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	<title>Libros de Historia, libros con Historia - Hislibris</title>
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	<description>Libros de Historia. Libros con Historia.</description>
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		<title>LA GUERRA EN EL MUNDO ANTIGUO &#8211; Víctor Barreiro Rubín</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 12:02:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vorimir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias especializadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Para el autor, la historia de la guerra o  la historia militar, conocida por sus detractores por  «historia de las batallitas» es totalmente necesaria para comprender los entresijos de la sociedad y la política del mundo antiguo ya que era la forma final en la que esta se plasmaba y donde todo estaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/guerramundoantiguo.jpg" alt="LA GUERRA EN EL MUNDO ANTIGUO - Víctor Barreiro Rubín" hspace="4" align="left" />Para el autor, la historia de la guerra o  la historia militar, conocida por sus detractores por  «historia de las batallitas» es totalmente necesaria para comprender los entresijos de la sociedad y la política del mundo antiguo ya que era la forma final en la que esta se plasmaba y donde todo estaba sujeto a un misterioso azar donde ninguna victoria era totalmente segura. Lejos de ser un canto a la guerra como institución es un simple y llano estudio histórico sobre las principales batallas y formas de hacerlas que configuraron el mundo desde las primeras civilizaciones en Oriente hasta los grandes conflictos por el Mediterráneo entre Roma y Cartago.<br />
<span id="more-4371"></span></p>
<p>El libro se divide en dos partes. En la primera se nos presenta el estudio de la forma de hacer la guerra de las diversas civilizaciones, sus innovaciones técnicas y su evolución a lo largo de la historia. El uso del carro de guerra, el porqué de la fuerza de los Hittias, la aparición del hoplita, los ejércitos de Filipo y Alejandro, la evolución de la legión romana el ejército cartaginés… todo perfectamente expuesto y resumido, en capítulos breves y de muy fácil lectura.</p>
<p>En la segunda se nos narran brevemente el transcurso de las batallas consideradas más importantes y de las que tenemos las suficientes fuentes como para que se puedan presentar de forma razonada.</p>
<p>Y es que a lo largo de todo el libro el uso de las fuentes arqueológicas, literarias y su correspondiente crítica, además de algunas comparaciones sobre los experimentos llevados por arqueólogos y grupos de recreación histórica complementan perfectamente la narración, que lejos de ser un tostón apto sólo para los fans de las legiones, los hoplitas y los carros de guerra, lo acercan mucho al gusto de cualquier admirador de las civilizaciones antiguas.</p>
<p>Todo parece muy pensado por el autor, y no duda en criticar tales o cuales fuentes por parciales y de tratar de mantenerse en terreno neutral cuando narra unos hechos que sólo conocemos por los vencedores (mayormente historiadores griegos y romanos) y no duda en meter el dedo en el ojo romano por su tendencia a iniciar guerras con cualquier pretexto, siempre ávidos de botín y esclavos con los que sustentar su economía o en mostrarnos el lado más tiránico de Alejandro, o bien dejarnos bien claro que sus victorias se debían en gran parte a la poderosa maquinaría bélica que su padre le había dejado en herencia. Para el autor, los enfrentamientos entre Persas y Griegos en el campo de batalla estaban casi siempre decididos de antemano por la superioridad de la falange ante la infantería persa, siempre y cuando la falange pudiese formar correctamente y en condiciones tácticas normales. </p>
<p>Se nos explica también la guerra en el mar y la poliorcética y sus ingenios (balistas, catapultas, escorpiones, etc…). El apartado de la guerra naval me resultó realmente interesante y aporta esquemas de la colocación de los remeros en los distintos tipos de navíos (birremes, trirremes, quinquirremes, galeras…) claros y concisos. Y es que el libro está lleno de esquemas, mapas e ilustraciones aclaratorias que complementan las excelentes explicaciones.</p>
<p>Como veis, he quedado muy satisfecho por la compra y considero que fueron unos 20 euros muy bien invertidos. Quizás para los más expertos en el tema sea sólo una buena guía, o introducción, pero a mi me ha dejado gratamente sorprendido.</p>
<p>Como curiosidad sobre el autor, es su único libro sobre historia y le llevó 5 años escribirlo. Y aunque es licenciado en Historia también lo es en Veterinaria, profesión que compaginaba con la escritura del libro y que supongo hoy día sigue practicando.</p>
<p>Pero si escribe otro libro como este, me lo compro sin dudar.</p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/La+guerra+en+el+mundo+antiguo" rel="tag">La guerra en el mundo antiguo</a>, <a href="http://technorati.com/tag/V%C3%ADctor+Barreiro+Rub%C3%ADn" rel="tag"> Víctor Barreiro Rubín</a></p>
<p><center><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788496170841" target="_blank"><br />
<img src="http://www.hislibris.com/images/lv.gif" alt="Compra el libro" /><br />
</a><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788496170841">Ayuda a mantener Hislibris comprando el <em>LA GUERRA EN EL MUNDO ANTIGUO</em> en La Casa del Libro.</a></center></p>
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		<title>Entrevista a Javier Negrete</title>
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		<comments>http://www.hislibris.com/entrevista-a-javier-negrete-2/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 09:42:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javi_LR</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hislibreños todos, como sabéis, Javier Negrete esta semana ha presentado su nuevo libro, Atlántida. Le propusimos una entrevista y él aceptó. Creo que el resultado es muy interesante. Aquí os lo dejo. Que lo disfrutéis.

Buenas, Javier. Sabes que siempre es un placer saludarte y charlar un rato contigo. Como lector, tengo miles de cosas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" src="http://www.hislibris.com/images/negrete.jpg" class="alignleft" width="100" height="150" />Hislibreños todos, como sabéis, Javier Negrete esta semana ha presentado su nuevo libro, <a href="http://www.atlantidaellibro.com/"><em>Atlántida</em></a>. Le propusimos una entrevista y él aceptó. Creo que el resultado es muy interesante. Aquí os lo dejo. Que lo disfrutéis.<br />
<span id="more-4628"></span><br />
Buenas, Javier. Sabes que siempre es un placer saludarte y charlar un rato contigo. Como lector, tengo miles de cosas que preguntarte, asuntos que me han llamado la atención de tu nuevo libro <em>Atlántida</em>.</p>
<p>Imagino que como filólogo clásico siempre habrás estado en contacto con los libros de Platón. Sé que tus intereses te llevan siempre a estar a la última de lo que se publica en el campo de la historia antigua, más concretamente, egea. Y supongo que siempre te atrajo la civilización minoica. También te reconozco en esta obra cuando hablas de vulcanología, de placas, de flujos piroclásticos; de ADN, de nanobios; de mitos y de la Madre Tierra. Pero dinos una cosa: ¿cómo se te ocurrió hilarlo todo para esta obra?, ¿te costó mucho tiempo de investigación?</p>
<ul>
Entrelazar tantos elementos siempre es complicado, y no se trata de algo que surja de la noche a la mañana, lógicamente. Desde el primer momento me planteé escribir sobre una Atlántida situada en Santorini. Mi opinión es que el mito platónico se basa en una catástrofe real, cuyo recuerdo se deformó con el tiempo, como suele ocurrir con las tradiciones. A partir de ese instante, era lógico que me interesara por la vulcanología. Un campo que ya me fascinaba: uno de los documentales que más me ha impactado en mi vida es el que narra la vida y muerte de los Krafft, la pareja de vulcanólogos que murieron bajo los flujos piroclásticos del Unzen, en Japón.</p>
<p>De ahí que procurara ponerme al día sobre los volcanes y sus efectos y sobre la tectónica de placas. Libros no faltan. Señalaré dos en particular que me han sido muy útiles: <em>The Day Their World Ended</em>, de G. Thomas, que narra con escalofriante detalle la catástrofe del Monte Pelée, en la Martinica, y la monumental <em>Encyclopedia of Volcanoes</em>, de Haraldur Sigurdsson. Pero también he consultado otras obras sobre supervolcanes, los efectos de los volcanes en la historia humana, la historia de la vulcanología, etc. Como siempre, a costa de espacio físico en mi casa :-)</p>
<p>Pero una novela de la Atlántida tiene que ofrecer siempre algo más. Se trata de un mito que ha despertado las fantasías de creadores y lectores desde hace siglos, así que no habría bastado con decir: «La Atlántida estaba en Santorini y se hundió por culpa de un gran volcán». En una historia así, los lectores esperan sorpresas y especulaciones más audaces. De modo que decidí internarme por otros terrenos, como el del origen de la vida en nuestro planeta —o fuera de él—, la posibilidad de que la Tierra sea una especie de superorganismo o la búsqueda científica de la inmortalidad. Todo a partir de la premisa siguiente: en mi novela nosotros, la humanidad del siglo XXI, somos la nueva Atlántida, y corremos peligro de ser destruidos como lo fueron los antiguos atlantes.</ul>
<p>Se nota en las descripciones de todos los parajes en los que transcurre la acción que ahí hay un trotamundos.</p>
<ul>
La verdad es que siempre he sido más bien trotamundos de sillón :-) Por suerte, Internet ofrece la posibilidad de conocer cada vez con más detalle lugares lejanos. Así ocurrió con Long Valley, Mammoth Lakes y otros lugares de California que describo en la novela. El Google Earth, las fotos de los lugares y los comentarios y blogs de excursionistas que han visitado esos parajes me resultaron muy útiles. Puedo asegurarte que estudié con el mayor detalle posible el emplazamiento de la gran erupción que describo casi a la mitad del libro: carreteras, vegetación, cotas de altura, historia geológica del lugar…</p>
<p>En el caso de Santorini, en cambio, decidí viajar en persona, y pasé unos cuantos días allí cuando aún estaba escribiendo los primeros capítulos. Es un lugar maravilloso que impresiona a todo el que lo visita, como he comprobado hace unos días al visitarlo con un grupo de periodistas. Espero que en otras novelas futuras pueda viajar a los escenarios, o al menos a parte de ellos, como he hecho en <em>Atlántida</em>.</p>
<p>Las hipótesis que barajas son de lo más atractivas, Javier, y atrevidas, y especulativas aunque verosímiles. Pero ¿has pensado que la percepción del libro podría irse por otros derroteros más&#8230;, digamos, esotéricos?</p>
<p>Supongo que esa percepción dependerá de la orientación e intereses de cada lector. En cierto modo, es lo que pasa en la propia novela. Mientras que personajes como Gabriel Espada, el protagonista, o la vulcanóloga Iris intentan interpretar los extraños sucesos que los rodean desde un punto de vista científico, otros, como el profesor Valbuena, adoptan una visión que podríamos definir como más esotérica.
