cuando se conocieron los entresijos del dichoso discurso. Es obvio que ella no quiere identificarse con los «yugonostálgicos», pese a que from the start of the 1960s, Yugoslavia was an open country and an open society in many ways.

Con todo, no se puede renegar de una infancia feliz al amparo de un régimen próvido con los niños y cuyo «radar ideológico» no se preocupaba mucho de ellos (todavía), y Ana se explaya en contarnos sus felices y formativas experiencias infantiles:
If you ask people of my age who were growing up in Yugoslavia right after WWII, about their childhood, you may hear stories that may sound too good to be true, or too mysterious and fantastic to be true, or too bold to be true, or even too funny to be true.
[…]
I immensely wonder and still don’t fully understand the set of circumstances and the people – those among our parents, our teachers and those who created the Yugoslav “cultural scene” – who had a vision and boldness to create an environment for a childhood in which the children and youth could be freed, at least in a good part, from being fully molded and manipulated into submission, obedience and docility
.
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Ultima edición por momper el Dom Sep 22, 2019 2:54 am; editado 2 veces
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MensajePublicado: Dom Sep 22, 2019 2:40 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

In the Trenches, el diario de la Primera Guerra Mundial de Pierre Minault, soldado francés de 26 años, en la vida civil arrendatario junto a su mujer inglesa de una pequeña granja en el condado de Hampshire.

«Las guerras de los pueblos serán más terribles que las de los reyes», advirtió en 1901 Churchill. En las trincheras del norte de Francia, Pierre se desesperó con el punto muerto sin visos de cambio en que se encontró la guerra ya desde el principio (el diario abarca el otoño de 1914), ansioso como estaba de recuperar su vida; su diario —nos dice su nieta en la introducción— nos habla «del miedo y el sonido de las armas, junto al tedio, el barro, los rumores; ocasionalmente una comida decente, un cigarrillo o un trago de brandi». Es conmovedor el estoicismo con que el autor nos describe la vida del soldado en guerra: desplazamientos de quince horas en vagones de ganado; la «pesadilla» de las frías noches en el frente, sin permiso para encender hogueras y rodeados del hedor a carne putrefacta de los caídos en tierra de nadie (Pierre llegó a soñar con Scott «dejándose morir lenta y pacíficamente de frío»); subalimentados, a veces con comida que «en casa sería arrojada a la basura»; sufriendo de disentería —que obligaba a un ayuno casi absoluto—, una «menudencia» por la que no evacuaban a nadie (¿quién no la tiene?, le dijo un médico); atormentados por los alaridos de los heridos: The sight of the wounds of those young men lying on stretchers, that’s nothing. But those horrible shrieks!; y alcanzados por rumores demenciales, como que los rusos estaban ya en Berlín a primeros de octubre de 1914 (!).

En trincheras convertidas en «auténticas fosas sépticas», las batallas eran más «oídas» que vistas. This trench life is really rather simple, free of much effort, slow and amorphous. We are here, in one place, we eat a little to subsist, we sleep a little in daytime, and less at night. We must keep our eyes peeled for hours on the beetroot fields in front of us, because from these fields, 300 meters away, could at any moment spring waves of attackers and a rain of bullets. Sure they could, but nothing happens. It is a war of enemies staring at each other, and days and weeks go by.
Pierre cuenta varios casos de compañeros alcanzados por balas que les destrozaron la mandíbula o los mataron, y se recuerda a sí mismo la importancia de ser cuidadoso en no exponerse a unos enemigos atrincherados a apenas cincuenta metros, pero a mediados de noviembre de ese 1914, unos días antes de su vigesimoséptimo cumpleaños, una bala impacto en su cabeza y le causó la muerte al día siguiente. En la entrada del doce de octubre se lee: When, oh when, will I again see Martin’s Farm, my wife, my children? Will I ever see them again?

Les copio unos fragmentos:

In the village itself [Suzanne], many houses were destroyed or gutted… A few inhabitants stayed behind, hiding in the cellars when the shells fell, and coming out when the shelling slacked off. A beautiful girl of around 12, already a woman, comes out of an old house in the middle of the destruction and smiles at me. “Well, well, young lady, aren’t you afraid of shrapnel?” – “Certainly not, monsieur,” answers the young girl, with a resolute air. There, certainly, is good human stock!

***
The town is Maricourt or rather it was… because Maricourt, a large village of well-to-do farmers is but a pile of ruins such as I never thought I would see. I didn’t see a single house still standing, and apparently there were many hundreds of them. Farms, shops, workshops, the church – the big, square, solid church – have been victims of shells and fire. Nothing living remains here, except a cock, which I was surprised to hear announcing the frigid dawn. In the streets that we passed through, we had to go in single file because of the collapsed walls that blocked them. All the efforts of generations were devastated, roofs torn off, showing their timbers, doors torn off their hinges and blackened by fire, walls that contained nothing any longer. The mass of debris is such that one wonders if the returning inhabitants will find enough energy to undertake the clearing and the rebuilding of this mass of rubble.

As we left, the captain made a little superfluous speech: “This morning we will go to the front lines. We must maintain that line at any cost. I will tolerate no weakness. If there is any, I will punish it immediately, and you can guess how.” Lugubrious words which vaguely betray the nervousness, the cowardice, and very little of the character of an officer, who, under fire, knows how to reassure his men by the straightforwardness of his attitude. The effect of these undeserved words on our men is nefarious
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Then in the night at 4:00 am, we arrive here at Bayeux [en Dampierre], where we await… anything… Rumors circulate: we are headed to Verdun, to Belgium. Where else? In fact, nobody knows. Our army is treated like a bunch of mercenaries. Everything is kept from us until ten minutes ahead of time. Orders when given are only partial and get to us by means we know not, nor from whence nor when they come. This destroys the interest and the enthusiasm which any thinking person has in what he is doing, and that applies even to that which he is being forced to do, if only he knows what that is.

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November 1, 1914
Today, the feast of the dead. To observe it, Parisians go to the cemeteries, and we too go to such places. “Violent fighting” said a recent official press release, “including bayonet charges, have taken place in the Arras area.” I am in the trench from which it sprang, that bayonet charge. On the left, on the right, and in front one can see several hundred bodies of infantry men lying in the mud, and who, it is said, have been awaiting burial for the last three weeks. In the road by which we reached this trench, under a rain of bullets, it was a real charnel. We had to step over dead bodies to go forward: some with their noses in the mud, others on their back, seeming to sleep. Very near me here, another fell while he was going to the toilet. In front of the trench, in all directions, bodies are strewn on the ground. A machine-gun has made a clean sweep
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There is near us, about 60 meters away, a poor but beautiful windmill built to last a thousand years, with walls as thick as those of a fortress. The only battery which remains to the Boches opposite us is knocking itself out trying to bring down the mill. Little by little they have pierced it, gutted it, torn off one sail, then another, now a shell has opened an enormous breach in the belly of the mill, and now they are trying to break up the inner machinery. Farewell, old mill! We will never again see the flour of this good farmer of Merleau-Bois. Your light sails will no longer beat the air. Ah, the Vandals!
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Tu quoque, Eslava Galán?
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