EN BAYONA, BAJO LOS PORCHES – Miguel Sánchez-Ostiz

En Bayona, bajo los porches Una vez más, estamos ante un libro de difícil clasificación, con la Historia como protagonista. Se trata de la segunda parte de “Las Armas del Tiempo”, proyecto de trilogía barojiana que comenzó con ” El corazón de la niebla”, y que intenta contar la historia reciente de nuestro país vista desde la perspectiva del país vasco-navarro, esa República del Bidasoa que Baroja quería sin carabineros, curas ni moscas.

Sanchez-Ostiz es para mí uno de los mejores escritores españoles que hay en este momento, y cualquiera que le siga la pista – y esa trilogía inacabada es buena ocasión – será recompensado.

Si en la primera parte se nos hablaba del intelectual Arróniz, y de cómo, llevado por las molestias del trato humano, había decidido exiliarse en un valle euskaldún del norte navarro para reencontrarse con unas esencias que le acabarán devorando, en esta segunda parte nos encontramos con su abogado, quien a partir de una investigación sobre la vida de un personaje de segunda fila del carlismo, hace un repaso de este movimiento desde sus inicios hasta su sangriento final en los acontecimientos de Montejurra en 1976.

La búsqueda en la biografía de Tristán de Barrantes, sirve al autor para hacer un libro a medio camino entre la novela negra, la reconstrucción histórica y la sociología recreativa, con el trasfondo de las montañas navarras donde se confunden las fronteras entre lo vasco, lo bearnés, lo navarro, lo español y lo francés, y donde las mismas personas serán una cosa o la otra en función de los acontecimientos. Al final, el libro pretende recordar lo que supuso el Carlismo y cómo un movimiento de 150 años pudo ser aniquilado en dos días.

Pero hay que recordar los hechos: en 1976, se celebró de nuevo la tradicional romería carlista en el monte navarro de Montejurra. Eran los años de la transición, el ambiente estaba para pocas bromas, y dos facciones del carlismo – tradicionalistas y, digamos, reformistas-demócratas- se acabaron enfrentando por sus tradicionales litigios dinásticos, con el resultado de varios muertos, y la práctica desaparición del movimiento en su conjunto. Hasta aquí la historia oficial, tal y como se contó en su día y nos recordó Victoria Prego. Lo que luego se supo, cuando ya no parecía importar a nadie, es que una de las dos facciones – la más tradicionalista – no era sino una amalgama de mercenarios internacionales de ultraderecha – argentinos, italianos, portugueses – y miembros de los servicios de inteligencia de lo que quedaba del régimen. Lo que pareció “una pelea entre hermanos” – palabras de Fraga – fue la llamada “Operación Reconquista”, organizada desde el Gobierno – con éxito, eso hay que reconocerlo – para neutralizar al carlismo, algo que ahora nos suena a cuatro chalados integristas, pero que algún miedo debía dar cuando, por ejemplo, su partido fue el último en ser legalizado, aún más tarde que el PCE.

Este hecho es lo que el autor recuerda, echando la mirada atrás con nostalgia y bastante cariño hacia lo que fueron las creencias -compartidas o no – de tantos paisanos suyos. Esa nostalgia a veces se confunde con cierta atracción morbosa por la ultraderecha y la radicalidad esencialista vasca, y con esa otra atracción que siempre ejercen los marginales y los olvidados. Supongo que porque, como dice el autor, creer en algo que no reporta beneficios inmediatos, es una gran cosa.

4 Respuestas a “EN BAYONA, BAJO LOS PORCHES – Miguel Sánchez-Ostiz”

  1. admin Dice:

    He tratado de involucrar a una persona en esta reseña, dudo mucho que lo haga. Pero te diré que le gusta tanto como a tí y además me dijo que sus dDiarios estaban muy pero que muy bien.
    También me contó que en el Cultural del ABC ( me parece) le censuraron unas cuantas veces.

    Se puede leer la segunda parte antes que la primera sin menoscabo de entendimientos?
    ( Manzana dí algo…. tu silencio es ensordecedor).

    Nando.

  2. admin Dice:

    Sus diarios son muy buenos. Los últimos – creo, o al menos son los últimos que yo tengo – son ” La Casa del Rojo, 1995-1998″ llamados así porque los escribe desde Gorritxenea -la casa del rojo en euskera-, un caserío de un valle navarro al que se fue a vivir hace unos años y que no es difícil identificar en algunas de sus novelas.

    En uno de sus primeros volúmenes de diarios habló de Pamplona – aparece con el nombre de Umbría – de una manera bastante crítica. Tanto que en el siguiente volumen detalla cómo paseando por la ciudad se encontró con unos amables lectores que le partieron la cara. Gajes del oficio. Parece ser que es más feliz en su caserío, cerca de Elizondo – nunca dice exáctamente donde está, no sea que le calienten de nuevo- y rodeado de euskaldunes – él no lo es – de los que habla muy bien.

    Los primeros están editados por Pamiela, una editorial pequeña de Navarra, y el de la casa del rojo por Península. Por cierto, es admirador de Pla y Baroja, y se nota.

    De lo del ABC no sabía nada.

    Puedes leer la segunda parte directamente, pero la primera es muy buena también – protagonizada por el abogado Arróniz, intelectual más o menos del PSOE, que decide meterse de lleno en el mundo euskaldún, con todas sus consecuencias-. Las dos merecen la pena.

    Javier.

  3. jerufa Dice:

    ¡Jó!, hay que ver lo que se descubre en hislibris “bisheando”…
    Interesante reseña, Javier.
    Mis felicitaciones un tanto atrasadas.

  4. javier Dice:

    Gracias Jerufa. Ya que me hablas desde este rincón tan poco frecuentado, te diré en confianza que esta reseña se había convertido en un chiste, en un motivo de recurrente humillación por parte de Richar al arribafirmante: “Javier, te llevas la cuchara de madera”, “el ladrillo ese de Bayona, con 1 comentario y por lástima”, etc.

    Vamos, que te quedo agradecido. Me tomaré un pacharán a tú salud y a la de Tristán de Barrantes. Los demás se lo pierden. Cabrones. Digo adios.

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