</ul>
<p>La revisión que haces del texto de Platón referente a la Atlántida es muy atractiva, en algún punto coincidente, por ejemplo, con la que desarrolla Gisbert Haefs en su <em>Troya</em>. ¿Nos la podrías explicar en pocas palabras?</p>
<ul>
Yo tomo los siguientes elementos básicos del mito platónico: la  Atlántida habría sido una civilización más avanzada que otras que la rodeaban, e incluso que muchas que vinieron luego. Su núcleo era una isla. Su poder la convirtió en arrogante e hizo que creara un imperio despótico que se enfrentó con Atenas. Y se hundió bajo las aguas en un gran cataclismo.</p>
<p>Por supuesto, hay muchos otros elementos en el mito, y no todos aparecen en mi novela. En mi opinión, el exagerado tamaño de la  Atlántida o su antigüedad —más de nueve mil años antes del relato de Platón— se deben al típico recurso mitológico de engrandecer o alejar en el tiempo aquello de lo que se habla.</p>
<p>En mi novela la Atlántida sería la civilización minoica. Con una salvedad: en lugar de estar centrada en Creta y tener Santorini como un enclave más, el propio volcán de Santorini sería el centro espiritual y político de la Atlántida. Añado que esto último no es una hipótesis científica, sino de un argumento narrativo, que creo que adquiere su sentido en la novela.</p>
<p>En el caso de la Atlántida “histórica”, su imperio se habría basado en la superioridad cultural y en el dominio del mar por su flota. En cambio, en mi libro el poder de la Atlántida en el libro no es puramente militar, sino que se relaciona con los volcanes, los terremotos y, en general, con los movimientos internos de la Tierra. Lógicamente, no puedo contar más por no destripar el argumento.</p>
<p>Por tanto, en mi novela el cataclismo que acabó con la  Atlántida sería la erupción del volcán de Santorini. Según algunos autores causó el final de la civilización minoica, según otros tan sólo inició su declive, y hay quienes aseguran que ambos hechos —erupción y decadencia— no tuvieron nada que ver. Enb este caso, elijo la hipótesis que mejor cuadra con mi novela: en <em>Atlántida</em>, el megavolcán supone el final de toda una época.</ul>
<p>Al hilo de todo esto, dime, alguna de las muertes del principio de la obra parece una pequeña metáfora, un guiño a tu conciencia más clásica y conservadora. ¿Eliminas acaso a tu Pepito Grillo ortodoxo particular?</p>
<ul>
No lo había pensado, la verdad. Pero tiene su gracia lo que me comentas. Meditaré en ello…</p>
<p>Por otro lado, cuando escribo, mi conciencia no es nada “conservadora”. Incluso en una novela histórica pura como <em>Salamina </em>no me pude resistir a introducir elementos de cierta audacia, como el uso de un primitivo catalejo o la presencia de Jerjes en Maratón. Siempre insisto en una cosa: a la hora de escribir una novela, hay que ser primero novelista, y luego historiador, profesor de griego o lo que sea. La narración, la trama y los personajes son lo primero, y tienen prioridad absoluta sobre todo lo demás.</ul>
<p>También hay una gran ironía del tratamiento que sufren algunas noticias en muchos de los personajes.</p>
<ul>
En muchas novelas de catástrofes, thrillers digamos “esotéricos” y otras obras de ese tipo el tono suele ser de una seriedad casi funeral. A mí me gusta introducir siempre unas gotas de humor en mis novelas.</p>
<p>Supongo que esto se aprecia en los comentarios entre irónicos y cínicos que hacen personajes como Gabriel Espada cuando ven por televisión o por móvil las noticias sobre las erupciones. Por ejemplo, cuando al ver al vulcanólogo Eyvindur, al que han echado de su puesto, piensa: «<em>Un científico mediático</em>. Entre los hombres de ciencia no se trataba de la especie más rigurosa, pero sí de la preferida por los periodistas.»</p>
<p>Ese humor se aprecia sobre todo en las relaciones entre Gabriel, su amigo Herman —un cuarentón friki y broncas— y su antiguo profesor, César Valbuena, el típico profe inflexible y un tanto c***ón que todos los que hemos sido alumnos aún recordamos en nuestras pesadillas. Os incluyo un pequeño diálogo:</p>
<p>“—Perdone, profesor —dijo Herman—. Confundir nueve mil con novecientos es fácil si a uno se le olvida escribir un cero. ¡Pero es que los griegos no conocían el cero!</p>
<p>—¿Ah, no? —preguntó Valbuena.</p>
<p>—Claro que no. Lo inventaron los árabes.</p>
<p>—Su ignorancia alcanza proporciones homéricas, señor mío. Cuando al Germán Gil de la Grecia clásica le preguntaba su profesor: «Si tienes tres dracmas y te quito tres, ¿cuántas te quedan?», ¿qué cree usted que contestaba? ¿«No lo sé, no hemos inventado el cero»?</p>
<p>—Dicho así suena absurdo&#8230;</p>
<p>—Porque lo es. Los griegos conocían de sobra el concepto de cero, pero no se les ocurrió utilizarlo como notación para ocupar un puesto vacío. Y quienes lo introdujeron con esa función no fueron los árabes, sino los matemáticos indios, señor Gil. Como recompensa por ser tan ignaro, vaya usted a la cocina a preparar café. El filtro está puesto y cargado.”</ul>
<p>¿Qué es lo que tienen los volcanes, y otro tipo de catástrofes, que levantan intereses tan irracionales, Javier?</p>
<ul>
Por una parte, son una manifestación de poder, un poder incalculable que todavía sigue superándonos. Además, cuando despiertan poseen una grandiosa belleza; siniestra, sí, pero belleza al fin y al cabo. Los volcanes activos de Hawaii, por ejemplo, son un codiciado destino turístico. ¿Quién no se ha quedado pegado al televisor viendo flujos de lava o inmensas columnas de humo y ceniza que se elevan hacia el cielo? Todavía tengo recientes en la retina las imágenes de un espectacular corrimiento de tierras en Italia.</p>
<p>Por otra parte, las catástrofes nos recuerdan nuestra propia mortalidad, y no ya de forma individual, sino colectiva. Y la muerte nos cautiva y nos atrae al mismo tiempo que nos repele. Tememos que llegue el fin del mundo, pero a la vez lo esperamos con una fascinación morbosa. Yo a veces sueño con cometas que surcan el firmamento y se estrellan más allá del horizonte. En esos sueños, sé que mi final y el de todos está cerca, pero cuando despierto no lo hago aterrorizado, sino maravillado.</ul>
<p>¿Viste el docudrama de la BBC y Dicovery Channel <em>Supervolcán: la verdad acerca de Yellowstone</em>?</p>
<ul>
Sí, fue parte de mi documentación. Compré en Amazon el dvd, que incluye el docudrama que mencionas —bastante bien hecho, considerando que el presupuesto es limitado—, y un documental. En ambos se encuentran imágenes espectaculares, y los escritores, sobre todo cuando escribimos novelas con “efectos especiales”, siempre necesitamos imágenes para inspirarnos.</p>
<p>Pero, como el supervolcán de Yellowstone está más “visto” —recordemos la película <em>2012</em>— decidí recurrir al de Long Valley, en California. Es lo que hacen John Savino y Marie D. Jones en el ensayo <em>Supervolcano</em>, otro de los libros que utilicé para documentarme.</ul>
<p>Cuéntanos, ¿cuánto tiempo te llevó la ejecución de la novela?</p>
<ul>
Más o menos un año. Mientras corregía las pruebas de <em>La gran aventura de los griegos</em> , ya estaba preparando <em>Atlántida</em>.</ul>
<p>Para terminar, Javier, ¿qué esperas del lector, cuáles crees que van a ser sus impresiones?</p>
<ul>
Espero que pase las páginas sin parar, enganchado no sólo por la trama, sino por los personajes. He intentado que éstos sean muy cercanos.</p>
<p>En ciertas novelas que solemos calificar como bestsellers…</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Inciso</span>. No creo en el bestseller<em> </em>como género. Una novela es bestseller si vende mucho. Eso incluye obras de calidad tan dispar como <em>El código Da Vinci</em>, las novelas de Stieg Larsson, las de Pérez Reverte o Ruiz Zafón en España, novelas que tienen tan poco que ver como <em>It </em>de Stephen King o <em>El mundo según Garp </em>de John Irving.</p>
<p>En ese sentido, ojalá mi novela sea un bestseller, claro :—)</p>
<p>… en esas novelas los personajes tienden a ser un poco de cartón piedra, y con tanto glamour que resultan lejanos e incluso a veces irreales. Por ejemplo, arqueólog@s que dominan veinte idiomas entre antiguos y modernos, tienen tiempo para estar en plena forma y si se tercia te pilotan un helicóptero o te disparan una ametralladora.</p>
<p>En <em>Atlántida </em>la mayoría de los personajes son reconocibles de un modo o de otro, y tienen tantas debilidades que creo que resulta fácil empatizar con ellos. Gabriel Espada, que se ve obligado a hacer trampas con la VISA de un mes para pagar la del mes anterior, y al que se le estropea la comida del frigorífico porque le han cortado la luz. Su amigo Herman un cuarentón friki y con complejo de Peter Pan dispuesto a montar bronca por todo, cuya máxima aspiración sería convertirse en un superhéroe como Lobezno. Iris, una vulcanóloga con algo más de mundo, pero que se encuentra en la crisis de los treinta y no sabe cómo cortar una relación sentimental que lleva años muerta. Joey, un chaval de catorce años que vive en un parque de caravanas de California, fascinado y a la vez aterrado por la muerte y el fin del mundo. Celeste, la psiquiatra que se siente atraída por los hombres peligrosos como Gabriel y que a la vez es lo bastante madura para saber que ese peligro puede ser realmente destructivo. Valbuena, ese profesor hueso que todos hemos conocido, aterrador pero dotado a la vez de cierto carisma —quizá por el tan humano síndrome de Estocolmo—.</p>
<p>Creo que incluso el misterioso Randall, que no recuerda su pasado, pero oculta un secreto relacionado con la Atlántida, tiene algo de familiar y entrañable: una especie de hippy barbudo que apenas posee propiedades materiales y que respeta tanto la vida que no prueba la carne ni el pescado.</p>
<p>Insisto tanto en los personajes porque para mí son prioritarios cuando escribo una novela. Más que diseñar un argumento y encajar en él a los personajes, suelo crear a éstos primero y dejar que, cuando cobran vida propia, guíen el desarrollo de la acción. Como lector, busco personajes con los que identificarme, así que como escritor trato de ofrecer a mis lectores lo que yo mismo querría.</p>
<p>Para terminar esta larguísima contestación, personajes aparte, creo que los lectores encontrarán una trama que enlaza a la vez el pasado con el presente —o con el futuro inmediato en que se desarrolla la acción— y que está sembrada de sorpresas. También hallará especulaciones sobre cuestiones que nos preocupan a todos como la búsqueda de la inmortalidad, el origen y el futuro de la vida y la posibilidad de que una catástrofe natural, provocada por nosotros o no, nos extinga como especie. Más una versión bastante radical de la hipótesis Gaia…</p>
<p>Todo ello combinado con erupciones volcánicas que he tratado de narrar desde todos los puntos de vista posibles. Si en novelas como <em>Salamina </em>o <em>Alejandro Magno y las águilas de Roma </em>mi desafío era encontrar la técnica para narrar grandes batallas, ahora he tenido que poner toda la carne en el asador con las erupciones. Espero que sean lo bastante visuales y sensoriales como para que los lectores se sientan allí, bajo la nube de cenizas de Long Valley o de la propia Atlántida.</p>
<p>Pero, sobre todo, creo que cuando cierre el libro, a pesar de tanta catástrofe volcánica, el lector lo hará con una sonrisa. Porque <em>Atlántida </em>es, por encima de todo, una novela positiva.
</ul>
<p>Mil gracias, Javier. Has sido generoso en tus respuestas y muy interesante, cosa que sabes que los hislibreños agradecemos.</p>
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		<title>ETIOPÍA. EL CONFLICTO ITALO ABISINIO &#8211; Eduardo Ortega y Gasset</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 12:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Urogallo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias especializadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Este libro es, ante todo, una curiosidad. Un pequeño alegato a favor de Abisinia en su guerra contra la Italia Lictoria, publicado antes de la gran victoria fascista. Desgraciada y lamentablemente no trata el desarrollo militar más que superficialmente. Su contenido se divide entre una somera introducción a la historia y costumbres de Abisinia, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/etiopia.jpg" alt="ETIOPÍA. EL CONFLICTO ITALO-ABISINIO - Eduardo Ortega y Gasset" hspace="4" align="left" />Este libro es, ante todo, una curiosidad. Un pequeño alegato a favor de Abisinia en su guerra contra la Italia Lictoria, publicado antes de la gran victoria fascista. Desgraciada y lamentablemente no trata el desarrollo militar más que superficialmente. Su contenido se divide entre una somera introducción a la historia y costumbres de Abisinia, y luego una descripción bastante detallada de la evolución del conflicto internacional entre el Duce y el Negus, con la comunidad internacional incapaz de adoptar una postura clara en el conflicto. Conflicto cuyo fin aún no se vislumbra en el momento de publicar la obra. (Vió la luz antes del final de la guerra en Mayo de 1936). La descripción de Abisinia, sin falsear la realidad, si trata de presentarla de la forma más amable posible. Un tirano incapaz como Haille Sellasie aparece como un gobernante inteligente y de gustos europeos. Una institución tan brutal como la esclavitud, en pleno vigor en Abisinia, trata de maquillarse como una especie de dependencia personal beneficiosa para los sometidos.<br />
<span id="more-4548"></span></p>
<p>Muchas veces se ha dicho que la S.G.M comienza con la guerra civil española, donde se produce el inicio de la agresión fascista. Bueno, también hay mucha gente que dice que los americanos no llegaron nunca a la luna.</p>
<p>El camino de la segunda guerra mundial es claro, y el camino de la agresión fascista también. La guerra civil española es un episodio marginal, determinado por circunstancias diferentes, distintas y distantes. El fascismo europeo no se caracterizó nunca por actuar con medias tintas ni eludir la celebración y glorificación de sus acciones, y su ciclo expansionista se inicia en una tierra lejana y olvidada. El fascismo, mezcla de lo viejo y lo nuevo, no podía elegir mejor su primera guerra: Una mezcla entre las ansias imperialistas del XIX y la nueva visión de glorificación de la violencia y reconstrucción del orden mundial del siglo XX. No buscaban los líderes totalitarios instalar gobiernos. Sus fines eran siempre territoriales. La guerra civil española solo tiene un interés marginal en sus políticas, que aspiran a superar las fronteras creadas por el tratado de Versalles (Y todos sus tratados subsiguientes) a través de la violencia, en acto o en potencia. Sin guerra civil española, la segunda guerra mundial habría tenido lugar igualmente. Si en cada uno de sus puntos previos (Renania, Abisinia, Checoslovaquia, Austria y Albania), la agresión fascista se hubiese detenido, es dudoso que hubiese tenido lugar el gran conflicto.</p>
<p>Y eso describe el libro. Como la agresión fascista, camuflada bajo el «legítimo» interés en la expansión colonial (También Hitler tenía sus defensores, que veían en su expansión pacífica su «legítimo» interés en unir a los pueblos de habla alemana) avanza ante la incapacidad de los gobiernos democráticos en reaccionar de otro modo que no fuese con palabras y declaraciones. Inglaterra solo habría tenido que cerrar el canal de Suez para impedir el aprovisionamiento italiano, por no hablar de que podría haber privado al país de todas sus importaciones de combustible. Pero no hubo medidas, solo temor, un temor injustificado que hizo creer a los fascistas italianos que su poder era muy superior.</p>
<p>En suma. La primera piedra de la agresión fascista que desembocará en la S.G.M a través de una política continúa de avances territoriales que las potencias democráticas decidirán tratar de detener en Polonia.</p>
<p>Ya era demasiado tarde.</p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/Etiop%C3%ADa" rel="tag">Etiopía</a>, <a href="http://technorati.com/tag/conflicto" rel="tag"> conflicto</a>, <a href="http://technorati.com/tag/italo" rel="tag"> italo</a>, <a href="http://technorati.com/tag/abisinio" rel="tag"> abisinio</a>, <a href="http://technorati.com/tag/Eduardo+Ortega+y+Gasset" rel="tag"> Eduardo Ortega y Gasset</a></p>
<p><center><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788496964556" target="_blank"><br />
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		<title>Cervezas y libros II</title>
		<link>http://www.hislibris.com/cervezas-y-libros-ii/</link>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 10:03:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>H.E.A.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>

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		<description><![CDATA[Para esta segunda cita, de lo que esperamos se convierta en un clásico, contamos con la presencia de dos escritoras que compartieron con nosotros como fue su proceso de formación y su paso a la publicación. Se trata de Nuria Salvador, autora de El tablero del mundo con reseña aquí, y de Irene Mora, cuya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" src="http://www.larevelacion.com/imagenes/cervezasylibrosgeneral.jpg" class="alignleft" width="125" height="81" />Para esta segunda cita, de lo que esperamos se convierta en un clásico, contamos con la presencia de dos escritoras que compartieron con nosotros como fue su proceso de formación y su paso a la publicación. Se trata de Nuria Salvador, autora de <em>El tablero del mundo </em><a href="http://www.hislibris.com/el-tablero-del-mundo-nuria-s-salvador">con reseña aquí</a>, y de Irene Mora, cuya novela, <em>La pluma de Monteverdi</em>, tendrá pronto reseña en Hislibris. También estaba citada Olalla García pero desgraciadamente la salud le jugó una mala pasada y no pudo asistir.<br />
<span id="more-4592"></span><br />
Ambas nos contaron cuál fue el proceso que las incitó a escribir y posteriormente a publicar. Irene nos comentó que escribía desde siempre, fue finalista del premio JB en la universidad, y sin embargo para Nuria su primera novela fue prácticamente su primera experiencia como escritora.</p>
<p>Nos dijeron lo que para ellas fue una de las decisiones más importantes, que fue la búsqueda de un agente literario que encaminara sus proyectos hasta la publicación. En el caso de Irene fue con su primera novela, publicada por La Esfera de los Libros, y en el caso de Nuria fue un segundo intento que la llevó a publicar con Roca Editorial. La suerte quiso que contásemos entre nosotros con la agente de Irene y con la presencia de otro escritor, Pedro de Paz, que nos explicaron la función que tienen las agencias en el mundo editorial español.</p>
<p>También nos dijeron cómo es su método de trabajo; muy diferentes, ya que mientras Irene planifica la novela y lleva un esquema de la novela, Nuria sólo tenía el final de la novela y se guía más por la intuición. Coinciden en la importancia de la investigación, de no dejar de escribir aunque sea unos pocos minutos al día o en escribir lo que como lectoras les gustaría que les proporcionara el escritor.</p>
<p>Preguntadas sobre qué tipo de técnica narrativa emplean, nos comentaron que no han pasado por ningún tipo de taller literario y que más bien se han basado en su experiencia como lectoras y en la importancia de atreverse a ponerse frente al folio, o la pantalla, en blanco y dejar que la intuición y la imaginación guíen al escritor. La búsqueda de un buen final es imprescindible, ya que si por las autoras fueran sus novelas no tendrían fin, y en algún sitio hay que cortar y hacerlo bien.</p>
<p>Entre los asistentes tuvimos la suerte de contar con autores con obra publicada, Pedro de Paz (<em>El hombre que mató a Durruti</em>, <em>Muñecas tras el cristal </em>y <em>El documento Saldaña</em>), Josep Asensi (<em>Layos</em>) y Manuel J. Prieto (<em>Curistoria</em>), tres de los autores del nuevo <em>El desván de las palabras</em> (Alejandro Álvarez, Capayespada y Gww) además de editores (Evohé y Pàmies) y público en general que disfrutamos enormemente de la tertulia, y de la cerveza, todo hay que decirlo. </p>
<p>Al final un pequeño grupo (Javi, Richar, Josep y un servidor) nos quedamos para dejar el pabellón alto de Hislibris y cerrar el bar, con la promesa de Zen de que en la próxima no nos dejaría solos.</p>
<p>A la próxima no puedes faltar.</p>
<p>(<a href="http://www.larevelacion.com/ii-cervezas-y-libros/">Reseña alternativa de Zen en LR</a>)</p>
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		<title>CUENTOS VAGABUNDOS &#8211; Gisbert Haefs</title>
		<link>http://www.hislibris.com/cuentos-vagabundos-gisbert-haefs/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 12:05:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Farsalia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otras especialidades históricas]]></category>

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		<description><![CDATA[«Jochanaan gruñó.
–¿Cuál es la verdad, señor? ¿Cuál es la verdad de Jehoschua?
–No se calificó ni de Mesías ni de nada sublime. No era más que un rebino que quería renovar la doctrina judía. Y sólo la doctrina judía. Está en sus textos, escondido.
–¿El qué?
–La historia de la madre no judía a cuyo hijo no quiere [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/cuentosvagabundos.jpg" alt="CUENTOS VAGABUNDOS - Gisbert Haefs" hspace="4" align="left" />«Jochanaan gruñó.<br />
–¿Cuál es la verdad, señor? ¿Cuál es la verdad de Jehoschua?<br />
–No se calificó ni de Mesías ni de nada sublime. No era más que un rebino que quería renovar la doctrina judía. Y <em>sólo</em> la doctrina judía. Está en sus textos, escondido.<br />
–¿El qué?<br />
–La historia de la madre no judía a cuyo hijo no quiere curar… primero estaba las personas, luego los perros. Para él, todos los no judíos eran perros. Y vosotros hacéis una secta para no judíos… Él no quería hacer prosélitos, Jochanaan; no quería que las perlas de su doctrina fueran echadas a los cerdos… que somos nosotros, los romanos; el jabalí es el emblema de la legión de Cesarea. Ya también somos nosotros los que golpeamos en la mejilla derecha… con el dorso de la mano, símbolo del desprecio de los señores respecto a los criados. ¿O acaso tú, salvo que seas zurdo, puedes golpear a alguien en la mejilla derecha con la palma de la mano?» (<em>El testigo</em>, p. 29)<br />
<span id="more-4552"></span></p>
<p><strong>Gisbert Haefs</strong> (n. 1950) es un autor de novela histórica que siempre publica libros interesantes. No voy a repasar su obra, ampliamente conocida –véase para ello los primeros párrafos de la reseña de <em><a href="http://www.hislibris.com/cesar-las-cenizas-de-la-republica-gisbert-haefs">César. Las cenizas de la República</a></em> (Edhasa, 2008)–, pero sí a destacar que no sólo escribe novela histórica. Para el público alemán, por ejemplo, Haefs es el traductor a esta lengua de Borges, Kipling, Bioy Casares y Conan Doyle, entre otros autores. Y es también el autor de novelas policíacas con un humor muy particular, como la serie de Baltasar Matzbach (inéditas en castellano) o títulos como <em>La carcajada del general</em> (Edhasa, 1999). Y es también un aplicado escritor de cuentos. <em>Cuentos vagabundos</em><strong> (Evohé, 2009)</strong> es una recopilación de varios de estos cuentos, ya publicados anteriormente en Alemania, y que suponen para el lector español un (re)descubrimiento de Gisbert Haefs.</p>
<p>Como en sus novelas –escritas, como él mismo sintetiza, con «sangre, sudor y semen»–, Haefs desarrolla en sus cuentos un estilo personal que seduce y atrapa. Nos encontramos con cuentos de diversa índole: históricos, góticos, policíacos, sátiras, ciencia-ficción, terror, postapocalípticos,…, y en todos ellos consigue crear una atmósfera personal que trasciende la palabra escrita. Tras leer estos cuentos, el lector se quedará con personajes como Baltasar Matzbach y los miembros del <em>triunvirato</em> –un homenaje a lo mejor de la novela de intriga y con un aire a lo Agatha Christie en <em>Asesinato en el Orient Express</em>–; con cuentos de ciencia-ficción que evocan a novelas de John Varley o Robert A. Heinlein (<em>Placer viajero</em>); con relatos sobrecogedores como <em>En la frontera</em>, y, cómo no, con lo mejorcito de Haefs, los relatos históricos. Destacan, especialmente, tres cuentos de narrativa histórica: dos de ellos tienen como trasfondo la figura de Jesús de Nazaret: <em>El testigo</em>, de donde proceden la cita anterior o <em>Los dones de los tres reyes</em>, en los que Haefs da una vuelta de tuerca y nos ofrece una imagen diferente del personaje o de su época; y un tercero, <em>Retorno al hogar</em>, que sitúa al protagonista en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, un soldado alemán que fue prisionero en un pueblo ruso. </p>
<p>Me considero un seguidor fanático de Haefs y he disfrutado, más bien devorado, sus <em>Cuentos vagabundos</em> con placer y ansia. Ansia por leer algo más de Haefs, que suele aportar una visión diferente de diversos personajes históricos (Alejandro, Aníbal, César,…), jugando con lo que las fuentes nos han dejado y con lo que la imaginación elucubra. Y placer ante el hecho de encontrar a un narrador que toca diversas teclas, que se arriesga con aquello que está a las antípodas de lo que hasta ahora ha publicado (un ejemplo podría ser <em>El vampiro y la intranet</em>). Me costaría elegir qué cuento me ha gustado más: está el Haefs de los relatos históricos de temática antigua, siendo <em>El testigo</em> una pieza que se lee con enorme interés; está el Haefs irónico que nos deleita en <em>El amor, la muerte y Münstereifel</em> con una prosa deliciosamente socarrona; y está el Haefs que juega con el sarcasmo en <em>El anatomista azul</em>. </p>
<p>Tiene, pues, el lector ante sí una recopilación de cuentos entre los que buscar lo mejor del autor. Posiblemente, al llegar al final del libro, tenga la sensación de que esa elección sea superflua y se encuentre ante un escritor que es mucho más que un magnífico autor de novela histórica. </p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/Cuentos+vagabundos" rel="tag">Cuentos vagabundos</a>, <a href="http://technorati.com/tag/Gisbert+Haefs" rel="tag"> Gisbert Haefs</a></p>
<p><center><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788493742997" target="_blank"><br />
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		<title>CONVERSACIONES DE ALCOBA &#8211; Carmen Domingo</title>
		<link>http://www.hislibris.com/conversaciones-de-alcoba-carmen-domingo/</link>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 12:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Curistoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>
		<category><![CDATA[Novela histórica]]></category>

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		<description><![CDATA[Según la propia portada de la obra, nos vamos a encontrar con «la novela de las tres mujeres más influyentes del falangismo». Es una buena descripción, aunque yo no la llamaría exactamente novela, aún siendo de ficción, pero esto lo explicaré más adelante. De todos modos, empecemos por el final, un libro que me ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/conversacionesalcoba.jpg" alt="CONVERSACIONES DE ALCOBA - Carmen Domingo" hspace="4" align="left" />Según la propia portada de la obra, nos vamos a encontrar con «la novela de las tres mujeres más influyentes del falangismo». Es una buena descripción, aunque yo no la llamaría exactamente novela, aún siendo de ficción, pero esto lo explicaré más adelante. De todos modos, empecemos por el final, un libro que me ha gustado y me ha sorprendido gratamente.<br />
<span id="more-2729"></span></p>
<p>Las tres mujeres en cuestión son Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, Mercedes Sanz Bachiller y Carmen Polo. Tres mujeres que tuvieron un papel importante en el falangismo y en la política de buena parte del siglo pasado español. Pilar Primo de Rivera fue hermana de José Antonio, conocido líder fascista que murió en los albores de la Guerra Civil Española. Además, y esto es más importante, fue hija del dictador Miguel Primo de Rivera. Con este personaje recorremos los vaivenes de José Antonio en la convulsa España de entonces y además vemos cómo pensaba y cómo actuaba una familia de máximo poder y renombre como los Primo de Rivera. Tenemos la parte más alta, socialmente hablando, del falangismo, con su forma de ver España y de buscar el interés propio, y el de España desde su punto de vista. Pasa el libro por la creación y las primeras acciones de lo que sería la Sección Femenina de Falange, a la cabeza de la cual estuvo Pilar Primo de Rivera durante décadas.</p>
<p>Como segundo personaje del trío femenino de la obra tenemos a Mercedes Sanz Bachiller. Su historia, en estas páginas, comienza cuando se ve obligada a salir de España acompañando a su marido Onésimo Redondo, líder fascista de Castilla, más que falangista, que también. Como José Antonio Primo de Rivera, Onésimo falleció en 1936. Entonces, las labores políticas de Mercedes salieron a la luz, si bien eran significativas ya en vida de su marido aunque las conducía a través de este. En este caso tenemos la visión más obrera y baja del falangismo, desde un punto de vista social. El extremo opuesto al caso de Pilar. Con este personaje vemos la creación y gestión de los grupos de lucha «callejeros» y también cómo la política y las ideas entran a veces en conflicto con otros intereses. Posiblemente sea el personaje más atractivo de los tres, al menos desde mi punto de vista. Pero no el más divertido, ese honor recae en Carmen Polo.</p>
<p>Carmen Polo, esposa de Franco, no tuvo un papel demasiado relevante ni en el falangismo ni en la política de la época, al menos tal y como la representa el libro. Decía que era el personaje más divertido porque su afán por escalar en la escala social, captar poder y, especialmente, hacer alarde del mismo, llegan a un punto cómico. Por supuesto usando a su marido para todo ello, la vemos casi en lucha constante con Franco para que este proteste, luche y trepe en el mando. El objetivo de Carmen Polo era ser esposa del militar más poderoso de España, y lo consiguió, sin duda. Las conversaciones y la relación con su marido están muy conseguidas en el libro y son perfectamente creíbles y representativas. Comienza su historia con un constante cambio de destino, pasa por la famosa acción en Asturias de Franco antes de la guerra y finalmente la vemos, muy ufana y prepotente desde su postura en lo más alta. En cualquier caso, en este momento sigue siendo una mujer preocupada por las apariencias, el qué dirán y esas cuestiones tan españolas del «ser más que el otro».</p>
<p>Todo esto está compuesto de una forma muy extraña. Por eso decía que no denominaría yo exactamente novela al libro, aún siendo ficción. No hay una historia como tal, sino que nos vamos encontrando pequeños capítulos que cada uno de los personajes va protagonizando. Así, la alternancia no nos da una visión continua de los personajes, pero la lectura de las tres visiones, escritas en orden cronológico, nos da una perspectiva del entorno y la situación de España. Por supuesto, al finalizar el libro, sí hemos visto la evolución de los personajes y sus historias particulares.</p>
<p>Finalizaré como empecé, recomendando el libro. Es una lectura entretenida y aporta algo nuevo y distinto a la forma de ver este pedacito de historia. España y algunos de sus personajes principales, visto desde «sus mujeres» y desde la cotidianeidad. Las conversaciones son muy interesantes y las formas de pensar se ponen de manifiesto de manera magistral a través de pequeños detalles, comentarios… Por algo se llama el libro <em>Conversaciones de alcoba</em>, por la representatividad de estas conversaciones caseras en la vida pública.</p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/Frontera+Sur" rel="tag">Frontera Sur</a>, <a href="http://technorati.com/tag/Horacio+V%C3%A1zquez+Rial" rel="tag"> Horacio Vázquez Rial</a></p>
<p><center><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788423657964" target="_blank"><br />
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</a><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788423657964">Ayuda a mantener Hislibris comprando el <em>CONVERSACIONES DE ALCOBA</em> en La Casa del Libro.</a></center></p>
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		<item>
		<title>I JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE LA UNIVERSIDAD DE VALENCIA</title>
		<link>http://www.hislibris.com/i-jornadas-de-novela-historica-de-la-universidad-de-valencia/</link>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 09:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>H.E.A.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[histórica]]></category>
		<category><![CDATA[jornadas]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[universidad]]></category>
		<category><![CDATA[Valencia]]></category>

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		<description><![CDATA[El primer contacto con las jornadas es a través de la página web y su interfaz de matriculación y, dado el embrollo y las expulsiones del sistema, da la impresión de que no quieren que pagues: en realidad, es una señal divina que deberíamos haber escuchado. El epígrafe «más información» te remite de nuevo al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El primer contacto con las jornadas es a través de la página web y su interfaz de matriculación y, dado el embrollo y las expulsiones del sistema, da la impresión de que no quieren que pagues: en realidad, es una señal divina que deberíamos haber escuchado. El epígrafe «más información» te remite de nuevo al cartel/programa que ya conocíamos por Hislibris. La ubicación está claramente señalizada: salón de actos «Sanchis Guarner», sin calle ni número; menos mal que tenemos al «Doctor Google». Los ponentes son identificados sólo con nombre y primer apellido: son tan importantes que eso debe bastar para reconocerlos.</p>
<p>Ya es el día y la hora. A ver qué tal.<br />
<span id="more-4533"></span></p>
<p>Organización lamentable. Recogida de documentación penosa, si es que «documentación» es una fotocopia en blanco y negro del cartel y tres folios con membrete de «tecnolingüística». No hay acreditación para cursillistas (30 euros no dan para una cartulina de 7&#215;5 cm), inicio con retraso, incomparecencia del primer conferenciante sin que los cursillistas reaccionen con prontitud… Un mal inicio, ciertamente. Pero esto no sólo es España: somos Valencia e, ítem más, Valencia en marzo, así es que el caos es consustancial a nuestra naturaleza. Perdonemos, pues, lo inevitable (qué remedio) y sigamos.</p>
<p>Lo primero que llama la atención es que tarima, mesa, monitores de ordenador y cabezas de conferenciantes ocultan parcialmente la pantalla de proyección. Pero claro, esperar lo contrario implicaría creer que el diseñador sabe qué es un salon de actos y alguna vez en su vida ha acudido a una conferencia; o que la Universidad de Valencia ha sido capaz de reconocer y reparar el error. Como antiguo alumno de dicha Universidad, sé lo que cabe esperar de la misma. Sigamos.</p>
<p>Las charlas de la mañana son buenas, merecedoras de un marco mejor que un aula vacía. Otro buen trabajo de la Universidad, incapaz de hacer económicamente accesible al pregrado un curso de dos créditos, e incapaz así mismo de ofrecer un marco horario adecuado a los postgrados. Un auténtico insulto para Gisbert Haefs o Alejandro Noguera, dignos de mayores aforos.</p>
<p>Por la tarde asistimos a una «mesa redonda» para la que no se ha propuesto un tema ni se ha nombrado un moderador. Por suerte, la maestría de Antonio Penadés, Gisbert Haefs y Gabriel Castelló (<em>Valentia</em>) les permite salir del apuro a fuerza de arte e improvisación. Nadie sustituye al cuarto conferenciante, ausente sin explicación.</p>
<p>Al día siguiente, todo empeora. Una charla arqueológica agradable, sí, pero sin relación alguna con la literatura en general ni con la novela histórica en particular. Está claro que hay que llenar los créditos, y que ser «multidisciplinar» e «interdepartamental» se entiende como invitar a terceros a dar conferencias de su propio gusto aunque no vengan a cuento. ¿Estoy diciendo que la vida cotidiana de las mujeres íberas no es interesante? No, estoy diciendo que no me he apuntado a un curso de Historia de los Íberos. Tampoco me he apuntado a un curso de métrica, ni de composición de palíndromos, ni de hepatomancia, ni de análisis del vuelo del colibrí macho. La clase es buena, sí, pero eso es sólo un atenuante a su impropiedad. Al menos es un consuelo saber que, si un día me invitan a hablar sobre novela histórica, en su lugar podré dar una clase de fisiología de la mama.</p>
<p>A continuación, una charla que, bajo el lema «vente a Llíria que mola un mazo», nos invita a las delicias de los itinerarios histórico-lúdicos de la localidad, presentados por el propio Ayuntamiento en un descarado ejercicio de publicidad por la que además nos han cobrado.</p>
<p>Otra charla suspendida sin sustitución. ¿No conocen el concepto de «plan B»?</p>
<p>Por la tarde, otra mesa redonda con el mismo cariz que la del día anterior, nuevamente resuelta gracias al genio de los ponentes, que no al de la organización.</p>
<p>El sábado, más aprovechamiento de que el Pisuerga pasa por Valladolid: una conferencia sobre recreación histórica y sus grupos en la Comunidad Valenciana, y una muestra de las actividades de la organización de recreación didáctica «Domus Baebia».</p>
<p><a href="http://www.la2revelacion.com/?p=1255">Conferencia de Clausura, magistral, enorme, a cargo de Carlos García Gual, que al menos salva la mañana.</a></p>
<p>Para terminar, lectura pública de los «títulos de crédito», con sorpresas incluidas…</p>
<p>1) El certificado de asistencia no estará hasta después de Fallas; ya avisarán. Por lo visto, no han tenido en cuenta que puede que alguno necesite enseñarlo en el trabajo.</p>
<p>2) La Cena de Clausura, anunciada en programa, no es para cursillistas, sino sólo para algunos organizadores.</p>
<p>3) La presentación del premio «Valentia» de novela histórica se reduce a la frase «quien quiera participar tiene un año» (!!!).</p>
<p>En definitiva, no recomendable. Para otros años pueden probar a convocar el curso con otro nombre, como «la recreación histórica», «jornadas de divulgación histórica» o «diviértase con la historia».</p>
<p>¿No hay nada positivo en estas «jornadas»? Sí, claro. He gozado con la maestría y la enorme calidad humana de grandes escritores, tanto en las conferencias como en pasillos, comidas y copas, y he disfrutado de la compañía de hislibreños valencianos (Pamplinas, Txema, Lacedemonia). ¿Vale la pena pagar por ello? Pues sí, pero no a la Universidad de Valencia. Por tomar el pelo sólo puede cobrar el peluquero.</p>
<p>(Visitad también <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=1255">la reseña en L2R de la conferencia de Carlos García Gual</a>, por Ariodante)</p>
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		<item>
		<title>LEONOR DE AQUITANIA – Régine Pernoud</title>
		<link>http://www.hislibris.com/leonor-de-aquitania-%e2%80%93-regine-pernoud/</link>
		<comments>http://www.hislibris.com/leonor-de-aquitania-%e2%80%93-regine-pernoud/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 12:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ascanio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biografías]]></category>

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		<description><![CDATA[«Leonor, por la cólera de Dios, Reina de Inglaterra».
Realizar una reseña sobre un personaje histórico cuando ya existe un estupendo precedente nunca es tarea fácil. Pero Leonor no merecería sólo una biografía, sino muchísimas más, ya que forma parte de ese puñado de mujeres excepcionales que destacaron por no conformarse con el papel que la sociedad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/leonoraquitania.jpg" alt="LEONOR DE AQUITANIA – Régine Pernoud" hspace="4" align="left" /><em>«Leonor, por la cólera de Dios, Reina de Inglaterra»</em>.</p>
<p>Realizar una reseña sobre un personaje histórico cuando ya existe un estupendo <a href="http://www.hislibris.com/leonor-de-aquitania-%e2%80%93-jean-flori/">precedente </a>nunca es tarea fácil. Pero Leonor no merecería sólo una biografía, sino muchísimas más, ya que forma parte de ese puñado de mujeres excepcionales que destacaron por no conformarse con el papel que la sociedad les otorgaba,  y en el que figuran nombres propios como Hatshepsut, Isabel la Católica, María de Molina, Teresa de Jesús, Juana de Arco, Agustina de Aragón o Marie Curie; mujeres envueltas en un halo de leyenda como el que rodeó, ya en vida, a la duquesa de Aquitania, dos veces reina, de Francia y de Inglaterra.<br />
<span id="more-4434"></span></p>
<p>Leonor de Aquitania nació a principios de la década de 1120 y, desde su infancia, se vio rodeada de un ambiente culto y cortés. Convertida, al morir su hermano, en la única heredera del vasto dominio aquitano, siempre sintió una inclinación natural por las letras y la música. Al contraer matrimonio con Luis VII, rey de Francia, Leonor entra en la Historia y, a partir de ese momento, todos sus actos y decisiones se funden con un siglo excepcional, salpicado de figuras como la de Enrique II, Tomás Becket, Bernardo de Claraval, Guillermo el Mariscal, Ricardo Corazón de León o Juan Sin Tierra. Años de religiosidad, de cruzadas, de trovadores y de poesía cortés que ella impulsará en gran medida, y en los que se asiste en las artes al nacimiento de un nuevo estilo, el gótico, que llegará a todos los confines del orbe cristiano y erigirá catedrales para acariciar, con los dedos del alma, la majestad de Dios.<br />
<img class="alignleft size-medium wp-image-4455" title="Leonor" src="http://www.hislibris.com/wp-content/uploads/2010/03/Leonor1-291x300.jpg" alt="Leonor" width="182" height="214" />No es posible leer la biografía de Leonor de Aquitania sin caer preso de su personalidad arrolladora. Lejos de los cánones medievales de la mujer, la reina de Francia marcha con su marido a Jerusalén en plena cruzada; impulsa la nulidad de su casamiento para contraer matrimonio con Enrique II; es madre de diez hijos (dos con Luis VII y ocho con el rey inglés); recorre sus dominios con admirable tesón; se convierte en fuente de inspiración del amor cortés; subleva a sus propios hijos contra su padre e, incluso, encabeza una carta dirigida al mismísimo Papa de la siguiente manera: «Leonor, por la cólera de Dios, Reina de Inglaterra». Una mujer que, desgarrada por el dolor de ver a su hijo predilecto prisionero, se atreve a reprochar el comportamiento al propio Celestino III: «Los reyes y príncipes de la Tierra han conspirado contra mi hijo; lejos del Señor se le tiene en cadenas, mientras otros saquean sus tierras; se le sujeta mientras otros le flagelan. Y durante todo este tiempo la espada de San Pedro permanece en su vaina».</p>
<p>Régine Pernoud (Châteaux Chinon, 1909- París, 1998), medievalista rigurosa y narradora de excepción, se embarcó hace cuarenta años en una empresa nada sencilla: acabar con los mitos, leyendas y fábulas que acompañaron a la reina Leonor, no sólo durante su vida sino también tras su muerte. Para la historiadora francesa y doctora en Letras no sería un hecho aislado, ya que hizo de la lucha contra los prejuicios su leitmotiv, como dejaría patente en el brillante ensayo <em>Para acabar con la Edad Media</em>, publicado por la editorial Medievalia y cuyo rotundo título avanza el propósito de la autora, que no es otro que el de alumbrar la oscuridad medieval y desmontar de un plumazo la creencia generalizada de que el Medievo encarna, mejor que ninguna otra época, la ignorancia, el embrutecimiento y el subdesarrollo. En este caso ha sido Acantilado la encargada de traer al mercado español una reedición de esta estupenda biografía publicada por primera vez en 1969, fecha que, curiosamente, no se indica en el libro, pero que no constituye un olvido involuntario de la editorial como ya ha demostrado en otras de sus publicaciones. No es ésto lo único a destacar en las siempre impecables ediciones de Acantilado: en este caso encontramos también un par de erratas en los árboles genealógicos que ilustran el texto, y en los que se menciona a la esposa de Alfonso VIII de Castilla como nieta en vez de hija de Leonor, y a San Luis, rey de Francia, como Luis VIII en vez de Luis IX.</p>
<p>Con una figura histórica de la magnitud de Leonor –o Aliénor, como se la conoce en la historiografía francesa-, es fácil caer en la tentación de la hagiografía. Sin embargo, Pernoud levanta una muralla que mantiene alejados sentimentalismos, sensiblerías, leyendas y cuentos románticos trasnochados para construir una imagen sólida y bien documentada de una mujer con una fuerza y un empuje excepcionales, dotando al ensayo de amenidad sin perder un ápice de rigor. Esta medievalista francesa que, como Leonor, rompió moldes en una época en la que la investigación científica era terreno casi exclusivo del sexo masculino, acerca al lector la figura de la reina de Inglaterra cuidando hasta el más mínimo detalle. Los capítulos de esta biografía, tan apasionante que se lee como una novela, están intitulados con elegancia y evocación, arrancan con unas bellas estrofas de amor cortés de Bertrand de Born, de Bernart de Ventardorn o de Peire Vidal, y su prosa es tan elegante, delicada y embaucadora que al acabar un capítulo no se puede evitar devorar el siguiente con fruición. La abundancia de anécdotas, el desfile de personajes, la vida cotidiana en la corte, las intrigas políticas, las guerras intestinas o los conflictos entre Iglesia y Estado transmiten la pasión de la autora y contagian su fascinación por un siglo deslumbrante y rebosante de Historia con mayúsculas.</p>
<p>Régine Pernoud<br />
LEONOR DE AQUITANIA<br />
Acantilado 2009</p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/Leonor+de+Aquitania" rel="tag">Leonor de Aquitania</a>, <a href="http://technorati.com/tag/R%C3%A9gine+Pernoud" rel="tag"> Régine Pernoud</a></p>
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		<title>EMDEN &#8211; Hellmuth Von Mücke</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 12:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias especializadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los corsarios no sólo han pertenecido a la corte isabelina, ni al siglo XVII exclusivamente. La patente de corso era otorgada por muchos monarcas para proveer sus arcas y para financiar guerras, principalmente. No siempre era reconocido oficialmente, como en el caso del Duque de Osuna, a quien Felipe el Tercero dio verbalmente instrucciones para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/EMDEN.jpg" alt="E M D E N - Hellmuth Von Mücke" hspace="4" align="left" />Los corsarios no sólo han pertenecido a la corte isabelina, ni al siglo XVII exclusivamente. La patente de corso era otorgada por muchos monarcas para proveer sus arcas y para financiar guerras, principalmente. No siempre era reconocido oficialmente, como en el caso del Duque de Osuna, a quien Felipe el Tercero dio verbalmente instrucciones para ejercer de corsario con sus naves, mientras fue virrey de Sicilia y de Nápoles,  aunque después se hiciera el sueco y tras la conjuración de Venecia cayera en desgracia.<br />
<span id="more-4338"></span><br />
El caso que nos ocupa es mucho más reciente: se trata del crucero alemán SMS Emden, que fue destinado al corso en los primeros meses de la Gran Guerra. La narración de las aventuras de este barco y su tripulación, más en forma periodística o como bitácora de a bordo, corre a cargo, en este libro, del segundo oficial, Von Mücke, que nos cuenta con gran lujo de detalles y bastante sentido del humor, las aventuras del barco, sus presas, las relaciones con los barcos y tripulaciones apresadas, el botín, etc. Las andanzas del barco se hicieron legendarias, hasta el punto de que los mismos tripulantes tenían que desmentir bulos y falsas informaciones que circulaban por los periódicos y radios de la época, ante la ubicuidad del navío casi fantasmal, ya que aparecía por cualquier parte del sureste asiático y desaparecía en un abrir y cerrar de ojos, antes de que los buques de guerra dieran con él.</p>
<p><img src="http://www.hislibris.com/otrasimag/emden2.jpg" alt="" hspace="4" align="center" /></p>
<p><strong>Hellmuth von Mücke</strong> (Zwickau, Sajonia, 1881; Ahrensburg, 1957), capitán de corbeta de la marina de guerra alemana, era hijo de un capitán del ejército alemán. Llegó a teniente de navío en 1903. Sus vivencias de la I Guerra le condujeron a un pacifismo militante, que más adelante le llevó a oponerse al régimen nazi y a ser recluido en un campo de concentración para disidentes políticos, en 1936 y en 1939. </p>
<p>Fue primer teniente y segundo de a bordo en el <em>SMS Emden</em>, crucero de la escuadra alemana en el oriente asiático, con base en Tsingtao, cuyo capitán era Von Müller. Sus órdenes, nada más comenzar la Gran Guerra, consistieron en dedicarse a apresar todos los navíos mercantes de la zona asignada, hundiéndolos y apropiándose de su carga, a la vez que dificultar lo más posible los movimientos comerciales de los países en litigio. <a href="http://www.novilis.es/mapaemdenwebgi6.gif">El mapa de la ruta seguida puede verse aquí</a>. Durante cuatro meses el crucero navegó por los mares del Sur interceptando cantidad de mercantes, desvalijándolos y generalmente hundiéndolos, hasta que fue hundido a su vez en noviembre de 1914 por el HMAS Sydney Pero, a diferencia de los corsarios del XVII o XVIII, su trato con los pasajeros y tripulantes era cortés y correcto, incluso en algunos casos se establecieron ciertas relaciones amistosas. El Emden llevaba dos barcos de séquito, generalmente capturas, que le servían como carboneros: el Makromannia y el Pontoporos, y en los que alojaba a los pasajeros o tripulantes de las presas que se iban haciendo, hasta que se acercaban a algún puerto donde podía desembarcarlos o se cruzaban con algún mercante neutral al que poder trasvasarlos. El Emden consiguió paralizar todo el tráfico naval con la India. Y a pesar de las falsas noticias lanzadas sobre él, aguantó el tipo hasta que ya no pudo más; la tripulación conocía perfectamente cuál iba a ser su final, y sabían por qué llevaban a cabo aquella misión: tenían que mantener ocupado al enemigo mientras el resto de la escuadra alemana de Tsingao conseguía llegar al Atlántico. </p>
<p>Además de los atracos a mercantes, también el Emden tuvo algunas acciones de guerra propiamente: el ataque al puerto de Penang, en el que estaban fondeadas varios navíos de guerra enemigos, fue toda una lección de arte naval: camuflando el barco con una simulada cuarta chimenea, para parecer británicos, y aprovechando la semioscuridad del alba, el Emden atacó por sorpresa un crucero ruso, el Zemciug, y destruyó otro francés, el Mousquet, además de causar severos daños a las instalaciones portuarias. Apenas tuvo respuesta y salió a toda máquina antes de que pudieran reaccionar los barcos enemigos. Aquello hizo sobrepasar la paciencia de los británicos, que  se lanzaron con todas sus fuerzas a encontrar al que ya llamaban <em>holandés errante</em>, por su capacidad de distracción y de camuflaje.</p>
<p>El autor del prólogo introductorio comenta las diferencias abismales que existían entre la guerra por mar y la de tierra. La guerra en el continente fue terrible; sin embargo, la guerra en el mar aún podía considerarse como una guerra entre caballeros. El trato para con los prisioneros era humano, incluso educado, y tras hundir un barco de guerra, el enemigo botaba lanchas para recoger a los supervivientes, a los que atendía el médico de a bordo. Todo esto lo relata von Mücke  como testigo presencial. Lo que también relata, basado en los datos aportados posteriormente, es el combate en el que finalmente es hundido el barco, y que no pudo presenciar porque Mücke, con un destacamento de cincuenta hombres había desembarcado para una misión en una isla y desde allí hubieron de huir en una goleta que apresaron en la isla, Ayesha, mientras veían cómo su barco, el Emden, era perseguido por el Sydney. La aventura del Ayesha, (digna, al parecer, del más puro estilo Salgari)  y cómo consiguieron regresar a Europa es objeto de otro libro. De los 361 tripulantes del Emden, 134 murieron en el combate y 44 fueron heridos, incluido el propio Von Müller, el capitán. El comportamiento heroico y caballeroso de la tripulación y los mandos del Emden incluso provocó, al ser difundido por la prensa mundial, una reacción de sir Winston Churchill, entonces primer lord del Almirantazgo, que, en la Cámara de los Lores pidió (y fue aprobado por unanimidad) al capitán del Sidney que permitiera a Von Müller y a sus oficiales conservar sus sables como premio a su valor en la batalla. Volvemos al tema del honor, de la guerra de caballeros. En realidad no había sables que devolver porque se habían hundido con el barco, pero al menos, la intención fue loable. </p>
<p>Las vicisitudes de su cautiverio, una vez hundido su barco y trasportados de un barco a otro hasta llegar finalmente a un campo de concentración británico en Malta, y los sufrimientos pasados allí, donde hubieron de aguantar hasta el final de la guerra, ponen el punto negro y la parte más negativa de la historia. Son también contados por Mücke muy escuetamente, pero haciéndonos ver las diferencias de su trato como prisioneros en el mar y el brusco descenso a los infiernos en tierra.</p>
<p>Una información más exhaustiva sobre el tema <a href="http://www.historialago.com/av_0305_b_emden.htm">se puede encontrar aquí</a>, para el que quiera profundizar.</p>
<p>Ariodante<br />
Febrero 2010</p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/EMDEN" rel="tag">EMDEN</a>, <a href="http://technorati.com/tag/Hellmuth+Von+M%C3%BCcke" rel="tag"> Hellmuth Von Mücke</a></p>
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		<title>FRONTERA SUR &#8211; Horacio Vázquez Rial</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 12:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela histórica]]></category>

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		<description><![CDATA[Un hombre, de origen hispano-argentino y radicado en Barcelona, reconstruye la historia de su familia a partir del arribo a Buenos Aires de su bisabuelo y el hijo de éste, abuelo del narrador, el año de 1880. Se trata de Roque Díaz Ouro, viudo de 35 años, y su hijo Ramón, de tan sólo cinco, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/fronterasur.jpg" alt="FRONTERA SUR - Horacio Vázquez-Rial" hspace="4" align="left" />Un hombre, de origen hispano-argentino y radicado en Barcelona, reconstruye la historia de su familia a partir del arribo a Buenos Aires de su bisabuelo y el hijo de éste, abuelo del narrador, el año de 1880. Se trata de Roque Díaz Ouro, viudo de 35 años, y su hijo Ramón, de tan sólo cinco, oriundos de Galicia como tantos españoles llegados a la Argentina en torno del 1900, huyendo de la pobreza y el desamparo. A ellos se suma el alemán Hermann Frisch, Germán para los argentinos; eximio artista del bandoneón y un ferviente partidario del socialismo, estuvo presente en los dramáticos hechos de la Comuna de París, en 1871. Frisch es para Roque el mejor de los amigos y un segundo padre para Ramón, pero también una suerte de ángel guardián de los Díaz; así pues, su lugar en la memoria familiar es igualmente importante.<br />
<span id="more-4242"></span></p>
<p>Horacio Vázquez-Rial (Buenos Aires, 1947),  hispano-argentino, es historiador, escritor y periodista.  Reside desde 1974 en Barcelona, ciudad en que obtuvo el doctorado en Geografía e Historia. Ha publicado una serie de obras de ficción y ensayos, contándose entre éstos el libro <em>La Guerra Civil española: una historia diferente</em> (1996) y una biografía de Juan Domingo Perón (<em>Perón. Tal vez la historia</em>, 2005). <em>Frontera sur</em>, publicada originalmente en 1994, es la décima de sus novelas.  </p>
<p>En torno al mencionado trío protagónico, Vázquez-Rial construye una animada y cautivante saga familiar que transcurre entre las dos últimas décadas del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, y cuyo escenario privilegiado es la capital argentina. Tan privilegiado que la novela funciona también como el vivo retrato de un Buenos Aires que, por aquel entonces, sufría profundas transformaciones  por iniciativa de un intendente admirador del París reestructurado por el barón Haussmann. A la planificación urbanística, con sus imponentes edificaciones y reformas viales, se añadían continuas mejoras debidas a la introducción de los avances técnicos del momento: el alumbrado eléctrico, los tranvías, el teléfono, el cine, etc. Buenos Aires se expandía y se revestía con los signos de la modernidad, contagiándose algunos de sus habitantes de la fiebre de los descubrimientos y las innovaciones (en cierto pasaje de la novela se asiste a la fallida experiencia de un aspirante al gremio  de los  inventores). Asimismo, resonaban en las calles de la ciudad los acentos de multitud de idiomas extranjeros, algunos de los cuales daban origen a un número importante de publicaciones estables. Eran en verdad riadas de portadores de esperanzas e ilusiones, los inmigrantes que impusieron a Buenos Aires un toque cosmopolita. </p>
<p>Ahí afloran, en las páginas de <em>Frontera sur</em>, bares y hostales de mala muerte, reñideros de gallos, casinos clandestinos, los prostíbulos, algunos de ellos de una miseria atroz y otros de lujo (como el regentado por la bella Teresa, más conocida como «Piera»: uno de los personajes destacados de la novela); las asociaciones mafiosas, dedicadas entre otros turbios negocios a la trata de mujeres… El de la novela es, en buena parte, el Buenos Aires barriobajero, mas sin un patetismo o una sordidez abrumadores. También es el Buenos Aires de clase media y el de las fortunas incipientes, como la de los mismísimos Díaz. En efecto, merced a su esfuerzo y a una suerte envidiable, Roque Díaz Ouro se convierte más pronto que tarde en un próspero negociante, asumiendo a la vuelta de los años y aun sin pretenderlo un papel semejante al de un patriarca, rol en que  reemplaza a quien hiciera para él –como para otros españoles recién llegados a la Argentina- de protector y benefactor. Esto, sin abandonar su profesión de fe socialista.</p>
<p>Abundan las situaciones y sobre todo los diálogos, ágiles, naturales, muy vívidos. La galería de personajes es cuantiosa, un entrañable muestrario de inmigrantes en su mayoría.  Sus historias oscilan entre el drama y la felicidad, el logro y la derrota. Algunos de ellos son todo un carácter. Así ocurre en el caso de la mencionada Teresa, tan querida por los Díaz; también en el de Frisch, cuyos amores resultan tan plenos como infortunados. Interesante personaje es Antonio Reyles, al que un ya crecido Ramón Díaz y su flamante esposa han conocido en Galicia –en viaje motivado por la nostalgia de la tierra natal y también, cómo no, por la búsqueda de las raíces familiares-. A poco de desembarcar en Buenos Aires, Reyles adquiere un plano de la ciudad en el que irá marcando los lugares y recorridos que conciernan a sus proyectos, y es que está resuelto a triunfar. Lo logra, en el margen mismo de la legalidad, moviéndose con suma destreza entre los intereses y los pistoleros de unos sectarismos políticos que son en sí mismos organizaciones delictivas. </p>
<p>Aquí y allá surgen los nombres de connotados políticos argentinos de la época, pero el aderezo principal lo constituye la aparición de dos personajes históricos: Durruti, el famoso anarquista español, y Carlos Gardel.  Acompañado por su banda, con la que ha asaltado un banco en Chile, Durruti prosigue en suelo argentino su campaña de atracos, convirtiéndose Antonio Reyles en un auxiliar circunstancial. El prócer del tango, por su parte, es un secundario de mayor relevancia, a cuya biografía dedica el narrador un merecido interés (su vida se entrelaza con la de los Díaz y la de Germán). En <em>Frontera sur</em> consta un individuo de estatura humana, vulnerable y nada irreprochable, desprovisto por tanto del aura legendaria que la posterioridad le ha conferido. La oscuridad que rodea sus orígenes ha generado una diversidad de teorías; Vázquez-Rial lo muestra nacido en Uruguay bajo el nombre de Carlos Escayola, quien adopta el apellido francés de un joven fallecido, Gardes, más tarde convertido en Gardel. </p>
<p>En este ejercicio de memoria familiar, la ficción rinde honor al mito, el que  reviste la forma de un fantasma que traba amistad con Roque Díaz y lo ayuda a hacer fortuna. Se trata, pues, de un elemento en cierto modo disonante en el contexto de una novela realista, pero que da cuenta de la determinación del memorialista/narrador de registrar  la memoria familiar tal cual ha llegado hasta él. Honesta determinación y una legítima licencia por parte del autor, cabe decir. </p>
<p>Lectura emotiva y gozosa. </p>
<p>-Horacio Vázquez-Rial, <em>Frontera sur</em>. Editorial Roca, Barcelona, 2006. 551 pp.</p>
<p>Technorati Tags: <a href="http://technorati.com/tag/Frontera+Sur" rel="tag">Frontera Sur</a>, <a href="http://technorati.com/tag/Horacio+V%C3%A1zquez+Rial" rel="tag"> Horacio Vázquez Rial</a></p>
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